La Reforma Educacional. Jorge González Guzmán

Como se sabe, la reforma educacional que está desarrollando el gobierno de la presidenta Bachelet, contiene varios capítulos, los que se pueden visualizar con bastante detalle en el Programa de Gobierno. Uno de los primeros, precisamente el que ha desatado una tremenda polémica, es el que elimina el Lucro, el Copago y la Selección en los colegios particulares con subvención del Estado. Para entendernos bien, el lucro a que se refiere la reforma consiste en la rentabilidad producida por una determinada inversión en educación: es la ganancia que queda después de descontar todos los gastos, incluyendo, por supuesto, los sueldos de los altos administradores del plantel, que muchas veces son los mismos sostenedores.  La medida, como se puede apreciar, pone fin a la educación como negocio (al menos con aportes del Estado) y, por lo tanto,  constituye un primer paso para sacar a la educación de la lógica del mercado. El fin al copago y la selección son elementos que van en otra dirección: se trata de comenzar a desmantelar la tremenda segregación que se observa en la educación básica y media, que abarca alrededor del 93% de los niños.  Los colegios en nuestro país son como una torta de mil hojas: en la base están los colegios municipales, enseguida vienen los colegios subvencionados que cobran, digamos,  $10.000 mensuales por niño, después los que cobran $20.000 y así sucesivamente hasta llegar a los que cobran $84.000 que es el máximo de copago que pueden cobrar los colegios con subvención estatal. La última capa, de crema chantilly, son los colegios particulares pagados, sin subvención del Estado, que a su vez se segregan hasta llegar a los $400.000 mensuales por niño o más.  Nótese que estos últimos no están considerados en la Reforma. Esto mismo nos debe hacer comprender que no estamos en presencia de una gran revolución, se trata tan solo de una reforma bastante mesurada que pretende dar un paso hacia la restitución de la educación como derecho social.

 lucro, copago y selección en educación

Se ha dicho, por parte de muchos comentaristas, periodistas, analistas e incluso de personeros de la misma Nueva Mayoría, que el gobierno ha sido sumamente desprolijo, contradictorio y torpe en la presentación de este proyecto, que no ha sabido explicar con la suficiente claridad sus alcances, que ha habido improvisación.  No comparto esa opinión. La autocrítica es saludable, siempre es posible mejorar las cosas, pero no hay que pasarse de la raya: las dificultades que enfrenta esta parte de la Reforma tienen dos causas principales bastante claras:

· Desde un principio la oposición de derecha distorsionó esta reforma, desinformando de modo descarado su contenido. La derecha es poderosa: es dueña y controla la mayor parte de los medios de comunicación de masas y tiene una gran cantidad de medios económicos disponibles. Carece por completo de escrúpulos cuando percibe que sus intereses y su concepción del mundo son cuestionados. En este caso, la reforma por supuesto que hiere intereses económicos: se acaba el negocio de la educación (al menos con recursos del Estado). Sin embargo pienso que lo que realmente preocupa a la derecha, puesto que la educación es solo un negocio marginal,  es que se abre una pequeña grieta en el sistema neoliberal que se implantó en los primeros años del régimen militar y que se consolidó en los gobiernos de la Concertación pasando a ser hegemónico hasta el día de hoy. En su afán de oponerse con todo a la reforma, logra arrastrar a sectores mucho más amplios, incluso aquellos que se beneficiarían con ella, como son los apoderados, que ya no estarían obligados a desembolsar el copago. Es evidente que la derecha ha logrado desatar una campaña del terror bastante efectiva, con afirmaciones que tergiversan (o sencillamente contradicen) las disposiciones del proyecto de reforma.

· Nuestra sociedad está sumergida en una cultura de la segregación que se remonta a nuestros mismos orígenes, desde la colonia en adelante,  y que no ha logrado ser superada sino muy parcialmente. Los apoderados que se oponen a la reforma están dispuestos a pagar con tal que sus hijos no se junten con los hijos de los rotos. En este sentido esta reforma hiere también un aspecto cultural bastante extendido en nuestro país.  La conocida película “Machuca” denuncia este problema y se ha puesto tan actual que han  aparecido algunas de sus escenas en Youtube a propósito de la reforma. Vale la pena verlas.

Por otro lado, esta reforma tiene también su propia complejidad: la gran heterogeneidad de nuestro sistema educacional obliga a tener en cuenta situaciones de la más variada índole.  La ley debe, de algún modo, tomar en cuenta esta heterogeneidad. De los 12.500 colegios con que cuenta nuestro país, 6.017 son particulares subvencionados, de los cuales 4.374 están organizados como empresas comerciales, es decir, con fines de lucro. Sin embargo,  la enorme mayoría de estos colegios no lucran , puesto que son demasiado pequeños como para producir excedentes económicos. Sus sostenedores se verían, en rigor,  beneficiados con esta reforma. Sin embargo muchos de ellos  son arrastrados por aquellos sostenedores que realmente obtienen excedentes y que ven, con justificado enojo, que su negocio se acaba.   Por otro lado,  se planteó originalmente la necesidad de que los sostenedores fuesen dueños de la infraestructura del establecimiento, como una forma de evitar el lucro disimulado a través de inmobiliarias relacionadas. Esto generó problemas debido a las dificultades de compra en algunas situaciones específicas como la de los colegios religiosos que arriendan a congregaciones que no pueden vender. De los 4374 colegios con fines de lucro solamente 980 son dueños de su infraestructura, 1934 arriendan y 1950 se encuentran en comodato.  La ley deberá ser, a mi juicio, lo suficientemente flexible para dar cuenta de esta diversidad y  cumplir finalmente el objetivo: fin al lucro, el copago y la selección.

sillas

Se ha planteado que la reforma debió haber empezado por el fortalecimiento de la educación pública tal vez, es posible que hubiese sido mejor. Pero al respecto hay que tener claro que el proceso de desmunicipalización y el del nuevo estatuto docente son cuestiones largas y extremadamente complejas. También los municipios donde se encuentran estos colegios son sumamente heterogéneos. En particular, se requieren recursos económicos que todavía no están disponibles. Finalmente, queremos enfatizar que es esta ley (fin del lucro, el copago y la selección) la que saca,  parcialmente, la educación escolar de la lógica del mercado y la acerca a un derecho social.

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Discurso desde la Universidad de Valparaíso.* Mario Domínguez

Buenas tardes compañeras y compañeros, autoridades de la universidad, funcionarios y académicos amigos:

“La juventud ya no pide, Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

Con estas palabras la juventud universitaria de Córdoba en 1918 aununciaba su emancipación respecto de un sistema universitario, colonial y monástico. El problema del rol de las instituciones universitarias era tanto ayer como hoy, en efecto, un debate irresuelto; sabemos sin embargo que dentro de los dimes y diretes tenemos una ventaja no menor: la ventaja de la experiencia, de la cotidianidad, la ventaja de hacer universidad.

¿Cual es la vigencia del grito de los estudiantes de Córdoba hoy, A un año del gran movimiento por la educación que hemos levantado estudiantes, profesores, funcionarios y academicos, comunidades educacionales enteras?

empoderamientoSin duda los problemas son diferentes pero el trasfondo aun no ha cambiado: el hecho de que las naciones y sus gobernantes impongan sistemas educacionales arbitrarios, anti democráticos y excluyentes. La Universidad de Valparaíso sabe mucho de aquello; el 2007 fuimos protagonistas de una crisis que casi lleva a nuestra casa de estudios a la privatización a su crisis absoluta. Las causas eran sin duda el nefasto sistema de autofinanciamiento de las universidades públicas, su incompatibilidad con un modelo educacional de mercado, con un ínfimo financiamiento estatal viéndose obligada a financiarse de los aranceles de sus estudiantes , con una organización interna vertical,cual empresa privada, y un desarrollo académico al servicio de la oferta y la demanda y no a los intereses de las ciudadanas y ciudadanos de su entorno.

La movilización consciente y oportuna de los estudiantes se hizo sentir develando la arbitrariedad, denostando al mercado y emplazando al estado a hacerse responsable de sus universidades.

Queríamos una universidad pública , democrática y al servicio de su pueblo. El proceso de los nuevos estatutos orgánicos de la UV vino a contribuir a ese a ese anhelo. Construidos y refrendados con la participación de toda la comunidad universitaria, los declaramos un triunfo del movimiento estudiantil, los exhibimos como propios, y manifestamos nuestra voluntad de profundizar este proceso de democratización. No queremos instituciones insensibles a las necesidades de su entorno. Queremos comunidades responsables de su porvenir y el de su pueblo.

La vigencia del manifiesto de córdoba es irrefutable, como también es irrefutable que el desarrollo del movimiento estudiantil y universitario en toda Latinoamerica se encuentra intimamente ligado, estrechamente unido a las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras, pueblos indígenas, y a todo ciudadano o ciudadana que quiera hacer de su porvenir la igualdad y la paz.

Hoy el gran enemigo en nuestro país es el neoliberalismo, concepto abstracto pero con repercuciones practicas, concretas. El Lucro en el sistema educacional se ha transformado en constitutivo de un sistema perverso, su perversión no remite a cuestiones religiosas o morales, remite a cuestiones reales y que dia a dia afectan a tantas y tantas familias chilenas.

El carácter perverso del Lucro lo podemos ver en el condicionamiento de la investigación de las intituciones educativas, en la docencia, en su relación con el medio. Su distorsión radica en la imposibilidad de compatibilizar la ganancia particular con los intereses de todo un país de una nación; la tragedia del sistema educacional chileno consiste en no poder hacerse responsable de las necesidades de sus ciudadanos, de ser un sistema sesgado por la oferta y la demanda,  de producir Artes, ciencias, humanidades, medicina e ingenierias bajo el interes privado y no público.

¿Quien puede determinar que tipo de pensamiento o producción académica de la índole que sea, es más importante que otra?… ¿existen acaso disciplinas de primer y segundo orden?. Para la universidad pública que aspiramos construir no existe una relevancia diferente entre la necesidad de salvar una vida por medio de la medicina y la necesidad de cultivar su espíritu mediante la música y el teatro. En ambas áreas necesitamos la excelencia, porque como vivir es importante, importante también es vivir con memoria y sentido de nuestra historia. Libres de la ignorancia.

Estas cuestiones son las que necesitamos discutir y transformar, instituciones educacionales públicas y al servicio del desarrollo de su país, sean de naturaleza estatal o particular, las instituciones educacionales deben tener un rol público.

Es por eso que nuestra crítica es frontal a las actitudes de este gobierno, que sin conformarse con mantener la herencia neoliberal de los gobiernos pasados, ha profundizado y pretendido legalizar la usura y la ilegalidad del sistema privado de educación. El sistema de acreditación es una vergüenza, sometido reiteradas veces al cuestionamiento publico ha dado rienda suelta a que un puñado de sinvergüenzas pueda lucrar con los anhelos de miles de compañeros sin otorgarles una educación de calidad ni una institución responsable con su entorno… el negocio: los fondos públicos, el cuestionado crédito con aval del estado.

Las universidades públicas, cobijo por derecho propio de los hijos e hijas del pueblo de Chile,  han sido desmanteladas, minimizadas y obligadas a luchar por subsistir teniendo que someterse a esta siniestra lógica de mercado. Las universidades regionales hemos sido las más golpeadas, la UV y la UPLA sabemos de aquello.

A propósito la disputa que siete familias tienen en la Haya por un mar que dicen Chileno, quiero citar a un peruano: José Carlos Mariátegui que relata nuestro sentimiento frente a las reformas hechas y prometidas:

“Pero la Universidad sigue siendo sustancialmente la misma. Y la juventud tiene de nuevo la sensación de frecuentar una Universidad enferma, una Universidad petrificada, una Universidad sombría, sin luz, sin salud y sin oxígeno. La juventud siente que la Universidad es, en esta época de renovación mundial y de mundial inquietud ideológica, una gélida, arcaica y anémica academia, insensible a las grandes emociones actuales de la humanidad, desconecta de las ideas que agitan presentemente al mundo”

Eso podemos decir del sistema educacional actual, es por lo mismo que nos hemos movilizado, es por ello que estamos aquí dando este discurso, frente a todos ustedes.

La Federación de Estudiantes de la Universidad de Valparaíso es una organización dispuesta a la transformación del actual estado de cosas, dispuestos también a construir con todas las organizaciones de la sociedad en conflicto con este modelo neoliberal, dispuestos también a ser parte, a contribuir, ni únicos protagonistas ni caudillos del movimiento social.  Estamos por formar parte de una mayoría nacional transformadora y con vocación unitaria, aquí caben todos y todas los que quieran caminar con nosotros, no excluimos a nadie. Funcionarios y académicos marchan con nosotros, la Feuv para todas y todos sin distinción alguna.

Empoderar

Manifestamos nuestra completa disposición al trabajo con la Central Unitaria de Trabajadores de Chile, con el Colegio de Profesores de Chile y las diversas organizaciones que luchan por una vida digna, hacemos el llamado a la unidad, creemos que las instituciones las hacemos las personas y las mismas personas tenemos que transformarlas…

Abogamos por una mayoría social y política que se plantee democratizar Chile, queremos ser arte y parte. Queremos una nueva constitución democrática que garantice libertad y justicia social para todas y todos, estamos por cambiar el sistema binominal a uno efectivamente representativo de los intereses de las chilenas y chilenos.

Nuestra tarea es ardua, pero será responsable y comprometida, creemos en una educación pública, democrática y al servicio de nuestro país, acogemos esta convocatoria y la hacemos propia.

O como dijeron los estudiantes de Córdoba…

“Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.”

Muchas gracias.

*Presentamos a ustedes el discurso pronunciado  por Mario Domínguez, actual Secretario general de la Federación de estudiantes de la Universidad de Valparaíso. Este discurso se emitió el día Miércoles 19 de Diciembre del presente año, en el cambio de mando de la federación de estudiantes de la Universidad.

Conclusiones de la comisión investigadora sobre el lucro en las universidades chilenas

Compartimos un resumen elaborado por Comunicaciones FECh del documento emanado de la Comisión Parlamentaria Investigadora sobre Lucro en las Universidades. “Teniendo facultades para hacerlo, en 30 años el Estado no ha realizado ninguna fiscalización, auditoría o simple revisión para determinar la existencia de lucro en alguna de las instituciones privadas (…) El Estado ha tenido y tiene, una responsabilidad ineludible en la creación de un mercado de la educación superior privada sin regulación”. 

La responsabilidad política del Estado de Chile

El actual sistema de educación superior data de los años ochenta cuando la dictadura cambió el modelo institucional de educación superior hacia un modelo donde se privilegia la libertad de enseñanza, entendida como libertad para realizar emprendimientos educativos, aunque no desde el punto de vista comercial ya que los define sin fines de lucro.

Durante más de 30 años el Estado creó todo un conjunto de normas orientadas a crear, incentivar y fortalecer un sistema de educación superior privado prácticamente desregulado. Teniendo facultades para hacerlo, en 30 años el Estado no ha realizado ninguna fiscalización, auditoría o simple revisión para determinar la existencia de lucro en alguna de las instituciones privadas. Además, no ha ejercido sus funciones legales para solicitar en pos de la transparencia del sistema, entre otros, antecedentes a instituciones de educación superior relacionados con conflictos de intereses existentes y denunciados de los miembros de la Comisión Nacional de Acreditación, agencias acreditadoras, balances de gastos, publicidad engañosa, etc.

Es responsabilidad del Ministerio de Educación garantizar el correcto funcionamiento del sistema de educación superior en Chile, responsabilidad que no ha ejercido quebrantando con ello la fe pública en el sistema de educación superior y en el estado como garante de una educación de calidad para sus ciudadanos y ciudadanas.

El Estado ha tenido y tiene, una responsabilidad ineludible en la creación de un mercado de la educación superior privada sin regulación, privilegiando el derecho a libertad de enseñanza, entendido como la libertad de entrada a la oferta educativa por sobre el ejercicio del derecho a la educación, transgrediendo los principios de calidad, equidad, responsabilidad, integración y transparencia, todos ellos inspiradores del sistema educativo chileno, según la LGE. Esto implica que hoy es casi total la competencia que existe entre universidades privadas y tradicionales, sometidas estas últimas a niveles de control que se ejerce sobre su gestión y estructura de funcionamiento.

Lucro en la educación superior

El Estado no tiene un mandato claro para sus universidades, menos para las de regiones. Más bien se propende a que estas funciones las ejerzan privados, sin ningún tipo de regulación y con fines de lucro.

Por “lucro” se entiende “aquel retiro de excedentes en beneficio directo de los creadores, organizadores o controladores de la corporación universitaria correspondiente”. La investigación de la Comisión concluye que no solamente existe lucro en la educación superior, sino que además todo el marco normativo que regula el sistema de educación superior, especialmente respecto a la existencia de lucro, no funciona.

Los principales mecanismos detectados por la Comisión mediante los cuales las universidades transgreden el requisito legal de ser corporaciones educacionales sin fines de lucro, son los siguientes:

Altos sueldos a miembros del directorio o ejecutivos importantes: A diferencia de otras empresas, en las universidades se pueden pagar sueldos más altos a estas personas sin que exista un límite legal aceptado tributariamente, o sin que reporte otras consecuencias tributarias negativas.
Externalizar servicios relevantes: En lugar de retirar las utilidades directamente, se le pagan a empresas relacionadas (“sociedades espejo”) desde donde sí pueden retirarse y/o distribuirse a sus propietarios.
Las universidades están exentas al impuesto a la renta (primera categoría): Esto implica que en lugar de adquirir directamente activos fijos que puedan después depreciar (como los inmuebles que usan), les resulta mucho más conveniente hacerlo a través de empresas distintas que sí puedan aprovechar la depreciación, y sean estas las que se lo arrienden a la universidad.
– Altos sueldos a los miembros de las empresas relacionadas mencionadas en el punto anterior, financiados con los recursos emanados de la universidad.
Incorporación de familiares al directorio de la universidad o alguna empresa relacionada: Con eso pueden repartir un mismo ingreso alto entre distintos parientes, diseminando más y por lo tanto disminuyendo lo que pagan por impuestos.
Vender su cartera de deudores incobrables a una empresa de factoring, que puede estar relacionada a los fundadores de la universidad. Así, dejan las deudas cobrables en la universidad (donde no pagan impuestos), y las incobrables en la empresa de factoring donde se pueden descontar como gasto necesario para producir la renta.
Compra y venta de universidades, bajo el control de grupos económicos y extranjeros.
Pagos de royalties, patentes u otros conceptos a terceros, nacionales o extranjeros.
Aumentar los ingresos o excedentes de las universidades por distintas vías: Subir aranceles, aumentar indiscriminadamente la matrícula, reducir costos de operación sacrificando calidad académica, especulación financiera con dineros provenientes de fondos públicos, etc.
Crecimiento de las universidades a través de donaciones de empresas relacionadas con sus creadores/organizadores de las universidades y/o de las “sociedades espejo”.

Quiénes lucran

Compra y venta de universidades

– Las Universidades de Las Américas, Andrés Bello, Viña del Mar, AIEP, todas del grupo Laureate, que reúne 76 instituciones de educación superior en 27 países del mundo.

– Universidad Santo Tomás, comprada por el Fondo de inversiones Linzor Capital, que tiene contempladas inversiones en distintos países de América Latina en diversos sectores de la economía.

– UNIACC, comprada el año 2008 por el grupo Apollo.

Sociedades espejo

– Universidad del Desarrollo, a través de la Sociedad Inmobiliaria Ainavillo

– Universidad del Mar, a través de varias sociedades inmobiliarias: Inmobiliaria del Mar, Firma Terramaris SA, Inmobiliaria e Inversiones Rancagua, Inmobiliaria e inversiones doña Teresa SA, Inversiones La Serena SA, Inversiones Los Placeres, Valaparenas SA.

Si bien sobre las instituciones mencionadas hay antecedentes públicos y denuncias efectuadas sobre las cuales la Comisión tuvo conocimiento, la Comisión no descarta la posibilidad de que esta sea una práctica generalizada en la industria de la educación superior del país.

Acreditación y su relación con el lucro

Los mecanismos de aseguramiento de la calidad han sido quebrantados por varias razones:

a) haber definido un proceso de evaluación centrado en insumos y procesos y no en resultados.

b) conflictos de interés que se derivan del origen de las membresías de la Comisión Nacional de Acreditación.

La acreditación en particular ha hecho crisis por dos razones. Por un lado, porque se estableció como obligatoria para las carreras de Medicina y Pedagogía, lo que generó enormes presiones para que las instituciones que imparten estas carreras fueran acreditadas.

La otra razón es que se estableció como condición para acceder al CAE, que es una enorme fuente de recursos. El 35% de los alumnos de las universidades privadas tiene CAE, el 34% de los IP y el 22% de los CFT. El 60% de los CAE recaen en 5 grupos económicos que controlan universidades privadas.

El criterio que permite a una institución acceder al CAE es la mera acreditación, aun cuando sea de tan solo un año. El informe del Banco Mundial sobre el CAE da cuenta de que muchas instituciones apalancaron su explosivo crecimiento de matrícula en este Crédito, llegando algunas incluso a ser derechamente dependientes del CAE, situación que las pone en riesgo financiero.

FUENTE

Completo desde Mostrador .cl

https://docs.google.com/file/d/0B04dcvVW6kXQNFN2aWY4T1gzYVk/edit?pli=1

No a la banca, pero sigue el lucro. Camila Vallejo D.

El paso que ha dado el Gobierno reafirma lo que generaciones de estudiantes llevan años planteando: el lucro en el sistema educacional es perverso, pues fomenta la inequidad y la baja calidad. Sacar a la banca de la administración del sistema de créditos constituye un avance, producto de las posiciones estudiantiles, y a la vez, es una derrota a quienes promueven el lucro, como motor del sistema educativo. Sin embargo, el enriquecimiento de la banca privada a través del mercado de los créditos universitarios, ha sido solo un exceso más del sistema. La propuesta del Ministerio de Educación no modifica la esencia mercantilista de la educación en Chile.

La decisión de apartar a la banca de la administración del sistema de créditos va en una dirección correcta, pero no resuelve las demandas centrales del movimiento estudiantil a lo largo del año 2011: educación de calidad, recuperación de la educación pública, no más lucro con la educación.

La propuesta del MINEDUC no se hace cargo del lucro en las instituciones de educación superior privadas. Los estudiantes hemos sido muy enfáticos al señalar que cualquier tipo de traspaso de recursos por parte del Estado a instituciones privadas debe ser considerando medidas que permitan hacer valer la ley y así erradicar el lucro en las Universidades e impulsar un cambio legislativo para hacer extensiva dicha prohibición a los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales. Impartir educación en Chile debe dejar de ser un suculento negocio para los empresarios. El Estado debe asumir un rol dinámico al momento de  establecer las pautas para un Sistema Nacional de Educación en el cual las distintas instituciones del sistema colaboren y no compitan entre sí. Llevamos meses escuchando hablar de una Superintendencia, pero aún no conocemos el contenido de esa propuesta, cuáles serían sus atribuciones para la fiscalización y cuáles serán las sanciones para quienes osen especular con los anhelos y sueños de los jóvenes chilenos.

Necesitamos, exigimos, proponemos y nos movilizamos por políticas educativas con visión estratégica, de futuro. Esperamos que no estén pensando solamente en cómo evitar una marcha o evitar seguir bajando en las encuestas.

A su vez, la propuesta de modificar los criterios para establecer los aranceles de referencias genera bastantes preocupaciones. Lo que se señala, desde el ministerio, es que los nuevos criterios estarán fundamentados principalmente en la supuesta rentabilidad futura de las carreras y no en los costos de la educación. Esto demuestra que el Gobierno, tal como lo señalara el año pasado el Presidente Sebastián Piñera, sigue entendiendo a la educación como un bien de consumo y no como un derecho que debe ser garantizado por el Estado, procurando que las entidades que imparten educación superior deben ser instituciones complejas, que desarrollen también la investigación y la extensión universitaria, con el objetivo de formar profesionales integrales con capacidad crítica, en ambientes democráticos y no meros reproductores del sistema. La rentabilidad social de la educación superior es más trascendente que la mera rentabilidad lucrativa.

El Gobierno sigue omitiéndose respecto a la propuesta de financiamiento directo hacia las instituciones para revitalizar la educación pública; sigue acusando de regresiva la gratuidad, pese a que se han levantado propuestas para hacer una reforma tributaria que genere tributos progresivos a la renta y de ese modo garantizar equidad a la hora de entender la educación como un derecho.

Se echan de menos medidas compensatorias a los estafados por el crédito CORFO, de altísimos intereses, superiores incluso a los del crédito con aval del Estado. Estamos hablando de 100 mil familias que han sido las más afectadas por la ilusión de acceder a la educación superior.

Estamos, por tanto, aún muy lejos de ver voluntad política real por parte del Gobierno para impulsar un cambio integral al sistema educacional. Lo que proponemos es situar a la educación como una de las principales responsabilidades del Estado, para que esta logre altos estándares de calidad internacionales y que esté en sintonía con las necesidades del país.

Necesitamos una educación para formar ciudadanos cultos, profesionales críticos, técnicos de alto nivel; debemos entender la educación como un espacio de cohesión social y no reproductora de desigualdades; requerimos elevar las ciencias, las artes, las humanidades; hacer de la educación la principal herramienta del progreso del conjunto de la sociedad chilena.

En definitiva, necesitamos, exigimos, proponemos y nos movilizamos por políticas educativas con visión estratégica, de futuro. Esperamos que no estén pensando solamente en cómo evitar una marcha o evitar seguir bajando en las encuestas.

Los estudiantes somos optimistas en que más temprano que tarde Chile tendrá la educación que se merece. Pero somos conscientes: para que eso se cumpla tendremos que seguir siendo parte activa de dicho proceso.

Fuente: El Mostrador