Reseña del libro “La vía chilena al socialismo. El pensamiento político de Salvador Allende” de Eliseo Lara Órdenes

Este libro de Eliseo Lara Órdenes partió siendo su tesis de grado para optar a Pedagogía y Licenciatura en Filosofía, y de la continuación de sus investigaciones posteriores, dentro de lo que conforma, en la Academia, la filosofía latinoamericana, o sea, los estudios sobre el pensamiento de nuestro subcontinente.

La obra consta de cuatro capítulos: Historia e identidad, Rasgos de la identidad chilena que influyen en la formación del pensamiento político de Salvador Allende, Análisis conceptual de su pensamiento político, y las Conclusiones. Además, consta de una abundante bibliografía, también  digital, y una filmografía.

La novedad que se introduce en este libro, al compararlo con la Tesis de Grado, es la Introducción, en la cual se efectúa un rastreo histórico de las condiciones sociales y culturales chilenas y europeas que influyeron en la creación del pensamiento original del Presidente Salvador Allende.

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Aquí comparecen las huellas y vestigios del liberalismo y del positivismo y de cómo fueron adaptadas a la realidad latinoamericana, para pasar posteriormente a la construcción del imaginario político y cultural de las clases populares y su posterior manifestación en partidos políticos de izquierda, desde el anarquismo de los primeros años, al socialismo y comunismo posteriores. Aquí se hace presente la influencia de Marx y también de los pensadores italianos Antonio Labriola y Antonio Gramsci, así como Adolfo Sánchez Vásquez, lo que conduce al autor a apreciar el pensamiento allendista como una filosofía de la praxis. En este punto se encuentra una de las contribuciones más importantes de Eliseo Lara, cuando escribe: “No se puede comprender la Vía Chilena al Socialismo sin estudiar el pensamiento político de Salvador Allende, como tampoco se puede abordar este último sin comprender los antecedentes socioculturales de la Vía Chilena”.

Otro apartado importante es la referencia a los trabajos sobre la construcción del Sujeto latinoamericano del filósofo argentino don Arturo Andrés Roig, y los aportes que hicieron los pensadores chilenos José Victorino Lastarria, Francisco Bilbao y Santiago Arcos, para comprender las luchas entre liberales y conservadores en los primeros años de la República, que se van concretando en los cambios que introducen los tres presidentes liberales: Errázuriz, Santa María y Balmaceda. Mientras, en los estratos populares surgen las sociedades de resistencia y el movimiento sindical chileno, que empiezan a conmemorar el 1º de Mayo, hasta llegar a una de las cúspides del movimiento progresista chileno, que fue el triunfo del Frente Popular, encabezado por el profesor Pedro Aguirre Cerda en 1938.

De todo este proceso nacional e internacional va surgiendo una síntesis en el pensamiento de Salvador Allende, en cuanto los procesos populares de liberación se pueden obtener a través de vías democráticas, y no sólo a través de revoluciones armadas, y de cómo los gobiernos populares, se pueden dar en pluripartidismo, en pluralismo económico y en pluralismo ideológico. Concepciones originales que lo transforman en el único político chileno de nivel universal. En definitiva, el ideario allendista es siempre libertario, revolucionario y democrático, y participa con la misma fuerza en su universalidad, su esfuerzo constante por la recuperación de las riquezas naturales de nuestro país, por la emancipación de la mujer y de los jóvenes, poniendo la educación al alcance de todos, a través de una verdadera revolución cultural, uno de cuyas cimas más altas fue la producción masiva de libros y revistas por la Editorial Quimantú.

Es esta herencia allendista, la que se hace presente en los diversos cambios progresistas que ha habido en Brasil, con Lula, el primer obrero que llega a ser presidente de la República, en Venezuela, con Chávez, en Bolivia, con Evo Morales en que por primera vez en la historia un indígena, representante de los pueblos originarios, se entroniza legalmente en la presidencia, y lo mismo podemos decir en Chile en relación a la doctora Michelle Bachelet, o a Tabaré Vázquez, médico oncólogo del Uruguay, o a Daniel Ortega en Nicaragua, en Ecuador con Rafael Correa, o al obispo Fernando Lugo en Paraguay, y también es menester nombrar el triunfo del presidente Bharrat  Jagdes en Guyana, y el de Ronald Venetian en Surinam. Todos ellos, al obtener sus victorias han reconocido que las han logrado siguiendo el legado de Salvador Allende.

Esta obra de Eliseo Lara es una valiosa contribución a hacer de éste, que es el porteño más universal, un elemento indispensable en los estudios académicos en Chile, en el esfuerzo por llevar su herencia a la política práctica del país, y a poner su ejemplo a nivel nacional al mismo nivel de que goza en el plano internacional.

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Gramsci, la experiencia de una lectura. Osvaldo Fernández Díaz

HAY DOS GRAMSCI
Aun hoy, cuando las ediciones de la obra Gramsci se suceden y que el conocimiento del pensador marxista italiano se ha hecho mundial, se puede decir que hay dos Gramsci. El hombre público, y el prisionero de la cárcel fascista. El primero comprende el itinerario de su vida que va desde su nacimiento en Cerdeña, su formación universitaria, intelectual y política en Torino, en donde se impregna de la cultura que emanaba de los consejos de fábrica, y se hace socialista, junto a Bordiga, participa del grupo que funda el Partido comunista italiano en el congreso de Livorno en enero de 1921. Intelectual marxista de primera línea, principal animador del Ordine nuovo, figura pública de la escena política italiana, llega a ser diputado comunista italiano y secretario general del partido. Intransigente luchador antifascista,  hasta tal punto que por eso mismo, aun siendo diputado, y pese a la inmunidad que tal cargo le otorgaba, fue encarcelado en 1926. Con esta medida Mussolini intentó lanzarlo al olvido, y silenciar a un peligroso oponente. Pero no solo se propusieron impedir que actuara políticamente, sino, como lo dijo el propio juez que lo condena, impedir que pensara. Pero paradójicamente este hombre, encarcelado y silenciado, es el Gramsci que más conocemos; el que suscitó las grandes polémicas durante los años sesenta y setenta; el Gramsci que se lee y estudia en primer lugar, el que ha influido en alternativas políticas internacionales, el que ha llegado a las aulas universitarias, y cuya obra se ha traducido a casi todos los idiomas, editándose en casi todo el mundo. Es, digámoslo nosotros, el Gramsci que se ha estudiado y estudia en universidades chilenas.
Gramsci
LOS CUADERNOS Y LA ESTRATEGIA DE UNA ESCRITURA
Una vez en la cárcel, se le permitió leer, pero se le impide escribir hasta 1929. Agobiado y ya enfermo, como una manera de escapar mentalmente a la prisión, comienza a escribir, y estudiar. Los cuadernos que comienza a llenar de notas desde que cae en la cárcel fascista, no sólo constituyen la bitácora de sus lecturas, sino también la experiencia de una estrategia de escritura que llamó “fur ewig”. La escritura de los cuadernos va a ser la escapatoria a aquella sentencia del juez fascista, que decía: «hay que impedir que este hombre piense». Si en las cartas que escribe, sobre todo las que le envía a su mujer, fueron el lugar expresar la pasión y el sentimiento y “el mal de ausencia”; los cuadernos los reserva para la razón y la crítica, transformándolos en el lugar en que se va a producir un pensamiento nuevo en materia política; un pensamiento crítico y abierto en el plano del marxismo. La expresión “fur ewig”, se refiere no sólo al grado de abstracción en que va a sostener la reflexión, sino también la libertad que va a procurar para abordar una temática que nuevamente comenzaba a cerrarse después de la muerte de Lenin, con la aparición de Cuestiones del leninismo de Stalin. El texto al que vapulea es el manual de Bujarin, pero lo que dice a propósito del ensayo popular constituye una crítica avant la lettre[1]  de la codificación estalinista que por los años treinta se estaba forjando del pensamiento de Marx y Lenin.
La obra de este segundo Gramsci tiene sus dificultades específicas que provienen de la naturaleza misma de las notas que diariamente y medida de sus lecturas iba consignando en  cuadernos escolares, durante sus años de prisión. Conforme a un plan, a medida que leía iba reflexionando sobre temas, problemas e inquietudes que surgían de esas lecturas. Por eso puede decirse que la estrategia de escritura que revelan sus notas, son también la estrategia del pensamiento que allí se estaba produciendo. En el transcurso de esta experiencia seguió un ritual preciso que consistía en releer lo escrito corregirlo y revisarlo ampliándolo, juntando las distintas reflexiones hasta aproximarse a verdaderos ensayos.
Lo otro que habría que tener en cuenta y que explica en parte el hermetismo que adquiere a ratos su lenguaje, es que tenía que burlar la vigilancia del carcelero. Cuando recién comencé a frecuentar los escritos de Gramsci me había imaginado que “burlar al carcelero” eran tácticas de precaución en vistas a una revisión ocasional que pudiera haber de sus escritos. Pero el control, en realidad fue mucho más severo, pues para ver lo que él estaba escribiendo, se le quitaban los cuadernos durante noche para que el encargado de la censura los revisara. devolviéndoselos en la mañana. O sea había una revisión o por lo menos una amenaza de revisión constante. Esto explica, en gran parte, que el lenguaje de Gramsci, sea a veces, un lenguaje elusivo, un poco complicado por su hermetismo, o por las metáforas y figuras con que disfrazaba las referencias. Pero no sólo los términos sino a veces también la misma elaboración quedaban marcados por esta continua precaución.
Pero lo más importante de todo es la forma que esta escritura, “für ewig”[2] como él mismo la llamó, iba asumiendo. Como Marx, también Gramsci le dio particular importancia al orden de la exposición. En sus notas sobre Maquiavelo, por ejemplo, comienza, justamente  por el libro, es decir por la novedad de la forma, que adopta Maquiavelo para exponer, por primera vez, la política en su autonomía. Tampoco para Gramsci la exposición es un simple ordenamiento de lo investigado y conocido. Mediante la exposición se avanza; se va hacia dimensiones desconocidas en la materia a tratar, pues se intenta hacer hablar “a la cosa misma”. Gramsci percibió en la forma adoptada por El Príncipe, la apertura de un espacio propio de la política. De una lógica propia que la independizaba de cualquier otra disciplina. Esto lo trató también en otros dominios. Por eso exploró sistemáticamente rutina marxista, introduciendo siempre en ella una óptica diferente, perturbando lo consabido; probando alternativas, otras maneras de ver aquello que aparecía, una y otra vez como lo mismo. Esto era lo que se iba gestando en aquellas notas que llenaban cuadernos, en donde se producía un pensamiento libre, tanto de la urgencia, como de la contingencia. Esta fue la estrategia inherente a la fórmula “fur ewig”. Un pensamiento que avanza a través de alternativas, interrogantes, o dudas, más que por afirmaciones o principios definitivos. Sobre todo cundo la reflexión proviene de alguien, que como Antonio Gramsci, se definía antes que nada como político.
LA CARCEL FASCISTA, Y LAS PUBLICACIONES DE LOS CUADERNOS
Hay tres momentos en la aparición de la obra de un autor; el de la redacción, el de la publicación y el de la recepción. En autores tales como Marx y Gramsci, estos tres momentos se han distanciado suscitando graves problemas de lectura. Además, hay que considerar que también en el caso de Gramsci se trata de manuscritos, no destinados a la publicación, más bien de materiales preparatorios, acerca de los cuales debiera usarse el mismo rigor que el recomendaba a propósito de la obra de Marx.
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Gramsci sale de la cárcel en 1937 solo para morir.  Es entonces que Tatiana Schucht la cuñada de Gramsci recoge los 33 cuadernos y se los lleva a Moscú, en donde le fueron entregados a Palmiro Togliatti, entonces secretario del Partido comunista italiano, quien los viene a publicar en 1947. Sobre esta tardanza de 10 años hay una serie de versiones negras y blancas al respecto  la cosa es que aparecen publicados por la editorial Einaudi bajo el cuidado de Giulio Einaudi, quien agrupa las notas por temas inspirado en agrupaciones qu el propio Gramsci había hecho en los últimos cuadernos, pero realizando toda la edición bajo este criterio esta primera edición aparece en 6 volúmenes entre 1948 y 1954.
Sólo en 1975 aparece una edición cronológica, crítica y completa de los 33 cuadernos editada por el  Instituto Gramsci de Roma, en cuatro volúmenes de los cuales el cuarto contiene todo el aparataje crítico. Esta edición fue preparada bajo el cuidado de Valentino Gerratana. La traducción al español de esta segunda edición se debe a Dora Kanoussi, y se editó por la editorial Era, en México, en seis volúmenes.
GRAMSCI EN CHILE
La primera traducción que sigue la forma adoptada por Einaudi, fue la que anima Hector Agosti en Argentina a fines de los años cincuenta, por la editorial Lautaro. Fue la primera traducción de Gramsci que se conoce. En ella participan buena parte de los que posteriormente han nsido llamados los “gramscinos argentinos, cuya principal figura es José Arico. Es la traducción que leímos y la que usamos para esta antología que se editó por primer vez en 1972.
Éramos un grupo de jóvenes universitarios, militantes comunistas, los que leímos en ese momento a Gramsci. Para mí fue un impacto decisivo; una lectura que marcó no solo mi manera de pensar sino cómo pasé a entender la práctica política desde entonces. Eran los tiempos en que comenzaba en Chile un nuevo proceso de acumulación de fuerzas tanto políticas como sociales que habría de culminar en el gobierno de Salvador Allende. Si bien el impacto Gramsci quedó circunscrito en este ámbito político preciso, fue fuente de inspiración de varias iniciativas que abarcan la década de los sesenta como por ejemplo, el diálogo cristiano marxista; las jornadas del pensamiento marxista o la creación del Instituto de investigaciones marxistas. Podríamos decir que eran los comienzos de una recepción de la obra de Gramsci  en Chile. En 1987se llevó a cabo en Chile un Simposium internacional en torno  la obra de Gramsci Este fue  un anticipo de la democracia.
Más tarde, a comienzos de los años setenta surgió la iniciativa de una antología que corresponde al volumen que ustedes tienen en mano. Esta fue una aventura personal, gracias a la ide y el estímulo de Hernán Loyola, importante nerudiano chileno, quien se había propuesto crear, enla Editorial Nascimento, una colección popular dedicada a los debates que habían animado teóricamente la década de los sesenta en América Latina y Europa. Se proyecto la antología sobren Gramsci, y algo también sobre los manuscritos juveniles de Marx, probablemente los Manuscritos económicos filosóficos de 1844. Pero como ya habían aparecido los Manuscritos del 44 en una edición de la editorial Austral chilena, se decidió comenzar con la antología de Gramsci.
 Es en este tiempo que comienza a hacerse presente el pensamiento de Antonio Gramsci en América Latina. Carlos Nelson Coutinho atestigua que Gramsci llega al Brasil a comienzo de los años sesenta. Se le conocía por su martirio en la cárcel fascista, peero hasta los años sesenta nadie lo había leído realmente. Es entonces, a comienzos de los años 60 del siglo pasado, que Antonio Gramsci pasa a constituir un capítulo en el desarrollo de las ideas marxistas en América latina. Gramsci, después Althusser y ahora Mariátegui, son lecturas que continúan desde entonces gravitando en el pensamiento político latinoamericano.
 Notas:
[1] Antes de tiempo
[2]Para siempre

La Recepción Del Pensamiento De José Carlos Mariátegui En Chile (1926 A 1973). Por Patricio Gutiérrez Donoso

Resumen.

Este artículo presenta un estudio en torno a un período de la recepción en Chile del pensamiento de José Carlos Mariátegui (1894-1930). Trabajando a partir de los documentos existentes en la Biblioteca Nacional hemos ido dando cuenta de cada uno de los momentos en que los testimonios sobre Mariátegui, así como los textos salidos de su pluma que han sido publicados localmente. Esta labor muestra cómo entre 1926 y 1973 se fue enriqueciendo el conocimiento local de la figura de Mariátegui, hasta el momento en que el golpe de Estado bloqueó la posibilidad de continuar recibiendo y trabajando sobre la interpretación de uno de los pensadores más importantes de América latina. La recepción de Mariátegui en Chile a partir de esas fechas deberá asumir una elipse que supera el marco de esta presentación.

            Las siguientes líneas representan un avance de investigación en la perspectiva de dar cuenta de las formas en que la obra y el pensamiento de José Carlos Mariátegui han sido recepcionado en Chile durante el período que va desde sus primeras recepciones locales, las que identificamos por el momento a partir de abril de 1926, hasta el golpe de Estado de septiembre de 1973, así como de las lecturas que éste ha suscitado durante este período en diversos terrenos culturales del país.

Es posible escribir aquí entonces que el estado actual de la investigación muestra que en el mes de abril de 1926, en el periódico El Mercurio de Santiago, va a aparecer una reseña de La Escena Contemporánea, primer libro que Mariátegui publica el año anterior en Lima. [1] Breve recensión realizada por Raúl Silva Castro, que aparece exactamente cuatro años antes de la muerte de Mariátegui, ella parece constituir, en el estado actual de nuestro conocimiento, la primera referencia local a su actividad. [2] Un segundo hito en esta dirección lo encontraremos en junio de 1927, en el Boletín Educacional Nuevos Rumbos, órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, donde es redactado un pequeño texto a propósito de la revista Amauta “y a su director José Carlos Mariátegui.” [3] En el mes de octubre, en el mismo Boletín es publicado el trabajo de Mariátegui, El freudismo en la literatura contemporánea. “Freud no ha sido sino el agente, el instrumento de una revelación que tenía que encontrar quien la expresara racional y científicamente -señala Mariátegui buscando situar históricamente la obra de Freud-, pero de la que en nuestra civilización existía ya el presentimiento. Esto no disminuye naturalmente el merito del descubrimiento de Freud. Por el contrario lo engrándense. La función del genio parece ser, precisamente, la de formular el pensamiento, la de traducir la intuición de una época.” [4]

No se trata de una contribución aislada, la labor cultural de Mariátegui llama la atención durante ese mismo año de Eduardo Barrios, Director General de Bibliotecas Públicas y de la Biblioteca Nacional, el que le solicita el envió de material que represente el pensamiento del Perú y por supuesto el de Amauta, que –nos dice-, “leo de punta a cabo”. [5] El interés por esta dimensión cultural de la labor de Mariátegui cobra una mayor dimensión en la pluma de Gabriela Mistral, la que publica una extensa carta en la revista Amauta, reivindicando a través de ella la función de la Escuela Pública en Chile “La escuela nueva –nos dice con fuerza y poesía-, es una creación espiritual y que sólo la pueden hacer hombres y mujeres nuevos, verdaderamente asistido de una voluntad rotunda de hacer otra cosa… Cuando la gracia nos ha cogido y nos ha quemado ideología, costumbre y manera vieja, entonces se puede ser maestro de la escuela nueva”… [6]

          Este ejercicio de reconstrucción de la recepción de Mariátegui en Chile va a mostrar estas primeras manifestaciones al mismo tiempo que la figura de Mariátegui comienza a trascender el escenario peruano y va adquiriendo una dimensión continental, trascendencia que logra efecto gracias en buena parte a la notable difusión de la revista político-cultural Amauta que él mismo había concebido, organizado y echado a caminar con un grupo de amigos desde septiembre de 1926, y que continuará publicándose hasta su muerte, en 1930.

           Lo que se comienza a percibir de Mariátegui desde el escenario local corresponde entonces a los complejos años en los que la lucha política revolucionaria y la labor cultural de éste entraban en una fase compleja, caracterizada por la represión del gobierno, la pugna con el APRA y, lo que fue definitivo, con el agotamiento de su organismo.

            Mariátegui, que había regresado al Perú en marzo de 1923, justamente con el propósito “de fundar una revista” [7] (“no he hecho otra cosa —dirá al volver— que prepararme para el regreso acrecentando mi cultura y mi experiencia periodística y política”), [8] organiza su actividad pedagógica y cultural a partir de una serie de conferencias “dirigidas a la clase obrera capitalina”, [9] dictadas semanalmente hasta enero de 1924 en la Universidad Popular González Prada, de la Federación de Estudiantes, y entra en contacto con la corriente política que se venía organizando en torno a la figura de Víctor Raúl Haya de la Torre, con el cual se irá distanciando políticamente hasta romper de forma definitiva en 1928, cuando la Alianza popular Revolucionaria Americana (APRA), fundada en México por Haya en 1924, decida transformarse, durante aquellos años finales de la década de 1920, en Partido Nacional Peruano. [10]

             Durante este último período de su vida, Mariátegui desarrolla una intensa actividad política, periodística y de elaboración de pensamiento crítico. Luego de LaEscena Contemporánea, publica tres años después Siete ensayos de interpretación sobre la realidad peruana, libro que contribuye a hacer conocer su talento de historiador y de dirigente político, trabajo que, al decir de Michael Löwy, representa “el primer intento de análisis marxista de una formación social latinoamericana concreta”. [11] También en 1928 junto a sus amigos da forma al Partido Socialista de Perú, vinculado desde una perspectiva latinoamericana de la lucha social y a la Internacional Comunista; conjuntamente contribuye a organizar la Confederación General de Trabajadores del Perú, [12] y crea un órgano de prensa obrera denominado Labor, de orientación sindical. Es esta dinámica intensa, vertiginosa, a la que se entregaba con todas sus energías, contribuye a mostrar su figura en Chile así como en diversos lugares de la América latina. Ella también, sin embargo, agotará su salud y desgastará su organismo, llevándolo a la muerte…

            En aquella dinámica, el ambiente asfixiante de los últimos años de la dictadura de Augusto Leguía (1919-1930), empuja a Mariátegui a abandonar el Perú, proyectando exiliarse en Buenos Aires, donde lo espera Samuel Glusberg. [13] El camino hacia la Argentina suponía el paso por Santiago, el cual había sido facilitado por Luis Alberto Sánchez, el cual, en conversación con el rector de la Universidad de Chile, Armando Quesada Acharán, obtiene que Mariátegui durante su estadía diese algunas conferencias. [14] En abril de 1930 -hará ochenta años este 2010-, su organismo resentido y debilitado, el que había debido sufrir ya la amputación de su pierna derecha, no logra sin embargo seguir soportando y ocasionará su deceso. [15]

  Raúl Silva Castro, el mismo que hiciera la recensión de 1926 en ElMercurio, escribiendo ahora en Atenea, Revista Mensual de Ciencias, Letras y Artes, publicada por la Universidad de Concepción, redacta en mayo de 1930 un bello homenaje a Mariátegui. «Mariátegui ha muerto, dice el cable. Mariátegui ha muerto repetimos, en voz baja y con lágrimas en los ojos –nos dice-, los que fuimos sus amigos, aunque sin verlo nunca; los que entendemos el significado de su misión, aunque jamás nos fue dado sondear en su espíritu… En este pobre continente disperso, desigual, lleno de rencores recíprocos y de incomprensiones, la unificación será más difícil. Mariátegui era uno de los pocos aglutinadores». [16]

              La ruptura entre Mariátegui y Haya que señalamos se instala por lo demás en un momento complejo. La crisis de 1929 había precipitado en el mes de agosto de 1930 -a escasos cuatro meses de la muerte de Mariátegui-, la caída de la dictadura de Leguía, mientras el gobierno militar de Luis Sánchez Cerro, que lo derroca, se alía con la oligarquía y reprime fuertemente al APRA, de los cuales algunos sectores dirigentes se exilian en Chile. La actividad del grupo es importante y como consecuencia de la ruptura entre ambos que se había generado en 1928, la orientación del APRA en Chile va a mediar negativamente la recepción local del pensamiento de Mariátegui. Encontramos así en la revista Índice [17] de Santiago, un conjunto de artículos que reproducen –y prolongan- la polémica entre Mariátegui y Haya, después de la desaparición del primero. [18]

        Un nuevo elemento para avanzar localmente en el conocimiento de Mariátegui surge no obstante en 1934. Se trata del conjunto de artículos escritos originalmente entre noviembre de 1927 y junio de 1929 en las revistas limeñas Mundial y Variedades, [19] y que será publicado bajo el titulo de Defensa del marxismo. Polémica revolucionaria, que Mariátegui había dejado organizado para su edición póstuma. Antecediendo un prologo escrito por Waldo Frank, este texto de Mariátegui construye la crítica al pensador socialista Henri de Man, abriendo un trabajo original y a nuestro conocimiento el primero en América latina que se plantee la reelaboración del marxismo a partir de las claves de la teoría de la praxis, mostrando con ello una profunda comprensión de la obra de Marx.  “Marx no se propuso nunca la elaboración de un sistema filosófico –nos dice en Defensa del marxismo-, sino de un método de interpretación histórica destinado a servir de instrumento a la actuación de su ideas política y revolucionaria… Marx no tenía por qué crear más que un método de interpretación histórica de la sociedad actual… la crítica marxista estudia concretamente la sociedad capitalista. Mientras el capitalismo no haya transformado definitivamente, el canon de Marx sigue siendo válido. El socialismo, o sea la lucha por transformar el orden social de capitalista en colectivista, mantiene viva esa crítica, la continúa, la confirma, la corrige.” [20] La lectura de Marx expresa así, desde el Perú, una extrema originalidad…

Otras referencias sobre Mariátegui van a continuar apareciendo durante los años 1930 en el terreno local. Un año después de la publicación de Defensa del Marxismo encontramos un texto Luis Nieto apropósito del quinto aniversario del deceso de Mariátegui. [21] Una  Biografía de José Carlos Mariátegui -la primera de una importante dimensión- se publica cuatro años después gracias a la pluma de Armando Bazán, discípulo y amigo de Mariátegui, editada en Santiago de Chile por Zig-Zag, permitiéndonos captar mejor su dimensión humana. “Todo movimiento literario o artístico –nos dice Bazan- tiene su nexo visible o escondido con un movimiento de índole social o político…el marxismo solía decir a veces Mariátegui -agrega- es el camino nuevo por el que muchos hombres encauzan ciertos anhelos eternos, que son privativos de la humanidad: anhelo de libertad, anhelo de fuerza de sacrificio por los demás y por uno mismo, anhelo de inmortalizarse en la historia, también acaso… A veces creo que se trata de una nueva forma de vivir el sentimiento religioso… Pero también es algo mucho más concreto: es un método de conocimiento que nos lleva a una nueva concepción del mundo.” [22]

Bajo otros aspectos, esta argumentación es retomada por el mismo Bazan en el artículo “Luz y huella de Mariátegui” publicado en la revista Aurora. “Se hace imprescindibles recordar -señala allí Bazan- que mientras otros estudiosos del marxismo se esmeraban en llevar la doctrina y la praxis por las pendientes de la casuística y el dogma inflexible y frio, Mariátegui tomaba de él esencialmente, su coherencia flexible, su maravilloso sentido del movimiento, llegando a consustanciarse a su nuevo humanismo universalista, a su espíritu de sacrificio que le viene del cristianismo en línea directa.” [23]. Al mismo tiempo Bazan publica en el diario La opinión un artículo titulado de José Carlos Mariátegui a César Vallejo.[24]  Paralelamente encontramos también en la revista Aurora un artículo de Gerardo Seguel, “El inca Garcilaso y José Carlos Mariátegui. “El Inca Garcilaso –escribe Seguel- fue el fundador de la literatura peruana, el patriarca del pensamiento peruano… José Carlos Mariátegui es ya el producto del siglo xx, hijo de un periodo bien maduro de nuestro tiempo, es el heredero intelectual del inca Garcilaso” [25]

Justamente la aparición de la biografía de Bazán coincide con el comienzo en Chile de la segunda época de Babel, revista  de arte y critica, la que, de acuerdo con una opinión tan autorizada como la de Armando Uribe, representó «la mejor revista cultural que haya habido en Chile». [26] Editada entre 1939-1951 y dirigida por Samuel Glusberg, personaje de gran estirpe entre las letras que se cultivan en Chile, Babel había tenido su primera época en Buenos Aires entre 1921-1928, donde adquiere notoriedad continental. [27] En esta segunda época incorpora tres artículos salidos de la pluma Mariátegui: “El hombre y el mito”, [28] “Genealogía del socialismo” [29] y “El Renacimiento Judío”, [30] y  de  Samuel Glusberg -que escribe como Enrique Espinoza- “Mariátegui, amauta o guía de una generación”, [31] de Francisco Ichaso, “Meditaciones del Impedido” [32] y de Félix Lazaso, “Hombre De Letra Viva”. [33]

Samuel Glusberg, escribe así sobre Mariátegui, contribuyendo a difundir su pensamiento y su presencia en Chile, [34] y puede recordarse en esta indagación sobre  la recepción de Mariátegui en Chile que, entre las cartas que Mariátegui dirige a Glusberg, podemos leer aquella citada frase que sintetiza el itinerario intelectual y existencial que lo lleva a impregnarse de la tradición historicista: “residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas”… [35] Desde las páginas de Babel Samuel Glusberg le rinde homenaje al extinto editor de Amauta recogiendo la sutileza de su contenido “La literatura -dirá Glusberg- no era para José Carlos Mariátegui una categoría independiente de la historia y de la política, sino una representación perdurable de éstas, que, al fin y al cabo, determinan la praxis y el sentido social de la vida humana”. [36] Por ello, “cuando se compara la vida heroica de un Mariátegui, acosado por la policía de Lima (como el propio Marx por la de Bruselas) mientras pergeñaba en su sillón de inválido los recios capítulos de su Defensa del Marxismo, con la vida regalada y segura de los amanuenses que hoy reniegan de algo que nunca entró en sus cabezas, uno no puede menos que inclinarse ante la sombra de Mariátegui y preferirlo también como pensador y como crítico”. [37]

También desde Babel, Ciro Alegría resalta su “fina sensibilidad, catador seguro, maestro de técnica, dueño de los secretos de la expresión, aprehendió con mirada certera todas las huidizas formas estéticas. Habría fulgido muy alto tan solamente como escritor. Pero su espíritu era una brasa ardiente y no pudo, ni quiso, mantenerse ajeno al conflicto fundamental del hombre”. [38] Para el autor de El mundo es ancho y ajeno, Mariátegui era un intelectual que fundía pensamiento y acción, era “un espíritu profundo que tomaba para la revolución todas las grandes manifestaciones del Hombre”. [39]

José Carlos Mariátegui es presentado de esta manera en Chile como el ejemplo del compromiso de un hombre que en las peores condiciones de vida supo sacar lo mejor del pensamiento del ser humano para un mejor entendimiento de la realidad sin apego a dogmatismos. “La realidad le atrae a Mariátegui -escribe Félix Lizasocomo a todos los genuinos creadores. Con la realidad se enfrenta, para recrearla… pero no se trata de un realismo convencional, como aquel que hizo escuela, donde lo más era creación de laboratorio: aquí la realidad es el trasunto humano palpitante y limpio de toda anécdota fantástica. Su puesto está entre los definidores de la realidad, de una específica realidad, por cuya transformación trabajó”. [40] Esta visión crítica de la realidad que rodea el mundo social y político de Mariátegui se acrisola el pensamiento de intelectuales con un compromiso de vida.

Un año después de la revista Babel aparece un homenaje en Atenea revista mensual de Ciencias, Letras y Arte editada por la Universidad de Concepción. Conmemorando el decimo aniversario de la muerte de  Mariátegui, escrito por Armando Solano. [41]

A pesar de estos diferentes acercamientos y trabajos de divulgación que constatamos y que contribuyen seriamente a difundir en Chile el pensamiento de Mariátegui, no será sino hasta comienzo de los años 1950 que encontremos una de las exploraciones en nuestra opinión más ricas que se han realizado localmente sobre su trabajo. Nos referimos a la obra de Félix Schwartzmann, El sentimiento de lo humano en América: antropología de la convivencia. Su autor, nacido en 1913 en una familia de origen rumano, cursa su formación secundaria en el Liceo de Aplicación y estudia luego  Filosofía en la Universidad de Chile, construyendo a partir de entonces una obra de envergadura mayor.

“Evoquemos ahora la imagen de José Carlos Mariátegui -nos dice Félix Schwartzmann en una aguda y extraordinaria comprensión del pensamiento de Mariátegui- cuya voluntad revolucionaria se caracterizó por un querer interiorizar la acción y por la «religiosidad» propia de su manera de concebirla. Digamos, deteniéndonos en lo positivo, cómo no es un azar que uno de los hombres que más hondamente percibió el designio cultural revolucionario que alienta en el americano -y ello en gran medida como marxista-, haya librado tan fervorosa lucha contra la exterioridad del hacer. Piensa Waldo Frank que con Mariátegui apunta el nuevo americano, al mismo tiempo que la revolución deja de ser en él algo abstracto y distante; piensa, además, que este nuevo impulso se manifiesta en la religiosidad con que, Mariátegui la intuye a través del todo, como orgánico despliegue de la naturaleza esencial del hombre. Si -para el escritor peruano- la «verdad de nuestra época es la revolución», los signos y presagios de su advenimiento entre nosotros, y en él mismo, se revelan fundamentalmente en la simpatía contemplativa de una mirada que va desde el hombre de los Andes, hundido en sí mismo, pasando por el simbolismo del ayllu y la imagen del paisaje, hasta la revolución que presiente, animada de cierto panteísmo, como matiz propio de su rebeldía. Para él la perspectiva milenaria se prolonga hasta el presente a través de la lucha, mientras su religiosidad, como honda sensibilidad para percibir la raíz del conflicto humano, ve en el pesimismo indígena una actitud básica de piedad y ternura, verdadero misticismo cristiano-eslavo, igualmente distante del nihilismo escéptico que de la morbosa voluntad de autoaniquilamiento. De ahí que Mariátegui, siguiendo a Jorge Sorel, considere evangélica la visión de E. L. Valcárcel, creadora del mito salvacionista del indio, mito de la revolución socialista que hará posible su resurgimiento”. [42]

En 1955 aparece en Santiago, en la colección Nuestra América de la Editorial Universitaria, dirigida por el futuro Canciller de Salvador Allende, Clodomiro Almeyda, los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, [43] presentada por Guillermo Roullon. Paralelamente, Cesar Godoy Urrutia, durante aquellos años parlamentario y preclaro polemista, publica en Aurora un artículo denominado Un cuarto de siglo de la muerte de Mariátegui. [44]

En 1960 Lautaro Yarkas publica en Atenea un minucioso artículo intitulado José Carlos Mariátegui, novelista, [45] comentando La novela y la vida. Sigfried y el profesor Canella, de Mariátegui, que aparece póstumamente en 1955. [46]

En la Unidad Popular  aparece un libro sobre Mariátegui del académico de la Universidad Técnica del Estado Yerko Moretic José Carlos Mariátegui: su vida e ideario, su concepción del realismo, editado por la Universidad Técnica del Estado 1970. Redactado durante los años 1965-1966 y concebido inicialmente como una tesis doctoral para la Universidad Carolina de Praga, Moretic afirma la existencia de aportes de gran riqueza al pensamiento marxista entre los años 1918 y 1935 «y posteriormente se comprobarán las fatigas con que posteriormente y hasta alrededor de , 1956, ese pensamiento siguió su marcha adelante. Señalarlo con respecto a Mariátegui y en relación particular con la teoría de realismo en arte y literatura es uno de los objetivos centrales de estas páginas». [47]

El Golpe de Estado de septiembre de 1973 modifica radicalmente los senderos por los cuales transitaba la sensibilidad del pueblo chileno. La cultura que se había venido instalando a través de generaciones y que había permitido la formación de una vasta red de tradiciones cívicas va a ser detenida in barbarum, alejando brutalmente todo ejemplo de trabajo intelectual, artístico o de pensamiento crítico. La figura de Mariátegui, posiblemente ya en parte mal comprendida durante las décadas anteriores, o si se prefiere, limitada a la condición de un héroe del socialismo, desconociendo su reflexión intensa y la inmensa originalidad de su pensamiento, va a sepultarse bajo lodazales de basura diseminada por los gestores del régimen. El mundo del consumismo y la elevación al pináculo del de los “valores patrios” que organiza la cultura oficial no permite su apropiación.

Paradojalmente, es en esos mismos años que un esfuerzo por repensar a Mariátegui comienza a desplegarse desde Italia y Francia para lograr dar cuenta desde parámetros más amplios de la inmensa originalidad de su pensamiento. El punto de partida lo encontramos probablemente en una revista del Partito Comunista italiano, Criticamarxista de Roma, donde Antonio Melis va a escribir “J.C. Mariátegui, primo marxista d’America”; [48] y luego Renato Sandri, «Mariátegui, via nazionale e internazionalismo nel terzo mondo». [49] A su turno, Robert Paris defiende su tesis, La formation idéologique de José Carlos Mariátegui en l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, en Paris, y publicada en castellano en Cuadernos de Pasado y presente.[50] No era una empresa puramente individual. «Nunca se reconocerá suficiente –escribe Robert Paris, por ejemplo- cuanto ha hecho Ruggiero Romano por el conocimiento de Mariátegui en Francia y en Italia». [51] En fin, desde el exilio mexicano, José Aricó publica también en Cuadernos de Pasado y presente, Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. [52]

No puede pasarse por alto aquí que en estos mismos años, un esfuerzo semejante comenzaba a desarrollarse por recuperar también la figura y la obra de Antonio Gramsci, recogiendo su capacidad creativa articulada en torno a la filosofía de la praxis y dejando de lado las tradiciones de un marxismo esclerotizado en las lecturas socialista o soviética. Nos parece que la recuperación de Gramsci se va logrando en un terreno más amplio y, desde este punto de vista, impulsa la posibilidad de recuperar y de volver a leer a Mariátegui. Es así como el estudio y la comprensión conjunta de ambos pensadores va a contribuir a mostrar el vínculo común entre ellos. Mariátegui -señala Osvaldo Fernández- “piensa y actúa como alma gemela del propio Gramsci”, [53] y, esto nos interesa destacar, ambos establecieron un esfuerzo extraordinariamente semejante por reelaborar el marxismo a través de la filosofía de la praxis. [54] Puede señalarse brevemente aquí, aunque es extremadamente difícil evaluar su incidencia, que el incremento de la publicación de escritos gramscianos fuera de Chile y el impacto de su influencia estimula también, durante aquellos años, la lectura y retroalimenta la difusión de Mariátegui. Actualidad del pensamiento político de Gramsci, selección a cargo de Francisco Fernández Buey, [55]Gramsci y la cuestión religiosa, de Huges Portelli, [56] y Gramsci hoy, [57] todos editados en Barcelona, mientras en México aparece Gramsci y la revolución de Occidente, de María-Antonietta Macciocchi [58] y «Los usos de Gramsci», de Juan Carlos Portantiero, texto que sirve como presentación a Antonio Gramsci. Escritos políticos (19171933), [59] selección de textos editada por Cuadernos de Pasado y presente, vale decir, el proyecto que representa, sin lugar a dudas, «la más audaz e importante labor editora que se haya realizado en América latina». [60] Al año siguiente el mismo Francisco Fernández Buey publica Ensayos sobre Gramsci, [61] la Universidad de Puebla edita el volumen colectivo El pensamiento revolucionario de Gramsci[62] mientras circulan las versiones castellanas de Gramsci et l’Etat, de Christine Buci-Glucksmann [63] y de The antinomies of Antonio Gramsci, de Perry Anderson, que había aparecido en la New Left Review. [64] En 1979, Jacques Texier, publica en castellano su Gramsci[65] y en México las ediciones Era traducen una selección de textos de Gramsci intitulada Sul fascismo, con una introducción de Enzo Santarelli. [66] En 1980, Cuadernos de Pasado y presente publica también la selección Gramsci y las ciencias sociales, [67] y Huges Portelli, Gramsci y el bloque histórico. [68] En el mismo sentido pueden haber incidido el coloquio que en septiembre de 1978 organiza la Universidad nacional autónoma de México dedica a Gramsci con la presencia de María-Antonietta Macciocchi, Giuseppe Vacca, Christine Buci-Glucksmann y Juan Carlos Portantiero y el Seminario de Morelia, Hegemonía y alternativas políticas en América latina, efectuado en 1980 y cuyas actas aparecerán más tarde. [69]

            Frente a esta manera de repensar la significación política y cultural de Mariátegui y de Gramsci estamos entonces frente a una manera de poner en cuestión, de repensar y de reelaborar las formas en las que se había desarrollado el marxismo a través de los cánones de la Segunda Internacional socialista o socialdemócrata y luego de la Tercera Internacional Soviética, perecidas en la práctica, insuficientes, inofensivas frente al despliegue con que la burguesía llevaba su ciencia a la práctica, con la capacidad con que organizaba la producción de la plusvalía. La filosofía de la praxis no podía ser –y no puede serlo- sino la expresión contemporánea, inmanente a través de la cual la lucha de clases adquiere su forma concreta, a través de la cual, entonces, los trabajadores se apropian de un mundo siempre en transformación y del cual deben siempre también dar cuenta desde su propio punto de vista de clase juicio. En esto consiste, a nuestro juicio el aspecto esencial de lo que nos deja el ejercicio del estudio de la recepción de Mariátegui en Chile

                                                          Valparaíso, diciembre 2012                                               


[1] Cfr., Mariátegui José Carlos, LaEscena Contemporánea, Lima Minerva, 1925.

[2] Cfr., Silva Castro Raúl, El Mercurio, Santiago de Chile, abril 1926, p. 2.

[3] Cfr. “Comentarios de revistas y libros”, “Amauta.- Revista de arte, polémica, crítica. Lima. Esta importante publicación peruana nos ha llegado trayendo un importante material. Su director es José Carlos Mariátegui.” In Boletín Educacional Nuevos Rumbos, Órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, año I, nº 1 Santiago, 5 de junio 1927, p.17

[4] Cfr. Mariátegui José Carlos, “El freudismo en la literatura contemporánea”, in Boletín Educacional Nuevos Rumbos, Órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, año I, nº 7 Santiago, octubre 1927, p.132.

[5] Cfr., Barrios Eduardo, carta a José Carlos Mariátegui, Santiago de Chile, 7 de abril de 1927, in Correspondencia (1915-1930), Introducción, compilación y notas de Antonio Melis, Lima, Amauta, 1984, t. i, pp. 263-264. Cfr. Carta de Concha Romero de James a José Carlos Mariátegui, Santiago de Chile, 16 de septiembre de 1928, in: Correspondencia. cit., t. ii, p. 436. Se puede leer carta de Letizia Repetto Baeza a José Carlos Mariátegui fechada en  Valparaíso el 17 de noviembre de 1928. El texto señala: Lettizia Repetto Baeza saluda al ilustre escritor  señor José Carlos Mariátegui, y tiene el agrado de enviarle un ejemplar de su novela La voz de Infinita. Mucho desearía una impresión suya en Amauta, confía en su gentileza y bondad… para ello, y de cuya revista le rogaría enviarle unos ejemplares. ¿Por qué no me envía algo suyo para publicarlo en Valparaíso? in Correspondencia, cit., t ii, p. 476.

[6] Cfr. Gabriela Mistral, “La escuela nueva en nuestra América, carta de Gabriela Mistral a Julio R. Barcos”, in revista Amauta, año ii, n°10, Lima, diciembre de 1927, p. 6.

[7] Mariátegui José Carlos, “Presentación de Amauta”, año i, n° 1, Lima, septiembre de 1926; también en in Ideología y política, décimo octava edición, Lima, Amauta, 1987, p. 100.

[8] Mariátegui José Carlos, carta a Pedro Ruiz Bravo, Lima, 9 de junio de 1923, in Correspondencia 1915-1930, introducción, compilación y notas al cuidado de Antonio Melis., t i, Lima, Amauta, 1984, p. 37.

[9] Nota preliminar a José Carlos Mariátegui, Historia de la crisis mundial (conferencias 1923-1924), Lima, Amauta, 1959, p. 9.

[10] A comienzos de 1928, Haya toma la iniciativa rupturista y se propone decididamente transformar el APRA en un partido, un Partido Nacionalista Peruano. Mariátegui, que concibe el APRA como frente único, no como partido, y menos aún como Partido Nacionalista Peruano, manifiesta vivamente su desacuerdo. “APRA, alianza o partido, no debería existir siquiera, puesto que el APRA (que) se titula alianza y se subtitula frente único, pasa a segundo término, desde el instante en que aparece en escena el Partido Nacionalista Peruano que ustedes han decidido fundar en México, sin el consenso de los elementos de vanguardia que trabajan en Lima y provincias.” Cfr. José Carlos Mariátegui, Carta a la célula aprista de México, Lima, 16 de abril de 1928, in Correspondencia (1915-1930), cit., t ii, p. 371.

Haya responde igualmente en tono vivo. “Ha recaído usted -le dice a Mariátegui- en el tropicalismo… Usted está lleno de europeísmo… Desinfectémonos de la imitación europea… El APRA es partido, alianza y frente ¿Imposible? Ya verá usted que sí. ” Cfr. José Carlos Mariátegui, Carta a la célula aprista de México, Lima, 16 de abril de 1928, in Correspondencia (1915-1930), cit., t ii, p. 371.

[11] Michael Löwy, El marxismo en América Latina. Antología, desde 1909 hasta nuestros días, Lom, Santiago, 2007, p. 18.

[12] Para los estatutos de la C.G.T.P., véase, José Carlos Mariátegui, Ideología y Política, Amauta, decima octava edición, Lima 1987, p. 154 y ss.

[13] “En mayo pensaba estar en Buenos Aires -escribe Raúl Silva Castro al mes siguiente del fallecimiento de Mariátegui- y también de paso por Chile apretaría las manos de los amigos. Dos mensajes suyos me alcanzaron con poca distancia. Uno traído por una poetisa peruana a quien Mariátegui me presentaba como uno de los valores más leales de su generación. En la carta una alusión a su viaje por Chile. Otro venía con Luis Alberto Sánchez, su amigo de siempre, aunque contradictor a veces”. Raúl Silva Castro, «José Carlos Mariátegui», in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año vii, nº 63, mayo de 1930, p. 249.

[14] “El rector de la Universidad de Chile, Armando Quesada Acharán -escribe Luis Alberto Sánchez- me ofreció un almuerzo… (durante el cual) le conté algo sobre Mariátegui y le solicité su venia para que, como invitado suyo, le visaran el pasaporte. No se limitó a eso. Me dijo que formalmente lo invitaba a dictar varias conferencias en el Salón de Honor, pagado por la Universidad y me prometió -y cumplió- darme una nota oficial para que Mariátegui conociera formalmente el hecho… La nota la llevé conmigo, pero llegué al día siguiente del sepelio de José Carlos. La puse en manos de Ana Chiappe de Mariátegui, quien me abrazó sollozando”. Sánchez Luis Alberto, Visto y vivido en Chile, Santiago de Chile, Tajamar, 2004, pp. 43-44.

[15] “Ya estaba en prensa este numero de Índice, cuando el cable nos trajo la fatal noticia: José Carlos Mariátegui ha muerto en Lima. En sus ensayos queda enclavada la realidad político social e intelectual del continente su alimento, como el de un creador, animó y dio vida a la cultura peruana. Bajo su dirección, la revista Amauta, fue la más libre, la más elevada tribuna de las jóvenes generaciones, un nuevo método crítico nació con él. La claridad de sus pensamientos, de su vida inmaculada la recia cohesión y la  pureza de sus propósitos establecían ciertas semejanzas entre su personalidad luminosa. Un diamante pulido, claro, limpio, un diamante que sobre el mapa de América grababa, en nervioso monograma, una palabra  nítida: «honor». En hora cercana nuestros ojos se aunarán a las dolorosas circunstancias de su vida, a las profundas enseñanzas de sus libros y al buscar las huellas de su heroísmo y de su inteligencia, nuestras miradas han de comprender sus glorias y la pesadumbre que nos abate hoy. Al saber su desaparecimiento”, in Índice  año 1, n° 1, Santiago de Chile abril de 1930, p.7

[16] Raúl Silva Castro, «José Carlos Mariátegui», in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año vii, nº 63, mayo de 1930, pp. 246-249.

[17] Cfr. Melfi Domingo, “Índice a Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, p. 9.  Orrego Vicuña Eugenio, “Índice a Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, p. 9. Raúl Silva Castro, “Índice a Mariátegui” in. Índice, año i, nº 5, Santiago de Chile, agosto de 1930, p. 9. Portal Magda, “trayectoria de José Carlos Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, pp. 8-9. Portal Magda, “Haya de la Torre y J.C Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 6, Santiago de Chile, septiembre de 1930, pp. 12.  Chamundes Marcos,  “Carta del Perú Mariátegui y Haya de la Torre”, in: Índice, año i, nº5, Santiago de Chile, agosto de 1930, p.3. Chamundes Marcos, “Más en torno de Mariátegui y Haya de la torre,”  in: Índice, año i, nº 9, Santiago de Chile, diciembre de 1930, p.6. Petrovick Julián, “Carta del Perú”, in: Índice, año i, nº 9, Santiago de Chile, diciembre de 1930, pp.7-8.

[18] La polémica de Mariátegui con Haya de la torre va preceder en Perú la represión contra el APRA. Diversos sectores dirigentes del APRA se van a exiliar en Chile, prejuiciando la recepción del pensamiento de Mariátegui. Un interesante aspecto de esta polémica se encuentra en la revista Índice de Santiago (anteriormente citado). Que se prolonga por varios números donde encontramos a propósito de un artículo de Raúl Silva Castro, publicado en la revista Atenea (Castro Raúl Silva, “José Carlos Mariátegui”, Atenea, año vii, núm. 63, Santiago, may.1930, p. 245), genera una discusión entre los partidarios de Víctor Raúl Haya de la torre y José Carlos Mariátegui, es el primer punto de quiebre que se conoce en nuestro territorio entre las dos grandes figuras del Perú. Raúl Silva Castro en su artículo sin proponerse el objetivo de polemizar, no señala claramente las diferencias entre estos dos grandes intelectuales del Perú, quedando la sensación de que ambos pertenecen a una misma línea política, sin dar cuenta de los caminos divergentes que habían asumido estos dos espíritus emancipadores. A propósito de dicho artículo, se suma a la discusión la militante Aprista Magda Portal quien enciende la chispa de la polémica, polémica que continua con la separación de aguas entre apristas y defensores de la obra de Mariátegui, calificativos que van a enfrentar en el plano local estas dos miradas sobre la realidad latinoamericana.

[19] Cfr., Rouillon Guillermo, Bio-bibliografía de José Carlos Mariátegui, Lima, Universidad nacional mayor de San Marcos, 1963.

[20] Mariátegui José Carlos, Defensa del marxismo, polémica revolucionaria, editorial Cultura, Santiago 1934, p. 23.

[21] Nieto Luis, “José Carlos Mariátegui, Con motivo del quinto aniversario de su ingreso al silencio”, revista Hoy nº 182, Santiago 15 de mayo 1935, pp. 41-42

[22] Cfr., Bazán Armando, Biografía de José Carlos Mariátegui, Zig-Zag, Santiago de Chile, 1939. P. 114. Una relaboracion fue publicado ulteriormente por Amauta. “A veces el artista, el escritor, se  adelanta en su tiempo –en ella podemos leer- su sensibilidad intuye, adivina nuevas formas,, anhela de manera misteriosa extrañas transformaciones que, precisamente, discuten en oído de su propio ambiente, hieren a la generalidad de sus contemporaneos. Tales creadores son los precursores de tienen la mision de habrir camino a costa de su propio sacrificio.” Bazan Armando, Mariátegui y su tiempo, Amauta quinta edición, Lima 1978, p. 32.

[23] Bazán Armando, “Luz y huella de José Carlos Mariátegui”, in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 14 Santiago octubre de 1939, p. 7

[24] Bazan Armado, “De J. Carlos Mariátegui a César Vallejo, La Opinión, domingo 13 de enero de 1939.

[25] Gerardo Seguel, “El inca Garcilaso y José Carlos Mariátegui”, in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 11 Santiago junio de 1939.

[26] Armando Uribe, presentación a Manuel Rojas, / José Santos González Vera, Letras anarquistas. Artículos periodísticos y otros escritos inéditos, compilación de Carmen Soria, Santiago de Chile, Planeta, 2005, p. 5.,

[27] Para un estudio de la etapa argentina de Babel, véase con provecho, Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina o las políticas culturales de Samuel Glusberg, Buenos Aires, Ediciones el cielo por asalto, 2001.

[28] José Carlos Mariátegui, “El hombre y el mito”, in Babel revistas de arte y crítica, vol. i nº 8, Santiago de Chile diciembre1939, pp. 255-256,

[29] José Carlos Mariátegui, “Genealogía del socialismo”, in Babel revista de arte y crítica, vol. ii nº 10, Santiago de Chile abril 1940, pp. 86-89.

[30] José Carlos Mariátegui, “El Renacimiento Judío”, in Babel revista de arte crítica, vol. vi nº 26, Santiago de Chile 1945, pp. 86-89.

[31] Enrique Espinoza, “Mariátegui, amauta o guía de una generación”, in Babel revista de arte y crítica, nº 54, Santiago de Chile 1950, pp.120-125. Palabras leídas en el homenaje organizado por Babel el 17 de abril de 1950 en el Salón de Honor de la Universidad de Chile al cumplirse el vigésimo aniversario de la muerte de José Carlos Mariátegui.

[32] Francisco Ichaso, “Meditaciones del Impedido”, in Babel revista de arte y crítica, vol. I, nº 8, Santiago de Chile Diciembre 1939, pp. 253-255.

[33] Félix Lazaso, “Hombre De Letra Viva”, in Babel revista de arte y crítica, vol. ii, nº 10, Santiago de Chile Abril 1940, pp. 30-32. Para un estudio crítico, cfr. Jaime Massardo, Pierina Ferretti, Lorena Fuentes, Patricio Gutiérrez, Babel revista de arte y critica, Santiago de Chile, Lom 2008, tres volúmenes.

[34] Cfr., Enrique Espinoza, «José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación», in: Babelrevista dearte y crítica, año xi, nº 54, Santiago de Chile, segundo trimestre de 1950, pp. 120-124.

[35] José Carlos Mariátegui, Carta a Samuel Glusberg, Lima, 10 de enero de 1927 (1928), in Correspondencia (1915-1930), Introducción, compilación y notas de Antonio Melis, Lima, Amauta, 1984, t ii, p. 331.

[36] Enrique Espinoza, «José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación», in: Babelrevista dearte y crítica, año xi, vol. xiii, nº 54, segundo trimestre, Santiago de Chile 1950  p. 122.

[37] Enrique Espinoza, «Patología de la regeneración», in: Babel revista de arte y crítica, año xi, vol. xii, nº 50, segundo trimestre, Santiago de Chile 1949, p. 126.

[38] Ciro Alegría, «Impresiones de José Carlos Mariátegui», in: Babel revista de arte y crítica, año xx, vol. ii nº 13, septiembre/octubre, Santiago de Chile 1940, p. 48. Aquel peruano exiliado, quien fue acogido por Glusberg «que pasaba por una situación económica muy crítica lo instó a presentarse a un concurso latinoamericano de novela que convocaba una editorial estadounidense, discutió con él día a día el manuscrito, propuso correcciones y recomposiciones, le dio ánimo para llevar a término la empresa. Nació así El mundo es ancho y ajeno». Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina. O las políticas Culturales de Samuel Glusberg, El Cielo Por Asalto, Buenos Aires, Argentina, 2001. p. 83.

[39] Ibidem., p. 46.

[40]  Félix Lizaso, «Hombre de letra viva», in: Babe revista de arte y cítical, vol. ii  nº 10, Santiago de Chile 1940. p. 28.

[41] Solano Armando, “El x aniversario de Mariátegui,” Atenea, revista mensual de Ciencias, Letras y Arte, Universidad Concepción, año xvii, nº 179, Concepción mayo 1940. pp.176-184.

[42] Schwartzmann Félix, El sentimiento de lo humano en América: ensayo de antropología filosófica, Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Educación, Instituto de Investigaciones Histórico-Culturales, Santiago 1950-1953. 2 v. véase en particular capitulo xv, “La idea de la acción en Mariátegui” pp.201-207.

[43] Cfr.,  José Carlos Mariátegui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Prólogo de G. Rouillon, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1955.

[44] César Godoy Urrutia, «Un cuarto de siglo de la muerte de Mariátegui», in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 3, Santiago de Chile, abril de 1955, pp. 51-59

[45] Yarkas Lautaro, “José Carlos Mariátegui, Novelista”, in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año xxxvii, nº 387, enero de 1960, p. 74-80.

[46] Cfr.,  José Carlos Mariátegui, La novela y la vida. Sigfried y el profesor Canella, Lima, amauta, 1955.

[47] Yerko Moretic José Carlos Mariátegui: su vida e ideario, su concepción del realismo, Santiago de Chile, Universidad Técnica del Estado, 1970, pp.11-12.

[48] Antonio Melis va a escribir “J.C. Mariátegui, primo marxista d’America” in Critica marxista, nº 2, Roma, marzo-abril, 1967, pp. 132-157. (traducción castellana: “J.C. Mariátegui, primer marxista de América” in Vv. Aa., Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, segunda edición, selección y prólogo de José Aricó, México, Cuadernos Pasado y Presente, nº  60, 1979,),

[49] Cfr., Renato Sandri, “Mariátegui, via nazionale e internazionalismo nel terzo mondo”, in Critca marxista, ano x, nº 6, Roma, novembre / dicembre 1972.

[50] Cfr., Robert Paris, La formación ideológica de José Carlos Mariátegui, Cuadernos de Pasado y presente, nº 92, México, 1981

[51]Ibidim, p. 7.

[52] Cfr., José Aricó, Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, segunda edición, México, Cuadernos de Pasado y presente, nº 60, 1980.

[53] Fernández Osvaldo, “Tres lecturas de Gramsci en América latina”, in: Vv. Aa., Gramsci, actualidad de su pensamiento y de su lucha, Roma, Claudio Salemi tipógrafo editore, 1987, p. 212.

[54] Uso la palabra praxis, en lugar de práctica. Nos dice Mondolfo “praxis (que es la palabra griega mantenida en alemán) es más general; comprende toda forma de actividad, sea teórica o practica.”Cfr. Mondolfo Rodolfo, Feuerbach y Marx, Claridad, Buenos Aires 1936, p. 6. En otro registro Mondolfo agrega. “La praxis es desarrollo, es historia que nace del estímulo perpetuo de la necesidad; y las condiciones que suscitan la necesidad, ya sean derivadas de la naturaleza, o constituidas por los resultados de la actividad humana antecedente, no son exteriores a la humanidad, sino que deben penetrar en la vida de su espíritu para impulsarla a su actividad, producto, que es también productor, creación y creador al mismo tiempo, en el proceso infinito del trastocamiento de la praxis.” Cfr. Mondolfo Rodolfo, Espíritu revolucionario y conciencia histórica, editorial Escuela, Buenos Aires 1968, p. 20.

[55] Cfr., Vv. Aa., Actualidad del pensamiento político de Gramsci, selección e introducción de Francisco Fernández Buey,  cit.  A propósito del trabajo sobre Gramsci de F. Fernández Buey, véase Leyendo a Gramsci, Barcelona, El viejo topo, 2001.

[56] Cfr., Hugues Portelli, edita Gramsci y la cuestión religiosa, Barcelona, Laia, 1977.

[57] Cfr., Vv. Aa., Gramsci hoy, Barcelona, Materiales, extra 2, 1977.

[58] Cfr., María-Antonietta. Macciocchi, Gramsci y la revolución de Occidente, México, Siglo veintiuno editores, 1975.

[59] Cfr., Juan Carlos Portantiero, Los usos de Gramsci, Cuadernos de Pasado y presente nº 53, México, 1977, pp. 1-84.

[60] Carlos Franco, Presentación a Marx y América latina, de José Aricó, segunda edición, México, Alianza editorial mexicana, 1982, p. 10.

[61] Cfr., Francisco. Fernández Buey, Ensayos sobre Gramsci, Barcelona, Materiales, 1978.

[62] Cfr., Vv. Aa., El pensamiento revolucionario de Gramsci, Universidad autónoma de Puebla, 1978.

[63] Cfr., Christine. Buci-Glucksmann Gramsci y el Estado, (Gramsci et l’Etat, Paris, Fayard, 1974), segunda edición, México, Siglo veintiuno editores, 1978.

[64] Perry Anderson, Las antinomias de Antonio Gramsci, (The antinomies of Antonio Gramsci, New Left Review, 1977), Barcelona, Fontamara, 1978.

[65] Cfr., Jacques Texier, Gramsci, Barcelona-Buenos Aires-México, Grijalbo, 1979.

[66] Cfr., Antonio Gramsci. Sobre el fascismo (Sul fascismo, Roma, Editori Reuniti, 1974), introducción de Enzo Santarelli, traducción de Ana María Palos, México, Era, 1979.

[67] Cfr., Vv. Aa., Gramsci y las ciencias sociales, Cuadernos de Pasado y presente n° 19, sexta edición, México, 1980.

[68] Cfr., Hugues. Portelli, Gramsci y el bloque histórico, séptima edición, México, Siglo veintiuno editores, 1980.

[69] Vv. Aa., Hegemonía y alternativas políticas en América latina, coordinado por Julio Labastida, prólogo de José Aricó, México, Siglo veintiuno editores / Unam, 1985.

Editorial ( CdE nº19) .

 “La guerra hace que los hombres buenos hagamos cosas malas.  Y eso es natural” dijo Labbé en CNN. Por supuesto que el alcalde de Providencia no se refería al cuestionado homenaje a Miguel Krassnoff, considerado por él como algo bueno, sino que a las innumerables violaciones a los DD.HH. cometidas durante la dictadura, que al homenajeado le significaron ser condenado a 144 años de cárcel. Entre otras cosas, las palabras de Labbé presuponen que en nuestro país hubo una guerra y no una cruenta masacre de parte del ejército a trabajadores, y compatriotas en general, que eran partidarios o defendieron el gobierno del Presidente Allende, democrática y legítimamente constituido. Volviendo al homenaje, este hecho sin duda es una vergüenza nacional. Así ha sido considerado al menos por una buena parte de nuestra sociedad, incluidos trabajadores, estudiantes y parlamentarios. No obstante, no debe dejar de llamar la atención que de parte de la Derecha no haya habido un juicio categórico de condena a la manifestación convocada por Labbé, la cual constituye una abierta provocación al resto de nuestro país y, en particular, a los más cercanos de las víctimas de la dictadura. Es así como el presidente Piñera no manifestó explícita y oficialmente el repudio que esta celebración merecía. Mas aun, en principio recibió y respondió la invitación, deseándole éxito a los organizadores, y con posterioridad se desdijo responsabilizando a su asesora Andrea Ojeda por lo que calificó como un error cometido desde La Moneda. Pareciera ser una regla que primero prima la emoción y después la razón, pero cuánto de cada una de estas partes está presente en este hecho. El silencio es cómplice y también lo es cualquier intento por minimizar esta escandalosa actividad. Lo más alejado de la suspicacia, aconseja pensar que el bajo perfil que la presidencia le ha dado a esta situación obedece a la fuerte influencia que la Derecha más dura tiene en el gobierno, después de los últimos cambios en el gabinete. Este homenaje demuestra que el país todavía no recupera completamente su democracia. La ultra derecha tiene una fuerte influencia en el gobierno. De otro modo no se explica que desde la presidencia no haya habido un rechazo categórico y explícito a esta acción repudiable por la gran mayoría ciudadana.

El resultado de la partida en Educación del Presupuesto 2012 es otro hecho político que en estas últimas semanas nos ha golpeado, principalmente a quienes pertenecemos al mundo universitario. En primer lugar se destaca la insuficiencia de los montos en este importante ítem del presupuesto nacional, pero,  por otra parte, preocupa la renuencia y la intransigencia extrema de parte del gobierno para cambiar la matriz ideológica neoliberal en la educación. Se insiste en continuar favoreciendo al sector privado mediante la mantención del lucro y el financiamiento compartido. Como una muestra, entre varias otras, señalemos que la tasa de interés del Crédito con Aval del Estado (CAE), en 2012  bajará de 5,6%, aproximadamente, a 2% anual. Este hecho que, sin duda será un importante alivio para las familias que sostienen la educación universitaria acreditada, no lo será para la sociedad en su conjunto, toda vez que la diferencia aproximada de 3,6% en la tasa de interés la financiará el Estado, lo cual significa que esta tasa la cancelaremos el resto de nuestra sociedad y los bancos continuarán recibiendo el suculento interés de 5,6% de parte de sus clientes cautivos, los estudiantes. Se entiende que los bancos prestan dinero con interés debido al riesgo que lleva consigo un préstamo, pero en este caso el riesgo no existe, pues el Estado asume la carga si el estudiante no paga el crédito. Dicho sea de paso, esta invención del CAE viene del gobierno de Ricardo Lagos, con la participación de sus Ministros de Educación Mariana Aylwin y Sergio Bitar. Pero algún cambio en la estructura de la educación en Chile debería haberse logrado, después de más de cinco meses de demandas estudiantiles y movilizaciones de parte de la mayoría de la ciudadanía. Lamentablemente, esto no ha sucedido así y las consecuencias son absolutamente fáciles de prever. Hoy una aparente calma pareciera haber llegado a escolares y universitarios, con lo cual también pareciera cerrarse el capítulo inicial del movimiento estudiantil. Sin embargo, no cabe duda que este conflicto no está aún solucionado y que, probablemente, a poco andar del primer semestre de 2012 las movilizaciones continuarán. El mundo estudiantil y social entiende muy bien, y así lo han manifestado, que no es posible resolver todos los problemas de la educación en el país de la noche a la mañana. Pero también estos actores sociales esperaban un golpe de timón en las directrices de las actuales políticas neoliberales en Educación, las cuales también se extienden a Salud, Vivienda y Leyes Laborales justas que garanticen dignidad y satisfacción a los trabajadores. Para lograr estos cambios ya se escuchan voces que exigen Reforma Tributaria, Nacionalización de nuestras riquezas básicas y una profunda reforma al Sistema Electoral.

Educacion Gratuita

La desmunicipalización de la Educación Escolar es otro proyecto que ingresó al Congreso nacional sin consulta al movimiento social. Por lo demás, este proyecto no vendría a resolver los problemas existentes producto de la educación escolar en manos de las municipalidades, toda vez que no establece fondos revitalizantes para el pago actual de deudas y, por consiguiente, los problemas de caja continuarán. Nuevamente la intransigencia en el mantenimiento de la matriz ideológica se hace presente: el gobierno hará todo lo que esté a su alcance para que el Estado no asuma la responsabilidad que le compete en la educación escolar.

La corrupción en la empresa privada una vez más se hace presente. En efecto, a la colusión de las farmacias, la corrupción en el retail y la compraventa de acciones en la bolsa con información privilegiada, ahora se agrega la colusión de las empresas productoras de pollos. Los problemas políticos, sociales y económicos que vive nuestra sociedad tienen una única gran causa, a saber, el modelo económico neoliberal instaurado por la dictadura de Pinochet, pero mantenido como si fuera una religión por los gobiernos de la Concertación y el actual gobierno de derecha. Las nefastas consecuencias del neoliberalismo parecieran no detenerse con nada. El recién pasado 6 de diciembre, El Mercurio (página B7) publicó un artículo señalando que los países de la OCDE han alcanzado los mayores niveles de desigualdad en 30 años, aumentando los índices de inequidad en 10%. La pregunta inmediata que naturalmente surge es quién lleva la delantera en este vergonzoso ranking. La respuesta es Chile con coeficiente Gini de 0,49 en la escala de 0 a 1. Por las razones expresadas en este último párrafo y otras no mencionadas aquí, la necesidad de establecer un Gobierno de Nuevo Tipo, que desista de la receta neoliberal, es para nuestro país una necesidad ineludible.

Apoyo solidario de Eduardo Galeano a los estudiantes chilenos que luchan por su patria desaparecida y su futuro

“Quiero enviar un abrazo de muchos brazos a los jóvenes valientes que nos están dando a todos una lección de dignidad democrática desde las calles de Chile. Ellos, los indignados, demuestran que hay otro país posible, heredero de Balmaceda y de Allende, y que Chile no termina en las fronteras trazadas por los resignados y los indignos. Que de eso se trata, al fin y al cabo: luchando por la educación, los jóvenes educan a todos los demás. Esta protesta enseña. Yo les digo: gracias mil y suertudas suertes en tan hermosa aventura”.

A través de este mensaje el escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina“, manifestó su apoyo al movimiento estudiantil chileno.

El saludo llegó a través de la Asociación General de Autores del Uruguay (Agadu), luego de que la periodista y estudiante de posgrado Valeria Osorio enviara un carta relatando las motivaciones, el estado, y las distintos problemas que ha tenido la causa.

“Sé que para los estudiantes de mi país (universo en el cual me incluyo) una sola palabra de aliento de gente que analiza constantemente la realidad latinoamericana, podría renovar las energías, la fuerza y la esperanza que se pierde día a día al ver que una causa tan noble y significativa, no sólo para ellos, sino que también para las futuras generaciones, no recibe respuesta”, manifestó la estudiante en su misiva al escritor.

Allende, el Cobre y el Movimiento de Trabajadores y Estudiantes. Por Orlando Caputo y Graciela Galarce

Con la nacionalización del cobre realizada por el Presidente Allende, el 100% de la Gran Minería del Cobre, pasó a ser controlada por el Estado de Chile. El cobre es tan importante en Chile que Allende lo denominó “El Sueldo de Chile”.

Sin embargo, con la desnacionalización iniciada durante la Dictadura de Pinochet, y concretada en los gobiernos de la Concertación, actualmente alrededor del 70% del cobre es producido por las grandes mineras privadas, principalmente extranjeras.

Las exportaciones totales de cobre y subproductos del cobre, desde Chile en 2010 son cerca del 80% de las exportaciones de petróleo de Venezuela y superiores a las exportaciones de petróleo de México. Venezuela tiene 28 millones de habitantes, México tiene cerca de 108 millones de habitantes y Chile poco más de 17 millones de habitantes.

En el año 2010, las exportaciones agrícolas de Argentina, se estiman en alrededor de 25.000 millones de dólares. Las exportaciones chilenas de cobre y subproductos del cobre son el doble de las exportaciones agrícolas argentinas. La población argentina es casi el doble de la población chilena.

Sin embargo, el 80% de los excedentes del cobre como principal riqueza básica de Chile son captados por las grandes mineras privadas, principalmente extranjeras.

En el primer y segundo punto de estas notas hemos resumido un estudio del año 2007 sobre las ganancias de las grandes mineras mundiales en Chile, y la relación con sus inversiones realizadas en Chile desde 1974 hasta 2005, con la información oficial disponible en el Banco Central de Chile, Comisión Chilena del Cobre,- COCHILCO-, y el Comité de Inversiones Extranjeras.

En la tercera parte, en base a los Estados Financieros de las Memorias Anuales del Consejo Minero – organismo que agrupa a las grandes mineras en Chile-, estimamos las ganancias de las grandes mineras privadas, principalmente extranjeras, desde 2006 hasta el año 2011.

I. Las ganancias de las grandes mineras extranjeras en 2006.

Las empresas extranjeras son las más beneficiadas con los actuales altos precios del cobre, obteniendo fabulosas ganancias en Chile. Las ganancias de las empresas extranjeras crecen en los últimos años en forma acelerada, alcanzando en el año 2006, más de 25 mil millones de dólares, de los cuales 20 mil millones de dólares corresponden a las ganancias de las mineras extranjeras que se han apropiado de gran parte del ‘Sueldo de Chile’.

Como se puede observar en la gráfica siguiente, las ganancias enviadas al exterior, que eran antes del año 2003 en torno a 4 mil millones de dólares, suben a más de 25 mil millones de dólares en 2006, debido fundamentalmente al incremento de los precios del cobre.

Los 20 mil millones de dólares de ganancias de las empresas extranjeras en 2006, equivalen
en dicho año a:

  • · Cerca del 75% del Presupuesto del Estado.
  • · 4 veces el Presupuesto del Ministerio de Educación
  • · Y, más que duplican los elevados excedentes de CODELCO.
  • · Las elevadas ganancias de las empresas extranjeras equivalen a 2 veces el Producto

Interno Bruto de Bolivia y a 3 veces el Producto Interno Bruto de Paraguay.

II. Las ganancias de las mineras extranjeras en 2006 son superiores al total de las inversiones extranjeras totales en minería, en el período 1974-2005, es decir, en 32 años.

La información del cuadro siguiente es categórica. Las ganancias de un solo año, 2006, son superiores al total de las inversiones extranjeras en la minería chilena efectuadas en 32 años.

De esta manera, aunque parece increíble, las ganancias de un solo año,-2006-, de 20.000 millones de dólares, son mayores a las inversiones extranjeras totales en el sector minero en Chile en el período de 32 años, desde 1974 hasta 2005.

III. Las ganancias de las mineras privadas, principalmente extranjeras 2006-2011.

El Consejo Minero,- organismo privado que agrupa a las grandes mineras en Chile, incluye a CODELCO. La inclusión de CODELCO en el Balance Consolidado del Consejo Minero, no transparenta en muchas de las categorías económicas las operaciones de las grandes mineras privadas.

En los Balances hay dos mecanismos utilizados para pagar menos impuestos: los ingresos declarados por las ventas disminuyen, y los costos tienen un crecimiento extraordinario.

Nuestras estimaciones sólo están basadas en los costos operacionales, que son los principales costos y que se incrementan a partir del gran crecimiento de los precios del cobre en porcentajes similares.

Por ejemplo, el precio promedio anual del cobre se incrementó de 130 centavos de dólar la libra en el año 2004 a 167 centavos en 2005, es decir en un 28%. Increíblemente, los costos operacionales de los Balances del Consejo Minero también se incrementaron en un 28%.

A partir del año 2005 el crecimiento de los precios del cobre es aún mayor. En 2005, como hemos señalado el precio del cobre fue de 167 centavos de dólar la libra. En 2008, el precio fue 315 centavos de dólar la libra. De 2005 a 2008, los precios se incrementaron en un 89% y los costos operacionales se incrementaron en un 85%.

A partir de lo anterior, y constatando que entre los años 2004 y 2010 se dieron pequeñas modificaciones en la producción, aplicamos a los costos operacionales entregados por el Consejo Minero un incremento anual de 10%. En realidad el crecimiento de un 10% promedio anual de los insumos es muy elevado en cualquier empresa a nivel nacional corregimos los excedentes operacionales antes de impuestos de los Balances del Consejo Minero, y restamos los excedentes operacionales de CODELCO, también antes de impuestos, los cuales se publican en los Balances anuales de CODELCO.

La estimación de los excedentes operacionales de las mineras privadas, principalmente extranjeras, se presentan en el cuadro siguiente En el año 2006, con el precio del cobre que subió a 305 centavos de dólar la libra, los excedentes operacionales o ganancias antes de impuestos de estas mineras privadas superaron los 25 mil millones de dólares y el promedio anual 2006-2011 supera los 26.700 millones de dólares.

En el año 2010, con un precio promedio anual de 342 centavos la libra, los excedentes operacionales o ganancias se aproximan a los 30 mil millones de dólares.

El precio que hemos estimado para este año 2011 es de 415 centavos de dólar la libra, precio menor al precio promedio a la fecha 16 de junio de 2011 que es de 428 centavos, informado por COCHILCO. Para este año 2011, los excedentes operacionales o ganancias estimadas para las mineras privadas, principalmente extranjeras, superan los 34 mil 500 millones de dólares Con información de COCHILCO se debe tener presente que:

  • El precio del oro subió de 604 dólares la onza en 2006 a 1.529 dólares la onza (16/06/2011)
  • El precio de la plata subió de 11,6 dólares la onza en 2006 a 35,5 dólares la onza (16/06/2011)
  • El precio del molibdeno que había bajado de 26,7 dólares la libra en 2006 a 10,8 centavos la onza en 2009, se ha recuperado. COCHILCO estima que alcanzará un precio promedio anual en 2011 de 18 dólares la libra.
  • La producción de cobre, que se había mantenido sin muchas variaciones, se incrementará en cerca de 350 mil TM en 2011 en relación a 2010.
  • En nuestras estimaciones actuales no hemos incorporado el hecho ampliamente conocido, , de que las mineras privadas, principalmente extranjeras, sólo incorporan una parte mínima del oro, plata, molibdeno y otros subproductos contenidos en las exportaciones de cobre, A pesar de ser ampliamente conocida ninguna institución del Estado chileno investiga a las mineras extranjeras.

Comparando los 34.632 millones de dólares de excedentes operacionales o ganancias antes de impuestos estimadas para 2011de las empresas mineras, principalmente extranjeras, con el Presupuesto del Estado de Chile tenemos que estas ganancias equivalen:

  • Al 79% del Presupuesto Público Total (Fisco)
  • A 3,3 veces el Presupuesto Total del Ministerio de Educación.
  • A 7,3 veces el Presupuesto del Ministerio de Salud.

  • Y, a 11,5 veces el Presupuesto del Ministerio de Vivienda.
  • Duplican el Presupuesto Total de estos tres ministerios claves de Chile: Educación, Salud y Vivienda

Con estos recursos o una parte importante de ellos se pueden financiar todas las reivindicaciones de los estudiantes y de los trabajadores chilenos, que han sido formuladas en las masivas marchas recientes en Santiago y en muchas ciudades de Chile.

Recensión del Libro “Se derrumba un mito: Chile reforma sus sistemas privatizados de educación y previsión” de Manuel Riesco Larraín . Por Gustavo Quintana Muñoz

El autor, Ingeniero Civil  (U.de Chile),Vicepresidente  de Cenda en Chile y Coordinador externo de investigación  de UNRISD  ,director de la revista Encuentro  XXI,  que ha desempeñado  diversos cargos administrativos y docentes en universidades chilenas y  norteamericanas, consultor habitual de diversos gobiernos y del Parlamento, y que  ha escrito extensamente sobre el  desarrollo social de Chile y América Latina,   nos ofrece en este libro un análisis de los efectos de la ola privatizadora  en la educación y en la previsión , con el rigor al que nos tiene habituados.

El título de esta obra,  incomprensible para muchos, se aclara ya en el prefacio,  al igual que las razones   para que este libro aparezca en el momento en que se edita.  Allí se indica que son los efectos sociales,  consecuencia de  las privatizaciones en ambos ámbitos,  los que proporcionan el nexo de unión,  y que son los acontecimientos sociales producidos en los años 2006 y 2007, que son analizados con gran clarividencia,  casi   premonitoriamente,  por el autor, los que señalan que el  fracaso de las privatizaciones  abre   finalmente  la posibilidad del  inicio  de una reforma  de los sistemas privatizados de educación y previsión.

¿Qué representa el año 2007 como fecha de edición?   En Diciembre de 2006 la presidenta  Bachelet   envía al Congreso un proyecto de ley   con un amplio programa de reformas al  sistema privado de pensiones y días después recibe el informe de la comisión asesora presidencial para la calidad de la educación  que,  si bien solo llega  a resultados concretos limitados o nulos,   tiene el mérito de sacar a la luz pública un vigoroso movimiento de reforma  de las privatizaciones desarrolladas  en ambos sectores,  principalmente  el movimiento  de los pingüinos, que empuja a la comisión citada a plantear por primera vez  en 25 años la derogación de la legislación que  rige a la educación desde Pinochet.   En suma,  el profundo descontento por los efectos de las privatizaciones en ambos sectores abre un proceso  de reforma de los sistemas sociales privatizados  cuyos resultados finales  dependerán del  desarrollo del movimiento contra  el proceso privatizador y la forma  como crezca la movilización social contra él  durante los próximos años.  Cuatro años después de  la edición de este libro no sólo  se mantiene  este movimiento de reformas sino que incorpora nuevos sectores  que exigen su participación en los asuntos públicos y generales del país,  entre los cuales el enorme movimiento contra las represas en  Aysén   es el mejor ejemplo.

Antes de analizar más detalladamente  la magnitud del  fracaso del proceso privatizador,  tanto en educación como en previsión,  el autor ensaya someramente el  ubicar las políticas sociales  chilenas en el  contexto histórico de un  siglo, dividiendo este lapso en dos partes: de  1924 a 1973  y   de  1973 hasta hoy ,  señalando  las dos grandes estrategias  desarrolladas por el Estado en la transición  del país a la era moderna,  y expresando su opinión de que en este instante  el país experimenta otro gran giro en su estrategia de desarrollo.

El 11 de Septiembre de 1924, en un marco de movilizaciones sociales, una junta  militar de corte progresista toma el poder  y promulga la primera  legislación social, creando las instituciones  económicas  y políticas básicas del Estado chileno moderno,  incluida una nueva constitución política.  La estrategia de desarrollo que se adopta, cuyo guía es el Estado, tiene  como norte  el progreso tanto económico como social  y se desenvolverá  de manera ascendente a lo largo de medio siglo,   impulsada por gobiernos democráticos de variada orientación ideológica, culminando en las profundas reformas democráticas del presidente Frei  Montalva  y  alcanzando su climax revolucionario  durante el gobierno del presidente Allende. Esta estrategia  deja al país un capital cultural social y económico  inmenso y alcanza en el ciclo económico 1958- 1971 una tasa de crecimiento del  PIB  que no volverá a repetirse  hasta los años  90.  Un golpe militar de extrema derecha, encabezado por Pinochet,  pone término violentamente  a  esta  estrategia   e instaura una nueva  sobre los principios del neoliberalismo,  las privatizaciones   y el mercado como único ordenador .

En las tres décadas durante las cuales el país se ha desarrollado con una orientación neoliberal  se distinguen  dos períodos de aproximadamente 17 años cada uno.  Los primeros corresponden al régimen dictatorial,  preocupado de crear un ambiente económicamente amistoso a los negocios de corto plazo y de un manejo de los asuntos públicos mayormente en  interés del empresariado, de las trasnacionales y de la minoría de altos ingresos de la población,  en contrapartida  con un retroceso brutal de todo lo que el país había desarrollado en materia de avance social.  Si se puede establecer alguna diferencia entre ambos períodos , lo  es la persecución sangrienta de los opositores a la dictadura,  frente  a una lenta transición hacia la democracia en el segundo período,  junto  a una lentísima recuperación  de los derechos sociales perdidos.    En lo demás,  sólo más de lo mismo.  Un ejemplo de esto  es el resultado de que un puñado de empresas  mineras, casi todas extranjeras,  que en 2006 remesaron a sus casas matrices unos  veinte mil millones de dólares, cifra del mismo orden de magnitud  que el presupuesto total del Estado chileno.

La paradoja entre el crecimiento durante este período  (2,3 veces entre 1990 y 2005) y el aumento del gasto público (2,8 veces en el mismo período) y  el creciente descontento  que explotó en 2006 y que sigue aumentando, sólo se explica  por una de las distribuciones  de  ingreso más desiguales del mundo, lo que hace que el aumento del gasto público sólo represente  1/5   del   PIB,  lo que se refleja en  un aumento de los salarios ( 53 %  de 1990 a 2004 ) menor  en un   50%  del incremento   del  PIB  en el mismo período,  y  que recién en 1999 volvió a los niveles   que estos tenían justo antes del golpe.   Esta situación  afecta especialmente a los profesores  que,  a pesar de recibir un aumento del mismo orden que el PIB,  aun no recuperan los niveles de sueldo que poseían antes del golpe.

Finalmente,  Manuel Riesco  entrega los elementos de análisis que muestran irrefutablemente que el modelo neoliberal de sociedad,  el mercado regulador absoluto  y  las privatizaciones como freno de  la acción del Estado son la causa  del fracaso  de los sistemas de educación y previsional .

 Un millón de estudiantes secundarios estremecieron Chile en 2006,  con la mayor manifestación social  desde las protestas de los años 80,  exigiendo la derogación de la  LOCE,  motor del  sistema de privatización de la educación, siendo prueba palpable de que el aumento  del presupuesto  de la educación  en 4,4 veces  (1990 – 2005) no basta para  detener  el deterioro constante después de 25 años.  La desregulación de todo el sistema responde a la falta de objetivos confesables  de país,  reemplazados por un vago anhelo de llegar al desarrollo,  lo que lleva a Chile a solicitar su ingreso  a este mundo  desarrollado (OECD). Este solo hecho,  que obliga a comparar la educación de los nuevos socios con la nuestra sólo sirve para exponer nuestra miseria  educacional . Contrastando así nuestro sistema de pobre aporte fiscal a la educación, de acelerado proceso de privatización,  segregación vergonzosa y educación de dos calidades ,para pobres y para ricos, y la caída en la calidad de la educación superior :  sólo 11 de 60 universidades acreditadas por investigación,  con las características del  de  los nuevos socios.  Estos tienen una  estructura mayoritariamente pública (88% en OECD,92% en U.E de aporte estatal) con fuerte participación del estado en la educación superior (25% del aporte estatal total OECD promedio,  con ejemplos que lo  superan (Canadá con un 40% , EEUU,38,6%,Corea , 33,4%, Finlandia , 28,9% y unos 8 a 10 países más).  El objetivo que realmente persigue nuestro modelo es preservar, por una parte,  la calidad de la educación para una elite ideológica y de poder, restringida a no más del 10% de la población dejando  a cerca de un 50%  sin ningún otro tipo de formación que una mala educación secundaria  Para el resto de los estudiantes sólo quedan  ofertas publicitariamente atrayentes,  pagadas y de calidad discutible,  que permiten  muy buenas ganancias a los dueños  de estas universidades,  en el marco de una actividad que legalmente no tiene fines de lucro (el único milagro del nuevo modelo).

Si La  privatización relega  al desarrollo al papel de un falso objetivo ¿Qué hacer ? Punteemos a lo menos  las principales proposiciones del profesor Riesco:

  • Devolvamos  al profesor su calidad, su dignidad y el papel  que tuvo en la sociedad hasta 1973.
  • Reconstruyamos el sistema nacional de educación pública,  partiendo por la recuperación  de la propiedad que le pertenece  y las funciones de gestión docente  de todo lo que financie completamente( subvenciones al 90% de los estudiantes de Chile),  sin perjuicio de continuar su política tradicional de  apoyo financiero a las instituciones educacionales particulares sin fines de lucro , que así  lo ameriten

En suma,  la base de una reforma es que el Estado aporte el financiamiento suficiente y en las modalidades más adecuadas (volver al 7% del P.I.B.,  contra el 3 a 4 % actual).

Finalmente,  Manuel Riesco analiza la segregación social  y el deterioro en las pensiones  de  los sectores  medios, producto de la privatización de la previsión,  así como el enorme costo para el Estado y los enormes beneficios para los mayores grupos económicos y compañías de seguros.

A pesar de que el Estado aseguró en la reforma previsional  una pensión básica para la mayoría de los cotizantes de las AFP con capacidad de ahorro  insuficiente,   mantuvo como pilar único de las pensiones de los sectores  medios la capitalización individual, que entrega  a estos sectores pensiones muy inferiores  a las que aun se otorgan a la mayor parte de los adultos mayores jubilados con el sistema  antiguo ( 3 pilares de financiamiento).

El sistema chileno destina la totalidad de los descuentos previsionales  al mercado de capitales y a la mantención de las propias  AFP  y de las compañías de seguros relacionadas, a diferencia del resto del mundo,  donde sólo una porción menor de las cotizaciones  se destina al mercado de capitales.  En suma,  la privatización del sistema de pensiones  de 1981, es un verdadero embargo  sobre las contribuciones de los asalariados a la seguridad social, principalmente en beneficio directo de los mayores conglomerados  económicos.

Lo más incomprensible de este modelo de previsión es que el principal recaudador de cotizaciones de seguridad social del país, el Estado,  entregue estas a las AFP  y posteriormente tenga que asumir el pago de la mayor parte de la pensión de los adultos mayores (unas   ¾ partes de los 1.594.000 adultos mayores ), pagando las AFP, con los fondos acumulados,  las pensiones de unos 70.000 adultos mayores   y  la quinta parte de las pensiones mínimas garantizadas,  siendo finalmente  los únicos cotizantes beneficiados con la privatización del sistema a lo sumo los sectores perteneciente al quintil de  mayores ingresos.

Queda pendiente aun  investigar a fondo la administración que de los  fondos de pensiones  han hecho las AFP,  pues las cotizaciones,  en un tránsito muy alambicado,  son invertidas en gastos administrativos  de las AFP , traspasos a las compañías de seguro, que a su vez pagan algunas pensiones ( de por vida, e incapacidades),  inversión en el mercado de capitales,   préstamos al Estado (nunca más allá de un 25% del total),  recuperación de parte de estos préstamos por nuevas cotizaciones  al fondo de pensiones, etc.  En estos vericuetos es fácil  aparecer con gastos inexistentes, falsear las ganancias y presentar contabilidades  discutibles  o  fraudulentas.

Ante la interrogante de qué  hacer, sugerencias  muy simples,  tales como acoger la modalidad que la mayoría de los países  han adoptado,  con presencia activa del Estado sobre la base de tres pilares de financiamiento:  pensión básica, financiada por el Estado, ahorro o capitalización con parte de la cotización y reparto anual.

¿Qué niveles debiéramos esperar?  No inferiores a los que entregaba el sistema anterior a 1973 y que es el que aun reciben los  antiguos pensionados y los que no pudieron integrarse  al sistema de AFP.

La recuperación por parte del Estado (hoy en día administrador más eficiente que las AFP) de todos los fondos que recauda para las AFP  y asunción de la potestad que tuvo en el pasado. No es algo imposible, y países como Polonia y Hungría ya lo hicieron tras experimentar el modelo que Chile les había vendido y que resultó ser un pésimo negocio para el Estado.

Neoliberalismo y Crisis Universitaria.

El pasado jueves 16 de noviembre se realizó con una gran participación y asistencia el foro Neoliberalismo y Crisis Universitaria, el cual contó con el patrocinio del Comando de Defensa de la educación Pública, la carrera de Socioeconomía de la Universidad Valparaíso e ICAL deValparaíso.

En esta actividad expusieron los profesores José Cademártori y Sergio Infante, El profesor Infante presentó cifras que dejan de manifiesto el deterioro que ha sufrido la educación superior debido al estrangulamiento impuesto por la dictadura a las universidades, y que continúa hasta nuestros días. A continuación, José Cademártori puso en relieve el estado de la Educación Supera del Gobierno de Salvador Allende, contrastándolo con el deterioro sufrido durante la dictadura, y cómo es necesario un cambio de modelo económico para salir de la crisis que universidades del país y el sistema universitario en su conjunto.

Cita: VVAA.”Neoliberalismo y Crisis Universitaria.”[en línea] Cuadernos de educación . Dic.-Feb.2006 (año1) nº1. p.12 <https://cuadernosdeeducacion.wordpress.com/2011/04/05/neoliberalismo…-universitaria/>%5BFecha de Consulta:    ] .ISSN:0719-0271

Fernando Ortiz, Político y Dirigente Universitario

En 1943 ingresa a la Universidad de Chile para estudiar Historia y Geografía, en una época en que la educación está impregnada del lema de P. Aguirre Cerda ” Gobernar es educar” y, donde además de un derecho de todo chileno, es considerada como preocupación preferente del Estado. Consciente del papel estratégico que para el país constituyen estas ideas, Fernando Ortiz no las abandona en toda su vida.

En 1949 Fernando Ortiz sobresale ya como dirigente estudiantil y está a cargo de la dirección de estudiantes comunistas, distinguiéndose por su enorme capacidad orgánica, su tenacidad en el cumplimiento de las tareas, y en la FECH como temible polemista.

En esa última organización juega un papel muy importante en el período de ilegalidad del partido comunista. En esos momentos la universidad se constituye en un foco de resistencia contra el régimen de González Videla; y los jóvenes comunistas, encabezados por Fernando Ortiz, despiertan la admiración popular por el coraje con que enfrentan la represión.

La “huelga de la chaucha” -contra el alza de la locomoción-donde los estudiantes juegan un papel importante, marca un punto de inflexión en el período de ilegalidad del Partido Comunista. Se acentúa el desprestigio del gobierno, cae el gabinete con Jorge Alessandri a la cabeza, y en el movimiento estudiantil se recompone la unidad de la izquierda con la formación del FAU (frente universitario de izquierda), que recupera la dirección de la FECH eligiendo a José Tohá, Lucho Dodds y Fernando Ortiz. El FAU es uno de ios precursores de! Frente del Pueblo, que postula por primera vez la candidatura presidencial de Salvador Allende (1952).

Las cualidades de dirigente político y universitario de Fernando Ortiz se expresan en forma más marcada aún en la década de !os 80, periodo de auge del movimiento popular en Chile, que culminará con la victoria de Allende y la Unidad Popular en 1970.

La universidad no solo no está ajena a las movilizaciones que sacuden las viejas estructuras sociales, sino que en muchos aspectos se adelanta a las reivindicaciones del Programa de la Unidad Popular Nos referimos a la Reforma Universitaria que estalla alrededor de 1966 y que se extiende por todo Chile. Fernando Ortiz está a la cabeza de los académicos comunistas que impulsan este proceso a partir de la primera asamblea de universitarios comunistas, celebrada en 1964. La Reforma Universitaria, que como lo sostiene él mismo, “gestada en una sociedad en crisis, y tuvo el carácter de un auténticos proceso revolucionario, que aún no termina. Derribó conceptos idealistas sobre la universidad, superó el esquema que sustentaba el inmovilismo, obligó a las autoridades a sustentar, en los hechos, nuevos principios académicos, nuevas estructuras de poder y nueva legalidad”.

Junto a Enrique París encabezan la organización del Partido en la Universidad de Chile, y son miembros activos de las nuevas estructuras que la reforma universitaria ha creado: Enrique Paris como miembro de su Consejo Normativo Superior y Fernando Ortiz como integrante del Senado universitario.

Elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista, cuando se produce el golpe militar, Fernando Ortiz decide permanecer en el país y poner al servicio del Partido y del pueblo de Chile su capacidad y experiencia adquirida en el período de clandestinidad durante el gobierno de González Videla. Así integra la Dirección Central del Partido hasta el momento de su secuestro y desaparición el 15 de Diciembre de 1976.

Cita: VVAA.”Fernando Ortiz, Político y Dirigente Universitario”[en línea] Cuadernos de educación . Dic.-Feb.2006 (año1) nº1.8-9pp. <https://cuadernosdeeducacion.wordpress.com/2011/04/05/fernando-ortiz…-universitario/>%5BFecha de Consulta:    ] .ISSN:0719-0271

La herencia ideológica de la dictadura. Por Osvaldo Fernández Díaz

¿Nos pudimos liberar de la sombra de la noche con el triunfo del “no” en el plebiscito de 1989?  ¿Nos hemos liberado del lastre del “pinochetismo” con su muerte en impunidad? A medida que conocemos lo que ocurrió, sus trágicas consecuencias, y cuánto de su obra aplasta aun a Chile, nos vemos forzados a responder negativamente a estas preguntas. Desapareció el gato, pero quedó su siniestra sonrisa.  No se creyó cuando, a unos años de la dictadura, se dijo que en Chile no había todavía democracia. Cierto, comparadas las cosas, el régimen político que le sucedió era lo más parecido a una democracia. Pero, miradas las cosas desde otro plano, si bien con el término del régimen dictatorial se logró salir de la situación de una “democracia tutelada”,  o acuartelada, se pasó, sin embargo a soportar una verdadera tutela ideológica:  imposición de una hegemonía cultural que se había venido incubando durante aquellos diez y siete años de gobierno militar. Lejos de desaparecer o aminorarse, aquella imposición ha pasado ahora a instalarse plenamente, como la ideología dominante de Chile, desde los primeros gobiernos de la Concertación.

I

En los años cincuenta del siglo pasado el modelo de sustitución de exportaciones se hallaba agotado, y en el plano de la política general se disputaban la sucesión tres proyectos. En primer lugar, una nueva izquierda que comenzaba a diseñarse junto a la figura de Salvador Allende,  creando una nueva alianza que logró expresarse durante los mil días de la Unidad Popular. Otro de los modelos en disputa era el que propugnaban las fuerzas demócratacristianas, que irrumpían con gran ímpetu en la escena política nacional a través de un modelo desarrollista que llevaría a la práctica el gobierno de Eduardo Frei Montalva en 1964. Y por último, un modelo de derecha todavía en ciernes, no totalmente coherente, que sólo se haría nítido durante la dictadura militar. En su conjunto, en el plano político, Chile era un espacio abierto.

En lo que respecta a su comportamiento, la derecha, si seguimos las ideas de Leopoldo Benavides, se encontraba más bien a la defensiva, hasta poco antes de la Unidad Popular. Es con la creación del Partido Nacional que la derecha chilena comienza realmente a elaborar un proyecto de más largo alcance. Se puede afirmar que hasta los 70 le faltaba capacidad de dirección en el plano que Antonio Gramsci llama “intelectual y moral”. De ahí que su mayor triunfo sea hoy día el haber creado esa capacidad de dirección,  que en lo intelectual y moral ha calado profundamente en la sociedad chilena. Aunque los chilenos no voten mayoritariamente por ella, siguen y han hecho suyos muchos de sus preceptos. En general, se puede afirmar que fue gracias a la dictadura y con su apoyo que se pudo modificar la cultura y las estructuras intelectuales hasta entonces vigentes. Por eso se puede decir que la profundidad de la administración intelectual, en términos de conformismo, que ha creado la derecha en Chile es hoy día uno de los desafíos más serios que enfrenta la izquierda.

Si nos atenemos al plano económico y social esta hegemonía cultural es, hoy en día, después de cuatro gobiernos de la Concertación, aún mayor. Por una parte, por la sólida instalación de poderes fácticos, en especial el económico, que está en manos del empresariado chileno. Este poder fáctico se halla reforzado por la hegemonía del modelo neoliberal. La Concertación, que adhiere y se atiene al modelo de la manera más ortodoxa posible, ha pasado a convertirse en una simple administradora y garante del éxito del programa económico del neoliberalismo. Fue en Chile en donde este modelo se experimentó por primera vez y es aquí en donde se sigue aplicando al pie de la letra. Pero no se trata tan sólo de programas políticos que se aplican “desde arriba”. Lo más grave para la izquierda reside en que el neoliberalismo se ha hecho carne en las masas. El consumo y el crédito para el consumo, más la forma de vida que generan, han ganado a los más amplios y humildes sectores y ha pasado a constituir una norma cotidiana  de conducta, que constituye el sostén básico y esencial para la gobernabilidad.
En el plano político es importante destacar que la UDI junto con RN representan casi la mitad del electorado nacional. Su hegemonía se sustenta, por una parte, en el poder fáctico de los empresarios, por otra, en la forma pactada como se logró un resquicio democrático luego del triunfo del “No”, pero principalmente por la fuerza que ha cobrado el dominio ideológico. Se ha ido produciendo, entonces, pero para el lado de la derecha, lo que Antonio Gramsci había propuesto como proceso de instalación de una hegemonía, diciendo que ésta supone a la clase hegemónica como dominante y dirigente a la vez. Partiendo del hecho que en el arco político de una sociedad como la nuestra se consideran las perspectivas de una alianza sobre la base de que hay, en ese arco, amigos, aliados, adversarios y enemigos, entonces una adecuada política de alianzas debe tratar de fortalecer el campo de los amigos, incorporando en él a los aliados; debe neutralizar y, si es posible, como ha ocurrido en Chile, fagocitar  a los adversarios, para poder lograr la meta:  reducir el campo de los enemigos a su mínima expresión. Si observamos la situación política chilena, vemos que para la derecha este programa aparece casi cumplido, y lo sería cabalmente, si no fuera porque desde el fin de la dictadura ha habido cuatro gobiernos de la concertación, lo que significa que en el plano estrictamente político la derecha no ha logrado todavía la alternancia. Esto nos lleva a que tenemos, de un lado, la alianza conservadora con la UDI y sus aliados de Renovación nacional, y del otro, la Concertación que podríamos describir como adversarios neutralizados de la derecha, y una izquierda seriamente disminuida -si tomamos en cuenta la tradición chilena- y que sólo en estos últimos años empieza a remontar.

II

El primer acto fundacional del golpe de estado de 1973 fue el quiebre institucional, la supresión violenta, no sólo de lo que había sido la práctica política de los años del Frente Popular, sino de lo que era institucional desde mucho antes. Se persigue, se relega y asesina a la clase dirigente política; algo similar ocurre con los trabajadores, con lo cual se busca acabar con la capacidad negociadora de la clase obrera. En fin, se siguen rigurosamente los dictados de la Doctrina de la Seguridad Nacional que se había estudiado en las escuelas de adiestramiento militar de los EEUU. El terror de Estado que se aplica es igualmente consecuente con esta misma doctrina, que hablaba de un enemigo interno. No se piensa todavía mucho hacia delante, y a pesar que Jaime Guzmán fue encargado de trabajar con un equipo, desde los primeros días, en una nueva Constitución,  todo el primer afán de la Junta estuvo destinado a borrar la cultura política democrática y cívica a que los chilenos se habían acostumbrado desde el fin del gobierno de Ibáñez. Esta depuración llevada a cabo con prolijidad y saña dura hasta pasado el año 1975.

Casi inmediatamente después del golpe, tres sectores concurrieron como protagonistas a darle cuerpo a una doctrina, y a lo que después sería un proyecto de gobierno: los militares, los gremialistas, y los flamantes economistas que volvían de la Universidad de Chicago. Esto comienza cuando la coincidencia y compromiso entre estos tres sectores se anudan en una densa trama (la trenza). Así, los militares que adherían a la una concepción ideológica que se desprende y sustenta de la idea de la guerra fría, y que aporta el autoritarismo y la práctica del mando unipersonal, se vinculan con aquellos jóvenes economistas que se habían formado en la Universidad de Chicago y que, pese a sus diferencias, optaban  por la economía de mercado y el neoliberalismo. A ellos se unen también desde los primeros momentos los gremialistas liderados por Jaime Guzmán, quienes impregnan el todo con un componente católico extremo e integrista.

Estas ideas, que lograron tomar un cuerpo definitivo desde la aprobación de la Constitución de 1980, se habían venido entrelazando en torno a un núcleo central que era la economía de mercado. Algunas de las ideas integrantes de este cuerpo existían de antes en estos tres sectores. Por ejemplo, la idea de que el Estado sólo tenga un papel subsidiario, era uno de los componentes básicos del gremialismo y justificaba también la intervención militar en política. Otra idea común y que funcionaba ya en cada uno de los tres sectores era el “apoliticismo”. El movimiento gremialista se crea en 1965 y «nace como respuesta a la politización de la Universidad en Chile, y a la radicalización de las posturas que se dieron en los períodos de Frei y Allende (2).

Todo se precipita cuando el golpe de Estado de 1973 da origen directamente el gobierno de la dictadura militar. Si bien este bloque inicial de poder ha venido progresivamente desmaterializándose con respecto a su contextura inicial, con la salida del poder político de Pinochet y la paulatina reconversión de las FFAA chilenas, persiste, sin embargo, en comportamientos de administración como el mando unipersonal.  En ocasiones esta persistencia se advierte en la fuerza que adquiere la represión, y la colusión constante entre el empresariado y las fuerzas políticas de derecha.

El gremialismo es el verdadero germen de la postura ideológica actual de la derecha chilena, que en los momentos iniciales entronca con la dictadura y le otorga un sentido político ideológico, de más futuro que la doctrina de la seguridad nacional. Su participación como asesor en el gobierno de la Junta militar apadrina «políticamente el proyecto económico de los Chicago Boys, dotándolo de coherencia política y calzándolo con el nuevo proyecto que se vislumbraba para Chile(3). Junto con participar en la preparación de la que sería la Constitución de los 80, es el autor de la Declaración de Principios del Gobierno de Chile. Continúa posteriormente en la década de los ochenta, más concretamente el 24 de septiembre de 1983, cuando se crea la Unión Democrática Independiente (UDI), cuyo primer comité directivo fue presidido por Jaime Guzmán.

Algunos años más tarde, como preparación para el plebiscito en 1988, la derecha se une como Renovación Nacional. A dicho conglomerado concurren excedentes del Partido Nacional presidido por Andrés Allamand, la UDI, y el Frente Nacional del Trabajo, presidido por Sergio Onofre Jarpa. Fue el primer partido político inscrito a nivel nacional desde el receso político de 1973. Fue durante el gobierno de la Junta militar, que estos distintos protagonistas de la dictadura y sus compañeros de ruta se fueron entendiendo y, si podemos decirlo así, la trenza comenzó a tomar cuerpo y consistencia.

De tal manera que es una trama ideológico-cultural de derecha la que cubre la actual democracia en Chile, empezando por el hecho que estamos hablando de una democracia que fue pactada, y que la totalidad de los detalles que se refieren a los compromisos pactados no se conocen aún plenamente. Esta situación confiere internamente a nuestra sociedad  un sesgo ideológico que es reaccionario hasta en los actos más cotidianos. Lo que lleva a una situación que en materia de derechos, de libertad y de reconocimiento, ha retrocedido hasta el panorama que existía antes del gobierno de Pedro Aguirre Cerda, ya que la Constitución de los años 1980 fue un evidente retroceso con respecto a aquella del año 1925. Importantes movimientos laborales, de los pueblos originarios, de las mujeres, de los estudiantes universitarios, de la salud y la educación, constatan en sus luchas diarias este retroceso en la dignidad y el reconocimiento. Y no hablamos sólo de una atmósfera cultural, que impone hábitos y costumbres, sino particularmente de su reproducción y reorganización a través del funcionamiento actual de los aparatos ideológicos de Estado. Es a este lastre ideológico al que  nos referimos cuando se escucha decir que el carácter público de la institución estatal ya no está a la orden del día, que son ideas nostálgicas. Ideas que siguen a una situación de facto que se instaló desde el mismo instante en que los componentes tradicionales de la sociedad chilena, que antes eran públicos, tales como la salud, la previsión y la educación, dejaron de serlo,  fueron privatizados, e incluso, han pasado a ser regidos por las leyes y normas del mercado.

NOTAS
(1) Este trabajo ha sido inspirado por la lectura de los libros de María Olivia Mönckeberg, en especial “La privatización de las Universidades. Una historia de dinero, poder e influencias”, editorial Copa rota, Santiago de Chile, 2005.
(2) Moncada Durruti, Belén, Jaime Guzmán, el político, RIL editores, Santiago de Chile, 2006, p.41.
(3) Idem, p.73

Cuadernos de Educación Volumen trimestral Junio 2008, Año 3 N° 7