Declaración de la Red Intercátedras de Historia de América Latina Contemporánea, Argentina, 26-10-2018

En el día de ayer, en franca actitud de censura y persecución política a las comunidades universitarias de Brasil la Policía Federal de este país sudamericano, por orden de los Tribunales Regionales Electorales, irrumpió en al menos 29 universidades de todo el país [1], llevaron a cabo operativos intimidatorios hacia los profesores y alumnos que se reunían en actividades de debate público sobre la situación política electoral.

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Los diversos actos de censura e intimidación fueron justificados por una supuesta violación de la resolución del Tribunal Superior Electoral 23.551 del 18/12/2017, que normativizó la campaña electoral. Esta resolución prohíbe el uso de las sedes públicas federales, entre las que incluyen a las universitarias, para realizar actos proselitistas, así como también que funcionarios públicos realicen actividades vinculadas con aquellos. Los actos de censura se habrían originado en denuncias realizadas por ciudadanos mediante una aplicación llamada “Pardal”, destinada a la fiscalización de los actos de campaña electoral.


Como resultado las policías ingresaron en las sedes universitarias por orden judicial. Alegaron estar buscando “material de campaña electoral”, según denunciaron profesores, estudiantes y la Orden de Abogados de Brasil (OAB). Se produjeron allanamientos, requisas, acciones de identificación de personas, ordenes de quitar banderas y pancartas y suspensión de actividades de debate sobre la situación política de Brasil, actos dignos de tiempos de dictadura.

Por poner algunos ejemplos de lo sucedido, en la Universidad Federal Fluminense de Niteroi, Río de Janeiro, la jueza del Tribunal Regional Electoral ordenó retirar una bandera con consignas antifascistas que colgaba del edificio de la dicha universidad , bajo amenaza de prisión al director de la Facultad de Derecho de esa casa de estudios. También en Río de Janeiro, en la UERJ, la policía removió una bandera en homenaje a Marielle Franco, la consejal de la Cámara Federal de Río de Janeiro que fuera asesinada en marzo de este año, que incluía consignas antifascistas.


Al mismo tiempo, a miles de kilómetros de la ciudad carioca , en la Universidad Federal de Dourados, en Matto Grosso do Sul, el juez electoral Rubens Witzel Filho prohibió la realización del evento “ Manifiesto en defensa de la democracia y de la universidad pública”, que buscaba denunciar los peligros de la candidatura de Jair Bolsonaro. En este acto de violación de la autonomía universitaria, la policía, además, realizó un operativo de control, solicitando datos personales a los asistentes a la actividad y tomó fotografías a los concurrentes.

También se registraron irrupciones de la policía en la UFRGS de Porto Alegre, en el Estado de Río Grande Do Sul, donde la justicia electoral censuró una charla debate titulada “Contra el fascismo, por la democracia”, en el que hablarían importantes académicos y figuras de la izquierda brasileña. Esta situación llevó a Tarso Genro, ex gobernador del Estado y uno de los expositores censurados en esta actividad, a afirmar esto en su cuenta de Twitter: “Di clases, dicté conferencias en universidades de Francia, Inglaterra, Portugal, Alemania, Argentina, y aquí mismo, en dictadura. Respeté siempre los protocolos legales de las instituciones de enseñanza. Hoy estoy censurado para hablar en la UFRGS, en el Río Grande do Sul que goberné. El fascismo crece”.

Además de estos casos, hemos reunido información sobre muchas de estas intervenciones judiciales-policiales en las sedes universitarias brasileras en la últimas semanas, todas del mismo tenor. La cuantía y la similitud de los casos denunciados dan
cuenta de la sistematicidad con que un sector del poder judicial brasilero busca acallar las voces críticas y la alarma social ante el peligro en ciernes que significaría la elección de Jair Bolsonaro. El embate contra la autonomía universitaria en el marco del creciente estado de excepción que se vive en Brasil no es nuevo. Desde diciembre de 2016, luego del golpe de Estado contra
29-10-2018 en la Declaración RIHALC: “Por la democracia y contra actos de censura y violación de la autonomía universitaria en Brasil”, Declaración Dilma Rousseff, vienen reportándose casos de ingreso de la Policía Federal en los establecimientos educativos, pero no en la escala de lo sucedido ayer y no con las implicancias políticas que esto tuvo. Todo lo dicho hasta aquí da cuenta de un plan nacional de censura de las movilizaciones en pro de la defensa de la democracia en el marco de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en las que podría triunfar el candidato de extrema derecha e ideología abiertamente autoritaria Jair Bolsonaro, quien es un declarado defensor de la dictadura militar y la tortura de opositores políticos; y que en sus cierres de campaña via telefónica amenzó con perseguir y encarcelar a los integrantes del Partido de los Trabajadores.

Recordamos que Bolsonaro se hizo famoso en 2016 cuando como diputado federal defendió a la dictadura militar brasilera (1964-1985) e hizo apología de la tortura en su voto a favor de la destitución de la presidenta Dilma Roussef. También es importante recordar que el Consejo de Ética de esa misma Cámara de Diputados de Brasil archivó en noviembre de ese mismo año un proceso contra Bolsonaro por apología de la tortura, un crimen de Lesa Humanidad. Sin embargo, en el contexto de creciente estado de excepción brasilero, posterior a 2016, la justicia de este país permitió su candidatura a la presidencia de la república a pesar de ser un político defensor abierto de la dictadura y la tortura, y por lo tanto de haber atentado en reiteradas veces con sus declaraciones contra la democracia y la Constitución de 1988.

Todo lo anterior nos lleva a hacernos las dos preguntas que lanzó en estos días una reconocida historiadora brasilera: ¿No es casual que ahora en vísperas del segundo turno electoral, en que el representante y portavoz del terror fascista puede ser electo presidente — por absoluta omisión del poder judicial en la defensa de la democracia —, que integrantes del propio sistema de Justicia brasilero quieran silenciar las voces antidictatoriales y antifascistas de las universidades públicas brasileiras? ¿La dictadura ya comenzó?

En virtud de lo dicho, los integrantes de la Red Intercatedras de Historia de América Latina Contemporánea (RIHALC) declaramos que:


– Nos solidarizamos con los ciudadanos demócratas brasileros que se movilizan en pro de la defensa de democracia, el respeto de Constitución y la defensa del pleno estado de derecho.
– Pedimos a las autoridades políticas, judiciales y de seguridad brasileras que respeten la constitución de su país y las normas que la reglan, terminando con el estado de excepción creciente y la violencia institucional que el actual gobierno instaló en
Brasil desde el golpe de estado parlamentario de 2016 contra la Presidente Dilma Rousseff y luego, con el encarcelamiento ilegal y proscripción del ex presidente Ignacio Lula Da Silva, ambos del Partido de los Trabajadores.
– Solicitamos a los ciudadanos brasileros que integran las fuerzas de seguridad y militares que no convaliden la violencia institucional y las violaciones de derechos y garantías impulsadas por las autoridades políticas y judiciales que se han puesto al margen de la Constitución de 1988. Les recordamos que los abusos, crímenes políticos y otras violaciones de derechos humanos cometidos por funcionarios estatales son delitos de carácter internacional considerados contra la humanidad e imprescriptibles.
– Solicitamos a la comunidad internacional y a los organismos internacionales y regionales que tomen posición activamente en defensa de la democracia y el estado de derecho en Brasil ante una inminente represión masiva y persecución de miembros
de partidos opositores, sindicatos, movimientos sociales y universitarios.

La Red Intercatedras de Historia de América Latina Contemporánea convoca a todas las organizaciones, instituciones, colectivos y personas de todo el mundo a expresar su solidaridad con los que defienden la democracia en Brasil y a estar alertas del proceso electoral de este domingo 28 de octubre de 2018.

¡La solidaridad internacional con la democracia brasilera es urgente!

“Por la democracia y contra actos de censura y violación de la autonomía universitaria en Brasil”, “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh, 1977)


[1] Los establecimientos en los que se llevaron a cabo los operativos fueron: UFRRJ, UFPB, UERJ, UFU, UFAM, UCP, UniRio, UEPB, UFMG, UFG, UNEB, UCP, UFMS, UFRJ, UFERSA, Unilab, UFF, Unifei, UFBA, UFCG, UFMT, UENF, UEPA, UFGD, UNESP Bauru, UFSJ, UFRGS, UFFS, IFB.

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La huella del agua. Alejandro Zuleta Marín

A propósito de la discusión que se empieza a instalar en el inconsciente colectivo nacional ¿qué es mejor usar papel o, plástico?

Para poder contestar yo sugiero que nos hagamos otras preguntas, como por ejemplo ¿Quiénes son los que están detrás de cada tipo de industria? ¿A qué poder económico y a que poder político se pretende promover y/o proteger con tal decisión? ¿Cuáles son los otros intereses ocultos que se enmascaran tras una decisión que no es simple? ¿Cuál debe y puede ser mi aporte concreto, como ciudadano responsable, para intentar detener lo que ya está en marcha? en un tema tan contingente como la contaminación que es parte del fenómeno del CALENTAMIENTO GLOBAL. ¿Como hacemos nosotros para saber responder asertivamente estas preguntas?

A ver si podemos ponernos de acuerdo homogenizando primero nuestro lenguaje y luego compartiendo algunas interpretaciones y también, concretando y sobre todo sincronizando algunas de nuestras acciones personales y colectivas.

LA HUELLA DEL AGUA

Según la UNESCO, el concepto de la HUELLA DEL AGUA o, de la HUELLA HÍDRICA (H.H.) es primero un gran bioindicador que nos permite compararnos a todos los que habitamos el planeta tierra de la misma manera, en el tiempo y a través del tiempo, a partir de quienes somos, de que hacemos y sobre todo de cómo lo hacemos; y para hacer esa comparación relaciona el agua con el consumo, en absolutamente todos los niveles de la actividad humana y también en toda la población.

En el muy bien entendido que el agua tiene un significado y una implicancia, un valor, absolutamente semejante para todos los seres humanos, independiente de quienes sean, de donde estén, de donde vengan, para donde vayan, independiente de lo que hagan y de cuanto y como lo hagan, independiente de lo que crean, piensen o sientan. Independiente de cuantos sean o, de cuanto posean.

Todos los seres humanos valoran y ponderan el agua exactamente de la misma manera, en tanto sean seres humanos porque para todos los seres humanos el agua representa el mismo sentido.

Así entonces resulta ser el agua el elemento que nos permite vincularnos y relacionarnos entre sí y además nos permite compararnos, a partir de como las personas respetamos el valor que le asignamos a ese elemento: EL AGUA.

Según la UNESCO no existe otro indicador que sea más universal, objetivo y más directo para trazar nuestra trayectoria comparativa a través de toda la vida, según el grado de impacto que hagamos sobre el medio que nos cobija y atendido a que el agua significa e implica exactamente lo mismo para todos los seres humanos, resulta útil saber de qué se trata el indicador denominado LA HUELLA DEL AGUA.

El bioindicador AGUA además es, por su ser objetivo muy poco polémico, respecto de este no hay grandes tesis, discusiones ni grandes distancias ideológicas entre el norte y el sur o, entre el oriente y occidente o, entre rojos y blancos o, entre crudiveganos y carnívoros compulsivos.

Algunos nos quisieron hacer pensar durante mucho tiempo, que era al olor del dólar que todos los seres humanos bailaríamos más o menos de la misma manera porque la melodía nos interpretaría de una forma muy semejante, pero ese fue un gran error inventado por el capitalismo en Occidente que nos duró poco tiempo.

Es más, nunca fue así.

Entonces el valor y el aprecio que le hicimos a esa moneda y a sus leyes y significados no nos supo interpretar como seres humanos y más bien terminó por alejarnos a los unos de los otros.

La HUELLA HÍDRICA de una persona o, de un grupo de personas, de un país o, de un grupo de países, de una industria o, de un grupo de industrias se define como “el volumen de agua necesaria para la producción de los productos, bienes y servicios consumidos por los habitantes de dicho país o, industria, o persona o, grupo de personas”.

El concepto de la HUELLA HÍDRICA (H.H.) es una medida muy reciente y es una medida comparativa para el quehacer humano y es aceptada por los seres humanos y, fue introducida como un valor humano, homologado y universal recién en el año 2002.

Es como indicador el más objetivo de todos y nos proporciona mucha información, profundamente humana, mucho más que todos los otros indicadores tradicionales de comparación de datos y estándares basados exclusivamente en la producción y en el consumo que les gusta usar al Fondo Monetario Internacional o, al Banco Mundial.

Hoy se habla de la HUELLA HÍDRICA (H.H.) como una herramienta eficaz de comparación trazable que busca homologar, simplificar y contextualizar, de manera comparada, los problemas del uso de agua en territorios compartidos por múltiples usuarios para avanzar en la búsqueda de soluciones estratégicas sustentables en la gestión del recurso hídrico y del contexto medioambiental.

Por ejemplo, para fabricar un notebook se necesitan 20.000 litros de agua y para producir un kilo de carne de vacuno se requieren de 15.000 litros. Y es la misma cantidad y calidad de agua la que se necesita independiente de donde se fabrique el notebook o, donde se produzca la carne.

Y si seguimos así podemos y debemos registrar que para producir algunos alimentos, tan comunes y no tan silvestres como una manzana necesitamos de 70 litros de agua y para fabricar un vaso de jugo manzanas necesitamos de 190 litros de agua, para producir una naranja necesitamos de 50 litros de agua, para preparar una taza de café son 140 los litros de agua requeridos, o sea, para una taza de café necesitamos de casi 700 vasos de agua.

Para hacer una taza de té necesitamos 35 litros de agua, para un vaso de cerveza 75 litros, los que son usados en su mayoría para producir la cebada que es la materia prima de la cerveza.

Para tener disponible una copa de vino requerimos de 120 litros de agua, porque hay que regar las viñas y para fabricar una hamburguesa necesitamos de 2.400 litros, para producir un huevo requerimos 135 litros, para producir 1,0 Kg. de arroz necesitamos 3.000 litros y 3.920 litros de agua para producir 1,0 Kg. de carne de pollo.

Un kilo de chocolate consume 24.000 litros de agua, mientras que para fabricar una polera de algodón se necesitan 2.000 litros de agua, para fabricar un microchip de 2 Gb necesitamos de 32 litros de agua, para hacer un par de zapatos de cuero son necesarios 15.000 litros, que es lo mismo que se necesita para producir un kilo de carne roja, para fabricar un rollo de papel higiénico de 30 metros se requieren de 140 litros de agua y para fabricar una hoja de papel tamaño carta, de color blanco, como la que podrían tener ustedes en sus manos ahora en este momento, si este medio no fuera digital, se requieren de 10 litros de agua.

Una hoja de papel blanco tamaño carta requiere en su proceso de fabricación de 10 litros de agua dulce, limpia y cristalina, insípida e inodora.

La medida de los litros de agua requeridos considera tanto el agua consumida y/o contaminada en el proceso de producción del producto mismo, así como también en toda la cadena de abastecimiento para obtener las materias primas.

Entonces no cabe ninguna duda que para producir todo lo que necesitamos o, que creemos necesitar y que queremos consumir, necesitamos de mucha agua y que para hacerlo gastamos también mucha agua.

Y es exactamente por eso qué, en este momento, quedamos todos invitados a reflexionar al respecto de la mejor manera de poder dedicarle más que un par de minutos para que hablemos del tema.

Nada puede ser más humano que dejar como nuestra huella un camino más limpio que el que empezamos a recorrer, donde los horizontes se vean más claros, una vez que ya no estamos porque dejamos ese camino.

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Para ninguno de nosotros puede ser una novedad que el agua es un bien escaso y que es cada vez más escaso. Incluso a veces hemos escuchado o, hemos repetido que la próxima gran guerra mundial será por tener acceso a más y mejor agua.

El agua como recurso, por definición humana ha sido caracterizada y tipificada desde diferentes perspectivas como un bien público, como un bien económico, como un bien común de uso público y hay un derecho humano vinculado al acceso al agua y a su uso.

Y nosotros debemos ser respetuosos de los derechos humanos, de todos los derechos humanos.

Lo anterior nos debiera hacer pensar entonces que debemos aprender a saber cuidar el agua y también a saber poder formar conciencia acerca de su uso racional.

Y cuando hablamos de saber hacer uso racional del agua y de formar conciencia respecto de su aprovechamiento estamos también hablando de ética, de estética y cosmética, de moral, de filosofía, de política, de religión, de educación, de economía, de salud, y me refiero a la salud física, mental y dental, de sociología y de antropología, de valores y de principios humanos, cosas todas que nos gusta tanto hablar a los que nos sentimos ser y pertenecer al sector más progresista de la comunidad y respecto de muchas de ellas, a veces, emprendemos misiones y acciones exitosas.

El tema del agua y de sus usos, como actividad humana, obviamente puede y debe ser enfrentado en su análisis desde múltiples ópticas; desde todas las ópticas.

Para nosotros los Ingeniero(a)s Agrónomo(a)s que tenemos la obligación ética y moral como profesionales, de saber producir alimentos porque para eso fuimos formados, para producir alimentos en la cantidad y con la calidad que la población los debe poder consumir y para en el acto agronómico de producir alimentos saber y poder generar trabajo y condiciones de trabajo dignas para la población.

Otra discusión obligatoria es definir y convenir cuáles son esas condiciones dignas de trabajo.

Y también fuimos formados para saber y poder preservar las condiciones ambientales del medio que nos cobija, además, como profesionales de la industria alimentaria debemos saber y poder modificar los hábitos y las preferencias en el consumo de alimentos de toda la población; partiendo del supuesto absoluto que la población no necesariamente sabe lo que tiene que comer.

Así entonces decimos que los hábitos y las preferencias de los consumidores y de los productores deben cambiar, siempre.

Deben ser permanentemente modificados pensando en el futuro de la humanidad. Y hablar del futuro de la humanidad es también un deber muy humano.

Se prevé y así lo esperamos todos que muy pronto este indicador de la Huella Hídrica (H.H.) formará parte del etiquetado de los diferentes productos de todo tipo; los productores, exportadores e importadores, más temprano que tarde, tomarán en cuenta también este dato tan humano para fijar los precios porque, lo que era un atributo deseable para cualquier producto, está pasando ahora a ser una condición exigible en ese producto.

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De esta forma, por una parte, el consumidor podrá modificar sus hábitos a partir de la información contenida en la etiqueta y por otra, los productores se verán forzados a optimizar sus procedimientos productivos para ahorrar agua.

Sumado el total de los productos básicos que consumimos y haciendo el cálculo del volumen de agua que supone su producción, se estima que en Chile cada persona, independiente de su edad, gasta entre 2.000 y 5.000 litros de agua por día. O sea, cada uno de nosotros gasta poco más de 80 a 200 litros de agua por hora. Para hacerlo más dramático todavía; los chilenos gastamos en promedio entre 1,3 y 3,3 litros de agua por minuto, mientras estamos despiertos.

Para calcular la HUELLA HÍDRICA (H.H.) de los países, como un bioindicador comparativo entre ellos, se toman en cuenta varios factores: el volumen total del consumo, que es la expresión del nivel de riqueza del país, los patrones de consumo de agua, por ejemplo, un país que consuma mucha carne tendrá mayor HUELLA HÍDRICA que un país con tendencia a no comer tanta carne; así como un país que consuma más productos manufacturados industrialmente tendrá también una mayor HUELLA HÍDRICA que aquellos que no.

El clima del país es también una variable muy relevante, porque en regiones más calurosas o iluminadas, donde el agua se evapora más rápido, se necesita de una mayor cantidad de agua para generar los mismos tipos de alimentos.

Chile sufre desde hace muchos años escasez hídrica. Y la escasez no es sólo porque, por problemas de gestión y falta de infraestructura de almacenamiento, se pierde cerca del 80% del total del agua que se recibe, sino porque en los últimos años la sequía ha asolado en forma creciente y sucesiva a distintas zonas del país.

En Noviembre de 2015 a partir de un Plan Piloto desarrollado para analizar la cuenca del río Rapel se detectó que se consumen 77,6 mts3 /seg. de agua dulce en la zona central de Chile, que comprende las regiones de O’Higgins, Valparaíso, Maule y Metropolitana.

El 88% del recurso hídrico en la zona central es consumido por el sector silvoagropecuario y el 72,5% de la contaminación del agua se produce en el sector doméstico, siendo aún más alto en la Región Metropolitana, donde la contaminación alcanza a un 95%.

La agricultura es el mayor consumidor de agua en el planeta, incluso consume más que el agua potable, en O’Higgins el 90% del agua que se consume es destinada al sector silvoagropecuario y esta actividad significa solo el 12% del PIB de la región. La actividad silvoagropecuaria en la zona central de Chile consume un 633% más que la del sector industrial.

Con estos datos duros tenemos que saber correlacionar el consumo sectorial con la productividad sectorial, es decir debemos ser capaces de correlacionar la productividad aparente que tiene el agua que ocupa cada actividad, debemos saber el valor agregado generado por cada metro cúbico empleado para cada tipo de producto.

Según algunos de los académicos de la Universidad Católica de Chile, la productividad del sector silvoagropecuario en la zona central sería de U.S.$ 0,27 por mts.3; en cambio el de la minería, tiene una productividad aparente de U.S.$ 4,43/mts3.

Cuando lo usos del agua son no consuntivos, es decir cuando arriba el agua se capta, se usa y luego se retorna al sistema más abajo, como ocurre con el agua usada para la producción de energía, que representa el 77% del uso total del agua en Chile, este sector tiene claramente una de las Huellas Hídricas más alta de todas, con una productividad aparente de sólo U.S.$ 0,02/mts3, esta es obviamente una de las razones por las cuales la sociedad chilena, intuitivamente, le tiene tanto recelo y rechazo a esta actividad hidro generadora.

Además, esa actividad industrial de la hidrogeneración no le reporta ningún otro beneficio colateral a la sociedad, ni siquiera se refleja en sus tarifas.

SOLUCIONES E IMPACTOS LOCALES:

El análisis de los datos obtenidos en el estudio referido se proyecta que la oferta de agua en la zona central del país va a disminuir en un 10% hacia 2030. Si consideramos que el consumo de agua se mantiene constante en el tiempo, podemos afirmar entonces que la zona central tiene una tendencia sostenida a la sequía donde la región más afectada es la de Valparaíso y es muy importante considerar que la demanda de agua va de la mano y aparejada con el crecimiento del país y por ello la sequía podría ser aún más grave.

Debido a la diversidad climática de Chile es imposible extrapolar el consumo de agua que existe en la cuenca de Rapel a otras cuencas como por ejemplo a la cuenca del rio Elqui o del Petorca, aun cuando la actividad humana sea aproximadamente similar en esas cuencas.

La HUELLA HÍDRICA que tiene el desarrollo de una actividad tiene un impacto distinto si es que es producido en una zona árida o lluviosa, puesto que el impacto tiene que ver con las características del lugar y no con el trabajo en sí mismo.

En este escenario, tanto el cambio climático como el creciente consumo humano de agua figuran como las principales responsables de la falta del recurso por lo que su adecuada gestión se hace imprescindible para asegurar el crecimiento sustentable.

La HUELLA HÍDRICA está compuesta por la clasificación y posterior separación que se hace según sea el origen de las aguas consumidas.

Así aparecen las HUELLAS HÍDRICAS AZULES, que se utilizan en el consumo de agua superficial (ríos, lagos y embalses) y subterránea (acuíferos) de aguas dulces de las reservas mundiales y es el volumen de agua de superficie o subterránea que se introduce en el producto y que se devuelve al medio ambiente.

Las HUELLAS HÍDRICAS VERDES, que es el volumen de agua evaporada procedente de la lluvia y de la humedad retenida en el suelo y en las profundidades de la tierra y luego las HUELLAS HÍDRICAS GRISES, que utilizan el agua que se contamina, es el agua requerida para diluir la carga de contaminantes en la producción de bienes y servicios y llevarlos nuevamente a los estándares de calidad de agua limpia. Es una internalización de los costos ambientales de un proceso productivo.

Así entonces, los 140 litros usados para producir una taza de café que se cultiva en un humedal natural obviamente, no es tan dañino con los recursos hídricos, como lo sería una cancha de golf en Dubái que debe ser regada también con agua dulce.

La HUELLA HÍDRICA es una variable que nos permite compararnos como seres humanos y no necesariamente actúa como un sello porque, una huella hídrica más alta no necesariamente es mala si se dispone de agua.

A modo de ejemplo, si se analiza la producción de Uva de Mesa, ya que Chile es todavía el país más importante del mundo en la producción de esta fruta, que tiene una huella hídrica aproximada como productor de 400 mts.3 /Ha./año es muy distinta la implicancia sobre el ecosistema y las personas si estamos produciéndola en Atacama, en San Felipe o, en Curicó.

Los valores de HUELLA HÍDRICA no son un indicador de la severidad del impacto ambiental local del uso y contaminación del recurso hídrico, sino “que depende de la vulnerabilidad del sistema de agua local y del número de consumidores y contaminadores que usen el mismo sistema”.

El aumento de la eficiencia en el uso del agua a nivel del productor es un tema muy delicado, porque al aumentar la eficiencia se puede estar disminuyendo los retornos de agua al sistema y eso implica que hay menor disponibilidad para rellenar los acuíferos.

Por ejemplo, en Copiapó la agricultura aumentó la eficiencia de riego, pero con ello una de las fuentes más importantes de recarga fue desapareciendo. Aquí el tema es encontrar el equilibrio entre minimizar las pérdidas evaporativas y mantener el aporte a los acuíferos.

¿CÓMO REDUCIR LA HUELLA HÍDRICA Y APRENDER A SER CIUDADANOS CONSUMIDORES RESPONSABLES?

Debemos saber elegir alimentos que se produzcan cerca de nuestra casa y sobre todo primando los vegetales sobre las carnes. No es esta una invitación por cierto a transformarse en crudiveganos sino más bien a informarse para decidir, conscientemente, acerca de lo que se consume, cuanto, como y cuando se consume.

Para ahorrar agua, hay que estar atentos e intervenir todos los eventos donde la consumimos, por ejemplo cuando nos duchamos o, lavamos la vajilla, cuando hacemos funcionar la lavadora, cuando hacemos uso del wáter que en Chile lo sabemos confundir con un papelero, cuando regamos el jardín y cuando nos lavamos los dientes.

Es muy importante también tener en cuenta, cuando consumimos, el ciclo de vida de los productos y las cantidades de agua que se usan para su producción, reparto y deshecho.

Y aquí vale mucho el esfuerzo de volver a traer a la reflexión la comparación entre la decisión del uso de papel y de plástico, que es el desafío al cual se nos tienta a asumir; de cualquiera de los muchos tipos de plásticos a los que tenemos acceso. Y obvio que las sugerencias muchas veces son más interesadas que realmente informadas y se nos hacen para incentivar el mayor consumo de uno en desmedro del otro.

Claramente hoy y cada vez más, es un problema la gran cantidad de todo tipo de plásticos desechados que son almacenados en los vertederos de basura y también en los océanos y otro problema añadido es la gran cantidad de agua que se necesita para fabricar esos tipos de materiales plásticos, a saber, por cada kilogramo de plástico fabricado se requieren de más o menos unos 2.000 litros de agua en todo su proceso de fabricación, desde la extracción del petróleo hasta tener el producto acabado; pero recordemos que para fabricar un kilo de papel se requiere de 2.500 litros de agua.

Habida consideración que solo hay 500 litros de diferencia en favor del kilo de plástico con relación al mismo kilo de papel, éste, el papel tiene una mucho mayor densidad que la de la mayoría de los plásticos de uso doméstico e industrial y a la vez una mucho menor diversidad de alternativas de reciclaje. Donde el reciclaje es otro gran tema porque reciclar papel con las tecnologías actuales es todavía más caro y usa más agua que hacerlo con el plástico.

Para fabricar una botella plástica de 350 cc. se necesitan de 40 litros de agua, para una botella de 1,0 litro se requieren de 80 litros de agua y para una de 5,0 litros se requieren de 350 litros de agua. Eso, por liviano que sea el plástico sigue siendo mucha agua, pero también mucho menos que para fabricar el tipo de papel que cumpla con funciones similares.

Ahora lo que también debemos saber comparar con objetividad, información y economía ambiental es la cantidad de agua que se usa en el reciclaje de ambos tipos de materiales y productos y la diversidad de usos y la cantidad de veces que es posible hacerlo.

Debemos entonces necesariamente aprender a fijarnos en el etiquetado. Por ejemplo, en la fabricación de ropa y en la calidad de las telas puede haber una gran diferencia en la HUELLA HÍDRICA en la producción y fabricación de unas telas y prendas a otras.

No puede ser lo mismo un algodón producido en el actual desierto de Aral, comparado con un algodón parecido en la calidad de su fibra que se produce en la sierra peruana, donde llueven 3.000 mm. en pleno verano, con muy alta temperatura.

Otra cosa es como los peruanos son capaces de controlar las plagas y las enfermedades que se producen con esa pluviometría y temperaturas tan altas.
Nota N° 01:

El ex Mar de Aral, que era un lago endorreico, o un mar interior, situado en Asia Central, entre Kazajistán al norte y Uzbekistán al sur.

Antiguamente, era uno de los cuatro lagos más grandes del mundo, con una superficie de 68.000 Km², en la actualidad, el ex mar de Aral se ha reducido a menos del 10% de su tamaño original, hecho que se ha calificado como uno de los mayores desastres medioambientales ocurridos en la historia reciente.

Tras los trasvases de agua realizados por la Unión Soviética en los años 1960, de los ríos Amu Daria y Sir Daria que en él confluyen, el lago se redujo de manera drástica.

Se desvió agua para regar cultivos, principalmente de algodón, en Uzbekistán y Kazajistán.

Tras la caída de la URSS, la falta de entendimiento y de colaboración debida al enfrentamiento entre los países que antes formaban parte de la desaparecida Unión Soviética, ha impedido que se detuviese esta reducción constante de ese lago; Kazajistán y Uzbekistán, que se reparten lo que queda del mar de Aral, están enfrentadas con Kirguizistán y Tayikistán, repúblicas por donde fluyen los ríos que alimentaban el otrora gran mar interior.
El ahorro de agua en todos los niveles es necesario y es urgente para reducir nuestra HUELLA HÍDRICA y para reducir el impacto que tiene la escasez de agua sobre el planeta y sobre la actividad humana.

¿Y tú estimado lector podrás hacer algo para reducir tu huella hídrica?

¿Tomaras alguna medida concreta para ahorrar agua por ejemplo, en tu casa?

13-Abril-3

Al momento de elegir qué y cuanto consumir, el tema de la Huella Hídrica informado o, por informar en la etiqueta, será un elemento que aporte para modificar los criterios de selección.

Nosotros los ciudadanos y las ciudadanas ¿cómo debemos hacer y cómo debemos ejecutar nuestras actividades cotidianas para reducir nuestra huella hídrica personal, familiar, institucional?, atendido a que somos un grupo de personas que nos sentimos, la mayoría, progresistas y además, somos respetuosos de la dignidad humana para asegurar que el futuro será digno.

A noventa años de la publicación de los Siete ensayos de interpretación de la realidad perúana de José Carlos Mariátegui.

Hace noventa años, en septiembre 1928, Mariátegui publicaba su obra mayor, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. En esta obra, el Perú de los años veinte, emerge, gracias a un cuadro sincrónico y crítico, como un objeto nuevo, que se vierte en conceptos, capaces de dar cuenta del carácter excepcional de la coyuntura histórica elegida.

El libro va precedido de una advertencia que explica, en primer lugar, las razones que explican la forma de ensayos que ha preferido para interpretar la realidad peruana. Por eso comienza esta advertencia refiriéndose a la forma que asume su libro: “Reúno, dice Mariátegui, en este libro, organizados y anotados en siete ensayos, los escritos que he publicado en Mundial y Amauta sobre algunos aspectos sustantivos de la realidad peruana.

«Como la Escena contemporánea, no es éste, pues, un libro orgánico. Mejor así. Mi trabajo se desenvuelve según el querer de Nietzsche, que no amaba al autor contraído a la producción intencional, deliberada, de un libro, sino a aquel cuyos pensamientos formaban un libro espontánea e inadvertidamente. Muchos proyectos de libros visitan mi vigilia; pero sé por anticipado que sólo realizaré los que un imperioso mandato vital me ordene. Mi pensamiento y mi vida constituyen una sola cosa, un único proceso. Y si algún mérito espero y reclamo que me sea reconocido es el de –también conforme a un principio de Nietzsche- meter toda mi sangre en mis ideas.»

«Volveré a estos temas cuantas veces me lo indique el curso de mi investigación y mi polémica. Tal vez hay en cada uno de estos ensayos el esquema, la intención de un libro autónomo. Ninguno de estos ensayos está acabado: no lo estarán mientras yo viva y piense y tenga algo que añadir a lo por mi escrito, vivido y pensado.»

Leídos desde esta perspectiva, los 7 Ensayos, aparecen bajo otra iluminación, y la exposición se transforma en el proyecto de una voluntad personal y colectiva, individual y generacional, que ha descubierto en la sociedad en que le tocó vivir, el papel revolucionario, que puede desempeñar. Quedan así atadas, en desusada solidaridad, dos cosas; 1) la teoría o ciencia que se emplea para interpretar, y 2) la experiencia personal y subjetiva que emerge y se identifica con este ejercicio teórico.

Así, el debate consigo mismo precede y rige, en este caso, al debate que se hará con las otras posiciones que se dan en la escena Peruana, y con las cuales se dispone a confrontarse. Su esfuerzo por producir un pensamiento abierto, como lo confiesa en la “Advertencia”, revela un estilo personal que se propone desarticular la marca positivista que detentaba hasta entonces el lenguaje teórico de los civilistas.

O sea, la intelectualidad oligárquica de comienzos del siglo veinte ligada del partido civil en donde se encontraban José de la Riva Agüero, y los hermanos Calderón, cuyas ideas habían hegemonizado el pensamiento peruano hasta la aparición de la generación de Mariátegui y Haya de la Torre a comienzos de los años 20.

El Perú de los años veinte era el Perú de la crisis del estado oligárquico y de su cultura civilista, exponerlo suponía, no sólo asumir esta crisis, sino también encontrar una respuesta que se convirtiera en alternativa política frente a la clase dominante. En tal empeño el proceso de interpretación, apoya un llamado a la acción práctica de aquél grupo intelectual. En la misma medida en que nos revela la estructura interna de este objeto excepcional, que es el Perú posible en esos años veinte y que podía funcionar como una utopía necesaria en ese entonces, Mariátegui inaugura la posibilidad de intervenir en esta realidad, respondiendo así, al desafío que el Perú del “Oncenio”, le planteaba.

El libro, que se propone como una contribución al desarrollo del socialismo en el Perú, contiene al mismo tiempo una contribución al marxismo, que aparece reivindicado como el instrumento del análisis. A propósito, nos podemos preguntar, ¿qué es lo que Mariátegui entendía en ese momento por marxismo? ¿Qué es lo que impide que en su esquema interpretativo de la realidad Peruana, el Perú no aparezca, como un ejemplo meramente ilustrativo de leyes universales, como será posteriormente la norma, en este tipo de trabajos? En efecto, en estos Siete ensayos, Mariátegui no cesa de proclamarse marxista y de definir como tal el método empleado. Aún más, la descripción del cuerpo social peruano que grafica su obra, parece incluso acomodarse a la imagen del edificio que Marx propone en el prólogo a la Contribución a la crítica de la Economía Política. Leídos de esta manera los tres primeros ensayos parecen destinarse a tratar la infraestructura de la sociedad peruana de los años veinte del siglo pasado, mientras que los otros cuatro se sitúan en los diferentes planos de la superestructura política e ideológica.

Según esta ordenación, pertenecen a la estructura, 1) “Esquema de la evolución económica”; 2) “El problema del indio”, y 3) “El problema de la tierra. En cambio, se ubican en el plano superestructural, 4) “El proceso de la instrucción pública”, 5) “El factor religioso”, 6 “Regionalismo y centralismo, y 7) “El proceso de la literatura”.

Ya en esta enumeración hay un elemento que perturba la aparente rigidez del edificio ideado por Marx. Rigidez que en su ocasión Engels en su correspondencia de los años 1890 explicó y corrigió, autocríticamente, mediante la introducción del concepto de “determinación en última instancia”, gracias a la cual la relación entre la base estructural y las diferentes expresiones superestructurales, establece una reciprocidad múltiple, y dialéctica.

Cabría añadir que, el carácter convocatorio del discurso, la conminación permanente al sujeto histórico de aquél entonces, y a la necesaria presencia del indio en la construcción del socialismo en el Perú, reivindican la importancia del sujeto histórico y revolucionario en el proceso revolucionario. No olvidemos que Mariátegui intervino siempre en el mismo terreno en que lo hizo Antonio Gramsci, es decir, en el plano de la cultura a través de la necesidad de postular, lo que el pensador italiano llamaba, una reforma intelectual y moral.

Por otra parte, y en correlación con la preocupación anterior, se interroga por la naturaleza del del incaísmo. Concepto que le permitió abrir la nueva problemática, y que le dio la oportunidad de resolverla internamente. Un concepto que la tradición virreinal-criolla había políticamente abandonado. Mariátegui lo rescata de la nada en que estaba sumergido. Lo recupera y amplía sus dimensiones, introduciéndolo en el estado presente de cada fenómeno, de cada sector de la realidad peruana. Así, la peruanidad que postula como un concepto “por crear”, se erige en elemento actual, en concepto posible, en futuro en potencia, capaz de proporcionar el nuevo punto de vista, y actuar como el elemento identificador de la nueva intelectualidad.

El incaísmo se convierte así, en concepto clave, no sólo para enfrentar al nacionalismo criollo y disputarle el patrimonio de la tradición, o para unir vanguardia e indigenismo, sino también porque la presencia de este concepto en el análisis de la sociedad peruana, inaugura una nueva perspectiva en el estudio de los asuntos peruanos.

La otra novedad que los 7 Ensayos aportan desde un punto de vista marxista es que reúnen en un mismo movimiento, interpretación y transformación. Aquello que en las Tesis sobre Feuerbach de Marx, eran momentos distintos y parecían estar contrapuestos, se integra aquí, haciendo del análisis, una parte de la intervención de este sujeto generacional, que propone en esta misma realidad, la transformación que cree necesaria

Mariátegui concibe la interpretación como un momento de la transformación. Es decir, la transformación como consecución de aquello que la interpretación había proyectado como programa de un sujeto generacional históricamente determinado. Por eso, en estos ensayos, la interpretación, supone un doble movimiento. Por una parte, crítica y niega la realidad que confronta, de la cual en cierta manera se despoja. Por otra parte, la asume cuando se propone transformarla, e intervenir en ella.

Es bajo los criterios que se desprenden de este uso nuevo e instrumental del marxismo, que Mariátegui interpreta la realidad peruana. Sitúa esta sociedad en la historia, lo que significa, como lo dijera a propósito de Amauta, no sólo “ser” historia, sino “hacerla. Al aplicar el adjetivo “histórico”, a sus empresas y proyectos, lo hacía para poder transformar lo dado.

Todos los ensayos poseen una factura similar, dentro de la cual, la historia se hace presente como la discontinuidad que las distintas intrusiones europeas produjeron sobre los “fragmentos “inertes” de lo nacional”. Al mostrar esta fragmentación histórica del Perú, Mariátegui explica por qué los fenómenos peruanos actuales, tienen que ser tratados, necesariamente como una problemática presente y actual, como un nudo determinado de contradicciones, que deben ser resueltas.

En su ensayo, “La tradición nacional”, Mariátegui afirma, que el Perú, “…es todavía un concepto por crear. Más ya sabemos que este concepto no se creara sin el indio”. Estas palabras parecen repetir una afirmación similar que hizo en 1924 o en “Lo nacional y lo exótico”. Allí, de manera parecida dice que “El Perú es todavía una nacionalidad en formación. La están construyendo sobre los inertes estratos indígenas, los aluviones de la civilización occidental.” Entre ambas afirmaciones, han pasado casi tres años durante los cuales, hace suya la causa indígena, al formular las líneas centrales de su indigenismo. El Perú ya había pasado a ser el objeto principal de sus estudios y afanes.

La expresión “un concepto por crear”, indicaba en ambas ocasiones, la necesidad de desplazar el concepto de tradición, del lugar en donde la cultura dominante lo había instalado. Era un desplazamiento que cambiaba radicalmente los términos de la polémica, pues exigía de aquella juventud intelectual que irrumpía en la escena peruana, un cambio de criterio, respecto de la idea de patrimonio cultural. Las posiciones rupturistas debían dejar de ser meras negaciones vacías, para pasar a obtener, gracias a propuestas y programas concretos, la legitimidad y la fuerza de una alternativa frente al civilismo.

Mariátegui desafía a los tradicionalistas, pero sin que por ello niegue la tradición. Al contrario, la niega porque es incompleta. Porque omite el componente prehispánico de esa tradición. La niega en su particularidad virreinal-criolla, otorgándole otro contenido, más vasto y comprensivo, que recupera justamente a aquella parte de la historia, que la cultura dominante había menospreciado: el incaísmo. Para la ideología oligárquica el incaísmo había sido relegado a la condición de prehistoria. Mariátegui lo integra, trasformando, tanto el esquema oficial de la historia peruana, como también la mirada que se solía tener acerca de la realidad prehispánica. La tradición incaica, reivindicada por Mariátegui, se convierte así en el concepto desde el cual va a componer la concepción de peruanidad que expone en los 7 Ensayos.

El sujeto de este discurso es una conciencia cómplice, que se busca a si misma dentro del objeto que se afana en hacer emerger. Su realidad va a depender de la significación histórica que ella misma alcance en el cuadro que expone. De lo cual se desprende, que junto a la necesidad de concebir el Perú, como “un concepto por crear”, hay que postular como posible, una voluntad colectiva de vanguardia, que también se halla en estado de constitución, y en la cual Mariátegui veía la construcción del futuro Perú socialista.

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