Editorial (CdE nº39)

La campaña electoral presidencial se encuentra desatada. Desde distintos sectores políticos, los candidatos han salido al ruedo. Hace algunas semanas, la derecha proclamó a Sebastián Piñera como candidato a la presidencia y es, sin lugar a dudas, quien recibe el apoyo mayoritario de la derecha moderada y dura. Principalmente de esta última, pues se debe tener presente que la integridad de la UDI apoya su candidatura y es aquí donde habita el pinochetismo aún existente en el país. Prueba de esto son los gritos a favor del dictador emanados en la proclamación de Piñera. La derecha más blanda o moderada distribuye sus preferencias principalmente entre el propio Piñera y los candidatos Manuel Ossandón y Felipe Kast. Estos últimos, han sentado una posición crítica a la candidatura del primero, principalmente por el vínculo que desde siempre Piñera ha mantenido entre los negocios y la política. En la Nueva Mayoría se mantienen las candidaturas de Fernando Atria, Alejandro Guillier, José Miguel Insulza y Ricardo Lagos, surgiendo además, en los últimos días, el nombre de Carolina Goic como candidata a la presidencia por la Nueva Mayoría. No es claro quién será el representante de este sector. Ni siquiera si la decisión será mediante el mecanismo de primarias, pues la Democracia Cristiana, que apoya a Goic, aún no define cual será la forma de apoyar a su candidata, pudiendo ser por primarias o en la primera vuelta electoral. Agreguemos que el mapa político electoral no se agota aquí. El Frente Amplio, hasta el momento, exhibe los nombres de Alberto Mayol y Beatriz Sánchez como precandidatos de este sector. Aunque pudiera pensarse que este frente se ubica a la izquierda de la Nueva Mayoría, esta afirmación no puede ser categórica, pues su discurso principal apunta a la descalificación de los sectores políticos tradicionales.

La campaña por el fichaje y refichaje de militantes en los partidos continúa presente en el escenario político. Al momento de cierre de edición del presente boletín, el Partido Comunista de Chile (PC) presentaba 24.583 afiliaciones aceptadas y 8.907 en proceso de revisión. La suma de estas dos cifras ubica a este partido en el primer lugar respecto de los otros, consolidándose como Partido Nacional con diez regiones legalizadas. Este aspecto, aunque sin duda valioso, se ve acompañado de la participación popular de miles de estudiantes, trabajadores e importantes miembros de la cultura, las artes y el entretenimiento que han adherido a la legalización del PC. Entre éstos se encuentra nuestro poeta, Premio Nacional de Literatura, Raúl Zurita, quien expresara textualmente: “los comunistas no juegan a ser revolucionarios, no tienen que aparentar serlo. Llevan su identidad con humildad, con sencillez y valentía; y lo hacen a diario. Ésta es mi militancia, me siento parte de la historia del PC”.

¿Continuará “La Primavera de Chile”? . Editorial (CdE nº20) .

 ¿Hacia dónde se dirigirá el Movimiento Estudiantil?

¿Se ganó o se perdió?

La respuesta depende desde donde sea mirado este importante movimiento de masas que hubo en Chile el año pasado. Depende de la diferencia que puede haber entre lo que se pretendía y lo que se logró. El gobierno, por cierto, mantuvo el lucro, pero a pesar de que en los hechos se sigue lucrando igual, tanto en las Universidades privadas como en la educación media y básica, y en los institutos técnicos, algo importante ocurrió: el lucro paso a ser una mala palabra, y una mala práctica para una gran mayoría de los chilenos. La fuerza que poseía antes de este proceso, se debía a que ese mismo lucro era percibido por una gran mayoría de los chilenos como algo legítimo, aceptado y consensuado, hasta tal punto que la hegemonía que dejó como herencia la dictadura se había hecho “sentido común”. Era aceptado, por una mayoría apreciable, que la educación era un privilegio, un bien de lujo y que, por lo tanto, correspondía pagarlo. En este sentido, el movimiento estudiantil echó por tierra una serie de mitos que se habían venido incubando en la conciencia de los chilenos. Aunque tal manera de pensar hubiera sido impuesta de la forma como el neoliberalismo fue instalado en Chile, es decir, por la colusión entre la dictadura, el gremialismo y las políticas económicas de los Chicago boys, había logrado raigambre popular. En especial, la idea de que todo lo que era un servicio público debía pasar a ser regido por el mercado. Es decir, que todo lo que se regía mediante políticas públicas, en especial, la salud, la previsión, el transporte, y la educación, debían quedar a merced del lucro.

Mérito del movimiento estudiantil es haber dejado en claro que las cosas podían ir por un camino distinto. Que la demanda de una educación pública y gratuita, no es ni ideología, ni una utopía trasnochada, ni que “todo hay que pagarlo”, como dice el Presidente Piñera. Esto se explica porque en el transcurso de seis meses de manifestaciones, marchas, y diversos actos populares, se alcanzó a movilizar a cerca de un millón de chilenos, entre los cuales había estudiantes secundarios y universitarios, profesores, padres y apoderados, representantes gremiales y otros sectores que simpatizaron y apoyaron el movimiento, pese a toda la campaña de desprestigio en que se empeño el gobierno.

Esta “primavera de Chile”, como se la ha llamado en Europa, logró quebrar el cemento que había revestido a la ideología dominante que hasta entonces, pese a los gobiernos de la Concertación, había logrado tomar carta de ciudadanía en nuestro país, adquiriendo raigambre popular. Fue entonces que la idea de educación pública y gratuita dejó de ser algo del pasado, o nostálgico, y tomó un carácter programático actual, pasando a integrar el proyecto para un gobierno de nuevo tipo que, superando las insuficiencias y vacilaciones de la Concertación, camine en una dirección decididamente opuesta a la que le ha venido imprimiendo la derecha.

¿Movimiento sectorial o revolución?

Pero justamente cuando el curso de los acontecimientos llegó a este punto en que una nueva conciencia comenzaba a abrirse, las cosas se complicaron. Muy pronto se pensó que se había llegado ya al final del recorrido, que se había doblado la esquina, que el movimiento era ya nacional y popular, olvidando la naturaleza decididamente sectorial que tenía. Era general y nacional porque el problema que lo convocaba también lo era. Si la salud hubiera sido el problema que convocaba habría quizás dado lugar a un movimiento similar. La revista Punto final tituló en uno de sus ejemplares, «¡Es una revolución, estúpido!» El estúpido pudo haber replicado, que “No es una revolución…” La ilusión le gano a la realidad, y como las cosas no salieron por esa vía, y lo que se alcanzó quedó muy atrás de lo deseado, al final de la primera etapa de este movimiento, (pues quizás así habría que definir lo ocurrido en 2011), hubo no poca decepción

En definitiva, podemos concluir que lo que ocurrió el año pasado no fue el gran movimiento de masas popular y nacional que se requiere para que las cosas realmente cambien, sino un movimiento sectorial con apoyo especifico de otros sectores de la población. Pero en pro de la educación, y no todavía por un nuevo Chile. Lo otro importante es que se transitó hacia una nueva etapa. Hay expectativas y no poca esperanza de que esto ocurra.

¿Se logrará transitar hacia una segunda etapa?

Después de mucho tiempo se hace posible pasar a una segunda fase. El movimiento ha tomado conciencia de sí, ha construido un programa de corrección histórica de los estragos que hizo la dictadura y que continuó alegremente una Concertación ganada por el neoliberalismo. Se impuso ante la opinión pública, y permanece vigente y dispuesto a enfrentar la segunda etapa que está por comenzar. Y como todo este proceso es y ha sido una creación histórica, la pregunta que se están haciendo todos sus protagonistas es cómo seguir. ¿Qué va a pasar ahora en el 2012?  ¿Cómo se puede abordar esta segunda etapa?

De lo que ocurrió al final del año 2011, empezando por el balde de agua fría, que fueron las respuestas que el gobierno entregó finalmente, su intransigencia y mezquindad, tanto más impactantes, cuanto más esperanzas se habían colocado en cuánto cedería, o sea, en cuánta fuerza nacional tenía el movimiento. Pero ya había habido un aviso en el momento en que al movimiento se le incorporó la CUT con un paro nacional. Lo que este paro demostró es que no estábamos ante un movimiento nacional, que el movimiento sindical, por las razones que fueran, seguía siendo débil, y poco innovador.

Las elecciones estudiantiles y la forma en que se dieron a fines del 2011.

Volviendo a reconsiderar el aspecto orgánico del movimiento estudiantil, en lo que se refiere a la renovación de las direcciones de estudiante, lo que implica renovación de las vocerías, la forma en que estas se dieron al final del año pasado, se alza como un obstáculo para el buen desarrollo de esta segunda etapa del movimiento estudiantil. Estas elecciones anuales es una tradición democrática, que se ha repetido año a año. La novedad vino de la manera cómo los medios de comunicación de masas las amplificaron y el aspecto ideológico en que pusieron el acento. Esto agravado por el hecho de que el Gobierno tomó también cartas en el asunto, con declaraciones, movilizando sus partidarios, llegando incluso a sacrificar a los sectores juveniles de la Alianza en pro de una determinada candidatura, para impedir que determinados voceros, dirigentes del movimiento, como Camila Vallejo o Camilo Ballesteros, obtuvieran las primeras mayorías.   El anticomunismo, las falsas rivalidades, alimentadas por la prensa, que le dio a estas elecciones el carácter de una lucha contra las pretensiones del PC, y como victorias sucesivas en contra del PC, inclinaron el proceso eleccionario hacia una división y antagonismo fratricidas. La unidad, pensada como la fuerza principal del movimiento, y condición sine qua non del éxito de una segunda etapa quedó bastante resquebrajada. Hasta órganos que podemos llamar de izquierda, como Punto Final y The Clinic, contribuyeron de manera negativa en este proceso eleccionario, y así, uno de los símbolos del movimiento, que era Camila Vallejo, de pronto pasó a ser el enemigo que había que derrotar.

Estimamos que para poder pensar en una segunda fase del movimiento estudiantil, fase  que se llevaría a cabo este año, que, por lo demás, desde un punto de vista político  puede ser más propicio que el anterior, puesto que ahora entramos en una atmósfera cargada de expectativas políticas gracias a las elecciones ad portas, es indispensable que los diferentes grupos políticos en que se divide el mundo universitario, limen sus aristas, y busquen por todos los medios posibles instancias de diálogo y de entendimientos. El enemigo está fuera de las casas universitarias; es el gobierno, son los intereses neoliberales que nos rigen y no los otros grupos estudiantiles. Hay que impedir que las diferencias tácticas contaminen la elaboración de una estrategia de acción común en el plano de la lucha por una educación pública y gratuita en Chile.

Editorial ( CdE nº19) .

 “La guerra hace que los hombres buenos hagamos cosas malas.  Y eso es natural” dijo Labbé en CNN. Por supuesto que el alcalde de Providencia no se refería al cuestionado homenaje a Miguel Krassnoff, considerado por él como algo bueno, sino que a las innumerables violaciones a los DD.HH. cometidas durante la dictadura, que al homenajeado le significaron ser condenado a 144 años de cárcel. Entre otras cosas, las palabras de Labbé presuponen que en nuestro país hubo una guerra y no una cruenta masacre de parte del ejército a trabajadores, y compatriotas en general, que eran partidarios o defendieron el gobierno del Presidente Allende, democrática y legítimamente constituido. Volviendo al homenaje, este hecho sin duda es una vergüenza nacional. Así ha sido considerado al menos por una buena parte de nuestra sociedad, incluidos trabajadores, estudiantes y parlamentarios. No obstante, no debe dejar de llamar la atención que de parte de la Derecha no haya habido un juicio categórico de condena a la manifestación convocada por Labbé, la cual constituye una abierta provocación al resto de nuestro país y, en particular, a los más cercanos de las víctimas de la dictadura. Es así como el presidente Piñera no manifestó explícita y oficialmente el repudio que esta celebración merecía. Mas aun, en principio recibió y respondió la invitación, deseándole éxito a los organizadores, y con posterioridad se desdijo responsabilizando a su asesora Andrea Ojeda por lo que calificó como un error cometido desde La Moneda. Pareciera ser una regla que primero prima la emoción y después la razón, pero cuánto de cada una de estas partes está presente en este hecho. El silencio es cómplice y también lo es cualquier intento por minimizar esta escandalosa actividad. Lo más alejado de la suspicacia, aconseja pensar que el bajo perfil que la presidencia le ha dado a esta situación obedece a la fuerte influencia que la Derecha más dura tiene en el gobierno, después de los últimos cambios en el gabinete. Este homenaje demuestra que el país todavía no recupera completamente su democracia. La ultra derecha tiene una fuerte influencia en el gobierno. De otro modo no se explica que desde la presidencia no haya habido un rechazo categórico y explícito a esta acción repudiable por la gran mayoría ciudadana.

El resultado de la partida en Educación del Presupuesto 2012 es otro hecho político que en estas últimas semanas nos ha golpeado, principalmente a quienes pertenecemos al mundo universitario. En primer lugar se destaca la insuficiencia de los montos en este importante ítem del presupuesto nacional, pero,  por otra parte, preocupa la renuencia y la intransigencia extrema de parte del gobierno para cambiar la matriz ideológica neoliberal en la educación. Se insiste en continuar favoreciendo al sector privado mediante la mantención del lucro y el financiamiento compartido. Como una muestra, entre varias otras, señalemos que la tasa de interés del Crédito con Aval del Estado (CAE), en 2012  bajará de 5,6%, aproximadamente, a 2% anual. Este hecho que, sin duda será un importante alivio para las familias que sostienen la educación universitaria acreditada, no lo será para la sociedad en su conjunto, toda vez que la diferencia aproximada de 3,6% en la tasa de interés la financiará el Estado, lo cual significa que esta tasa la cancelaremos el resto de nuestra sociedad y los bancos continuarán recibiendo el suculento interés de 5,6% de parte de sus clientes cautivos, los estudiantes. Se entiende que los bancos prestan dinero con interés debido al riesgo que lleva consigo un préstamo, pero en este caso el riesgo no existe, pues el Estado asume la carga si el estudiante no paga el crédito. Dicho sea de paso, esta invención del CAE viene del gobierno de Ricardo Lagos, con la participación de sus Ministros de Educación Mariana Aylwin y Sergio Bitar. Pero algún cambio en la estructura de la educación en Chile debería haberse logrado, después de más de cinco meses de demandas estudiantiles y movilizaciones de parte de la mayoría de la ciudadanía. Lamentablemente, esto no ha sucedido así y las consecuencias son absolutamente fáciles de prever. Hoy una aparente calma pareciera haber llegado a escolares y universitarios, con lo cual también pareciera cerrarse el capítulo inicial del movimiento estudiantil. Sin embargo, no cabe duda que este conflicto no está aún solucionado y que, probablemente, a poco andar del primer semestre de 2012 las movilizaciones continuarán. El mundo estudiantil y social entiende muy bien, y así lo han manifestado, que no es posible resolver todos los problemas de la educación en el país de la noche a la mañana. Pero también estos actores sociales esperaban un golpe de timón en las directrices de las actuales políticas neoliberales en Educación, las cuales también se extienden a Salud, Vivienda y Leyes Laborales justas que garanticen dignidad y satisfacción a los trabajadores. Para lograr estos cambios ya se escuchan voces que exigen Reforma Tributaria, Nacionalización de nuestras riquezas básicas y una profunda reforma al Sistema Electoral.

Educacion Gratuita

La desmunicipalización de la Educación Escolar es otro proyecto que ingresó al Congreso nacional sin consulta al movimiento social. Por lo demás, este proyecto no vendría a resolver los problemas existentes producto de la educación escolar en manos de las municipalidades, toda vez que no establece fondos revitalizantes para el pago actual de deudas y, por consiguiente, los problemas de caja continuarán. Nuevamente la intransigencia en el mantenimiento de la matriz ideológica se hace presente: el gobierno hará todo lo que esté a su alcance para que el Estado no asuma la responsabilidad que le compete en la educación escolar.

La corrupción en la empresa privada una vez más se hace presente. En efecto, a la colusión de las farmacias, la corrupción en el retail y la compraventa de acciones en la bolsa con información privilegiada, ahora se agrega la colusión de las empresas productoras de pollos. Los problemas políticos, sociales y económicos que vive nuestra sociedad tienen una única gran causa, a saber, el modelo económico neoliberal instaurado por la dictadura de Pinochet, pero mantenido como si fuera una religión por los gobiernos de la Concertación y el actual gobierno de derecha. Las nefastas consecuencias del neoliberalismo parecieran no detenerse con nada. El recién pasado 6 de diciembre, El Mercurio (página B7) publicó un artículo señalando que los países de la OCDE han alcanzado los mayores niveles de desigualdad en 30 años, aumentando los índices de inequidad en 10%. La pregunta inmediata que naturalmente surge es quién lleva la delantera en este vergonzoso ranking. La respuesta es Chile con coeficiente Gini de 0,49 en la escala de 0 a 1. Por las razones expresadas en este último párrafo y otras no mencionadas aquí, la necesidad de establecer un Gobierno de Nuevo Tipo, que desista de la receta neoliberal, es para nuestro país una necesidad ineludible.