2017, Año de Aniversarios. Por Comité Editorial de CdE.

El próximo año 2017 será un año de importantes aniversarios, se cumplirá un siglo de la Revolución rusa. Revolución que marcaría la historia del siglo XX. El partido bolchevique, encabezado por Vladimir Ilich Ulianov (Lenin), contra todo pronóstico – incluido Marx– iniciaría la marcha del proceso socialista más importante de la historia.

Una Rusia atrasada, casi feudal aún, sería el territorio de las luchas de un pueblo por su emancipación. La Rusia de Lenin encabezaría, a nivel mundial, el proceso revolucionario anticapitalista más relevante de la historia de la humanidad.

Con sus aciertos, y por cierto con sus errores, la Revolución rusa sería el hecho histórico más importante del siglo XX. La humanidad se dividiría en dos grandes polos: capitalismo o socialismo.

También el año 2017, se cumplirá medio siglo del proceso de Reforma Universitaria en Chile. Ese año estallarían los movimientos universitarios de las principales universidades chilenas. La Universidad Técnica Federico Santa María lograría, después de una huelga y toma del plantel porteño de casi un año, un gobierno triestamental, casi al mismo tiempo la Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad de Chile, la Universidad Católica de Chile y la Universidad Técnica del Estado (hoy USACH) lograrían establecer el rol público de la universidades chilenas.

A nosotros, como Grupo de Reflexión Fernando Ortiz Letelier, nos enorgullece llevar este nombre pues fue él, precisamente, quien sería un destacado dirigente de las luchas por lograr un sistema universitario al servicio del país.

fondo3

Un siglo y medio siglo, son espacios de tiempo que permiten una reflexión sobre estos hechos políticos e históricos, por ello, invitamos a nuestros lectores a participar activamente en estos procesos de reflexión.

Es nuestro propósito que durante 2017 nuestra revista de lugar a artículos que releven los hechos históricos aquí señalados. Por tal razón, invitamos a nuestros lectores a enviar contribuciones para su publicación en Cuadernos de Educación.

Anuncios

La Formación de los Ingenieros Comerciales en Chile. Ricardo López Erazo

El rector de la Universidad Católica de Chile y otros personeros, incluidos estudiantes, se manifestaron dolidos y sorprendidos por el caso Penta y la participación de insignes egresados de esa casa de estudios superiores.

¿Es creíble ese estupor?

Por supuesto que no.

La formación de los Ingenieros Comerciales, no sólo en esa casa de estudios, adolece de fallas sistémicas, las que intentaré describir en este artículo.

La primera de ellas dice relación con la tesis de Fukuyama, según la cual la desaparición de la URSS y la RDA supuso para los formadores de economía y negocios que el sistema capitalista resultaba ser un vencedor final y por tanto era necesario volver a los orígenes del sistema capitalista y reforzar la enseñanza del capitalismo como lo predicara F. Hayek.

A partir de esa primera falla se producen las posteriores:

Eliminar del currículo toda mención a la crítica marxista sobre el modelo capitalista de producción.

Los seguidores de Hayek, Friedman y otros eliminan también toda referencia a J.M.Keynes, de tal manera que los alumnos de Harvard realizan un paro exigiendo estudiar a Marx y Keynes en su Facultad.

Se hace abandono de la enseñanza de conceptos como los de solidaridad, cooperativismo y socialismo.

Se oculta deliberadamente el que Adam Smith, en su obra La Riqueza de las Naciones, además de su hipótesis de la “mano invisible”, formuló también los conceptos de “El Hombre de Pecho” y el de “Espectador imparcial”. El primero reside en todo hombre que hace uso de su imaginación y de sus sentimientos para estar próximo al padecer de sus semejantes. El “espectador imparcial” es aquel que nos guía en nuestros juicios sobre el modo en que nos conducimos.

A pesar de todas las crisis vividas desde comienzos de los 70, los seguidores de Hayek y Friedman no reconocen que sus tesis tienen groseras fallas e insisten en la cuestionada hipótesis de que el “mercado” es la mejor forma de distribución de la riqueza. Esto a pesar de los elevados índices de concentración de la riqueza que mantienen a buena parte de la población mundial bajo los índices de pobreza.

La Universidad Católica de Chile no debiera sorprenderse por la participación de Ingenieros Comerciales egresados de esa casa de estudios en escándalos financieros donde se abusa de la fe pública y se lesiona el interés de los más desposeídos, toda vez que esa Universidad plasmó una alianza estratégica con la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago a fines de los años 60.

Privatizacion

Los estudiantes de la Universidad Católica que participaron del intercambio con la Universidad de Chicago fueron el brazo civil de la dictadura militar, fueron ellos quienes asumieron la responsabilidad de desmantelar al Estado de sus empresas. Este fenómeno se concentró en la década de los 80´s y significó el desmantelamiento de empresas de utilidad pública como la Empresa de Transportes Colectivos del Estado (ETC), Empresa de Ferrocarriles del Estado, y el traspaso a manos privadas, y a precio vil, de 32 empresas pertenecientes a la CORFO. Todos estos traspasos de propiedad social a propiedad privada se hicieron sin licitación y permitiéndose que los mismos que preparaban la privatización y determinaban los precios pudiesen participar en la compra de estas empresas (Julio Ponce Lerou, Roberto de Andraca, José Yuraszeck, Carlos Alberto Délano, el grupo Hurtado Vicuña, Fernández León, entre otros). En su momento todo ello fue legal, pero no ético.

La privatización mayor la realizó José Piñera al destruir el sistema de pensiones solidario y construir uno privado (país de empresarios y no de proletarios, se nos dijo entonces), y después de más de treinta años la ortodoxia neoliberal continúa afirmando el “éxito” del nuevo sistema, a pesar de los resultados ya conocidos por miles de empobrecidos jubilados de las AFP.

Todo esto fue acompañado de procesos desregulatorios y de apertura absoluta a los mercados externos. ¿Los resultados?:

Altas tasas de cesantía, desnutrición extrema de las pequeñas y medianas empresas nacionales, un modelo de crecimiento que sólo puede aprovechar ventajas comparativas (cobre, celulosa, salmón..), pero incapaz de desarrollar ninguna ventaja competitiva.

Todo lo anterior tiene una expresión final: el nivel de concentración de la riqueza es uno de los más aberrantes del planeta, por el pago a los capitales versus el pago al factor trabajo, expropiatorio del 90 % de los chilenos, también antidemocrático.

Los alumnos de las facultades de Economía y Negocios se ven impelidos a estudiar a G. Sorman y tragarse las hipótesis de “el fin de las masas” y la “modernidad de las ideas antiguas”. La primera de ellas es un ensayo antisindicalista y la segunda es un intento de presentar a Hayek como un intelectual que genera lógica pura.

Se enseña en las facultades de economía y negocios que el mercado es el mejor distribuidor de la riqueza, sin embargo se oculta que la economía chilena es una economía oligopólica y también se oculta que es el modelo imperante el que produce ese efecto.

Si una Universidad se declara “pública” y que su fin ulterior es servir al interés del país, entonces debiera asumir que su aporte real al país es generar profesionales en economía y negocios que realmente comprendan y asimilen la realidad de los miles de desposeídos, cesantes y mal pagados trabajadores.

El tema de la ética es también punto importante.

Al parecer las Universidades han asumido que el tema de la ética es un asunto transversal y que debiera ser un objetivo de toda cátedra el inculcar valores éticos. Parece que esto falla, porque cuando todos están a cargo de algo sucede que nadie es responsable.

Nuestro país está saturado de conceptos como el de la competitividad, lo cual significa aniquilar al competidor. También el del consumo, pues no importando lo que sea, eres socialmente exitoso si consumes más que tu vecino.

El país se ha conmocionado con los escándalos de Penta, Caval y Soquimich, y las casas de estudios superiores deberán reaccionar, porque el pueblo las interpela: es necesario que las universidades se pongan realmente al servicio del país y generen profesionales críticos y comprometidos con el devenir de la sociedad entera.

penta

Todo lo anterior ha ocurrido porque las facultades de negocios de Chile (salvo honrosas excepciones) han convertido a las recetas neoliberales en verdaderos dogmas de fe.

Es obvio que para detener la corruptela se hace necesario terminar con el modelo neoliberal, ello supone discutir y aprobar una nueva Constitución que nos libere de los amarres y candados de la dictadura de Pinochet, que hasta el día de hoy agradecen estos “insignes” egresados de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Católica de Chile. Pero, al mismo tiempo, hay que iniciar un proceso modernizador de las Facultades, que permita un clima democrático, donde las discusiones sobre economía y negocios no se impidan por actitudes dogmáticas.

Se hace imprescindible que en las Facultades de Economía y Negocios se convoque, a la brevedad, a Claustros tripartitos para discutir y replantear nuevos currículos que modelen un nuevo tipo de profesional crítico y que genere aportes reales al cambio de modelo económico y de planes de desarrollo económico y social alternativos.

Sólo así las Universidades jugarán un rol público.

Ricardo López E.

Ingeniero Comercial

 

 

 

Sonó la Campana y Comenzó el año escolar 2011. Por Gustavo Quintana M.

Promesas y realidades  en la  aplicación  de las reformas de Lavín.

A pesar de que es aventurado predecir los  resultados de la aplicación de estas reformas, casi en el instante mismo  que comienza el año escolar,  la trayectoria,  personalidad  y ambiciones  políticas del ministro Lavín ,  algunas medidas tomadas durante Febrero, las limitaciones de  la  ley recientemente aprobada , que impiden reformas profundas, y la  continuidad  del modelo neoliberal  de educación  instaurado por  el régimen de Pinochet en 1981, permiten, con  los datos disponibles al mes de Marzo,   emitir algunas opiniones sobre la imposibilidad de que este  nuevo intento  resuelva los principales problemas de la educación chilena.

Empezando Por El Ministro De Educaciön ¿Quién Es El Ministro Lavin? ¿Cuál Es Su Trayectoria Polïtica Y Educacional?¿Cuales Son Sus Ambiciones Politicas Hoy En Día? ¿Qué Credibilidad Podemos Darle A Sus Promesas?

Joaquín Lavin es un profesional formado principalmente en economía,  en las universidades Católica y de Chicago,  que sin ser un hombre brillante (sólo  obtuvo un magister  en economía) es un artesano eficiente. Adscrito desde muy joven  al  Opus Dei  y al pinochetismo, es parte de la vanguardia de éste y participante importante de la reunión de Chacarillas.  Durante  la dictadura  asume  diversas tareas  en el gobierno de Pinochet,  y en educación,  es el motor de la Universidad del Desarrollo (una de las primeras universidades privadas), no como un experto en educación,  sino simplemente como  un administrador riguroso de los principios del modelo  educacional   de la dictadura  y de los intereses del Opus Dei.  Para comprender mejor  sus  intereses  y los objetivos de su actual desempeño debemos agregar a lo anterior  el   hecho  que es un precandidato a la presidencia  con un gran instinto político para desarrollar proposiciones  que interpreten los anhelos  de un amplio sector  medio y popular.   Para esto  utiliza con gran habilidad y profusión los medios de comunicación, para mostrar como cambios profundos  lo que no es  sino que más de lo mismo,  características todas estas que le hemos visto en este año de actuación.

En este contexto,  y a la luz de las primeras  acciones, examinemos qué credibilidad podemos darle a sus promesas y a la ley de la educación,  y consecuentemente qué podemos esperar  de la educación  en este año  2011.

El discurso del ministro de educación  promete una  revolución educacional  que constituya un paso gigantesco  en equidad  y calidad,  apoyada en los  50 liceos  de excelencia al alcance de los   estudiantes más desprotegidos  (los de la educación municipal),nuevos profesores  mejor seleccionados,  con acceso gratuito a la enseñanza superior,y la detención del proceso de destrucción  de la educación  municipal  ( la educación de los pobres y último vestigio de la educación pública). Promesas estas que,  como lo veremos a continuación, se van desdibujando,  sea  por las limitaciones de la misma ley, sea por la ausencia de voluntad política  para respetarlas.

Los 50 liceos de excelencia, que debían reunir al 70% de los mejores estudiantes del sistema municipal, quedaron reducidos a 30,y el objetivo central declarado , que estuvieran abiertosprincipalmente a los estudiantes de los liceos municipales,  ha comenzado a diluirse con la aplicación de una suerte de letra chica desconocida. La indicación de que a lo menos un tercio de estos estudiantes se seleccionaran por sorteo,  ya se redujo a  sólo un 10%, y si bien en la mitad de ellos se recurrió a información  de la ficha de protección social, en todo el proceso de selección se ha desarrollado la tendencia de llenar los cupos con estudiantes de los colegios privados (subvencionados) en a lo menos un 40% del total de las vacantes, que en un  número significativo de establecimientos  representan entre el 50 y el 80% de la matricula total. En resumen,  la segregación social   en educación,  intrínseca al modelo neoliberal  de educación,  vuelve a manifestarse independiente  de la imagen  de equidad que se quiere proyectar.

El no respeto de los compromisos anunciados  y la subsiguiente disminución del número  de  estudiantes de la educación municipalizada  integrados a  estos colegios  no representan sin embargo  el engaño mayor.  La pretensión  de que esta medida permite avanzar en la entrega de una educación de la misma calidad a ricos y pobres   es una falacia enorme,  pues los 30 liceos de excelencia  prácticamente  no modifican  nada. La educación de doble calidad  se mantiene, y no más de un 8% del total de los estudiantes  (lo mismo que antes de los colegios de excelencia), pertenecientes  en su inmensa   mayoría al sector privado de la educación (privado  pagado  y subvencionado)  , continuará  siendo  beneficiado por una educación  de calidad superior,  y quienes no dispongan de recursos suficientes  deberán conformarse  con una calidad claramente inferior.

No podemos dejar de mencionar tampoco la enorme contradicción entre la constatación pública hecha por Lavín, quien,  mediáticamente,  al parecer, recién tomaba conciencia  de que el futuro de un niño  se decidía en el acceso o no a la educación preescolar (comienzo de  la discriminación de los dos tipos de educación),  y la actitud posterior del mismo ministro y  de la Alianza en  la discusión del presupuesto, donde sólo  una batalla  decidida por parte de la Concertación y la izquierda  impidió que se borraran las partidas para la educación preescolar. Para un país donde un  8o% de los estudiantes que ingresan a la educación básica  no pasan por esta etapa formativa fundamental  (que se ha constituido en  un privilegio de los sectores más acomodados ), este incidente  marca el grado de segregación de la sociedad chilena y  el verdadero pensamiento de la Alianza.

Dos medidas justas y razonables un bono de jubilación que favorece a unos 13.000 profesores en edad de hacerlo y 60.000 millones de pesos para financiarlo (a utilizar hasta Diciembre de 2012 ) y  la gratuidad  de la educación,  para el ingreso anual de unos 3.000 estudiantes de pedagogía por sobre 600 puntos en la PSU- se han constituido, paradojalmente,  en nuevos problemas  para la educación  municipal.

La manera de administrar estas dos medidas,  por parte del Ministerio de Educación, produce un   desfase entre la fecha límite para usar el fondo especial de retiro(diciembre de 2012) y la fecha en que,  en el mejor de los casos, los nuevos profesores se habrán integrado  como reemplazos de calidad superior ( entre 6 y  8 años). Esto  obliga al sistema municipalizado a enfrentar el nuevo problema de cómo  asegurar en  el intertanto el relevo. ¿Con los profesores que actualmente se forman , a partir de estudiantes de bajo puntaje de ingreso,  formados muchas veces  por correspondencia o  aumentando  el número de estudiantes por aula, bajando así aun más la calidad,  perdiendo más estudiantes  y profundizando  la crisis que tiene al sistema municipalizado al borde de  la quiebra? Tras treinta años de deterioro creciente de la educación,   por  la aplicación ciega de un modelo  fracasado,  se pretende superar  problemas  vitales con medidas de parche y discusiones que se difieren en el tiempo.

 Recién el 30 de Septiembre se presentaría un proyecto de ley, cuya discusión puede durar años,  sobre la institucionalidad y financiamiento de la educación municipal,  y el 1 Marzo de 2012 un proyecto sobre la modernización de la carrera profesional docente.   A este ritmo,  cuando se terminen de tramitar estas leyes, es posible que la educación municipal haya  quebrado definitivamente.

El problema de fondo es que con este tipo de medidas,  pedacitos de reformas,  como lo expresa el profesor Juan Eduardo García Huidobro,  se continua manteniendo escuelas para ricos y escuelas para pobres , Mario  Waissbluth,  por su parte,   plantea que lo que corresponde es una evaluación precisa del costo total del rescate del sistema municipal  de la quiebra financiera,  y  que la subvención general pareja va contra el rescate del sistema público de enseñanza como sistema  capaz de entregar una educación de calidad pareja. Esta debe entregarse  en  cantidad suficiente para realmente asegurar una educación con equidad en base a las realidades de cada municipalidad

Por el contrario,  lo que sí está claro en el ministro Lavín es la instalación de 1000  nuevos directores  con atribuciones especiales   para  desvincular  profesores.  Así pues, lo que puede caracterizar el año académico 2011   es un éxodo masivo de profesores  sin tener aun preparado el relevo,  y resolver nuevamente  la contingencia   con medidas de parche .

En relación a la educación superior cualquier modificación deberá esperar a lo menos hasta el  2012 .

La despreocupación por la educación superior  y el ningún control sobre las universidades privadas,  en circunstancias de que en el pasado próximo  algún rector estuvo vinculado a un asesinato  y en la actualidad el ex   vicecanciller de la mayor universidad privada del país debe renunciar  por sus vínculos y defensa   a grupos de pedófilos al interior de la iglesia católica, hacen  intolerable esta situación   e incomprensible  esta despreocupación en un país que pretende caminar hacia  el desarrollo.  Si consideramos además que detrás de todo está  el lucro como motor impulsor y que la despreocupación   tiene como objetivos   debilitar aun más al   CRUNCH,  último reducto de la calidad académica  y del sistema público de enseñanza superior, y   las universidades públicas  son la última posibilidad de acceder a  una  educación superior pública de calidad a  estudiantes  de sectores medios   cuyas familias puedan endeudarse .

Las nuevas universidades privadas pasan por un período de cierta holgura económica  que las mantiene en una suerte de compás de espera,  que es el que aprovecha el gobierno para no apurar una reforma,    pero este compás de espera no debe interpretarse   como una tregua sino como la preparación para entrar  a saco en lo que en lenguaje  empresarial se expresa como  “copar la parte de mercado  que ocupan aún las universidades públicas”.

Para evaluar someramente lo que económicamente significa la educación superior, consideremos  tres  datos :

Hace unos  quince años la consultora  Ecoconsult   determinó que los aranceles aumentaban año   a  año  en una tasa superior  a  la del  IPC  y a la del  PIB .

Concordante con esta apreciación,  hace unos  5  años el diputado Ibañez ordenó un estudio que arrojo como conclusión  que la segunda actividad económica de Valparaíso, después de la portuaria, era lo que el llamó  “la industria universitaria”,   papel que ha mantenido hasta  el día díe hoy.

 Hace no más de dos años se constató  que los aranceles en Chile estaban entre los tres más altos del mundo.

En resumen,  la  educación  superior se ha transformado,  al amparo del modelo neoliberal de educación,  en un campo para realizar  muy buenos negocios, lo  que ha comenzado  a atraer a las multinacionales  de la educación ,(Laureat—SEK).   Esta despreocupación por las  necesidades  de Chile  ha llevado a descuidar áreas   que especialmente Chile debiera desarrollar  prioritariamente,  pero que, en una actitud casi criminal, el afán de lucro ha  ocultado completamente.  Al respecto son  ilustrativas las ideas que entrega  a EL SIGLO   el sismólogo chileno  Armando  Cisternas,   parte de las cuales reproducimos en este mismo número  bajo  el titulo de  “ Sismos , Tsunamis y Energía Nuclear “

Para finalizar,  esta pudiera ser la perspectiva educacional del 2011  si las víctimas , los estudiantes ,  no reaccionan.

{ Para descargar e imprimir el presente Cuaderno de Educación nº16 Hacer clic aquí  }

Investigación universitaria: Su incidencia histórica en la calidad del sistema universitario. Por Gustavo Quintana

Hace casi 100 años Ortega y Gasset al definir las misiones de la universidad, junto con resaltar la “misión irrenunciable de ella en la formación de buenos profesionales y hombres cultos”, agrega con insistencia que la universidad es esto, pero no sólo esto, sino que es, además, creación de nuevo conocimiento, sin lo cual la universidad se anquilosa y muere… Al plantear la creación de nuevo conocimiento y la investigación como funciones sin las cuales la universidad decae y muere, lo que Ortega y Gasset hace implícita y explícitamente es definir esta función como el alma y la dignidad de la universidad.

La concepción del profesional como un hombre culto implica, además, que no lo visualiza como un tecnócrata formado sólo para aplicar determinados conocimientos, casi en forma rutinaria, sino como un hombre con un conocimiento mucho más amplio sobre la naturaleza y la sociedad, lo que le permite tener una visión crítica sobre ella y ser creativo en el ejercicio de su profesión.

Con diferentes matices esta concepción de la universidad continúa siendo valida hasta el día de hoy y podemos encontrarla presente en diferentes momentos de la historia universitaria chilena.

Al plantearse la relación entre docencia e investigación en la formación de pregrado de profesionales universitarios, el profesor, investigador y notable fisiólogo Alejandro Lipschütz expresa que “la enseñanza universitaria profesional (pregrado) no consiste en dictar tan solo las clases para exponer las conclusiones a la cual ha llegado la ciencia en el campo respectivo y en enseñar como se aplican estas conclusiones para poder curar enfermos, construir puentes, cancelar pleitos y enseñar a los niños. La enseñanza universitaria es hoy en día mucho más compleja. No se trata de exponer doctrinas, sino que se trata de hacer vivir a los jóvenes, en la universidad, la vida de la ciencia misma’ (La organización de la universidad y la investigación científica- Eds. Nascimiento, Chile, 1943).

A comienzos de este milenio Pilar Armanet, responsable de la C.S.E., responde a la pregunta de si no encuentra que 60 universidades son demasiadas (revista QUE PASA, Diciembre 2002) de la siguiente manera: “La pregunta que yo me haría no es si se justifica que haya 60 universidades, porque la verdad es que no son todas universidades” “Una Universidad, como tal, tiene que hacer investigación” y “las universidades que son docentes obedecen a otros criterios”.

Los momentos de mayor desarrollo del sistema universitario, donde alcanza su máxima calidad (1973) y los del comienzo de su declinación (1981 y los D.F.L., de ese año) están ligados al impulso dado al desarrollo de la investigación o al freno brutal de esta función que caracteriza los últimos 28 años.

Así, entre los años 1960 y 1973, los planteamientos esbozados anteriormente continuaron desarrollándose, y, a juicio de Conicyt (Proposiciones para el desarrollo científico y tecnológico de Chile (14/06/1995), “durante los años 60 y comienzos de los años 70 el Estado de Chile realiza un esfuerzo fundacional para desarrollar las capacidades científicas y tecnológicas de! país”. Con esto se refiere al proceso, ya insinuado en los años 50 y desarrollado con mucho más fuerza en los años 60 y comienzos de los 70, para rescatar el valor de la investigación en el quehacer universitario chileno, como respuesta ineludible ante el estancamiento creciente de las universidades chilenas, incapaces de comprender el desarrollo acelerado del conocimiento y del pensamiento crítico en el resto del mundo.

La calidad de la producción científica y de la potencialidad alcanzada por los investigadores hasta 1973 puede inferirse, indirectamente, de los indicadores científicos y tecnológicos (1998-1999) de Conicyt. Allí se constata que los resultados de la producción científica chilena en 1981 pueden evaluarse en 4,54 artículos por 100.000 habitantes, la cifra más alta de Latinoamérica., a pesar de la razzia universitaria de los años 1973 a 1975 (50% de los académicos exonerados) y de la concentración de la investigación en áreas reducidas (81%’ de las publicaciones aparecen en las áreas de la Biología, las Ciencias Médicas y la Química, desapareciendo del quehacer universitario la mayor parte de la producción en Matemáticas, Física, Historia, Filosofía, Literatura y Artes (M. Krauskopf -La investigación universitaria en Chile- CPU-1992). Esta producción corresponde naturalmente a los investigadores surgidos de los procesos anteriores a 1973 y que sobrevivieron a la ola de exoneraciones.

Si el daño producido por la exoneración de académicos, por los DFL de 1981 y por la ley de acreditación de la calidad es enorme, lo es aún más la ausencia de una política coherente para superar este daño, evidencia de la falta de voluntad política para enfrentar seriamente el problema.

La importancia de la investigación en la calidad del sistema universitario se hace patente, por una parte, por la estrecha relación entre la caída de la calidad de ésta (que ya nadie discute), la disminución del número de investigadores en ejercicio y por la reducción de los recursos destinados a la investigación universitaria.

En la desaparición sostenida de investigadores por exoneraciones, envejecimiento y ausencia de política de recambio y de reimpulso de la investigación hay cinco referencias ilustrativas:

  • – Marta Bories, en comunicación personal al Consejo de Rectores informa que en el período 1985-1990 Chile forma sólo 19 doctores por año en el país y unos 2 en el extranjero.
  • – En 1993 Francisco Saavedra y otros (“Slze and Ageing of the scientific community in Chile” – Scientometrics, 1993) manifiesta con preocupación que la fracción de investigadores mayores*de 40 años creció de 34,7% en 1982-1983 a 61,9% en 1991-1992.
  • – Jorge Allende, premio nacional de ciencias plantea en 1991 (“Los post-grados en Chile: limitaciones y perspectivas”) que “una meta razonable en el área de los doctorados sería la formación de aproximadamente 150 doctores por año, para sustituir a aquellos que jubilarían anualmente a partir del año 2000”.
  • – Mario Letelier, en 1992 estima, por su parte, (Los estudios de postgrado y el desarrollo universitario en Chile) que el ritmo de formación de doctores debiera ser de 500 por año para que, en las condiciones de 1992, se reemplazara por doctores a todos los académicos del sistema universitario que lo abandonarán.
  • – Finalmente, Eric Goles manifiesta en 1999 (Seminario “La universidad piensa a Chile”), que “en cuanto a la importante tarea de formación de investigadores jóvenes, de jóvenes dedicados a la ciencia básica o ciencias de la ingeniería, el año 1997, tuvimos, a nivel de doctorado, alrededor de 50 y, evidentemente, con eso no llegamos a ninguna parte”.

La repercusión de este desinterés político por parte del Estado en la investigación universitaria ha llevado incluso a organismos monetarios internacionales (B.M. y OCDE) y algunos economistas liberales a señalar su inquietud ante la contradicción insuperable que se desarrolla entre los objetivos confesados por el Estado chileno, de salir del subdesarrollo, y las políticas neoliberales aplicadas (con toda su ortodoxia) al sistema de educación.

Es ante este hecho que el B.M. en Enero de 1998 plantea que el sistema chileno es perverso, inequitativo, vulnerable y peligroso; que el número de científicos activos no alcanza al 50% de los necesarios para el desarrollo del país y que el sistema gradúa solo unos 50 doctores por año, cifra por debajo del promedio de los países de A. L. Consecuentemente con esto, sólo el 12,4% de los académicos posee grado de doctor, cifra muy inferior al promedio de los países más desarrollados.

¿Cómo se llegó a esta deplorable situación? ¿Cuál es el camino para que el sistema universitario alcance un nivel de calidad a la par con el desarrollo que ha alcanzado la cultura, el conocimiento y el pensamiento en el resto del mundo?

Las claves, para entender el paso abrupto de un sistema universitario de calidad, en claro desarrollo, a uno en plena decadencia, están en el paso de la estructura de! sistema universitario existente hasta 1973, al modelo neoliberal producto de los DFL de 1981.

El anexo 1 de los DFL de 1981 explica las razones por las cuales es indispensable una nueva legislación universitaria. Sintetizando éstas encontramos:

.- Un cuestionamiento al financiamiento de las universidades públicas y privadas existentes, por parte del Estado, y a la autonomía (autonomía financiera, entre ellas) con que desarrollan su quehacer académico y se integran a su misión social, planteando que esto sólo es fuente de mediocridad académica al desaparecer el incentivo de competir por los recursos. Este cuestionamiento se traduce, a través del DFL N° 4 de 1981, en la reducción gradual del aporte estatal a las universidades, el que llega hoy en día a un porcentaje bajísimo del presupuesto de las universidades del consejo de rectores.

Finalmente cabe señalar las dos preocupaciones centrales de la nueva legislación, que son:

-Asegurar la libertad de enseñanza y el derecho de los interesados en crear nuevas universidades, sin ninguna regulación, única manera de incentivar la competencia y de elevar la calidad académica, eliminando todos los espacios democráticos.

El balance de 28 años de aplicación del modelo neoliberal, con pequeños retoques (LOCE, LGE), analizado a la luz de los últimos datos entregados por la Comisión Nacional de Acreditación, demuestran que la calidad reside aun en 6 de las 8 universidades existentes en 1973 (U. Chile, U. Católica de Chile, U. Católica de Valparaíso, U. de Concepción, U. de Santiago y U. Austral) más la U. de la Frontera, derivada de las universidades estatales de 1973, las únicas acreditadas en todas sus áreas, y que aparte de ellas sólo otras 5 universidades del Consejo de Rectores (U. Antofagasta, U. Tarapacá, U. de Valparaíso, U. F. Santa María y U. Bío Bío), más la universidad A. Bello, lograron ser acreditadas también por investigación.

Finalmente, se hace evidente que el cambio en la calidad del sistema universitario no está en continuar tropezando en la misma piedra (el sistema neoliberal, la educación privada, y el mercado como regulador), sino en devolver a la investigación su papel dinamizador de calidad de los años 60 e inicios de los 70.

Considerando que la investigación y la creación son una necesidad de la sociedad para asegurar su desarrollo económico y cultural (ideológico, artístico, científico, tecnológico…), pero que también lo son de la universidad, para asegurar la calidad de los profesionales universitarios que forma y de los cuadros que serán el relevo de los investigadores de hoy día, es preciso que, junto con aumentar el presupuesto en investigación (que no puede ser inferior a un 3% del P.I.B.), la universidad deba disponer de suficientes recursos que aseguren la cobertura de todas las disciplinas, asegurar la calidad de ella (concursando nacionalmente a una parte importante de los recursos de investigación del país) y la transmisión del-espíritu creativo, asociado a la investigación, al conjunto de los estudiantes, ya sea por el conocimiento de los resultados de los proyectos que se desarrollen o por la participación de ellos en partes de los proyectos mismos. Nada es más contraproducente que, en su interior, el objeto de la investigación y el conocimiento de sus resultados sólo sea un asunto entre el investigador y quien asigna los recursos.

Además de ello, y en el espíritu de toda la descentralización que sea posible y toda la centralización que sea necesaria, es aconsejable que cada universidad maneje y asigne autónomamente alguna cantidad de recursos orientados a la formación de nuevos investigadores, financiando sus primeros proyectos u otorgando algunas becas de postgrado.

Sólo una vez reconsolidada la investigación universitaria debieran crearse estructuras de investigación independientes de las universidades, de acuerdo a las necesidades de desarrollo del país, sean ellas privadas o estatales.

¿Qué hacer con esas casi 40 universidades que en verdad no son universidades?

No debe olvidarse que el sistema de educación superior no sólo está compuesto por universidades y que los Institutos Profesionales y los C.F.T. son posibilidades de reconversión.