Editorial (CdE nº40)

EL DESAFIO DE PROYECTAR A LA CENTROIZQUIERDA (*)

La coalición de partidos y movimientos que conforman la Nueva Mayoría ha constituido una alianza inédita en la historia nacional. Esta alianza contempla, como nunca antes, una gran pluralidad de culturas políticas: socialcristianos y comunistas, socialdemócratas e izquierdas de raigambre marxista, masones y católicos.Dicha condición implica riquezas, pero también dificultades. Ello configura el mayor desafío de quiénes desean continuar la obra transformadora de este primer gobierno de la Nueva Mayoría. Pues, se trata de manejar con sabiduría una dialéctica, entre la diversidad que es fundamental para construir mayorías, y la dificultad para encontrar acuerdos permanentes.

Un proyecto genuinamente transformador, que perdure a través de reformas que se van complementando y profundizando a lo largo de un ciclo prolongado, necesariamente debe fundarse en la complementariedad entre la representación democrática y el arraigo en los movimientos sociales.Hemos visto, en este gobierno, un progresivo distanciamiento entre esos factores y eso se transforma en uno de los grandes desafíos de futuro.

Un segundo desafío surge de la capacidad que debe tener una coalición madura, en términos de representación y participación, de agregar demandas y aspiraciones de los ciudadanos bajo un proyecto estratégico compartido.La superación de la antigua Concertación se produce, justamente, en la medida que la política de los consensos se impuso como el único mecanismo de construcción de proyecto.El problema actual no es uno de reemplazo generacional, es más bien de opciones políticas distintas al interior del progresismo. Una, marcada por la lógica de ajustes consensuados – propia de la transición – y otra que, bajo una nueva épica, busca materializar reformas profundas al modelo neoliberal.En esta disyuntiva, una pregunta estratégica que debe plantearse es quién es el adversario real y, de manera correlativa,lo que sus propuestas significan para el país. La respuesta, sin ambigüedades, es que ese adversario es la derecha. Ningún otro.

La centroizquierda y la derecha competirán antagónicamente en relación a derechos sociales e igualdad, seguridad social versus mercantilización, gestión y defensa del statu quo, crecimiento, desregulación y subsidiariedad. Es mucho lo que está juego, éste es el momento clave para tomar conciencia de cuál es el adversario real, unir fuerzas y actuar con la máxima coherencia política.

(*) En este número estamos presentando como editorial una síntesis de un artículo escrito por Marcos Barraza Gómez, Ministro de Desarrollo Social, dada la calidad de su argumentación y su valor pedagógico. Invitamos a nuestros lectores a leer el artículo completo en la edición N° 9575 del semanario El Siglo de circulación en Chile.

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Editorial (CdE nº39)

La campaña electoral presidencial se encuentra desatada. Desde distintos sectores políticos, los candidatos han salido al ruedo. Hace algunas semanas, la derecha proclamó a Sebastián Piñera como candidato a la presidencia y es, sin lugar a dudas, quien recibe el apoyo mayoritario de la derecha moderada y dura. Principalmente de esta última, pues se debe tener presente que la integridad de la UDI apoya su candidatura y es aquí donde habita el pinochetismo aún existente en el país. Prueba de esto son los gritos a favor del dictador emanados en la proclamación de Piñera. La derecha más blanda o moderada distribuye sus preferencias principalmente entre el propio Piñera y los candidatos Manuel Ossandón y Felipe Kast. Estos últimos, han sentado una posición crítica a la candidatura del primero, principalmente por el vínculo que desde siempre Piñera ha mantenido entre los negocios y la política. En la Nueva Mayoría se mantienen las candidaturas de Fernando Atria, Alejandro Guillier, José Miguel Insulza y Ricardo Lagos, surgiendo además, en los últimos días, el nombre de Carolina Goic como candidata a la presidencia por la Nueva Mayoría. No es claro quién será el representante de este sector. Ni siquiera si la decisión será mediante el mecanismo de primarias, pues la Democracia Cristiana, que apoya a Goic, aún no define cual será la forma de apoyar a su candidata, pudiendo ser por primarias o en la primera vuelta electoral. Agreguemos que el mapa político electoral no se agota aquí. El Frente Amplio, hasta el momento, exhibe los nombres de Alberto Mayol y Beatriz Sánchez como precandidatos de este sector. Aunque pudiera pensarse que este frente se ubica a la izquierda de la Nueva Mayoría, esta afirmación no puede ser categórica, pues su discurso principal apunta a la descalificación de los sectores políticos tradicionales.

La campaña por el fichaje y refichaje de militantes en los partidos continúa presente en el escenario político. Al momento de cierre de edición del presente boletín, el Partido Comunista de Chile (PC) presentaba 24.583 afiliaciones aceptadas y 8.907 en proceso de revisión. La suma de estas dos cifras ubica a este partido en el primer lugar respecto de los otros, consolidándose como Partido Nacional con diez regiones legalizadas. Este aspecto, aunque sin duda valioso, se ve acompañado de la participación popular de miles de estudiantes, trabajadores e importantes miembros de la cultura, las artes y el entretenimiento que han adherido a la legalización del PC. Entre éstos se encuentra nuestro poeta, Premio Nacional de Literatura, Raúl Zurita, quien expresara textualmente: “los comunistas no juegan a ser revolucionarios, no tienen que aparentar serlo. Llevan su identidad con humildad, con sencillez y valentía; y lo hacen a diario. Ésta es mi militancia, me siento parte de la historia del PC”.

Nuestro Lenin. Por Gonzalo Ossandón Véliz

 

A próposito del centenario del triunfo de la Revolución Bolchevique.

A próposito de la publicación del libro «¿Qué Hacer?» por la Editorial Popular La Pajarilla.

 

Vladimir Ilich vió por primera vez el sol un 22 de abril de 1870 en la paupérrima ciudad de Simbirsk a orillas del Volga. De familia numerosa, ocupó el cuarto lugar de los seis hermanos que la integraban. Su padre se desempeñó como inspector de enseñanza primaria, lo que le permitió conocer en detalle las condiciones miserables de vida que asolaban al campesinado ruso, es por ello que estaba profundamente sintonizado con las ideas democrático-revolucionarias de su época. La madre, que gustaba de las artes y la música fue la encargada de la formación escolar de sus hijos.

Criado en ese ambiente, prematuramente se destacó por ser metódico y estudioso, asiduo a las lecturas prohibidas y al ajedrez forjó su pre-adolescencia en un contexto de brutal represión absolutista y en donde la lectura de los autores democráticos era considerada un delito.

Cuando estaba a un mes y medio de celebrar sus 17 años, un grupo de jóvenes anarquistas atenta contra la vida del zar Alejandro III. Lamentablemente dicha acción no alcanzó a cumplir su objetivo y los responsables fueron encarcelados. Entre los involucrados que fueron condenados a muerte figuraba Alexander Uliánov -hermano mayor de Lenin y culpable de haberle presentado e incentivado a leer El Capital de Marx- quien fue ahorcado por su osadía.

La familia devastada no solo por la muerte del primogénito sino también -meses después- por la del padre, tuvo que trasladarse hasta la aldea de Kokuchkino en las cercanías de Kazán, ciudad en donde inició sus estudios de derecho y donde participó en las protestas contra el régimen autocrático.

Una vez que fue expulsado de la Universidad, se dedicó por completo al estudio riguroso de las obras de Marx leyéndolas directamente del alemán. En 1889 la familia nuevamente se ve obligada a trasladarse, ahora a la provincia de Samara, en donde después de mucha insistencia consigue continuar con sus estudios en leyes, lo que le permite graduarse tres años más tarde con destacadas calificaciones. Es así como empezó a ejercer la abogacía entre campesinos y artesanos pobres.

Carente de elegancias y cortesías, sencillo y practicante de una certera puntualidad. Su anatomía se caracterizaba por su estatura mediana, de pera y bigote, de calvicie prematura y de rasgos mongoles; sus pómulos generosos y sus ojos entrecerrados le facilitaban su distinguida mirada alegre. De hecho, un periodista británico de la época -del Manchester Guardian-, precisamente le llamó la atención esta característica de él: “(…) respira alegría: cada arruga suya ha sido trazada por la risa, no por la preocupación.”[1]

Hombre feliz, líder bolchevique, personaje histórico, revolucionario universal, son algunos de los adjetivos calificativos empleados por el peruano José Carlos Mariátegui para referirse al ruso, quien además aseguraba que poseía una voluntad poderosa y “(…) una facultad asombrosa para percibir hondamente el curso de la historia y para adaptar a él la actividad revolucionaria”.[2]

Organizador incansable, participó en la creación de bibliotecas, programas de estudio y cooperativas de ayuda, periódicos y revistas entre las que destaca La Chispa (Iskra) –la que nace junto al siglo XX- y La Verdad (Pravda), diario obrero que aparece el año doce del nuevo siglo.

A inicios del 1919 convoca a una nueva Internacional: “Lenin ha sostenido un duelo resonante con los teóricos de la Segunda Internacional: Kautsky, Bauer, Turati (…) Lenin es el caudillo de la Tercera Internacional. El socialismo, como se sabe, está dividido en dos grupos: Tercera Internacional y Segunda Internacional. Internacional bolchevique y revolucionaria e Internacional menchevique y reformista.”[3]

Mariátegui realizó un certero relato histórico sobre el desarrollo de las distintas Internacionales y el rol que éstas cumplieron en la organización del proletariado mundial en un breve artículo titulado “Zinoviev y la Tercera Internacional”. En dicho escrito, entre otras cosas, señala que: “La Segunda Internacional está totalmente saturada de preocupaciones democráticas. Corresponde a una época de apogeo del parlamento y del sufragio universal. El método revolucionario le es absolutamente extraño.”[4] Es por ello que culmina definiendo que “(…) la Segunda Internacional fue una máquina de organización y que la Tercera Internacional es una máquina de combate”[5]    

Podríamos entonces aseverar con total seguridad que todas aquellas instancias que impulsó Lenin contenían en sus entrañas el espíritu revolucionario y la consciente necesidad de contribuir a la formación de cuadros obreros, propagandistas y a organizadores de revoluciones. Pese de haber escrito un montón de libros, no es un teórico. Es más bien un realizador.

Su posición ante la primera Guerra Mundial, es otro aspecto a destacar de quién ha sido catalogado –con modestia aparte- como uno de los más geniales de su época[6]. En el Congreso de Stuttgart, Lenin junto a Rosa Luxemburgo plantearon que el proletariado mundial debe por todos los medios impedir la guerra, y a la vez hacer uso de todas sus fuerzas para que la crisis que se desate de ésta se convierta en favorable para el desarrollo de la revolución: Transformar la guerra imperialista en guerra civil. La guerra no era más que una lucha por los mercados entre potencias burguesas e imperialistas, no es la lucha de los explotados. Y cual fuese su resultado, sólo hambre y miseria contribuiría a la clase obrera.

Pese a este escenario bélico, una vez más Lenin revitaliza las fuerzas revolucionarias mundiales al escribir su célebre obra El Imperialismo, fase superior del Capitalismo. En donde, entre otras cosas, reivindica la alternativa revolucionaria en Rusia empleando dialécticamente para argumentar aquello las categorías de análisis postuladas por Marx. A pesar de que testas más dogmáticas de su época realizaran una lectura e interpretación más manualizada y calcada de lo propuesto por el maestro alemán de frondosa barba.

Esta actitud iconoclasta e irreverente es advertida por el sardo Antonio Gramsci a días de iniciar el 1918, al aseverar que el triunfo de la revolución bolchevique: “(…) Es la Revolución contra El Capital, de Carlos Marx. El Capital, de Marx, era en Rusia el libro de los burgueses más que el de los proletarios. Era la demostración crítica de la fatal necesidad de que en Rusia se formara una burguesía, empezara una Era capitalista, se instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera pensar siquiera en su ofensiva, en sus reivindicaciones de clase, en su revolución. Los hechos han superado las ideologías.” [7]

Y cómo no. Si Lenin –junto al pueblo ruso- se atreve a la osadía, despojándose de los dogmatismos cuasireligiosos y encuentra en Marx, lo que otros también descubrieron después; el método dialéctico del materialismo histórico que propone una praxis revolucionaria: “Su dialéctica es una dialéctica de combate, sin elegancia, sin retórica, sin ornamento. No es la dialéctica universitaria de un catedrático sino la dialéctica desnuda de un político revolucionario.”[8] Es como si hubiese hecho caso a la sugerencia realizada por el Amauta Mariátegui muchos años después de la muerte de Lenin: “La herejía es indispensable para comprobar la salud del dogma”[9]

Hombre de pensamiento y acción lo definía el sardo: “Lenin ha consagrado toda su vida a la causa del proletariado: su aportación al desarrollo de la organización y a la difusión de las ideas socialistas en Rusia es inmensa. (…) su fuerza está en su carácter moral; la popularidad de que goza entre las masas obreras es homenaje espontáneo a su rígida intransigencia con el régimen capitalista.”[10]

Poseedor de la virtuosa capacidad de dar realidad a su pensamiento y a su acción[11]. Y la verdad es que la historia confirma que dichas aseveraciones no exageran en lo más absoluto; a fines del siglo XIX, en lo que es considerada su primera obra El desarrollo del capitalismo en Rusia, afirma que su país semifeudal avanza decididamente hacia el capitalismo y rompiendo con toda clase de determinismos, revisionismos, economicismos y reformismos, se adelanta a sus tiempos y asume la necesidad de crear un partido revolucionario.

Es por esto que el ¿Qué hacer? es considerada una de sus más importantes obras, en ella sostiene la necesidad de crear una organización revolucionaria compuesta por cuadros profesionales, disciplinados, capaces de tomar las decisiones centralizadamente, y asumir así una actitud ofensiva en los procesos de lucha y liberación del pueblo ruso. El Príncipe moderno diría Gramsci años después desde una cárcel italiana. En otras palabras, convertirse en un solo puño de combate, inteligente y audaz, capaz de derribar cualquier tipo de imperialismo, sea este monárquico o burgués.

Hombre plenamente dueño de sí mismo y poseedor de lucidez, fue capaz de conducir al pueblo ruso a la abolición de la incipiente explotación capitalista, conquistar el poder y crear un nuevo Estado –la dictadura del proletariado- basado en los soviets, órgano de democracia obrera y campesina asociada por comunas.

Mucho nos queda a los explotados y oprimidos de todo el mundo por aprender del coraje, atrevimiento y astucia de la hazaña protagonizada por el heroico pueblo ruso que hace una centuria de distancia estremeció al mundo entero y confirmó que la felicidad plena y la liberación del yugo de la explotación capitalista no es una quimera sino más bien una necesidad que precisa convertirse en real.

¿Críticas? Claro que las hay, de no ser así no estaríamos empleando la dialéctica para comprender la historia. Lo importante es desarrollar ese ejercicio crítico y reflexivo de uno de los procesos históricos más trascendentales del siglo pasado, y hacerlo útil para las inquietudes de nuestro presente. En eso consiste nuestra provocación como Editorial Popular La Pajarilla al publicar el ¿Qué Hacer?

Pese a lo acontecido el 21 de enero de 1924, Lenin no descansa embalsamado en un mausoleo, vive inmortalmente –junto al Comandante Fidel- como patrimonio útil del proletariado mundial aquí y ahora. Creador de un método y de una praxis revolucionaria que ha inspirado a diversas generaciones en distintos tiempos y de variadas latitudes. Sigue cumpliendo hasta nuestros días, el rol histórico de ser faro inagotable de energía revolucionaria que guía a los pueblos hacia su liberación y verdadera Independencia.

Porque aquellos que reivindicamos a Marx, a Lenin, a Gramsci y a Mariátegui, entre muchos otros, lo que estamos haciendo es reivindicar la revolución de los pueblos. Su factibilidad y necesidad urge en nuestros tiempos o como Martí calificó: Ruines tiempos.

[1] Extraído del artículo “Conductor de muchedumbre y de pueblos” de José Carlos Mariátegui, publicado en la revista Variedades, el 22 de septiembre de 1923. En “Mariátegui: Política revolucionaria. Contribución a la crítica socialista. La Escena Contemporánea y otros escritos” Tomo I. Editorial El perro y la rana, 2010. Caracas, Venezuela. PP. 227.

[2] Mariátegui, JC. “Una pérdida inmensa para la Revolución”. Publicado en la revista Claridad Nº5 en marzo de 1924. En “Mariátegui: Política revolucionaria… Op. Cit. PP.230.

[3] Mariátegui, JC. “Conductor de muchedumbre y de pueblos”. Op. Cit. PP.228.

[4] Mariátegui, JC. “Zinoviev y la Tercera Internacional”. Op. Cit. PP.204.

[5] Op. Cit.

[6] Aseveración realizada por Bertrand Russell y popularizada por Mariátegui en su artículo “Ha desaparecido un inmenso personaje histórico”, publicado en la revista Variedades, el 26 de enero de 1924. En Mariátegui: Política revolucionaria. Op. Cit.

[7] Gramsci, A. “La Revolución contra “El Capital””. Artículo publicado por primera vez en la revista Il Grido del Popolo el 5 de enero de 1918. (sometido a la censura turinesa). En “Antonio Gramsci: Antología. Selección, traducción y notas de Manuel Sacristán”. Ed. Siglo XXI, 5ª edición, 1980. México. PP.34.

[8] Mariátegui, JC. “Conductor de muchedumbre y de pueblos”. Op. Cit. PP.228.

[9] Mariátegui, JC. “Defensa del Marxismo. Edición de 1934 comentada”. (2015). Edición del Centro de Estudios del Pensamiento Iberoamericano (CEPIB) del Instituto de Filosofía, Universidad de Valparaíso. Chile. PP.8.

[10] Gramsci, A. “La obra de Lenin”. Artículo publicado en la revista Il Grido del Popolo el 14 de septiembre de 1918. En “Antonio Gramsci: Antología. Selección, traducción y notas de Manuel Sacristán”. Ed. Siglo XXI, 5ª edición, 1980. México. PP. 52.

[11] Op. Cit. PP.53.

Declaración Pública Claustro Académico del Instituto de Historia y Ciencias Sociales ante la demolición de la Academia de Guerra Naval

Valparaíso, 21 de febrero de 2017.

 

Mediante un comunicado de la Agrupación de Marinos Antigolpistas nos hemos enterado que durante los días 8 al 10 de febrero del presente se ha llevado a cabo la demolición de la antigua Academia de Guerra Naval de Valparaíso. Como historiadores y académicos ligados a las ciencias humanas nos unimos al llamado de atención de dicha agrupación -a las autoridades y a la opinión pública- acerca de lo que implica este acto para la memoria histórica y social de nuestro país. La Academia de Guerra Naval no sólo fue el principal centro de detención y tortura de la región de Valparaíso, sino que también en sus salones se gestó el Golpe de Estado de 1973, aquí instaló su centro de operaciones el miembro más oscuro, perverso y patético de la Junta Militar, el autodesignado Almirante José Toribio Merino, quien supo articular las demandas de los poderes fácticos civiles, el sabotaje norteamericano y los intereses de los altos mandos militares en contra del pueblo de Chile.


Se trata de un lugar que estaba cargado de sentido y que, no obstante, se blanqueó durante toda la postdictadura, hasta su pleonasmo: la desaparición física del inmueble. Sólo por el testimonio de los muchos y muchas estudiantes, trabajadores y militantes torturados supimos siempre, hasta acá, que en ese lugar se torturó y asesinó durante los años 1973 y 1974. Pero ahora que los testigos también van desapareciendo necesitamos activar otros modos para que esta pieza de la memoria social permanezca, no sólo como huella el dolor humano, no como un monumento al horror, sino como un lugar de memoria que ha de demandar ser conectado con la trama de la Historia.

Reciente para poder también vislumbrar mejor de qué disponemos, o qué debemos considerar, para tramar el futuro. Como profesionales de la memoria estamos convencidos que no hay proyecto social posible sin una lectura rigurosa de nuestro pasado, para saber qué y con qué construir.

Así, aunque parezca desconcertante, nos inquieta más el futuro que el pasado. Mejor dicho: sólo en función de un futuro posible vale la pena conservar y estudiar el pasado. Es en esta convicción que demandamos a las autoridades pertinentes, a la institucionalidad de cultura, educación, memoria y Derechos Humanos, que intervenga para salvar la memoria del lugar y de otros similares en nuestra región. De esta misma manera ofrecemos también nuestros saberes para colaborar en las labores y proyectos necesarios para salvar y gestionar la memoria social de nuestra ciudad y nuestro país.

Leopoldo Benavides, Director
Pablo Aravena, Secretario Académico
Javier Figueroa, Director de Carrera
Jaime Lacueva, Director de Magíster
Graciela Rubio, Coordinadora de Extensión
Luis Corvalán, Profesor Titular
Marcela Cubillos, Profesora Adjunta
Claudio Pérez, Profesor Titular
Héctor Arancibia, Profesor Adjunto
Patricio Gutiérrez, Profesor Auxiliar
José Saldaña, Profesor Adjunto
Claudia Montero, Profesora Adjunta
Claudio Díaz, Profesor Adjunto

Fuente de la imagen: White Noise

Manifiesto por la dignidad de Venezuela. Por REDH

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad condena la reutilización de la OEA como agente interventor y pide la remoción de su Secretario General

En la elaboración de la estrategia de los Estados Unidos, se supone que debemos mantener nuestro papel preestablecido de liderazgo imparcial en la OEA. Esto significa limitar la visibilidad de los EEUU en la OEA, jugar nuestro rol detrás de las escenas en la medida en que sea posible. Alentar a los latinoamericanos para que tomen la iniciativa pero, si es necesario, hacerles sugerencias, tomando nuestras propias iniciativas en función de todos los problemas de importancia para nosotros”.

Informe confidencial elaborado por el Grupo de Trabajo Inter-agencial sobre Chile, conformado por orden de Richard Nixon para elaborar propuestas de sanciones y presiones dirigidas a derrocar al Presidente Allende.

De todos y todas es conocido, y ha sido históricamente comprobado, que desde que Estados Unidos se conformó como nación independiente se propuso ejercer un dominio total sobre el resto del territorio americano, al que unilateralmente consideró como vital para la salvaguardia de sus intereses.

No siempre lo ha logrado. El espíritu de rebeldía incoado en el alma de los habitantes de estas tierras desde que nos enfrentamos al primer invasor español, al primer violador de mujeres aborígenes, al primer saqueador de nuestras riquezas, al primer esclavista, al primer cura doctrinero que intentó someter nuestras conciencias, a la primera Cédula de un rey desconocido y, más tarde, a los sucesivos grupos oligárquicos que luego de la muerte de Bolívar se enseñorearon del poder, ha logrado de tanto en tanto imponerse y hacer triunfar la voluntad y la dignidad de los pueblos sobre las fuerzas que intentan someterlo.

Sin embargo, cada vez que las oligarquías se han impuesto, Estados Unidos ha actuado siempre como el amo titiritero. Ninguno de esos grupos de poder ha obrado sin su voluntad, sin su respaldo o sin su intervención militar, política y/o económica. Intervenciones para las que además se han creado mamparas legales muy convenientes, desde la Unión Panamericana hasta la OEA que han combatido ferozmente y hecho fracasar cualquier otro intento de ordenar nuestro mundo de acuerdo a las esperanzas de los pueblos.

Hoy la Venezuela Bolivariana está siendo objeto de un nuevo intento de derrocamiento del gobierno legítimo que desde hace 18 años y tras sucesivos triunfos electorales, conduce nuestro país hacia destinos de soberanía y justicia. Este nuevo intento representa un paso más en el plan de restauración del control del continente que Estados Unidos requiere hoy para el mantenimiento de su supremacía global. Esta vez se vale de su ministerio de colonias, la OEA, como una vez lo hizo contra la Cuba revolucionaria, y lo hace a través del más descarado de los sirvientes que pudo encontrar: el uruguayo Luis Almagro, quien comprobadamente está bajo su “cálido” servicio desde que dirigía la política exterior en su país.

La iniciativa adoptada por Almagro ya había sido develada por el propio Plan del Comando Sur “Freedom 2” y constituye un paso adelante de la Orden Ejecutiva de Obama. En las actuales circunstancias en las que el orden mundial se le escapa de las manos al imperio del norte, a Washington no le importa mucho sacrificar invisibilidad a cambio de celeridad. Necesita con urgencia acabar con los “malos ejemplos” que enseñan que hay un camino alternativo a su plan de dominio total, y llega al extremo de exhibir sus métodos mafiosos amenazando con cortar ayudas financieras a aquellos países que en el seno de la OEA se pronuncien en defensa de Venezuela.

Desgraciadamente le están facilitando esta tarea un grupo de venezolanos y venezolanas que desdiciendo y traicionando nuestra historia de resistencia y de luchas heroicas por la libertad, van por el mundo vendiendo la patria y su alma al que primero se atreva a ordenar la intervención del país, sin que les importe cargar con la responsabilidad histórica de la destrucción de su propio pueblo a cambio de las migajas que les dejen los conglomerados financieros y militares que sirven al imperio.

Como Miranda estamos convencidos y convencidas de que no puede construirse nada sólido ni estable en un país, si no se alcanza antes la independencia absoluta, y para ello es hoy más urgente que nunca consolidar la unión de nuestros pueblos. ¿Hasta cuándo seguiremos manteniendo la mampara imperial de la OEA, existiendo como existen organizaciones propias como la CELAC, UNASUR y el ALBA? ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo que traidores como Almagro se entronicen en cargos desde los cuales, al igual que su homónimo conquistador, intentan arrodillar a los pueblos libres y ponerlos al servicio de los nuevos emperadores? Creemos estar plenamente justificados en pedir la remoción inmediata del señor Luis Almagro como secretario General de la OEA y que ésta reduzca su accionar a un papel de intermediadora entre las dos Américas. En su defecto, los gobiernos de Nuestra América deberán dar por concluido el ciclo vital de esa institución.

By David Hernández (https://www.flickr.com/photos/davidhdz/9438076805/) [CC-BY-SA-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)%5D, via Wikimedia Commons

Es hora de hacer respetar la dignidad de los pueblos y de mantener erguidas las cabezas. Es hora de no volver a permitir que se enloden los avances de los pueblos bajo toneladas de calumnias mediáticas y campañas de desprestigio. Es la hora de la unidad, de la lucha, de la batalla y de la victoria definitiva sobre los siniestros designios del imperialismo.

 

Caracas, 28 de marzo de 2017

Editorial (CdE n°38)

Los resultados de las últimas elecciones municipales provocaron sorpresa y desconcierto, tanto en las filas de la Nueva Mayoría, la que fue considerada la gran perdedora de este evento electoral, como también en la Derecha, o sea Chile Vamos más otros grupos políticos pequeños tales como Evópoli, Amplitud y PRI. Estos últimos celebraron con eufórica alegría lo que consideraron, y en efecto fue, un triunfo tan importante como poco esperado. En efecto, porque tanto vencedores como vencidos, no previeron semejante resultado (recordemos una singular apuesta entre comentaristas de un buen programa de análisis político, en el que dos de ellos, ambos de derecha, diferían solo en la magnitud del triunfo de Carolina Tohá en la comuna de Santiago. Aun hoy, ya con los porcentajes sobre la mesa, no existe consenso sobre la razón de semejante desenlace.

En todo caso, las encuestas previas a la elección y las diversas interpretaciones que de ellas se hicieron estuvieron bastante lejos de la realidad. Quizás, estos pronósticos fracasaron porque en Chile funciona una lógica un tanto irracional, al igual que en otros lugares del mundo donde ha ocurrido algo similar. Los análisis previos a las elecciones no tomaban en cuenta una serie de acontecimientos de carácter político, ético, moral, delictual y de otro carácter, que estaban a la orden del día del acontecer político social del país. Algunos de reciente data, otros más antiguos inclinaban la balanza en favor de un posible triunfo de la Nueva Mayoría. Entre estos acontecimientos se consideraba, por ejemplo, la magra votación obtenida por la Derecha en la última elección presidencial. Sin duda, esto podría ser un indicador a considerar. Muchos coincidían en que sería difícil de revertir esta votación, tal vez la votación giraría en un más o en un menos, pero no muy distante y alrededor de aquél. Sin duda, otro acontecimiento negativo para las aspiraciones de la Derecha, fue las revelaciones del modo como la derecha económica financiaba sus partidos políticos, a saber a Chile Vamos y a los pequeños grupos políticos ya mencionados. La cuestión del dinero y la política. Desde siempre ésta ha sido la práctica habitual de los partidos de la elite económica, ante la escasez de argumentos sobre la calidad de sus ideas, se ven obligados a hacer uso del dinero. Hoy en día, el escrutinio de la ciudadanía pareciera dificultar este mecanismo de acción política y como consecuencia, esta vez les fue más difícil mantener los delitos ocultos, por la magnitud del escándalo y los personeros comprometidos, de manera tal que hasta El Mercurio, su principal órgano ideológico nacional, tuvo que publicarlos. En íntima relación con esta situación y mientras los medios de comunicación se veían forzados a informar sobre estos delitos, al mismo tiempo tenía lugar un desfile de formalizaciones por gravísimos casos de cohecho, protagonizado por distintos y connotados dirigentes de Derecha y altos funcionarios o ministros del gobierno de Piñera.

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Ante esta grave situación, la Derecha opta como estrategia la renuncia de la casi imposible tarea de defenderse ante las acusaciones mencionadas. No obstante, apoyada por su gigantesco aparato comunicacional, opta por enlodar a todos los sectores políticos, en un intento de confundir a la ciudadanía y de convencerla con lo de “aquí somos todos iguales”. Incluso, aunque sin éxito, intentaron dañar la imagen incorrupta del Partido Comunista de Chile.

El caso más emblemático, ocurrido con posterioridad a las elecciones, es el correspondiente al expresidente Piñera, quien siendo presidente en ejercicio, en medio del fallo de La Haya, aparece involucrado en la compra de acciones de la empresa pesquera peruana Exalmar S.A. Esta operación convirtió a Piñera en el segundo dueño de dicha empresa, la cual en su condición de peruana puede disponer ahora de riquezas marítimas chilenas y que, luego del fallo, son incorporadas al patrimonio natural de Perú.

Continuando con la lógica de la irracionalidad, Piñera como candidato de la Derecha continúa en primer lugar en las encuestas. No obstante, su suerte no está echada, el senador Guillier en estos últimos meses ha mostrado un repunte que complica las aspiraciones del expresidente y del conglomerado derechista que lo apoya. En todo caso, la manipulación encubierta en estas encuestas es conocida. La diferencia solo está en que, en este último tiempo, ésta ha sido demasiado evidente.

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Esperemos que la voluntad ciudadana, en la próxima elección presidencial, le doble la mano a esta nefasta irracionalidad y a la intencionalidad de las encuestas.

 

Ley Reservada del Cobre. Por Ricardo López Erazo

La prensa nacional se refiere en breves palabras al hecho histórico, cuando el balance de CODELCO consigna pérdidas para este año 2016, de que haya tenido que recurrir a endeudamiento para pagar el 10% de sus ventas a que está obligada por la Ley Reservada del Cobre.

La Ley Reservada del Cobre fue dictada el 11 de abril de 1975, por la Junta de Gobierno encabezada por Augusto Pinochet. Esta ley señala que el 10% de los ingresos totales anuales de CODELCO deben entregarse al financiamiento de las FF.AA.

Si este 10% resultara inferior a US$ 90 millones en un año entonces el Fisco deberá completar el faltante y al efecto, deberá consignarse un ítem excedible en la Ley de Presupuesto de la Nación cada año.

El inciso 2° de la Ley especifica que las entregas de estos fondos “se harán en forma reservada y su inversión, ya sea en compras de contado o servicio de los créditos, se dispondrá mediante decretos supremos reservados exentos de toma de razón y refrendación”.

El artículo 7 señala que los recursos no se incluirán en la contabilidad general de la Nación.

Durante los últimos diez años CODELCO ha debido entregar un promedio anual de US$ 1.216 millones (US$ de 2015). Estos recursos equivalen al 70% del gasto fiscal en atención primaria de salud, recurro a este ejemplo porque es conocido el acuerdo de especialistas en cuanto a que la solución del problema de salud en Chile pasa primero por fortalecer, precisamente, la salud primaria.

La Contraloría General de la República ejerce controles “reservados” a las FF.AA., no puede publicar los resultados de auditorías, impidiendo así un control social sobre estos enormes fondos. Contraloría no puede revelar hallazgos como reparos, sumarios o denuncias, ni los resultados de su gestión contralora como condenas penales, reintegros al Fisco o multas.

Mientras el Ejecutivo y el Congreso discutían arduamente la ley de presupuesto 2016, la ley de reajuste de las remuneraciones de los trabajadores públicos y sobre los fondos para asegurar una apropiada ayuda a las Universidades Públicas (incluida la gratuidad), hemos sido testigos de mensajes conocidos:

  • La situación económica está mal, hay que apretarse el cinturón.
  • No hay un “puto peso”.
  • Se puede hacer más con menos, solo hay que saber gestionar.
  • Chile no está para despilfarros.
  • Hay que respetar la regla fiscal.
  • Y un largo etcétera.

El que CODELCO una empresa pública tenga que endeudar al Estado Chileno, por ende a todos los chilenos, para financiar la compra de armamento y otros activos que hacen las delicias de las FF.AA, no produce la misma discusión.

En esto, a pesar de los despilfarros, robos, estafas y coimas que estos ingresos han producido y que son de público conocimiento, no hay refriega, no hay discursos destemplados. Recientemente una comisión investigadora de la Cámara de Diputados estableció que las operaciones fraudulentas descubiertas en 2015 habían significado la desaparición de US$ 5.000 millones de estos fondos.

Ni siquiera, a propósito de la reciente capitalización de CODELCO por US$ 975 millones, se considera los efectos de este multimillonario gasto en la sagrada “regla fiscal”, creada bajo el gobierno de Ricardo Lagos.

Los apretones de cinturón sólo corren para la sociedad civil, las familias, los trabajadores, las universidades públicas, nunca para las FF.AA.

A pesar de todos los delitos que se han cometido con dineros de esta famosa Ley, aquí la derecha no exige nada: “ellos saben gestionar, no hay despilfarro, la situación económica permite el gasto (inversión dicen ellos) porque Codelco es una empresa de clase mundial y tiene acceso a buenos créditos en el mercado internacional”. Durante los últimos cuatro años Codelco ha emitido bonos de deuda por US$ 2.400 millones, en este mismo período ha pagado US$ 1.574 millones por concepto de esta ley. Durante 2016 tiene una pérdida acumulada de US$ 18 millones.

Cuando en nuestro país, la palabra probablemente más utilizada, por tirios y troyanos, es TRANSPARENCIA mantenemos esta Ley Reservada que es la antítesis de lo que la sociedad pretende.

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No podemos seguir permitiendo que esta mochila impuesta en dictadura siga carcomiendo a nuestra principal empresa pública.

El financiamiento de las FF.AA. debe provenir de tributos corrientes, cumpliendo tres elementos básicos: que los que tienen más paguen más, que exista injerencia social sobre ese gasto y que esos dineros sean fiscalizados en su aplicación por la Contraloría General de la República, de la misma manera como lo es para todo el aparato estatal en Chile. Éste fue un tema relevante en los encuentros locales, provinciales y regionales convocados para discutir una nueva Constitución.

Desafíos del proyecto de reforma de la educación superior. Rolando Rebolledo Berroeta y Camila Vallejos Dowling

Rolando Rebolledo Berroeta1

Camila Vallejo Dowling2

Reformar la educación superior chilena implica confrontar múltiples y diversos intereses económicos, religiosos, políticos e ideológicos. Desde antes del 2011 supimos que sería un debate complejo, pero necesario para recuperar el derecho a la educación. Por la misma razón, un proyecto de reforma en este nivel educativo no podía ser neutral ni menos apostar a dejar contentos a todos.

No sorprende entonces que el proyecto presentado por el Gobierno haya desatado diversas reacciones y críticas que reclaman desde una “excesiva intervención estatal” y “pérdida de autonomía de las instituciones”, hasta quienes con cierta frustración ven que el proyecto se limita a proponer normas de regulación de empresas privadas, manteniendo el mercado de la educación, sin construir un sistema público coherente. También se han comenzado a manifestar quienes rechazan de plano la idea de legislar en la materia, tirando por la borda una de las pocas oportunidades que Chile tendrá para cambiar la concepción de la educación como un negocio y propiciando el status quo institucional. Sin embargo, en nuestra opinión, todos quienes hemos luchado por garantizar la educación como un derecho social, y una inversión social estratégica para nuestro desarrollo democrático, no podemos quedarnos en la trinchera de la crítica fácil y perder la posibilidad de incidir en la reforma, para que corresponda verdaderamente al interés del pueblo.

En una primera evaluación, la propuesta legal deja abierta la disputa entre dos concepciones de la educación, porque así como podemos encontrar una propuesta de crear un marco institucional por primera vez razonable y con criterios y exigencias de calidad para la existencia de las instituciones, también estimamos que el camino a la gratuidad universal del proyecto esquiva el problema de fondo: que el Estado garantice el derecho a la educación, debiendo la economía ponerse al servicio del cumplimiento de ese objetivo y no al revés.

Se trata, en consecuencia, de un proyecto que aún no refleja una toma de posición clara respecto a la contradicción fundamental: la educación como un derecho social habilitante garantizado por el Estado, o al contrario, como un bien de consumo en un mercado regulado pero entregado mayoritariamente a la iniciativa privada. El debate en el Congreso será entonces de carácter fundamentalmente ideológico, que es necesario sincerar, dejando de lado eufemismos basados en discursos tecnocráticos o meras consignas.

Quienes consideramos un deber ético y político promover la educación como derecho social tenemos que unir fuerzas para enfrentar este debate, ampliando el estrecho escenario del Congreso. Asimismo, necesitamos aclarar urgencias, prioridades de temas contenidos en el articulado del proyecto que serán decisivos para definir la orientación final del mismo, es decir, hacia qué sistema de educación superior queremos caminar de aquí a 10 o 20 años.

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Para comenzar, asegurar la reconstrucción de un sistema público coherente es un objetivo central. Esto significa, en primer lugar, crear una red de universidades y centros de formación técnica estatales, que se fortalezca mediante fondos basales y proyectos de inversión para la expansión de su cobertura, sobretodo en regiones. Además, es imperioso considerar que una red de instituciones estatales de excelencia necesita de un conjunto de instituciones privadas (o “no estatales”) que colaboren con el Estado en el aseguramiento del derecho a la educación gratuita, pluralista, democrática, laica, sin fines de lucro y con claro compromiso con el País y el bienestar de su pueblo. En la actualidad hay instituciones que por razones históricas nacieron de derecho privado, pero realizan -y que podemos exigirles el cumplimiento de- una labor fundamentalmente pública (como las universidades privadas que hoy se coordinan a través del Consejo de Rectores y otras que claramente podrían cumplir con esa función). Estas instituciones debieran tener igualmente acceso a fondos basales mediante la firma de contratos de colaboración con el Estado. El sistema público tiene por vocación garantizar el derecho a la educación de manera inclusiva,pero a su vez las instituciones que sean parte de este sistema tendrán el deber de servicio al país, teniendo que ser instituciones democráticas y democratizadoras, orientando su labor a fortalecer el desarrollo cultural y económico sustentable de Chile. Conceptos como éstos son los que deben inspirar la discusión sobre el marco regulatorio del proyecto de ley y frente a los cuales el debate ideológico pueda desarrollarse con sinceridad y honestidad discursiva.

Para el Estado, garantizar el derecho a la educación debe ser un objetivo a cumplir sin subordinación a las decisiones o voluntades de los gobiernos de turno. En este sentido, debe quedar determinado en la ley los plazos de avance de la gratuidad y los requisitos institucionales para acceder a este financiamiento, así como también la expansión y mejoramiento de una oferta pública (hasta el momento alicaída y limitada). No podemos aceptar que el avance de la gratuidad y el fortalecimiento de la educación pública quede condicionada a variables indeterminadas de crecimiento económico o la competencia del sistema, en consecuencia, dejadas al arbitrio de los gobiernos de turno y la capacidad de hacer publicidad de una institución. La ley debe establecer que la planificación económica se hace considerando el compromiso del Estado para asegurar una educación pública gratuita y de calidad para todos los chilenos y chilenas. Lo anterior obliga, por ejemplo, adiscutir de una vez por todas el destino de los fondos reservados del cobre que van a parar a las Fuerzas Armadas.

Asimismo, la ley tiene que ser clara en la eliminación del lucro. Esto significa aumentar las capacidades fiscalizadoras de la Superintendencia propuesta en el proyecto e incluir un tipo penal especial que sancione adecuadamente a quienes defrauden la ley. Pero además, no se puede permitir que el crédito con aval del Estado (CAE) continúe, pues eso significa estar entregando recursos del Estado a los bancos, conservando la perversa óptica de la “eficiencia bancaria” para cobrar a los estudiantes y mantener subordinación al modelo por la vía de la deuda familiar.

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Otro eje que guiará el debate legislativo es la democratización del sistema. Este asunto aparecerá en las propuestas de ampliación del acceso y los mecanismos de selección, como también en los gobiernos de las instituciones y la constitución de organismos autónomos a nivel de la administración estatal (Consejo Nacional de Educación, órganos acreditadores, etc.). El debate parlamentario y ciudadano tiene que hacerse cargo de estos aspectos y proponer mecanismos que aseguren la mayor participación posible de las comunidades.

Nuestra Educación Superior es reflejo de la subordinación de la cultura, de la creación y reproducción del conocimiento a los objetivos de corto plazo del modelo económico neoliberal hegemónico. Nuestro país presenta una concentración de la riqueza inédita, que lo sitúa entre los tres países con mayor desigualdad en la OCDE. Esto va a la par con una enorme concentración del conocimiento, que a su vez reproduce la desigualdad en la distribución del ingreso. La reforma de la Educación Superior con una orientación puesta en la redistribución del conocimiento, para garantizar a los ciudadanos una mejor calidad de vida, requiere un cambio de orientación ético en la política y en la planificación de nuestro desarrollo económico. Es este imperativo el que debe guiar las discusiones acerca de cada uno de los artículos del proyecto presentado.

1 Doctor de Estado en Ciencias, UPMC­Paris, Profesor Titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile
2 Geógrafa, Diputada de la República

Declaración de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad

Reproducimos esta declaración realizada al término del XXII Encuentro Internacional realizado en Caracas entre el 8 y 10 de Abril de 2016.

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Los pueblos de nuestra América sufren la ofensiva de recolonización conservadora por parte del imperialismo y las oligarquías locales. Se pretende barrer todas las conquistas de los procesos progresistas regionales en el campo de la justicia social, la soberanía, la integración y la gestación de un auténtico poder popular.

En este contexto, Venezuela es un blanco principal, tanto por sus enormes riquezas como por la amenaza que representa su ejemplo de esperanza.

La Revolución Bolivariana se sometió en Diciembre de 2015 a un proceso electoral bajo presiones de toda índole. Se lanzó contra el pueblo venezolano una guerra económica, mediática y psicológica, y se utilizaron métodos desestabilizadores violentos con el empleo de agitadores a sueldo, sicarios y paramilitares. La crisis mundial y el desplome inducido de los precios del petróleo, agravaron dramáticamente la situación. El decreto imperial que califica a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de los Estados Unidos”, sumó nuevo factor al clima coercitivo que ya se venía creando.

Tras los resultados electorales, se ha puesto en marcha un plan siniestro y bien elaborado que persigue el derrocamiento del gobierno del Presidente elegido legítimamente por el pueblo, Nicolás Maduro Moros, y la destrucción de cuanto tenga que ver con la obra revolucionaria, sus relevantes logros sociales y los ideales del Comandante Hugo Chávez Frías.

La Venezuela revolucionaria aplicó por primera vez la distribución de la renta petrolera en bien de las mayorías y, ante las adversidades y obstáculos más graves, se ha empeñado las políticas sociales en beneficio de los pobres. Ha emprendido audaces y muy complejas tareas para solucionar los problemas estructurales de la nación y ha logrado preservar la paz y la estabilidad. Trabaja por aglutinar las fuerzas patrióticas y bolivarianas bajo la unión cívico-militar coherente con la historia libertaria de la nación. Continúa enfrascada en la lucha sin tregua contra la corrupción y el burocratismo, el fortalecimiento de las comunas y el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios y afrodescendientes, y de la naturaleza.

Los integrantes de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales “En defensa de la Humanidad” ratificamos nuestra solidaridad con la Revolución Bolivariana. Exigimos la derogación inmediata del infame decreto del gobierno estadounidense contra Venezuela.

Repudiamos el hostigamiento de la reacción y la censura para acallar la digna voz de Telesur.

Rechazamos leyes como las que el pueblo ha llamado certeramente de “amnesia criminal” o “del auto perdón” para quienes con sus acciones sediciosas causaron y continúan causando muerte y dolor a muchas familias venezolanas, lo que equivaldría a legalizar la impunidad.

Para que América Latina y el Caribe pueda ser en efecto una “zona de paz”, como proclamó la CELAC, es imprescindible frenar de manera definitiva los intentos golpistas contra el gobierno bolivariano y preservar el orden constitucional. Hacemos nuestro el espíritu ecuménico, humanista e inclusivo del Congreso de la Patria.

Convocamos a una amplia movilización en defensa de la soberanía y la autodeterminación del pueblo venezolano y en apoyo a todos los gobiernos, líderes y activistas progresistas de la región, que están siendo víctimas de una verdadera cacería por la reacción interna y el Imperio. Un proceso similar al Plan Cóndor está en marcha en América Latina, cuando se recrudece la persecución a todos los que luchan por objetivos emancipadores.

La RED rechaza enérgicamente todo intento de golpe de Estado en Brasil y el uso faccioso de la justicia para criminalizar a dirigentes políticos populares como Dilma Rousseff, Lula da Silva y Cristina Kirchner. Llamamos a concentrarse frente a las embajadas de Brasil en el mundo, en solidaridad con el gobierno brasileño y en repudio a los intentos golpistas y la represión paramilitar contra el Movimiento de los Sin Tierra.

Repudiamos el cobarde asesinato de Berta Cáceres, dirigente del pueblo Lenca de Honduras y nos pronunciamos por la liberación de la luchadora indígena Milagro Sala, de la Argentina y por la del independentista puertorriqueño Oscar López Rivera quien cumple prisión desde hace 35 años. Apoyamos las demandas de justicia por el crimen de Estado contra los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Condenamos el paramilitarismo en Colombia y el asesinato de 120 militantes de Marcha Patriótica en el último año, como un serio obstáculo contra los afanes de paz de ese publo hermano.

La RED censura la tentativa de enlodar la autoridad política y ética del presidente de Bolivia Evo Morales, uno de sus miembros fundadores, a través de una estrategia de manipulación y mentiras. Expresa su apoyo al presidente de Ecuador Rafael Correa a quien se le ha tratado de derrocar y es hostigado de forma persistente. Condena los intentos de utilizar la delincuencia común con fines políticos para desestabilizar el gobierno de El Salvador.

Construyamos juntos una plataforma, con una agenda común, de medios de comunicación antihegemónicos, que incluya Telesur y otros canales públicos, sitios digitales, redes sociales, agencias de noticias y emisoras comunitarias. Es vital contribuir al enriquecimiento espiritual de los seres humanos a través del arte ajeno a la dictadura del mercado, y crear a escala de masas, sobre todo en las nuevas generaciones, una nueva cultura opuesta al consumismo, que contribuya a la formación de un sujeto no manipulable, solidario y crítico, que se resista al asesinato u olvido de nuestra memoria, patrimonio identitario y conciencia histórica.

Como diría un poeta nuestro, “un pueblo que se hace fuerte a través de su lenguaje y de sus actos libres, es una amenaza para el Imperio y es el amanecer para la Humanidad.

La disputa cultural. Eliseo Lara Ordenes

Pensar por medio de categorías parece ser el modo apropiado de examinar y reflexionar acerca de las cosas, los hechos, acciones o fenómenos. La posibilidad de detenerse un instante o de tener un tiempo ocioso en la época de la hiperproducción del capital se presenta como el lujo de unos pocos. Más aún la tecnificación del pensamiento y su estructurada y cientificista forma de ejecutarlo son dos barreras que limitan la cantidad de sujetos pensantes, pues pensar es hoy actividad limitada a ciertos sujetos.

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Asesores, académicos o intelectuales son palabras que designan funciones distintas en sus propósitos pero que se ocupan indistintamente por esos pocos cualificados para ejercerla. La profesionalización de las actividades humanas con fines productivos, hoy tiene su consecuencia directa. ¿Por qué se educa para que sólo algunos puedan pensar? Es una pregunta que tiene la apariencia de ser capciosa, pero que es tan real que su respuesta sale desde la construcción social misma de la realidad, y muy especialmente de las instituciones y sus modelos educativos.

Así por ejemplo, las artes y humanidades hoy son vistas como una amenaza para el dominio simbólico del poder hegemónico capitalista, puesto que la masificación de la educación superior ha permitido formar una mayor cantidad de conciencias críticas profesionales lo que a largo plazo permitiría un cúmulo social importante de contrahegemonía, de ahí que existan tantos esfuerzos por desprestigiarlas como improductivas, ociosas y de ruina económica, para finalmente terminar reduciendo su ejercicio a una pléyade privilegiada y fomentada desde la niñez en los sistemas educativos de las élites. En otras palabras, estamos frente a una transformación sistémica y sistemática de la educación de las artes y humanidades hacia lógicas que son propias de las épocas monárquicas del siglo XVI, donde el artista crea para una minoría. Esto nos permite ver que en el desarrollo del sistema cultural actual, en el que una fracción mínima de la población ha acumulado tal cantidad de riquezas, ha creado una nueva nobleza despótica que necesita poseer marcas distintivas que reflejen la desigualdad entre las personas, donde el ejemplo más cotidiano son los artículos de lujo y sus exacerbados valores haciendo imposible su acceso para las grandes masas de trabajadores, pero peor aún también con el conocimiento de la naturaleza y la cultura.

En este sentido, la política como actividad cívica de todos pasa a un plano secundario e instrumental de los fines propuestos por los grandes grupos económicos y sus definiciones estratégicas, pues bajo la premisa del fin de las ideologías que reina dentro del mundo político partidista se fundamentó la cada vez más frágil adhesión a ciertos principios y valores morales ideológicos, permitiendo la injerencia directa de los conglomerados económicos a través de la entrega de dineros no declarados. Situación que tiene en crisis al espectro político, pero que permite evidenciar lo desigual del modelo organizativo, pues se hace evidente que en la democracia, tal como se encuentra definida hoy mediante los sistemas de representación, no todos poseen la misma cuota de participación. Hoy vivimos en una pseudodemocracia, es decir en un sistema que aparenta imaginariamente serlo, pero peor aún que está completamente definido por la cantidad de capital acumulado. Si las monarquías pensaban su poder y riqueza en oro, hoy las élites económicas la piensan en acciones bursátiles y participación en las campañas políticas.

De ahí que tener posiciones definidas ideológicamente no sólo sea vista como una amenaza sino como un verdadero peligro por quienes controlan el sistema, pues al tener conciencia de la posición en la que se está de parte de los sometidos en la disputa del Poder mayor son las condiciones para producir cambios sociales significativos y de larga proyección. Ejemplo de ello es la gran tradición de las izquierdas en el mundo político y cultural, pero también científico que llena de nombres de mujeres y hombres reconocidos por la humanidad.