Editorial (CdE nº47)

Durante la elaboración del presente número, nos alerta un nuevo triunfo de la derecha en América Latina, con un poco más del 55% de las preferencias, Jair Bolsonaro, ex militar y quien abiertamente durante su campaña realizó apologías de la dictadura que sufrió el vecino país, se convierte en el nuevo presidente de uno de los países claves para el crecimiento económico de la región como es Brasil. Si observamos este triunfo, junto a los alcanzados por la derecha en países como Argentina, Perú, la decepción vivida con Moreno en Ecuador, y sumamos a un Donald Trump como orquestador, resulta preocupante el cerco o gran pinza que se está originando para estrangular a Venezuela, Bolivia y otros procesos progresistas de la región.

Esta tendencia, se puede ver como un fenómeno internacional de votar y elegir a ultraderechistas como Gobernantes, Presidentes, Legisladores, Alcaldes, etc. donde pareciera que los pueblos sufren de lo que podría llamarse, “la atracción del abismo”, ante tanta frustración por promesas incumplidas, por la política en la medida de lo posible, o por los escándalos de corrupción que atraviesan los distintos sectores y colores políticos, y que traen consigo, la nula o insuficiente atención a las necesidades y demandas que posibiliten garantizar una mejor calidad de vida para la clase trabajadora.

En este nuevo escenario histórico ( y familiar) para América, se fortalece y expande a nivel mundial el capitalismo, el cual utilizando como herramienta el fascismo instala no solo post-verdades sino también el miedo a todo lo que sea “distinto a la norma”: pobres, inmigrantes, homosexuales, etc. con el solo objetivo de sostener su hegemonía regional, y con esto, el control y apropiación de enormes y ricos yacimientos de petróleo, de gas y otros estratégicos recursos naturales, para que sean explotados por los grandes consorcios neoliberales, en su propio beneficio y no de los pueblos soberanos, dueños de tales riquezas naturales.

Esto nos convoca a preguntarnos, ¿Han sido suficientes los análisis sobre las debilidades de la izquierda para disputar y lograr hegemonía sostenida en el tiempo? ¿Cómo aporta a esta disputa la academia?, y es en este cuadro de corrupción, descomposición y degradación social, donde precisamente el quehacer académico podría alzarse como un ejemplo para lograr todo lo contrario, fortaleciendo e instalando gobiernos democráticos en sus instituciones, robusteciendo la transparencia, la honradez y solidaridad científica, incorporando el paradigma de los Derechos Humanos como base de su proyecto de formación y diseños curriculares; una academia proba, leal, cumplidora con el desarrollo de los pueblos en lo intelectual y en lo manual, donde el “grado” visible no sea signo de superioridad, sino que facilite el juicio, que permita distinguir lo “sano” de lo “enfermo”.

Como decía nuestra gran Gabriela Mistral por el 1933, “el pueblo cree en estos capitanes de la inteligencia que vienen a cubrir los viejos cuadros de generales, cleros, banqueros y terratenientes, pasaron a la inteligencia el halo no sólo de la autoridad, sino de la espiritualidad (…) y soñaron otros estados, otras vidas, otras conciencias colectivas en cuyo seno vivirían más felices”.

Anuncios

Declaración de la Red Intercátedras de Historia de América Latina Contemporánea, Argentina, 26-10-2018

En el día de ayer, en franca actitud de censura y persecución política a las comunidades universitarias de Brasil la Policía Federal de este país sudamericano, por orden de los Tribunales Regionales Electorales, irrumpió en al menos 29 universidades de todo el país [1], llevaron a cabo operativos intimidatorios hacia los profesores y alumnos que se reunían en actividades de debate público sobre la situación política electoral.

21317677_194364187773815_9059489408061576287_n
Los diversos actos de censura e intimidación fueron justificados por una supuesta violación de la resolución del Tribunal Superior Electoral 23.551 del 18/12/2017, que normativizó la campaña electoral. Esta resolución prohíbe el uso de las sedes públicas federales, entre las que incluyen a las universitarias, para realizar actos proselitistas, así como también que funcionarios públicos realicen actividades vinculadas con aquellos. Los actos de censura se habrían originado en denuncias realizadas por ciudadanos mediante una aplicación llamada “Pardal”, destinada a la fiscalización de los actos de campaña electoral.


Como resultado las policías ingresaron en las sedes universitarias por orden judicial. Alegaron estar buscando “material de campaña electoral”, según denunciaron profesores, estudiantes y la Orden de Abogados de Brasil (OAB). Se produjeron allanamientos, requisas, acciones de identificación de personas, ordenes de quitar banderas y pancartas y suspensión de actividades de debate sobre la situación política de Brasil, actos dignos de tiempos de dictadura.

Por poner algunos ejemplos de lo sucedido, en la Universidad Federal Fluminense de Niteroi, Río de Janeiro, la jueza del Tribunal Regional Electoral ordenó retirar una bandera con consignas antifascistas que colgaba del edificio de la dicha universidad , bajo amenaza de prisión al director de la Facultad de Derecho de esa casa de estudios. También en Río de Janeiro, en la UERJ, la policía removió una bandera en homenaje a Marielle Franco, la consejal de la Cámara Federal de Río de Janeiro que fuera asesinada en marzo de este año, que incluía consignas antifascistas.


Al mismo tiempo, a miles de kilómetros de la ciudad carioca , en la Universidad Federal de Dourados, en Matto Grosso do Sul, el juez electoral Rubens Witzel Filho prohibió la realización del evento “ Manifiesto en defensa de la democracia y de la universidad pública”, que buscaba denunciar los peligros de la candidatura de Jair Bolsonaro. En este acto de violación de la autonomía universitaria, la policía, además, realizó un operativo de control, solicitando datos personales a los asistentes a la actividad y tomó fotografías a los concurrentes.

También se registraron irrupciones de la policía en la UFRGS de Porto Alegre, en el Estado de Río Grande Do Sul, donde la justicia electoral censuró una charla debate titulada “Contra el fascismo, por la democracia”, en el que hablarían importantes académicos y figuras de la izquierda brasileña. Esta situación llevó a Tarso Genro, ex gobernador del Estado y uno de los expositores censurados en esta actividad, a afirmar esto en su cuenta de Twitter: “Di clases, dicté conferencias en universidades de Francia, Inglaterra, Portugal, Alemania, Argentina, y aquí mismo, en dictadura. Respeté siempre los protocolos legales de las instituciones de enseñanza. Hoy estoy censurado para hablar en la UFRGS, en el Río Grande do Sul que goberné. El fascismo crece”.

Además de estos casos, hemos reunido información sobre muchas de estas intervenciones judiciales-policiales en las sedes universitarias brasileras en la últimas semanas, todas del mismo tenor. La cuantía y la similitud de los casos denunciados dan
cuenta de la sistematicidad con que un sector del poder judicial brasilero busca acallar las voces críticas y la alarma social ante el peligro en ciernes que significaría la elección de Jair Bolsonaro. El embate contra la autonomía universitaria en el marco del creciente estado de excepción que se vive en Brasil no es nuevo. Desde diciembre de 2016, luego del golpe de Estado contra
29-10-2018 en la Declaración RIHALC: “Por la democracia y contra actos de censura y violación de la autonomía universitaria en Brasil”, Declaración Dilma Rousseff, vienen reportándose casos de ingreso de la Policía Federal en los establecimientos educativos, pero no en la escala de lo sucedido ayer y no con las implicancias políticas que esto tuvo. Todo lo dicho hasta aquí da cuenta de un plan nacional de censura de las movilizaciones en pro de la defensa de la democracia en el marco de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en las que podría triunfar el candidato de extrema derecha e ideología abiertamente autoritaria Jair Bolsonaro, quien es un declarado defensor de la dictadura militar y la tortura de opositores políticos; y que en sus cierres de campaña via telefónica amenzó con perseguir y encarcelar a los integrantes del Partido de los Trabajadores.

Recordamos que Bolsonaro se hizo famoso en 2016 cuando como diputado federal defendió a la dictadura militar brasilera (1964-1985) e hizo apología de la tortura en su voto a favor de la destitución de la presidenta Dilma Roussef. También es importante recordar que el Consejo de Ética de esa misma Cámara de Diputados de Brasil archivó en noviembre de ese mismo año un proceso contra Bolsonaro por apología de la tortura, un crimen de Lesa Humanidad. Sin embargo, en el contexto de creciente estado de excepción brasilero, posterior a 2016, la justicia de este país permitió su candidatura a la presidencia de la república a pesar de ser un político defensor abierto de la dictadura y la tortura, y por lo tanto de haber atentado en reiteradas veces con sus declaraciones contra la democracia y la Constitución de 1988.

Todo lo anterior nos lleva a hacernos las dos preguntas que lanzó en estos días una reconocida historiadora brasilera: ¿No es casual que ahora en vísperas del segundo turno electoral, en que el representante y portavoz del terror fascista puede ser electo presidente — por absoluta omisión del poder judicial en la defensa de la democracia —, que integrantes del propio sistema de Justicia brasilero quieran silenciar las voces antidictatoriales y antifascistas de las universidades públicas brasileiras? ¿La dictadura ya comenzó?

En virtud de lo dicho, los integrantes de la Red Intercatedras de Historia de América Latina Contemporánea (RIHALC) declaramos que:


– Nos solidarizamos con los ciudadanos demócratas brasileros que se movilizan en pro de la defensa de democracia, el respeto de Constitución y la defensa del pleno estado de derecho.
– Pedimos a las autoridades políticas, judiciales y de seguridad brasileras que respeten la constitución de su país y las normas que la reglan, terminando con el estado de excepción creciente y la violencia institucional que el actual gobierno instaló en
Brasil desde el golpe de estado parlamentario de 2016 contra la Presidente Dilma Rousseff y luego, con el encarcelamiento ilegal y proscripción del ex presidente Ignacio Lula Da Silva, ambos del Partido de los Trabajadores.
– Solicitamos a los ciudadanos brasileros que integran las fuerzas de seguridad y militares que no convaliden la violencia institucional y las violaciones de derechos y garantías impulsadas por las autoridades políticas y judiciales que se han puesto al margen de la Constitución de 1988. Les recordamos que los abusos, crímenes políticos y otras violaciones de derechos humanos cometidos por funcionarios estatales son delitos de carácter internacional considerados contra la humanidad e imprescriptibles.
– Solicitamos a la comunidad internacional y a los organismos internacionales y regionales que tomen posición activamente en defensa de la democracia y el estado de derecho en Brasil ante una inminente represión masiva y persecución de miembros
de partidos opositores, sindicatos, movimientos sociales y universitarios.

La Red Intercatedras de Historia de América Latina Contemporánea convoca a todas las organizaciones, instituciones, colectivos y personas de todo el mundo a expresar su solidaridad con los que defienden la democracia en Brasil y a estar alertas del proceso electoral de este domingo 28 de octubre de 2018.

¡La solidaridad internacional con la democracia brasilera es urgente!

“Por la democracia y contra actos de censura y violación de la autonomía universitaria en Brasil”, “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh, 1977)


[1] Los establecimientos en los que se llevaron a cabo los operativos fueron: UFRRJ, UFPB, UERJ, UFU, UFAM, UCP, UniRio, UEPB, UFMG, UFG, UNEB, UCP, UFMS, UFRJ, UFERSA, Unilab, UFF, Unifei, UFBA, UFCG, UFMT, UENF, UEPA, UFGD, UNESP Bauru, UFSJ, UFRGS, UFFS, IFB.

Editorial (CdE nº41)

“Los señores políticos”

De esa forma se refería el dictador Pinochet a los políticos nacionales de la época. La burda ironía pretendía justificar el cierre del Congreso, la destrucción de los registros electorales y la ilegalidad de los partidos políticos vigentes en esa época.

Transcurridos dos años, y una vez consolidada su posición de poder en la Junta de Gobierno, procedió a despedir a Almirantes y Generales que lo secundaban en tareas de gobierno.

¿A quienes llamó? A una parte de esos “señores políticos”. De esa forma llegaron al Gobierno personajes como Sergio de Castro, Jaime Guzmán, José Piñera, entre otros.

¿A que los llamó? A emprender la contrarrevolución más importante de la historia de Chile.

A los otros “señores políticos” los persiguió, encarceló, torturó, asesinó e hizo desaparecer sus cuerpos.

¿Cuál era la diferencia entre estos señores políticos? La clase social a la cual servían.

Los de Castro, Guzmán y Piñera fueron criados, educados y desarrollados como agentes políticos al servicio de la clase que en nuestro país detenta la propiedad del capital.

Los perseguidos y asesinados eran políticos que defendían los intereses de aquellos cuyo único bien era su fuerza de trabajo, la clase trabajadora.

Con el tiempo, los defensores del capital ya no serían reconocidos como “políticos” sino como patriotas en busca de una patria mejor. Los otros continuarían siendo motejados como políticos.

Los “patriotas” cometieron todo tipo de tropelías y delitos. De Castro sería el “chicago boy” que privatizaría toda actividad económica con total prescindencia de los intereses nacionales. Guzmán sería el artífice del nuevo modelo constitucional que permitiría que los dueños del capital continuaran haciendo lo que quisieran, aún cuando no tuvieran las mayorías políticas. Piñera fue el causante de los más certeros golpes a los intereses de la clase trabajadora, su “Plan Laboral” y la implantación a punta de bayoneta de sistema privado de pensiones (AFP) retrotraerían a los trabajadores chilenos a sus condiciones de existencia de comienzos del siglo XX.

Habida cuenta de lo anterior, y dirigiéndonos a los votantes del Frente Amplio, sostenemos que no existe “una clase política”, lo que hay son políticos que defienden los intereses del capital y políticos que defienden los intereses de los trabajadores.

Jaime Guzmán dejó como herencia a su partido, la UDI, manuales de cómo comportarse frente a problemas de sus seguidores, si se trata de delitos: “todos los cometen, en eso son todos iguales”.

La prensa y TV chilena acogió la recomendación y comenzamos a escuchar y leer sobre la existencia de “una clase política”, por supuesto transversalmente corrupta.

En la tradición política de Alejandro Guillier encontramos a Presidentes como José Manuel Balmaceda, derrocado con una guerra civil, a Pedro Aguirre Cerda que instalara en Chile un sistema educacional que nos llenó de orgullo durante buena parte del siglo XX y creara la CORFO como el gran tren de desarrollo manufacturero de nuestro país, a Eduardo Frei Montalva que “chilenizó” el cobre e inició una profunda reforma agraria y a Salvador Allende, que continuando las reformas de Frei logró nacionalizar el cobre y avanzó en derechos del pueblo campesino.

No debemos olvidar que en esa misma tradición política encontraremos a dirigentes como Luis Emilio Recabarren, Clotario Blest, Manuel Bustos y Gladys Marín, entre otros.

En la tradición política de Piñera, encontraremos a Jorge Alessandri, a su hermano José Piñera y al dictador Augusto Pinochet, todos políticos que defendieron los intereses del capital y menoscabaron al máximo los intereses del pueblo trabajador.

Es de esperar que Beatriz Sanchez termine pronto su estado de reflexión y se sume, llamando a sus votantes, al lado de los políticos de la clase trabajadora. En Chile sabemos que los cambios profundos y veloces requieren de tiempo y mayorías consistentes.

N de la R.

Al cierre de esta edición la abanderada del Frente Amplio, Beatriz Sánchez que obtuviera el 20% de la votación de primera vuelta, ha hecho público su apoyo a Alejandro Guillier en la segunda vuelta del 17 de diciembre próximo.

 

 

 

Editorial (CdE nº40)

EL DESAFIO DE PROYECTAR A LA CENTROIZQUIERDA (*)

La coalición de partidos y movimientos que conforman la Nueva Mayoría ha constituido una alianza inédita en la historia nacional. Esta alianza contempla, como nunca antes, una gran pluralidad de culturas políticas: socialcristianos y comunistas, socialdemócratas e izquierdas de raigambre marxista, masones y católicos.Dicha condición implica riquezas, pero también dificultades. Ello configura el mayor desafío de quiénes desean continuar la obra transformadora de este primer gobierno de la Nueva Mayoría. Pues, se trata de manejar con sabiduría una dialéctica, entre la diversidad que es fundamental para construir mayorías, y la dificultad para encontrar acuerdos permanentes.

Un proyecto genuinamente transformador, que perdure a través de reformas que se van complementando y profundizando a lo largo de un ciclo prolongado, necesariamente debe fundarse en la complementariedad entre la representación democrática y el arraigo en los movimientos sociales.Hemos visto, en este gobierno, un progresivo distanciamiento entre esos factores y eso se transforma en uno de los grandes desafíos de futuro.

Un segundo desafío surge de la capacidad que debe tener una coalición madura, en términos de representación y participación, de agregar demandas y aspiraciones de los ciudadanos bajo un proyecto estratégico compartido.La superación de la antigua Concertación se produce, justamente, en la medida que la política de los consensos se impuso como el único mecanismo de construcción de proyecto.El problema actual no es uno de reemplazo generacional, es más bien de opciones políticas distintas al interior del progresismo. Una, marcada por la lógica de ajustes consensuados – propia de la transición – y otra que, bajo una nueva épica, busca materializar reformas profundas al modelo neoliberal.En esta disyuntiva, una pregunta estratégica que debe plantearse es quién es el adversario real y, de manera correlativa,lo que sus propuestas significan para el país. La respuesta, sin ambigüedades, es que ese adversario es la derecha. Ningún otro.

La centroizquierda y la derecha competirán antagónicamente en relación a derechos sociales e igualdad, seguridad social versus mercantilización, gestión y defensa del statu quo, crecimiento, desregulación y subsidiariedad. Es mucho lo que está juego, éste es el momento clave para tomar conciencia de cuál es el adversario real, unir fuerzas y actuar con la máxima coherencia política.

(*) En este número estamos presentando como editorial una síntesis de un artículo escrito por Marcos Barraza Gómez, Ministro de Desarrollo Social, dada la calidad de su argumentación y su valor pedagógico. Invitamos a nuestros lectores a leer el artículo completo en la edición N° 9575 del semanario El Siglo de circulación en Chile.

Editorial (CdE nº39)

La campaña electoral presidencial se encuentra desatada. Desde distintos sectores políticos, los candidatos han salido al ruedo. Hace algunas semanas, la derecha proclamó a Sebastián Piñera como candidato a la presidencia y es, sin lugar a dudas, quien recibe el apoyo mayoritario de la derecha moderada y dura. Principalmente de esta última, pues se debe tener presente que la integridad de la UDI apoya su candidatura y es aquí donde habita el pinochetismo aún existente en el país. Prueba de esto son los gritos a favor del dictador emanados en la proclamación de Piñera. La derecha más blanda o moderada distribuye sus preferencias principalmente entre el propio Piñera y los candidatos Manuel Ossandón y Felipe Kast. Estos últimos, han sentado una posición crítica a la candidatura del primero, principalmente por el vínculo que desde siempre Piñera ha mantenido entre los negocios y la política. En la Nueva Mayoría se mantienen las candidaturas de Fernando Atria, Alejandro Guillier, José Miguel Insulza y Ricardo Lagos, surgiendo además, en los últimos días, el nombre de Carolina Goic como candidata a la presidencia por la Nueva Mayoría. No es claro quién será el representante de este sector. Ni siquiera si la decisión será mediante el mecanismo de primarias, pues la Democracia Cristiana, que apoya a Goic, aún no define cual será la forma de apoyar a su candidata, pudiendo ser por primarias o en la primera vuelta electoral. Agreguemos que el mapa político electoral no se agota aquí. El Frente Amplio, hasta el momento, exhibe los nombres de Alberto Mayol y Beatriz Sánchez como precandidatos de este sector. Aunque pudiera pensarse que este frente se ubica a la izquierda de la Nueva Mayoría, esta afirmación no puede ser categórica, pues su discurso principal apunta a la descalificación de los sectores políticos tradicionales.

La campaña por el fichaje y refichaje de militantes en los partidos continúa presente en el escenario político. Al momento de cierre de edición del presente boletín, el Partido Comunista de Chile (PC) presentaba 24.583 afiliaciones aceptadas y 8.907 en proceso de revisión. La suma de estas dos cifras ubica a este partido en el primer lugar respecto de los otros, consolidándose como Partido Nacional con diez regiones legalizadas. Este aspecto, aunque sin duda valioso, se ve acompañado de la participación popular de miles de estudiantes, trabajadores e importantes miembros de la cultura, las artes y el entretenimiento que han adherido a la legalización del PC. Entre éstos se encuentra nuestro poeta, Premio Nacional de Literatura, Raúl Zurita, quien expresara textualmente: “los comunistas no juegan a ser revolucionarios, no tienen que aparentar serlo. Llevan su identidad con humildad, con sencillez y valentía; y lo hacen a diario. Ésta es mi militancia, me siento parte de la historia del PC”.

Nuestro Lenin. Por Gonzalo Ossandón Véliz

 

A próposito del centenario del triunfo de la Revolución Bolchevique.

A próposito de la publicación del libro «¿Qué Hacer?» por la Editorial Popular La Pajarilla.

 

Vladimir Ilich vió por primera vez el sol un 22 de abril de 1870 en la paupérrima ciudad de Simbirsk a orillas del Volga. De familia numerosa, ocupó el cuarto lugar de los seis hermanos que la integraban. Su padre se desempeñó como inspector de enseñanza primaria, lo que le permitió conocer en detalle las condiciones miserables de vida que asolaban al campesinado ruso, es por ello que estaba profundamente sintonizado con las ideas democrático-revolucionarias de su época. La madre, que gustaba de las artes y la música fue la encargada de la formación escolar de sus hijos.

Criado en ese ambiente, prematuramente se destacó por ser metódico y estudioso, asiduo a las lecturas prohibidas y al ajedrez forjó su pre-adolescencia en un contexto de brutal represión absolutista y en donde la lectura de los autores democráticos era considerada un delito.

Cuando estaba a un mes y medio de celebrar sus 17 años, un grupo de jóvenes anarquistas atenta contra la vida del zar Alejandro III. Lamentablemente dicha acción no alcanzó a cumplir su objetivo y los responsables fueron encarcelados. Entre los involucrados que fueron condenados a muerte figuraba Alexander Uliánov -hermano mayor de Lenin y culpable de haberle presentado e incentivado a leer El Capital de Marx- quien fue ahorcado por su osadía.

La familia devastada no solo por la muerte del primogénito sino también -meses después- por la del padre, tuvo que trasladarse hasta la aldea de Kokuchkino en las cercanías de Kazán, ciudad en donde inició sus estudios de derecho y donde participó en las protestas contra el régimen autocrático.

Una vez que fue expulsado de la Universidad, se dedicó por completo al estudio riguroso de las obras de Marx leyéndolas directamente del alemán. En 1889 la familia nuevamente se ve obligada a trasladarse, ahora a la provincia de Samara, en donde después de mucha insistencia consigue continuar con sus estudios en leyes, lo que le permite graduarse tres años más tarde con destacadas calificaciones. Es así como empezó a ejercer la abogacía entre campesinos y artesanos pobres.

Carente de elegancias y cortesías, sencillo y practicante de una certera puntualidad. Su anatomía se caracterizaba por su estatura mediana, de pera y bigote, de calvicie prematura y de rasgos mongoles; sus pómulos generosos y sus ojos entrecerrados le facilitaban su distinguida mirada alegre. De hecho, un periodista británico de la época -del Manchester Guardian-, precisamente le llamó la atención esta característica de él: “(…) respira alegría: cada arruga suya ha sido trazada por la risa, no por la preocupación.”[1]

Hombre feliz, líder bolchevique, personaje histórico, revolucionario universal, son algunos de los adjetivos calificativos empleados por el peruano José Carlos Mariátegui para referirse al ruso, quien además aseguraba que poseía una voluntad poderosa y “(…) una facultad asombrosa para percibir hondamente el curso de la historia y para adaptar a él la actividad revolucionaria”.[2]

Organizador incansable, participó en la creación de bibliotecas, programas de estudio y cooperativas de ayuda, periódicos y revistas entre las que destaca La Chispa (Iskra) –la que nace junto al siglo XX- y La Verdad (Pravda), diario obrero que aparece el año doce del nuevo siglo.

A inicios del 1919 convoca a una nueva Internacional: “Lenin ha sostenido un duelo resonante con los teóricos de la Segunda Internacional: Kautsky, Bauer, Turati (…) Lenin es el caudillo de la Tercera Internacional. El socialismo, como se sabe, está dividido en dos grupos: Tercera Internacional y Segunda Internacional. Internacional bolchevique y revolucionaria e Internacional menchevique y reformista.”[3]

Mariátegui realizó un certero relato histórico sobre el desarrollo de las distintas Internacionales y el rol que éstas cumplieron en la organización del proletariado mundial en un breve artículo titulado “Zinoviev y la Tercera Internacional”. En dicho escrito, entre otras cosas, señala que: “La Segunda Internacional está totalmente saturada de preocupaciones democráticas. Corresponde a una época de apogeo del parlamento y del sufragio universal. El método revolucionario le es absolutamente extraño.”[4] Es por ello que culmina definiendo que “(…) la Segunda Internacional fue una máquina de organización y que la Tercera Internacional es una máquina de combate”[5]    

Podríamos entonces aseverar con total seguridad que todas aquellas instancias que impulsó Lenin contenían en sus entrañas el espíritu revolucionario y la consciente necesidad de contribuir a la formación de cuadros obreros, propagandistas y a organizadores de revoluciones. Pese de haber escrito un montón de libros, no es un teórico. Es más bien un realizador.

Su posición ante la primera Guerra Mundial, es otro aspecto a destacar de quién ha sido catalogado –con modestia aparte- como uno de los más geniales de su época[6]. En el Congreso de Stuttgart, Lenin junto a Rosa Luxemburgo plantearon que el proletariado mundial debe por todos los medios impedir la guerra, y a la vez hacer uso de todas sus fuerzas para que la crisis que se desate de ésta se convierta en favorable para el desarrollo de la revolución: Transformar la guerra imperialista en guerra civil. La guerra no era más que una lucha por los mercados entre potencias burguesas e imperialistas, no es la lucha de los explotados. Y cual fuese su resultado, sólo hambre y miseria contribuiría a la clase obrera.

Pese a este escenario bélico, una vez más Lenin revitaliza las fuerzas revolucionarias mundiales al escribir su célebre obra El Imperialismo, fase superior del Capitalismo. En donde, entre otras cosas, reivindica la alternativa revolucionaria en Rusia empleando dialécticamente para argumentar aquello las categorías de análisis postuladas por Marx. A pesar de que testas más dogmáticas de su época realizaran una lectura e interpretación más manualizada y calcada de lo propuesto por el maestro alemán de frondosa barba.

Esta actitud iconoclasta e irreverente es advertida por el sardo Antonio Gramsci a días de iniciar el 1918, al aseverar que el triunfo de la revolución bolchevique: “(…) Es la Revolución contra El Capital, de Carlos Marx. El Capital, de Marx, era en Rusia el libro de los burgueses más que el de los proletarios. Era la demostración crítica de la fatal necesidad de que en Rusia se formara una burguesía, empezara una Era capitalista, se instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera pensar siquiera en su ofensiva, en sus reivindicaciones de clase, en su revolución. Los hechos han superado las ideologías.” [7]

Y cómo no. Si Lenin –junto al pueblo ruso- se atreve a la osadía, despojándose de los dogmatismos cuasireligiosos y encuentra en Marx, lo que otros también descubrieron después; el método dialéctico del materialismo histórico que propone una praxis revolucionaria: “Su dialéctica es una dialéctica de combate, sin elegancia, sin retórica, sin ornamento. No es la dialéctica universitaria de un catedrático sino la dialéctica desnuda de un político revolucionario.”[8] Es como si hubiese hecho caso a la sugerencia realizada por el Amauta Mariátegui muchos años después de la muerte de Lenin: “La herejía es indispensable para comprobar la salud del dogma”[9]

Hombre de pensamiento y acción lo definía el sardo: “Lenin ha consagrado toda su vida a la causa del proletariado: su aportación al desarrollo de la organización y a la difusión de las ideas socialistas en Rusia es inmensa. (…) su fuerza está en su carácter moral; la popularidad de que goza entre las masas obreras es homenaje espontáneo a su rígida intransigencia con el régimen capitalista.”[10]

Poseedor de la virtuosa capacidad de dar realidad a su pensamiento y a su acción[11]. Y la verdad es que la historia confirma que dichas aseveraciones no exageran en lo más absoluto; a fines del siglo XIX, en lo que es considerada su primera obra El desarrollo del capitalismo en Rusia, afirma que su país semifeudal avanza decididamente hacia el capitalismo y rompiendo con toda clase de determinismos, revisionismos, economicismos y reformismos, se adelanta a sus tiempos y asume la necesidad de crear un partido revolucionario.

Es por esto que el ¿Qué hacer? es considerada una de sus más importantes obras, en ella sostiene la necesidad de crear una organización revolucionaria compuesta por cuadros profesionales, disciplinados, capaces de tomar las decisiones centralizadamente, y asumir así una actitud ofensiva en los procesos de lucha y liberación del pueblo ruso. El Príncipe moderno diría Gramsci años después desde una cárcel italiana. En otras palabras, convertirse en un solo puño de combate, inteligente y audaz, capaz de derribar cualquier tipo de imperialismo, sea este monárquico o burgués.

Hombre plenamente dueño de sí mismo y poseedor de lucidez, fue capaz de conducir al pueblo ruso a la abolición de la incipiente explotación capitalista, conquistar el poder y crear un nuevo Estado –la dictadura del proletariado- basado en los soviets, órgano de democracia obrera y campesina asociada por comunas.

Mucho nos queda a los explotados y oprimidos de todo el mundo por aprender del coraje, atrevimiento y astucia de la hazaña protagonizada por el heroico pueblo ruso que hace una centuria de distancia estremeció al mundo entero y confirmó que la felicidad plena y la liberación del yugo de la explotación capitalista no es una quimera sino más bien una necesidad que precisa convertirse en real.

¿Críticas? Claro que las hay, de no ser así no estaríamos empleando la dialéctica para comprender la historia. Lo importante es desarrollar ese ejercicio crítico y reflexivo de uno de los procesos históricos más trascendentales del siglo pasado, y hacerlo útil para las inquietudes de nuestro presente. En eso consiste nuestra provocación como Editorial Popular La Pajarilla al publicar el ¿Qué Hacer?

Pese a lo acontecido el 21 de enero de 1924, Lenin no descansa embalsamado en un mausoleo, vive inmortalmente –junto al Comandante Fidel- como patrimonio útil del proletariado mundial aquí y ahora. Creador de un método y de una praxis revolucionaria que ha inspirado a diversas generaciones en distintos tiempos y de variadas latitudes. Sigue cumpliendo hasta nuestros días, el rol histórico de ser faro inagotable de energía revolucionaria que guía a los pueblos hacia su liberación y verdadera Independencia.

Porque aquellos que reivindicamos a Marx, a Lenin, a Gramsci y a Mariátegui, entre muchos otros, lo que estamos haciendo es reivindicar la revolución de los pueblos. Su factibilidad y necesidad urge en nuestros tiempos o como Martí calificó: Ruines tiempos.

[1] Extraído del artículo “Conductor de muchedumbre y de pueblos” de José Carlos Mariátegui, publicado en la revista Variedades, el 22 de septiembre de 1923. En “Mariátegui: Política revolucionaria. Contribución a la crítica socialista. La Escena Contemporánea y otros escritos” Tomo I. Editorial El perro y la rana, 2010. Caracas, Venezuela. PP. 227.

[2] Mariátegui, JC. “Una pérdida inmensa para la Revolución”. Publicado en la revista Claridad Nº5 en marzo de 1924. En “Mariátegui: Política revolucionaria… Op. Cit. PP.230.

[3] Mariátegui, JC. “Conductor de muchedumbre y de pueblos”. Op. Cit. PP.228.

[4] Mariátegui, JC. “Zinoviev y la Tercera Internacional”. Op. Cit. PP.204.

[5] Op. Cit.

[6] Aseveración realizada por Bertrand Russell y popularizada por Mariátegui en su artículo “Ha desaparecido un inmenso personaje histórico”, publicado en la revista Variedades, el 26 de enero de 1924. En Mariátegui: Política revolucionaria. Op. Cit.

[7] Gramsci, A. “La Revolución contra “El Capital””. Artículo publicado por primera vez en la revista Il Grido del Popolo el 5 de enero de 1918. (sometido a la censura turinesa). En “Antonio Gramsci: Antología. Selección, traducción y notas de Manuel Sacristán”. Ed. Siglo XXI, 5ª edición, 1980. México. PP.34.

[8] Mariátegui, JC. “Conductor de muchedumbre y de pueblos”. Op. Cit. PP.228.

[9] Mariátegui, JC. “Defensa del Marxismo. Edición de 1934 comentada”. (2015). Edición del Centro de Estudios del Pensamiento Iberoamericano (CEPIB) del Instituto de Filosofía, Universidad de Valparaíso. Chile. PP.8.

[10] Gramsci, A. “La obra de Lenin”. Artículo publicado en la revista Il Grido del Popolo el 14 de septiembre de 1918. En “Antonio Gramsci: Antología. Selección, traducción y notas de Manuel Sacristán”. Ed. Siglo XXI, 5ª edición, 1980. México. PP. 52.

[11] Op. Cit. PP.53.

Declaración Pública Claustro Académico del Instituto de Historia y Ciencias Sociales ante la demolición de la Academia de Guerra Naval

Valparaíso, 21 de febrero de 2017.

 

Mediante un comunicado de la Agrupación de Marinos Antigolpistas nos hemos enterado que durante los días 8 al 10 de febrero del presente se ha llevado a cabo la demolición de la antigua Academia de Guerra Naval de Valparaíso. Como historiadores y académicos ligados a las ciencias humanas nos unimos al llamado de atención de dicha agrupación -a las autoridades y a la opinión pública- acerca de lo que implica este acto para la memoria histórica y social de nuestro país. La Academia de Guerra Naval no sólo fue el principal centro de detención y tortura de la región de Valparaíso, sino que también en sus salones se gestó el Golpe de Estado de 1973, aquí instaló su centro de operaciones el miembro más oscuro, perverso y patético de la Junta Militar, el autodesignado Almirante José Toribio Merino, quien supo articular las demandas de los poderes fácticos civiles, el sabotaje norteamericano y los intereses de los altos mandos militares en contra del pueblo de Chile.


Se trata de un lugar que estaba cargado de sentido y que, no obstante, se blanqueó durante toda la postdictadura, hasta su pleonasmo: la desaparición física del inmueble. Sólo por el testimonio de los muchos y muchas estudiantes, trabajadores y militantes torturados supimos siempre, hasta acá, que en ese lugar se torturó y asesinó durante los años 1973 y 1974. Pero ahora que los testigos también van desapareciendo necesitamos activar otros modos para que esta pieza de la memoria social permanezca, no sólo como huella el dolor humano, no como un monumento al horror, sino como un lugar de memoria que ha de demandar ser conectado con la trama de la Historia.

Reciente para poder también vislumbrar mejor de qué disponemos, o qué debemos considerar, para tramar el futuro. Como profesionales de la memoria estamos convencidos que no hay proyecto social posible sin una lectura rigurosa de nuestro pasado, para saber qué y con qué construir.

Así, aunque parezca desconcertante, nos inquieta más el futuro que el pasado. Mejor dicho: sólo en función de un futuro posible vale la pena conservar y estudiar el pasado. Es en esta convicción que demandamos a las autoridades pertinentes, a la institucionalidad de cultura, educación, memoria y Derechos Humanos, que intervenga para salvar la memoria del lugar y de otros similares en nuestra región. De esta misma manera ofrecemos también nuestros saberes para colaborar en las labores y proyectos necesarios para salvar y gestionar la memoria social de nuestra ciudad y nuestro país.

Leopoldo Benavides, Director
Pablo Aravena, Secretario Académico
Javier Figueroa, Director de Carrera
Jaime Lacueva, Director de Magíster
Graciela Rubio, Coordinadora de Extensión
Luis Corvalán, Profesor Titular
Marcela Cubillos, Profesora Adjunta
Claudio Pérez, Profesor Titular
Héctor Arancibia, Profesor Adjunto
Patricio Gutiérrez, Profesor Auxiliar
José Saldaña, Profesor Adjunto
Claudia Montero, Profesora Adjunta
Claudio Díaz, Profesor Adjunto

Fuente de la imagen: White Noise

Manifiesto por la dignidad de Venezuela. Por REDH

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad condena la reutilización de la OEA como agente interventor y pide la remoción de su Secretario General

En la elaboración de la estrategia de los Estados Unidos, se supone que debemos mantener nuestro papel preestablecido de liderazgo imparcial en la OEA. Esto significa limitar la visibilidad de los EEUU en la OEA, jugar nuestro rol detrás de las escenas en la medida en que sea posible. Alentar a los latinoamericanos para que tomen la iniciativa pero, si es necesario, hacerles sugerencias, tomando nuestras propias iniciativas en función de todos los problemas de importancia para nosotros”.

Informe confidencial elaborado por el Grupo de Trabajo Inter-agencial sobre Chile, conformado por orden de Richard Nixon para elaborar propuestas de sanciones y presiones dirigidas a derrocar al Presidente Allende.

De todos y todas es conocido, y ha sido históricamente comprobado, que desde que Estados Unidos se conformó como nación independiente se propuso ejercer un dominio total sobre el resto del territorio americano, al que unilateralmente consideró como vital para la salvaguardia de sus intereses.

No siempre lo ha logrado. El espíritu de rebeldía incoado en el alma de los habitantes de estas tierras desde que nos enfrentamos al primer invasor español, al primer violador de mujeres aborígenes, al primer saqueador de nuestras riquezas, al primer esclavista, al primer cura doctrinero que intentó someter nuestras conciencias, a la primera Cédula de un rey desconocido y, más tarde, a los sucesivos grupos oligárquicos que luego de la muerte de Bolívar se enseñorearon del poder, ha logrado de tanto en tanto imponerse y hacer triunfar la voluntad y la dignidad de los pueblos sobre las fuerzas que intentan someterlo.

Sin embargo, cada vez que las oligarquías se han impuesto, Estados Unidos ha actuado siempre como el amo titiritero. Ninguno de esos grupos de poder ha obrado sin su voluntad, sin su respaldo o sin su intervención militar, política y/o económica. Intervenciones para las que además se han creado mamparas legales muy convenientes, desde la Unión Panamericana hasta la OEA que han combatido ferozmente y hecho fracasar cualquier otro intento de ordenar nuestro mundo de acuerdo a las esperanzas de los pueblos.

Hoy la Venezuela Bolivariana está siendo objeto de un nuevo intento de derrocamiento del gobierno legítimo que desde hace 18 años y tras sucesivos triunfos electorales, conduce nuestro país hacia destinos de soberanía y justicia. Este nuevo intento representa un paso más en el plan de restauración del control del continente que Estados Unidos requiere hoy para el mantenimiento de su supremacía global. Esta vez se vale de su ministerio de colonias, la OEA, como una vez lo hizo contra la Cuba revolucionaria, y lo hace a través del más descarado de los sirvientes que pudo encontrar: el uruguayo Luis Almagro, quien comprobadamente está bajo su “cálido” servicio desde que dirigía la política exterior en su país.

La iniciativa adoptada por Almagro ya había sido develada por el propio Plan del Comando Sur “Freedom 2” y constituye un paso adelante de la Orden Ejecutiva de Obama. En las actuales circunstancias en las que el orden mundial se le escapa de las manos al imperio del norte, a Washington no le importa mucho sacrificar invisibilidad a cambio de celeridad. Necesita con urgencia acabar con los “malos ejemplos” que enseñan que hay un camino alternativo a su plan de dominio total, y llega al extremo de exhibir sus métodos mafiosos amenazando con cortar ayudas financieras a aquellos países que en el seno de la OEA se pronuncien en defensa de Venezuela.

Desgraciadamente le están facilitando esta tarea un grupo de venezolanos y venezolanas que desdiciendo y traicionando nuestra historia de resistencia y de luchas heroicas por la libertad, van por el mundo vendiendo la patria y su alma al que primero se atreva a ordenar la intervención del país, sin que les importe cargar con la responsabilidad histórica de la destrucción de su propio pueblo a cambio de las migajas que les dejen los conglomerados financieros y militares que sirven al imperio.

Como Miranda estamos convencidos y convencidas de que no puede construirse nada sólido ni estable en un país, si no se alcanza antes la independencia absoluta, y para ello es hoy más urgente que nunca consolidar la unión de nuestros pueblos. ¿Hasta cuándo seguiremos manteniendo la mampara imperial de la OEA, existiendo como existen organizaciones propias como la CELAC, UNASUR y el ALBA? ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo que traidores como Almagro se entronicen en cargos desde los cuales, al igual que su homónimo conquistador, intentan arrodillar a los pueblos libres y ponerlos al servicio de los nuevos emperadores? Creemos estar plenamente justificados en pedir la remoción inmediata del señor Luis Almagro como secretario General de la OEA y que ésta reduzca su accionar a un papel de intermediadora entre las dos Américas. En su defecto, los gobiernos de Nuestra América deberán dar por concluido el ciclo vital de esa institución.

By David Hernández (https://www.flickr.com/photos/davidhdz/9438076805/) [CC-BY-SA-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)%5D, via Wikimedia Commons

Es hora de hacer respetar la dignidad de los pueblos y de mantener erguidas las cabezas. Es hora de no volver a permitir que se enloden los avances de los pueblos bajo toneladas de calumnias mediáticas y campañas de desprestigio. Es la hora de la unidad, de la lucha, de la batalla y de la victoria definitiva sobre los siniestros designios del imperialismo.

 

Caracas, 28 de marzo de 2017

Editorial (CdE n°38)

Los resultados de las últimas elecciones municipales provocaron sorpresa y desconcierto, tanto en las filas de la Nueva Mayoría, la que fue considerada la gran perdedora de este evento electoral, como también en la Derecha, o sea Chile Vamos más otros grupos políticos pequeños tales como Evópoli, Amplitud y PRI. Estos últimos celebraron con eufórica alegría lo que consideraron, y en efecto fue, un triunfo tan importante como poco esperado. En efecto, porque tanto vencedores como vencidos, no previeron semejante resultado (recordemos una singular apuesta entre comentaristas de un buen programa de análisis político, en el que dos de ellos, ambos de derecha, diferían solo en la magnitud del triunfo de Carolina Tohá en la comuna de Santiago. Aun hoy, ya con los porcentajes sobre la mesa, no existe consenso sobre la razón de semejante desenlace.

En todo caso, las encuestas previas a la elección y las diversas interpretaciones que de ellas se hicieron estuvieron bastante lejos de la realidad. Quizás, estos pronósticos fracasaron porque en Chile funciona una lógica un tanto irracional, al igual que en otros lugares del mundo donde ha ocurrido algo similar. Los análisis previos a las elecciones no tomaban en cuenta una serie de acontecimientos de carácter político, ético, moral, delictual y de otro carácter, que estaban a la orden del día del acontecer político social del país. Algunos de reciente data, otros más antiguos inclinaban la balanza en favor de un posible triunfo de la Nueva Mayoría. Entre estos acontecimientos se consideraba, por ejemplo, la magra votación obtenida por la Derecha en la última elección presidencial. Sin duda, esto podría ser un indicador a considerar. Muchos coincidían en que sería difícil de revertir esta votación, tal vez la votación giraría en un más o en un menos, pero no muy distante y alrededor de aquél. Sin duda, otro acontecimiento negativo para las aspiraciones de la Derecha, fue las revelaciones del modo como la derecha económica financiaba sus partidos políticos, a saber a Chile Vamos y a los pequeños grupos políticos ya mencionados. La cuestión del dinero y la política. Desde siempre ésta ha sido la práctica habitual de los partidos de la elite económica, ante la escasez de argumentos sobre la calidad de sus ideas, se ven obligados a hacer uso del dinero. Hoy en día, el escrutinio de la ciudadanía pareciera dificultar este mecanismo de acción política y como consecuencia, esta vez les fue más difícil mantener los delitos ocultos, por la magnitud del escándalo y los personeros comprometidos, de manera tal que hasta El Mercurio, su principal órgano ideológico nacional, tuvo que publicarlos. En íntima relación con esta situación y mientras los medios de comunicación se veían forzados a informar sobre estos delitos, al mismo tiempo tenía lugar un desfile de formalizaciones por gravísimos casos de cohecho, protagonizado por distintos y connotados dirigentes de Derecha y altos funcionarios o ministros del gobierno de Piñera.

a

Ante esta grave situación, la Derecha opta como estrategia la renuncia de la casi imposible tarea de defenderse ante las acusaciones mencionadas. No obstante, apoyada por su gigantesco aparato comunicacional, opta por enlodar a todos los sectores políticos, en un intento de confundir a la ciudadanía y de convencerla con lo de “aquí somos todos iguales”. Incluso, aunque sin éxito, intentaron dañar la imagen incorrupta del Partido Comunista de Chile.

El caso más emblemático, ocurrido con posterioridad a las elecciones, es el correspondiente al expresidente Piñera, quien siendo presidente en ejercicio, en medio del fallo de La Haya, aparece involucrado en la compra de acciones de la empresa pesquera peruana Exalmar S.A. Esta operación convirtió a Piñera en el segundo dueño de dicha empresa, la cual en su condición de peruana puede disponer ahora de riquezas marítimas chilenas y que, luego del fallo, son incorporadas al patrimonio natural de Perú.

Continuando con la lógica de la irracionalidad, Piñera como candidato de la Derecha continúa en primer lugar en las encuestas. No obstante, su suerte no está echada, el senador Guillier en estos últimos meses ha mostrado un repunte que complica las aspiraciones del expresidente y del conglomerado derechista que lo apoya. En todo caso, la manipulación encubierta en estas encuestas es conocida. La diferencia solo está en que, en este último tiempo, ésta ha sido demasiado evidente.

ciudadania

Esperemos que la voluntad ciudadana, en la próxima elección presidencial, le doble la mano a esta nefasta irracionalidad y a la intencionalidad de las encuestas.