José Carlos Mariátegui: intelectual orgánico de nuestra América. Gonzalo Ossandón Véliz

José Carlos fue parido en tierra incaica (hace 124 años) un 14 de junio de 1894 en Moquegua. Como es habitual en algunas familias de este continente, él murió sin saber con exactitud la fecha de su nacimiento.

Mestizo de cuna. Fue criado junto a sus hermanos por su madre, Amalia La Chira, indígena descendiente de Cacique. Su padre Javier Francisco, proveniente de una familia criolla vasca, tan sólo le dejó el apellido pomposo, ya que éste ni siquiera se molestó en reconocerlo legalmente. Es por ello que pese a estar casada la señora Amalia, por muchísimo tiempo gustaba de presentarse mejor como viuda.

De formación autodidacto, su adolescencia la vivió laburando y escalonando por distintos oficios del periodismo, acompañado siempre de su inseparable cojera de la pierna izquierda heredada desde los 9 años.

En ese ambiente, se va acercando a personajes de la época como el poeta Abraham Valdelomar quien integraba el conocido grupo Colónida y a Manuel González Prada.¹

Cuando el mundo entero se estremeció con el triunfo de la Revolución Rusa, Mariátegui ya había leído a Marx y andaba curioseando en una verdadera ensalada de lecturas gracias a su amigo Víctor Maúrtua quien lo motivó a leer a Hegel y a Bergson, entre otros.

“Desde 1918, nauseado de política criolla, -como diarista, y durante algún tiempo redactor político y parlamentario conocí por dentro los partidos y vi en zapatillas a los estadistas- me orienté resueltamente al socialismo, rompiendo con mis primeros tanteos de literato inficionado de decadentismos bizantinismo finiseculares, en pleno apogeo todavía.”²

Es así como en 1918, el 22 de junio. Aparece la revista Nuestra Época, la cual funda junto a César Falcón y que estaba dirigida principalmente al emergente movimiento obrero de Lima y del Callao. Su breve existencia (hasta tan solo su segundo número) se debió a conflictos generados con el diario El Tiempo -en donde ellos trabajaban y además imprimían la revista- por motivo de la publicación de un artículo anti-armamentista de Mariátegui titulado “El deber del ejército y el deber del Estado”, el cual desató las iras de los oficiales de la guarnición de Lima, los que se manifestaron violentamente en la instalaciones de la imprenta El Tiempo y le propinaron una desvergonzada y desproporcionada golpiza a su cojo autor.

Dicho episodio, desprovisto de todo recato y sigilo, se convirtió en todo un escándalo, tanto así que tuvo que renunciar el Ministro de Guerra de turno de la época, un tal no sé cuantito, militar cobarde que no vale la pena ni nombrar.

Pese a ello no claudicó y durante el mes de mayo de 1919 junto a César Falcón y Humberto Águila -entre otros- funda el diario La Razón. Trinchera desde la cual critica al gobierno de Leguía –oncenio de gobernanza engañosa en la que en su comienzo a algunos progres encandiló- desde sus inicios por ser un representante más de la oligarquía civilista. Impulsó y patrocinó desde ahí también la campaña por la Reforma Universitaria y apoyó acérrimamente al movimiento obrero.

Como consecuencia de su reiterada insolencia frente a la autoridad, el 8 agosto de 1919, La Razón deja de ser impreso a causa de las presiones del gobierno gatopardista y el arzobispo de Lima, forzando a sus fundadores a aceptar un exilio camuflado bajo la forma de una beca forzada. Las críticas de Mariátegui iban incomodando cada vez más a Leguía, quién ante sus oponentes adoptó el hábito de relegarlos o bien exilarlos. Es así como César Falcón es designado a España y Mariátegui a Francia, quién una vez ahí porfiadamente decidió instalarse en Italia:

“De fines de 1919 a mediados de 1923 viajé por Europa. Residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas. Anduve por Francia, Alemania, Austria y otros países. Mi mujer y un hijo me impidieron llegar a Rusia. Desde Europa me concerté con algunos peruanos para la acción socialista. Mis artículos de esa época, señalan las estaciones de mi orientación socialista. A mi vuelta al Perú, en 1923, en reportajes, conferencias en la federación de Estudiantes y la Universidad Popular, artículos, expliqué la situación europea e inicié mi trabajo de investigación de la realidad nacional, conforme al método marxista.”³

Método dialéctico del materialismo histórico. Concepción materialista de la historia que virtuosa y creativamente aplica en la realidad concreta de su Perú y de Nuestra América, permitiéndole así develar las relaciones sociales de producción que provocan las principales problemáticas que padecemos los y las explotados/as, oprimidas/os y dominadas/os en este continente.

En 1928, publica sus Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. En donde a pesar ya de tener la fama de herético, sorprende organizando el relato de sus ensayos ortodoxamente aplicando el “Edificio del Cuerpo Social” propuesto por Marx en el célebre prólogo a la Contribución de la Crítica a la Economía Política.

Es así como los primeros tres ensayos: “Esquema de la evolución económica”, “El problema del indio” y “El problema de la tierra” dan cuenta de la Estructura de la sociedad peruana, buscan caracterizar su modo de producción. Mientras que los restantes cuatro: “El proceso de la instrucción pública”, “El factor religioso”, “Regionalismo y centralismo”, “El proceso de la literatura”, están dedicados a profundizar en los elementos constituyentes de la Superestructura.

El carácter central que el autor otorga al indígena en el proceso de formación económica y social del Perú y América Latina desde la conquista hasta su época resulta destellantemente esclarecedor, sobretodo para aquellas testas contaminadas por positivismos manualizados o por gradualismos seudoeurocentristas que les gusta jugar a la política de salón, la de mantel largo. Aquella que acá en Chile es de gusto de los nietos de Aylwin: La política de contención de masas… en la medida de lo posible.

Debido a nuestra historia de permanente invasión, conquista y sometimiento (antes con armas y a caballo, ahorita de cuello y corbata y aplicando su hegemonía) criollo-foráneo que no respeta fronteras nacionales necesariamente, es que resulta que solo a través de un proceso revolucionario de transformación radical –la política para resolver lo deseable, lo necesario- es posible de satisfacer las fundamentales necesidades de nuestros pueblos, sobretodo de aquellos que cohabitan en un mismo territorio mallamado nación.

La interpretación sobre su realidad por supuesto que no culmina ahí, busca de modo original y sin pautas la transformación, pretende intervenir en ella, buscando contribuir a la plena realización de un sujeto social históricamente condicionado.

Con Los 7 Ensayos, El Amauta nos propone las bases suficientes para la realización de un proyecto político genuinamente latinoamericano, consistente y convincente. Herramienta útil para disputar la hegemonía imperante, proponiendo relaciones sociales

de nuevo tipo, verdaderamente emancipadoras y coherentes con su propia historia. En ese sentido, convicto y confeso, nos muestra como el sometimiento del Indígena y la expropiación de la Tierra fueron fundantes para la acumulación de capital y apropiación de la propiedad privada en nuestros territorios, lo que es determinante para comprender la conformación social de su Perú actual.

Es por ello también que se esmeró en defender este patrimonio práxico de los pueblos del mundo, tanto de las desviaciones ideológicas provenientes de la socialdemocracia y el reformismo, como de los dogmatismos axiomáticos contemporáneos a él y bautizado por Stalin como marxismo-leninismo. Y para que no fuese tan literal su apología, es que acude al belga Henri de Man para dejarlo como estropajo.

Es en la revista Amauta, fundada por él, la que emplea como trinchera y a la vez como laboratorio de traducción y creación iconoclasta del marxismo… Creatividad desatada pero a la vez profundamente conectada con su realidad.

En su N°17, publicado en septiembre de 1928, inicia la publicación de los 16 ensayos que componen su Defensa del Marxismo, coincidiendo con la explicitación de dicha revista con respecto a su orientación socialista, lo que también contribuiría meses después a la conformación del Partido Socialista del Perú.

Estas dos grandes obras literarias que les invito a leer, más la caudalosa cascada de ensayos que escribió son aportes nutritivos para la confección de propuestas convincentes capaces de persuadir a millones. Material provocador y literatura infaltable para aquellas y aquellos que andan en búsqueda de combustión para encender sus pajarillas.

Mariátegui nos afirma con frescura de época, la vigencia y necesidad de un pensamiento revolucionario enraizado en su praxis histórica, sin pretender ser calco ni copia de nada, tan solo creación heroica que estimule verdaderos procesos de liberación e independencia de nuestros pueblos.

Notas

¹El ensayo titulado “Nuestros Indios” de González Prada es considerado todo un hito dentro del movimiento indigenista peruano de finales del siglo XIX. El autor en dicho escrito se pregunta si el indio sufre más en la República que en la Colonia, denuncia la explotación del indio al interior de una República que fue construida sin el indio y contra él. En síntesis, para el intelectual peruano el problema del indio es un problema económico.

²Mariátegui, J.C. “Fragmento de una carta a Samuel Glusberg del 10 de enero de 1927”. Texto publicado en “Itinerario y trayectos heréticos de José Carlos Mariátegui”. de Fernández, O. (2010). Santiago de Chile. Ed. Quimantú. pp. 214.

³Mariátegui, J.C. “Fragmento de una carta a Samuel Glusberg del 10 de enero de 1927”. Texto publicado en “Itinerario y trayectos heréticos de José Carlos Mariátegui”. de Fernández, O. (2010). Santiago de Chile. Ed. Quimantú. pp. 214.

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Reseña de Libro: Defensa del Marxismo, José Carlos Mariátegui

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Defensa del Marxismo, José Carlos Mariátegui: Edición comentada Osvaldo Fernández, Patricio Gutiérrez, Gonzalo Jara, Jorge Budrovich (eds.). Ediciones Universidad de Valparaíso: Valparaíso, 2015

Es innegable el interés que han despertado los estudios y análisis del pensamiento y la obra de José Carlos Mariátegui, en América Latina. Así es como la Universidad de Valparaíso se ha convertido en un espacio académico que ha generado una reflexión permanente al alero del Universidad de Valparaíso (CEPIB), dirigido por el profesor Osvaldo Fernández, convirtiéndose en un referente nacional para pensar la obra del originario de Moquegua.

Defensa del Marxismo, representa el “discurso del método” de José Carlos Mariátegui, al decir de Osvaldo Fernández. Detrás de la pregunta por el método, emerge acuciante la necesidad de proveer una respuesta teórica y orgánica a la pregunta por el socialismo en el Perú. De ahí que esta incursión al interior del marxismo, por la vía de una polémica europea, no sea únicamente interna, ni solo europea. Al contrario, en sus rasgos europeos, hay que leer lo peruano. ¿No habría que leer acaso, en su flagrante inclinación por la herejía, un cierto privilegio de lo ex-céntrico concebido como lo no europeo, o el desequilibrio de una universalidad abusiva? ¿No reivindica con ello, al mismo tiempo, lo regional americano, o quizás simplemente lo peruano, no previsto al pasado en la, por entonces, versión ortodoxa oficial del marxismo?

El libro aquí presentado, reúne una edición comentada sobre Defensa del Marxismo, ensayos que de distintas perspectivas realizan estudios interpretativos sobre los diversos ámbitos que entrega el libro. Además de ellos, incluye una primera parte con la edición misma de los 17 ensayos, donde se adjuntan notas comentadas a pie de página.

Asimismo, el libro que propone Mariátegui, Defensa del Marxismo, da cuenta de un proceso investigativo de evaluación y discusión sobre la realidad peruana bajo una mirada crítica del marxismo, con enormes perspectivas teóricas para el continente.

Su reflexión la encontramos en un conjunto de artículos escritos primariamente para las revistas limeñas Mundial y Variedades, y luego los localizaremos editados y publicados en la revista Amauta, entre septiembre de 1928 y junio de 1929, bajo el título de Defensa del marxismo. Polémica revolucionaria. Dieciséis artículos enumerados y distribuidos con el objetivo de formar un libro.

De igual manera, esta edición comentada de Defensa del Marxismo es tributaria de la publicación posterior a su muerte, realizada en Chile por la editorial Ediciones Nacionales y Extranjeras en el año 1934, la primera de la que tenemos noticia hasta hoy. Esta edición ha mantenido lo más fielmente posible la numeración de los artículos, la ortografía y el sentido de la edición de referencia. No obstante ello, se decidió no conservar el prólogo del escritor Norteamericano Waldo Frank, titulado “Una palabra sobre Mariátegui”, así como también se excluyeron los textos de la segunda parte del libro, denominada “La emoción de nuestro tiempo”.[1]

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En esta reedición, encontramos 52 citas al pie de página, que van dando cuenta de los cambios más relevantes ocurridos en las diferentes ediciones de los artículos. Este trabajo fue realizado comparando las primeras ediciones de las revistas Variedades, Mundial y Amauta (edición facsimilar), así como su edición más difundida como libro: el volumen 5 de las Ediciones Populares de las Obras Completas de José Carlos Mariátegui (Empresa Editora Amauta), impreso decenas de veces desde 1959.[2]

El objetivo de este trabajo fue el dar cuenta de las variaciones entre las distintas ediciones publicadas, para aportar así, en una explicación más profunda, los distintos detalles que permitirían acercar a la idea original de la obra, y, por tanto, a una comprensión más cabal de la misma.

La segunda parte del presente estudio, presenta cuatro ensayos que ayudan a completar el trabajo realizado con las notas al texto de Mariátegui. Básicamente informan, analizan, reflexionan y discuten el contexto de su producción, así como los problemas de interpretación que plantean los artículos.

De esta forma, la labor de desarrollar un trabajo de estas características, es el resultado de tres años de investigación y discusión del grupo de estudios mariateguianos, dirigido por el profesor Osvaldo Fernández Díaz. Este grupo se ha reunido en torno al pensamiento de Mariátegui, bajo el alero del Centro de Estudios del Pensamiento Iberoamericano (CEPIB), dependiente del Instituto de Filosofía de la Universidad de Valparaíso y dirigido por el profesor antes mencionado.

Lo que motiva este trabajo es el propósito de mostrar que la reflexión sobre Mariátegui y el marxismo en Latinoamérica todavía son posibles, a la vez que necesarias para la comprensión de nuestra realidad continental. El texto de Mariátegui invita a plantearse una ilimitada perspectiva del marxismo. Pero, al mismo tiempo, la apuesta que se visualiza es la posibilidad de generar un material de investigación para los lectores interesados en el pensamiento marxista, en la historia de las izquierdas en Latinoamérica y en la lectura de uno de los intelectuales canónicos del así llamado “pensamiento iberoamericano”.

Desde esta perspectiva, el aporte de esta interesante publicación se podría circunscribir en el horizonte de pensar desde Mariátegui nuestras realidades, al trabajo de recuperar las tradiciones de los pensadores que mediante su obra trataron de romper las tendencias de dominación político-cultural de las elites latinoamericanas, que tratan siempre de representar una realidad disgregada, episódica, anecdótica, desacreditando todo rastro de pensamiento crítico, de modo que, a contrapelo del pensamiento hegemónico, vienen construyendo determinadas formas político-culturales que corresponden a un proyecto de sociedad alternativo, organizando un determinado punto de vista, que lentamente se despliega y emerge por los pliegues de nuestra sociedad, tratando de crear las condiciones que subviertan la condición subalterna de los grupos populares y obreros, en la perspectiva de un proyecto emancipador.

Nadia Rojo Libuy

CIEP-UV[3]

 

 

 

[1] “Los artículos a los que hacemos referencia son: La emoción de nuestro tiempo: El hombre y el mito, Dos concepciones de la vida, La lucha final; La paz de Versalles; Lenin; La lucha por la independencia nacional

de la India; Bourdelle y el Anti- Rodin; Populismo literario y estabilización capitalista; La intervención italiana en la guerra; La libertad de la enseñanza; La enseñanza y la economía; Los maestros y las nuevas corrientes; Arte, revolución y decadencia”, en presentación Defensa del Marxismo.

[2] Presentación de Defensa del Marxismo

[3] Centro de Estudios e Investigación Pedagógica, Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Universidad de Valparaíso.

Gramsci, la experiencia de una lectura. Osvaldo Fernández Díaz

HAY DOS GRAMSCI
Aun hoy, cuando las ediciones de la obra Gramsci se suceden y que el conocimiento del pensador marxista italiano se ha hecho mundial, se puede decir que hay dos Gramsci. El hombre público, y el prisionero de la cárcel fascista. El primero comprende el itinerario de su vida que va desde su nacimiento en Cerdeña, su formación universitaria, intelectual y política en Torino, en donde se impregna de la cultura que emanaba de los consejos de fábrica, y se hace socialista, junto a Bordiga, participa del grupo que funda el Partido comunista italiano en el congreso de Livorno en enero de 1921. Intelectual marxista de primera línea, principal animador del Ordine nuovo, figura pública de la escena política italiana, llega a ser diputado comunista italiano y secretario general del partido. Intransigente luchador antifascista,  hasta tal punto que por eso mismo, aun siendo diputado, y pese a la inmunidad que tal cargo le otorgaba, fue encarcelado en 1926. Con esta medida Mussolini intentó lanzarlo al olvido, y silenciar a un peligroso oponente. Pero no solo se propusieron impedir que actuara políticamente, sino, como lo dijo el propio juez que lo condena, impedir que pensara. Pero paradójicamente este hombre, encarcelado y silenciado, es el Gramsci que más conocemos; el que suscitó las grandes polémicas durante los años sesenta y setenta; el Gramsci que se lee y estudia en primer lugar, el que ha influido en alternativas políticas internacionales, el que ha llegado a las aulas universitarias, y cuya obra se ha traducido a casi todos los idiomas, editándose en casi todo el mundo. Es, digámoslo nosotros, el Gramsci que se ha estudiado y estudia en universidades chilenas.
Gramsci
LOS CUADERNOS Y LA ESTRATEGIA DE UNA ESCRITURA
Una vez en la cárcel, se le permitió leer, pero se le impide escribir hasta 1929. Agobiado y ya enfermo, como una manera de escapar mentalmente a la prisión, comienza a escribir, y estudiar. Los cuadernos que comienza a llenar de notas desde que cae en la cárcel fascista, no sólo constituyen la bitácora de sus lecturas, sino también la experiencia de una estrategia de escritura que llamó “fur ewig”. La escritura de los cuadernos va a ser la escapatoria a aquella sentencia del juez fascista, que decía: «hay que impedir que este hombre piense». Si en las cartas que escribe, sobre todo las que le envía a su mujer, fueron el lugar expresar la pasión y el sentimiento y “el mal de ausencia”; los cuadernos los reserva para la razón y la crítica, transformándolos en el lugar en que se va a producir un pensamiento nuevo en materia política; un pensamiento crítico y abierto en el plano del marxismo. La expresión “fur ewig”, se refiere no sólo al grado de abstracción en que va a sostener la reflexión, sino también la libertad que va a procurar para abordar una temática que nuevamente comenzaba a cerrarse después de la muerte de Lenin, con la aparición de Cuestiones del leninismo de Stalin. El texto al que vapulea es el manual de Bujarin, pero lo que dice a propósito del ensayo popular constituye una crítica avant la lettre[1]  de la codificación estalinista que por los años treinta se estaba forjando del pensamiento de Marx y Lenin.
La obra de este segundo Gramsci tiene sus dificultades específicas que provienen de la naturaleza misma de las notas que diariamente y medida de sus lecturas iba consignando en  cuadernos escolares, durante sus años de prisión. Conforme a un plan, a medida que leía iba reflexionando sobre temas, problemas e inquietudes que surgían de esas lecturas. Por eso puede decirse que la estrategia de escritura que revelan sus notas, son también la estrategia del pensamiento que allí se estaba produciendo. En el transcurso de esta experiencia seguió un ritual preciso que consistía en releer lo escrito corregirlo y revisarlo ampliándolo, juntando las distintas reflexiones hasta aproximarse a verdaderos ensayos.
Lo otro que habría que tener en cuenta y que explica en parte el hermetismo que adquiere a ratos su lenguaje, es que tenía que burlar la vigilancia del carcelero. Cuando recién comencé a frecuentar los escritos de Gramsci me había imaginado que “burlar al carcelero” eran tácticas de precaución en vistas a una revisión ocasional que pudiera haber de sus escritos. Pero el control, en realidad fue mucho más severo, pues para ver lo que él estaba escribiendo, se le quitaban los cuadernos durante noche para que el encargado de la censura los revisara. devolviéndoselos en la mañana. O sea había una revisión o por lo menos una amenaza de revisión constante. Esto explica, en gran parte, que el lenguaje de Gramsci, sea a veces, un lenguaje elusivo, un poco complicado por su hermetismo, o por las metáforas y figuras con que disfrazaba las referencias. Pero no sólo los términos sino a veces también la misma elaboración quedaban marcados por esta continua precaución.
Pero lo más importante de todo es la forma que esta escritura, “für ewig”[2] como él mismo la llamó, iba asumiendo. Como Marx, también Gramsci le dio particular importancia al orden de la exposición. En sus notas sobre Maquiavelo, por ejemplo, comienza, justamente  por el libro, es decir por la novedad de la forma, que adopta Maquiavelo para exponer, por primera vez, la política en su autonomía. Tampoco para Gramsci la exposición es un simple ordenamiento de lo investigado y conocido. Mediante la exposición se avanza; se va hacia dimensiones desconocidas en la materia a tratar, pues se intenta hacer hablar “a la cosa misma”. Gramsci percibió en la forma adoptada por El Príncipe, la apertura de un espacio propio de la política. De una lógica propia que la independizaba de cualquier otra disciplina. Esto lo trató también en otros dominios. Por eso exploró sistemáticamente rutina marxista, introduciendo siempre en ella una óptica diferente, perturbando lo consabido; probando alternativas, otras maneras de ver aquello que aparecía, una y otra vez como lo mismo. Esto era lo que se iba gestando en aquellas notas que llenaban cuadernos, en donde se producía un pensamiento libre, tanto de la urgencia, como de la contingencia. Esta fue la estrategia inherente a la fórmula “fur ewig”. Un pensamiento que avanza a través de alternativas, interrogantes, o dudas, más que por afirmaciones o principios definitivos. Sobre todo cundo la reflexión proviene de alguien, que como Antonio Gramsci, se definía antes que nada como político.
LA CARCEL FASCISTA, Y LAS PUBLICACIONES DE LOS CUADERNOS
Hay tres momentos en la aparición de la obra de un autor; el de la redacción, el de la publicación y el de la recepción. En autores tales como Marx y Gramsci, estos tres momentos se han distanciado suscitando graves problemas de lectura. Además, hay que considerar que también en el caso de Gramsci se trata de manuscritos, no destinados a la publicación, más bien de materiales preparatorios, acerca de los cuales debiera usarse el mismo rigor que el recomendaba a propósito de la obra de Marx.
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Gramsci sale de la cárcel en 1937 solo para morir.  Es entonces que Tatiana Schucht la cuñada de Gramsci recoge los 33 cuadernos y se los lleva a Moscú, en donde le fueron entregados a Palmiro Togliatti, entonces secretario del Partido comunista italiano, quien los viene a publicar en 1947. Sobre esta tardanza de 10 años hay una serie de versiones negras y blancas al respecto  la cosa es que aparecen publicados por la editorial Einaudi bajo el cuidado de Giulio Einaudi, quien agrupa las notas por temas inspirado en agrupaciones qu el propio Gramsci había hecho en los últimos cuadernos, pero realizando toda la edición bajo este criterio esta primera edición aparece en 6 volúmenes entre 1948 y 1954.
Sólo en 1975 aparece una edición cronológica, crítica y completa de los 33 cuadernos editada por el  Instituto Gramsci de Roma, en cuatro volúmenes de los cuales el cuarto contiene todo el aparataje crítico. Esta edición fue preparada bajo el cuidado de Valentino Gerratana. La traducción al español de esta segunda edición se debe a Dora Kanoussi, y se editó por la editorial Era, en México, en seis volúmenes.
GRAMSCI EN CHILE
La primera traducción que sigue la forma adoptada por Einaudi, fue la que anima Hector Agosti en Argentina a fines de los años cincuenta, por la editorial Lautaro. Fue la primera traducción de Gramsci que se conoce. En ella participan buena parte de los que posteriormente han nsido llamados los “gramscinos argentinos, cuya principal figura es José Arico. Es la traducción que leímos y la que usamos para esta antología que se editó por primer vez en 1972.
Éramos un grupo de jóvenes universitarios, militantes comunistas, los que leímos en ese momento a Gramsci. Para mí fue un impacto decisivo; una lectura que marcó no solo mi manera de pensar sino cómo pasé a entender la práctica política desde entonces. Eran los tiempos en que comenzaba en Chile un nuevo proceso de acumulación de fuerzas tanto políticas como sociales que habría de culminar en el gobierno de Salvador Allende. Si bien el impacto Gramsci quedó circunscrito en este ámbito político preciso, fue fuente de inspiración de varias iniciativas que abarcan la década de los sesenta como por ejemplo, el diálogo cristiano marxista; las jornadas del pensamiento marxista o la creación del Instituto de investigaciones marxistas. Podríamos decir que eran los comienzos de una recepción de la obra de Gramsci  en Chile. En 1987se llevó a cabo en Chile un Simposium internacional en torno  la obra de Gramsci Este fue  un anticipo de la democracia.
Más tarde, a comienzos de los años setenta surgió la iniciativa de una antología que corresponde al volumen que ustedes tienen en mano. Esta fue una aventura personal, gracias a la ide y el estímulo de Hernán Loyola, importante nerudiano chileno, quien se había propuesto crear, enla Editorial Nascimento, una colección popular dedicada a los debates que habían animado teóricamente la década de los sesenta en América Latina y Europa. Se proyecto la antología sobren Gramsci, y algo también sobre los manuscritos juveniles de Marx, probablemente los Manuscritos económicos filosóficos de 1844. Pero como ya habían aparecido los Manuscritos del 44 en una edición de la editorial Austral chilena, se decidió comenzar con la antología de Gramsci.
 Es en este tiempo que comienza a hacerse presente el pensamiento de Antonio Gramsci en América Latina. Carlos Nelson Coutinho atestigua que Gramsci llega al Brasil a comienzo de los años sesenta. Se le conocía por su martirio en la cárcel fascista, peero hasta los años sesenta nadie lo había leído realmente. Es entonces, a comienzos de los años 60 del siglo pasado, que Antonio Gramsci pasa a constituir un capítulo en el desarrollo de las ideas marxistas en América latina. Gramsci, después Althusser y ahora Mariátegui, son lecturas que continúan desde entonces gravitando en el pensamiento político latinoamericano.
 Notas:
[1] Antes de tiempo
[2]Para siempre

Discurso desde la Universidad de Valparaíso.* Mario Domínguez

Buenas tardes compañeras y compañeros, autoridades de la universidad, funcionarios y académicos amigos:

“La juventud ya no pide, Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

Con estas palabras la juventud universitaria de Córdoba en 1918 aununciaba su emancipación respecto de un sistema universitario, colonial y monástico. El problema del rol de las instituciones universitarias era tanto ayer como hoy, en efecto, un debate irresuelto; sabemos sin embargo que dentro de los dimes y diretes tenemos una ventaja no menor: la ventaja de la experiencia, de la cotidianidad, la ventaja de hacer universidad.

¿Cual es la vigencia del grito de los estudiantes de Córdoba hoy, A un año del gran movimiento por la educación que hemos levantado estudiantes, profesores, funcionarios y academicos, comunidades educacionales enteras?

empoderamientoSin duda los problemas son diferentes pero el trasfondo aun no ha cambiado: el hecho de que las naciones y sus gobernantes impongan sistemas educacionales arbitrarios, anti democráticos y excluyentes. La Universidad de Valparaíso sabe mucho de aquello; el 2007 fuimos protagonistas de una crisis que casi lleva a nuestra casa de estudios a la privatización a su crisis absoluta. Las causas eran sin duda el nefasto sistema de autofinanciamiento de las universidades públicas, su incompatibilidad con un modelo educacional de mercado, con un ínfimo financiamiento estatal viéndose obligada a financiarse de los aranceles de sus estudiantes , con una organización interna vertical,cual empresa privada, y un desarrollo académico al servicio de la oferta y la demanda y no a los intereses de las ciudadanas y ciudadanos de su entorno.

La movilización consciente y oportuna de los estudiantes se hizo sentir develando la arbitrariedad, denostando al mercado y emplazando al estado a hacerse responsable de sus universidades.

Queríamos una universidad pública , democrática y al servicio de su pueblo. El proceso de los nuevos estatutos orgánicos de la UV vino a contribuir a ese a ese anhelo. Construidos y refrendados con la participación de toda la comunidad universitaria, los declaramos un triunfo del movimiento estudiantil, los exhibimos como propios, y manifestamos nuestra voluntad de profundizar este proceso de democratización. No queremos instituciones insensibles a las necesidades de su entorno. Queremos comunidades responsables de su porvenir y el de su pueblo.

La vigencia del manifiesto de córdoba es irrefutable, como también es irrefutable que el desarrollo del movimiento estudiantil y universitario en toda Latinoamerica se encuentra intimamente ligado, estrechamente unido a las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras, pueblos indígenas, y a todo ciudadano o ciudadana que quiera hacer de su porvenir la igualdad y la paz.

Hoy el gran enemigo en nuestro país es el neoliberalismo, concepto abstracto pero con repercuciones practicas, concretas. El Lucro en el sistema educacional se ha transformado en constitutivo de un sistema perverso, su perversión no remite a cuestiones religiosas o morales, remite a cuestiones reales y que dia a dia afectan a tantas y tantas familias chilenas.

El carácter perverso del Lucro lo podemos ver en el condicionamiento de la investigación de las intituciones educativas, en la docencia, en su relación con el medio. Su distorsión radica en la imposibilidad de compatibilizar la ganancia particular con los intereses de todo un país de una nación; la tragedia del sistema educacional chileno consiste en no poder hacerse responsable de las necesidades de sus ciudadanos, de ser un sistema sesgado por la oferta y la demanda,  de producir Artes, ciencias, humanidades, medicina e ingenierias bajo el interes privado y no público.

¿Quien puede determinar que tipo de pensamiento o producción académica de la índole que sea, es más importante que otra?… ¿existen acaso disciplinas de primer y segundo orden?. Para la universidad pública que aspiramos construir no existe una relevancia diferente entre la necesidad de salvar una vida por medio de la medicina y la necesidad de cultivar su espíritu mediante la música y el teatro. En ambas áreas necesitamos la excelencia, porque como vivir es importante, importante también es vivir con memoria y sentido de nuestra historia. Libres de la ignorancia.

Estas cuestiones son las que necesitamos discutir y transformar, instituciones educacionales públicas y al servicio del desarrollo de su país, sean de naturaleza estatal o particular, las instituciones educacionales deben tener un rol público.

Es por eso que nuestra crítica es frontal a las actitudes de este gobierno, que sin conformarse con mantener la herencia neoliberal de los gobiernos pasados, ha profundizado y pretendido legalizar la usura y la ilegalidad del sistema privado de educación. El sistema de acreditación es una vergüenza, sometido reiteradas veces al cuestionamiento publico ha dado rienda suelta a que un puñado de sinvergüenzas pueda lucrar con los anhelos de miles de compañeros sin otorgarles una educación de calidad ni una institución responsable con su entorno… el negocio: los fondos públicos, el cuestionado crédito con aval del estado.

Las universidades públicas, cobijo por derecho propio de los hijos e hijas del pueblo de Chile,  han sido desmanteladas, minimizadas y obligadas a luchar por subsistir teniendo que someterse a esta siniestra lógica de mercado. Las universidades regionales hemos sido las más golpeadas, la UV y la UPLA sabemos de aquello.

A propósito la disputa que siete familias tienen en la Haya por un mar que dicen Chileno, quiero citar a un peruano: José Carlos Mariátegui que relata nuestro sentimiento frente a las reformas hechas y prometidas:

“Pero la Universidad sigue siendo sustancialmente la misma. Y la juventud tiene de nuevo la sensación de frecuentar una Universidad enferma, una Universidad petrificada, una Universidad sombría, sin luz, sin salud y sin oxígeno. La juventud siente que la Universidad es, en esta época de renovación mundial y de mundial inquietud ideológica, una gélida, arcaica y anémica academia, insensible a las grandes emociones actuales de la humanidad, desconecta de las ideas que agitan presentemente al mundo”

Eso podemos decir del sistema educacional actual, es por lo mismo que nos hemos movilizado, es por ello que estamos aquí dando este discurso, frente a todos ustedes.

La Federación de Estudiantes de la Universidad de Valparaíso es una organización dispuesta a la transformación del actual estado de cosas, dispuestos también a construir con todas las organizaciones de la sociedad en conflicto con este modelo neoliberal, dispuestos también a ser parte, a contribuir, ni únicos protagonistas ni caudillos del movimiento social.  Estamos por formar parte de una mayoría nacional transformadora y con vocación unitaria, aquí caben todos y todas los que quieran caminar con nosotros, no excluimos a nadie. Funcionarios y académicos marchan con nosotros, la Feuv para todas y todos sin distinción alguna.

Empoderar

Manifestamos nuestra completa disposición al trabajo con la Central Unitaria de Trabajadores de Chile, con el Colegio de Profesores de Chile y las diversas organizaciones que luchan por una vida digna, hacemos el llamado a la unidad, creemos que las instituciones las hacemos las personas y las mismas personas tenemos que transformarlas…

Abogamos por una mayoría social y política que se plantee democratizar Chile, queremos ser arte y parte. Queremos una nueva constitución democrática que garantice libertad y justicia social para todas y todos, estamos por cambiar el sistema binominal a uno efectivamente representativo de los intereses de las chilenas y chilenos.

Nuestra tarea es ardua, pero será responsable y comprometida, creemos en una educación pública, democrática y al servicio de nuestro país, acogemos esta convocatoria y la hacemos propia.

O como dijeron los estudiantes de Córdoba…

“Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.”

Muchas gracias.

*Presentamos a ustedes el discurso pronunciado  por Mario Domínguez, actual Secretario general de la Federación de estudiantes de la Universidad de Valparaíso. Este discurso se emitió el día Miércoles 19 de Diciembre del presente año, en el cambio de mando de la federación de estudiantes de la Universidad.

La Recepción Del Pensamiento De José Carlos Mariátegui En Chile (1926 A 1973). Por Patricio Gutiérrez Donoso

Resumen.

Este artículo presenta un estudio en torno a un período de la recepción en Chile del pensamiento de José Carlos Mariátegui (1894-1930). Trabajando a partir de los documentos existentes en la Biblioteca Nacional hemos ido dando cuenta de cada uno de los momentos en que los testimonios sobre Mariátegui, así como los textos salidos de su pluma que han sido publicados localmente. Esta labor muestra cómo entre 1926 y 1973 se fue enriqueciendo el conocimiento local de la figura de Mariátegui, hasta el momento en que el golpe de Estado bloqueó la posibilidad de continuar recibiendo y trabajando sobre la interpretación de uno de los pensadores más importantes de América latina. La recepción de Mariátegui en Chile a partir de esas fechas deberá asumir una elipse que supera el marco de esta presentación.

            Las siguientes líneas representan un avance de investigación en la perspectiva de dar cuenta de las formas en que la obra y el pensamiento de José Carlos Mariátegui han sido recepcionado en Chile durante el período que va desde sus primeras recepciones locales, las que identificamos por el momento a partir de abril de 1926, hasta el golpe de Estado de septiembre de 1973, así como de las lecturas que éste ha suscitado durante este período en diversos terrenos culturales del país.

Es posible escribir aquí entonces que el estado actual de la investigación muestra que en el mes de abril de 1926, en el periódico El Mercurio de Santiago, va a aparecer una reseña de La Escena Contemporánea, primer libro que Mariátegui publica el año anterior en Lima. [1] Breve recensión realizada por Raúl Silva Castro, que aparece exactamente cuatro años antes de la muerte de Mariátegui, ella parece constituir, en el estado actual de nuestro conocimiento, la primera referencia local a su actividad. [2] Un segundo hito en esta dirección lo encontraremos en junio de 1927, en el Boletín Educacional Nuevos Rumbos, órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, donde es redactado un pequeño texto a propósito de la revista Amauta “y a su director José Carlos Mariátegui.” [3] En el mes de octubre, en el mismo Boletín es publicado el trabajo de Mariátegui, El freudismo en la literatura contemporánea. “Freud no ha sido sino el agente, el instrumento de una revelación que tenía que encontrar quien la expresara racional y científicamente -señala Mariátegui buscando situar históricamente la obra de Freud-, pero de la que en nuestra civilización existía ya el presentimiento. Esto no disminuye naturalmente el merito del descubrimiento de Freud. Por el contrario lo engrándense. La función del genio parece ser, precisamente, la de formular el pensamiento, la de traducir la intuición de una época.” [4]

No se trata de una contribución aislada, la labor cultural de Mariátegui llama la atención durante ese mismo año de Eduardo Barrios, Director General de Bibliotecas Públicas y de la Biblioteca Nacional, el que le solicita el envió de material que represente el pensamiento del Perú y por supuesto el de Amauta, que –nos dice-, “leo de punta a cabo”. [5] El interés por esta dimensión cultural de la labor de Mariátegui cobra una mayor dimensión en la pluma de Gabriela Mistral, la que publica una extensa carta en la revista Amauta, reivindicando a través de ella la función de la Escuela Pública en Chile “La escuela nueva –nos dice con fuerza y poesía-, es una creación espiritual y que sólo la pueden hacer hombres y mujeres nuevos, verdaderamente asistido de una voluntad rotunda de hacer otra cosa… Cuando la gracia nos ha cogido y nos ha quemado ideología, costumbre y manera vieja, entonces se puede ser maestro de la escuela nueva”… [6]

          Este ejercicio de reconstrucción de la recepción de Mariátegui en Chile va a mostrar estas primeras manifestaciones al mismo tiempo que la figura de Mariátegui comienza a trascender el escenario peruano y va adquiriendo una dimensión continental, trascendencia que logra efecto gracias en buena parte a la notable difusión de la revista político-cultural Amauta que él mismo había concebido, organizado y echado a caminar con un grupo de amigos desde septiembre de 1926, y que continuará publicándose hasta su muerte, en 1930.

           Lo que se comienza a percibir de Mariátegui desde el escenario local corresponde entonces a los complejos años en los que la lucha política revolucionaria y la labor cultural de éste entraban en una fase compleja, caracterizada por la represión del gobierno, la pugna con el APRA y, lo que fue definitivo, con el agotamiento de su organismo.

            Mariátegui, que había regresado al Perú en marzo de 1923, justamente con el propósito “de fundar una revista” [7] (“no he hecho otra cosa —dirá al volver— que prepararme para el regreso acrecentando mi cultura y mi experiencia periodística y política”), [8] organiza su actividad pedagógica y cultural a partir de una serie de conferencias “dirigidas a la clase obrera capitalina”, [9] dictadas semanalmente hasta enero de 1924 en la Universidad Popular González Prada, de la Federación de Estudiantes, y entra en contacto con la corriente política que se venía organizando en torno a la figura de Víctor Raúl Haya de la Torre, con el cual se irá distanciando políticamente hasta romper de forma definitiva en 1928, cuando la Alianza popular Revolucionaria Americana (APRA), fundada en México por Haya en 1924, decida transformarse, durante aquellos años finales de la década de 1920, en Partido Nacional Peruano. [10]

             Durante este último período de su vida, Mariátegui desarrolla una intensa actividad política, periodística y de elaboración de pensamiento crítico. Luego de LaEscena Contemporánea, publica tres años después Siete ensayos de interpretación sobre la realidad peruana, libro que contribuye a hacer conocer su talento de historiador y de dirigente político, trabajo que, al decir de Michael Löwy, representa “el primer intento de análisis marxista de una formación social latinoamericana concreta”. [11] También en 1928 junto a sus amigos da forma al Partido Socialista de Perú, vinculado desde una perspectiva latinoamericana de la lucha social y a la Internacional Comunista; conjuntamente contribuye a organizar la Confederación General de Trabajadores del Perú, [12] y crea un órgano de prensa obrera denominado Labor, de orientación sindical. Es esta dinámica intensa, vertiginosa, a la que se entregaba con todas sus energías, contribuye a mostrar su figura en Chile así como en diversos lugares de la América latina. Ella también, sin embargo, agotará su salud y desgastará su organismo, llevándolo a la muerte…

            En aquella dinámica, el ambiente asfixiante de los últimos años de la dictadura de Augusto Leguía (1919-1930), empuja a Mariátegui a abandonar el Perú, proyectando exiliarse en Buenos Aires, donde lo espera Samuel Glusberg. [13] El camino hacia la Argentina suponía el paso por Santiago, el cual había sido facilitado por Luis Alberto Sánchez, el cual, en conversación con el rector de la Universidad de Chile, Armando Quesada Acharán, obtiene que Mariátegui durante su estadía diese algunas conferencias. [14] En abril de 1930 -hará ochenta años este 2010-, su organismo resentido y debilitado, el que había debido sufrir ya la amputación de su pierna derecha, no logra sin embargo seguir soportando y ocasionará su deceso. [15]

  Raúl Silva Castro, el mismo que hiciera la recensión de 1926 en ElMercurio, escribiendo ahora en Atenea, Revista Mensual de Ciencias, Letras y Artes, publicada por la Universidad de Concepción, redacta en mayo de 1930 un bello homenaje a Mariátegui. «Mariátegui ha muerto, dice el cable. Mariátegui ha muerto repetimos, en voz baja y con lágrimas en los ojos –nos dice-, los que fuimos sus amigos, aunque sin verlo nunca; los que entendemos el significado de su misión, aunque jamás nos fue dado sondear en su espíritu… En este pobre continente disperso, desigual, lleno de rencores recíprocos y de incomprensiones, la unificación será más difícil. Mariátegui era uno de los pocos aglutinadores». [16]

              La ruptura entre Mariátegui y Haya que señalamos se instala por lo demás en un momento complejo. La crisis de 1929 había precipitado en el mes de agosto de 1930 -a escasos cuatro meses de la muerte de Mariátegui-, la caída de la dictadura de Leguía, mientras el gobierno militar de Luis Sánchez Cerro, que lo derroca, se alía con la oligarquía y reprime fuertemente al APRA, de los cuales algunos sectores dirigentes se exilian en Chile. La actividad del grupo es importante y como consecuencia de la ruptura entre ambos que se había generado en 1928, la orientación del APRA en Chile va a mediar negativamente la recepción local del pensamiento de Mariátegui. Encontramos así en la revista Índice [17] de Santiago, un conjunto de artículos que reproducen –y prolongan- la polémica entre Mariátegui y Haya, después de la desaparición del primero. [18]

        Un nuevo elemento para avanzar localmente en el conocimiento de Mariátegui surge no obstante en 1934. Se trata del conjunto de artículos escritos originalmente entre noviembre de 1927 y junio de 1929 en las revistas limeñas Mundial y Variedades, [19] y que será publicado bajo el titulo de Defensa del marxismo. Polémica revolucionaria, que Mariátegui había dejado organizado para su edición póstuma. Antecediendo un prologo escrito por Waldo Frank, este texto de Mariátegui construye la crítica al pensador socialista Henri de Man, abriendo un trabajo original y a nuestro conocimiento el primero en América latina que se plantee la reelaboración del marxismo a partir de las claves de la teoría de la praxis, mostrando con ello una profunda comprensión de la obra de Marx.  “Marx no se propuso nunca la elaboración de un sistema filosófico –nos dice en Defensa del marxismo-, sino de un método de interpretación histórica destinado a servir de instrumento a la actuación de su ideas política y revolucionaria… Marx no tenía por qué crear más que un método de interpretación histórica de la sociedad actual… la crítica marxista estudia concretamente la sociedad capitalista. Mientras el capitalismo no haya transformado definitivamente, el canon de Marx sigue siendo válido. El socialismo, o sea la lucha por transformar el orden social de capitalista en colectivista, mantiene viva esa crítica, la continúa, la confirma, la corrige.” [20] La lectura de Marx expresa así, desde el Perú, una extrema originalidad…

Otras referencias sobre Mariátegui van a continuar apareciendo durante los años 1930 en el terreno local. Un año después de la publicación de Defensa del Marxismo encontramos un texto Luis Nieto apropósito del quinto aniversario del deceso de Mariátegui. [21] Una  Biografía de José Carlos Mariátegui -la primera de una importante dimensión- se publica cuatro años después gracias a la pluma de Armando Bazán, discípulo y amigo de Mariátegui, editada en Santiago de Chile por Zig-Zag, permitiéndonos captar mejor su dimensión humana. “Todo movimiento literario o artístico –nos dice Bazan- tiene su nexo visible o escondido con un movimiento de índole social o político…el marxismo solía decir a veces Mariátegui -agrega- es el camino nuevo por el que muchos hombres encauzan ciertos anhelos eternos, que son privativos de la humanidad: anhelo de libertad, anhelo de fuerza de sacrificio por los demás y por uno mismo, anhelo de inmortalizarse en la historia, también acaso… A veces creo que se trata de una nueva forma de vivir el sentimiento religioso… Pero también es algo mucho más concreto: es un método de conocimiento que nos lleva a una nueva concepción del mundo.” [22]

Bajo otros aspectos, esta argumentación es retomada por el mismo Bazan en el artículo “Luz y huella de Mariátegui” publicado en la revista Aurora. “Se hace imprescindibles recordar -señala allí Bazan- que mientras otros estudiosos del marxismo se esmeraban en llevar la doctrina y la praxis por las pendientes de la casuística y el dogma inflexible y frio, Mariátegui tomaba de él esencialmente, su coherencia flexible, su maravilloso sentido del movimiento, llegando a consustanciarse a su nuevo humanismo universalista, a su espíritu de sacrificio que le viene del cristianismo en línea directa.” [23]. Al mismo tiempo Bazan publica en el diario La opinión un artículo titulado de José Carlos Mariátegui a César Vallejo.[24]  Paralelamente encontramos también en la revista Aurora un artículo de Gerardo Seguel, “El inca Garcilaso y José Carlos Mariátegui. “El Inca Garcilaso –escribe Seguel- fue el fundador de la literatura peruana, el patriarca del pensamiento peruano… José Carlos Mariátegui es ya el producto del siglo xx, hijo de un periodo bien maduro de nuestro tiempo, es el heredero intelectual del inca Garcilaso” [25]

Justamente la aparición de la biografía de Bazán coincide con el comienzo en Chile de la segunda época de Babel, revista  de arte y critica, la que, de acuerdo con una opinión tan autorizada como la de Armando Uribe, representó «la mejor revista cultural que haya habido en Chile». [26] Editada entre 1939-1951 y dirigida por Samuel Glusberg, personaje de gran estirpe entre las letras que se cultivan en Chile, Babel había tenido su primera época en Buenos Aires entre 1921-1928, donde adquiere notoriedad continental. [27] En esta segunda época incorpora tres artículos salidos de la pluma Mariátegui: “El hombre y el mito”, [28] “Genealogía del socialismo” [29] y “El Renacimiento Judío”, [30] y  de  Samuel Glusberg -que escribe como Enrique Espinoza- “Mariátegui, amauta o guía de una generación”, [31] de Francisco Ichaso, “Meditaciones del Impedido” [32] y de Félix Lazaso, “Hombre De Letra Viva”. [33]

Samuel Glusberg, escribe así sobre Mariátegui, contribuyendo a difundir su pensamiento y su presencia en Chile, [34] y puede recordarse en esta indagación sobre  la recepción de Mariátegui en Chile que, entre las cartas que Mariátegui dirige a Glusberg, podemos leer aquella citada frase que sintetiza el itinerario intelectual y existencial que lo lleva a impregnarse de la tradición historicista: “residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas”… [35] Desde las páginas de Babel Samuel Glusberg le rinde homenaje al extinto editor de Amauta recogiendo la sutileza de su contenido “La literatura -dirá Glusberg- no era para José Carlos Mariátegui una categoría independiente de la historia y de la política, sino una representación perdurable de éstas, que, al fin y al cabo, determinan la praxis y el sentido social de la vida humana”. [36] Por ello, “cuando se compara la vida heroica de un Mariátegui, acosado por la policía de Lima (como el propio Marx por la de Bruselas) mientras pergeñaba en su sillón de inválido los recios capítulos de su Defensa del Marxismo, con la vida regalada y segura de los amanuenses que hoy reniegan de algo que nunca entró en sus cabezas, uno no puede menos que inclinarse ante la sombra de Mariátegui y preferirlo también como pensador y como crítico”. [37]

También desde Babel, Ciro Alegría resalta su “fina sensibilidad, catador seguro, maestro de técnica, dueño de los secretos de la expresión, aprehendió con mirada certera todas las huidizas formas estéticas. Habría fulgido muy alto tan solamente como escritor. Pero su espíritu era una brasa ardiente y no pudo, ni quiso, mantenerse ajeno al conflicto fundamental del hombre”. [38] Para el autor de El mundo es ancho y ajeno, Mariátegui era un intelectual que fundía pensamiento y acción, era “un espíritu profundo que tomaba para la revolución todas las grandes manifestaciones del Hombre”. [39]

José Carlos Mariátegui es presentado de esta manera en Chile como el ejemplo del compromiso de un hombre que en las peores condiciones de vida supo sacar lo mejor del pensamiento del ser humano para un mejor entendimiento de la realidad sin apego a dogmatismos. “La realidad le atrae a Mariátegui -escribe Félix Lizasocomo a todos los genuinos creadores. Con la realidad se enfrenta, para recrearla… pero no se trata de un realismo convencional, como aquel que hizo escuela, donde lo más era creación de laboratorio: aquí la realidad es el trasunto humano palpitante y limpio de toda anécdota fantástica. Su puesto está entre los definidores de la realidad, de una específica realidad, por cuya transformación trabajó”. [40] Esta visión crítica de la realidad que rodea el mundo social y político de Mariátegui se acrisola el pensamiento de intelectuales con un compromiso de vida.

Un año después de la revista Babel aparece un homenaje en Atenea revista mensual de Ciencias, Letras y Arte editada por la Universidad de Concepción. Conmemorando el decimo aniversario de la muerte de  Mariátegui, escrito por Armando Solano. [41]

A pesar de estos diferentes acercamientos y trabajos de divulgación que constatamos y que contribuyen seriamente a difundir en Chile el pensamiento de Mariátegui, no será sino hasta comienzo de los años 1950 que encontremos una de las exploraciones en nuestra opinión más ricas que se han realizado localmente sobre su trabajo. Nos referimos a la obra de Félix Schwartzmann, El sentimiento de lo humano en América: antropología de la convivencia. Su autor, nacido en 1913 en una familia de origen rumano, cursa su formación secundaria en el Liceo de Aplicación y estudia luego  Filosofía en la Universidad de Chile, construyendo a partir de entonces una obra de envergadura mayor.

“Evoquemos ahora la imagen de José Carlos Mariátegui -nos dice Félix Schwartzmann en una aguda y extraordinaria comprensión del pensamiento de Mariátegui- cuya voluntad revolucionaria se caracterizó por un querer interiorizar la acción y por la «religiosidad» propia de su manera de concebirla. Digamos, deteniéndonos en lo positivo, cómo no es un azar que uno de los hombres que más hondamente percibió el designio cultural revolucionario que alienta en el americano -y ello en gran medida como marxista-, haya librado tan fervorosa lucha contra la exterioridad del hacer. Piensa Waldo Frank que con Mariátegui apunta el nuevo americano, al mismo tiempo que la revolución deja de ser en él algo abstracto y distante; piensa, además, que este nuevo impulso se manifiesta en la religiosidad con que, Mariátegui la intuye a través del todo, como orgánico despliegue de la naturaleza esencial del hombre. Si -para el escritor peruano- la «verdad de nuestra época es la revolución», los signos y presagios de su advenimiento entre nosotros, y en él mismo, se revelan fundamentalmente en la simpatía contemplativa de una mirada que va desde el hombre de los Andes, hundido en sí mismo, pasando por el simbolismo del ayllu y la imagen del paisaje, hasta la revolución que presiente, animada de cierto panteísmo, como matiz propio de su rebeldía. Para él la perspectiva milenaria se prolonga hasta el presente a través de la lucha, mientras su religiosidad, como honda sensibilidad para percibir la raíz del conflicto humano, ve en el pesimismo indígena una actitud básica de piedad y ternura, verdadero misticismo cristiano-eslavo, igualmente distante del nihilismo escéptico que de la morbosa voluntad de autoaniquilamiento. De ahí que Mariátegui, siguiendo a Jorge Sorel, considere evangélica la visión de E. L. Valcárcel, creadora del mito salvacionista del indio, mito de la revolución socialista que hará posible su resurgimiento”. [42]

En 1955 aparece en Santiago, en la colección Nuestra América de la Editorial Universitaria, dirigida por el futuro Canciller de Salvador Allende, Clodomiro Almeyda, los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, [43] presentada por Guillermo Roullon. Paralelamente, Cesar Godoy Urrutia, durante aquellos años parlamentario y preclaro polemista, publica en Aurora un artículo denominado Un cuarto de siglo de la muerte de Mariátegui. [44]

En 1960 Lautaro Yarkas publica en Atenea un minucioso artículo intitulado José Carlos Mariátegui, novelista, [45] comentando La novela y la vida. Sigfried y el profesor Canella, de Mariátegui, que aparece póstumamente en 1955. [46]

En la Unidad Popular  aparece un libro sobre Mariátegui del académico de la Universidad Técnica del Estado Yerko Moretic José Carlos Mariátegui: su vida e ideario, su concepción del realismo, editado por la Universidad Técnica del Estado 1970. Redactado durante los años 1965-1966 y concebido inicialmente como una tesis doctoral para la Universidad Carolina de Praga, Moretic afirma la existencia de aportes de gran riqueza al pensamiento marxista entre los años 1918 y 1935 «y posteriormente se comprobarán las fatigas con que posteriormente y hasta alrededor de , 1956, ese pensamiento siguió su marcha adelante. Señalarlo con respecto a Mariátegui y en relación particular con la teoría de realismo en arte y literatura es uno de los objetivos centrales de estas páginas». [47]

El Golpe de Estado de septiembre de 1973 modifica radicalmente los senderos por los cuales transitaba la sensibilidad del pueblo chileno. La cultura que se había venido instalando a través de generaciones y que había permitido la formación de una vasta red de tradiciones cívicas va a ser detenida in barbarum, alejando brutalmente todo ejemplo de trabajo intelectual, artístico o de pensamiento crítico. La figura de Mariátegui, posiblemente ya en parte mal comprendida durante las décadas anteriores, o si se prefiere, limitada a la condición de un héroe del socialismo, desconociendo su reflexión intensa y la inmensa originalidad de su pensamiento, va a sepultarse bajo lodazales de basura diseminada por los gestores del régimen. El mundo del consumismo y la elevación al pináculo del de los “valores patrios” que organiza la cultura oficial no permite su apropiación.

Paradojalmente, es en esos mismos años que un esfuerzo por repensar a Mariátegui comienza a desplegarse desde Italia y Francia para lograr dar cuenta desde parámetros más amplios de la inmensa originalidad de su pensamiento. El punto de partida lo encontramos probablemente en una revista del Partito Comunista italiano, Criticamarxista de Roma, donde Antonio Melis va a escribir “J.C. Mariátegui, primo marxista d’America”; [48] y luego Renato Sandri, «Mariátegui, via nazionale e internazionalismo nel terzo mondo». [49] A su turno, Robert Paris defiende su tesis, La formation idéologique de José Carlos Mariátegui en l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, en Paris, y publicada en castellano en Cuadernos de Pasado y presente.[50] No era una empresa puramente individual. «Nunca se reconocerá suficiente –escribe Robert Paris, por ejemplo- cuanto ha hecho Ruggiero Romano por el conocimiento de Mariátegui en Francia y en Italia». [51] En fin, desde el exilio mexicano, José Aricó publica también en Cuadernos de Pasado y presente, Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. [52]

No puede pasarse por alto aquí que en estos mismos años, un esfuerzo semejante comenzaba a desarrollarse por recuperar también la figura y la obra de Antonio Gramsci, recogiendo su capacidad creativa articulada en torno a la filosofía de la praxis y dejando de lado las tradiciones de un marxismo esclerotizado en las lecturas socialista o soviética. Nos parece que la recuperación de Gramsci se va logrando en un terreno más amplio y, desde este punto de vista, impulsa la posibilidad de recuperar y de volver a leer a Mariátegui. Es así como el estudio y la comprensión conjunta de ambos pensadores va a contribuir a mostrar el vínculo común entre ellos. Mariátegui -señala Osvaldo Fernández- “piensa y actúa como alma gemela del propio Gramsci”, [53] y, esto nos interesa destacar, ambos establecieron un esfuerzo extraordinariamente semejante por reelaborar el marxismo a través de la filosofía de la praxis. [54] Puede señalarse brevemente aquí, aunque es extremadamente difícil evaluar su incidencia, que el incremento de la publicación de escritos gramscianos fuera de Chile y el impacto de su influencia estimula también, durante aquellos años, la lectura y retroalimenta la difusión de Mariátegui. Actualidad del pensamiento político de Gramsci, selección a cargo de Francisco Fernández Buey, [55]Gramsci y la cuestión religiosa, de Huges Portelli, [56] y Gramsci hoy, [57] todos editados en Barcelona, mientras en México aparece Gramsci y la revolución de Occidente, de María-Antonietta Macciocchi [58] y «Los usos de Gramsci», de Juan Carlos Portantiero, texto que sirve como presentación a Antonio Gramsci. Escritos políticos (19171933), [59] selección de textos editada por Cuadernos de Pasado y presente, vale decir, el proyecto que representa, sin lugar a dudas, «la más audaz e importante labor editora que se haya realizado en América latina». [60] Al año siguiente el mismo Francisco Fernández Buey publica Ensayos sobre Gramsci, [61] la Universidad de Puebla edita el volumen colectivo El pensamiento revolucionario de Gramsci[62] mientras circulan las versiones castellanas de Gramsci et l’Etat, de Christine Buci-Glucksmann [63] y de The antinomies of Antonio Gramsci, de Perry Anderson, que había aparecido en la New Left Review. [64] En 1979, Jacques Texier, publica en castellano su Gramsci[65] y en México las ediciones Era traducen una selección de textos de Gramsci intitulada Sul fascismo, con una introducción de Enzo Santarelli. [66] En 1980, Cuadernos de Pasado y presente publica también la selección Gramsci y las ciencias sociales, [67] y Huges Portelli, Gramsci y el bloque histórico. [68] En el mismo sentido pueden haber incidido el coloquio que en septiembre de 1978 organiza la Universidad nacional autónoma de México dedica a Gramsci con la presencia de María-Antonietta Macciocchi, Giuseppe Vacca, Christine Buci-Glucksmann y Juan Carlos Portantiero y el Seminario de Morelia, Hegemonía y alternativas políticas en América latina, efectuado en 1980 y cuyas actas aparecerán más tarde. [69]

            Frente a esta manera de repensar la significación política y cultural de Mariátegui y de Gramsci estamos entonces frente a una manera de poner en cuestión, de repensar y de reelaborar las formas en las que se había desarrollado el marxismo a través de los cánones de la Segunda Internacional socialista o socialdemócrata y luego de la Tercera Internacional Soviética, perecidas en la práctica, insuficientes, inofensivas frente al despliegue con que la burguesía llevaba su ciencia a la práctica, con la capacidad con que organizaba la producción de la plusvalía. La filosofía de la praxis no podía ser –y no puede serlo- sino la expresión contemporánea, inmanente a través de la cual la lucha de clases adquiere su forma concreta, a través de la cual, entonces, los trabajadores se apropian de un mundo siempre en transformación y del cual deben siempre también dar cuenta desde su propio punto de vista de clase juicio. En esto consiste, a nuestro juicio el aspecto esencial de lo que nos deja el ejercicio del estudio de la recepción de Mariátegui en Chile

                                                          Valparaíso, diciembre 2012                                               


[1] Cfr., Mariátegui José Carlos, LaEscena Contemporánea, Lima Minerva, 1925.

[2] Cfr., Silva Castro Raúl, El Mercurio, Santiago de Chile, abril 1926, p. 2.

[3] Cfr. “Comentarios de revistas y libros”, “Amauta.- Revista de arte, polémica, crítica. Lima. Esta importante publicación peruana nos ha llegado trayendo un importante material. Su director es José Carlos Mariátegui.” In Boletín Educacional Nuevos Rumbos, Órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, año I, nº 1 Santiago, 5 de junio 1927, p.17

[4] Cfr. Mariátegui José Carlos, “El freudismo en la literatura contemporánea”, in Boletín Educacional Nuevos Rumbos, Órgano de la Asociación General de Profesores de Chile, año I, nº 7 Santiago, octubre 1927, p.132.

[5] Cfr., Barrios Eduardo, carta a José Carlos Mariátegui, Santiago de Chile, 7 de abril de 1927, in Correspondencia (1915-1930), Introducción, compilación y notas de Antonio Melis, Lima, Amauta, 1984, t. i, pp. 263-264. Cfr. Carta de Concha Romero de James a José Carlos Mariátegui, Santiago de Chile, 16 de septiembre de 1928, in: Correspondencia. cit., t. ii, p. 436. Se puede leer carta de Letizia Repetto Baeza a José Carlos Mariátegui fechada en  Valparaíso el 17 de noviembre de 1928. El texto señala: Lettizia Repetto Baeza saluda al ilustre escritor  señor José Carlos Mariátegui, y tiene el agrado de enviarle un ejemplar de su novela La voz de Infinita. Mucho desearía una impresión suya en Amauta, confía en su gentileza y bondad… para ello, y de cuya revista le rogaría enviarle unos ejemplares. ¿Por qué no me envía algo suyo para publicarlo en Valparaíso? in Correspondencia, cit., t ii, p. 476.

[6] Cfr. Gabriela Mistral, “La escuela nueva en nuestra América, carta de Gabriela Mistral a Julio R. Barcos”, in revista Amauta, año ii, n°10, Lima, diciembre de 1927, p. 6.

[7] Mariátegui José Carlos, “Presentación de Amauta”, año i, n° 1, Lima, septiembre de 1926; también en in Ideología y política, décimo octava edición, Lima, Amauta, 1987, p. 100.

[8] Mariátegui José Carlos, carta a Pedro Ruiz Bravo, Lima, 9 de junio de 1923, in Correspondencia 1915-1930, introducción, compilación y notas al cuidado de Antonio Melis., t i, Lima, Amauta, 1984, p. 37.

[9] Nota preliminar a José Carlos Mariátegui, Historia de la crisis mundial (conferencias 1923-1924), Lima, Amauta, 1959, p. 9.

[10] A comienzos de 1928, Haya toma la iniciativa rupturista y se propone decididamente transformar el APRA en un partido, un Partido Nacionalista Peruano. Mariátegui, que concibe el APRA como frente único, no como partido, y menos aún como Partido Nacionalista Peruano, manifiesta vivamente su desacuerdo. “APRA, alianza o partido, no debería existir siquiera, puesto que el APRA (que) se titula alianza y se subtitula frente único, pasa a segundo término, desde el instante en que aparece en escena el Partido Nacionalista Peruano que ustedes han decidido fundar en México, sin el consenso de los elementos de vanguardia que trabajan en Lima y provincias.” Cfr. José Carlos Mariátegui, Carta a la célula aprista de México, Lima, 16 de abril de 1928, in Correspondencia (1915-1930), cit., t ii, p. 371.

Haya responde igualmente en tono vivo. “Ha recaído usted -le dice a Mariátegui- en el tropicalismo… Usted está lleno de europeísmo… Desinfectémonos de la imitación europea… El APRA es partido, alianza y frente ¿Imposible? Ya verá usted que sí. ” Cfr. José Carlos Mariátegui, Carta a la célula aprista de México, Lima, 16 de abril de 1928, in Correspondencia (1915-1930), cit., t ii, p. 371.

[11] Michael Löwy, El marxismo en América Latina. Antología, desde 1909 hasta nuestros días, Lom, Santiago, 2007, p. 18.

[12] Para los estatutos de la C.G.T.P., véase, José Carlos Mariátegui, Ideología y Política, Amauta, decima octava edición, Lima 1987, p. 154 y ss.

[13] “En mayo pensaba estar en Buenos Aires -escribe Raúl Silva Castro al mes siguiente del fallecimiento de Mariátegui- y también de paso por Chile apretaría las manos de los amigos. Dos mensajes suyos me alcanzaron con poca distancia. Uno traído por una poetisa peruana a quien Mariátegui me presentaba como uno de los valores más leales de su generación. En la carta una alusión a su viaje por Chile. Otro venía con Luis Alberto Sánchez, su amigo de siempre, aunque contradictor a veces”. Raúl Silva Castro, «José Carlos Mariátegui», in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año vii, nº 63, mayo de 1930, p. 249.

[14] “El rector de la Universidad de Chile, Armando Quesada Acharán -escribe Luis Alberto Sánchez- me ofreció un almuerzo… (durante el cual) le conté algo sobre Mariátegui y le solicité su venia para que, como invitado suyo, le visaran el pasaporte. No se limitó a eso. Me dijo que formalmente lo invitaba a dictar varias conferencias en el Salón de Honor, pagado por la Universidad y me prometió -y cumplió- darme una nota oficial para que Mariátegui conociera formalmente el hecho… La nota la llevé conmigo, pero llegué al día siguiente del sepelio de José Carlos. La puse en manos de Ana Chiappe de Mariátegui, quien me abrazó sollozando”. Sánchez Luis Alberto, Visto y vivido en Chile, Santiago de Chile, Tajamar, 2004, pp. 43-44.

[15] “Ya estaba en prensa este numero de Índice, cuando el cable nos trajo la fatal noticia: José Carlos Mariátegui ha muerto en Lima. En sus ensayos queda enclavada la realidad político social e intelectual del continente su alimento, como el de un creador, animó y dio vida a la cultura peruana. Bajo su dirección, la revista Amauta, fue la más libre, la más elevada tribuna de las jóvenes generaciones, un nuevo método crítico nació con él. La claridad de sus pensamientos, de su vida inmaculada la recia cohesión y la  pureza de sus propósitos establecían ciertas semejanzas entre su personalidad luminosa. Un diamante pulido, claro, limpio, un diamante que sobre el mapa de América grababa, en nervioso monograma, una palabra  nítida: «honor». En hora cercana nuestros ojos se aunarán a las dolorosas circunstancias de su vida, a las profundas enseñanzas de sus libros y al buscar las huellas de su heroísmo y de su inteligencia, nuestras miradas han de comprender sus glorias y la pesadumbre que nos abate hoy. Al saber su desaparecimiento”, in Índice  año 1, n° 1, Santiago de Chile abril de 1930, p.7

[16] Raúl Silva Castro, «José Carlos Mariátegui», in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año vii, nº 63, mayo de 1930, pp. 246-249.

[17] Cfr. Melfi Domingo, “Índice a Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, p. 9.  Orrego Vicuña Eugenio, “Índice a Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, p. 9. Raúl Silva Castro, “Índice a Mariátegui” in. Índice, año i, nº 5, Santiago de Chile, agosto de 1930, p. 9. Portal Magda, “trayectoria de José Carlos Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 2, Santiago de Chile, mayo de 1930, pp. 8-9. Portal Magda, “Haya de la Torre y J.C Mariátegui”, in: Índice, año i, nº 6, Santiago de Chile, septiembre de 1930, pp. 12.  Chamundes Marcos,  “Carta del Perú Mariátegui y Haya de la Torre”, in: Índice, año i, nº5, Santiago de Chile, agosto de 1930, p.3. Chamundes Marcos, “Más en torno de Mariátegui y Haya de la torre,”  in: Índice, año i, nº 9, Santiago de Chile, diciembre de 1930, p.6. Petrovick Julián, “Carta del Perú”, in: Índice, año i, nº 9, Santiago de Chile, diciembre de 1930, pp.7-8.

[18] La polémica de Mariátegui con Haya de la torre va preceder en Perú la represión contra el APRA. Diversos sectores dirigentes del APRA se van a exiliar en Chile, prejuiciando la recepción del pensamiento de Mariátegui. Un interesante aspecto de esta polémica se encuentra en la revista Índice de Santiago (anteriormente citado). Que se prolonga por varios números donde encontramos a propósito de un artículo de Raúl Silva Castro, publicado en la revista Atenea (Castro Raúl Silva, “José Carlos Mariátegui”, Atenea, año vii, núm. 63, Santiago, may.1930, p. 245), genera una discusión entre los partidarios de Víctor Raúl Haya de la torre y José Carlos Mariátegui, es el primer punto de quiebre que se conoce en nuestro territorio entre las dos grandes figuras del Perú. Raúl Silva Castro en su artículo sin proponerse el objetivo de polemizar, no señala claramente las diferencias entre estos dos grandes intelectuales del Perú, quedando la sensación de que ambos pertenecen a una misma línea política, sin dar cuenta de los caminos divergentes que habían asumido estos dos espíritus emancipadores. A propósito de dicho artículo, se suma a la discusión la militante Aprista Magda Portal quien enciende la chispa de la polémica, polémica que continua con la separación de aguas entre apristas y defensores de la obra de Mariátegui, calificativos que van a enfrentar en el plano local estas dos miradas sobre la realidad latinoamericana.

[19] Cfr., Rouillon Guillermo, Bio-bibliografía de José Carlos Mariátegui, Lima, Universidad nacional mayor de San Marcos, 1963.

[20] Mariátegui José Carlos, Defensa del marxismo, polémica revolucionaria, editorial Cultura, Santiago 1934, p. 23.

[21] Nieto Luis, “José Carlos Mariátegui, Con motivo del quinto aniversario de su ingreso al silencio”, revista Hoy nº 182, Santiago 15 de mayo 1935, pp. 41-42

[22] Cfr., Bazán Armando, Biografía de José Carlos Mariátegui, Zig-Zag, Santiago de Chile, 1939. P. 114. Una relaboracion fue publicado ulteriormente por Amauta. “A veces el artista, el escritor, se  adelanta en su tiempo –en ella podemos leer- su sensibilidad intuye, adivina nuevas formas,, anhela de manera misteriosa extrañas transformaciones que, precisamente, discuten en oído de su propio ambiente, hieren a la generalidad de sus contemporaneos. Tales creadores son los precursores de tienen la mision de habrir camino a costa de su propio sacrificio.” Bazan Armando, Mariátegui y su tiempo, Amauta quinta edición, Lima 1978, p. 32.

[23] Bazán Armando, “Luz y huella de José Carlos Mariátegui”, in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 14 Santiago octubre de 1939, p. 7

[24] Bazan Armado, “De J. Carlos Mariátegui a César Vallejo, La Opinión, domingo 13 de enero de 1939.

[25] Gerardo Seguel, “El inca Garcilaso y José Carlos Mariátegui”, in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 11 Santiago junio de 1939.

[26] Armando Uribe, presentación a Manuel Rojas, / José Santos González Vera, Letras anarquistas. Artículos periodísticos y otros escritos inéditos, compilación de Carmen Soria, Santiago de Chile, Planeta, 2005, p. 5.,

[27] Para un estudio de la etapa argentina de Babel, véase con provecho, Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina o las políticas culturales de Samuel Glusberg, Buenos Aires, Ediciones el cielo por asalto, 2001.

[28] José Carlos Mariátegui, “El hombre y el mito”, in Babel revistas de arte y crítica, vol. i nº 8, Santiago de Chile diciembre1939, pp. 255-256,

[29] José Carlos Mariátegui, “Genealogía del socialismo”, in Babel revista de arte y crítica, vol. ii nº 10, Santiago de Chile abril 1940, pp. 86-89.

[30] José Carlos Mariátegui, “El Renacimiento Judío”, in Babel revista de arte crítica, vol. vi nº 26, Santiago de Chile 1945, pp. 86-89.

[31] Enrique Espinoza, “Mariátegui, amauta o guía de una generación”, in Babel revista de arte y crítica, nº 54, Santiago de Chile 1950, pp.120-125. Palabras leídas en el homenaje organizado por Babel el 17 de abril de 1950 en el Salón de Honor de la Universidad de Chile al cumplirse el vigésimo aniversario de la muerte de José Carlos Mariátegui.

[32] Francisco Ichaso, “Meditaciones del Impedido”, in Babel revista de arte y crítica, vol. I, nº 8, Santiago de Chile Diciembre 1939, pp. 253-255.

[33] Félix Lazaso, “Hombre De Letra Viva”, in Babel revista de arte y crítica, vol. ii, nº 10, Santiago de Chile Abril 1940, pp. 30-32. Para un estudio crítico, cfr. Jaime Massardo, Pierina Ferretti, Lorena Fuentes, Patricio Gutiérrez, Babel revista de arte y critica, Santiago de Chile, Lom 2008, tres volúmenes.

[34] Cfr., Enrique Espinoza, «José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación», in: Babelrevista dearte y crítica, año xi, nº 54, Santiago de Chile, segundo trimestre de 1950, pp. 120-124.

[35] José Carlos Mariátegui, Carta a Samuel Glusberg, Lima, 10 de enero de 1927 (1928), in Correspondencia (1915-1930), Introducción, compilación y notas de Antonio Melis, Lima, Amauta, 1984, t ii, p. 331.

[36] Enrique Espinoza, «José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación», in: Babelrevista dearte y crítica, año xi, vol. xiii, nº 54, segundo trimestre, Santiago de Chile 1950  p. 122.

[37] Enrique Espinoza, «Patología de la regeneración», in: Babel revista de arte y crítica, año xi, vol. xii, nº 50, segundo trimestre, Santiago de Chile 1949, p. 126.

[38] Ciro Alegría, «Impresiones de José Carlos Mariátegui», in: Babel revista de arte y crítica, año xx, vol. ii nº 13, septiembre/octubre, Santiago de Chile 1940, p. 48. Aquel peruano exiliado, quien fue acogido por Glusberg «que pasaba por una situación económica muy crítica lo instó a presentarse a un concurso latinoamericano de novela que convocaba una editorial estadounidense, discutió con él día a día el manuscrito, propuso correcciones y recomposiciones, le dio ánimo para llevar a término la empresa. Nació así El mundo es ancho y ajeno». Horacio Tarcus, Mariátegui en la Argentina. O las políticas Culturales de Samuel Glusberg, El Cielo Por Asalto, Buenos Aires, Argentina, 2001. p. 83.

[39] Ibidem., p. 46.

[40]  Félix Lizaso, «Hombre de letra viva», in: Babe revista de arte y cítical, vol. ii  nº 10, Santiago de Chile 1940. p. 28.

[41] Solano Armando, “El x aniversario de Mariátegui,” Atenea, revista mensual de Ciencias, Letras y Arte, Universidad Concepción, año xvii, nº 179, Concepción mayo 1940. pp.176-184.

[42] Schwartzmann Félix, El sentimiento de lo humano en América: ensayo de antropología filosófica, Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Educación, Instituto de Investigaciones Histórico-Culturales, Santiago 1950-1953. 2 v. véase en particular capitulo xv, “La idea de la acción en Mariátegui” pp.201-207.

[43] Cfr.,  José Carlos Mariátegui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Prólogo de G. Rouillon, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1955.

[44] César Godoy Urrutia, «Un cuarto de siglo de la muerte de Mariátegui», in Aurora de Chile: Alianza de intelectuales para la defensa de la cultura,  nº 3, Santiago de Chile, abril de 1955, pp. 51-59

[45] Yarkas Lautaro, “José Carlos Mariátegui, Novelista”, in Atenea, revista mensual de ciencias, letras y bellas artes publicada por la Universidad de Concepción, año xxxvii, nº 387, enero de 1960, p. 74-80.

[46] Cfr.,  José Carlos Mariátegui, La novela y la vida. Sigfried y el profesor Canella, Lima, amauta, 1955.

[47] Yerko Moretic José Carlos Mariátegui: su vida e ideario, su concepción del realismo, Santiago de Chile, Universidad Técnica del Estado, 1970, pp.11-12.

[48] Antonio Melis va a escribir “J.C. Mariátegui, primo marxista d’America” in Critica marxista, nº 2, Roma, marzo-abril, 1967, pp. 132-157. (traducción castellana: “J.C. Mariátegui, primer marxista de América” in Vv. Aa., Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, segunda edición, selección y prólogo de José Aricó, México, Cuadernos Pasado y Presente, nº  60, 1979,),

[49] Cfr., Renato Sandri, “Mariátegui, via nazionale e internazionalismo nel terzo mondo”, in Critca marxista, ano x, nº 6, Roma, novembre / dicembre 1972.

[50] Cfr., Robert Paris, La formación ideológica de José Carlos Mariátegui, Cuadernos de Pasado y presente, nº 92, México, 1981

[51]Ibidim, p. 7.

[52] Cfr., José Aricó, Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, segunda edición, México, Cuadernos de Pasado y presente, nº 60, 1980.

[53] Fernández Osvaldo, “Tres lecturas de Gramsci en América latina”, in: Vv. Aa., Gramsci, actualidad de su pensamiento y de su lucha, Roma, Claudio Salemi tipógrafo editore, 1987, p. 212.

[54] Uso la palabra praxis, en lugar de práctica. Nos dice Mondolfo “praxis (que es la palabra griega mantenida en alemán) es más general; comprende toda forma de actividad, sea teórica o practica.”Cfr. Mondolfo Rodolfo, Feuerbach y Marx, Claridad, Buenos Aires 1936, p. 6. En otro registro Mondolfo agrega. “La praxis es desarrollo, es historia que nace del estímulo perpetuo de la necesidad; y las condiciones que suscitan la necesidad, ya sean derivadas de la naturaleza, o constituidas por los resultados de la actividad humana antecedente, no son exteriores a la humanidad, sino que deben penetrar en la vida de su espíritu para impulsarla a su actividad, producto, que es también productor, creación y creador al mismo tiempo, en el proceso infinito del trastocamiento de la praxis.” Cfr. Mondolfo Rodolfo, Espíritu revolucionario y conciencia histórica, editorial Escuela, Buenos Aires 1968, p. 20.

[55] Cfr., Vv. Aa., Actualidad del pensamiento político de Gramsci, selección e introducción de Francisco Fernández Buey,  cit.  A propósito del trabajo sobre Gramsci de F. Fernández Buey, véase Leyendo a Gramsci, Barcelona, El viejo topo, 2001.

[56] Cfr., Hugues Portelli, edita Gramsci y la cuestión religiosa, Barcelona, Laia, 1977.

[57] Cfr., Vv. Aa., Gramsci hoy, Barcelona, Materiales, extra 2, 1977.

[58] Cfr., María-Antonietta. Macciocchi, Gramsci y la revolución de Occidente, México, Siglo veintiuno editores, 1975.

[59] Cfr., Juan Carlos Portantiero, Los usos de Gramsci, Cuadernos de Pasado y presente nº 53, México, 1977, pp. 1-84.

[60] Carlos Franco, Presentación a Marx y América latina, de José Aricó, segunda edición, México, Alianza editorial mexicana, 1982, p. 10.

[61] Cfr., Francisco. Fernández Buey, Ensayos sobre Gramsci, Barcelona, Materiales, 1978.

[62] Cfr., Vv. Aa., El pensamiento revolucionario de Gramsci, Universidad autónoma de Puebla, 1978.

[63] Cfr., Christine. Buci-Glucksmann Gramsci y el Estado, (Gramsci et l’Etat, Paris, Fayard, 1974), segunda edición, México, Siglo veintiuno editores, 1978.

[64] Perry Anderson, Las antinomias de Antonio Gramsci, (The antinomies of Antonio Gramsci, New Left Review, 1977), Barcelona, Fontamara, 1978.

[65] Cfr., Jacques Texier, Gramsci, Barcelona-Buenos Aires-México, Grijalbo, 1979.

[66] Cfr., Antonio Gramsci. Sobre el fascismo (Sul fascismo, Roma, Editori Reuniti, 1974), introducción de Enzo Santarelli, traducción de Ana María Palos, México, Era, 1979.

[67] Cfr., Vv. Aa., Gramsci y las ciencias sociales, Cuadernos de Pasado y presente n° 19, sexta edición, México, 1980.

[68] Cfr., Hugues. Portelli, Gramsci y el bloque histórico, séptima edición, México, Siglo veintiuno editores, 1980.

[69] Vv. Aa., Hegemonía y alternativas políticas en América latina, coordinado por Julio Labastida, prólogo de José Aricó, México, Siglo veintiuno editores / Unam, 1985.

Venta del libro Itinerario y trayectos heréticos de José Carlos Mariátegui, de Osvaldo Fernández Díaz

Este libro se edita por primera vez en Chile, luego de haberse publicado anteriormente en el exilio, en países en los cuales tuvo una buena acogida. De esta manera, es un texto que, al igual que su autor, retorna al país.Esta obra se relaciona tanto con la pasión intelectual del autor, como con la voluntad de enseñar, de difundir el pensamiento revolucionario de nuestro continente. Cuando se habla de José Carlos Mariátegui, nos encontramos frente a la paradoja de que, a pesar de haber sido él un activo intelectual, vinculado a las luchas de su pueblo y del continente, aún conocemos poco en Chile de su vida y su obra.

Colección Papeles para Armar, Serie Papel Lustre. 217 pág

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