A 40 años del golpe de Estado. Gustavo Quintana Muñoz

El proceso de destrucción del sistema educacional chileno. Las diversas etapas de este proceso y el reemplazo por una  nueva  estructura. Ideología de la nueva educación. Responsables principales y responsables por  incapacidad o incomprensión.

¿Qué es lo que se cambia o destruye?

En Agosto  de 1973 existía en Chile un sistema  estatal de educación con algunos componentes  de educación privada. En este, los sistemas primario y secundario  estaban  bajo el control  general del  estado y  su financiamiento  era público, excepto en los establecimientos privados que se autofinanciaban. Las 8 universidades existentes, públicas y privadas, disponían de un 2% del PIB como financiamiento  autónomo,  financiamiento aportado por el estado, lo que permitía un acceso  igualitario a la educación superior.  El estado tenía además una especial  preocupación por la formación de sus profesores  (escuelas normales) y otorgaba a estos la categoría de empleados del estado,  con un status mucho más cercano al de los profesores de los países europeos y nórdicos que  el actual. Como resultado, el avance en  la cobertura educacional  en el  desarrollo de la cultura,  la ciencia   y la   investigación   experimentó  un crecimiento explosivo, especialmente en el período entre la reforma universitaria y diciembre de 1973.

Como producto de la dictadura, en la nueva estructura educacional  que se consolida  principalmente a partir de 1981, y donde se establece la subsidiaridad del Estado en materias de educación  (los DFL de la dictadura en1981),  con    las normativas presidenciales de educación y la  perdida en caída  libre  del  financiamiento vigente hasta 1981, esta deja de ser  una   educación  igualitaria, característica  que se mantiene hasta el día de hoy . Esta nueva estructura , más conocida como el modelo neoliberal de educación,   produce sobre los estudiantes en lo inmediato   los  efectos que se indican a continuación, y en lo mediato ,  a  medida  que aparecen   y se  desarrollan  las   nuevas universidades  privadas, efectos   aún  más   devastadores,  en los cuales encontramos muchas de las causas de la  profunda  crisis  que enfrenta  hoy en día  todo  el sistema  de educación  de  Chile  y  donde el daño  infligido a los estudiantes y a sus familias es inconmensurable. Los instrumentos  a través de los cuales  se aplica  este  modelo neoliberal  de educación  producen los siguientes efectos sobre  los estudiantes:

 Una profunda segregación  y desigualdad,  producto de la forma como cada estudiante puede acceder  al financiamiento de sus estudios, elemento determinante en la calidad de estos (tanto puedes aportar, tal es la calidad de los estudios a los que tienes acceso)  y da paso  a  diversos sistemas de estudio.  Así, .habiendo adscrito la dictadura las escuelas y liceos estatales a las municipalidades,  la calidad de la educación  dependerá de los recursos de  éstas,   escasos para la inmensa mayoría de ellas y abundante para  aquellas donde viven los sectores más ricos  En este universo tan segregado,  en que la calidad de la educación depende  de lo que se puede pagar por ella, aparecen otros dos tipos de escuelas y liceos. Uno de ellos, las escuelas privadas, a las que solo tienen acceso  los ricos, aquellas donde los aranceles  son equivalentes a  aranceles universitarios.  Estas son las escuelas para los llamados a  conformar la elite profesional,   económica,   política y empresarial   del país,  en suma, la minoría que detenta el poder.   Finalmente, un último tipo de segregación es el  de las escuelas subvencionadas  pero a la vez pagadas (copago por parte de los estudiantes),  para una clase intermedia  asimilable  a la vieja clase media . Como caso extremo,  las pocas escuelas rurales,  que nos hacen retroceder más de 100 años y donde los elementos   educacionales a adquirir estaban limitados a poder malamente leer, saber las  cuatro operaciones  y adquirir  buenas costumbres.

Finalmente, esta verdadera política de liquidación de las escuelas y liceos municipales  en la inmensa mayoría de las comunas, especialmente en las más pobres, donde el margen de financiamiento  de la  educación  lo daba  la  miserable subvención,  se aplicó  a los profesores con los efectos que indicaremos más adelante. (Donde más de un  50%  del total del alumnado pasó  a ser  menos del 40%)

Entre1980 y 1990 la  dictadura   erradicó  a   los profesores  de la administración pública y con ello  rebajó de manera importante   sus ingresos. Esto    empujó  a una parte importante   de ellos  a aumentar significativamente su carga de trabajo (en  muchos una doble jornada de trabajo o dos jornadas  completas  ) y muchos de ellos (entre un 20% y un 30%) ante los nuevos gastos,  principalmente  los estudios de los hijos  que ya no eran gratuitos, sufren  un  deterioro  serio en su salud. Sin un sistema de salud mínimamente decente  y  con pensiones  miserables (recuérdense  las  AFP de José Piñera)   se ven obligados a la continuidad laboral en muy malas condiciones.  Así pues, un pequeño mejoramiento  en la situación  económica  de los profesores no es suficiente (Estatuto docente). Paralelamente,  a  la  dictadura sólo   le interesa la liquidación del último vestigio de la educación estatal  y a partir de 1990 la Concertación claudica en lo que es prioritario: formar profesores de calidad , tras el deterioro  de  17 años de dictadura,   introduciendo  así  nuevas víctimas  en  lo que se ha convertido en el nuevo drama  al impedir la posibilidad de que las nuevas generaciones tengan acceso a la educación   En esta situación los cuadros de la dictadura ( fundamentalmente de la UDI), con una gran cobardía  y oportunismo,  y los de la Concertación   con una gran ceguera y desinterés terminan  por culpar a los profesores  de la mala educación, olvidando que la destrucción progresiva de la educación pública  es  obra de la dictadura, con la complicidad de la UDI.

El comienzo  del   fin  y  las  responsabilidades principales  en el derrumbe de la educación

El comienzo de la actual crisis en la educación,  que ha llevado  a una movilización permanente de los estudiantes en los últimos  cuatro años, habría que situarlo entre los años 1981 y 1990,  y las principales responsabilidades  del  fracaso habría que situarlas en los sectores y fuerzas políticas que estructuraron  a partir de los DFL de 1981 el actual modelo neoliberal  de educación. Nombres como los de Joaquín Lavín, Cristian Larroulet, Carlos Alberto Délano  y Hernán  Büchi  aparecen como propietarios   de la Universidad del Desarrollo.   En sus comienzos, el equipo económico de Pinochet, con Pablo Barahona,  Fernando  Leniz,  Sergio de Castro,   Jorge  Cauas   y   Alvaro Bardón eran propietarios   de la Universidad Finis Terrae,  antes  de  traspasarla  a  los Legionarios de Cristo.  Los  miembros del equipo del MINEDUC, Rubén Covarrubias,  Eric  Villaseñor  y  René  Salamé,   aparecen como propietarios de la Universidad Mayor,  el Opus Dei, como propietario  de la Universidad   de los Andes  . También aparecen  en este enjambre  de nuevas universidades  privadas  los ex ministros de educación  de Pinochet,  Miguel Angel Poduje  y Juan Antonio  Guzmán,  entre los propietarios  de la Universidad Andres  Bello.   En este contexto,  en el período de  estructuración del llamado modelo neoliberal de  educación   se terminó por definir más finamente el  modelo,  rescatando afortunadamente  para el país , para su cultura, su tecnología y su ciencia,  lo que fueron las ocho  principales universidades    con autonomía  y  fondos del estado( aunque disminuidos en el período descrito ). En todo caso, esto permitió mantener  la vocación  creativa de estas universidades  y ser el  único  refugio de la investigación.   Sin embargo,  el haber salvado  estas universidades que fueron el baluarte de la reforma universitaria, no impidió que en la  nueva estructura universitaria  fuese el mercado quien se impusiese  como  árbitro   y que el lucro fuese  el  objetivo  de la futura  política de educación superior. Esto es así a  pesar  de las contradicciones   evidentes que aparecieron  desde un comienzo  ( el lucro como   objetivo central,  aunque sea   legalmente  una aberración) .

Lo  dañina  y  devastadora que  resultó esta política  no se vislumbró  con claridad hasta  que  los  estudiantes  hicieron  estallar el escándalo,  iniciándose  una  lucha  que  lleva  ya  cuatro años. Como efecto dañino de las medidas que aplicó  la Concertación tratando de parchar el modelo neoliberal,   podemos  mencionar lo siguiente:

-       El haberlo aceptado sin oposición,

-       Haber aceptado el copago de familias  de bajos recursos  o  de  los  sectores medios,  contribuyendo  también   a  la  segregación.

-     La ley de acreditación de la calidad, que más que un control de la calidad  facilitaba la acreditación  y  aprobación de las nuevas universidades privadas. Además,   se  eliminó entre estas nuevas universidades   la investigación  y dejando  al libre arbitrio de ellas las carreras a ofrecer.

-       Haber dado el aval del Estado   para que los estudiantes y sus familias se endeudasen  con los bancos,  contribuyendo así aun  más  a  la segregación

-       No haber reaccionado  cuando  dos  multinacionales de la educación,  Laureate  Education Inc.  ( U. de las Americas y U. Viña del Mar ) y  Colegio Internacional  Sek Chile Ltda.  (U. internacional  Sek)  se instalaron  y  obtuvieron las acreditaciones  para  sus  universidades.  Era evidente que tiburones  como los dos mencionados  consideraban a las universidades  como muy buenos negocios  y a la vez muy seguros,  ya  que  si infringían    la  ley  (Las universidades no tienen fines de lucro) nadie los controlaría.  Tuvieron  que aparecer los dos libros de investigación y denuncia  de María Olivia Mönckeberg   para que el escándalo se hiciese público y   se conociesen  los nombres de aquellos miembros conspicuos  de la Concertación  que también participaban del negocio  al interior de las universidades privadas,   como también   lo hicieron aprovechando  los   últimos meses de Pinochet  conspicuos miembros de la   UDI,  justamente los mismos que fueron autores y responsables  del monstruo que recién salió a la luz durante la presidencia de Piñera.

El escándalo y la corrupción salieron  a la luz sólo   cuando el rector  recién nombrado por la   U del Mar   recibió la orden de entregar los recursos recaudados  a los miembros de la Junta directiva, y este rector rechazó dicha orden, pues esos recursos  estaban destinados a los gastos indispensables para pagar al personal  y  hacer  funcionar la universidad,  y porque además las universidades  legalmente no tienen fines de lucro. A continuación renunció y entregó los antecedentes  a las  autoridades competentes.  La universidad fue clausurada y varios de sus miembros enfrentan hoy a la Justicia,  pero hay  unos  18.000   estudiantes   con sus carreras truncadas a los que  las autoridades de Educación  aun no pueden dar continuidad para sus estudios, además de que muchos de ellos están endeudados  junto con sus familias y corren el riesgo de perder sus bienes  entregados  como aval.     Esta no es una situación particular de estos estudiantes, sino  que se extiende a través  de todas las nuevas  universidades privadas,   estimándose en  billones de pesos el monto de la deuda del conjunto.

Se ha llegado a una situación complicada,  con un presidente  que se ha opuesto a abrir el camino a la gratuidad de la educación    y  que  defiende  el  lucro,  a pesar de que  en esta obsesión  perdió a un Ministro  acusado de faltas graves  a su cargo y a otros dos  que prefirieron renunciar. En los últimos días de su mandato el  y su  nueva  Ministra de educación  se ven incapaces  de resolver una huelga  en la mitad de los  jardines infantiles.  (fundación Integra que tiene a su cuidado unos 80.000 lactantes  a pesar ser la mismísima primera Dama la presidenta de la fundación  que alberga a estos lactantes)

¿Continuará “La Primavera de Chile”? . Editorial (CdE nº20) .

 ¿Hacia dónde se dirigirá el Movimiento Estudiantil?

¿Se ganó o se perdió?

La respuesta depende desde donde sea mirado este importante movimiento de masas que hubo en Chile el año pasado. Depende de la diferencia que puede haber entre lo que se pretendía y lo que se logró. El gobierno, por cierto, mantuvo el lucro, pero a pesar de que en los hechos se sigue lucrando igual, tanto en las Universidades privadas como en la educación media y básica, y en los institutos técnicos, algo importante ocurrió: el lucro paso a ser una mala palabra, y una mala práctica para una gran mayoría de los chilenos. La fuerza que poseía antes de este proceso, se debía a que ese mismo lucro era percibido por una gran mayoría de los chilenos como algo legítimo, aceptado y consensuado, hasta tal punto que la hegemonía que dejó como herencia la dictadura se había hecho “sentido común”. Era aceptado, por una mayoría apreciable, que la educación era un privilegio, un bien de lujo y que, por lo tanto, correspondía pagarlo. En este sentido, el movimiento estudiantil echó por tierra una serie de mitos que se habían venido incubando en la conciencia de los chilenos. Aunque tal manera de pensar hubiera sido impuesta de la forma como el neoliberalismo fue instalado en Chile, es decir, por la colusión entre la dictadura, el gremialismo y las políticas económicas de los Chicago boys, había logrado raigambre popular. En especial, la idea de que todo lo que era un servicio público debía pasar a ser regido por el mercado. Es decir, que todo lo que se regía mediante políticas públicas, en especial, la salud, la previsión, el transporte, y la educación, debían quedar a merced del lucro.

Mérito del movimiento estudiantil es haber dejado en claro que las cosas podían ir por un camino distinto. Que la demanda de una educación pública y gratuita, no es ni ideología, ni una utopía trasnochada, ni que “todo hay que pagarlo”, como dice el Presidente Piñera. Esto se explica porque en el transcurso de seis meses de manifestaciones, marchas, y diversos actos populares, se alcanzó a movilizar a cerca de un millón de chilenos, entre los cuales había estudiantes secundarios y universitarios, profesores, padres y apoderados, representantes gremiales y otros sectores que simpatizaron y apoyaron el movimiento, pese a toda la campaña de desprestigio en que se empeño el gobierno.

Esta “primavera de Chile”, como se la ha llamado en Europa, logró quebrar el cemento que había revestido a la ideología dominante que hasta entonces, pese a los gobiernos de la Concertación, había logrado tomar carta de ciudadanía en nuestro país, adquiriendo raigambre popular. Fue entonces que la idea de educación pública y gratuita dejó de ser algo del pasado, o nostálgico, y tomó un carácter programático actual, pasando a integrar el proyecto para un gobierno de nuevo tipo que, superando las insuficiencias y vacilaciones de la Concertación, camine en una dirección decididamente opuesta a la que le ha venido imprimiendo la derecha.

¿Movimiento sectorial o revolución?

Pero justamente cuando el curso de los acontecimientos llegó a este punto en que una nueva conciencia comenzaba a abrirse, las cosas se complicaron. Muy pronto se pensó que se había llegado ya al final del recorrido, que se había doblado la esquina, que el movimiento era ya nacional y popular, olvidando la naturaleza decididamente sectorial que tenía. Era general y nacional porque el problema que lo convocaba también lo era. Si la salud hubiera sido el problema que convocaba habría quizás dado lugar a un movimiento similar. La revista Punto final tituló en uno de sus ejemplares, «¡Es una revolución, estúpido!» El estúpido pudo haber replicado, que “No es una revolución…” La ilusión le gano a la realidad, y como las cosas no salieron por esa vía, y lo que se alcanzó quedó muy atrás de lo deseado, al final de la primera etapa de este movimiento, (pues quizás así habría que definir lo ocurrido en 2011), hubo no poca decepción

En definitiva, podemos concluir que lo que ocurrió el año pasado no fue el gran movimiento de masas popular y nacional que se requiere para que las cosas realmente cambien, sino un movimiento sectorial con apoyo especifico de otros sectores de la población. Pero en pro de la educación, y no todavía por un nuevo Chile. Lo otro importante es que se transitó hacia una nueva etapa. Hay expectativas y no poca esperanza de que esto ocurra.

¿Se logrará transitar hacia una segunda etapa?

Después de mucho tiempo se hace posible pasar a una segunda fase. El movimiento ha tomado conciencia de sí, ha construido un programa de corrección histórica de los estragos que hizo la dictadura y que continuó alegremente una Concertación ganada por el neoliberalismo. Se impuso ante la opinión pública, y permanece vigente y dispuesto a enfrentar la segunda etapa que está por comenzar. Y como todo este proceso es y ha sido una creación histórica, la pregunta que se están haciendo todos sus protagonistas es cómo seguir. ¿Qué va a pasar ahora en el 2012?  ¿Cómo se puede abordar esta segunda etapa?

De lo que ocurrió al final del año 2011, empezando por el balde de agua fría, que fueron las respuestas que el gobierno entregó finalmente, su intransigencia y mezquindad, tanto más impactantes, cuanto más esperanzas se habían colocado en cuánto cedería, o sea, en cuánta fuerza nacional tenía el movimiento. Pero ya había habido un aviso en el momento en que al movimiento se le incorporó la CUT con un paro nacional. Lo que este paro demostró es que no estábamos ante un movimiento nacional, que el movimiento sindical, por las razones que fueran, seguía siendo débil, y poco innovador.

Las elecciones estudiantiles y la forma en que se dieron a fines del 2011.

Volviendo a reconsiderar el aspecto orgánico del movimiento estudiantil, en lo que se refiere a la renovación de las direcciones de estudiante, lo que implica renovación de las vocerías, la forma en que estas se dieron al final del año pasado, se alza como un obstáculo para el buen desarrollo de esta segunda etapa del movimiento estudiantil. Estas elecciones anuales es una tradición democrática, que se ha repetido año a año. La novedad vino de la manera cómo los medios de comunicación de masas las amplificaron y el aspecto ideológico en que pusieron el acento. Esto agravado por el hecho de que el Gobierno tomó también cartas en el asunto, con declaraciones, movilizando sus partidarios, llegando incluso a sacrificar a los sectores juveniles de la Alianza en pro de una determinada candidatura, para impedir que determinados voceros, dirigentes del movimiento, como Camila Vallejo o Camilo Ballesteros, obtuvieran las primeras mayorías.   El anticomunismo, las falsas rivalidades, alimentadas por la prensa, que le dio a estas elecciones el carácter de una lucha contra las pretensiones del PC, y como victorias sucesivas en contra del PC, inclinaron el proceso eleccionario hacia una división y antagonismo fratricidas. La unidad, pensada como la fuerza principal del movimiento, y condición sine qua non del éxito de una segunda etapa quedó bastante resquebrajada. Hasta órganos que podemos llamar de izquierda, como Punto Final y The Clinic, contribuyeron de manera negativa en este proceso eleccionario, y así, uno de los símbolos del movimiento, que era Camila Vallejo, de pronto pasó a ser el enemigo que había que derrotar.

Estimamos que para poder pensar en una segunda fase del movimiento estudiantil, fase  que se llevaría a cabo este año, que, por lo demás, desde un punto de vista político  puede ser más propicio que el anterior, puesto que ahora entramos en una atmósfera cargada de expectativas políticas gracias a las elecciones ad portas, es indispensable que los diferentes grupos políticos en que se divide el mundo universitario, limen sus aristas, y busquen por todos los medios posibles instancias de diálogo y de entendimientos. El enemigo está fuera de las casas universitarias; es el gobierno, son los intereses neoliberales que nos rigen y no los otros grupos estudiantiles. Hay que impedir que las diferencias tácticas contaminen la elaboración de una estrategia de acción común en el plano de la lucha por una educación pública y gratuita en Chile.

La Recepción Del Pensamiento De José Carlos Mariátegui En Chile (1926 A 1973). Por Patricio Gutiérrez Donoso

Resumen.

Este artículo presenta un estudio en torno a un período de la recepción en Chile del pensamiento de José Carlos Mariátegui (1894-1930). Trabajando a partir de los documentos existentes en la Biblioteca Nacional hemos ido dando cuenta de cada uno de los momentos en que los testimonios sobre Mariátegui, así como los textos salidos de su pluma que han sido publicados localmente. Esta labor muestra cómo entre 1926 y 1973 se fue enriqueciendo el conocimiento local de la figura de Mariátegui, hasta el momento en que el golpe de Estado bloqueó la posibilidad de continuar recibiendo y trabajando sobre la interpretación de uno de los pensadores más importantes de América latina. La recepción de Mariátegui en Chile a partir de esas fechas deberá asumir una elipse que supera el marco de esta presentación.

            Las siguientes líneas representan un avance de investigación en la perspectiva de dar cuenta de las formas en que la obra y el pensamiento de José Carlos Mariátegui han sido recepcionado en Chile durante el período que va desde sus primeras recepciones locales, las que identificamos por el momento a partir de abril de 1926, hasta el golpe de Estado de septiembre de 1973, así como de las lecturas que éste ha suscitado durante este período en diversos terrenos culturales del país.

Es posible escribir aquí entonces que el estado actual de la investigación muestra que en el mes de abril de 1926, en el periódico El Mercurio de Santiago, va a aparecer una reseña de La Escena Contemporánea, primer libro que Mariátegui publica el año anterior en Lima. [1] Breve recensión realizada por Raúl Silva Castro, que aparece exactamente cuatro años antes de la muerte de Mariátegui, ella parece constituir, en el estado actual de nuestro conocimiento, la primera referencia local a su actividad. [2] Un segundo hito en esta dirección lo encontraremos en junio de 1927, en el Boletín Educacional Nuevos Rumbos, órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, donde es redactado un pequeño texto a propósito de la revista Amauta “y a su director José Carlos Mariátegui.” [3] En el mes de octubre, en el mismo Boletín es publicado el trabajo de Mariátegui, El freudismo en la literatura contemporánea. “Freud no ha sido sino el agente, el instrumento de una revelación que tenía que encontrar quien la expresara racional y científicamente -señala Mariátegui buscando situar históricamente la obra de Freud-, pero de la que en nuestra civilización existía ya el presentimiento. Esto no disminuye naturalmente el merito del descubrimiento de Freud. Por el contrario lo engrándense. La función del genio parece ser, precisamente, la de formular el pensamiento, la de traducir la intuición de una época.” [4]

No se trata de una contribución aislada, la labor cultural de Mariátegui llama la atención durante ese mismo año de Eduardo Barrios, Director General de Bibliotecas Públicas y de la Biblioteca Nacional, el que le solicita el envió de material que represente el pensamiento del Perú y por supuesto el de Amauta, que –nos dice-, “leo de punta a cabo”. [5] El interés por esta dimensión cultural de la labor de Mariátegui cobra una mayor dimensión en la pluma de Gabriela Mistral, la que publica una extensa carta en la revista Amauta, reivindicando a través de ella la función de la Escuela Pública en Chile “La escuela nueva –nos dice con fuerza y poesía-, es una creación espiritual y que sólo la pueden hacer hombres y mujeres nuevos, verdaderamente asistido de una voluntad rotunda de hacer otra cosa… Cuando la gracia nos ha cogido y nos ha quemado ideología, costumbre y manera vieja, entonces se puede ser maestro de la escuela nueva”… [6]

          Este ejercicio de reconstrucción de la recepción de Mariátegui en Chile va a mostrar estas primeras manifestaciones al mismo tiempo que la figura de Mariátegui comienza a trascender el escenario peruano y va adquiriendo una dimensión continental, trascendencia que logra efecto gracias en buena parte a la notable difusión de la revista político-cultural Amauta que él mismo había concebido, organizado y echado a caminar con un grupo de amigos desde septiembre de 1926, y que continuará publicándose hasta su muerte, en 1930.

           Lo que se comienza a percibir de Mariátegui desde el escenario local corresponde entonces a los complejos años en los que la lucha política revolucionaria y la labor cultural de éste entraban en una fase compleja, caracterizada por la represión del gobierno, la pugna con el APRA y, lo que fue definitivo, con el agotamiento de su organismo.

            Mariátegui, que había regresado al Perú en marzo de 1923, justamente con el propósito “de fundar una revista” [7] (“no he hecho otra cosa —dirá al volver— que prepararme para el regreso acrecentando mi cultura y mi experiencia periodística y política”), [8] organiza su actividad pedagógica y cultural a partir de una serie de conferencias “dirigidas a la clase obrera capitalina”, [9] dictadas semanalmente hasta enero de 1924 en la Universidad Popular González Prada, de la Federación de Estudiantes, y entra en contacto con la corriente política que se venía organizando en torno a la figura de Víctor Raúl Haya de la Torre, con el cual se irá distanciando políticamente hasta romper de forma definitiva en 1928, cuando la Alianza popular Revolucionaria Americana (APRA), fundada en México por Haya en 1924, decida transformarse, durante aquellos años finales de la década de 1920, en Partido Nacional Peruano. [10]

             Durante este último período de su vida, Mariátegui desarrolla una intensa actividad política, periodística y de elaboración de pensamiento crítico. Luego de LaEscena Contemporánea, publica tres años después Siete ensayos de interpretación sobre la realidad peruana, libro que contribuye a hacer conocer su talento de historiador y de dirigente político, trabajo que, al decir de Michael Löwy, representa “el primer intento de análisis marxista de una formación social latinoamericana concreta”. [11] También en 1928 junto a sus amigos da forma al Partido Socialista de Perú, vinculado desde una perspectiva latinoamericana de la lucha social y a la Internacional Comunista; conjuntamente contribuye a organizar la Confederación General de Trabajadores del Perú, [12] y crea un órgano de prensa obrera denominado Labor, de orientación sindical. Es esta dinámica intensa, vertiginosa, a la que se entregaba con todas sus energías, contribuye a mostrar su figura en Chile así como en diversos lugares de la América latina. Ella también, sin embargo, agotará su salud y desgastará su organismo, llevándolo a la muerte…

            En aquella dinámica, el ambiente asfixiante de los últimos años de la dictadura de Augusto Leguía (1919-1930), empuja a Mariátegui a abandonar el Perú, proyectando exiliarse en Buenos Aires, donde lo espera Samuel Glusberg. [13] El camino hacia la Argentina suponía el paso por Santiago, el cual había sido facilitado por Luis Alberto Sánchez, el cual, en conversación con el rector de la Universidad de Chile, Armando Quesada Acharán, obtiene que Mariátegui durante su estadía diese algunas conferencias. [14] En abril de 1930 -hará ochenta años este 2010-, su organismo resentido y debilitado, el que había debido sufrir ya la amputación de su pierna derecha, no logra sin embargo seguir soportando y ocasionará su deceso. [15]

  Raúl Silva Castro, el mismo que hiciera la recensión de 1926 en ElMercurio, escribiendo ahora en Atenea, Revista Mensual de Ciencias, Letras y Artes, publicada por la Universidad de Concepción, redacta en mayo de 1930 un bello homenaje a Mariátegui. «Mariátegui ha muerto, dice el cable. Mariátegui ha muerto repetimos, en voz baja y con lágrimas en los ojos –nos dice-, los que fuimos sus amigos, aunque sin verlo nunca; los que entendemos el significado de su misión, aunque jamás nos fue dado sondear en su espíritu… En este pobre continente disperso, desigual, lleno de rencores recíprocos y de incomprensiones, la unificación será más difícil. Mariátegui era uno de los pocos aglutinadores». [16]

              La ruptura entre Mariátegui y Haya que señalamos se instala por lo demás en un momento complejo. La crisis de 1929 había precipitado en el mes de agosto de 1930 -a escasos cuatro meses de la muerte de Mariátegui-, la caída de la dictadura de Leguía, mientras el gobierno militar de Luis Sánchez Cerro, que lo derroca, se alía con la oligarquía y reprime fuertemente al APRA, de los cuales algunos sectores dirigentes se exilian en Chile. La actividad del grupo es importante y como consecuencia de la ruptura entre ambos que se había generado en 1928, la orientación del APRA en Chile va a mediar negativamente la recepción local del pensamiento de Mariátegui. Encontramos así en la revista Índice [17] de Santiago, un conjunto de artículos que reproducen –y prolongan- la polémica entre Mariátegui y Haya, después de la desaparición del primero. [18]

        Un nuevo elemento para avanzar localmente en el conocimiento de Mariátegui surge no obstante en 1934. Se trata del conjunto de artículos escritos originalmente entre noviembre de 1927 y junio de 1929 en las revistas limeñas Mundial y Variedades, [19] y que será publicado bajo el titulo de Defensa del marxismo. Polémica revolucionaria, que Mariátegui había dejado organizado para su edición póstuma. Antecediendo un prologo escrito por Waldo Frank, este texto de Mariátegui construye la crítica al pensador socialista Henri de Man, abriendo un trabajo original y a nuestro conocimiento el primero en América latina que se plantee la reelaboración del marxismo a partir de las claves de la teoría de la praxis, mostrando con ello una profunda comprensión de la obra de Marx.  “Marx no se propuso nunca la elaboración de un sistema filosófico –nos dice en Defensa del marxismo-, sino de un método de interpretación histórica destinado a servir de instrumento a la actuación de su ideas política y revolucionaria… Marx no tenía por qué crear más que un método de interpretación histórica de la sociedad actual… la crítica marxista estudia concretamente la sociedad capitalista. Mientras el capitalismo no haya transformado definitivamente, el canon de Marx sigue siendo válido. El socialismo, o sea la lucha por transformar el orden social de capitalista en colectivista, mantiene viva esa crítica, la continúa, la confirma, la corrige.” [20] La lectura de Marx expresa así, desde el Perú, una extrema originalidad…

Otras referencias sobre Mariátegui van a continuar apareciendo durante los años 1930 en el terreno local. Un año después de la publicación de Defensa del Marxismo encontramos un texto Luis Nieto apropósito del quinto aniversario del deceso de Mariátegui. [21] Una  Biografía de José Carlos Mariátegui -la primera de una importante dimensión- se publica cuatro años después gracias a la pluma de Armando Bazán, discípulo y amigo de Mariátegui, editada en Santiago de Chile por Zig-Zag, permitiéndonos captar mejor su dimensión humana. “Todo movimiento literario o artístico –nos dice Bazan- tiene su nexo visible o escondido con un movimiento de índole social o político…el marxismo solía decir a veces Mariátegui -agrega- es el camino nuevo por el que muchos hombres encauzan ciertos anhelos eternos, que son privativos de la humanidad: anhelo de libertad, anhelo de fuerza de sacrificio por los demás y por uno mismo, anhelo de inmortalizarse en la historia, también acaso… A veces creo que se trata de una nueva forma de vivir el sentimiento religioso… Pero también es algo mucho más concreto: es un método de conocimiento que nos lleva a una nueva concepción del mundo.” [22]

Bajo otros aspectos, esta argumentación es retomada por el mismo Bazan en el artículo “Luz y huella de Mariátegui” publicado en la revista Aurora. “Se hace imprescindibles recordar -señala allí Bazan- que mientras otros estudiosos del marxismo se esmeraban en llevar la doctrina y la praxis por las pendientes de la casuística y el dogma inflexible y frio, Mariátegui tomaba de él esencialmente, su coherencia flexible, su maravilloso sentido del movimiento, llegando a consustanciarse a su nuevo humanismo universalista, a su espíritu de sacrificio que le viene del cristianismo en línea directa.” [23]. Al mismo tiempo Bazan publica en el diario La opinión un artículo titulado de José Carlos Mariátegui a César Vallejo.[24]  Paralelamente encontramos también en la revista Aurora un artículo de Gerardo Seguel, “El inca Garcilaso y José Carlos Mariátegui. “El Inca Garcilaso –escribe Seguel- fue el fundador de la literatura peruana, el patriarca del pensamiento peruano… José Carlos Mariátegui es ya el producto del siglo xx, hijo de un periodo bien maduro de nuestro tiempo, es el heredero intelectual del inca Garcilaso” [25]

Justamente la aparición de la biografía de Bazán coincide con el comienzo en Chile de la segunda época de Babel, revista  de arte y critica, la que, de acuerdo con una opinión tan autorizada como la de Armando Uribe, representó «la mejor revista cultural que haya habido en Chile». [26] Editada entre 1939-1951 y dirigida por Samuel Glusberg, personaje de gran estirpe entre las letras que se cultivan en Chile, Babel había tenido su primera época en Buenos Aires entre 1921-1928, donde adquiere notoriedad continental. [27] En esta segunda época incorpora tres artículos salidos de la pluma Mariátegui: “El hombre y el mito”, [28] “Genealogía del socialismo” [29] y “El Renacimiento Judío”, [30] y  de  Samuel Glusberg -que escribe como Enrique Espinoza- “Mariátegui, amauta o guía de una generación”, [31] de Francisco Ichaso, “Meditaciones del Impedido” [32] y de Félix Lazaso, “Hombre De Letra Viva”. [33]

Samuel Glusberg, escribe así sobre Mariátegui, contribuyendo a difundir su pensamiento y su presencia en Chile, [34] y puede recordarse en esta indagación sobre  la recepción de Mariátegui en Chile que, entre las cartas que Mariátegui dirige a Glusberg, podemos leer aquella citada frase que sintetiza el itinerario intelectual y existencial que lo lleva a impregnarse de la tradición historicista: “residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas”… [35] Desde las páginas de Babel Samuel Glusberg le rinde homenaje al extinto editor de Amauta recogiendo la sutileza de su contenido “La literatura -dirá Glusberg- no era para José Carlos Mariátegui una categoría independiente de la historia y de la política, sino una representación perdurable de éstas, que, al fin y al cabo, determinan la praxis y el sentido social de la vida humana”. [36] Por ello, “cuando se compara la vida heroica de un Mariátegui, acosado por la policía de Lima (como el propio Marx por la de Bruselas) mientras pergeñaba en su sillón de inválido los recios capítulos de su Defensa del Marxismo, con la vida regalada y segura de los amanuenses que hoy reniegan de algo que nunca entró en sus cabezas, uno no puede menos que inclinarse ante la sombra de Mariátegui y preferirlo también como pensador y como crítico”. [37]

También desde Babel, Ciro Alegría resalta su “fina sensibilidad, catador seguro, maestro de técnica, dueño de los secretos de la expresión, aprehendió con mirada certera todas las huidizas formas estéticas. Habría fulgido muy alto tan solamente como escritor. Pero su espíritu era una brasa ardiente y no pudo, ni quiso, mantenerse ajeno al conflicto fundamental del hombre”. [38] Para el autor de El mundo es ancho y ajeno, Mariátegui era un intelectual que fundía pensamiento y acción, era “un espíritu profundo que tomaba para la revolución todas las grandes manifestaciones del Hombre”. [39]

José Carlos Mariátegui es presentado de esta manera en Chile como el ejemplo del compromiso de un hombre que en las peores condiciones de vida supo sacar lo mejor del pensamiento del ser humano para un mejor entendimiento de la realidad sin apego a dogmatismos. “La realidad le atrae a Mariátegui -escribe Félix Lizaso- como a todos los genuinos creadores. Con la realidad se enfrenta, para recrearla… pero no se trata de un realismo convencional, como aquel que hizo escuela, donde lo más era creación de laboratorio: aquí la realidad es el trasunto humano palpitante y limpio de toda anécdota fantástica. Su puesto está entre los definidores de la realidad, de una específica realidad, por cuya transformación trabajó”. [40] Esta visión crítica de la realidad que rodea el mundo social y político de Mariátegui se acrisola el pensamiento de intelectuales con un compromiso de vida.

Un año después de la revista Babel aparece un homenaje en Atenea revista mensual de Ciencias, Letras y Arte editada por la Universidad de Concepción. Conmemorando el decimo aniversario de la muerte de  Mariátegui, escrito por Armando Solano. [41]

A pesar de estos diferentes acercamientos y trabajos de divulgación que constatamos y que contribuyen seriamente a difundir en Chile el pensamiento de Mariátegui, no será sino hasta comienzo de los años 1950 que encontremos una de las exploraciones en nuestra opinión más ricas que se han realizado localmente sobre su trabajo. Nos referimos a la obra de Félix Schwartzmann, El sentimiento de lo humano en América: antropología de la convivencia. Su autor, nacido en 1913 en una familia de origen rumano, cursa su formación secundaria en el Liceo de Aplicación y estudia luego  Filosofía en la Universidad de Chile, construyendo a partir de entonces una obra de envergadura mayor.

“Evoquemos ahora la imagen de José Carlos Mariátegui -nos dice Félix Schwartzmann en una aguda y extraordinaria comprensión del pensamiento de Mariátegui- cuya voluntad revolucionaria se caracterizó por un querer interiorizar la acción y por la «religiosidad» propia de su manera de concebirla. Digamos, deteniéndonos en lo positivo, cómo no es un azar que uno de los hombres que más hondamente percibió el designio cultural revolucionario que alienta en el americano -y ello en gran medida como marxista-, haya librado tan fervorosa lucha contra la exterioridad del hacer. Piensa Waldo Frank que con Mariátegui apunta el nuevo americano, al mismo tiempo que la revolución deja de ser en él algo abstracto y distante; piensa, además, que este nuevo impulso se manifiesta en la religiosidad con que, Mariátegui la intuye a través del todo, como orgánico despliegue de la naturaleza esencial del hombre. Si -para el escritor peruano- la «verdad de nuestra época es la revolución», los signos y presagios de su advenimiento entre nosotros, y en él mismo, se revelan fundamentalmente en la simpatía contemplativa de una mirada que va desde el hombre de los Andes, hundido en sí mismo, pasando por el simbolismo del ayllu y la imagen del paisaje, hasta la revolución que presiente, animada de cierto panteísmo, como matiz propio de su rebeldía. Para él la perspectiva milenaria se prolonga hasta el presente a través de la lucha, mientras su religiosidad, como honda sensibilidad para percibir la raíz del conflicto humano, ve en el pesimismo indígena una actitud básica de piedad y ternura, verdadero misticismo cristiano-eslavo, igualmente distante del nihilismo escéptico que de la morbosa voluntad de autoaniquilamiento. De ahí que Mariátegui, siguiendo a Jorge Sorel, considere evangélica la visión de E. L. Valcárcel, creadora del mito salvacionista del indio, mito de la revolución socialista que hará posible su resurgimiento”. [42]

En 1955 aparece en Santiago, en la colección Nuestra América de la Editorial Universitaria, dirigida por el futuro Canciller de Salvador Allende, Clodomiro Almeyda, los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, [43] presentada por Guillermo Roullon. Paralelamente, Cesar Godoy Urrutia, durante aquellos años parlamentario y preclaro polemista, publica en Aurora un artículo denominado Un cuarto de siglo de la muerte de Mariátegui. [44]

En 1960 Lautaro Yarkas publica en Atenea un minucioso artículo intitulado José Carlos Mariátegui, novelista, [45] comentando La novela y la vida. Sigfried y el profesor Canella, de Mariátegui, que aparece póstumamente en 1955. [46]

En la Unidad Popular  aparece un libro sobre Mariátegui del académico de la Universidad Técnica del Estado Yerko Moretic José Carlos Mariátegui: su vida e ideario, su concepción del realismo, editado por la Universidad Técnica del Estado 1970. Redactado durante los años 1965-1966 y concebido inicialmente como una tesis doctoral para la Universidad Carolina de Praga, Moretic afirma la existencia de aportes de gran riqueza al pensamiento marxista entre los años 1918 y 1935 «y posteriormente se comprobarán las fatigas con que posteriormente y hasta alrededor de , 1956, ese pensamiento siguió su marcha adelante. Señalarlo con respecto a Mariátegui y en relación particular con la teoría de realismo en arte y literatura es uno de los objetivos centrales de estas páginas». [47]

El Golpe de Estado de septiembre de 1973 modifica radicalmente los senderos por los cuales transitaba la sensibilidad del pueblo chileno. La cultura que se había venido instalando a través de generaciones y que había permitido la formación de una vasta red de tradiciones cívicas va a ser detenida in barbarum, alejando brutalmente todo ejemplo de trabajo intelectual, artístico o de pensamiento crítico. La figura de Mariátegui, posiblemente ya en parte mal comprendida durante las décadas anteriores, o si se prefiere, limitada a la condición de un héroe del socialismo, desconociendo su reflexión intensa y la inmensa originalidad de su pensamiento, va a sepultarse bajo lodazales de basura diseminada por los gestores del régimen. El mundo del consumismo y la elevación al pináculo del de los “valores patrios” que organiza la cultura oficial no permite su apropiación.

Paradojalmente, es en esos mismos años que un esfuerzo por repensar a Mariátegui comienza a desplegarse desde Italia y Francia para lograr dar cuenta desde parámetros más amplios de la inmensa originalidad de su pensamiento. El punto de partida lo encontramos probablemente en una revista del Partito Comunista italiano, Criticamarxista de Roma, donde Antonio Melis va a escribir “J.C. Mariátegui, primo marxista d’America”; [48] y luego Renato Sandri, «Mariátegui, via nazionale e internazionalismo nel terzo mondo». [49] A su turno, Robert Paris defiende su tesis, La formation idéologique de José Carlos Mariátegui en l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, en Paris, y publicada en castellano en Cuadernos de Pasado y presente.[50] No era una empresa puramente individual. «Nunca se reconocerá suficiente –escribe Robert Paris, por ejemplo- cuanto ha hecho Ruggiero Romano por el conocimiento de Mariátegui en Francia y en Italia». [51] En fin, desde el exilio mexicano, José Aricó publica también en Cuadernos de Pasado y presente, Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. [52]

No puede pasarse por alto aquí que en estos mismos años, un esfuerzo semejante comenzaba a desarrollarse por recuperar también la figura y la obra de Antonio Gramsci, recogiendo su capacidad creativa articulada en torno a la filosofía de la praxis y dejando de lado las tradiciones de un marxismo esclerotizado en las lecturas socialista o soviética. Nos parece que la recuperación de Gramsci se va logrando en un terreno más amplio y, desde este punto de vista, impulsa la posibilidad de recuperar y de volver a leer a Mariátegui. Es así como el estudio y la comprensión conjunta de ambos pensadores va a contribuir a mostrar el vínculo común entre ellos. Mariátegui -señala Osvaldo Fernández- “piensa y actúa como alma gemela del propio Gramsci”, [53] y, esto nos interesa destacar, ambos establecieron un esfuerzo extraordinariamente semejante por reelaborar el marxismo a través de la filosofía de la praxis. [54] Puede señalarse brevemente aquí, aunque es extremadamente difícil evaluar su incidencia, que el incremento de la publicación de escritos gramscianos fuera de Chile y el impacto de su influencia estimula también, durante aquellos años, la lectura y retroalimenta la difusión de Mariátegui. Actualidad del pensamiento político de Gramsci, selección a cargo de Francisco Fernández Buey, [55]Gramsci y la cuestión religiosa, de Huges Portelli, [56] y Gramsci hoy, [57] todos editados en Barcelona, mientras en México aparece Gramsci y la revolución de Occidente, de María-Antonietta Macciocchi [58] y «Los usos de Gramsci», de Juan Carlos Portantiero, texto que sirve como presentación a Antonio Gramsci. Escritos políticos (1917-1933), [59] selección de textos editada por Cuadernos de Pasado y presente, vale decir, el proyecto que representa, sin lugar a dudas, «la más audaz e importante labor editora que se haya realizado en América latina». [60] Al año siguiente el mismo Francisco Fernández Buey publica Ensayos sobre Gramsci, [61] la Universidad de Puebla edita el volumen colectivo El pensamiento revolucionario de Gramsci[62] mientras circulan las versiones castellanas de Gramsci et l’Etat, de Christine Buci-Glucksmann [63] y de The antinomies of Antonio Gramsci, de Perry Anderson, que había aparecido en la New Left Review. [64] En 1979, Jacques Texier, publica en castellano su Gramsci[65] y en México las ediciones Era traducen una selección de textos de Gramsci intitulada Sul fascismo, con una introducción de Enzo Santarelli. [66] En 1980, Cuadernos de Pasado y presente publica también la selección Gramsci y las ciencias sociales, [67] y Huges Portelli, Gramsci y el bloque histórico. [68] En el mismo sentido pueden haber incidido el coloquio que en septiembre de 1978 organiza la Universidad nacional autónoma de México dedica a Gramsci con la presencia de María-Antonietta Macciocchi, Giuseppe Vacca, Christine Buci-Glucksmann y Juan Carlos Portantiero y el Seminario de Morelia, Hegemonía y alternativas políticas en América latina, efectuado en 1980 y cuyas actas aparecerán más tarde. [69]

            Frente a esta manera de repensar la significación política y cultural de Mariátegui y de Gramsci estamos entonces frente a una manera de poner en cuestión, de repensar y de reelaborar las formas en las que se había desarrollado el marxismo a través de los cánones de la Segunda Internacional socialista o socialdemócrata y luego de la Tercera Internacional Soviética, perecidas en la práctica, insuficientes, inofensivas frente al despliegue con que la burguesía llevaba su ciencia a la práctica, con la capacidad con que organizaba la producción de la plusvalía. La filosofía de la praxis no podía ser –y no puede serlo- sino la expresión contemporánea, inmanente a través de la cual la lucha de clases adquiere su forma concreta, a través de la cual, entonces, los trabajadores se apropian de un mundo siempre en transformación y del cual deben siempre también dar cuenta desde su propio punto de vista de clase juicio. En esto consiste, a nuestro juicio el aspecto esencial de lo que nos deja el ejercicio del estudio de la recepción de Mariátegui en Chile

                                                          Valparaíso, diciembre 2012                                               


[1] Cfr., Mariátegui José Carlos, LaEscena Contemporánea, Lima Minerva, 1925.

[2] Cfr., Silva Castro Raúl, El Mercurio, Santiago de Chile, abril 1926, p. 2.

[3] Cfr. “Comentarios de revistas y libros”, “Amauta.- Revista de arte, polémica, crítica. Lima. Esta importante publicación peruana nos ha llegado trayendo un importante material. Su director es José Carlos Mariátegui.” In Boletín Educacional Nuevos Rumbos, Órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, año I, nº 1 Santiago, 5 de junio 1927, p.17

[4] Cfr. Mariátegui José Carlos, “El freudismo en la literatura contemporánea”, in Boletín Educacional Nuevos Rumbos, Órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, año I, nº 7 Santiago, octubre 1927, p.132.

[5] Cfr., Barrios Eduardo, carta a José Carlos Mariátegui, Santiago de Chile, 7 de abril de 1927, in Correspondencia (1915-1930), Introducción, compilación y notas de Antonio Melis, Lima, Amauta, 1984, t. i, pp. 263-264. Cfr. Carta de Concha Romero de James a José Carlos Mariátegui, Santiago de Chile, 16 de septiembre de 1928, in: Correspondencia. cit., t. ii, p. 436. Se puede leer carta de Letizia Repetto Baeza a José Carlos Mariátegui fechada en  Valparaíso el 17 de noviembre de 1928. El texto señala: Lettizia Repetto Baeza saluda al ilustre escritor  señor José Carlos Mariátegui, y tiene el agrado de enviarle un ejemplar de su novela La voz de Infinita. Mucho desearía una impresión suya en Amauta, confía en su gentileza y bondad… para ello, y de cuya revista le rogaría enviarle unos ejemplares. ¿Por qué no me envía algo suyo para publicarlo en Valparaíso? in Correspondencia, cit., t ii, p. 476.

[6] Cfr. Gabriela Mistral, “La escuela nueva en nuestra América, carta de Gabriela Mistral a Julio R. Barcos”, in revista Amauta, año ii, n°10, Lima, diciembre de 1927, p. 6.

[7] Mariátegui José Carlos, “Presentación de Amauta”, año i, n° 1, Lima, septiembre de 1926; también en in Ideología y política, décimo octava edición, Lima, Amauta, 1987, p. 100.

[8] Mariátegui José Carlos, carta a Pedro Ruiz Bravo, Lima, 9 de junio de 1923, in Correspondencia 1915-1930, introducción, compilación y notas al cuidado de Antonio Melis., t i, Lima, Amauta, 1984, p. 37.

[9] Nota preliminar a José Carlos Mariátegui, Historia de la crisis mundial (conferencias 1923-1924), Lima, Amauta, 1959, p. 9.

[10] A comienzos de 1928, Haya toma la iniciativa rupturista y se propone decididamente transformar el APRA en un partido, un Partido Nacionalista Peruano. Mariátegui, que concibe el APRA como frente único, no como partido, y menos aún como Partido Nacionalista Peruano, manifiesta vivamente su desacuerdo. “APRA, alianza o partido, no debería existir siquiera, puesto que el APRA (que) se titula alianza y se subtitula frente único, pasa a segundo término, desde el instante en que aparece en escena el Partido Nacionalista Peruano que ustedes han decidido fundar en México, sin el consenso de los elementos de vanguardia que trabajan en Lima y provincias.” Cfr. José Carlos Mariátegui, Carta a la célula aprista de México, Lima, 16 de abril de 1928, in Correspondencia (1915-1930), cit., t ii, p. 371.

Haya responde igualmente en tono vivo. “Ha recaído usted -le dice a Mariátegui- en el tropicalismo… Usted está lleno de europeísmo… Desinfectémonos de la imitación europea… El APRA es partido, alianza y frente ¿Imposible? Ya verá usted que sí. ” Cfr. José Carlos Mariátegui, Carta a la célula aprista de México, Lima, 16 de abril de 1928, in Correspondencia (1915-1930), cit., t ii, p. 371.

[11] Michael Löwy, El marxismo en América Latina. Antología, desde 1909 hasta nuestros días, Lom, Santiago, 2007, p. 18.

[12] Para los estatutos de la C.G.T.P., véase, José Carlos Mariátegui, Ideología y Política, Amauta, decima octava edición, Lima 1987, p. 154 y ss.

[13] “En mayo pensaba estar en Buenos Aires -escribe Raúl Silva Castro al mes siguiente del fallecimiento de Mariátegui- y también de paso por Chile apretaría las manos de los amigos. Dos mensajes suyos me alcanzaron con poca distancia. Uno traído por una poetisa peruana a quien Mariátegui me presentaba como uno de los valores más leales de su generación. En la carta una alusión a su viaje por Chile. Otro venía con Luis Alberto Sánchez, su amigo de siempre, aunque contradictor a veces”. Raúl Silva Castro, «José Carlos Mariátegui», in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año vii, nº 63, mayo de 1930, p. 249.

[14] “El rector de la Universidad de Chile, Armando Quesada Acharán -escribe Luis Alberto Sánchez- me ofreció un almuerzo… (durante el cual) le conté algo sobre Mariátegui y le solicité su venia para que, como invitado suyo, le visaran el pasaporte. No se limitó a eso. Me dijo que formalmente lo invitaba a dictar varias conferencias en el Salón de Honor, pagado por la Universidad y me prometió -y cumplió- darme una nota oficial para que Mariátegui conociera formalmente el hecho… La nota la llevé conmigo, pero llegué al día siguiente del sepelio de José Carlos. La puse en manos de Ana Chiappe de Mariátegui, quien me abrazó sollozando”. Sánchez Luis Alberto, Visto y vivido en Chile, Santiago de Chile, Tajamar, 2004, pp. 43-44.

[15] “Ya estaba en prensa este numero de Índice, cuando el cable nos trajo la fatal noticia: José Carlos Mariátegui ha muerto en Lima. En sus ensayos queda enclavada la realidad político social e intelectual del continente su alimento, como el de un creador, animó y dio vida a la cultura peruana. Bajo su dirección, la revista Amauta, fue la más libre, la más elevada tribuna de las jóvenes generaciones, un nuevo método crítico nació con él. La claridad de sus pensamientos, de su vida inmaculada la recia cohesión y la  pureza de sus propósitos establecían ciertas semejanzas entre su personalidad luminosa. Un diamante pulido, claro, limpio, un diamante que sobre el mapa de América grababa, en nervioso monograma, una palabra  nítida: «honor». En hora cercana nuestros ojos se aunarán a las dolorosas circunstancias de su vida, a las profundas enseñanzas de sus libros y al buscar las huellas de su heroísmo y de su inteligencia, nuestras miradas han de comprender sus glorias y la pesadumbre que nos abate hoy. Al saber su desaparecimiento”, in Índice  año 1, n° 1, Santiago de Chile abril de 1930, p.7

[16] Raúl Silva Castro, «José Carlos Mariátegui», in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año vii, nº 63, mayo de 1930, pp. 246-249.

[17] Cfr. Melfi Domingo, “Índice a Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, p. 9.  Orrego Vicuña Eugenio, “Índice a Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, p. 9. Raúl Silva Castro, “Índice a Mariátegui” in. Índice, año i, nº 5, Santiago de Chile, agosto de 1930, p. 9. Portal Magda, “trayectoria de José Carlos Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, pp. 8-9. Portal Magda, “Haya de la Torre y J.C Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 6, Santiago de Chile, septiembre de 1930, pp. 12.  Chamundes Marcos,  “Carta del Perú Mariátegui y Haya de la Torre”, in: Índice, año i, nº5, Santiago de Chile, agosto de 1930, p.3. Chamundes Marcos, “Más en torno de Mariátegui y Haya de la torre,”  in: Índice, año i, nº 9, Santiago de Chile, diciembre de 1930, p.6. Petrovick Julián, “Carta del Perú”, in: Índice, año i, nº 9, Santiago de Chile, diciembre de 1930, pp.7-8.

[18] La polémica de Mariátegui con Haya de la torre va preceder en Perú la represión contra el APRA. Diversos sectores dirigentes del APRA se van a exiliar en Chile, prejuiciando la recepción del pensamiento de Mariátegui. Un interesante aspecto de esta polémica se encuentra en la revista Índice de Santiago (anteriormente citado). Que se prolonga por varios números donde encontramos a propósito de un artículo de Raúl Silva Castro, publicado en la revista Atenea (Castro Raúl Silva, “José Carlos Mariátegui”, Atenea, año vii, núm. 63, Santiago, may.1930, p. 245), genera una discusión entre los partidarios de Víctor Raúl Haya de la torre y José Carlos Mariátegui, es el primer punto de quiebre que se conoce en nuestro territorio entre las dos grandes figuras del Perú. Raúl Silva Castro en su artículo sin proponerse el objetivo de polemizar, no señala claramente las diferencias entre estos dos grandes intelectuales del Perú, quedando la sensación de que ambos pertenecen a una misma línea política, sin dar cuenta de los caminos divergentes que habían asumido estos dos espíritus emancipadores. A propósito de dicho artículo, se suma a la discusión la militante Aprista Magda Portal quien enciende la chispa de la polémica, polémica que continua con la separación de aguas entre apristas y defensores de la obra de Mariátegui, calificativos que van a enfrentar en el plano local estas dos miradas sobre la realidad latinoamericana.

[19] Cfr., Rouillon Guillermo, Bio-bibliografía de José Carlos Mariátegui, Lima, Universidad nacional mayor de San Marcos, 1963.

[20] Mariátegui José Carlos, Defensa del marxismo, polémica revolucionaria, editorial Cultura, Santiago 1934, p. 23.

[21] Nieto Luis, “José Carlos Mariátegui, Con motivo del quinto aniversario de su ingreso al silencio”, revista Hoy nº 182, Santiago 15 de mayo 1935, pp. 41-42

[22] Cfr., Bazán Armando, Biografía de José Carlos Mariátegui, Zig-Zag, Santiago de Chile, 1939. P. 114. Una relaboracion fue publicado ulteriormente por Amauta. “A veces el artista, el escritor, se  adelanta en su tiempo –en ella podemos leer- su sensibilidad intuye, adivina nuevas formas,, anhela de manera misteriosa extrañas transformaciones que, precisamente, discuten en oído de su propio ambiente, hieren a la generalidad de sus contemporaneos. Tales creadores son los precursores de tienen la mision de habrir camino a costa de su propio sacrificio.” Bazan Armando, Mariátegui y su tiempo, Amauta quinta edición, Lima 1978, p. 32.

[23] Bazán Armando, “Luz y huella de José Carlos Mariátegui”, in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 14 Santiago octubre de 1939, p. 7

[24] Bazan Armado, “De J. Carlos Mariátegui a César Vallejo, La Opinión, domingo 13 de enero de 1939.

[25] Gerardo Seguel, “El inca Garcilaso y José Carlos Mariátegui”, in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 11 Santiago junio de 1939.

[26] Armando Uribe, presentación a Manuel Rojas, / José Santos González Vera, Letras anarquistas. Artículos periodísticos y otros escritos inéditos, compilación de Carmen Soria, Santiago de Chile, Planeta, 2005, p. 5.,

[27] Para un estudio de la etapa argentina de Babel, véase con provecho, Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina o las políticas culturales de Samuel Glusberg, Buenos Aires, Ediciones el cielo por asalto, 2001.

[28] José Carlos Mariátegui, “El hombre y el mito”, in Babel revistas de arte y crítica, vol. i nº 8, Santiago de Chile diciembre1939, pp. 255-256,

[29] José Carlos Mariátegui, “Genealogía del socialismo”, in Babel revista de arte y crítica, vol. ii nº 10, Santiago de Chile abril 1940, pp. 86-89.

[30] José Carlos Mariátegui, “El Renacimiento Judío”, in Babel revista de arte crítica, vol. vi nº 26, Santiago de Chile 1945, pp. 86-89.

[31] Enrique Espinoza, “Mariátegui, amauta o guía de una generación”, in Babel revista de arte y crítica, nº 54, Santiago de Chile 1950, pp.120-125. Palabras leídas en el homenaje organizado por Babel el 17 de abril de 1950 en el Salón de Honor de la Universidad de Chile al cumplirse el vigésimo aniversario de la muerte de José Carlos Mariátegui.

[32] Francisco Ichaso, “Meditaciones del Impedido”, in Babel revista de arte y crítica, vol. I, nº 8, Santiago de Chile Diciembre 1939, pp. 253-255.

[33] Félix Lazaso, “Hombre De Letra Viva”, in Babel revista de arte y crítica, vol. ii, nº 10, Santiago de Chile Abril 1940, pp. 30-32. Para un estudio crítico, cfr. Jaime Massardo, Pierina Ferretti, Lorena Fuentes, Patricio Gutiérrez, Babel revista de arte y critica, Santiago de Chile, Lom 2008, tres volúmenes.

[34] Cfr., Enrique Espinoza, «José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación», in: Babelrevista dearte y crítica, año xi, nº 54, Santiago de Chile, segundo trimestre de 1950, pp. 120-124.

[35] José Carlos Mariátegui, Carta a Samuel Glusberg, Lima, 10 de enero de 1927 (1928), in Correspondencia (1915-1930), Introducción, compilación y notas de Antonio Melis, Lima, Amauta, 1984, t ii, p. 331.

[36] Enrique Espinoza, «José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación», in: Babelrevista dearte y crítica, año xi, vol. xiii, nº 54, segundo trimestre, Santiago de Chile 1950  p. 122.

[37] Enrique Espinoza, «Patología de la regeneración», in: Babel revista de arte y crítica, año xi, vol. xii, nº 50, segundo trimestre, Santiago de Chile 1949, p. 126.

[38] Ciro Alegría, «Impresiones de José Carlos Mariátegui», in: Babel revista de arte y crítica, año xx, vol. ii nº 13, septiembre/octubre, Santiago de Chile 1940, p. 48. Aquel peruano exiliado, quien fue acogido por Glusberg «que pasaba por una situación económica muy crítica lo instó a presentarse a un concurso latinoamericano de novela que convocaba una editorial estadounidense, discutió con él día a día el manuscrito, propuso correcciones y recomposiciones, le dio ánimo para llevar a término la empresa. Nació así El mundo es ancho y ajeno». Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina. O las políticas Culturales de Samuel Glusberg, El Cielo Por Asalto, Buenos Aires, Argentina, 2001. p. 83.

[39] Ibidem., p. 46.

[40]  Félix Lizaso, «Hombre de letra viva», in: Babe revista de arte y cítical, vol. ii  nº 10, Santiago de Chile 1940. p. 28.

[41] Solano Armando, “El x aniversario de Mariátegui,” Atenea, revista mensual de Ciencias, Letras y Arte, Universidad Concepción, año xvii, nº 179, Concepción mayo 1940. pp.176-184.

[42] Schwartzmann Félix, El sentimiento de lo humano en América: ensayo de antropología filosófica, Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Educación, Instituto de Investigaciones Histórico-Culturales, Santiago 1950-1953. 2 v. véase en particular capitulo xv, “La idea de la acción en Mariátegui” pp.201-207.

[43] Cfr.,  José Carlos Mariátegui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Prólogo de G. Rouillon, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1955.

[44] César Godoy Urrutia, «Un cuarto de siglo de la muerte de Mariátegui», in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 3, Santiago de Chile, abril de 1955, pp. 51-59

[45] Yarkas Lautaro, “José Carlos Mariátegui, Novelista”, in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año xxxvii, nº 387, enero de 1960, p. 74-80.

[46] Cfr.,  José Carlos Mariátegui, La novela y la vida. Sigfried y el profesor Canella, Lima, amauta, 1955.

[47] Yerko Moretic José Carlos Mariátegui: su vida e ideario, su concepción del realismo, Santiago de Chile, Universidad Técnica del Estado, 1970, pp.11-12.

[48] Antonio Melis va a escribir “J.C. Mariátegui, primo marxista d’America” in Critica marxista, nº 2, Roma, marzo-abril, 1967, pp. 132-157. (traducción castellana: “J.C. Mariátegui, primer marxista de América” in Vv. Aa., Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, segunda edición, selección y prólogo de José Aricó, México, Cuadernos Pasado y Presente, nº  60, 1979,),

[49] Cfr., Renato Sandri, “Mariátegui, via nazionale e internazionalismo nel terzo mondo”, in Critca marxista, ano x, nº 6, Roma, novembre / dicembre 1972.

[50] Cfr., Robert Paris, La formación ideológica de José Carlos Mariátegui, Cuadernos de Pasado y presente, nº 92, México, 1981

[51]Ibidim, p. 7.

[52] Cfr., José Aricó, Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, segunda edición, México, Cuadernos de Pasado y presente, nº 60, 1980.

[53] Fernández Osvaldo, “Tres lecturas de Gramsci en América latina”, in: Vv. Aa., Gramsci, actualidad de su pensamiento y de su lucha, Roma, Claudio Salemi tipógrafo editore, 1987, p. 212.

[54] Uso la palabra praxis, en lugar de práctica. Nos dice Mondolfo “praxis (que es la palabra griega mantenida en alemán) es más general; comprende toda forma de actividad, sea teórica o practica.”Cfr. Mondolfo Rodolfo, Feuerbach y Marx, Claridad, Buenos Aires 1936, p. 6. En otro registro Mondolfo agrega. “La praxis es desarrollo, es historia que nace del estímulo perpetuo de la necesidad; y las condiciones que suscitan la necesidad, ya sean derivadas de la naturaleza, o constituidas por los resultados de la actividad humana antecedente, no son exteriores a la humanidad, sino que deben penetrar en la vida de su espíritu para impulsarla a su actividad, producto, que es también productor, creación y creador al mismo tiempo, en el proceso infinito del trastocamiento de la praxis.” Cfr. Mondolfo Rodolfo, Espíritu revolucionario y conciencia histórica, editorial Escuela, Buenos Aires 1968, p. 20.

[55] Cfr., Vv. Aa., Actualidad del pensamiento político de Gramsci, selección e introducción de Francisco Fernández Buey,  cit.  A propósito del trabajo sobre Gramsci de F. Fernández Buey, véase Leyendo a Gramsci, Barcelona, El viejo topo, 2001.

[56] Cfr., Hugues Portelli, edita Gramsci y la cuestión religiosa, Barcelona, Laia, 1977.

[57] Cfr., Vv. Aa., Gramsci hoy, Barcelona, Materiales, extra 2, 1977.

[58] Cfr., María-Antonietta. Macciocchi, Gramsci y la revolución de Occidente, México, Siglo veintiuno editores, 1975.

[59] Cfr., Juan Carlos Portantiero, Los usos de Gramsci, Cuadernos de Pasado y presente nº 53, México, 1977, pp. 1-84.

[60] Carlos Franco, Presentación a Marx y América latina, de José Aricó, segunda edición, México, Alianza editorial mexicana, 1982, p. 10.

[61] Cfr., Francisco. Fernández Buey, Ensayos sobre Gramsci, Barcelona, Materiales, 1978.

[62] Cfr., Vv. Aa., El pensamiento revolucionario de Gramsci, Universidad autónoma de Puebla, 1978.

[63] Cfr., Christine. Buci-Glucksmann Gramsci y el Estado, (Gramsci et l’Etat, Paris, Fayard, 1974), segunda edición, México, Siglo veintiuno editores, 1978.

[64] Perry Anderson, Las antinomias de Antonio Gramsci, (The antinomies of Antonio Gramsci, New Left Review, 1977), Barcelona, Fontamara, 1978.

[65] Cfr., Jacques Texier, Gramsci, Barcelona-Buenos Aires-México, Grijalbo, 1979.

[66] Cfr., Antonio Gramsci. Sobre el fascismo (Sul fascismo, Roma, Editori Reuniti, 1974), introducción de Enzo Santarelli, traducción de Ana María Palos, México, Era, 1979.

[67] Cfr., Vv. Aa., Gramsci y las ciencias sociales, Cuadernos de Pasado y presente n° 19, sexta edición, México, 1980.

[68] Cfr., Hugues. Portelli, Gramsci y el bloque histórico, séptima edición, México, Siglo veintiuno editores, 1980.

[69] Vv. Aa., Hegemonía y alternativas políticas en América latina, coordinado por Julio Labastida, prólogo de José Aricó, México, Siglo veintiuno editores / Unam, 1985.

Cuadernos de Educación 2011 SEP-NOV (año V) nº18

La Propuesta Educacional que Chile Reclama. Por VV.AA.

Los parlamentarios abajo firmantes, recogiendo con respeto las propuestas de Estudiantes, Profesores y Apoderados, y valorando las masivas manifestaciones ciudadanas en todo el país, expresamos públicamente nuestro resuelto compromiso de apoyar, promover y legislar para hacer realidad dichas propuestas.

Compartimos con la ciudadania la necesidad y urgencia de una Reforma Estructural al actual  modelo educacional, tanto en el ámbito de la Educación Básica y Media, de Educación Superior, y de Educación Técnica Profesional.

Por todo ello, nos comprometemos urgentemente con los siguientes contenidos:

Reforma Constitucional para:

  • Establecer el derecho a la educación a cada persona.
  • Establecer la obligatoriedad del Estado de proveer una educación, gratuita, laica y de calidad.

Más recursos para la Educación pública:

  • Entrega de aportes de libre disposición a las universidades del Estado.
  • Fondo de “revitalización” de las universidades tradicionales, que se entregue prioritariamente a las estatales, regionales y con alumnos de menos recursos.
  • Gratuidad de los estudios al 60% de los alunmos (tres quintiles más pobres) y arancel diferenciado según capacidad de pago al 40% restante.
  •  Pase escolar único, valido todo el año.
  •  Eliminación del Aporte Fiscal Indirecto, fondo que reparte el Estado a las instituciones que captan a los 27.500 mejores puntajes PSU.

Acceso equitativo:

  • Rechazo a la PSU como método de selección de alumnos.
  • Nuevos estándares de calidad, que incluyan, además de la gestión institucional, los perfiles profesionales y el aseguramiento de la libertad de cátedra y opinión.
  • Que el fin de lucro sea incompatible con la obtención de la acreditación institucional.

Democratización:

  •  Derogación de las normas que excluyen del gobierno de las instituciones la participación con derecho a voto de los alumnos y trabajadores.
  • Asegurar las libertades de expresión, cátedra y asociación a los alumnos, docentes y trabajadores en todas las instituciones.

 Estado que asegure equidad  y calidad de Educación Básica y Media:

  •  Fin de la Administración Municipal de los establecimientos educacionales, creando en su reemplazo un Sistema Nacional de Educación, como organismo publico descentralizado y jerárquicamente dependiente del Ministerio de Educación, que releve y fortalezca una educación pública  de calidad, y legalmente con derecho a mayores aportes del Estado.
  •  Educación Particular Subvencionada deberá ser entendida como un complemento al rol insustituible del Estado, y deberá ser provista por instituciones sin fines de lucro, excluyéndose de esta educación toda forma de selección y exclusión de alumnos.
  •  Respaldo a una carrera docente, otorgando la calidad de funcionarios públicos  a los profesores del Sistema Nacional de Educación, mejorando sus rentas, asegurando el acceso a instancias de perfeccionamiento permanentes y contemplando su participación en la definición de políticas y programas educacionales.
  • Exigir el cumplimiento del programa Tarjeta Nacional Estudiantil para garantizar el derecho a la movilización de los estudiantes durante todo el año, en todo el territorio nacional.

Impulsar una Reforma Tributaria, aumentando la carga tributaria del país de manera progresiva, para financiar los mayores gastos que esta reforma educacional supone.

Firmas de Diputados

Nombre Región Distrito Partido Correo
Accorsi Opazo, Enrique RM de Metropolitana N°24 Partido Por la Democracia eaccorsi@congreso.cl
Aguiló Melo, Sergio VII de del Maule N°37 Independientes saguilo@congreso.cl
Alinco Bustos, René XI de de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo N°59 Independientes ralinco@congreso.cl
Alvarez-Salamanca Ramírez, Pedro Pablo VII de del Maule N°38 Unión Demócrata Independiente palvarez-salamanca@congreso.cl
Andrade Lara, Osvaldo RM de Metropolitana N°29 Partido Socialista oandrade@congreso.cl
Araya Guerrero, Pedro II de de Antofagasta N°4 Partido Regionalista Independiente paraya@congreso.cl
Arenas Hödar, Gonzalo IX de de la Araucanía N°48 Unión Demócrata Independiente garenas@congreso.cl
Ascencio Mansilla, Gabriel X de de los Lagos N°58 Partido Demócrata Cristiano ascencio@congreso.cl
Auth Stewart, Pepe RM de Metropolitana N°20 Partido Por la Democracia pepeauth@congreso.cl
Baltolu Rasera, Nino XV de Arica y Parinacota N°1 Unión Demócrata Independiente nbaltolu@congreso.cl
Barros Montero, Ramón VI de del Libertador Bernardo O’ Higgins N°35 Unión Demócrata Independiente jbarros@congreso.cl
Bauer Jouanne, Eugenio VI de del Libertador Bernardo O’ Higgins N°33 Unión Demócrata Independiente ebauer@congreso.cl
Becker Alvear, Germán IX de de la Araucanía N°50 Renovación Nacional gbecker@congreso.cl
Bertolino Rendic, Mario IV de de Coquimbo N°7 Renovación Nacional mbertoli@congreso.cl
Bobadilla Muñoz, Sergio VIII de del Bío Bío N°45 Unión Demócrata Independiente sbobadilla@congreso.cl
Browne Urrejola, Pedro RM de Metropolitana N°28 Renovación Nacional pbrowne@congreso.cl
Burgos Varela, Jorge RM de Metropolitana N°21 Partido Demócrata Cristiano jburgos@congreso.cl
Calderón Bassi, Giovanni III de de Atacama N°6 Unión Demócrata Independiente gcalderon@congreso.cl
Campos Jara, Cristián VIII de del Bío Bío N°43 Partido Por la Democracia ccampos@congreso.cl
Cardemil Herrera, Alberto RM de Metropolitana N°22 Renovación Nacional acardemil@congreso.cl
Carmona Soto, Lautaro III de de Atacama N°5 Partido Comunista lcarmona@congreso.cl
Castro González, Juan Luis VI de del Libertador Bernardo O’ Higgins N°32 Partido Socialista jlcastro@congreso.cl
Cerda García, Eduardo V de de Valparaíso N°10 Partido Demócrata Cristiano ecerda@congreso.cl
Ceroni Fuentes, Guillermo VII de del Maule N°40 Partido Por la Democracia gceroni@congreso.cl
Cornejo González, Aldo V de de Valparaíso N°13 Partido Demócrata Cristiano acornejo@congreso.cl
Cristi Marfil, María Angélica RM de Metropolitana N°24 Unión Demócrata Independiente macristi@congreso.cl
Chahín Valenzuela, Fuad IX de de la Araucanía N°49 Partido Demócrata Cristiano fchahin@congreso.cl
De Urresti Longton, Alfonso XIV de de los Ríos N°53 Partido Socialista adeurresti@congreso.cl
Delmastro Naso, Roberto XIV de de los Ríos N°53 Independientes rdelmast@congreso.cl
Díaz Díaz, Marcelo IV de de Coquimbo N°7 Partido Socialista mdiaz@congreso.cl
Edwards Silva, José Manuel IX de de la Araucanía N°51 Renovación Nacional jmedwards@congreso.cl
Eluchans Urenda, Edmundo V de de Valparaíso N°14 Unión Demócrata Independiente eeluchans@congreso.cl
Espinosa Monardes, Marcos II de de Antofagasta N°3 Partido Radical Social Demócrata mespinosa@congreso.cl
Espinoza Sandoval, Fidel X de de los Lagos N°56 Partido Socialista fespinoza@congreso.cl
Estay Peñaloza, Enrique IX de de la Araucanía N°49 Unión Demócrata Independiente eestay@congreso.cl
Farías Ponce, Ramón RM de Metropolitana N°30 Partido Por la Democracia rfarias@congreso.cl
García García, René Manuel IX de de la Araucanía N°52 Renovación Nacional rmgarcia@congreso.cl
García-Huidobro Sanfuentes, Alejandro VI de del Libertador Bernardo O’ Higgins N°32 Unión Demócrata Independiente agarcia@congreso.cl
Girardi Lavín, Cristina RM de Metropolitana N°18 Partido Por la Democracia cgirardi@congreso.cl
Godoy Ibáñez, Joaquín V de de Valparaíso N°13 Renovación Nacional jgodoy@congreso.cl
Goic Boroevic, Carolina XII de de Magallanes y de la Antártica Chilena N°60 Partido Demócrata Cristiano cgoic@congreso.cl
González Torres, Rodrigo V de de Valparaíso N°14 Partido Por la Democracia rodrigogonzalez@congreso.cl
Gutiérrez Gálvez, Hugo I de de Tarapacá N°2 Partido Comunista hgutierrez@congreso.cl
Gutiérrez Pino, Romilio VII de del Maule N°39 Unión Demócrata Independiente rgutierrez@congreso.cl
Hales Dib, Patricio RM de Metropolitana N°19 Partido Por la Democracia phales@congreso.cl
Harboe Bascuñán, Felipe RM de Metropolitana N°22 Partido Por la Democracia fharboe@congreso.cl
Hasbún Selume, Gustavo RM de Metropolitana N°26 Unión Demócrata Independiente ghasbun@congreso.cl
Hernández Hernández, Javier X de de los Lagos N°55 Unión Demócrata Independiente jhernandez@congreso.cl
Hoffmann Opazo, María José V de de Valparaíso N°15 Unión Demócrata Independiente mjhoffmann@congreso.cl
Isasi Barbieri, Marta I de de Tarapacá N°2 Independientes misasi@congreso.cl
Jaramillo Becker, Enrique XIV de de los Ríos N°54 Partido Por la Democracia ejaramil@congreso.cl
Jarpa Wevar, Carlos Abel VIII de del Bío Bío N°41 Partido Radical Social Demócrata cjarpa@congreso.cl
Jiménez Fuentes, Tucapel RM de Metropolitana N°27 Partido Por la Democracia tjimenez@congreso.cl
Kast Rist, José Antonio RM de Metropolitana N°30 Unión Demócrata Independiente jkast@congreso.cl
Latorre Carmona, Juan Carlos VI de del Libertador Bernardo O’ Higgins N°35 Partido Demócrata Cristiano jclatorre@congreso.cl
Lemus Aracena, Luis IV de de Coquimbo N°9 Partido Socialista llemus@congreso.cl
León Ramírez, Roberto VII de del Maule N°36 Partido Demócrata Cristiano rleon@congreso.cl
Rosales Guzmán, Joel VIII de del Bío Bío N°47 Unión Demócrata Independiente jrosales@congreso.cl
Lorenzini Basso, Pablo VII de del Maule N°38 Partido Demócrata Cristiano plorenzi@congreso.cl
Macaya Danús, Javier VI de del Libertador Bernardo O’ Higgins N°34 Unión Demócrata Independiente jmacaya@congreso.cl
Marinovic Solo de Zaldívar, Miodrag XII de de Magallanes y de la Antártica Chilena N°60 Independientes mmarinovic@congreso.cl
Martínez Labbé, Rosauro VIII de del Bío Bío N°41 Renovación Nacional rmartine@congreso.cl
Melero Abaroa, Patricio RM de Metropolitana N°16 Unión Demócrata Independiente pmelero@congreso.cl
Meza Moncada, Fernando IX de de la Araucanía N°52 Partido Radical Social Demócrata fmeza@congreso.cl
Molina Oliva, Andrea V de de Valparaíso N°10 Unión Demócrata Independiente amolina@congreso.cl
Monckeberg Bruner, Cristián RM de Metropolitana N°23 Renovación Nacional cmonckeberg@congreso.cl
Monckeberg Díaz, Nicolás RM de Metropolitana N°18 Renovación Nacional nmonckeberg@congreso.cl
Monsalve Benavides, Manuel VIII de del Bío Bío N°46 Partido Socialista mmonsalve@congreso.cl
Montes Cisternas, Carlos RM de Metropolitana N°26 Partido Socialista cmontes@congreso.cl
Morales Muñoz, Celso VII de del Maule N°36 Unión Demócrata Independiente cmorales@congreso.cl
Moreira Barros, Iván RM de Metropolitana N°27 Unión Demócrata Independiente imoreira@congreso.cl
Muñoz D’Albora, Adriana IV de de Coquimbo N°9 Partido Por la Democracia amunoz@congreso.cl
Nogueira Fernández, Claudia RM de Metropolitana N°19 Unión Demócrata Independiente cnogueira@congreso.cl
Norambuena Farías, Iván VIII de del Bío Bío N°46 Unión Demócrata Independiente inorambuena@congreso.cl
Núñez Lozano, Marco Antonio V de de Valparaíso N°11 Partido Por la Democracia mnunez@congreso.cl
Ojeda Uribe, Sergio X de de los Lagos N°55 Partido Demócrata Cristiano sojeda@congreso.cl
Ortiz Novoa, José Miguel VIII de del Bío Bío N°44 Partido Demócrata Cristiano jmortiz@congreso.cl
Pacheco Rivas, Clemira VIII de del Bío Bío N°45 Partido Socialista cpacheco@congreso.cl
Pascal Allende, Denise RM de Metropolitana N°31 Partido Socialista dpascal@congreso.cl
Pérez Arriagada, José VIII de del Bío Bío N°47 Partido Radical Social Demócrata jperez@congreso.cl
Pérez Lahsen, Leopoldo RM de Metropolitana N°29 Renovación Nacional lperezl@congreso.cl
Recondo Lavanderos, Carlos X de de los Lagos N°56 Unión Demócrata Independiente crecondo@congreso.cl
Rincón González, Ricardo VI de del Libertador Bernardo O’ Higgins N°33 Partido Demócrata Cristiano rrincon@congreso.cl
Rivas Sánchez, Gaspar V de de Valparaíso N°11 Renovación Nacional grivas@congreso.cl
Robles Pantoja, Alberto III de de Atacama N°6 Partido Radical Social Demócrata arobles@congreso.cl
Rojas Molina, Manuel II de de Antofagasta N°4 Unión Demócrata Independiente mrojas@congreso.cl
Rubilar Barahona, Karla RM de Metropolitana N°17 Renovación Nacional krubilar@congreso.cl
Saa Díaz, María Antonieta RM de Metropolitana N°17 Partido Por la Democracia masaa@congreso.cl
Sabag Villalobos, Jorge VIII de del Bío Bío N°42 Partido Demócrata Cristiano jsabag@congreso.cl
Sabat Fernández, Marcela RM de Metropolitana N°21 Renovación Nacional msabat@congreso.cl
Saffirio Espinoza, René IX de de la Araucanía N°50 Partido Demócrata Cristiano rsaffirio@congreso.cl
Salaberry Soto, Felipe RM de Metropolitana N°25 Unión Demócrata Independiente fsalaberry@congreso.cl
Sandoval Plaza, David XI de de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo N°59 Unión Demócrata Independiente dsandoval@congreso.cl
Santana Tirachini, Alejandro X de de los Lagos N°58 Renovación Nacional asantana@congreso.cl
Sauerbaum Muñoz, Frank VIII de del Bío Bío N°42 Renovación Nacional fs@congreso.cl
Schilling Rodríguez, Marcelo V de de Valparaíso N°12 Partido Socialista schilling@congreso.cl
Sepúlveda Orbenes, Alejandra VI de del Libertador Bernardo O’ Higgins N°34 Partido Regionalista Independiente asepulveda@congreso.cl
Silber Romo, Gabriel RM de Metropolitana N°16 Partido Demócrata Cristiano gsilber@congreso.cl
Silva Méndez, Ernesto RM de Metropolitana N°23 Unión Demócrata Independiente esilva@congreso.cl
Squella Ovalle, Arturo V de de Valparaíso N°12 Unión Demócrata Independiente asquella@congreso.cl
Tarud Daccarett, Jorge VII de del Maule N°39 Partido Por la Democracia jtarud@congreso.cl
Teillier Del Valle, Guillermo RM de Metropolitana N°28 Partido Comunista gteillier@congreso.cl
Torres Jeldes, Víctor V de de Valparaíso N°15 Partido Demócrata Cristiano vtorres@congreso.cl
Tuma Zedan, Joaquín IX de de la Araucanía N°51 Partido Por la Democracia jtuma@congreso.cl
Turres Figueroa, Marisol X de de los Lagos N°57 Unión Demócrata Independiente mturres@congreso.cl
Ulloa Aguillón, Jorge VIII de del Bío Bío N°43 Unión Demócrata Independiente julloa@congreso.cl
Letelier Aguilar, Cristian RM de Metropolitana N°31 Unión Demócrata Independiente cletelier@congreso.cl
Urrutia Bonilla, Ignacio VII de del Maule N°40 Unión Demócrata Independiente iurrutia@congreso.cl
Vallespín López, Patricio X de de los Lagos N°57 Partido Demócrata Cristiano pvallespin@congreso.cl
Van Rysselberghe Herrera, Enrique VIII de del Bío Bío N°44 Unión Demócrata Independiente evr@congreso.cl
Vargas Pizarro, Orlando XV de Arica y Parinacota N°1 Partido Por la Democracia ovargas@congreso.cl
Velásquez Seguel, Pedro IV de de Coquimbo N°8 Independientes pvelasquez@congreso.cl
Venegas Cárdenas, Mario IX de de la Araucanía N°48 Partido Demócrata Cristiano mvenegas@congreso.cl
Verdugo Soto, Germán VII de del Maule N°37 Renovación Nacional gverdugo@congreso.cl
Vidal Lázaro, Ximena RM de Metropolitana N°25 Partido Por la Democracia xvidal@congreso.cl
Vilches Guzmán, Carlos III de de Atacama N°5 Unión Demócrata Independiente cvilches@congreso.cl
Von Mühlenbrock Zamora, Gastón XIV de de los Ríos N°54 Unión Demócrata Independiente gvonmuhlenbrock@congreso.cl
Walker Prieto, Matías IV de de Coquimbo N°8 Partido Demócrata Cristiano mwalker@congreso.cl
Ward Edwards, Felipe II de de Antofagasta N°3 Unión Demócrata Independiente fw120@congreso.cl
Zalaquett Said, Mónica RM de Metropolitana N°20 Unión Demócrata Independiente mzalaquett@congreso.cl

Cuadernos de Educación 2011 JUN-AGO (año V) nº17