Resistencia de comunidades mapuche al sistema de producción capitalista. Por Danilo Ahumada Flores

Desde los años 80 el estado chileno ha aplicado el modelo neoliberal, incentivando la presencia de capitales extranjeros, vendiendo activos y convirtiendo la política social universal en política social focalizada. Esta política económica ha permitido la acumulación de capital y el aumento del desempleo, situándolo dentro de los países con peor distribución de la riqueza en el mundo.

En este contexto, el conflicto mapuche se ha convertido en una demanda no sólo de los pueblos originarios, sino que ha despertado la simpatía de un número importante de la población que ha visto cómo el Estado criminaliza la protesta social y es incapaz de escuchar las demandas de aquellos que durante siglos han luchado en contra de la usurpación de tierras traspasadas por el Estado a las transnacionales, provocando daños irreparables en el ecosistema. Tierras que desde tiempos ancestrales le han pertenecido a los mapuche (gente de la tierra).

La Coordinadora Arauco Malleco (C.A.M.) es una de las organizaciones mapuche más importantes del territorio, considerada por el gobierno y por los medios de comunicación masivos como un grupo insurgente, con accionar terrorista, cuyo propósito es la recuperación de tierras a través de actos violentos como la quema de camiones y fundos en manos de las forestales. La C.A.M. reivindica el reconocimiento de la nación mapuche como pueblo originario, autónomo, con prácticas y modos de vida milenarios. Plantea un proceso de liberación y el derecho de los oprimidos a revelarse. Valida todas las formas de lucha y señala que la única solución es la devolución de las tierras usurpadas.

El conflicto mapuche

El conflicto Estado Chileno – Pueblo Mapuche tiene sus orígenes con la invasión del ejército chileno en el año 1891, cuando los grupos de poder y la burguesía agraria del siglo XIX, con su proyecto militar, incorporaron por la vía violenta el territorio ancestral mapuche al sistema de producción capitalista, lo que permitió, a su vez, culminar con el proceso de formación del Estado chileno.

Como resultado de esta incursión militar el Estado impuso las reservas, desplazó a la población de sus espacios originales y remató la mayor parte del territorio indígena beneficiando a colonos criollos y extranjeros que se apropiaron fácilmente de las tierras.1Las 10 millones de hectáreas que correspondían al territorio mapuche antes de la Ocupación militar hoy están reducidas a 500 mil.

En la región del Bío Bío y principalmente en la Provincia de Arauco donde se encuentra la mayor cantidad de espacios territoriales mapuche (well mapu), tanto particulares, como empresas forestales, empresarios y el propio Estado, han conjugado una estrategia económica que considera la lógica mercantil del eco desarrollo centralizado, el que asocia crecimiento económico, preservación del medio y equidad social. Por el contrario, las comunidades mapuche continúan aplicando el concepto de Itro Fil Mogen (traducido en el mundo contemporáneo y científico como biodiversidad) y que significa, la totalidad sin exclusión, la integridad sin fragmentación de todo lo viviente, de la vida. Este es el centro de la filosofía mapuche. El motor de la sociedad no es la búsqueda de un crecimiento económico a rentabilidad extrema, sino el equilibrio que sólo puede entregar una interacción de reciprocidad económica, cultural y social.

El presente ensayo considera como objeto de estudio las comunidades mapuche que viven en condiciones de extrema pobreza en la rivera del lago Lleu Lleu, sector de Puerto Choque, de la Provincia de Arauco en la Región del Bío Bío. En este sector, ubicado a unos 700 kilómetros de Santiago, las comunidades se encuentran rodeadas por forestales y fuerzas policiales, las que constituyen nuevas formas de ocupación por parte del Estado chileno y validan el control territorial que comenzó con la Ocupación Militar de la Araucanía. Allí, las familias mapuche son víctimas de allanamientos constantes, interrogatorios, montajes y arrestos que no se ajustan al estado de derecho y que han terminado con los líderes de la C.A.M. tras las rejas. La violencia generada en la zona de conflicto también afecta a niños, mujeres y ancianos.

La investigación pretende analizar cómo el sistema capitalista ha penetrado en los espacios territoriales mapuche y cómo éstos se resisten a modificar sus procesos de intercambio. Además, analizaremos cómo las forestales, con el apoyo del Estado, han perseguido judicialmente a los comuneros, acusándolos de robo de leña, quema de camiones y fundos y amenazas contra los dueños de las tierras usurpadas para lograr su recuperación.

Comunidades mapuche enfrentadas al capital

La incorporación del territorio ancestral mapuche al sistema de producción capitalista trajo consecuencias nefastas para las comunidades. Durante la década de los 70 los mapuche debieron comenzar a modificar sus procesos de intercambio (trueque), entendido como la “forma natural del proceso de intercambio y que representa mucho más la transformación incipiente del valor de uso en mercancía que la de las mercancías en dinero. El valor de cambio no cobra todavía forma exenta, sino que está aún inmediatamente vinculado al valor de uso”. 2

Este proceso de intercambio puede ser entendido desde los planteamientos de Marx, donde las comunidades se comportan como una asociación de hombres libres, trabajan con medios de producción colectivos y emplean sus fuerzas de trabajo individuales como fuerza de trabajo social. Todo el producto realizado por el colectivo es un producto social. Las relaciones sociales de los hombres con sus trabajos y con los productos, son relaciones simples, referidas tanto a la producción como a lo que atañe a la distribución. Parte del producto presta servicios como medios de producción y como medio de subsistencia, distribuido entre los miembros de la asociación.3

Marx también señala que la distribución variará según el tipo de organismo social de producción y el nivel histórico de desarrollo de los productores. En este caso es importante considerar la cosmovisión del pueblo mapuche, su pertenencia con la tierra, y la búsqueda de la armonía y el equilibrio con el medioambiente. En este sentido, los productos que genera la tierra son considerados como colectivos y están al servicio de la sobrevivencia (plantas medicinales, alimentos, madera, etc.).

Pese a que el proceso capitalista se instaló en los espacios territoriales a través de las empresas forestales, las comunidades se resisten a asumir este modelo, manteniendo en algunos lugares el sistema de trueque y reivindicando la devolución de las tierras usurpadas. La C.A.M. ha señalado que las comunidades mapuche se confrontan con intereses empresariales, argumentando que se trata de una lucha contra el capital.

En los espacios territoriales estudiados encontramos comunidades que continúan generando producción orientada al valor de uso, no al valor de cambio. Lukacs señala que los valores de uso sólo dejan de ser valores de uso y se transforman en valores medios de intercambio, en mercancías, por su exceso respecto de la medida en la cual se requieren para el consumo. Cuando se convierten en mercancía lo hacen sólo dentro de los límites del valor de uso inmediato.

Por otra parte la usurpación de tierras en territorio mapuche trajo consecuencias para las comunidades que viven rodeadas por las forestales. En primer lugar, dividieron a las familias que compartían el mismo territorio, la plantación de pinos y eucaliptos secan y contaminan las napas subterráneas ya que son especies introducidas que se dan en condiciones de humedad por lo tanto consumen una alta cantidad de agua, provocando sequías en las napas subterráneas y la inutilización de las tierras, grave problema para las comunidades que desarrollan su vida en torno a la tierra. Las comunidades hoy viven en espacios reducidos, ya no consiguen sus plantas medicinales y la tierra es cada vez más esquiva para las plantaciones de papa, principal recurso de este espacio territorial.

Las condiciones de pobreza son extremas. Sin tierras productivas para trabajarlas y subyugados a las forestales que mantienen el control económico y militar en la zona, algunos comuneros son contratados por las empresas madereras como mano de obra barata, reciben sueldos mínimos y deben asumir la condición de empleados, lo que implica, mantener cierto grado de fidelidad con quienes los contratan. Los comuneros realizan el conjunto de las tareas que no pueden ser confiadas a la automatización y que pueden ser ocupadas por cualquier humano. El mapuche asume la condición de obrero y es obligado a incorporar nuevos modelos de producción. Esta mano de obra barata es la encargada de la tala de los bosques, gran contradicción para quienes se llaman gente de la tierra.

Las empresas forestales que se instalaron en la zona durante la dictadura de Pinochet, producen pino radiata y eucalipto destinados a la producción de celulosa, exportada principalmente a Japón. Ocupan más de 2 millones de hectáreas, una gran parte de ellas se concentra en la zona de Arauco, principalmente en los alrededores del lago Lleu Lleu. La mayor parte de la producción corresponde a las Forestales Mininco, en manos del grupo Matte /Larraín, empresa que tiene más de un millón de hectáreas en Chile, y Forestal Arauco de la familia Angelini, cuya propiedad alcanza las 1.087.200 hectáreas. En menor cantidad se encuentran las forestales Volterra y Tierra Andina, dueñas de más de 30 mil hectáreas. 4

En el caso de la comunidad Esteban Yevilao del sector de Choque, una de las 15 comunidades que se ubican en los alrededores del lago Lleu Lleu, reclaman 400 hectáreas en manos de la Forestal Mininco. 5

Ante los graves problemas que ha originado la instalación de las forestales en territorios mapuche, una gran cantidad de comuneros debieron emigrar hacia ciudades del sur de Chile y Santiago. Actualmente la mayoría de los mapuche son urbanos. En este contexto, las mujeres sólo pueden aspirar a ser empleadas domesticas. Los hombres con la condición que “chilenicen” su nombre, consiguen trabajos poco calificados. La discriminación se ha institucionalizado.

Los mapuche urbanos son contratados como mano de obra, pasan de una tarea a otra y nunca se quedan demasiado tiempo en una empresa, lo que no les permite constituirse en una fuerza. Esta itinerancia provoca que este obrero no tiene otro oficio sino las capacidades que vende a lo largo de sus tareas,

Las empresas forestales han perseguido a través de la justicia a las comunidades mapuche que se encuentran en conflicto y que responden a las reivindicaciones de la C.A.M. Los han acusado y perseguido por la quema de fundos y camiones, amenazas a los latifundistas del sector y robo de leña. Las comunidades, en tanto, señalan que los comuneros mapuche que fueron detenidos recolectando leña lo hacían con el objetivo de calentar sus viviendas y cocinar. Igualmente, este hecho se ha sumado a la larga lista de acusaciones que ha presentado el Ministerio Público para criminalizar la lucha de las comunidades en conflicto.

La situación de robo de leña en territorios mapuche y sus sanciones puede ser entendida a partir de uno de los primeros escritos de Marx, quien nos habla de la lógica deshumanizante del capitalismo. El abordaje inicial de esta problemática emerge cuando identifica que ciertos bienes, en sí mismos singulares, se erigen como valores intercambiables entre sí, cuando estos bienes asumen el carácter de mercancías; lo cual da lugar a una doble transformación: en la penalización del “robo” de leña se reivindica no sólo el carácter mercantil de la leña sustraída (su valor expresado en dinero), sino también la posibilidad de que el deudor insolvente pague con prisión. Doble transformación ésta, por la cual la relación de los hombres con las cosas (con la leña en este caso) aparece como la relación de valores objetivos intercambiables entre sí ―valor de la leña, valor de la multa en dinero y/o su equivalente en días de prisión―; y por la cual la relación de los hombres entre sí aparece como una relación entre cosas puesto que, a partir de la multa, el damnificado recibe como compensación una cosa, un “exhombre”, un hombre mutilado o, en todo caso, un hombre desprovisto, enajenado.

Posteriormente, Marx avanzará sobre esta problemática en el capítulo de El Capital dedicado al fetichismo de la mercancía, aunque desde una óptica claramente cientificista en base a su análisis crítico de la economía política burguesa. Al distinguir entre el valor de uso y el valor de cambio de toda mercancía, los economistas burgueses ―denuncia Marx― no logran dar cuenta que este último es una generalidad abstracta que anula la singularidad de cada objeto en particular. Antes que una propiedad natural de la cosa en sí, el valor de cambio es una construcción artificial, una ficción que emana de las relaciones sociales de producción. El análisis marxiano de la mercancía demuestra que se trata de un objeto endemoniado, rico en sutilezas metafísicas y reticencias teológicas, su misterio radica en que el carácter social del trabajo humano aparece ante los hombres bajo la forma de espectros, es decir, como caracteres objetivos inherentes a los productos del trabajo, en suma, como propiedades sociales que se creen naturales a dichas cosas. El fetichismo de la mercancía implica que las relaciones sociales que median entre los productores y su trabajo global aparezcan como relaciones sociales entre los objetos, como relaciones que, de suyo, existen al margen de los productores. Según esto, Marx señala que el capitalismo es la religión de la mercancía donde las relaciones sociales entre los hombres aparecen como relaciones sociales entre cosas: los hombres se posicionan ante sus productos como ante mercancías, es decir, en tanto valores, y relacionan sus trabajos privados entre sí como si fueran cosas, como trabajo humano abstractamente indiferenciado. Del mismo modo, las relaciones entre las cosas aparecen humanizadas: las mercancías se relacionan entre sí como valores objetivos intercambiables entre sí, al margen de los productores, lo cual no es atributo natural de la cosa, sino producto de las relaciones humanas.

Las tesis de la enajenación en el itinerario marxiano se articulan, desde un principio, en torno a la idea de Hombre como ser genérico, como un ser libre y ahistórico preexistente a la enajenación, de modo tal que ésta última aparece vinculada a una forma de vida no auténtica. En todo caso, la influencia de las relaciones histórico-sociales determina, en última instancia, los grados y matices de la libertad humana; en consecuencia, el trabajo alienado inherente a la lógica del modo de producción capitalista termina por arrebatar al hombre su esencia genérica. Esto último evidencia la persistencia ―¿problemática?― de cierto halo idealista en Marx, fundamentalmente en cuanto al desenvolvimiento de las leyes de la historia y el “necesario” advenimiento de la auténtica sociedad humana.

Como señalábamos anteriormente la incorporación del sistema de producción capitalista al interior de territorios mapuche y las condiciones de vulnerabilidad en que viven los comuneros, obligó a muchos, principalmente de otros espacios territoriales, a incorporarse a la fuerza de trabajo de las forestales, modificando sus formas de intercambio, situación que es mirada con preocupación por los comuneros que defienden los espacios territoriales usurpados y que reivindican los sistemas de intercambio heredados de sus antepasados. En este contexto, los trabajadores mapuche han asumido nuevas formas de vida, resguardando los intereses del capital.

Simmel nos da algunas luces para entender este proceso de adaptación de los trabajadores mapuche y aunque sus postulados están pensados en espacios de la vida cotidiana de los individuos en las nuevas y crecientes ciudades modernas, el fenómeno de la alienación y cosificación se puede observar claramente.

En primer lugar Simmel señala que el Capitalismo produce enajenación más allá de lo estrictamente económico, proponiendo una idea de expansión de las consecuencias de esta nueva forma a las otras esferas de la vida, de la estética, la erótica, la religiosa, la política. 6

La racionalidad que es parte de la esfera económica se expande hacia las otras esferas. La racionalidad del dinero es alienante. Es el medio por el cual todo se iguala. Simmel advierte la idea de “inversión entre medios y fines”, lo que debería ser un medio pasa a ser un fin, el dinero se convierte en un fin en sí mismo, un medio para alcanzar más dinero.

Esta nueva forma de vida, que considera al dinero como fin en sí mismo, disminuye la subjetividad de los individuos y la posibilidad de dar sentido a su experiencia. En el caso de los trabajadores mapuche, además de asumir el sistema de producción capitalista, algunos de ellos modifican y alteran otras esferas de la vida. El trabajo vinculado a la tala de árboles se contrapone a la cosmovisión mapuche que plantea la pertenencia con la tierra, procurando un equilibrio con el medioambiente y que entiende que los productos que se generan de la tierra son el fruto del trabajo colectivo de la comunidad, siendo utilizados en su justa medida. Esta situación modifica la esfera religiosa y la ética. Si a esto se le suma la incorporación de religiones monoteístas, en este caso cristianas, la esfera religiosa se ve doblemente afectada, ya que las comunidades coaptadas por la iglesia deben dejar de realizar prácticas ancestrales relacionadas con su cosmovisión, como lo son las ceremonias para pedir lluvia en tiempos de sequía (Machitún) o para agradecer (Rogativas).

Pero podemos sumar un tercer elemento que contribuye a la enajenación. Las reducciones territoriales también han traído consecuencias en el tema de la salud; las machis, mujeres encargadas de la sanación, no pueden hacer su labor ya que en los terrenos donde antes encontraban sus plantas medicinales, ahora están las forestales. De ahí que muchos mapuche deben ser atendidos en centros de salud pública.

El capital detrás de los juicios de los comuneros mapuche

La C.A.M. ha expresado públicamente que el problema de fondo es territorial, las comunidades mapuche ubicadas en sector del Lago Lleu Lleu se confrontan con intereses empresariales. Durante la dictadura militar el Estado vendió a precios muy bajos los terrenos que hoy ocupan Mininco y Volterra. Desde esa fecha las comunidades comenzaron el proceso de recuperación de tierras, radicalizando sus formas de lucha a partir de los años 90.

La recuperación de tierras contempló la quema de camiones de transporte de madera, incendios en los terrenos usurpados y enfrentamientos con la fuerza policial. Hechos reconocidos y reivindicados por la C.A.M. y que fueron utilizados por las forestales para perseguir a los comuneros y por el Estado para criminalizar el movimiento.

Los comuneros mapuche, la mayoría vinculados a la C.A.M., fueron detenidos en el año 2008, iniciándose un largo camino judicial. Debieron permanecer más de 2 años en prisión preventiva, medida cautelar solicitada por el Ministerio Público, antes de conocer la sentencia de los tribunales. Los comuneros mapuche fueron acusados de Asociación Ilícita, de homicidio frustrado contra el Fiscal del Ministerio Público, Mario Elgueta, de Robo con intimidación al latifundista Santos Jorquera con amenazas terroristas, lesiones a la policía de investigaciones y carabineros y en algunos casos de robo de leña. Para algunos de ellos la fiscalía y los abogados querellantes pedían penas que sobrepasaban los 100 años de cárcel. A esto se sumó la invocación por parte de los presidentes Lagos y Bachelet de la ley antiterrorista que permitía, entre otras cosas, las declaraciones de los testigos sin rostro. Además, los comuneros serían juzgados por la Justicia Civil y la Militar. Es importante considerar que tanto la ley antiterrorista y la justicia militar, fueron medidas implementadas en la dictadura militar de Pinochet.

A las demandas interpuestas por el Ministerio Público se sumaron los abogados querellantes de las forestales y de la Gobernación de la Provincia de Arauco, quienes formaron un gran bloque para encarcelar a los comuneros.

En marzo del año 2011, 12 de los 16 comuneros son dejados en libertad luego de dos años de prisión, pues no existían pruebas suficientes para declararlos culpables. En tanto, Ramón Llanquileo Pilquiman, José Huenuche Raiman, Jonathan Huillical Méndez y Héctor Llaitul Carrillanca, líder de la C.A..M. fueron declarados culpables y sentenciados en una primera instancia a 25 años de prisión. Luego de realizar una huelga de hambre que duró más de 90 días y de apelar a la Corte Suprema, el organismo judicial decidió finalmente condenar a 8 años de prisión a LLanquileo, Huenuche y Huillical, y 14 años, a Héctor LLaitul.

Palabras finales

El conflicto entre pueblos originarios y capital está dado principalmente por la acción depredadora de las trasnacionales forestales, amparada por el modelo neoliberal implementado en Chile desde la dictadura militar, un sistema que es a la vez invasor, usurpador e impositivo: invade los espacios físicos y socioculturales de las comunidades mapuche, usurpa sus bienes materiales y coarta el derecho de uso, goce y disposición de tierra, minerales, vegetales, agua y animales de los espacios territoriales, e impone su propio aparato legal y cultural.

La incorporación de los espacios territoriales al sistema de producción capitalista trajo como consecuencia el paso de la propiedad comunitaria colectiva a la propiedad privada, entendiendo a la tierra como un capital, como objeto negociable en el mercado, dañando las estructuras económicas, sociales y culturales del pueblo mapuche. Además las comunidades denuncian que el capitalismo ha incidido en el menoscabo de la identidad y con ello la existencia como pueblo, pues ha provocado un significativo proceso de emigración hacia las ciudades y la pérdida de gran parte de los espacios territoriales mapuche que se encuentra en su mayoría en manos de empresas forestales.

Gran parte de los comuneros del sector de Choque han defendido la propiedad colectiva y se han opuesto a la incorporación de la idea de propiedad privada, la C.A.M. continúa planteando la autonomía económica, entendiendo la lucha del pueblo mapuche como resistencia a las políticas de libre mercado. Sin embargo, la condiciones de extrema pobreza llevaron a un número importante de comuneros a incorporase a las empresas forestales como mano de obra barata, situación que los llevó a modificar sus distintas esferas de vida.

El fenómeno de la cosificación también está presente en los comuneros que decidieron insertarse en el sistema de producción capitalista, ya que incorporaron el concepto de mercancía, cuya esencia se basa en que una relación entre personas cobra el carácter de una coseidad. El dinero se convierte en un fin y con ello una gran cantidad de cosas que tienen el carácter de fines por sí mismas pasan a ser meros medios.

Lukacs señala que el triunfo del capitalismo sólo puede darse en la medida que abarque todas las esferas de la existencia, en este caso las relaciones entre hombres son entendidas como si fueran relaciones entre cosas. En el caso de los obreros mapuche que se incorporaron como fuerza de trabajo a las forestales han modificado sus distintas esferas de vida, ya que la esfera económica se expandió a las otras. Cuando el proceso de transformación abarca todas las manifestaciones de la vida social, nos encontramos con el despliegue total de la producción capitalista. De ahí que la mayoría de los comuneros que trabajan en las forestales buscando mejorar sus desfavorables condiciones de vida, no formen parte de las organizaciones mapuche que reivindican el estado nación, han asumido los “beneficios” que les da el sistema, convirtiéndose en individuos inconscientes que resguardan los intereses del capital.

Por otra parte la C.A.M. continúa con el proceso de recuperación de tierras, planteando el concepto de estado nación, luchando contra la instalación de nuevas forestales y termoeléctricas en espacios territoriales mapuche e intentando recuperar las antiguas formas de producción, alejadas del sistema de producción capitalista, sistema que ha provocado daños irreparables al ecosistema y los ha obligado a modificar sus estructuras económicas, sociales y culturales.

1 CHIHUAILAF, Elicura; MILLAMÁN, Rosamel; DEVALPO, Alain; MASSARDO, Jaime; RUIZ, Carlos. Historias y lucha del pueblo Mapuche. Le Monde Diplomatique. Editorial Aún Creemos en los sueños, Santiago de Chile, 2008.

2 LUKACS, Georg. Historia y conciencia de clases. La Habana: Instituto del Libro, 1970.

3 MARX, Karl. El Capital, crítica de la economía política. Siglo veintiuno editores.

4 Caracterización de la Comuna de Tirúa para PCT “Diseño de proyectos de desarrollo territorial rural. FAO. Tirua 2010”

5 http://www.mapuche.info/lumaco/campanya9805.htm

6 SIMMEL, Georg. Filosofía del dinero. Madrid 1977

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Los ecos de las voces silenciadas y sepultadas de los “pueblos originarios”. Por Danilo Ahumada

La noción misma de “pueblos originarios” denominación “políticamente” correcta para hablar de los indígenas en América Latina, nos sitúa ante un problema de difícil solución, sobre todo cuando pensamos que la presencia anhelada no está en un origen puro ni en un futuro deseado, sino que la respuesta podría encontrarse en el por-venir. Esta dificultad que se nos presenta cuando pretendemos nombrar a un pueblo que habita estas tierras, antes de la llegada de los españoles, nos remiten a antiguas batallas culturales y simbólicas. Se trata de un término que no es neutro ni inocente.

Las siguientes palabras no pretenden recuperar la pureza nominante de alguna originaria civilización primitiva, como tampoco es un gesto de homogeneización capaz de estandarizar los significados.

La idea es aportar a la construcción de nuevos significantes que nos permitan reconocernos como sociedades atravesadas por la herida colonial, pero al mismo tiempo criticar la matriz colonizadora que nos impuso sus lenguas, sus nombres, sus gramáticas y sus miradas.

La expresión pueblos originarios, en el caso de Chile, es un concepto relativamente nuevo, que comenzó a ser utilizado a principios de los años 90 con el retorno a la democracia, anterior a ello, los pueblos originarios eran concebidos en los libros de historia y en el discurso oficial de la dictadura como los antepasados, como los pueblos que habitaron antes de la llegada de los españoles, sin mencionar, que continuaban resistiendo a los avatares del sistema económico – político y que los obligada a asumir formas de vida diferentes a su cosmovisión. En el caso del pueblo Mapuche, eran llamados araucanos, denominación española utilizada para señalar a la gente de la tierra. Con la llegada de la democracia los gobiernos de la concertación comienzan a revalorizar al estado como espacio institucional y ético – político, asumiendo las demandas de los pueblos originarios y la deuda que tenía el estado con el pueblo Mapuche, sin embargo, las políticas se generaron mirando al “otro” como un ser inferior, lógica de lo subalterno, con la permanente sospecha que el otro no es tan humano como yo. Aparece la idea del otro como maléfico, se comienza a pensar el espacio social como un lugar homogéneo, bajo la idea, de que todos son chilenos, que todos tienen los mismos derechos, dejando de lado la heterogeneidad que tiene por esencia cualquier espacio social. En esta lógica comienza la devolución de tierras a las comunidades, usurpadas luego de la invasión del ejército chileno en el año 1891, cuando los grupos de poder y la burguesía agraria del siglo XIX, con su proyecto militar, incorporaron por la vía violenta el territorio ancestral mapuche al sistema de producción capitalista, lo que permitió, a su vez, culminar con el proceso de formación del Estado chileno.

Como resultado de esta incursión militar el Estado impuso las reservas, desplazó a la población de sus espacios originales y remató la mayor parte del territorio indígena beneficiando a colonos criollos y extranjeros que se apropiaron fácilmente de las tierras.Las 10 millones de hectáreas que correspondían al territorio mapuche antes de la Ocupación militar hoy están reducidas a 500 mil.

Desde la lógica del estado burócrata, los gobiernos de la concertación a través de los organismos creados para la devolución de las tierras y el reconocimiento de los pueblos originarios, impulsó una serie de políticas públicas que terminaron con las comunidades desplazadas, con la idea de homogenizar, fueron trasladadas a espacios reducidos y obligados a “urbanizarse”, sin embargo, las comunidades no resistieron y radicalizaron sus posturas, exigiendo la devolución de las tierras usurpadas. Ante estas exigencias los gobiernos de la concertación cambian el discurso, validando la lógica del otro como maléfico, el mapuche pasa a ser considerado terrorista por el propio Estado. En los gobiernos de Lagos y Bachelet se invoca la ley antiterrorista que persigue y condena a los comuneros mapuche, el estado solicita penas que superan los 100 años de cárcel para ese “otro” ahora concebido como terrorista.

Desde la lógica homogenizante del concepto del “nosotros” la noción de “pueblos originarios” no es un término neutro ni inocente. Durante muchos años los indígenas se confundieron con los campesinos e inclusive en nuestros días resulta difícil establecer la línea divisoria entre unos y otros.

La llegada de la Unidad Popular en el año 1970 encabezada por Salvador Allende, generó grandes expectativas en los pueblos originarios, pese a que se crearon condiciones para que las comunidades indígenas fueran parte del proceso de reforma agraria, el estado nuevamente homogenizó a los campesinos y mapuches, dando cuenta que las políticas desarrolladas por los partidos políticos no interpretaban la demanda desde una perspectiva de sociedad indígena y pueblo propiamente tal.

Podríamos señalar que el gobierno de Allende y los gobiernos concertacionistas “progresistas” han construido su política bajo la mirada occidental, entendiendo la lucha de clases entre explotados y explotadores, ahí no existiría la posibilidad de un “otro” distinto, y es que en toda sociedad colonizada, los grupos de poder, fueron conformados por diversas fracciones de la oligarquía blanco, mestiza, que trazan una serie de estrategias de dominación. La oligarquía Chilena forma un estado social colonialista, entonces los grupos de izquierda y derecha, o liberales y conservadores tendrían la misma matriz colonizadora. Desde esta mirada podríamos entender la contención que han realizado gobiernos de izquierda y derecha frenando los procesos de recuperación de tierras de las comunidades mapuche.

El mapuche ocuparía el lugar del extranjero, es “otro” peligroso, que está fuera de la ley y que atenta necesariamente con lo establecido.

Durante los últimos años se ha instalado el discurso de la inclusión multicultural, la tolerancia hacia el “otro”, sin embargo, operan como mecanismos de poder. Para la tolerancia el otro es inaceptable. Y si bien es cierto hay avances en políticas contra la exclusión y discriminación, estas siguen implicando la asimilación de las minorías por las mayorías

Aparece el complejo de superioridad, la política de inclusión proviene de otro, considerando al mapuche como inferior. La política social dominante es quien fija la identidad, es una política de la indiferencia. La identidad se construye desde afuera hacia dentro dejándonos a todos en un lugar común. Desde esta lógica el pueblo mapuche no tendría la capacidad suficiente para comprender y menos para elaborar políticas públicas.

Desde este lugar lleno de contradicciones, que concibe al otro como maléfico, comienzan aparecer los ecos de aquellas voces sepultadas y silenciadas que siguen asediando el mundo de los vivos, recordándonos que el pasado insiste con su reclamo de justicia. Walter Benjamin habla sobre el asedio espectral como promesa de justicia. Se trata de un pasado no resuelto, inacabado pero también como lo plantea Marx y Derrida de la comunidad por- venir; espectros que intranquilizan y desquician el presente catastrófico de un continente colonizado.

La colonización trajo como consecuencia, entre otras cosas, que la religión monoteísta barriera con sus cosmovisiones y que el moderno Estado burocrático desplazara a las arcaicas organizaciones “socialistas”. El sur de América fue concebido como proveedor de recursos naturales y mano de obra barata.

La instalación de empresas forestales en territorios ocupados ancestralmente por comunidades mapuche ha generado daños irreparables, ya que han dividido a las familias que antes compartían un mismo territorio. La familia es la unidad base de la organización social de estos pueblos. Por otra parte, la plantación de pinos y eucaliptos secan y contaminan las napas subterráneas ya que son especies introducidas que se dan en condiciones de humedad por lo tanto consumen una alta cantidad de agua, provocando sequías en las napas subterráneas y la inutilización de las tierras, grave problema para las comunidades que desarrollan su vida en torno a la tierra. Las comunidades hoy viven en espacios reducidos, ya no consiguen sus plantas medicinales y la tierra es cada vez más esquiva para las plantaciones de papa, principal recurso de este espacio territorial.

Las condiciones de pobreza son extremas. Sin tierras productivas para trabajarlas y subyugados a las forestales que mantienen el control económico y militar en la zona, algunos comuneros son contratados por las empresas madereras como mano de obra barata. Los comuneros realizan el conjunto de las tareas que no pueden ser confiadas a la automatización y que pueden ser ocupadas por cualquier humano. El mapuche asume la condición de obrero y es obligado a incorporar nuevos modelos de producción.

Pensar la identidad desde el colonialismo

Para poder entender el tema de la identidad en nuestro continente es necesario indagar e interpelar la construcción de un “nosotros”, un desafío problemático ya que cuando intentamos unificar voces distintas, aunar criterios se debe asumir el riesgo de homogeneizar lo irremediablemente diverso y resistir a la humana tentación de transformar al “ellos” en un enemigo a vencer, conquistar, asimilar o normalizar, es decir, la tentación de convertirlo en “nuestro” otro, en nosotros.

Es necesario intentar dejar de lado la búsqueda de re significados para denominar a nuestro continente y aquellos pueblos que estaban en estas tierras, antes de la llegada de los colonizadores, no se puede vivir tratando de reemplazar un signo por un nombre liberador y descolonizado.

Para Derrida, el hecho de que exista igualdad remonta a la violencia que tuvo que ser necesaria para callar las diversas “voces“ y obligarlas de un modo a parecer semejantes, por lo que todo sistema que habla de igualdad trae consigo la diferencia y la incluye por medio de la represión al anular lo diferente, lo que enviará a otro lado, ese resto que permanece y que está siento diferido a través de la violencia y de la incorporación del otro.

Así, cada cultura es un trayecto en la visión del sueño del universo, nos dijeron. El mundo es como un jardín, oí después. Cada cultura es una delicada flor que hay que cuidar para que no se marchite. A veces pueden parecernos semejantes, pero cada una tiene su aroma, su textura, su tonalidad particular. Y aunque las flores azules sean nuestras predilectas ¿qué sería de un jardín sólo con flores azules? Es la diversidad la que otorga el alegre colorido a un jardín. Tal como la expresión de esa diversidad, el diálogo de sus pensamientos, es lo que nos permite y nos seguirá permitiendo la más enriquecedora comprensión del mensaje de los sueños”


Elicura Chihuailaf, poeta mapuche

¿ Admisión justa o admisión segregada? Por Jorge González Guzmán

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La discusión acerca del proyecto de ley “admisión justa” ha retrotraído la discusión a lo que ya se había discutido durante los últimos cuatro años. La verdad es que esta discusión no tiene solución: lo que hay aquí es un enfrentamiento entre dos visiones de mundo diferentes. Se trata de un enfrentamiento entre dos posturas ideológicas opuestas acerca de la calidad de la educación: la “calidad” de la educación es un concepto complejo, por lo tanto el peor error que se puede cometer es tratarlo como si fuese simple, con la típica simplificación de “blanco o negro”: en este colegio la educación es mala o es buena. Nosotros optamos por una calidad que destaca componentes sociales de cooperación, por sobre elementos de competitividad; autonomía y creatividad, más que obediencia y disciplina ; curiosidad y capacidad de búsqueda, más que memorización de contenidos. La calidad de este proceso formativo se puede observar en tres grandes aspectos, diferentes pero interrelacionados:

  1. el desarrollo de la formación en lo social
  2. el desarrollo de las capacidades y habilidades cognitivas y creativas
  3. el desarrollo de las habilidades y conocimientos básicos necesarios para pasar de una etapa a la otra.

El primer aspecto consiste en el conjunto de vivencias que el niño tiene al relacionarse tanto con sus compañeros como con sus profesores y otros adultos. La convivencia del pequeño con un grupo culturalmente estrecho y homogéneo disminuye la calidad de su formación. Por el contrario, resulta importante que el niño, desde pequeño, tenga la oportunidad de compartir con niños de otros ámbitos socioculturales que el propio. Esta convivencia en la diversidad es, a mi juicio, un elemento importante en la “calidad” de la educación. Aquí debe agregarse la formación sexual, para lo cual es sumamente importante la convivencia de niños de distinto género. Nótese que aquí no estamos hablando del “aprendizaje por los pares”, que es también un elemento importante que debe sumarse al anterior.

La labor orientadora del profesor en este aspecto es importante, aunque no decisiva. El desarrollo de esta capacidad no se realiza solamente en la sala de clases sino más que nada en el patio de los recreos, en la calle caminando entre el hogar y el colegio, en los hogares donde los niños invitan a sus compañeros.

Es aquí donde la reforma educacional planteada por el gobierno de la presidenta Bachelet (fin de la selección y el copago) incide directamente en la calidad de la educación: una educación segregada como la nuestra es de por si de menor calidad. La selección mediante pruebas que se exige a los niños para el ingreso al colegio es una práctica que limita este aspecto de la calidad. Los llamados colegios emblemáticos, debido precisamente a su proceso de selección, disminuyen su calidad.

El desarrollo de las capacidades y habilidades cognitivas y creativas requiere un profesor que sea capaz de desplegar un abanico de exigencias: desde aquellas básicas, sin las cuales el niño debe reprobar, hasta unas tan altas como sea necesario para los niños mejor dotados. Hay quienes sostienen que la homogeneidad es necesaria para una buena experiencia pedagógica (Pablo Ortúzar, La tercera 18-05 ). No estoy de acuerdo. Ortúzar se olvida completamente del aspecto de formación social antes mencionado. En cuanto al desarrollo de las capacidades cognitivas y creativas, un buen profesor no necesita que todos los alumnos sean igualmente capaces. Es posible que sea más difícil enseñar en un curso heterogéneo. Pero un profesor que confiesa que

él no le enseña matemáticas a las niñitas…solo a los niños” (cita de un profesor del Instituto Nacional) …no es un buen profesor. Concuerdo con Ortúzar cuando indica que el secreto de la pedagogía …es darle a cada cual lo que necesita, en el momento preciso y en la dosis correcta” . Es precisamente lo que hace un buen profesor en un curso heterogéneo.

Un buen colegio es aquel que tiene buenos profesores, con condiciones adecuadas de dedicación, autonomía, sueldos y buen lugar de trabajo. No aquel que tiene buenos alumnos. Se equivoca J.J.Brunner (La Tercera 18-05) al pensar que un liceo emblemático se echa a perder si acepta una variedad de alumnos. Aceptar niños de diversos ámbitos culturales, según nuestra visión de mundo, no achata a un liceo de excelencia. Al contrario: extiende su ámbito de formación social. Un colegio debería llamarse de excelencia si tiene excelentes profesores.

De lo que se trata es que todos los colegios sean “de excelencia” , es decir, lo que hay que hacer es ir mejorando los colegios mas deficientes, poco a poco, pero sin demorarse mucho porque el país necesita ciudadanos bien formados. Por supuesto que no se trata de estandarizar : todo lo contrario: cada colegio tendrá su proyecto educativo, presentando una amplia gama de exigencias. Son los alumnos, o sus padres, los que elegirán al colegio, incluyendo a aquellos colegios orientados hacia lo artístico o musical, sin que sea necesario un exámen previo. Si un niño desea desarrollar su gusto musical, ¿ porqué debe demostrar previamente algún talento especial al respecto? Es el colegio el que debe desarrollar ese talento.

Admisión Justa: una política de retroceso y profundización de la segregación en la escuela. Por Ana Catalán González

El proyecto de ley presentado por el actual gobierno, denominado Admisión Justa, es claramente un retroceso al sistema educativo que ya comenzaba a avanzar con la implementación de la Ley de Inclusión en las escuelas y la Ley de Gratuidad Universal, promulgadas por la presidenta Michelle Bachelet, y que no pretendían más que avanzar hacia el fin de la segregación escolar en nuestro país. Según la OCDE, Chile es el país con mayor desigualdad escolar entre los países miembros, puesto que el sistema educacional está conscientemente estructurado por clases. A esto se suma, que es el país miembro de la OCDE con mayor desigualdad en la distribución de ingresos (0,503) (OCDE, 2015) donde los ingresos del 10% más rico en Chile son 26 veces más altos que los del 10% más pobre. Teniendo niveles tan elevados de desigualdad en la distribución de ingreso, el acceso a una educación de calidad se encuentra altamente condicionado a las características socioeconómicas de las familias, lo que se ve reforzado por una serie de mecanismos que los establecimientos educativos ponen en práctica para seleccionar estudiantes.

Si bien, hay una serie de aspectos de política pública que no pueden entenderse como causas directas de la segregación en el sistema educativo chileno, sí contribuyen a configurar el escenario en el que esta se manifiesta. Actualmente, dos mecanismos de política pública son relevantes para hablar sobre segregación educativa. El primero, tiene que ver con las facultades que poseen los establecimientos para seleccionar estudiantes, que redunda en que la conformación de estos establecimientos tienda a ser homogénea según criterios socioeconómicos o de género. Un segundo aspecto, es la “libertad de elección de los padres”, que implica que al momento de escoger un establecimiento, los padres ponen en práctica ciertos patrones socioculturales que a fin de cuentas actúan como mecanismos de autoselección.

Es justamente a esto último, a lo que apunta la Ley de Admisión Justa contemplando principalmente – y tal como lo ha repetido incansablemente la Ministra Cubillos en los últimos días y en cada noticiero – “devolver a los padres su derecho preferente a elegir informadamente la educación de sus hijos”, siendo este el primer pilar; el segundo pilar, plantea un Sistema de Admisión Escolar que esté basado en el esfuerzo y mérito académico de los alumnos y no en el azar, es decir, permite la selección a partir de 7mo básico, por criterios académicos para el 100% de las vacantes ( establecimientos deciden si usan notas, ranking, pruebas de admisión o combinación de ellas), dando más libertades a las comunidades escolares para que puedan definir y desarrollar su proyecto educativo.

Por otra parte, plantea requisitos para los establecimientos educativos, quienes deben presentar un proyecto educativo de alta exigencia académica, un desempeño “Alto” según los estándares de desempeño de la Agencia de Calidad; y por último tener más postulantes que vacantes, es decir, un Sistema de Admisión discriminatorio no sólo para padres, apoderados y estudiantes en cuanto a segregación socioeconómica, sino además, para las comunidades educativas, puesto que no todas podrán acceder a este sistema de selección, lo que genera aún más competencia entre establecimientos, quedando en desmedro aquellas comunidades educativas que presentan niveles más bajos. Entendiendo además, que es una competencia en desigualdad de condiciones, puesto que las escuelas y liceos municipales, o de servicios locales, deberán competir con el sistema particular y privado.

Claramente, este sistema sólo privilegia al mercado de la educación, a los empresarios, y a aquellos que han lucrado por años con la educación desde los 90, debido a que serán los establecimientos particulares subvencionados quienes verán privilegiados sus índices de matrícula. Nuevamente, otra ley para terminar con la Educación Pública.

Cabe destacar, que en este proceso la diputada Camila Rojas como presidenta de la cámara de diputado, ha realizado un trabajo tremendamente valorable entablando conversaciones con las distintas bancadas de oposición al gobierno de Piñera, de modo de buscar el rechazo a este nefasto Proyecto de Ley, que nuevamente se ha pospuesto en la cámara baja para llevar a votación.

En efecto, las y los profesores de Chile, nos consideramos opositores a este proyecto, y es por ello, que forma parte también de nuestras banderas de lucha, pues estamos convencidos que profundiza aún más la brecha social en la educación chilena, y no podemos permitir más retrocesos que signifiquen el término de la Educación Pública. Es por esto, que exigimos su retiro, pues la Educación Pública debe ser el pilar fundamental y más robusto de una nación.

Ana Catalán González

Profesora de Educación Tecnológica

Presidenta de Consejo Gremial de Profesores Liceo Técnico de Valparaíso.

Editorial (CdE nº48)

El proyecto de ley sobre educación que el gobierno ha firmado recientemente para enviar al parlamento, retrotrae la discusión a lo que se hizo hace ya unos cuatro años. Y más o menos con los mismos argumentos. Resulta sorprendente que se repitan las mismas ideas y las mismas falacias de entonces. Afortunadamente ya han aparecido respuestas contundentes, como las de Valentina Quiroga, ex subsecretaria de educación del gobierno anterior, como las de Nicolás Eyzaguirre, ex ministro de educación, como las de Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores y muchos otros.

Hay, sin embargo, un aspecto importante que no aparece explícitamente en esta argumentación: el efecto de proyecto sobre la calidad de la educación. Aquí se observan con claridad las diferencias ideológicas de las distintas posiciones: una postura, la del bloque de gobierno, estima que la formación social del niño es poco importante, lo que cuenta es que los niños se esfuercen, compitan y aprendan contenidos que después usarán en la educación superior y en su vida profesional. La otra es la contraria: el colegio debe ser primordialmente formación social, aunque sin olvidar el desarrollo de las habilidades cognitivas y creativas. En la discusión se suele olvidar que el desarrollo de la formación social no se da solamente en la sala de clases: se da principalmente en la convivencia de los niños en el patio del recreo, en la calle caminando al hogar y en los hogares mismos donde los niños invitan a sus compañeros. La convivencia en la diversidad es, a nuestro juicio, un elemento importante, insustituible, de la formación social del niño. Un colegio donde solo hay niños de un solo tipo, obtenidos por selección por parte de los colegios, lo que se suele caracterizar como el “descreme”, es un colegio más malo, en ese aspecto. Es sorprendente que el presidente repita una y otra vez la misma falsedad: “vamos a restituir el derecho de los padres de elegir el colegio de sus hijos…” siendo que el nuevo proyecto de ley precisamente le quita a los padres la posibilidad de elección del colegio y se lo entrega al colegio.

Esta es la gran debilidad de los llamados colegios emblemáticos: allí el desarrollo se concentra en los ramos científicos o humanistas, pero no en el desarrollo social, en un ambiente de férrea competencia para distinguirse en la prueba de selección universitaria . A nuestro juicio el colegio debe formar ciudadanos, debe desarrollar la cooperación por sobre la competencia, la solidaridad por sobre el egoísmo, el trabajo en equipo por sobre la supremacía individual. El llamado “aprendizaje por pares” es interesante, no debe ser olvidado, pero aquí no estamos hablando de eso. Estamos hablando de la convivencia de niños diferentes. Claro que esto mismo puede acarrear dificultades: pero su superación constituye un elemento importante en la formación social del niño.

La exigencia y la selección son elementos que no puede obviarse: la pregunta es cuándo. Pensamos que comenzar la selección en la enseñanza básica es completamente prematuro: toda la enseñanza pre-universitaria debería ser en ámbitos diversos. La selección para el ingreso a la educación superior, pensamos, no puede ser evitada.

Finalmente no podemos olvidar que, aún con la ley de inclusión actual, solo una parte de los niños pueden beneficiarse con la diversidad: todavía queda una extensa zona de discriminación por razones económicas: los colegios particulares pagados . Tal vez en algún futuro se podrá extender la inclusión a todos los niños del país.

Sobre la Ley de Universidades Estatales ¿Cuál es la relación que debe tener el Estado con sus universidades? Daniel Salinas-Arizmendi.

En la ultima década varios actores de la educación esbozaron comentarios sobre el cambio estructural que había que hacer en la relación de Estado con sus instituciones de educación superior, del cual emergieron grandes debates sobre esta sinergia, la verdad que hasta la actualidad, solo hemos replicado el modelo de mercado y el lenguaje de la economía neoclásica a dominado el análisis. No resolviendo la contradicción primordial, la educación como un derecho social, o al contrario, como un bien de consumo en un mercado regulado. Los que defendemos la primera postura consideramos que la Educación Superior es un pilar fundamental y estratégico de inversión para desarrollo de la sociedad del cualquier país y es la responsable de la formación del pensamiento creativo, laico, democrático y critico de nuestra sociedad. Por lo tanto el Estado debe velar por el desarrollo de la organización interna de estas instituciones, generar la oportunidad de la conexión ínter instituciones con miras al desarrollo nacional y regional y el fortalecimiento y responsabilidad continua en materias de financiamiento con sus Universidades para que estás logren desarrollarse en plenitud su misión y principios, fortalezcan la democracia del país y su desarrollo integro y sustentable y así logren el cumplimiento de sus funciones de docencia, investigación, creación artística, innovación, extensión, vinculación con el medio y el territorio para las que son creadas. Por eso es importante revisar la nueva Ley Nº21.094 promulgada y publicada el Martes 5 de junio del Presente año, a lo refiere este articulo, revisado los cambios en materias de gobernanza institucional, coordinación entre las universidades , la novedades en acreditación y actos atentatorios y el nuevo plan de fortalecimiento.

El órgano superior que gobierna la universidad se dividirá en tres cuerpos, el Consejo Superior, Consejo Universitario y el Rector, a su vez la responsabilidad del control y de la fiscalización interna estará a cargo de la Contraloría Universitaria, esto no limita la autonomía administrativa de establecer a la instituciones sus propios estatutos orgánicos.

La creación del Consejo Superior, órgano máximo colegiado, responsable de definir la política general y tomar las desiciones estratégicas de la universidad. Compuesto por ocho consejeros: tres consejeros designados por el Presidente de la República, un consejero titulado o licenciado de la Universidad de destacada trayectoria profesional, que resida en la región donde se domicilia la institución, estos últimos consejeros son los únicos que pueden optar a presidir el Consejo Superior el cual toma relevancia en caso de existir un empate en la votación, el presidente del consejo posee el voto decisivo, cuatro miembros de la Universidad, dos académicos de la mas alta jerarquía, un funcionario no académico y un estudiante todos ellos designados o elegidos por el Consejo Universitario mismo Consejo que nombra al consejero titulado/licenciado propuesto por una terna en el Gobierno Regional, y el Rector que continua sido la máxima autoriadad unipersonal representante legal y responsable tanto en lo judicial y extra judicial de la universidad, la Ley manifiesta que su elección esta sujeto a la Ley Nº 19.305 (que refiere que solo académicos jerarquizados tiene el poder de votó y atenta contra la triestamentalidad impidiendo el libre y legitimo ejercicio de la participación) pero en el Artículo 21 de la presente ley promulgada deja establecido que la elección queda prescrita a las normas internas de cada institución donde podría entrar en conflicto al procedimiento de las mismas elecciones. La duración de los cargos dispuestos es de cuatro años para los primeros cuatro consejeros nombrados previamente y el Rector con una opción de reelección para el periodo consecutivo, los consejeros correspondientes a miembros internos de la universidad y la presidencia del Consejo tiene una duración de dos años en su cargo o rol con derecho a una reelección y sin derecho a una reelección para un periodo consecutivo respectivamente.

También se crea el Consejo Universitario conformado por 2/3 de académicos y el resto por funcionarios no académicos y estudiantes todos con derecho a voz y voto concordado en lo los reglamentos internos de cada institución, este consejo estará presidido por el Rector.

En el control de la legalidad existirá la Controlaría Universitaria, donde Contralor Universitario será el responsable, esté debe poseer un título de Abogado con experiencia mayor igual a 8 años, para poder ser elegido de una terna elaborada mediante el Sistema de Alta Dirección Publica y cumplirá una duración de 6 años en su cargo .

El actual CUECH (Consorcio de Universidades del Estado de Chile) conformado hace 25 años será reemplazado por un Consejo de Coordinación de Universidades del Estado, Consejo que asesorara al Ministerio de Educación en el diseño de proyectos conjunto entre el Estado y sus Universidades en torno a objetivos específicos, ademas de conformar redes de cooperación entre las instituciones en áreas de interés nacional o regional. Este Consejo está conformado por los Rectores de las Universidades del Estado, por el Ministro de Educación que lo presidirá y por el Ministro de Ciencia y Tecnología. Con poder ser convocado por le Ministro de Educación y auto-convocado por 2/3 de sus integrantes.

De la calidad y acreditación institucional el proyecto subraya, que si la universidad del Estado pierde su acreditación o obtenga una inferior a cuatro años, el Ministerio de Educación designará a otra universidad del Estado para desempeñe el papel de tutor para lograr la acreditación de la universidad tutorada, una vez alcanzada la acreditación a lo mínimo de cuatro años retirara la tutoría, está tutoría tiene un periodo máximo de aplicación de seis años el Presidente de la República enviará al Congreso nacional un proyecto de ley que defina el futuro de la respectiva institución.

La novedad en financiamiento, es el Plan de Fortalecimiento el cual consiste en proyecto transitorio que en un periodo de diez años inyectara un recurso en total de 300 millones de pesos chilenos, cada 5 años será evaluado por un panel de expertos extranjeros en conjunto al Ministro de Educación y de Hacienda. Estableciendo que los primero cinco años de vigencia del plan se deberán destinar a lo menos 150 millones de pesos, la aprobación, supervisión y seguimiento continuo estará a cargo del Consejo de Coordinación de Universidades del Estado mediante una comisión de cinco Rectores, representantes del Ministerio de Educación, de Ciencia y tecnología y de la Dirección de Presupuesto.

El Articulo 49 da un gran salto sobre los actos atentatorios a la dignidad de los integrantes de la comunidad, un tema muy presente durante el transcurso del año fueron la falta de protocolos sobre las situaciones de acoso dentro de la instituciones, la nueva ley promulgada establece una tipificación del acoso, donde se podrá establecer un protocolo ante el acoso sexual, laboral y la discriminación arbitraria, equiparando el derecho del denunciante y permitiendo la incorporación de pruebas, y por ultimo se garantiza que toda la comunidad este dentro este protocolo refiriéndose a la incorporación de los funcionarios no académicos y estudiantes dentro del proceso.

La Ley publica el mes Junio del presente año por lo cual entra en vigencia y las universidades tiene un periodo de un máximo de tres años desde la fecha mencionada esto esta claramente establecido en su articulo transitorio Nº 1.

Quienes consideramos que el denominador común para un desarrollo estratégico del país es la correcta relación entre el Estado y sus universidades, donde el Estado debe poner la Economía del país al servicio del cumplimiento de este importante objetivo. Vemos como gran avance la promulgación de esta Ley que lleva a las universidades del Estado contribuyan con su impronta al progreso de la sociedad chilena y se acerquen cada vez mas al gran proyecto de Reforma Universitaria de 1967 y que la educación superior cumple el rol que le corresponde en la historia.

Octubre del 2018, Valparaíso

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