No a la banca, pero sigue el lucro. Camila Vallejo D.

El paso que ha dado el Gobierno reafirma lo que generaciones de estudiantes llevan años planteando: el lucro en el sistema educacional es perverso, pues fomenta la inequidad y la baja calidad. Sacar a la banca de la administración del sistema de créditos constituye un avance, producto de las posiciones estudiantiles, y a la vez, es una derrota a quienes promueven el lucro, como motor del sistema educativo. Sin embargo, el enriquecimiento de la banca privada a través del mercado de los créditos universitarios, ha sido solo un exceso más del sistema. La propuesta del Ministerio de Educación no modifica la esencia mercantilista de la educación en Chile.

La decisión de apartar a la banca de la administración del sistema de créditos va en una dirección correcta, pero no resuelve las demandas centrales del movimiento estudiantil a lo largo del año 2011: educación de calidad, recuperación de la educación pública, no más lucro con la educación.

La propuesta del MINEDUC no se hace cargo del lucro en las instituciones de educación superior privadas. Los estudiantes hemos sido muy enfáticos al señalar que cualquier tipo de traspaso de recursos por parte del Estado a instituciones privadas debe ser considerando medidas que permitan hacer valer la ley y así erradicar el lucro en las Universidades e impulsar un cambio legislativo para hacer extensiva dicha prohibición a los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales. Impartir educación en Chile debe dejar de ser un suculento negocio para los empresarios. El Estado debe asumir un rol dinámico al momento de  establecer las pautas para un Sistema Nacional de Educación en el cual las distintas instituciones del sistema colaboren y no compitan entre sí. Llevamos meses escuchando hablar de una Superintendencia, pero aún no conocemos el contenido de esa propuesta, cuáles serían sus atribuciones para la fiscalización y cuáles serán las sanciones para quienes osen especular con los anhelos y sueños de los jóvenes chilenos.

Necesitamos, exigimos, proponemos y nos movilizamos por políticas educativas con visión estratégica, de futuro. Esperamos que no estén pensando solamente en cómo evitar una marcha o evitar seguir bajando en las encuestas.

A su vez, la propuesta de modificar los criterios para establecer los aranceles de referencias genera bastantes preocupaciones. Lo que se señala, desde el ministerio, es que los nuevos criterios estarán fundamentados principalmente en la supuesta rentabilidad futura de las carreras y no en los costos de la educación. Esto demuestra que el Gobierno, tal como lo señalara el año pasado el Presidente Sebastián Piñera, sigue entendiendo a la educación como un bien de consumo y no como un derecho que debe ser garantizado por el Estado, procurando que las entidades que imparten educación superior deben ser instituciones complejas, que desarrollen también la investigación y la extensión universitaria, con el objetivo de formar profesionales integrales con capacidad crítica, en ambientes democráticos y no meros reproductores del sistema. La rentabilidad social de la educación superior es más trascendente que la mera rentabilidad lucrativa.

El Gobierno sigue omitiéndose respecto a la propuesta de financiamiento directo hacia las instituciones para revitalizar la educación pública; sigue acusando de regresiva la gratuidad, pese a que se han levantado propuestas para hacer una reforma tributaria que genere tributos progresivos a la renta y de ese modo garantizar equidad a la hora de entender la educación como un derecho.

Se echan de menos medidas compensatorias a los estafados por el crédito CORFO, de altísimos intereses, superiores incluso a los del crédito con aval del Estado. Estamos hablando de 100 mil familias que han sido las más afectadas por la ilusión de acceder a la educación superior.

Estamos, por tanto, aún muy lejos de ver voluntad política real por parte del Gobierno para impulsar un cambio integral al sistema educacional. Lo que proponemos es situar a la educación como una de las principales responsabilidades del Estado, para que esta logre altos estándares de calidad internacionales y que esté en sintonía con las necesidades del país.

Necesitamos una educación para formar ciudadanos cultos, profesionales críticos, técnicos de alto nivel; debemos entender la educación como un espacio de cohesión social y no reproductora de desigualdades; requerimos elevar las ciencias, las artes, las humanidades; hacer de la educación la principal herramienta del progreso del conjunto de la sociedad chilena.

En definitiva, necesitamos, exigimos, proponemos y nos movilizamos por políticas educativas con visión estratégica, de futuro. Esperamos que no estén pensando solamente en cómo evitar una marcha o evitar seguir bajando en las encuestas.

Los estudiantes somos optimistas en que más temprano que tarde Chile tendrá la educación que se merece. Pero somos conscientes: para que eso se cumpla tendremos que seguir siendo parte activa de dicho proceso.

Fuente: El Mostrador

¿Continuará “La Primavera de Chile”? . Editorial (CdE nº20) .

 ¿Hacia dónde se dirigirá el Movimiento Estudiantil?

¿Se ganó o se perdió?

La respuesta depende desde donde sea mirado este importante movimiento de masas que hubo en Chile el año pasado. Depende de la diferencia que puede haber entre lo que se pretendía y lo que se logró. El gobierno, por cierto, mantuvo el lucro, pero a pesar de que en los hechos se sigue lucrando igual, tanto en las Universidades privadas como en la educación media y básica, y en los institutos técnicos, algo importante ocurrió: el lucro paso a ser una mala palabra, y una mala práctica para una gran mayoría de los chilenos. La fuerza que poseía antes de este proceso, se debía a que ese mismo lucro era percibido por una gran mayoría de los chilenos como algo legítimo, aceptado y consensuado, hasta tal punto que la hegemonía que dejó como herencia la dictadura se había hecho “sentido común”. Era aceptado, por una mayoría apreciable, que la educación era un privilegio, un bien de lujo y que, por lo tanto, correspondía pagarlo. En este sentido, el movimiento estudiantil echó por tierra una serie de mitos que se habían venido incubando en la conciencia de los chilenos. Aunque tal manera de pensar hubiera sido impuesta de la forma como el neoliberalismo fue instalado en Chile, es decir, por la colusión entre la dictadura, el gremialismo y las políticas económicas de los Chicago boys, había logrado raigambre popular. En especial, la idea de que todo lo que era un servicio público debía pasar a ser regido por el mercado. Es decir, que todo lo que se regía mediante políticas públicas, en especial, la salud, la previsión, el transporte, y la educación, debían quedar a merced del lucro.

Mérito del movimiento estudiantil es haber dejado en claro que las cosas podían ir por un camino distinto. Que la demanda de una educación pública y gratuita, no es ni ideología, ni una utopía trasnochada, ni que “todo hay que pagarlo”, como dice el Presidente Piñera. Esto se explica porque en el transcurso de seis meses de manifestaciones, marchas, y diversos actos populares, se alcanzó a movilizar a cerca de un millón de chilenos, entre los cuales había estudiantes secundarios y universitarios, profesores, padres y apoderados, representantes gremiales y otros sectores que simpatizaron y apoyaron el movimiento, pese a toda la campaña de desprestigio en que se empeño el gobierno.

Esta “primavera de Chile”, como se la ha llamado en Europa, logró quebrar el cemento que había revestido a la ideología dominante que hasta entonces, pese a los gobiernos de la Concertación, había logrado tomar carta de ciudadanía en nuestro país, adquiriendo raigambre popular. Fue entonces que la idea de educación pública y gratuita dejó de ser algo del pasado, o nostálgico, y tomó un carácter programático actual, pasando a integrar el proyecto para un gobierno de nuevo tipo que, superando las insuficiencias y vacilaciones de la Concertación, camine en una dirección decididamente opuesta a la que le ha venido imprimiendo la derecha.

¿Movimiento sectorial o revolución?

Pero justamente cuando el curso de los acontecimientos llegó a este punto en que una nueva conciencia comenzaba a abrirse, las cosas se complicaron. Muy pronto se pensó que se había llegado ya al final del recorrido, que se había doblado la esquina, que el movimiento era ya nacional y popular, olvidando la naturaleza decididamente sectorial que tenía. Era general y nacional porque el problema que lo convocaba también lo era. Si la salud hubiera sido el problema que convocaba habría quizás dado lugar a un movimiento similar. La revista Punto final tituló en uno de sus ejemplares, «¡Es una revolución, estúpido!» El estúpido pudo haber replicado, que “No es una revolución…” La ilusión le gano a la realidad, y como las cosas no salieron por esa vía, y lo que se alcanzó quedó muy atrás de lo deseado, al final de la primera etapa de este movimiento, (pues quizás así habría que definir lo ocurrido en 2011), hubo no poca decepción

En definitiva, podemos concluir que lo que ocurrió el año pasado no fue el gran movimiento de masas popular y nacional que se requiere para que las cosas realmente cambien, sino un movimiento sectorial con apoyo especifico de otros sectores de la población. Pero en pro de la educación, y no todavía por un nuevo Chile. Lo otro importante es que se transitó hacia una nueva etapa. Hay expectativas y no poca esperanza de que esto ocurra.

¿Se logrará transitar hacia una segunda etapa?

Después de mucho tiempo se hace posible pasar a una segunda fase. El movimiento ha tomado conciencia de sí, ha construido un programa de corrección histórica de los estragos que hizo la dictadura y que continuó alegremente una Concertación ganada por el neoliberalismo. Se impuso ante la opinión pública, y permanece vigente y dispuesto a enfrentar la segunda etapa que está por comenzar. Y como todo este proceso es y ha sido una creación histórica, la pregunta que se están haciendo todos sus protagonistas es cómo seguir. ¿Qué va a pasar ahora en el 2012?  ¿Cómo se puede abordar esta segunda etapa?

De lo que ocurrió al final del año 2011, empezando por el balde de agua fría, que fueron las respuestas que el gobierno entregó finalmente, su intransigencia y mezquindad, tanto más impactantes, cuanto más esperanzas se habían colocado en cuánto cedería, o sea, en cuánta fuerza nacional tenía el movimiento. Pero ya había habido un aviso en el momento en que al movimiento se le incorporó la CUT con un paro nacional. Lo que este paro demostró es que no estábamos ante un movimiento nacional, que el movimiento sindical, por las razones que fueran, seguía siendo débil, y poco innovador.

Las elecciones estudiantiles y la forma en que se dieron a fines del 2011.

Volviendo a reconsiderar el aspecto orgánico del movimiento estudiantil, en lo que se refiere a la renovación de las direcciones de estudiante, lo que implica renovación de las vocerías, la forma en que estas se dieron al final del año pasado, se alza como un obstáculo para el buen desarrollo de esta segunda etapa del movimiento estudiantil. Estas elecciones anuales es una tradición democrática, que se ha repetido año a año. La novedad vino de la manera cómo los medios de comunicación de masas las amplificaron y el aspecto ideológico en que pusieron el acento. Esto agravado por el hecho de que el Gobierno tomó también cartas en el asunto, con declaraciones, movilizando sus partidarios, llegando incluso a sacrificar a los sectores juveniles de la Alianza en pro de una determinada candidatura, para impedir que determinados voceros, dirigentes del movimiento, como Camila Vallejo o Camilo Ballesteros, obtuvieran las primeras mayorías.   El anticomunismo, las falsas rivalidades, alimentadas por la prensa, que le dio a estas elecciones el carácter de una lucha contra las pretensiones del PC, y como victorias sucesivas en contra del PC, inclinaron el proceso eleccionario hacia una división y antagonismo fratricidas. La unidad, pensada como la fuerza principal del movimiento, y condición sine qua non del éxito de una segunda etapa quedó bastante resquebrajada. Hasta órganos que podemos llamar de izquierda, como Punto Final y The Clinic, contribuyeron de manera negativa en este proceso eleccionario, y así, uno de los símbolos del movimiento, que era Camila Vallejo, de pronto pasó a ser el enemigo que había que derrotar.

Estimamos que para poder pensar en una segunda fase del movimiento estudiantil, fase  que se llevaría a cabo este año, que, por lo demás, desde un punto de vista político  puede ser más propicio que el anterior, puesto que ahora entramos en una atmósfera cargada de expectativas políticas gracias a las elecciones ad portas, es indispensable que los diferentes grupos políticos en que se divide el mundo universitario, limen sus aristas, y busquen por todos los medios posibles instancias de diálogo y de entendimientos. El enemigo está fuera de las casas universitarias; es el gobierno, son los intereses neoliberales que nos rigen y no los otros grupos estudiantiles. Hay que impedir que las diferencias tácticas contaminen la elaboración de una estrategia de acción común en el plano de la lucha por una educación pública y gratuita en Chile.

“El ayer y hoy de la Biblioteca Pública”. Pablo Aravena Núñez

Con ocasión del 139º aniversario de la Biblioteca Pública Santiago Severín. Valparaíso, 27 de febrero de 2012 Pablo Aravena Núñez[1]

El único sentido en que una Biblioteca puede ser autentico patrimonio es en su pleno uso por parte de la comunidad. Mejor: articulando a la misma comunidad. Ser nominada “monumento” puede ayudar a la biblioteca, en el sentido de contar con ciertos beneficios administrativos para su mantención física, pero es el peor destino si a causa de tal nominación le llegase a ocurrir lo que a la estatuaria de las plazas: que todos pasaran indiferentes por su lado. El proyecto histórico que acompañó la creación de la Biblioteca Pública es completamente opuesto a una biblioteca-monumento, en estricto rigor es su negación. Veamos a trazos gruesos de qué proyecto se trataba.

Aunque la creación de la Biblioteca como reservorio del saberuniversal es bastante antigua –y Alejandría (s. III) sigue siendo aquí el paradigma–, la creación y fomento de la institución “Biblioteca Pública”, es bastante más reciente. Para nuestro caso local (América Latina, Chile), está íntimamente relacionada con la constitución del Estado-Nación, al igual que otras instituciones “fundamentales”, como la “Escuela Pública”, el “Archivo Nacional” y el “Museo”. ¿Fundamentales para qué? Pues para construir una comunidad a la medida de la institucionalidad republicana, que en nuestro país se viene forjando –con notables límites y exclusiones, patentes hasta el día de hoy–desde la primera mitad del siglo XIX.

Y, no obstante, el ideario tras la creación de la Biblioteca Pública se puede rastrear durante todo el siglo XVII y XVIII europeo. Es sin duda ilustrado. Como lo ha mostrado Roger Chartier[2] se trataría de que el Estado proporcione la infraestructura para que los individuos puedan instruirse, pensar por sí mismos y hacer uso público de la razón (esto es argumentar, criticar y debatir, preferentemente por escrito), y en esa medida constituirse en agentes del desbaratamiento de todo asomo de oscurantismo en materia de conocimiento y de todo tipo de autoritarismo en materia de política. La verdad y la libertad dependen, en este ideario, del proceso de ilustración de la humanidad. Y ésta se lleva a cabo por los libros.

La Biblioteca Pública se entiende de este modo como un lugar en donde se puede acceder a todos los libros publicados, sin censura, y en donde puedan acudir todos los “hombres letrados” para avanzar en su indefinido proceso de ilustración, del cual depende, de paso, el progreso la humanidad completa. Baste constatar –como lo ha recordado Todorov en su reciente libro El espíritu de la Ilustración– el ahínco que ponía Condorcet(en sus Memorias, redactadas en 1791) en la diferenciación entre Instrucción Pública y Educación Nacional: sólo la primera es afín con la actividad republicana. La segunda podrá dar a todos un mismo espíritu patriótico de respeto sagrado a la ley. Pero, en cambio, la Instrucción Pública se encarga de avanzar hacia el libre examen de esas leyes y doctrinas, las lleva a juicio y si es necesario las corrige[3]. Es en la instrucción que se efectúa el uso de la razón, en su función desacralizadora, y se camina hacia la autonomía del individuo y por ende al perfeccionamiento de la República: “los jueces mismos pueden ser juzgados por un Público instruido”, sostendrá Condorcet.

Si alguna vez alguien se preguntó el motivo de que exista una Biblioteca Nacional y además una Biblioteca del Congreso, tiene en lo ya dicho su respuesta. Si en el ideal ilustrado la ilustración y formación del juicio por los libros es cara al hombre común “letrado” (el ciudadano), lo es doblemente para aquellos a los que se les han confiado las decisiones importantes, el futuro de la República. Deben tener a la mano todos los elementos de instrucción y crítica, para formarse una opinión y decidir en libertad de conciencia y por el bien de la República. Aunque hoy suene raro, los principales usuarios de la Biblioteca del Congreso debieran ser los propios parlamentarios, pues su alta responsabilidad los obliga a ello[4].

Hay un punto que debemos aclarar para terminar de entender este proyecto. Los sujetos implicados son siempre “hombres letrados”, lo que implica al menos dos cosas: primero, que la vida de la Biblioteca Pública requiere de otra institución: la escuela (o bien el haber nacido en el seno una familia que disponga de un preceptor). Y en segundo lugar que, para la época, se trataba de un proyecto triplemente excluyente: primero, por que se trata de hombres; la mujer porta poca razón, es más afecta de las pasiones. Segundo, porque se aboca sólo al mundo urbano; por ejemplo, en la Francia de fines del siglo XVIII cerca del 40% de la población  era analfabeta, de la cual casi la totalidad se concentraba en el campo. Tercero, porque excluye a los de siempre, un hombre letrado suele ser quien nace en un medio con recursos.

Pero, incluso con estas puntualizaciones, cabría preguntarse con cierta preocupación ¿Qué ha sido de ese proyecto? Y es que está claro que las exclusiones siguen presentes, ¿pero qué ha sido del proyecto aquel?

Si nuestros gobiernos quieren de verdad que sigan existiendo Bibliotecas Públicas ¿bajo qué relato se las piensa y concibe? Si tenemos hoy en nuestro sistema escolar un alto nivel de analfabetismo funcional –no se entiende lo que se lee– ¿quiénes podrán hacer uso de la biblioteca? ¿Cuál es el destino de la Biblioteca Pública hoy, y de aquí en adelante, en tiempos de retroceso de la cultura letrada? ¿Podrá existir la biblioteca sin lectores? El futuro de la Biblioteca Pública ¿es el devenir monumento –forma estéril del patrimonio– o el de revitalizar la cultura democrática? Y, si las autoridades se decidieran ahora, de verdad, por lo último, ¿cómo habría que hacer, si han inducido a la población –mediante una desregulada apertura global y massmediatica–al imperio de la imagen, el simulacro, la trivialidad y el analfabetismo funcional? Porque, en contra de lo que se nos induce a creer, el imperio de los mass media y el retroceso del mundo letrado no es un destino inexorable hacia el que van todos pueblos del planeta, al menos con la misma intensidad y anarquía. Basta asomarse a otros países para ver que internet y el campo virtual son juzgados como herramientas de cierta utilidad, pero poco confiables, pues generan serias distorsiones y vicios notables si se los enfrenta “desarmados”, es decir, sin herramientas cognitivas que garanticen su mediación crítica. Como ha señalado José Bengoa en un reciente artículo de prensa: “la educación en Finlandia, modelo para muchos, sigue con tiza y pizarrón”[5].

Nuestro país es un paradigmático caso de entrega total a las tecnologías de la información, sin duda coherente con la política de apertura total y sin resguardo en el ámbito económico, por ejemplo, que hizo de Chile, ya en el gobierno de Bachelet, el país con más tratados de libre comercio contraídos a nivel planetario.

¿No depende el destino de la Biblioteca del destino de la Educación y ésta a su vez de las políticas que usualmente han adoptado “por” nosotros un grupo de expertos? No se trata de incentivar y crear lectores por que sea “en sí” bueno leer (aunque es verdad que tal capacidad está asociada al desarrollo de ciertas operaciones cognitivas específicas), sino que hay que aclarar primero para qué se necesitan lectores:¿Para no equivocar las instrucciones en tanto mano de obra calificada? ¿Para crear consumidores de la industria cultural o para construir una comunidad fundada en el uso público de la razón, en la crítica de la falsedad, la mentira, el oscurantismo, la mera ideología y el autoritarismo, en fin, una comunidad vigilante de su libertad?

El destino de la biblioteca no es cosa de “políticas culturales” sin más, sino de la política a secas. Pero de la gran política, esa que no se ve hace tiempo, esa que se preocupaba del destino de los hombres y mujeres de la patria –de los ciudadanos–, y no de los derechos de un cuerpo de consumidores, clientes o usuarios.

Mientras estas cosas se aclaran la biblioteca debe seguir trabajando, asumiendo su contexto. Tal como ha sostenido el ya citado Chartier, al rechazar la idea de la sustitución de la biblioteca por internet, “las bibliotecas pueden enseñar a la gente cómo utilizar esta nueva tecnología, particularmente en una dimensión crítica, porque la red electrónica es un vehículo poderoso de multiplicación de errores, falsificaciones”[6]. Pero esto supone un modelo de biblioteca más activa, incluso más ruidosa de lo que hoy vemos. Requiere también de guías altamente capacitados para acompañar a quien acuda a ella en la tarea de razonar, criticar y construir un juicio (que no es la mera “opinión”, por honesta que se crea ésta). La Biblioteca Pública, sin sacrificar su viejo objetivo, debe estar a la altura de nuestro tiempo si no quiere devenir monumento y, sobre todo, si quiere servir al bien de la Humanidad. (“La Humanidad”, ¿se acuerdan de eso?)


[1] Licenciado en Historia y Magíster en Filosofía por la Universidad de Valparaíso. Doctorando en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Chile. Becario CONICYT. Académico del Instituto de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso y de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Viña del Mar.

[2]Chartier, Roger, Las revoluciones de la cultura escrita. Diálogos e intervenciones, Barcelona, Gedisa, 2000, p. 81 y ss.

[3]Ver TzvetanTodorov, El espíritu de la ilustración, Barcelona, Círculo de Lectores, 2008, pp. 72-73.

[4] Al respecto ver Roger Chartier, “El alfabeto y la imprenta”, en: Pluma de ganso, libro de letras, ojo viajero, México, Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia, 1997, p. 59.

[5] Bengoa, José, “Reflexiones de verano sobre la cuestión de la educación superior”, en www.theclinic.clEn: http://www.theclinic.cl/2012/02/23/reflexiones-de-verano-sobre-la-cuestion-de-la-educacion-superior-2/ Consultado el 25 de febrero de 2012.

[6]Chartier, Roger, “La bliblioteca, lugar de la escritura impresa y digital”, en  En: www.milenio.com En: http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/0040b737a39dc5ab49b345a8c1daa0f1  Consultado el 25 de febrero de 2012.

Los concentrados de cobre: Un tema en discusión permanente Juan Camus A.

Facultad de Ciencias Naturales  y Exactas

Casilla 34-V. Valparaíso. Chile.

Universidad de Playa Ancha

 jcamus@upla.cl

RESUMEN.

El concentrado de los minerales de diversos metales es calculado considerando una serie de variables que no siempre se encuentran a disposición de quienes tienen interés  en conocer en profundidad  el valor real de tan preciado producto natural. Estos productos constituyen una mezcla de metales valiosos y que reciben el nombre del metal que se encuentra en mayor proporción, así por ejemplo, un “concentrado de cobre” puede contener entre 30 a 50% de cobre y el resto de metales valiosos pueden estar presentes en porcentajes mucho menores, pero son más valiosos que el cobre mismo.   La obtención del concentrado y su composición química, también es un  aspecto dentro de la serie de interrogantes que se debe hacer a la hora de profundizar sobre este tema ya que el concentrado de un mineral puede tener una  simple o muy compleja composición química. Al revisar completamente  la metodología de cálculo observamos que hay variables que  son volátiles y dependen del negociador.  Se debe considerar que los precios de los metales varían a diario y para determinar  el precio real del producto se deben considerar las fluctuaciones de las bolsas de metales, principalmente  la Bolsa de Metales de Londres (BML)

INTRODUCCIÓN

Los concentrados de cobre provienen de las celdas de flotación y son el resultado de la trituración, chancado y molienda  de los minerales sulfurados  de minas subterráneas. Producto de la flotación y sus repasos, de estos minerales pulverizados se obtiene el concentrado y un residuo que constituyen los relaves ocolas 1,2. La composición química de los concentrados declarada,  se reduce generalmente a tres  elementos: cobre, oro, plata  y se  informa el  contenido porcentual de cobre en el concentrado, del  orden del 30% y en grs/ton. los de oro y plata.

Entonces al comercializar el mineral en forma de concentrado se determina su valor en base, principalmente, al precio del cobre actualizado considerando una serie de otras variables que detallaremos en este artículo.  Esta es una compleja  transacción  entre las empresas mineras, los comercializadores, las refinerías, las fundiciones u otros, que se dedican a transformar el concentrado en metal electrolíticamente puro, apto para ser utilizado en la industria eléctrica,  electrónica u otras.

Es importante recalcar que la composición química de los concentrados  suele ser muy distinta de una muestra a otra, ya que el contenido del yacimiento no es homogéneo y por consiguiente  los valores resultantes deben ser distintos.

El concentrado va a parar  a  fundición y luego a refinamiento para obtener el metal principal y los otros  metales que se encuentran en menores proporciones como son los metales nobles, el molibdeno, el  selenio y  otros en menor proporción.

PROCEDIMIENTO.

Tres son las primeras etapas que se deben cumplir al comercializar el concentrado: Determinación del porcentaje de humedad, es decir, la  determinación  de las toneladas métricas secas (TMS) de concentrado. Posteriormente, el porcentaje de contenido  del metal principal y de los elementos que se consideran pagables y penalizables3  de acuerdo a  la cotización internacional de los metales en las Bolsas de Metales  4-15 .

A. Caso hipotético, calculado en base a la metodología propuesta por SMNPE3  :

Supongamos que deseamos vender  100 toneladas de concentrado de cobre  ( 10 de diciembre de 2010), consideremos entonces que  el precio de  la libra de cobre electrolítico, es de U$ 4  y que  el concentrado de cobre seco contiene 30% de Cu, es decir en las 100 toneladas de concentrado  sólo tendremos 30 toneladas de cobre.

Supongamos que el concentrado tenía 10% de humedad, tendremos entonces  90 toneladas métricas secas (TMS). Se debe considerar las pérdidas por manipulación, que se consideran  en un 5%, por consiguiente quedarán 89,55 TMS y como el contenido de cobre en el concentrado seco es de 30%, se debería pagar por 89,55*30%= 26,865 TMS, que en este caso reciben el nombre de “toneladas métricas finas” (TMF) y constituyen el  llamado “contenido metálico” del concentrado.

La etapa que viene es el calculo por  pérdidas por fundición, afinación o refinación que se consideran en un  15%, es decir, el contenido pagable se calculara 26,865*85%= 22,83525 TMF, es decir, en dólares americanos, considerando el factor de conversión de kilogramos a libras  22835*2,2046= 50602,914 Lb, considerados a 4 dólares la libra 50602,914 Lb * 4 = 202.411,651 dólares. Deducimos que considerando solo el contenido de cobre en estas circunstancias  debería pagarse:   U$ 202.411 por las 22,8 TMF. Pero, para convertir el  concentrado  en metal se debe fundir y refinar, y estos procesos son conocidos como  “ maquila” .  Por cada tonelada de concentrado se cobra por maquila, U$ 140, es decir por las 98,55 toneladas de concentrado se pagarán por concepto de maquila  U$ 12.537, a este monto de debe cargar el llamado “escalador” que representa las variaciones en la cotización internacional de la maquila, consideramos que es de U$10 por tonelada de concentrado, es decir 89,55*10= U$ 896.

Restando el valor de maquila y escaladores tendríamos U$ 202.411-12.537-896= U$ 188.978 este sería el precio final de las 100 toneladas de  concentrado. Sin embargo, debemos considerar además las  llamadas “penalidades” y  “contenidos pagables” , que significan deducciones y pagos, en función de la composición química del concentrado. Para los diferentes  tipos de concentrados se considerarán diferentes elementos  penalizables o pagables, como se puede observar en la  Tabla 1, en el caso del concentrado de cobre, los elementos pagables son tres y los penalizables son  ocho. El calculo del penalizable se realiza  considerando un contenido mayor a 0,2% del elemento dado,  y se cobrará U$ 1,5 por cada 0,1% de exceso, es decir, supongamos que nuestro concentrado tenga 0,5% de As, se debe pagar 0,3% de exceso, se penalizará entonces con U$ 4,5  por tonelada de concentrado, o sea,  considerando las TMS iniciales 89,55*4,5= U$ 403.

Tabla 1.  Elementos pagables  y penalizables en diferentes concentrados.

Concentrado de Cu Concentrado de Zn Concentrado de Pb
Metales pagables Ag, Au, Cu Ag, Au, Zn Ag, Au, Pb
Elementos penalizables Sb, As, Hg, Bi, Pb, Cl, F, Zn Sb, As, Hg, Mn, Cd, Fe, Si Sb, As, Hg, Bi , Zn

Nuestros concentrados contienen oro y plata. En el caso de la plata el contrato reconoce sólo  un porcentaje  del contenido pagable: se pagará el  90% del contenido de plata que supere  5 Oz/ ton. Así por ejemplo, si el concentrado contiene  9 Oz/ton, se reconocerán 4 Oz/ton,   que se valorizan  a la cotización internacional pactada menos  2 U$  (por cláusula contractual). Es decir, el contenido pagable en este caso será: 9 Oz-5Oz= 4 Oz y la cotización ajustada será de  U$ 13-U$2= U$ 11. Por consiguiente  por las 89,55 TMS  que contienen  9 Oz/ ton de plata, se pagarán:  4 Oz * 90% * 11 U$ * 89,55 TMS  = U$ 3.546.

En suma, las 100 toneladas de concentrado que se están tranzando, considerando sólo estos dos elementos (uno pagable y otro penalizable) tendrían un valor de:

 202.411-12.537-896403+3.546= U$ 192.121.

Si se  fundieran  y se  refinaran   en Chile, se obtendrían 26,865 toneladas de cobre fino  (“contenido metálico”) de  las 100 toneladas  de concentrado. Considerando un precio referencial del cobre (U$4 /ton), entonces tendríamos:  59226,579* 4=  U$236.908, es decir, hay una diferencia de  35.447 dólares en  las 100 ton.

B. Caso real, calculado en base a la metodología chilena :

En general, la composición química declarada, de los concentrados de cobre,  fluctúa entre:

29,70 y  46,00% de Cu;  1,00  y  3,50 ppm de Au; 46,00 y 90,00 ppm de Ag; 0,07  y 0,35% de Mo; 25,00  y 33,00% de S  y  0,15-0,25% de Zn.

Supongamos que deseamos vender  5.450 toneladas de concentrado de cobre (aproximadamente un embarque) , considerando  el precio de  la libra de cobre electrolítico a U$ 4,10  y que  el concentrado de cobre contiene 29,697% de Cu.

Las clausulas relativas al pago del concentrado son las siguientes:

1.- El precio  base será el promedio mensual que Bolsa de Metales de Londres  fije para el cobre grado “A” en US$ y que sea publicado en el “Metal Weeks” 18

2.- Los gastos de Tratamiento y Refinación será de US$ 94 y U$ 0,090 por libra de cobre pagable. Algunos vendedores ofrecen pagar 10% más  sobre los gastos de tratamiento fijados en consideración o reconocimiento a la contribución hecha por los compradores (Buyers).

3.- El  vendedor pagará al comprador un 10% del valor del cobre cuando éste exceda los US$ 0,90 la libra y  si el cobre está bajo los US$ 0,90  el vendedor recibirá 10% de la diferencia del valor. Esta cláusula se llama “Price Participation” (“participación en el precio”).

4.- El cobre pagable, será de 96,5% del cobre contenido en los concentrados.

  • a. Cálculo del  valor del Cobre en el concentrado.

Dados  los  5.450.000 Kg de  concentrado húmedo – 29,697% de humedad  =  4.945.350 Kg Netos Secos.

Luego, de acuerdo a la clausula  Nº4, tenemos que:

Contenido de Cu en el concentrado 29,697% – 1,039400 (3,5% según Nº 4)    =    28,6576%

Por consiguiente:   4.945.350*28,6576%   =   1.417.219  Kg de Cu  pagable.

  1.417,219 Ton  *  US$ 9.036,40/ Ton   =   US$   12.806.557,77

Valor del  Cu que se debe  pagar, considerando   a   la tonelada a US$ 9.036,40  cotización acordada según información de LME .

  • b. Cálculo del  valor del oro en el concentrado.

6,210 grs/ton -  1,00 grs/ton  = 5,210 grs/ton a pagar

5,210 * 4.945.350 / 31,1035 =  828,372 onzas a pagar

828,372 * US$ 1.388,25/onza   =  US$  1.149.987,429 Valor Au a pagar

  • c. Cálculo del  valor de la plata en el concentrado.

86,838 grs/ton  – 30,00 grs/ton  = 56,838 grs/ ton a pagar

56,838 * 4.945.350 / 31.1035     =   9.035,775 onzas a pagar

9.035,775 *  US$  25,200/onza   =  US$ 227.701,53 Valor Ag a pagar

Cu                      US$    2.815.022,10

Au                      US$    1.149.987,429

Ag                      US$    227.701,53

                          US$   4.192.711.059

 DESCUENTOS:

Gastos de Tratamiento Cu                  US$ 110,00/Ton. Seca       US$   543.988,50

Gastos refinación Cu                            US$ 0,11/libra pagable     US$   343.687,23

Gastos refinación Au                           US$  6,00/onza pagable    US$       4.970,23

Gastos refinación Ag                           US$ 0,35/onza pagable      US$       3.162,52

Freight Allowance                               US$ 6,00/Ton.Seca             US$     29.975,00

TOTAL DE LOS DESCUENTOS :  US$   925.783,48

TOTAL A PAGAR POR ESTE EMBARQUE:  US$   3.266.927,579

Considerando esta metodología los 100 toneladas de concentrado  seco costarían  U$ 59.943,62

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Definitivamente las metodologías de cálculo son muy importantes y las diferencias son fácilmente observables, en el caso de la metodología de la SMNPE, las 100 toneladas de concentrado de cobre seco valen U$ 192.121 y de acuerdo a la metodología chilena costarían U$ 59.943,62.

Al vender concentrado de cobre se consideran sólo algunos elementos que lo conforman, da la impresión que el concentrado esta compuesto por 30 a 46% de cobre  y el resto es estéril. Entre el 70-54% restante hay numerosos elementos que tienen gran valor comercial, incluso el elemento azufre (que suele estar en el concentrado en el orden de 30%), que se produce en forma de  gas en las fundiciones constituido principalmente por SO2, se valora como ácido sulfúrico o azufre elemental, en el caso del concentrado chileno  nunca se ha considerado en los cálculos, es decir se regala

 Por otro lado, en la refinación del cobre blíster (98%Cu), que es en definitiva el producto de la fundición  del concentrado,  se obtienen “impurezas” que son principalmente metales preciosos, más caros que el cobre mismo. Si suponemos que el cobre que sale del horno tiene 98% de pureza, el 2% restante esta compuesto de otros  elementos entre los cuales están:  el platino, el paladio, el oro, la plata, selenio, teluro  y otros en menores proporciones.

Supongamos que  las 26,865 toneladas de cobre blíster  obtenidas producto de la fundición, contengan 98% de cobre    y el 2% restante  sea  1% de plata, 0,5% de oro, 0,25 % de paladio, 0,1% de platino, el 0,15% restante sea de selenio, teluro  y otros en menor proporción.

Por un simple calculo, considerando los precios actuales de estos elementos y que el 2% representa 537,3  Kg de las  26,865 toneladas. Como se observa en la Tabla 2, el costo de los diferentes elementos se debe calcular en base a diferentes unidades de medida, por ejemplo sólo el cobre, el níquel y el molibdeno se calculan en base a U$/Lb, en cambio los metales preciosos se calculan en   U$/Oz Troy, para mejor comprensión hemos convertido a unidades de medida homogéneas.

Tabla 2.  Valor de las “ impurezas” del cobre fundido

Impureza, % Contenido, Kg Precio, U$*
1%         Ag 268.650 217.684,24
0,5%     Au 134,325 5.996.034,76
0,25%   Pd 67,162 1.589.421,44
0,1%     Pt 26,865 1.464.185,69
0,1%     Ni 26,865 653,42
0,05%  Otros 13,423
Total: 537,290 9.264.979,55
  • Considerando los valores :  Cu 4,13 U$/ Lb; Au 1.388,25U$/ Oz Troy; Ag 25,20U$/ Oz Troy;  Pt  1.695 U$/Oz Troy;  Pd 726 U$/Oz Troy; Ni  11,013 U$/Lb

Significa entonces que el 2% de impurezas, representan mas de nueve millones de dólares, sin considerar otros metales o metaloides (Se y Te, principalmente) que se encuentran en los que representamos como otros y que sólo representan el 0,05%. En suma,  los 67, 162  Kilogramos de Paladio tienen un precio equivalente a  173.181 Kilogramos de cobre. Si quisiéramos generalizar, el precio de las impurezas (537,3 Kg)  equivale al precio de 1.010.301 Kg de cobre.

En suma, el 98%  del metal rojo, producto de las 100 toneladas de concentrado valen U$ 192.121, y el resto 2%, lo que representan las impurezas cuestan  U$ 9.264.979,55.

Por otra parte las 100 ton de concentrado contienen 30% de azufre, que no se valora y se considera  un lastre, sin embargo, en las 100 ton de concentrado hay  30 ton de azufre con el cual se pueden producir 100 ton de ácido sulfúrico. La tonelada de este ácido cuesta U$ 360, es decir, con las 100 ton de concentrado se pueden producir 100 ton de ácido sulfúrico .  Si  para producir 1 ton de Cu electrolítico  se necesitan 3,4 ton de H2SO4 , concluimos que con las 100 ton de ácido se podrían  producir 29,4 ton de cobre electrolítico. Si el costo de producción de una libra de cobre electrolítico es de  60 centavos de dólar,  el costo de producción de las 29,4 toneladas de cobre será de   39.200 dólares, que es aproximadamente el costo de las 100 toneladas de ácido sulfúrico. Conclusión sólo con el precio del azufre recuperado se podría subvencionar el costo de producción del cobre producido, el resto sólo es ganancia.

 

REFERENCIAS

1.  Kelly E.G. y Spottiswood  D.J.  Introducción al procesamiento de minerales. Ed. Limusa. Pp. 530. 1990.

2.  WWW.codelcoeduca.cl  Concentración: De la roca al mineral de cobre.

3. Informe Quincenal de la SNMPE. Nº85. Marzo 1, 2009. ¿Cómo se calcula el valor de los concentrados de minerales?

4.  http://www.bullion.org.za

5.  http://www.kitco.com/market

6.  http://www.amark.com

7.  http://www.alaron.com

8.  http://www.platinum.matthey.com/prices/index.html

9.  http://minerals.usgs.gov/minerals/pubs/commodity/platinum

10.  http://www.reuters.com

11.  http://www.thebulliondesk.com

12.  http://www.theminingweb.com

13.  http://www.metalprices.com

14.  http://www.quoteline.com/

15.  http://commodities.thefinancials.com

 16. Utilización de los compuestos de coordinación en la valoración de subproductos originados en la producción de cobre electrolítico. Juan Camus., Juan Aragón. Rev. Chilena de Educación Científica. Vol.8 Nº2 , (2009)

17. Mercado, Economía y Geología de los Metales Estratégicos. F. E. Toledo. Rev. Inst. Investig. Fac. Minas Metal Cienc. Geogr. V.4 Nº7 Lima. Ene/Jun. (2001).

18. newsletter@cochilco.cl    Comisión Chilena del Cobre. Agustinas 1161. Santiago. Chile.

Sobre el sistema binominal. Por Andrés Navarro

A mediados de enero del año en curso, la Democracia Cristiana junto a Renovación Nacional publicaron el documento denominado “Un Nuevo Régimen Político Para Chile”[Ver bibliografía] , el cual plantea, en uno de sus puntos, que “el actual sistema electoral en materia parlamentaria ha significado, para algunos, un aporte a la gobernabilidad y se ha comportado de una manera razonablemente proporcional, mientras que para otros no ha permitido representar democráticamente la voluntad ciudadana”  (Democracia Cristiana – Renovación Nacional, 2012), y posteriormente propone establecer un cambio en dicho sistema. Pues bien, el propósito del presente texto es el de exponer, de manera breve los  distintos sistemas utilizados para la votación a cargos de elección popular.

 En primer lugar, se debe plantear una definición breve de “sistema electoral”,  el que podría describirse como el método mediante el cual las preferencias de los ciudadanos se traducen en cargos del Estado (Presidente, Diputados, Senadores, Concejales), para lo cual existen diversas formas de “ponderar” el peso del voto de cada ciudadano. Las variables consideradas para clasificar a cada uno de estos sistemas son principalmente dos: la fórmula electoral y la cantidad de cargos que se eligen por cada distrito.

Para comenzar, se menciona  el sistema utilizado para la elección de Presidente de la República,  el cual  se denomina de doble ronda uninominal, ya que se disputa el cargo en dos elecciones, la primera para  seleccionar las dos primeras mayorías y posteriormente entre ellas al candidato ganador; es clasificada como uninominal debido a que considera al país como un solo distrito, en donde existe sólo un cupo para el cual se debe elegir a uno de los postulantes al cargo.

En el caso de la elección del alcalde el tipo de elección se denomina “el primero pasa al último”(first pass the post),  en donde quien resulta ganador es aquel que obtiene la primera mayoría, es decir, la mayor cantidad de votos. Se trata de un sistema uninominal, ya que el distrito (la comuna) es de magnitud uno, es decir que, al igual que en el caso anterior para la elección presidencial, hay sólo una vacante disponible para ser llenada por los postulantes al cargo. Por otro lado, en el caso de la elección de concejales, esta es de tipo plurinominal proporcional debido a que la cantidad de vacantes a concejales  por comuna, varía entre un número de seis y diez representantes. Se denomina proporcional ya que utiliza una cifra repartidora para asignar el número de concejales que tendrá cada partido en  el municipio.

El sistema de elección para los parlamentarios, impuesto en dictadura, se denomina binominal, ya que el distrito  (circunscripción en el caso de los senadores y distrito en el caso de los diputados), tiene dos vacantes para cada una de los cargos, establecidos en la Ley Orgánica Constitucional Sobre Votaciones Populares y Escrutinios (Nº 18700). Las listas que presentan candidatos deben doblar en número de votos en cada uno de los distritos  a la lista contraria para obtener así los dos cargos. En caso de que esto no sea así, resultan electos aquellos candidatos que dentro de las listas más votadas obtengan el mayor número de votos. La Ley mencionada anteriormente, en su artículo 109 bis, define el sistema de la siguiente manera:

“En el caso de elecciones de Parlamentarios, el Tribunal proclamará elegidos Senadores o Diputados a los dos candidatos de una misma lista, cuando ésta alcanzare el mayor número de sufragios y tuviere un total de votos que excediere el doble de los que alcanzare la lista o nómina que le siguiere en número de sufragios.

Si ninguna lista obtuviere los dos cargos, elegirá un cargo cada una de las listas o nóminas que obtengan las dos más altas mayorías de votos totales de lista o nómina, debiendo el Tribunal proclamar elegidos Senadores o Diputados a aquellos candidatos que, dentro de cada lista o nómina, hubieren obtenido las más altas mayorías.” (Ley Orgánica Constitucional Sobre Votaciones Populares y Escrutinios. 18.700, 1988)

El binominal  puede llevar a casos tales como el ocurrido en las elecciones senatoriales del año 2005 para la circunscripción 7 (SERVEL), en donde los candidatos de la Concertación Guido Girardi y Andrés Zaldivar obtuvieron 35,3 y 23,02 por ciento de los votos respectivamente, y los candidatos de la Alianza por Chile, Jovino Novoa y Andrés Fantuzzi, el 20,75 y el 14,04 por ciento de los votos respectivamente. Quienes resultaron electos no fueron  las dos primeras mayorías, sino que Guido Guirardi y Jovino Novoa, ya que la suma de votos de la Concertación no dobló a los obtenidos por la Alianza.

Como se observa en este caso, una de  las consecuencias negativas que el sistema binominal produce, es la sobrerrepresentación del candidato de la coalición con menos votos, ya que pese a obtener un número inferior de sufragios que la segunda mayoría, éste igualmente resulta electo. Por otro lado, el binominal lleva a elecciones en donde no existe mayor incertidumbre, ya que los partidos, en aquellos lugares en donde estiman que no lograrán obtener el doblaje, postulan a un candidato fuerte y otro débil, con lo que se sabe de antemano quien resultará electo en cada distrito. Esto es conducido a su extremo en aquellos casos en que el partido sólo inscribe a un solo postulante al cargo en cuestión, asegurando así su elección. En  aquellos distritos en donde existen posibilidades de doblaje, los partidos llevan a dos candidatos fuertes, lo que produce una fuerte competencia entre ambos, generando a menudo disputas y controversias entre los compañeros de lista.

Otra de las consecuencias de este sistema de elección parlamentaria es que tiende a la formación de dos grandes coaliciones que pugnan por los cargos disponibles en cada distrito electoral. Para quienes crearon el sistema, este sería un efecto positivo y esperado, ya  que gracias a esto se contribuiría a la estabilidad política del país, debido a que se evitaría la fragmentación, lo que podría generar bloqueos legislativos. Sin embargo, en contra de este argumento se puede afirmar que el mismo genera la exclusión de partidos políticos que podrían aportar miradas distintas al ejercicio legislativo.

Por lo tanto, si bien es claro que un cambio en el sistema electoral binominal es necesario, éste debe ser hecho de manera tal que apunte a una representación amplia de diversos actores políticos, terminando así con la exclusión existente actualmente; así, las reformas que se plantean deben ser hechas de manera trasparente e incluyendo a todos aquellos sectores políticos que deseen obtener representación parlamentaria y no sólo entre las coaliciones que actualmente mantienen el duopolio de poder en el Congreso Nacional.

Bibliografía

Ley Orgánica Constitucional Sobre Votaciones Populares y Escrutinios. 18.700. (19 de Abril de 1988).

Democracia Cristiana – Renovación Nacional. (18 de Enero de 2012). Partido Democrata Cristiano. Recuperado el 25 de Febrero de 2012, de http://issuu.com/pdcdigital/docs/reforma-politica-rn-dc/1

SERVEL. (s.f.). Elecciones. Recuperado el 25 de Febrero de 2012, de http://www.elecciones.gov.cl

Recensión del libro “Éramos Liceanas en septiembre del ´73”Aminie Calderón, Rosa Gutiérrez (Comp.). Por Cecilia Cortés Rojas


El libro “Éramos liceanas en septiembre del ´73”, editado por Planeta de Papel, es el resultado de la recopilación de un conjunto de testimonios escritos, elaborados por todas aquellas liceanas que vivieron el paso de la democracia en la Unidad Popular hasta el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973. Esta última situación conllevó al cambio radical en la vida de estas adolescentes, llevándolas a vivir a una gran mayoría en el extranjero. La autoría del texto que introduce el libro, tanto así como la compilación (y la búsqueda) de los testimonios está a cargo de Aminie Calderón y Rosa Gutiérrez, ambas protagonistas también de esta historia, que entrecruza a un liceo emblemático de Valparaíso y que también cambia la vida de muchos ciudadanos de este país. El libro, escrito en testimonio, trae aparejado junto con él la pregunta acerca de las tensiones políticas y la exigencia de la Historia que está detrás de cada uno de estos testimonios. El problema de ese testimonio y de tantos otros que habitan en este país, ha marcado a fondo la historia reciente. Patricio Guzmán al finalizar su último trabajo “Nostalgia de la Luz”, da cuenta de esto al decir que “yo creo que la memoria tiene fuerza de gravedad, siempre nos atrae. Los que tienen memoria son capaces de vivir en el frágil tiempo presente; los que no la tienen no viven en ninguna parte”. Este libro al estar escrito en esa memoria, en el presente, con los testimonios que se recuerdan luego de toda una vida vivida, no posee menos valor que aquellos que están escritos en ese presente. La memoria está llena de esa “fuerza de gravedad” de la que habla Patricio Guzmán y de la que hablan también las autoras. El solo hecho de poder escribir este libro, ya les significaba remover en la memoria, remover situaciones dolorosas, complejas, llenas de fuertes emociones. Algunos deciden simplemente no hacer caso a este llamado de la memoria, otros en cambio se entregan a los embates de esta. Es un deber del presente, de cada uno de nosotros, dar cuenta de aquella memoria, arrebatada por la fuerza y el temor a miles de chilenos. Debemos recordar, no solo porque es necesario que esto nunca más ocurra, sino que además  existe un compromiso para con nuestro pasado; un compromiso de testimonio que en este libro se sitúa en el hablante, que en esos momentos difíciles eran solo unas adolescentes. Y he ahí un detalle no menor. Este es un relato, una investigación, que trata de adolescentes, viviendo las miserias y amenazas de una dictadura, con agentes del estado persiguiendo y torturando sin diferenciar, sin piedad, a jóvenes, menores de edad. No debemos perder la capacidad de asombro, ante esta realidad vivida en nuestro país.

Con este libro, nos damos cuenta de cómo adolescentes fueron vejadas por la fuerza impuesta, siendo un aporte tanto a nuestra memoria, como también a la necesidad que tenemos hoy de dejar confirmación y testimonio de las atrocidades cometidas por la Dictadura Militar. Un libro lleno de emociones, Historia, y un gran heroísmo por el hecho de recordar. La memoria no es solo la nostalgia, debe ser para nosotros una forma de poder dar cuenta de nuestro futuro, de recordar para así poder actuar. Porque Adorno ya lo decía: recordar es actuar; recordar, testimoniar, es necesario para que nunca más en este país, ni en ningún otro ocurran estos crímenes de humanidad,  y menos aún a jóvenes, menores de edad, que solo perseguían sueños de emancipación por un mundo mejor. Por esto, este es un libro que da cuenta que el peso de las balas nunca será más fuerte que el de las ideas, el de los sueños, y el anhelo de libertad de las personas.

La Recepción Del Pensamiento De José Carlos Mariátegui En Chile (1926 A 1973). Por Patricio Gutiérrez Donoso

Resumen.

Este artículo presenta un estudio en torno a un período de la recepción en Chile del pensamiento de José Carlos Mariátegui (1894-1930). Trabajando a partir de los documentos existentes en la Biblioteca Nacional hemos ido dando cuenta de cada uno de los momentos en que los testimonios sobre Mariátegui, así como los textos salidos de su pluma que han sido publicados localmente. Esta labor muestra cómo entre 1926 y 1973 se fue enriqueciendo el conocimiento local de la figura de Mariátegui, hasta el momento en que el golpe de Estado bloqueó la posibilidad de continuar recibiendo y trabajando sobre la interpretación de uno de los pensadores más importantes de América latina. La recepción de Mariátegui en Chile a partir de esas fechas deberá asumir una elipse que supera el marco de esta presentación.

            Las siguientes líneas representan un avance de investigación en la perspectiva de dar cuenta de las formas en que la obra y el pensamiento de José Carlos Mariátegui han sido recepcionado en Chile durante el período que va desde sus primeras recepciones locales, las que identificamos por el momento a partir de abril de 1926, hasta el golpe de Estado de septiembre de 1973, así como de las lecturas que éste ha suscitado durante este período en diversos terrenos culturales del país.

Es posible escribir aquí entonces que el estado actual de la investigación muestra que en el mes de abril de 1926, en el periódico El Mercurio de Santiago, va a aparecer una reseña de La Escena Contemporánea, primer libro que Mariátegui publica el año anterior en Lima. [1] Breve recensión realizada por Raúl Silva Castro, que aparece exactamente cuatro años antes de la muerte de Mariátegui, ella parece constituir, en el estado actual de nuestro conocimiento, la primera referencia local a su actividad. [2] Un segundo hito en esta dirección lo encontraremos en junio de 1927, en el Boletín Educacional Nuevos Rumbos, órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, donde es redactado un pequeño texto a propósito de la revista Amauta “y a su director José Carlos Mariátegui.” [3] En el mes de octubre, en el mismo Boletín es publicado el trabajo de Mariátegui, El freudismo en la literatura contemporánea. “Freud no ha sido sino el agente, el instrumento de una revelación que tenía que encontrar quien la expresara racional y científicamente -señala Mariátegui buscando situar históricamente la obra de Freud-, pero de la que en nuestra civilización existía ya el presentimiento. Esto no disminuye naturalmente el merito del descubrimiento de Freud. Por el contrario lo engrándense. La función del genio parece ser, precisamente, la de formular el pensamiento, la de traducir la intuición de una época.” [4]

No se trata de una contribución aislada, la labor cultural de Mariátegui llama la atención durante ese mismo año de Eduardo Barrios, Director General de Bibliotecas Públicas y de la Biblioteca Nacional, el que le solicita el envió de material que represente el pensamiento del Perú y por supuesto el de Amauta, que –nos dice-, “leo de punta a cabo”. [5] El interés por esta dimensión cultural de la labor de Mariátegui cobra una mayor dimensión en la pluma de Gabriela Mistral, la que publica una extensa carta en la revista Amauta, reivindicando a través de ella la función de la Escuela Pública en Chile “La escuela nueva –nos dice con fuerza y poesía-, es una creación espiritual y que sólo la pueden hacer hombres y mujeres nuevos, verdaderamente asistido de una voluntad rotunda de hacer otra cosa… Cuando la gracia nos ha cogido y nos ha quemado ideología, costumbre y manera vieja, entonces se puede ser maestro de la escuela nueva”… [6]

          Este ejercicio de reconstrucción de la recepción de Mariátegui en Chile va a mostrar estas primeras manifestaciones al mismo tiempo que la figura de Mariátegui comienza a trascender el escenario peruano y va adquiriendo una dimensión continental, trascendencia que logra efecto gracias en buena parte a la notable difusión de la revista político-cultural Amauta que él mismo había concebido, organizado y echado a caminar con un grupo de amigos desde septiembre de 1926, y que continuará publicándose hasta su muerte, en 1930.

           Lo que se comienza a percibir de Mariátegui desde el escenario local corresponde entonces a los complejos años en los que la lucha política revolucionaria y la labor cultural de éste entraban en una fase compleja, caracterizada por la represión del gobierno, la pugna con el APRA y, lo que fue definitivo, con el agotamiento de su organismo.

            Mariátegui, que había regresado al Perú en marzo de 1923, justamente con el propósito “de fundar una revista” [7] (“no he hecho otra cosa —dirá al volver— que prepararme para el regreso acrecentando mi cultura y mi experiencia periodística y política”), [8] organiza su actividad pedagógica y cultural a partir de una serie de conferencias “dirigidas a la clase obrera capitalina”, [9] dictadas semanalmente hasta enero de 1924 en la Universidad Popular González Prada, de la Federación de Estudiantes, y entra en contacto con la corriente política que se venía organizando en torno a la figura de Víctor Raúl Haya de la Torre, con el cual se irá distanciando políticamente hasta romper de forma definitiva en 1928, cuando la Alianza popular Revolucionaria Americana (APRA), fundada en México por Haya en 1924, decida transformarse, durante aquellos años finales de la década de 1920, en Partido Nacional Peruano. [10]

             Durante este último período de su vida, Mariátegui desarrolla una intensa actividad política, periodística y de elaboración de pensamiento crítico. Luego de LaEscena Contemporánea, publica tres años después Siete ensayos de interpretación sobre la realidad peruana, libro que contribuye a hacer conocer su talento de historiador y de dirigente político, trabajo que, al decir de Michael Löwy, representa “el primer intento de análisis marxista de una formación social latinoamericana concreta”. [11] También en 1928 junto a sus amigos da forma al Partido Socialista de Perú, vinculado desde una perspectiva latinoamericana de la lucha social y a la Internacional Comunista; conjuntamente contribuye a organizar la Confederación General de Trabajadores del Perú, [12] y crea un órgano de prensa obrera denominado Labor, de orientación sindical. Es esta dinámica intensa, vertiginosa, a la que se entregaba con todas sus energías, contribuye a mostrar su figura en Chile así como en diversos lugares de la América latina. Ella también, sin embargo, agotará su salud y desgastará su organismo, llevándolo a la muerte…

            En aquella dinámica, el ambiente asfixiante de los últimos años de la dictadura de Augusto Leguía (1919-1930), empuja a Mariátegui a abandonar el Perú, proyectando exiliarse en Buenos Aires, donde lo espera Samuel Glusberg. [13] El camino hacia la Argentina suponía el paso por Santiago, el cual había sido facilitado por Luis Alberto Sánchez, el cual, en conversación con el rector de la Universidad de Chile, Armando Quesada Acharán, obtiene que Mariátegui durante su estadía diese algunas conferencias. [14] En abril de 1930 -hará ochenta años este 2010-, su organismo resentido y debilitado, el que había debido sufrir ya la amputación de su pierna derecha, no logra sin embargo seguir soportando y ocasionará su deceso. [15]

  Raúl Silva Castro, el mismo que hiciera la recensión de 1926 en ElMercurio, escribiendo ahora en Atenea, Revista Mensual de Ciencias, Letras y Artes, publicada por la Universidad de Concepción, redacta en mayo de 1930 un bello homenaje a Mariátegui. «Mariátegui ha muerto, dice el cable. Mariátegui ha muerto repetimos, en voz baja y con lágrimas en los ojos –nos dice-, los que fuimos sus amigos, aunque sin verlo nunca; los que entendemos el significado de su misión, aunque jamás nos fue dado sondear en su espíritu… En este pobre continente disperso, desigual, lleno de rencores recíprocos y de incomprensiones, la unificación será más difícil. Mariátegui era uno de los pocos aglutinadores». [16]

              La ruptura entre Mariátegui y Haya que señalamos se instala por lo demás en un momento complejo. La crisis de 1929 había precipitado en el mes de agosto de 1930 -a escasos cuatro meses de la muerte de Mariátegui-, la caída de la dictadura de Leguía, mientras el gobierno militar de Luis Sánchez Cerro, que lo derroca, se alía con la oligarquía y reprime fuertemente al APRA, de los cuales algunos sectores dirigentes se exilian en Chile. La actividad del grupo es importante y como consecuencia de la ruptura entre ambos que se había generado en 1928, la orientación del APRA en Chile va a mediar negativamente la recepción local del pensamiento de Mariátegui. Encontramos así en la revista Índice [17] de Santiago, un conjunto de artículos que reproducen –y prolongan- la polémica entre Mariátegui y Haya, después de la desaparición del primero. [18]

        Un nuevo elemento para avanzar localmente en el conocimiento de Mariátegui surge no obstante en 1934. Se trata del conjunto de artículos escritos originalmente entre noviembre de 1927 y junio de 1929 en las revistas limeñas Mundial y Variedades, [19] y que será publicado bajo el titulo de Defensa del marxismo. Polémica revolucionaria, que Mariátegui había dejado organizado para su edición póstuma. Antecediendo un prologo escrito por Waldo Frank, este texto de Mariátegui construye la crítica al pensador socialista Henri de Man, abriendo un trabajo original y a nuestro conocimiento el primero en América latina que se plantee la reelaboración del marxismo a partir de las claves de la teoría de la praxis, mostrando con ello una profunda comprensión de la obra de Marx.  “Marx no se propuso nunca la elaboración de un sistema filosófico –nos dice en Defensa del marxismo-, sino de un método de interpretación histórica destinado a servir de instrumento a la actuación de su ideas política y revolucionaria… Marx no tenía por qué crear más que un método de interpretación histórica de la sociedad actual… la crítica marxista estudia concretamente la sociedad capitalista. Mientras el capitalismo no haya transformado definitivamente, el canon de Marx sigue siendo válido. El socialismo, o sea la lucha por transformar el orden social de capitalista en colectivista, mantiene viva esa crítica, la continúa, la confirma, la corrige.” [20] La lectura de Marx expresa así, desde el Perú, una extrema originalidad…

Otras referencias sobre Mariátegui van a continuar apareciendo durante los años 1930 en el terreno local. Un año después de la publicación de Defensa del Marxismo encontramos un texto Luis Nieto apropósito del quinto aniversario del deceso de Mariátegui. [21] Una  Biografía de José Carlos Mariátegui -la primera de una importante dimensión- se publica cuatro años después gracias a la pluma de Armando Bazán, discípulo y amigo de Mariátegui, editada en Santiago de Chile por Zig-Zag, permitiéndonos captar mejor su dimensión humana. “Todo movimiento literario o artístico –nos dice Bazan- tiene su nexo visible o escondido con un movimiento de índole social o político…el marxismo solía decir a veces Mariátegui -agrega- es el camino nuevo por el que muchos hombres encauzan ciertos anhelos eternos, que son privativos de la humanidad: anhelo de libertad, anhelo de fuerza de sacrificio por los demás y por uno mismo, anhelo de inmortalizarse en la historia, también acaso… A veces creo que se trata de una nueva forma de vivir el sentimiento religioso… Pero también es algo mucho más concreto: es un método de conocimiento que nos lleva a una nueva concepción del mundo.” [22]

Bajo otros aspectos, esta argumentación es retomada por el mismo Bazan en el artículo “Luz y huella de Mariátegui” publicado en la revista Aurora. “Se hace imprescindibles recordar -señala allí Bazan- que mientras otros estudiosos del marxismo se esmeraban en llevar la doctrina y la praxis por las pendientes de la casuística y el dogma inflexible y frio, Mariátegui tomaba de él esencialmente, su coherencia flexible, su maravilloso sentido del movimiento, llegando a consustanciarse a su nuevo humanismo universalista, a su espíritu de sacrificio que le viene del cristianismo en línea directa.” [23]. Al mismo tiempo Bazan publica en el diario La opinión un artículo titulado de José Carlos Mariátegui a César Vallejo.[24]  Paralelamente encontramos también en la revista Aurora un artículo de Gerardo Seguel, “El inca Garcilaso y José Carlos Mariátegui. “El Inca Garcilaso –escribe Seguel- fue el fundador de la literatura peruana, el patriarca del pensamiento peruano… José Carlos Mariátegui es ya el producto del siglo xx, hijo de un periodo bien maduro de nuestro tiempo, es el heredero intelectual del inca Garcilaso” [25]

Justamente la aparición de la biografía de Bazán coincide con el comienzo en Chile de la segunda época de Babel, revista  de arte y critica, la que, de acuerdo con una opinión tan autorizada como la de Armando Uribe, representó «la mejor revista cultural que haya habido en Chile». [26] Editada entre 1939-1951 y dirigida por Samuel Glusberg, personaje de gran estirpe entre las letras que se cultivan en Chile, Babel había tenido su primera época en Buenos Aires entre 1921-1928, donde adquiere notoriedad continental. [27] En esta segunda época incorpora tres artículos salidos de la pluma Mariátegui: “El hombre y el mito”, [28] “Genealogía del socialismo” [29] y “El Renacimiento Judío”, [30] y  de  Samuel Glusberg -que escribe como Enrique Espinoza- “Mariátegui, amauta o guía de una generación”, [31] de Francisco Ichaso, “Meditaciones del Impedido” [32] y de Félix Lazaso, “Hombre De Letra Viva”. [33]

Samuel Glusberg, escribe así sobre Mariátegui, contribuyendo a difundir su pensamiento y su presencia en Chile, [34] y puede recordarse en esta indagación sobre  la recepción de Mariátegui en Chile que, entre las cartas que Mariátegui dirige a Glusberg, podemos leer aquella citada frase que sintetiza el itinerario intelectual y existencial que lo lleva a impregnarse de la tradición historicista: “residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas”… [35] Desde las páginas de Babel Samuel Glusberg le rinde homenaje al extinto editor de Amauta recogiendo la sutileza de su contenido “La literatura -dirá Glusberg- no era para José Carlos Mariátegui una categoría independiente de la historia y de la política, sino una representación perdurable de éstas, que, al fin y al cabo, determinan la praxis y el sentido social de la vida humana”. [36] Por ello, “cuando se compara la vida heroica de un Mariátegui, acosado por la policía de Lima (como el propio Marx por la de Bruselas) mientras pergeñaba en su sillón de inválido los recios capítulos de su Defensa del Marxismo, con la vida regalada y segura de los amanuenses que hoy reniegan de algo que nunca entró en sus cabezas, uno no puede menos que inclinarse ante la sombra de Mariátegui y preferirlo también como pensador y como crítico”. [37]

También desde Babel, Ciro Alegría resalta su “fina sensibilidad, catador seguro, maestro de técnica, dueño de los secretos de la expresión, aprehendió con mirada certera todas las huidizas formas estéticas. Habría fulgido muy alto tan solamente como escritor. Pero su espíritu era una brasa ardiente y no pudo, ni quiso, mantenerse ajeno al conflicto fundamental del hombre”. [38] Para el autor de El mundo es ancho y ajeno, Mariátegui era un intelectual que fundía pensamiento y acción, era “un espíritu profundo que tomaba para la revolución todas las grandes manifestaciones del Hombre”. [39]

José Carlos Mariátegui es presentado de esta manera en Chile como el ejemplo del compromiso de un hombre que en las peores condiciones de vida supo sacar lo mejor del pensamiento del ser humano para un mejor entendimiento de la realidad sin apego a dogmatismos. “La realidad le atrae a Mariátegui -escribe Félix Lizaso- como a todos los genuinos creadores. Con la realidad se enfrenta, para recrearla… pero no se trata de un realismo convencional, como aquel que hizo escuela, donde lo más era creación de laboratorio: aquí la realidad es el trasunto humano palpitante y limpio de toda anécdota fantástica. Su puesto está entre los definidores de la realidad, de una específica realidad, por cuya transformación trabajó”. [40] Esta visión crítica de la realidad que rodea el mundo social y político de Mariátegui se acrisola el pensamiento de intelectuales con un compromiso de vida.

Un año después de la revista Babel aparece un homenaje en Atenea revista mensual de Ciencias, Letras y Arte editada por la Universidad de Concepción. Conmemorando el decimo aniversario de la muerte de  Mariátegui, escrito por Armando Solano. [41]

A pesar de estos diferentes acercamientos y trabajos de divulgación que constatamos y que contribuyen seriamente a difundir en Chile el pensamiento de Mariátegui, no será sino hasta comienzo de los años 1950 que encontremos una de las exploraciones en nuestra opinión más ricas que se han realizado localmente sobre su trabajo. Nos referimos a la obra de Félix Schwartzmann, El sentimiento de lo humano en América: antropología de la convivencia. Su autor, nacido en 1913 en una familia de origen rumano, cursa su formación secundaria en el Liceo de Aplicación y estudia luego  Filosofía en la Universidad de Chile, construyendo a partir de entonces una obra de envergadura mayor.

“Evoquemos ahora la imagen de José Carlos Mariátegui -nos dice Félix Schwartzmann en una aguda y extraordinaria comprensión del pensamiento de Mariátegui- cuya voluntad revolucionaria se caracterizó por un querer interiorizar la acción y por la «religiosidad» propia de su manera de concebirla. Digamos, deteniéndonos en lo positivo, cómo no es un azar que uno de los hombres que más hondamente percibió el designio cultural revolucionario que alienta en el americano -y ello en gran medida como marxista-, haya librado tan fervorosa lucha contra la exterioridad del hacer. Piensa Waldo Frank que con Mariátegui apunta el nuevo americano, al mismo tiempo que la revolución deja de ser en él algo abstracto y distante; piensa, además, que este nuevo impulso se manifiesta en la religiosidad con que, Mariátegui la intuye a través del todo, como orgánico despliegue de la naturaleza esencial del hombre. Si -para el escritor peruano- la «verdad de nuestra época es la revolución», los signos y presagios de su advenimiento entre nosotros, y en él mismo, se revelan fundamentalmente en la simpatía contemplativa de una mirada que va desde el hombre de los Andes, hundido en sí mismo, pasando por el simbolismo del ayllu y la imagen del paisaje, hasta la revolución que presiente, animada de cierto panteísmo, como matiz propio de su rebeldía. Para él la perspectiva milenaria se prolonga hasta el presente a través de la lucha, mientras su religiosidad, como honda sensibilidad para percibir la raíz del conflicto humano, ve en el pesimismo indígena una actitud básica de piedad y ternura, verdadero misticismo cristiano-eslavo, igualmente distante del nihilismo escéptico que de la morbosa voluntad de autoaniquilamiento. De ahí que Mariátegui, siguiendo a Jorge Sorel, considere evangélica la visión de E. L. Valcárcel, creadora del mito salvacionista del indio, mito de la revolución socialista que hará posible su resurgimiento”. [42]

En 1955 aparece en Santiago, en la colección Nuestra América de la Editorial Universitaria, dirigida por el futuro Canciller de Salvador Allende, Clodomiro Almeyda, los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, [43] presentada por Guillermo Roullon. Paralelamente, Cesar Godoy Urrutia, durante aquellos años parlamentario y preclaro polemista, publica en Aurora un artículo denominado Un cuarto de siglo de la muerte de Mariátegui. [44]

En 1960 Lautaro Yarkas publica en Atenea un minucioso artículo intitulado José Carlos Mariátegui, novelista, [45] comentando La novela y la vida. Sigfried y el profesor Canella, de Mariátegui, que aparece póstumamente en 1955. [46]

En la Unidad Popular  aparece un libro sobre Mariátegui del académico de la Universidad Técnica del Estado Yerko Moretic José Carlos Mariátegui: su vida e ideario, su concepción del realismo, editado por la Universidad Técnica del Estado 1970. Redactado durante los años 1965-1966 y concebido inicialmente como una tesis doctoral para la Universidad Carolina de Praga, Moretic afirma la existencia de aportes de gran riqueza al pensamiento marxista entre los años 1918 y 1935 «y posteriormente se comprobarán las fatigas con que posteriormente y hasta alrededor de , 1956, ese pensamiento siguió su marcha adelante. Señalarlo con respecto a Mariátegui y en relación particular con la teoría de realismo en arte y literatura es uno de los objetivos centrales de estas páginas». [47]

El Golpe de Estado de septiembre de 1973 modifica radicalmente los senderos por los cuales transitaba la sensibilidad del pueblo chileno. La cultura que se había venido instalando a través de generaciones y que había permitido la formación de una vasta red de tradiciones cívicas va a ser detenida in barbarum, alejando brutalmente todo ejemplo de trabajo intelectual, artístico o de pensamiento crítico. La figura de Mariátegui, posiblemente ya en parte mal comprendida durante las décadas anteriores, o si se prefiere, limitada a la condición de un héroe del socialismo, desconociendo su reflexión intensa y la inmensa originalidad de su pensamiento, va a sepultarse bajo lodazales de basura diseminada por los gestores del régimen. El mundo del consumismo y la elevación al pináculo del de los “valores patrios” que organiza la cultura oficial no permite su apropiación.

Paradojalmente, es en esos mismos años que un esfuerzo por repensar a Mariátegui comienza a desplegarse desde Italia y Francia para lograr dar cuenta desde parámetros más amplios de la inmensa originalidad de su pensamiento. El punto de partida lo encontramos probablemente en una revista del Partito Comunista italiano, Criticamarxista de Roma, donde Antonio Melis va a escribir “J.C. Mariátegui, primo marxista d’America”; [48] y luego Renato Sandri, «Mariátegui, via nazionale e internazionalismo nel terzo mondo». [49] A su turno, Robert Paris defiende su tesis, La formation idéologique de José Carlos Mariátegui en l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, en Paris, y publicada en castellano en Cuadernos de Pasado y presente.[50] No era una empresa puramente individual. «Nunca se reconocerá suficiente –escribe Robert Paris, por ejemplo- cuanto ha hecho Ruggiero Romano por el conocimiento de Mariátegui en Francia y en Italia». [51] En fin, desde el exilio mexicano, José Aricó publica también en Cuadernos de Pasado y presente, Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. [52]

No puede pasarse por alto aquí que en estos mismos años, un esfuerzo semejante comenzaba a desarrollarse por recuperar también la figura y la obra de Antonio Gramsci, recogiendo su capacidad creativa articulada en torno a la filosofía de la praxis y dejando de lado las tradiciones de un marxismo esclerotizado en las lecturas socialista o soviética. Nos parece que la recuperación de Gramsci se va logrando en un terreno más amplio y, desde este punto de vista, impulsa la posibilidad de recuperar y de volver a leer a Mariátegui. Es así como el estudio y la comprensión conjunta de ambos pensadores va a contribuir a mostrar el vínculo común entre ellos. Mariátegui -señala Osvaldo Fernández- “piensa y actúa como alma gemela del propio Gramsci”, [53] y, esto nos interesa destacar, ambos establecieron un esfuerzo extraordinariamente semejante por reelaborar el marxismo a través de la filosofía de la praxis. [54] Puede señalarse brevemente aquí, aunque es extremadamente difícil evaluar su incidencia, que el incremento de la publicación de escritos gramscianos fuera de Chile y el impacto de su influencia estimula también, durante aquellos años, la lectura y retroalimenta la difusión de Mariátegui. Actualidad del pensamiento político de Gramsci, selección a cargo de Francisco Fernández Buey, [55]Gramsci y la cuestión religiosa, de Huges Portelli, [56] y Gramsci hoy, [57] todos editados en Barcelona, mientras en México aparece Gramsci y la revolución de Occidente, de María-Antonietta Macciocchi [58] y «Los usos de Gramsci», de Juan Carlos Portantiero, texto que sirve como presentación a Antonio Gramsci. Escritos políticos (1917-1933), [59] selección de textos editada por Cuadernos de Pasado y presente, vale decir, el proyecto que representa, sin lugar a dudas, «la más audaz e importante labor editora que se haya realizado en América latina». [60] Al año siguiente el mismo Francisco Fernández Buey publica Ensayos sobre Gramsci, [61] la Universidad de Puebla edita el volumen colectivo El pensamiento revolucionario de Gramsci[62] mientras circulan las versiones castellanas de Gramsci et l’Etat, de Christine Buci-Glucksmann [63] y de The antinomies of Antonio Gramsci, de Perry Anderson, que había aparecido en la New Left Review. [64] En 1979, Jacques Texier, publica en castellano su Gramsci[65] y en México las ediciones Era traducen una selección de textos de Gramsci intitulada Sul fascismo, con una introducción de Enzo Santarelli. [66] En 1980, Cuadernos de Pasado y presente publica también la selección Gramsci y las ciencias sociales, [67] y Huges Portelli, Gramsci y el bloque histórico. [68] En el mismo sentido pueden haber incidido el coloquio que en septiembre de 1978 organiza la Universidad nacional autónoma de México dedica a Gramsci con la presencia de María-Antonietta Macciocchi, Giuseppe Vacca, Christine Buci-Glucksmann y Juan Carlos Portantiero y el Seminario de Morelia, Hegemonía y alternativas políticas en América latina, efectuado en 1980 y cuyas actas aparecerán más tarde. [69]

            Frente a esta manera de repensar la significación política y cultural de Mariátegui y de Gramsci estamos entonces frente a una manera de poner en cuestión, de repensar y de reelaborar las formas en las que se había desarrollado el marxismo a través de los cánones de la Segunda Internacional socialista o socialdemócrata y luego de la Tercera Internacional Soviética, perecidas en la práctica, insuficientes, inofensivas frente al despliegue con que la burguesía llevaba su ciencia a la práctica, con la capacidad con que organizaba la producción de la plusvalía. La filosofía de la praxis no podía ser –y no puede serlo- sino la expresión contemporánea, inmanente a través de la cual la lucha de clases adquiere su forma concreta, a través de la cual, entonces, los trabajadores se apropian de un mundo siempre en transformación y del cual deben siempre también dar cuenta desde su propio punto de vista de clase juicio. En esto consiste, a nuestro juicio el aspecto esencial de lo que nos deja el ejercicio del estudio de la recepción de Mariátegui en Chile

                                                          Valparaíso, diciembre 2012                                               


[1] Cfr., Mariátegui José Carlos, LaEscena Contemporánea, Lima Minerva, 1925.

[2] Cfr., Silva Castro Raúl, El Mercurio, Santiago de Chile, abril 1926, p. 2.

[3] Cfr. “Comentarios de revistas y libros”, “Amauta.- Revista de arte, polémica, crítica. Lima. Esta importante publicación peruana nos ha llegado trayendo un importante material. Su director es José Carlos Mariátegui.” In Boletín Educacional Nuevos Rumbos, Órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, año I, nº 1 Santiago, 5 de junio 1927, p.17

[4] Cfr. Mariátegui José Carlos, “El freudismo en la literatura contemporánea”, in Boletín Educacional Nuevos Rumbos, Órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, año I, nº 7 Santiago, octubre 1927, p.132.

[5] Cfr., Barrios Eduardo, carta a José Carlos Mariátegui, Santiago de Chile, 7 de abril de 1927, in Correspondencia (1915-1930), Introducción, compilación y notas de Antonio Melis, Lima, Amauta, 1984, t. i, pp. 263-264. Cfr. Carta de Concha Romero de James a José Carlos Mariátegui, Santiago de Chile, 16 de septiembre de 1928, in: Correspondencia. cit., t. ii, p. 436. Se puede leer carta de Letizia Repetto Baeza a José Carlos Mariátegui fechada en  Valparaíso el 17 de noviembre de 1928. El texto señala: Lettizia Repetto Baeza saluda al ilustre escritor  señor José Carlos Mariátegui, y tiene el agrado de enviarle un ejemplar de su novela La voz de Infinita. Mucho desearía una impresión suya en Amauta, confía en su gentileza y bondad… para ello, y de cuya revista le rogaría enviarle unos ejemplares. ¿Por qué no me envía algo suyo para publicarlo en Valparaíso? in Correspondencia, cit., t ii, p. 476.

[6] Cfr. Gabriela Mistral, “La escuela nueva en nuestra América, carta de Gabriela Mistral a Julio R. Barcos”, in revista Amauta, año ii, n°10, Lima, diciembre de 1927, p. 6.

[7] Mariátegui José Carlos, “Presentación de Amauta”, año i, n° 1, Lima, septiembre de 1926; también en in Ideología y política, décimo octava edición, Lima, Amauta, 1987, p. 100.

[8] Mariátegui José Carlos, carta a Pedro Ruiz Bravo, Lima, 9 de junio de 1923, in Correspondencia 1915-1930, introducción, compilación y notas al cuidado de Antonio Melis., t i, Lima, Amauta, 1984, p. 37.

[9] Nota preliminar a José Carlos Mariátegui, Historia de la crisis mundial (conferencias 1923-1924), Lima, Amauta, 1959, p. 9.

[10] A comienzos de 1928, Haya toma la iniciativa rupturista y se propone decididamente transformar el APRA en un partido, un Partido Nacionalista Peruano. Mariátegui, que concibe el APRA como frente único, no como partido, y menos aún como Partido Nacionalista Peruano, manifiesta vivamente su desacuerdo. “APRA, alianza o partido, no debería existir siquiera, puesto que el APRA (que) se titula alianza y se subtitula frente único, pasa a segundo término, desde el instante en que aparece en escena el Partido Nacionalista Peruano que ustedes han decidido fundar en México, sin el consenso de los elementos de vanguardia que trabajan en Lima y provincias.” Cfr. José Carlos Mariátegui, Carta a la célula aprista de México, Lima, 16 de abril de 1928, in Correspondencia (1915-1930), cit., t ii, p. 371.

Haya responde igualmente en tono vivo. “Ha recaído usted -le dice a Mariátegui- en el tropicalismo… Usted está lleno de europeísmo… Desinfectémonos de la imitación europea… El APRA es partido, alianza y frente ¿Imposible? Ya verá usted que sí. ” Cfr. José Carlos Mariátegui, Carta a la célula aprista de México, Lima, 16 de abril de 1928, in Correspondencia (1915-1930), cit., t ii, p. 371.

[11] Michael Löwy, El marxismo en América Latina. Antología, desde 1909 hasta nuestros días, Lom, Santiago, 2007, p. 18.

[12] Para los estatutos de la C.G.T.P., véase, José Carlos Mariátegui, Ideología y Política, Amauta, decima octava edición, Lima 1987, p. 154 y ss.

[13] “En mayo pensaba estar en Buenos Aires -escribe Raúl Silva Castro al mes siguiente del fallecimiento de Mariátegui- y también de paso por Chile apretaría las manos de los amigos. Dos mensajes suyos me alcanzaron con poca distancia. Uno traído por una poetisa peruana a quien Mariátegui me presentaba como uno de los valores más leales de su generación. En la carta una alusión a su viaje por Chile. Otro venía con Luis Alberto Sánchez, su amigo de siempre, aunque contradictor a veces”. Raúl Silva Castro, «José Carlos Mariátegui», in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año vii, nº 63, mayo de 1930, p. 249.

[14] “El rector de la Universidad de Chile, Armando Quesada Acharán -escribe Luis Alberto Sánchez- me ofreció un almuerzo… (durante el cual) le conté algo sobre Mariátegui y le solicité su venia para que, como invitado suyo, le visaran el pasaporte. No se limitó a eso. Me dijo que formalmente lo invitaba a dictar varias conferencias en el Salón de Honor, pagado por la Universidad y me prometió -y cumplió- darme una nota oficial para que Mariátegui conociera formalmente el hecho… La nota la llevé conmigo, pero llegué al día siguiente del sepelio de José Carlos. La puse en manos de Ana Chiappe de Mariátegui, quien me abrazó sollozando”. Sánchez Luis Alberto, Visto y vivido en Chile, Santiago de Chile, Tajamar, 2004, pp. 43-44.

[15] “Ya estaba en prensa este numero de Índice, cuando el cable nos trajo la fatal noticia: José Carlos Mariátegui ha muerto en Lima. En sus ensayos queda enclavada la realidad político social e intelectual del continente su alimento, como el de un creador, animó y dio vida a la cultura peruana. Bajo su dirección, la revista Amauta, fue la más libre, la más elevada tribuna de las jóvenes generaciones, un nuevo método crítico nació con él. La claridad de sus pensamientos, de su vida inmaculada la recia cohesión y la  pureza de sus propósitos establecían ciertas semejanzas entre su personalidad luminosa. Un diamante pulido, claro, limpio, un diamante que sobre el mapa de América grababa, en nervioso monograma, una palabra  nítida: «honor». En hora cercana nuestros ojos se aunarán a las dolorosas circunstancias de su vida, a las profundas enseñanzas de sus libros y al buscar las huellas de su heroísmo y de su inteligencia, nuestras miradas han de comprender sus glorias y la pesadumbre que nos abate hoy. Al saber su desaparecimiento”, in Índice  año 1, n° 1, Santiago de Chile abril de 1930, p.7

[16] Raúl Silva Castro, «José Carlos Mariátegui», in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año vii, nº 63, mayo de 1930, pp. 246-249.

[17] Cfr. Melfi Domingo, “Índice a Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, p. 9.  Orrego Vicuña Eugenio, “Índice a Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, p. 9. Raúl Silva Castro, “Índice a Mariátegui” in. Índice, año i, nº 5, Santiago de Chile, agosto de 1930, p. 9. Portal Magda, “trayectoria de José Carlos Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, pp. 8-9. Portal Magda, “Haya de la Torre y J.C Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 6, Santiago de Chile, septiembre de 1930, pp. 12.  Chamundes Marcos,  “Carta del Perú Mariátegui y Haya de la Torre”, in: Índice, año i, nº5, Santiago de Chile, agosto de 1930, p.3. Chamundes Marcos, “Más en torno de Mariátegui y Haya de la torre,”  in: Índice, año i, nº 9, Santiago de Chile, diciembre de 1930, p.6. Petrovick Julián, “Carta del Perú”, in: Índice, año i, nº 9, Santiago de Chile, diciembre de 1930, pp.7-8.

[18] La polémica de Mariátegui con Haya de la torre va preceder en Perú la represión contra el APRA. Diversos sectores dirigentes del APRA se van a exiliar en Chile, prejuiciando la recepción del pensamiento de Mariátegui. Un interesante aspecto de esta polémica se encuentra en la revista Índice de Santiago (anteriormente citado). Que se prolonga por varios números donde encontramos a propósito de un artículo de Raúl Silva Castro, publicado en la revista Atenea (Castro Raúl Silva, “José Carlos Mariátegui”, Atenea, año vii, núm. 63, Santiago, may.1930, p. 245), genera una discusión entre los partidarios de Víctor Raúl Haya de la torre y José Carlos Mariátegui, es el primer punto de quiebre que se conoce en nuestro territorio entre las dos grandes figuras del Perú. Raúl Silva Castro en su artículo sin proponerse el objetivo de polemizar, no señala claramente las diferencias entre estos dos grandes intelectuales del Perú, quedando la sensación de que ambos pertenecen a una misma línea política, sin dar cuenta de los caminos divergentes que habían asumido estos dos espíritus emancipadores. A propósito de dicho artículo, se suma a la discusión la militante Aprista Magda Portal quien enciende la chispa de la polémica, polémica que continua con la separación de aguas entre apristas y defensores de la obra de Mariátegui, calificativos que van a enfrentar en el plano local estas dos miradas sobre la realidad latinoamericana.

[19] Cfr., Rouillon Guillermo, Bio-bibliografía de José Carlos Mariátegui, Lima, Universidad nacional mayor de San Marcos, 1963.

[20] Mariátegui José Carlos, Defensa del marxismo, polémica revolucionaria, editorial Cultura, Santiago 1934, p. 23.

[21] Nieto Luis, “José Carlos Mariátegui, Con motivo del quinto aniversario de su ingreso al silencio”, revista Hoy nº 182, Santiago 15 de mayo 1935, pp. 41-42

[22] Cfr., Bazán Armando, Biografía de José Carlos Mariátegui, Zig-Zag, Santiago de Chile, 1939. P. 114. Una relaboracion fue publicado ulteriormente por Amauta. “A veces el artista, el escritor, se  adelanta en su tiempo –en ella podemos leer- su sensibilidad intuye, adivina nuevas formas,, anhela de manera misteriosa extrañas transformaciones que, precisamente, discuten en oído de su propio ambiente, hieren a la generalidad de sus contemporaneos. Tales creadores son los precursores de tienen la mision de habrir camino a costa de su propio sacrificio.” Bazan Armando, Mariátegui y su tiempo, Amauta quinta edición, Lima 1978, p. 32.

[23] Bazán Armando, “Luz y huella de José Carlos Mariátegui”, in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 14 Santiago octubre de 1939, p. 7

[24] Bazan Armado, “De J. Carlos Mariátegui a César Vallejo, La Opinión, domingo 13 de enero de 1939.

[25] Gerardo Seguel, “El inca Garcilaso y José Carlos Mariátegui”, in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 11 Santiago junio de 1939.

[26] Armando Uribe, presentación a Manuel Rojas, / José Santos González Vera, Letras anarquistas. Artículos periodísticos y otros escritos inéditos, compilación de Carmen Soria, Santiago de Chile, Planeta, 2005, p. 5.,

[27] Para un estudio de la etapa argentina de Babel, véase con provecho, Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina o las políticas culturales de Samuel Glusberg, Buenos Aires, Ediciones el cielo por asalto, 2001.

[28] José Carlos Mariátegui, “El hombre y el mito”, in Babel revistas de arte y crítica, vol. i nº 8, Santiago de Chile diciembre1939, pp. 255-256,

[29] José Carlos Mariátegui, “Genealogía del socialismo”, in Babel revista de arte y crítica, vol. ii nº 10, Santiago de Chile abril 1940, pp. 86-89.

[30] José Carlos Mariátegui, “El Renacimiento Judío”, in Babel revista de arte crítica, vol. vi nº 26, Santiago de Chile 1945, pp. 86-89.

[31] Enrique Espinoza, “Mariátegui, amauta o guía de una generación”, in Babel revista de arte y crítica, nº 54, Santiago de Chile 1950, pp.120-125. Palabras leídas en el homenaje organizado por Babel el 17 de abril de 1950 en el Salón de Honor de la Universidad de Chile al cumplirse el vigésimo aniversario de la muerte de José Carlos Mariátegui.

[32] Francisco Ichaso, “Meditaciones del Impedido”, in Babel revista de arte y crítica, vol. I, nº 8, Santiago de Chile Diciembre 1939, pp. 253-255.

[33] Félix Lazaso, “Hombre De Letra Viva”, in Babel revista de arte y crítica, vol. ii, nº 10, Santiago de Chile Abril 1940, pp. 30-32. Para un estudio crítico, cfr. Jaime Massardo, Pierina Ferretti, Lorena Fuentes, Patricio Gutiérrez, Babel revista de arte y critica, Santiago de Chile, Lom 2008, tres volúmenes.

[34] Cfr., Enrique Espinoza, «José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación», in: Babelrevista dearte y crítica, año xi, nº 54, Santiago de Chile, segundo trimestre de 1950, pp. 120-124.

[35] José Carlos Mariátegui, Carta a Samuel Glusberg, Lima, 10 de enero de 1927 (1928), in Correspondencia (1915-1930), Introducción, compilación y notas de Antonio Melis, Lima, Amauta, 1984, t ii, p. 331.

[36] Enrique Espinoza, «José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación», in: Babelrevista dearte y crítica, año xi, vol. xiii, nº 54, segundo trimestre, Santiago de Chile 1950  p. 122.

[37] Enrique Espinoza, «Patología de la regeneración», in: Babel revista de arte y crítica, año xi, vol. xii, nº 50, segundo trimestre, Santiago de Chile 1949, p. 126.

[38] Ciro Alegría, «Impresiones de José Carlos Mariátegui», in: Babel revista de arte y crítica, año xx, vol. ii nº 13, septiembre/octubre, Santiago de Chile 1940, p. 48. Aquel peruano exiliado, quien fue acogido por Glusberg «que pasaba por una situación económica muy crítica lo instó a presentarse a un concurso latinoamericano de novela que convocaba una editorial estadounidense, discutió con él día a día el manuscrito, propuso correcciones y recomposiciones, le dio ánimo para llevar a término la empresa. Nació así El mundo es ancho y ajeno». Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina. O las políticas Culturales de Samuel Glusberg, El Cielo Por Asalto, Buenos Aires, Argentina, 2001. p. 83.

[39] Ibidem., p. 46.

[40]  Félix Lizaso, «Hombre de letra viva», in: Babe revista de arte y cítical, vol. ii  nº 10, Santiago de Chile 1940. p. 28.

[41] Solano Armando, “El x aniversario de Mariátegui,” Atenea, revista mensual de Ciencias, Letras y Arte, Universidad Concepción, año xvii, nº 179, Concepción mayo 1940. pp.176-184.

[42] Schwartzmann Félix, El sentimiento de lo humano en América: ensayo de antropología filosófica, Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Educación, Instituto de Investigaciones Histórico-Culturales, Santiago 1950-1953. 2 v. véase en particular capitulo xv, “La idea de la acción en Mariátegui” pp.201-207.

[43] Cfr.,  José Carlos Mariátegui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Prólogo de G. Rouillon, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1955.

[44] César Godoy Urrutia, «Un cuarto de siglo de la muerte de Mariátegui», in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 3, Santiago de Chile, abril de 1955, pp. 51-59

[45] Yarkas Lautaro, “José Carlos Mariátegui, Novelista”, in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año xxxvii, nº 387, enero de 1960, p. 74-80.

[46] Cfr.,  José Carlos Mariátegui, La novela y la vida. Sigfried y el profesor Canella, Lima, amauta, 1955.

[47] Yerko Moretic José Carlos Mariátegui: su vida e ideario, su concepción del realismo, Santiago de Chile, Universidad Técnica del Estado, 1970, pp.11-12.

[48] Antonio Melis va a escribir “J.C. Mariátegui, primo marxista d’America” in Critica marxista, nº 2, Roma, marzo-abril, 1967, pp. 132-157. (traducción castellana: “J.C. Mariátegui, primer marxista de América” in Vv. Aa., Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, segunda edición, selección y prólogo de José Aricó, México, Cuadernos Pasado y Presente, nº  60, 1979,),

[49] Cfr., Renato Sandri, “Mariátegui, via nazionale e internazionalismo nel terzo mondo”, in Critca marxista, ano x, nº 6, Roma, novembre / dicembre 1972.

[50] Cfr., Robert Paris, La formación ideológica de José Carlos Mariátegui, Cuadernos de Pasado y presente, nº 92, México, 1981

[51]Ibidim, p. 7.

[52] Cfr., José Aricó, Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, segunda edición, México, Cuadernos de Pasado y presente, nº 60, 1980.

[53] Fernández Osvaldo, “Tres lecturas de Gramsci en América latina”, in: Vv. Aa., Gramsci, actualidad de su pensamiento y de su lucha, Roma, Claudio Salemi tipógrafo editore, 1987, p. 212.

[54] Uso la palabra praxis, en lugar de práctica. Nos dice Mondolfo “praxis (que es la palabra griega mantenida en alemán) es más general; comprende toda forma de actividad, sea teórica o practica.”Cfr. Mondolfo Rodolfo, Feuerbach y Marx, Claridad, Buenos Aires 1936, p. 6. En otro registro Mondolfo agrega. “La praxis es desarrollo, es historia que nace del estímulo perpetuo de la necesidad; y las condiciones que suscitan la necesidad, ya sean derivadas de la naturaleza, o constituidas por los resultados de la actividad humana antecedente, no son exteriores a la humanidad, sino que deben penetrar en la vida de su espíritu para impulsarla a su actividad, producto, que es también productor, creación y creador al mismo tiempo, en el proceso infinito del trastocamiento de la praxis.” Cfr. Mondolfo Rodolfo, Espíritu revolucionario y conciencia histórica, editorial Escuela, Buenos Aires 1968, p. 20.

[55] Cfr., Vv. Aa., Actualidad del pensamiento político de Gramsci, selección e introducción de Francisco Fernández Buey,  cit.  A propósito del trabajo sobre Gramsci de F. Fernández Buey, véase Leyendo a Gramsci, Barcelona, El viejo topo, 2001.

[56] Cfr., Hugues Portelli, edita Gramsci y la cuestión religiosa, Barcelona, Laia, 1977.

[57] Cfr., Vv. Aa., Gramsci hoy, Barcelona, Materiales, extra 2, 1977.

[58] Cfr., María-Antonietta. Macciocchi, Gramsci y la revolución de Occidente, México, Siglo veintiuno editores, 1975.

[59] Cfr., Juan Carlos Portantiero, Los usos de Gramsci, Cuadernos de Pasado y presente nº 53, México, 1977, pp. 1-84.

[60] Carlos Franco, Presentación a Marx y América latina, de José Aricó, segunda edición, México, Alianza editorial mexicana, 1982, p. 10.

[61] Cfr., Francisco. Fernández Buey, Ensayos sobre Gramsci, Barcelona, Materiales, 1978.

[62] Cfr., Vv. Aa., El pensamiento revolucionario de Gramsci, Universidad autónoma de Puebla, 1978.

[63] Cfr., Christine. Buci-Glucksmann Gramsci y el Estado, (Gramsci et l’Etat, Paris, Fayard, 1974), segunda edición, México, Siglo veintiuno editores, 1978.

[64] Perry Anderson, Las antinomias de Antonio Gramsci, (The antinomies of Antonio Gramsci, New Left Review, 1977), Barcelona, Fontamara, 1978.

[65] Cfr., Jacques Texier, Gramsci, Barcelona-Buenos Aires-México, Grijalbo, 1979.

[66] Cfr., Antonio Gramsci. Sobre el fascismo (Sul fascismo, Roma, Editori Reuniti, 1974), introducción de Enzo Santarelli, traducción de Ana María Palos, México, Era, 1979.

[67] Cfr., Vv. Aa., Gramsci y las ciencias sociales, Cuadernos de Pasado y presente n° 19, sexta edición, México, 1980.

[68] Cfr., Hugues. Portelli, Gramsci y el bloque histórico, séptima edición, México, Siglo veintiuno editores, 1980.

[69] Vv. Aa., Hegemonía y alternativas políticas en América latina, coordinado por Julio Labastida, prólogo de José Aricó, México, Siglo veintiuno editores / Unam, 1985.