La Reforma Universitaria de 1967. Ricardo López Erazo

Hace 50 años los campus universitarios de Chile se estremecieron.Las comunidades universitarias – académicos, estudiantes y personal no académico – irrumpieron en la escena política y social del país, proclamando el inicio de un proceso de reforma de la educación superior.

Hasta ese entonces, las Universidades eran consideradas “torres de marfil” haciendo alusión al nulo involucramiento en el devenir de su entorno social y menos en la construcción de un proyecto-país. Era un sistema elitista al que accedían sólo estudiantes que lograban sortear con buenos puntajes la prueba de ingreso que a la sazón se denominaba Bachillerato.

Salvo excepciones, que confirman la regla, los hijos de obreros y campesinos no tenían posibilidades de acceder a la educación superior. El sistema universitario reproducía a las elites gobernantes.

El proceso de Reforma Universitaria de 1967 fue un proceso complejo y ocurrió en un escenario histórico de guerra fría, sin embargo, el apoyo de las comunidades universitarias fue transversal. Los motores del proceso fueron jóvenes democratacristianos, socialistas, comunistas y un gran número de jóvenes, académicos y trabajadores independientes. La única exclusión provino de la extrema derecha con el movimiento gremialista creado por Jaime Guzmán el mismo año 1967. (El movimiento gremialista es el antecedente histórico de la actual UDI.)

Ese año el sistema universitario estaba conformado por ocho universidades, con gran preponderancia de las universidades estatales. La reforma vino a modificar de manera sustancial los contenidos y orientaciones de las funciones universitarias. Se estableció una nueva estructura de autoridad y poder a través de una participación triestamental e involucró, como nunca antes, a las universidades en la generación de proyectos de desarrollo y modernización del país.

El proceso de reforma significó que grandes contingentes de jóvenes se interesaran en los problemas de la sociedad chilena y en la forma en que se vinculaban el conocimiento científico y cultural con el desarrollo nacional y la política.

Cada casa de estudios vivió su propio proceso de reforma, pero es posible distinguir cuatro objetivos comunes en cada una de las universidades:

  1. Una docencia que fuera más allá del mero adiestramiento. Se procuró una formación más amplia, humanista y participativa. Por primera vez, los estudiantes tuvieron la posibilidad de incidir en la organización del currículo.
  2. Se promovió la investigación científica y tecnológica, aumentando considerablemente los recursos para aumentar la dotación de académicos de jornada completa e investigadores. Se mejoró notablemente la infraestructura de investigación, entendiendo que el desarrollo de ésta enriquecería a la docencia.
  3. El proceso de reforma incentivó una función que las universidades no habían desarrollado hasta ese momento, a saber, la extensión universitaria. Se buscó hacer aportes pertinentes a demandas de la sociedad. Es al calor de este proceso que surgen el ICTUS, el BAFONA, la Universidad de Trabajadores (UTE), el DUOC (UC) cuyo propósito inicial de este último era el acceso de jóvenes obreros y campesinos a la educación superior – muy distante de lo que hoy es- y múltiples experiencias en ese sentido, tan alejadas de los esfuerzos de “vinculación con el medio” que no son otra cosa que los brazos comerciales de las actuales universidades.
  4. La Reforma significó una amplia democratización de los gobiernos universitarios, se implementó la elección triestamental de las autoridades unipersonales y se promovió la participación de todos los estamentos en las decisiones de los gobiernos universitarios.

En términos generales, la Reforma Universitaria fue un proceso constructor en el que las demandas eran apoyadas por proposiciones sustantivas.

Durante el período 1967-1973, la Reforma continuó implementándose y mejorando continuamente, pudiendo señalarse que en ese período nuestras universidades respondieron satisfactoriamente a las demandas sociales y del país. Asimismo, su desarrollo interno posibilitó una vida universitaria real, rica en experiencias, debates y desarrollo personal de sus estudiantes. Nadie cuestionaba el rigor y la calidad de la formación incrementando vigorosamente el prestigio internacional de nuestras universidades.

En septiembre de 1973, la larga noche de oscurantismo habría de abortar dramáticamente este proceso. Con metralla y corvos entraron los bárbaros y sus rectores-delegados para demoler toda la obra realizada. Las expulsiones y persecución de estudiantes no se hicieron esperar, el despido de académicos y trabajadores fueron el denominador común en todas nuestras universidades. Luego, anticipándose a la transformación de la educación en un negocio, desmembraron y debilitaron a las universidades nacionales, obligándolas a una política de autofinanciamiento, pavimentando así el camino para la entrada a este “nuevo mercado” de instituciones que difícilmente podríamos llamar Universidades.

Hoy se discute en el Congreso el proyecto de Reforma de la Educación Superior, el gobierno ha comprometido que tras este proyecto se enviarán, este mismo año, dos nuevos proyectos: el que termina con el CAE y el de fortalecimiento de las universidades estatales. Son los primeros pasos para recuperar (o comenzar a recuperar) lo alcanzado en el proceso de reforma universitaria de 1967. Se requerirá del mismo espíritu constructor y de propuestas sustantivas para volver a colocar nuestra educación superior en el sitial que le corresponde.

Anuncios

Ley Reservada del Cobre. Por Ricardo López Erazo

La prensa nacional se refiere en breves palabras al hecho histórico, cuando el balance de CODELCO consigna pérdidas para este año 2016, de que haya tenido que recurrir a endeudamiento para pagar el 10% de sus ventas a que está obligada por la Ley Reservada del Cobre.

La Ley Reservada del Cobre fue dictada el 11 de abril de 1975, por la Junta de Gobierno encabezada por Augusto Pinochet. Esta ley señala que el 10% de los ingresos totales anuales de CODELCO deben entregarse al financiamiento de las FF.AA.

Si este 10% resultara inferior a US$ 90 millones en un año entonces el Fisco deberá completar el faltante y al efecto, deberá consignarse un ítem excedible en la Ley de Presupuesto de la Nación cada año.

El inciso 2° de la Ley especifica que las entregas de estos fondos “se harán en forma reservada y su inversión, ya sea en compras de contado o servicio de los créditos, se dispondrá mediante decretos supremos reservados exentos de toma de razón y refrendación”.

El artículo 7 señala que los recursos no se incluirán en la contabilidad general de la Nación.

Durante los últimos diez años CODELCO ha debido entregar un promedio anual de US$ 1.216 millones (US$ de 2015). Estos recursos equivalen al 70% del gasto fiscal en atención primaria de salud, recurro a este ejemplo porque es conocido el acuerdo de especialistas en cuanto a que la solución del problema de salud en Chile pasa primero por fortalecer, precisamente, la salud primaria.

La Contraloría General de la República ejerce controles “reservados” a las FF.AA., no puede publicar los resultados de auditorías, impidiendo así un control social sobre estos enormes fondos. Contraloría no puede revelar hallazgos como reparos, sumarios o denuncias, ni los resultados de su gestión contralora como condenas penales, reintegros al Fisco o multas.

Mientras el Ejecutivo y el Congreso discutían arduamente la ley de presupuesto 2016, la ley de reajuste de las remuneraciones de los trabajadores públicos y sobre los fondos para asegurar una apropiada ayuda a las Universidades Públicas (incluida la gratuidad), hemos sido testigos de mensajes conocidos:

  • La situación económica está mal, hay que apretarse el cinturón.
  • No hay un “puto peso”.
  • Se puede hacer más con menos, solo hay que saber gestionar.
  • Chile no está para despilfarros.
  • Hay que respetar la regla fiscal.
  • Y un largo etcétera.

El que CODELCO una empresa pública tenga que endeudar al Estado Chileno, por ende a todos los chilenos, para financiar la compra de armamento y otros activos que hacen las delicias de las FF.AA, no produce la misma discusión.

En esto, a pesar de los despilfarros, robos, estafas y coimas que estos ingresos han producido y que son de público conocimiento, no hay refriega, no hay discursos destemplados. Recientemente una comisión investigadora de la Cámara de Diputados estableció que las operaciones fraudulentas descubiertas en 2015 habían significado la desaparición de US$ 5.000 millones de estos fondos.

Ni siquiera, a propósito de la reciente capitalización de CODELCO por US$ 975 millones, se considera los efectos de este multimillonario gasto en la sagrada “regla fiscal”, creada bajo el gobierno de Ricardo Lagos.

Los apretones de cinturón sólo corren para la sociedad civil, las familias, los trabajadores, las universidades públicas, nunca para las FF.AA.

A pesar de todos los delitos que se han cometido con dineros de esta famosa Ley, aquí la derecha no exige nada: “ellos saben gestionar, no hay despilfarro, la situación económica permite el gasto (inversión dicen ellos) porque Codelco es una empresa de clase mundial y tiene acceso a buenos créditos en el mercado internacional”. Durante los últimos cuatro años Codelco ha emitido bonos de deuda por US$ 2.400 millones, en este mismo período ha pagado US$ 1.574 millones por concepto de esta ley. Durante 2016 tiene una pérdida acumulada de US$ 18 millones.

Cuando en nuestro país, la palabra probablemente más utilizada, por tirios y troyanos, es TRANSPARENCIA mantenemos esta Ley Reservada que es la antítesis de lo que la sociedad pretende.

codelco

No podemos seguir permitiendo que esta mochila impuesta en dictadura siga carcomiendo a nuestra principal empresa pública.

El financiamiento de las FF.AA. debe provenir de tributos corrientes, cumpliendo tres elementos básicos: que los que tienen más paguen más, que exista injerencia social sobre ese gasto y que esos dineros sean fiscalizados en su aplicación por la Contraloría General de la República, de la misma manera como lo es para todo el aparato estatal en Chile. Éste fue un tema relevante en los encuentros locales, provinciales y regionales convocados para discutir una nueva Constitución.

La Formación de los Ingenieros Comerciales en Chile. Ricardo López Erazo

El rector de la Universidad Católica de Chile y otros personeros, incluidos estudiantes, se manifestaron dolidos y sorprendidos por el caso Penta y la participación de insignes egresados de esa casa de estudios superiores.

¿Es creíble ese estupor?

Por supuesto que no.

La formación de los Ingenieros Comerciales, no sólo en esa casa de estudios, adolece de fallas sistémicas, las que intentaré describir en este artículo.

La primera de ellas dice relación con la tesis de Fukuyama, según la cual la desaparición de la URSS y la RDA supuso para los formadores de economía y negocios que el sistema capitalista resultaba ser un vencedor final y por tanto era necesario volver a los orígenes del sistema capitalista y reforzar la enseñanza del capitalismo como lo predicara F. Hayek.

A partir de esa primera falla se producen las posteriores:

Eliminar del currículo toda mención a la crítica marxista sobre el modelo capitalista de producción.

Los seguidores de Hayek, Friedman y otros eliminan también toda referencia a J.M.Keynes, de tal manera que los alumnos de Harvard realizan un paro exigiendo estudiar a Marx y Keynes en su Facultad.

Se hace abandono de la enseñanza de conceptos como los de solidaridad, cooperativismo y socialismo.

Se oculta deliberadamente el que Adam Smith, en su obra La Riqueza de las Naciones, además de su hipótesis de la “mano invisible”, formuló también los conceptos de “El Hombre de Pecho” y el de “Espectador imparcial”. El primero reside en todo hombre que hace uso de su imaginación y de sus sentimientos para estar próximo al padecer de sus semejantes. El “espectador imparcial” es aquel que nos guía en nuestros juicios sobre el modo en que nos conducimos.

A pesar de todas las crisis vividas desde comienzos de los 70, los seguidores de Hayek y Friedman no reconocen que sus tesis tienen groseras fallas e insisten en la cuestionada hipótesis de que el “mercado” es la mejor forma de distribución de la riqueza. Esto a pesar de los elevados índices de concentración de la riqueza que mantienen a buena parte de la población mundial bajo los índices de pobreza.

La Universidad Católica de Chile no debiera sorprenderse por la participación de Ingenieros Comerciales egresados de esa casa de estudios en escándalos financieros donde se abusa de la fe pública y se lesiona el interés de los más desposeídos, toda vez que esa Universidad plasmó una alianza estratégica con la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago a fines de los años 60.

Privatizacion

Los estudiantes de la Universidad Católica que participaron del intercambio con la Universidad de Chicago fueron el brazo civil de la dictadura militar, fueron ellos quienes asumieron la responsabilidad de desmantelar al Estado de sus empresas. Este fenómeno se concentró en la década de los 80´s y significó el desmantelamiento de empresas de utilidad pública como la Empresa de Transportes Colectivos del Estado (ETC), Empresa de Ferrocarriles del Estado, y el traspaso a manos privadas, y a precio vil, de 32 empresas pertenecientes a la CORFO. Todos estos traspasos de propiedad social a propiedad privada se hicieron sin licitación y permitiéndose que los mismos que preparaban la privatización y determinaban los precios pudiesen participar en la compra de estas empresas (Julio Ponce Lerou, Roberto de Andraca, José Yuraszeck, Carlos Alberto Délano, el grupo Hurtado Vicuña, Fernández León, entre otros). En su momento todo ello fue legal, pero no ético.

La privatización mayor la realizó José Piñera al destruir el sistema de pensiones solidario y construir uno privado (país de empresarios y no de proletarios, se nos dijo entonces), y después de más de treinta años la ortodoxia neoliberal continúa afirmando el “éxito” del nuevo sistema, a pesar de los resultados ya conocidos por miles de empobrecidos jubilados de las AFP.

Todo esto fue acompañado de procesos desregulatorios y de apertura absoluta a los mercados externos. ¿Los resultados?:

Altas tasas de cesantía, desnutrición extrema de las pequeñas y medianas empresas nacionales, un modelo de crecimiento que sólo puede aprovechar ventajas comparativas (cobre, celulosa, salmón..), pero incapaz de desarrollar ninguna ventaja competitiva.

Todo lo anterior tiene una expresión final: el nivel de concentración de la riqueza es uno de los más aberrantes del planeta, por el pago a los capitales versus el pago al factor trabajo, expropiatorio del 90 % de los chilenos, también antidemocrático.

Los alumnos de las facultades de Economía y Negocios se ven impelidos a estudiar a G. Sorman y tragarse las hipótesis de “el fin de las masas” y la “modernidad de las ideas antiguas”. La primera de ellas es un ensayo antisindicalista y la segunda es un intento de presentar a Hayek como un intelectual que genera lógica pura.

Se enseña en las facultades de economía y negocios que el mercado es el mejor distribuidor de la riqueza, sin embargo se oculta que la economía chilena es una economía oligopólica y también se oculta que es el modelo imperante el que produce ese efecto.

Si una Universidad se declara “pública” y que su fin ulterior es servir al interés del país, entonces debiera asumir que su aporte real al país es generar profesionales en economía y negocios que realmente comprendan y asimilen la realidad de los miles de desposeídos, cesantes y mal pagados trabajadores.

El tema de la ética es también punto importante.

Al parecer las Universidades han asumido que el tema de la ética es un asunto transversal y que debiera ser un objetivo de toda cátedra el inculcar valores éticos. Parece que esto falla, porque cuando todos están a cargo de algo sucede que nadie es responsable.

Nuestro país está saturado de conceptos como el de la competitividad, lo cual significa aniquilar al competidor. También el del consumo, pues no importando lo que sea, eres socialmente exitoso si consumes más que tu vecino.

El país se ha conmocionado con los escándalos de Penta, Caval y Soquimich, y las casas de estudios superiores deberán reaccionar, porque el pueblo las interpela: es necesario que las universidades se pongan realmente al servicio del país y generen profesionales críticos y comprometidos con el devenir de la sociedad entera.

penta

Todo lo anterior ha ocurrido porque las facultades de negocios de Chile (salvo honrosas excepciones) han convertido a las recetas neoliberales en verdaderos dogmas de fe.

Es obvio que para detener la corruptela se hace necesario terminar con el modelo neoliberal, ello supone discutir y aprobar una nueva Constitución que nos libere de los amarres y candados de la dictadura de Pinochet, que hasta el día de hoy agradecen estos “insignes” egresados de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Católica de Chile. Pero, al mismo tiempo, hay que iniciar un proceso modernizador de las Facultades, que permita un clima democrático, donde las discusiones sobre economía y negocios no se impidan por actitudes dogmáticas.

Se hace imprescindible que en las Facultades de Economía y Negocios se convoque, a la brevedad, a Claustros tripartitos para discutir y replantear nuevos currículos que modelen un nuevo tipo de profesional crítico y que genere aportes reales al cambio de modelo económico y de planes de desarrollo económico y social alternativos.

Sólo así las Universidades jugarán un rol público.

Ricardo López E.

Ingeniero Comercial

 

 

 

La contrarrevolución en Venezuela. Ricardo López Erazo

Sin lugar a dudas la revolución bolivariana que lleva a cabo el pueblo de Venezuela despierta odios y pasiones.

En sus 16 años ya ha debido soportar al menos dos intentos de golpe de estado, sin embargo en esos mismos años el proceso bolivariano ha competido en elecciones libres en 19 ocasiones, resultando ganador en 18.

¿Cómo es que una república latinoamericana que se somete, de acuerdo a su constitución, con mucha más periodicidad que otras al escrutinio popular es atacada y sindicada de antidemocrática?

Sin dudas la respuesta irá por el camino de la lucha ideológica, se trata de un pueblo que ha iniciado la construcción de una sociedad menos desigual y para ello recurre a formas, reformas y actitudes que escapan de la norma neoliberal.

¿Cuáles son estas? y ¿por qué despiertan tanto odio de gobiernos, prensa y medios en general?

Mi hipótesis es que Venezuela inició un camino de cambios que se encuentra en las antípodas de las soluciones que se urdieron en la capital norteamericana, entre políticos y empresarios neoliberales.

El llamado consenso de Washington consiguió que Chile fuese su primer laboratorio exitoso (considerando la métrica capitalista), de tal manera que los primeros gobiernos post-dictadura de Pinochet mantuvieron, en su esencia, los postulados de dicho consenso.

Resulta imperioso señalar que Venezuela, antes del proceso bolivariano, era gobernada por dos coaliciones políticas que se alternaban en el poder: COPEI y ADECO, la primera era la expresión democratacristiana más poderosa del continente y la segunda una síntesis de una derecha conservadora. Ambas coaliciones se alternaron en el poder durante decenios sin alterar para nada el modelo de desarrollo que culminaba siempre en una enorme desigualdad social. Es menester también señalar que ambas coaliciones prestaron ayuda, solidaridad y refugio a miles de chilenos durante la dictadura pinochetista. Eso se agradece.

Sin embargo, en Venezuela, al igual que en México, gobernaban los empresarios e imponían un régimen desigual que sometió a la mayor parte de sus ciudadanos a un régimen de pobreza, a pesar de la enorme riqueza petrolera de la que dispone ese país.

La mayoría de los chilenos vemos televisión abierta (gratis entrecomillas, porque debemos asimilar la publicidad que el mismo consenso de Washington ideó para transformarnos en consumidores en vez de ciudadanos) y nos alarmamos de cómo este pueblo hermano y querido se debate entre tanta violencia según los mismos medios.

Famosas son las fotos trucadas de México, Chile, Egipto y otros países en donde se nos pretende mostrar los atentados a la libertad que estarían ocurriendo en Caracas.

Nos visitó el Vicepresidente de EE.UU. y felicitó al expresidente Piñera por su pragmatismo, es decir por su estricto apego al consenso neoliberal.

Hugo Chávez fue, sin duda, un presidente singular. Es probable que para nuestra cultura política sea un líder extraño, populista dirán los que miran neoliberalmente. Pero lo que lo distinguió fue su hablar llano, sincero y con palabras bien comprendidas por el pueblo.

By David Hernández (https://www.flickr.com/photos/davidhdz/9438076805/) [CC-BY-SA-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

By David Hernández (https://www.flickr.com/photos/davidhdz/9438076805/) [CC-BY-SA-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)%5D, via Wikimedia Commons

Hace ya más de un mes que Venezuela está en los noticiarios de las cadenas de medios que repiten insidiosa y majaderamente el mismo mensaje: En Venezuela no hay democracia, en Venezuela no hay libertad de expresión, ergo, el gobierno debe caer. Este cerco mediático es llevado a cabo por CNN, Televisa, O Globo, Caracol, El Comercio, El Clarín, El Mercurio, La Tercera, etc.

El propósito es derribar al gobierno legítimamente constituido, para ello han iniciado lo que es conocido como golpe blando, sin embargo están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias y resolver su propósito con una guerra civil. Este escenario lo hemos conocido primero en Irak, Libia, Siria, Egipto y recientemente Ucrania. Los halcones de EE.UU. no tienen límites morales con tal de controlar el oro negro. En Chile conocemos bien esa falta de límites. Ninguno de estos medios cuestionó alguna vez las intervenciones belicistas que llevaron al derrocamiento de esos gobiernos.

Los ataques mediáticos de los medios controlados (y financiados) por el imperialismo han puesto en la retina de los pueblos del mundo suficientes árboles de manera de no dejar ver el bosque del proceso bolivariano. Es el propósito, de este artículo, ayudar a develar ese bosque para que, al menos en Chile, los trabajadores, los estudiantes y el conjunto de organizaciones políticas y sociales que han luchado por iniciar un nuevo ciclo político, social y económico no comulguen con las ruedas de carretas que estos medios y la derecha más reaccionaria han logrado que se traguen algunos personajes de la política chilena.

Si hablamos de democracia, en primer lugar, debemos consignar que Venezuela es un país que más temprano que todos, discutió, analizó y votó por una Constitución Democrática que los rige (el librito azul) y que es respetada por todos su poderes constituyentes.

NMPresidente-Top20

Esa Constitución, entre otras libertades, señala que el poder es revocable y si el pueblo considera que no se está cumpliendo con el mandato popular se puede, mediante voto popular, restar dicho poder.

En Chile dicha norma no existe, y ciertos políticos se oponen siquiera a la idea de una Asamblea Constituyente. Entonces el miedo a la democracia no viene de los que son acusados de antidemocráticos sino de, precisamente, quienes se tildan de democráticos.

A mayor abundamiento, en términos de libertades, la participación electoral de los venezolanos, a diferencia de Chile, supera el 80%.

La prueba de fuego de cualquier proceso de cambios o revolucionario es la modificación del índice de Gini (en Cero marca la distribución ideal de los ingresos y en Uno marca la peor distribución). El proceso bolivariano ha logrado el record de obtener en sus años de ejercicio una disminución desde el 0,59 al 0,39; este logro es el más significativo de la historia reciente de los pueblos emancipados del neoliberalismo y es el que demuestra que efectivamente es el pueblo, sus trabajadores y estudiantes, los niños y la tercera edad, los depositarios del esfuerzo revolucionario del proceso bolivariano.

Llamo a los lectores a revisar este índice de Gini en Chile en el último cuarto de siglo.

La prensa mercurial y la otra (igualmente neoliberal, incluidos los canales CNN y TVN) han despotricado sobre la falta de libertad de información en Venezuela. Al respecto es necesario informar que es más fácil encontrar un diario de oposición que uno de gobierno. También es necesario señalar que la señal de teleSUR no es permitida en EE.UU.

nicolas-maduro-alba

En Venezuela circulan sin impedimento alguno 28 periódicos, la gran mayoría de ellos son de oposición. En nuestro país no podemos decir lo mismo.

El salario mínimo en Venezuela es, en moneda de igual poder adquisitivo, tres veces superior al chileno.

Durante el proceso bolivariano, el IVA ha descendido desde un 16% a un 11%. Este es el impuesto más regresivo porque afecta principalmente a los trabajadores que gastan todos sus ingresos en bienes afectos a IVA. Tampoco en nuestro país podemos decir lo mismo.

En Venezuela, alrededor de 14 millones de ciudadanos tienen acceso a alimentos subsidiados. Esto significó que la FAO considerara a Venezuela dentro de los tres primeros países de menor índice de subnutrición. ¿Por qué CNN Chile insiste en que faltan alimentos?

¿Por qué desde España el diario El País insiste en que la economía de Venezuela está quebrada cuando su deuda total es de un 51,6% de su PIB, mientras que el país de Rajoy ostenta un record de 300%?

En Venezuela el desempleo ha disminuido en los últimos diez años desde un 19,2% a un 6,4% actual. ¿Pueden decir los mismo EE.UU y los países europeos?

La OMS también ha declarado a Venezuela como uno de los tres primeros países en sus índices de salud. La experiencia de integración entre Venezuela y Cuba en materia de salud es extraordinaria, el aporte cubano con médicos de terreno y académicos del área ha permitido que ya hoy Venezuela disponga de los médicos especialistas e integrales que la salud de ese pueblo demanda. Antes del proceso bolivariano no había facultades de medicina, hoy Venezuela presta servicios médicos especializados, no sólo a la población venezolana, sino que al resto de América Latina.

En relación con la educación los logros son gigantescos:

En Venezuela no hay analfabetos, (en 2005, la UNICEF la declaró como territorio libre de analfabetismo) en Chile tenemos problemas con un gran porcentaje de personas que no leen y/o no entienden lo que leen.

En 1999 Chávez determinó que los niños no debían pagar por pertenecer a una escuela y aumentó el gasto público en educación hasta el 5% del PIB.

Venezuela es el quinto país con mayor matrícula universitaria del mundo. Su sistema de educación es mixto y el 78% de la educación superior es gratuita y de cargo del Estado. Hoy suman 2,6 millones de estudiantes universitarios y ni CNN es capaz de armar un show mediático que muestre a ese contingente protestando.

Durante 2013 la inversión en Educación fue de US$ 41 mil millones, nuestra reforma tributaria pretende recaudar US$ 8 mil millones para financiar una educación gratuita en todos los niveles.

¿Cómo ha sido posible todo esto?

Pues bien, Venezuela controla el total de la renta petrolera de su territorio y ha invertido el 64% de dicha renta en programas sociales, Chile también es un país rico pero sólo controla el 30% de la renta cuprífera.

La última elección nacional de municipalidades (Diciembre de 2013) fue declarada por la oposición como un plebiscito, el pueblo venezolano apoyó con un 55% al proceso bolivariano, obteniendo el 76% de las alcaldías.

La OEA y la CELAC se han reunido estos últimos días otorgando un apoyo inmensamente mayoritario al gobierno venezolano, pero es fácil prever que el imperialismo insistirá y que es necesario defenderlo con toda la fuerza.

Espero que estos argumentos, cuyos números se pueden encontrar en las estadísticas de Naciones Unidas, FAO, UNESCO y OMS, sirvan para que nuestro propio “nuevo ciclo” considere el debido respeto, la no injerencia y el apoyo irrestricto a la democracia venezolana. Los chauvinismos trasnochados, las opiniones estultas y los ataques contra todo pueblo que se emancipa y crea su propio camino de desarrollo para una mejor vida de todos deben terminar.

Es hora de la verdad, es hora de denunciar a los “periodistas” yanaconas. Miren como nos hablan de libertad… estos degolladores de palomas.

Es hora de que los trabajadores, los estudiantes y el pueblo chileno salgan a defender el proceso revolucionario que cursa en Venezuela.

La irresistible ascensión del lucro en el sistema Universitario Chileno. Por Osvaldo Fernández y Ricardo López

I. Breve historia del avance del lucro como tendencia en un sector de las universidades chilenas.

Vamos a hablar del lucro tal como éste ha venido desarrollándose y contaminando la educación superior chilena, y particularmente la universitaria, desde 1981. Antes de esa fecha el lucro no era un objetivo para la educación universitaria en Chile. Junto a las universidades Estatales públicas existían, ciertamente, instituciones privadas, pero su objetivo era más bien ideológico, y obedecían a sectores privados, por lo general católicos o masones preocupados por intervenir en esta función, desde los intereses culturales de estos sectores.

Es a partir de 1981, que uno de los objetivos principales de la dictadura, se comienza a cumplir y desde esa fecha se inicia lo que podríamos llamar, el desmantelamiento de todo el servicio público chileno. Como consecuencia se abandonan por parte del Estado las políticas públicas, tanto en el ámbito de la educación, como en el de la salud y también en la previsión. Surgen en el plano de la previsión las AFP; ellas lanzan los fondos de pensiones a los vaivenes del mercado y a la especulación; en el ámbito de la salud aparecen las Isapres, mientras que en el campo de la educación, se hace posible la existencia de universidades privadas de nuevo cuño, entre las cuales unas se orientaron claramente hacia el lucro, a pesar de que había una ley que lo impedía.

El zarpazo fue total en el terreno de la previsión y, en cierto modo mixto, en el plano de la salud, donde podemos decir que hubo una política de resguardo, por lo menos durante el gobierno de la presidenta Bachelet. En la educación el proceso fue más lento, pero hay que decir que la privatización y el sector que lucraba se fue ampliando y haciendo cada vez más competitivo.

Tal proceso tuvo como correlato la disminución programada y creciente del aporte fiscal a las UES estatales, que antes de 1981 era total. Esto que comienza durante la dictadura, se va a continuar a través de los gobiernos de la Concertación, llegando a la situación actual que, en lo que concierne a la U de Valparaíso, es apenas un 6% entre el aporte fiscal directo y el indirecto. Debido a que el Estado fue eliminando su aporte y responsabilidad respecto de la educación superior, proceso que se continuó en los primeros gobiernos de la Concertación, las propias universidades estatales comenzaron a vivir una tensión casi insostenible entre la presión del mercado, y su deber como institución de servicio público.

Gran parte de las universidades privadas se crean a fines de la década del 80, entre el triunfo del NO y la instalación del gobierno del presidente Aylwin. La premura de esta medida explica que para el sector político que apoyó la dictadora, en especial la UDI, este fuera un tema importante, que estuvo probablemente entre los puntos del pacto que dio inicio a la democracia cautelada que siguió a la dictadura.

Alrededor del año 2007, la crisis de varias universidades, como la Valparaíso y la UPLA, además de otras universidades del país, evidenciaron el desastre de esta política en las UES estatales que no eran negocios, que habían ido siendo privatizadas y que no podían serlo, plenamente amarradas como estaban a diversas trabas burocráticas administrativas.

II. ¿Cómo se lucra, o mejor dicho, cómo se logro burlar la ley que hablaba de universidades sin fines de lucro, y se lucró?

a)  Explotando a los profesores, profesores jóvenes o jubilados que trabajan por horas, sin previsión, sin salud, sin existencia “ciudadana” en las universidades. Condenados a un trabajo precario con “contratos” que establecen explícitamente que la relación es de carácter civil y no laboral

b)   A través de donaciones con las cuales se eluden impuestos. Los Yarur en la Universidad de los Andes. Lavín y Larroulet en la Universidad del Desarrollo.

c)   Estafando a los estudiantes, en especial a aquellos que no han podido entrar a las universidades principales por su bajo puntaje. Algunas universidades, como la de las Américas, se han especializado en este sector, y en ese sentido son comparables a la Polar. La suma de deserciones (por razones económicas) y fracasos académicos supera el 60% en promedio en estas universidades con fines de lucro.

d)   Estafando a la sociedad al ofrecer y dictar carreras que no aportan ningún valor agregado para el desarrollo de nuestro país.

e)    Disminuyendo la duración de las horas de clases, o las semanas de trabajo. Cobran lo mismo, pero pagan menos a los profesores, aprovechan mejor las instalaciones.

f)    Los aportes, inicialmente de familias, o de grupos ad hoc que se iban instalando para intervenir en este nuevo, creciente y próspero negocio, muy pronto comenzaron a ser reemplazados por los de consorcios extranjeros. La actividad pasó de esa manera a manos del capital financiero. Todos los argumentos que se dan en defensa del lucro olvidan este aspecto, entregando la versión idílica que siempre ha entregado el capital industrial. La presencia de los consorcios extranjeros, en más o menos el 10% del alumnado chileno. La Apolo, la Laureate y la Southern Cross. En la Andres Bello, la de las Américas, la Santo Tomás, la Uniac, la Viña del Mar, la del Mar (a la cual se trasladaron lo inversionistas que hasta 2008 eran dueños de la Polar).

g)   Recientemente la Comisión Nacional de Acreditación reacreditó por tres años a la Universidad de Viña del Mar. Al parecer no consideró como incumplimiento grave el hecho de que las horas lectivas en dicha universidad son hoy de 35 minutos. Esta reducción se ha implantado ya desde hace dos años y no ha existido una modificación acorde de los programas y contenidos. Los profesionales que egresan de la UVM tienen en promedio un 22% menos de horas de clases presenciales, y probablemente la suma de horas lectivas no alcanza a cumplir con los requisitos mínimos que exigen las carreras de pregrado para otorgar grado de licenciatura y títulos profesionales de pedagogía, ingeniería, etc.

De lo dicho se desprende que uno de los puntos decisivos de la contrapropuesta sea la instalación de un aporte basal progresivo que vaya a la reinstalación en  Chile de la educación pública y gratuita. Esto es exactamente lo contrario del lucro y una manera de erradicarlo definitivamente.

La educación superior y un gobierno de nuevo tipo. Por Ricardo López Erazo

El acuerdo de Tomé, declaraciones de diversos dirigentes concertacionistas , la convocatoria al 24° Congreso de los comunistas y de dirigentes del Juntos Podemos, así como de diversas organizaciones sociales, han puesto sobre la mesa la necesidad de discutir y lograr consensos en torno a una idea fuerza: lograr un gobierno de nuevo tipo.

En la retina puede quedar una imagen: el desalojo de la derecha del poder ejecutivo de ¡a república, pero resulta obvio que para las fuerzas más progresistas y democráticas no se puede tratar de una estrategia tipo Allamand, en la cual el desalojo fue sólo eso, un gobierno con nuevas caras para continuar administrando un mismo tipo de política, ¡a neoliberal. De lo que se trata es de impulsar un acuerdo que logre constituir un gobierno de nuevo tipo, y eso significa un gobierno que tenga la voluntad política, con el apoyo del pueblo, de proponer e implementar un nuevo programa de gobierno que cautele los intereses más caros de la sociedad chilena en su conjunto y, en particular, de los trabajadores y excluidos de las oportunidades del desarrollo de la nación.

Dicho lo anterior quisiéramos exponer un conjunto de medidas programáticas – para este gobierno de nuevo tipo- que aborden la cuestión de la Educación Superior en Chile.

El propósito es abrir un análisis y discusión, con todos los sectores que se manifiesten a favor de un gobierno de nuevo tipo, en torno a medidas programáticas respecto de la Educación Superior en nuestro país.

La primero que es necesario abordar es la dicotomía entre lo “positivo y lo normativo”: desde que Pinochet inició el desmantelamiento de la Educación Pública – casi 30 años-se nos ha bombardeado con la noción de que lo positivo (aquello que es) es lo único que debe ser considerado, la ortodoxia neoliberal nos impone no pensar, analizar, ni siquiera discutir en términos normativos, es decir en aquello que queremos que sea.

La dictadura, a partir del decreto de autofinanciamiento (1981) creó un aquello que es, la educación superior ya no es más pública y, si existe interés privado, e! Estado debe abstenerse de intervenir En resumen, la educación superior-en términos positivos- comenzó a ser privada.

El desmantelamiento de las Universidades Nacionales (Universidad de Chile y Universidad Técnica del Estado) reafirmó este dato objetivo y posibilitó ei desarrollo de lo que hoy tenemos: un mercado de la educación superior, abierto, sin restricciones éticas ni legales, para ejercer comercio con fines de lucro en esta actividad.

Las ideas que propondremos son sólo un punto de partida para iniciar una discusión abierta, participativa y democrática.

Primera Idea: Detener el crecimiento inorgánico del Sistema de Educación Superior hasta que nos demos una nueva institucionalidad en el sector.

Hoy tenemos un total de 177 de instituciones de Educación Superior, donde el 75% de las matrículas están copadas por instituciones privadas. Este crecimiento, obviamente, ha logrado una mayor cobertura, pero también, obviamente, ha significado un gran decrecimiento de la calidad.

Según el Instituto Libertad y Desarrollo – defensor de la educación privada- el 81% de las instituciones privadas están clasificados como de baja complejidad, es decir, de mala calidad.

Esta situación que se repite en países que han imitado el modelo chileno, como Perú, han obligado a que dichos gobiernos nieguen la posibilidad de entrada a nuevas instituciones, como una forma de frenar la pendiente negativa en la curva de calidad de la educación superior.

Proponemos no sólo detener el proceso de entrada de nuevas instituciones, sino también el de evitar el fenómeno de concentración privada que se viene observando en los últimos meses, en donde grupos económicos privados internacionales compran, sin restricción alguna, a instituciones privadas de este “mercado” (Grupo Lauréate, dueño de Universidad Andrés Bello, de la Universidad de Las Américas y recientemente de la Universidad de Viña del Mar)

Segunda Idea: Caminar hacia una nueva institucionalidad en la Educación Superior.

Esta idea está cruzada por varios aspectos y necesariamente tiene una dimensión en el tiempo.

Proponemos analizar la forma en que el Estado retome su papel de Estado Docente, es decir de garante y asegurador de una educación de calidad y disponible para todos los jóvenes de Chile, independiente de su condición socioeconómica.

En primer lugar se trata de derribar uno de ¡os enclaves autoritarios de Pinochet y terminar con la política de autofinanciamiento de las Universidades Públicas.

Educación Superior Pública:

En una primera etapa, proponemos crear tres áreas de funcionamiento de las instituciones de educación superior: una primera – y con trato preferencial – el del área pública, en la cual el Estado disponga de un presupuesto tal que  asegure   el ingreso y la calidad a los jóvenes que ingresen en este sistema.

Este sistema público de educación superior debe ser fortalecido, no sólo en términos de recursos sino también en términos de institucionalidad, y por ello sometemos a discusión la posibilidad de renacionalizar la educación superior reconstituyendo fas universidades nacionales: Universidad de Chile y Universidad Técnica del Estado y renacionalizando el Instituto Nacional de Capacitación (INACAP) para que se constituya en el eje público de la formación técnica superior.

Un sistema público como el que proponemos debe dar cuenta de necesidades específicas del desarrollo del país, no sólo en términos de calidad sino también en términos de pertinencia.

Sólo un sistema público considerará en sus proyectos las externalidades positivas y negativas que la actividad de educación genera sobre el conjunto de la sociedad.

Las externalidades positivas, como la menor cantidad de cesantes ilustrados, los menores índices de drogadicción y delincuencia, el mayor involucramiento de jóvenes y docentes en áreas de interés para el país, tienen un costo para ¡a sociedad en su conjunto: es necesario – como dicen los economistas – asignar precios “sombra” a estas externalidades para una correcta evaluación de los proyectos que la sociedad financie en este sistema público.

Del mismo modo, las externalidades negativas que los privados no consideran en su evaluación de rentabilidad, deben tener asignados “costos sombra” : la apatía, el no compromiso, la no pertinencia, la falta de ética y profesionalismo, entre otras.

Un sistema público como el que proponemos debe prestar especial atención a la dotación de competencias en la formación de personas críticas, por ello la formación temprana en investigación es una actividad ineludible de este sistema.

La innovación, cuestión por todos considerada ineludible para el desarrollo de un país, se inicia con la formación de profesionales críticos, abiertos y sólo la formación en investigación nos dotará de una reserva de creadores, en caso contrario deberemos seguir vendiendo materias primas y comprando ideas y tecnología.

El sistema público de educación superior deberá considerar, por sobre todo, los intereses nacionales, de nuestra sociedad en su conjunto, y por elfo debiera incorporar en el análisis y decisiones a todos los actores involucrados, que podríamos llamar “partes interesadas”, es decir, la comunidad universitaria, las familias, los empresarios, los formadores de opinión, los creadores de conocimiento, el Estado.

El actual sistema, y que el nuevo gobierno pretende consolidar, sólo considera los intereses de los inversionistas en educación.

Educación Superior Privada-Pública:

Esta área, conformada por Universidades tradicionales dé carácter privado pero que han jugado y juegan un gran rol en el desarrollo de la educación superior en Chile, es necesaria para dar una mirada crítica al desenvolvimiento de las universidades del sistema público.

En efecto, que el sistema público tenga una contraparte para evaluarse es muy necesario, dada la velocidad de los cambios tecnológicos y del saber humano en distintas áreas. Las Universidades Católicas, la Universidad Técnica Federico Santa María, la Universidad de Concepción, entre otras, han prestado un gran aporte al desarrollo  del  sistema universitario en todas sus funciones: docencia, investigación y extensión, y deben seguir prestándolo. Por ello ésta área de la Educación Superior debe tener financiamiento del Estado y será necesario desarrollar una política y protocolo de financiamiento a este tipo de instituciones. En relación con el área de formación técnica superior el DUOC puede jugar perfectamente el rol de contraparte y evaluación del trabajo de INACAP en esta función.

Educación Superior Privada:

La educación superior privada debe ser despojada de la hipócrita declaración de actividad sin fines de lucro.

Todos sabemos que las universidades privadas intentan el lucro, que no se trata de una actividad ajena a las variables del mercado. Que estas universidades crean sociedades ad-hoc para recibir los frutos del lucro, llámense inmobiliarias u otras.

Este sector no debiera recibir ningún apoyo ni subsidio del Estado, por el contrario, como se trata de una actividad que afecta a la fe pública, deberían pagar un impuesto que garantice el cumplimiento de lo que están ofreciendo a nuestros jóvenes.

Este sector de la educación superior debería estar fuertemente controlado y supervisado por el Estado,-sobre todo en relación a aquellas carreras que influyen estratégicamente en el desarrollo del país: pedagogías, medicina, ingenierías, entre otras.

El capitalismo: Wall Street tiene hambre de nuevo… Por Ricardo López Erazo.

“Camino de servidumbre”, así se llamó el libro que se convertiría en el “manifiesto neoliberal” de nuestros días, y que fuera escrito por Friedrich A. Hayek.

La primera impresión fue hacia fines de la segunda guerra mundial (1944), siendo él profesor de la London School of Economics, y vienes de nacimiento.

Libro de culto en la Escuela de Chicago, sus grandes seguidores serían Milton Friedman, Arnold Haberger, Guy Sorman, Gary Becker y nuestro conocido Cristián (sic) Larroulet, flamante ministro Secretario General del Gobierno de Piñera.

Digo lo anterior, porque de los “Chicagos boys” más prominentes, sólo un latinoamericano, Larroulet, ha sido nominado con el premio a la “Trayectoria Profesional” de dicha Escuela de Chicago.

Frank Knight, uno de los fundadores de la Escuela de Chicago, creía que los profesores debían inculcar en sus alumnos la creencia de que la teoría económica es una característica sagrada del sistema, no una hipótesis sometida a debate.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la historia de los “Chicagos boys” no se reduce al sufrimiento que provocaron en Chile durante la década de los 70s. Chile, a partir de 1973, sólo fue el primer laboratorio resguardado por un dictador que les permitió poner en práctica sus “sagradas” ideas sobre la economía.

El “manto sagrado” de la doctrina de Chicago se dejaría caer sobre Argentina (1976), Gran Bretaña (1982), Bolivia (1985). China (1987), Polonia (1989), Rusia (1990), Sudáfrica (1994), Irak (2001).

La receta sería la misma en todas partes: privatización (con corrupción incluida), liberalización de mercados y desregulación absoluta. Todo esto condimentado con una buena dosis de “manu militari”.

Los resultados fueron los mismos: cientos de miles de asesinados, torturados, desaparecidos, cesantes, gente en bancarrota, muertos de hambre y condenados a vivir bajo la línea de pobreza en las más indignas condiciones.

La liberación de precios de los alimentos básicos, la “flexibilidad laboral”, el tratamiento de shock, la destrucción de las instituciones democráticas (parlamentos y sindicatos incluidos) fue y sigue siendo la tónica de los muchachos de Chicago.

Cuando la última crisis prendió en EE.UU., debido a la inagotable ambición de los especuladores, que llegaron a asumir condiciones de riesgo insoportables con sus “bonos basura” y provocaron la hecatombe financiera más grande de los últimos 80 años, la Escuela de Chicago brillaba por su ausencia, no era el momento de shocks, la crisis estaba en Norteamérica y sus recetas no funcionaban allí, no era posible un dictador y los tanques en las calles, de modo que la solución era keynesiana, había que reflotar el empleo y la demanda de los ciudadanos. Al traste con Hayek y los Friedmanistas.

Pero cuando todos pensaban en una crisis del tipo V, es decir caída y salida rápida, se produce la nueva crisis capitalista, esta vez en Europa, entonces, ahora sí es viable una salida del tipo Chicago. Que los países caigan, que el Euro caiga, nada de gasto fiscal, los que sean eficientes se salvarán solos.

Ahora si vuelven a sacar la voz los adoradores del mercado libre, esta es una crisis que se merece un tratamiento de shock.

Esta vez sí es posible concebir una ofensiva del capital multinacional para reconquistar las fronteras coloniales que tanto admiraba Adam Smith.

Las ideas de Hayek, Friedman, Arberger, Larroulet y el inefable José Piñera, no podrían haber sido implementadas sin algunas instituciones que es bueno recordar siempre: El Consenso de Washington, El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los EE.UU.

La tesis principal, resurgida en la Escuela de Chicago, es que los mercados operan mejor por sí solos, cualquier intervención hará que la perfección sagrada de la mano invisible, preconizada porAdam Smith, se pierda.

Una segunda derivada de esta hipótesis “sagrada” es que los mercados volverán a su situación de equilibrio de manera más rápida cuanto mayor sea la magnitud de la crisis. Es decir, cuanto menos apoyemos a gobiernos y personas a salir del desempleo, de la pobreza y la miseria. Esta segunda derivada, proclamada por Friedman, por primera vez con la economía chilena, es lo que el FMI, el BM. y el Departamento del Tesoro norteamericano hicieron con la llamada crisis asiática.

Lo que ocurrió con los llamados “tigres asiáticos” (Tailandia, Corea del Sur, Indonesia, Malasia y Filipinas) fue el mayor robo de empresas del que se tenga conocimiento en tiempos de paz. La crisis provocada por el FMI, el BM y el gobierno norteamericano permitió que ¡as mayores transnacionales occidentales se hicieran del capital de esas economías a precio vil, el precio lo pagaron los millones de cesantes, los cientos de miles de niños y niñas prostituidos y los cientos de miles de perseguidos y asesinados por los gobiernos obsecuentes a los dictados de la receta de shock de los “Chicago boys”

Pero Wall Street tiene hambre de nuevo. Existe la posibilidad de enormes tasas de ganancias en la privatización de servicios públicos, empresas productoras públicas, transacciones con comisiones millonarias en las economías de Grecia, Portugal, Italia, España, Rumania, entre otras del sector europeo, por tanto, los mismos de siempre, el FMI, el BM y el  Departamento del Tesoro norteamericano, vuelven por sus fueros. Vuelven a reflotar el liberalismo económico extremo: a privatizar, a desregular, a reducir el gasto fiscal, y, como siempre, porque es necesario, vuelven a reprimir.

Veremos una ofensiva neoliberal gigantesca en relación con la necesidad imperiosa de terminar con los “estados de bienestar”, de reducir al máximo el tamaño del estado, de permitir que la “mano invisible” vuelva a reinar en gloria y majestad, sin ataduras de ningún tipo.

¿Cómo andamos por Chile?

El terremoto y maremoto de febrero han creado una situación de “shock”, los más afectados necesitan lo básico: vivienda, abrigo y alimentos. Cuidémonos de los neoliberales.

Su solución pasa por la privatización de lo poco que queda en manos del Estado. Ya surgen recetas neoliberales que señalan que será necesario vender la participación del Estado en los servicios públicos, en Codelco, en Enap, en la salud y, ¿por qué no? en la educación, tal cual lo hizo Bush en el estado de Luisiana después de Katrina.

Ni en América Latina, ni en Asia, ni en Europa y ni siquiera en EE.UU. las recetas de la Escuela de Chicago han funcionado para los trabajadores, el pueblo y la sociedad, ellas sólo han funcionado para especuladores, transnacionales y los objetivos hegemónicos del imperialismo.

Fuente bibliográfica:

Naomi Klein. La  doctrina  del   shock,   El   auge  de capitalismo del desastre Ed. Paidos.