¿Educación Cívica o Formación Ciudadana? Patricio Gutiérrez Donoso y Nadia Rojo Libuy

La idea de formar ciudadanos con una clara conciencia, críticos, responsables y participativos ha sido una necesidad urgente en nuestro contexto social y cultural latinoamericano. Sin embargo, al mismo tiempo, desde el Estado y el desarrollo de nuestras repúblicas, ello no ha sido un objetivo central a impulsar.

No obstante, el razonar sobre cuáles son las mejores formas de desarrollar este propósito, tanto desde la sociedad así como desde el contexto escolarizado y el no escolarizado, ha estado presente en la discusión de pedagogos y didactas desde la enseñanza de los diferentes saberes específicos[2].

Las primeras orientaciones sobre la formación ciudadana en general y la educación cívica como una de sus especialidades, planeadas y sistematizadas para ser logradas en los integrantes de la sociedad desde el contexto escolar, se vinculan a elementos simbólicos de la identidad nacional (banderas, territorios, himnos Patrios, etc.), recibidos por las personas, incluso antes de llegar a la escuela. Son elementos que ofrecen un punto de partida al conocimiento “cívico” que ofrece el sistema educativo[3]. Ambas, formación ciudadana y formación cívica, se pueden ver como procesos y como resultados, aún no acabados y en disputa, para pensar el sistema democrático.

ciudadania

La relación entre educación cívica y formación de ciudadanía es de largo aliento y tensión, y ambas apuntan a intereses y objetivos bien definidos en la manera de concebir la sociedad. La finalidad de la educación cívica es instruir a un sujeto íntegro y patriota. Asimismo, la formación ciudadana implica el desarrollo para una cultura ciudadana, es decir, “el conjunto de costumbres, comportamientos y reglas mínimas que generen sentido de pertenencia, faciliten la convivencia urbana y conduzcan al respeto del patrimonio común y al reconocimiento de los derechos y deberes ciudadanos”[4].

En el caso de la formación ciudadana, como la conocemos actualmente, ha sido el resultado de un proceso de transformación orientada a los objetivos planteados en distintos momentos históricos. Los procesos de transformación política, económica y cultural por los que ha atravesado la sociedad, más o menos desde el siglo XIX hasta nuestros días, se han expresado en la constante presión por incorporar a los sujetos populares, movimientos sociales e indígenas, junto a los obreros, al ámbito socio-político, todo lo cual demanda propuestas de desarrollo estratégico que permitan democratizar la sociedad.

Dichos sujetos han exigido una permanente revisión y reformulación de las tareas educativas en general y de las escuelas en particular, para repensar una sociedad más democrática, pero no necesariamente como un espacio privilegiado para la socialización y formación de ciudadanos[5], sino más bien como crítica, muchas veces, a un sistema educativo que ha operado como espacio articulador de conformismo social y político que sustenta una sociedad desigual.

A partir de estas transformaciones y exigencias ciudadanas, en la actualidad el Gobierno ha planteado un Plan Nacional de Formación Ciudadana. Esta propuesta responde a los requerimientos dispuestos en el mensaje enviado por la Presidenta de la Republica a la Honorable Cámara de Diputados para la tramitación del proyecto de ley del Plan de Formación Ciudadana para los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado, el cual ha puesto hincapié, como tarea de primer orden del Gobierno, en: “Formar ciudadanos activos, responsables, participativos y comprometidos con el rol que tienen al interior de la sociedad (…) Y para ello, el rol que cumple la educación escolar es fundamental. En efecto, mi programa de Gobierno plantea explícitamente el desarrollo de un Plan Nacional de Formación Ciudadana y Derechos Humanos en todos los niveles educacionales, que sea participativo y de formación integral, tarea que actualmente coordina el Ministerio de Educación”[6].

La propuesta del Plan Nacional apunta a una aceptación general sobre la necesidad de fortalecer la formación ciudadana en nuestro país, a fin de contribuir a la construcción de una democracia más sólida, sustentada en una ética de transparencia y cohesión social [7].

Además de la presencia de la Formación Ciudadana en las bases curriculares nacionales del sistema educativo chileno, los estudios ratifican la necesidad de fortalecer los conocimientos y aprendizajes de la ciudadanía[8].

En tal sentido, la formación ciudadana está en permanente proceso de constitución y expansión, abarcando un conjunto cada vez más amplio y multidimensional de categorías y capacidades. Esos objetivos requieren, de parte de las escuelas y sus docentes, que conozcan el sentido de las reformas curriculares y sean capacitados en la recontextualización de los lineamientos generales a las realidades locales[9].

Lo que es coincidente con la apreciación generalizada que presentan distintos sectores de nuestra sociedad, que observan la Formación Ciudadana como una necesidad primordial en el Siglo XXI, para formar ciudadanos activos, responsables, participativos y comprometidos con el rol que tienen al interior de la sociedad.

En este contexto, la Formación Ciudadana es concebida como un pilar fundamental de los procesos de enseñanza y aprendizaje de los/as estudiantes, puesto que considera las competencias necesarias para cooperar con una sociedad plural, respetuosa, movida por valores éticos, entre otros componentes sociales.

Es importante señalar que durante décadas predominó el concepto de Educación Cívica, basado en el conocimiento de las instituciones, tanto jurídicas como históricas de nuestro país, presentadas como categorías conceptuales naturales y esencialistas. En este sentido valga recordar la tan difundida expresión de un ex presidente de la república, que señalaba que las instituciones funcionan, queriendo expresar, que las instituciones funcionan independientemente de la voluntad de los sujetos, que es una expresión muy cuestionada en el último tiempo, por los graves casos de corrupción en que los sujetos justamente ocupaban las “Instituciones” para generar nichos de interés y así acumular negocios y riquezas.

educacion civica

Actualmente, dada la complejidad de la sociedad de la información y la valoración de la diversidad de formas de participación, tanto política y social, como económica, se avanzó hacia un concepto más complejo y vital, como es el de Formación Ciudadana. Es importante reconocer que la Educación Cívica fue relevante, en cuanto al análisis de las instituciones políticas; no obstante, actualmente es necesario incorporar las dimensiones de lo social, cultural y económico, integradas en la formación de las personas, facilitando su participación activa, responsable e informada en la sociedad democrática.

Ambas formas de concebir la vida republicana implican concepciones diferentes de sociedad y de democracia. Una, la educación cívica, crea sistemas democráticos de bajo impacto, donde los ciudadanos son convocados cada cierto periodo a legitimar el sistema mediante el voto, para ser inmediatamente relegados a un plano de simples observadores del proceso político. La otra, la formación ciudadana, genera democracias de mayor impacto, donde se reconoce la diversidad y la posibilidad de crear ciudadanos con la capacidad de interpelar al poder en su accionar, con iniciativa de poder transformar su realidad, así como de crear sociedades que se hacen cargo de la diversidad étnica, política y cultural, es decir, ciudadanos activos, vigilantes y participativos.

Sin embargo, y a pesar de la discusión que se desarrolla en la actualidad por construir una sociedad más democrática y participativa, ninguna Democracia, puede sustentarse sobre una sociedad desigual en lo económico, y como los datos han demostrado en los últimos 30 años, Chile es unos de los países con mayor desigualdad y concentración económica en el Continente, dificultando así gravemente la construcción de una sociedad democrática. Por tales motivos, es un deber ciudadano desmontar un sistema que privilegia a unos pocos en desmedro de las mayorías ciudadanas.

Notas

[1] Patricio Gutierrez, Docente de la Universidad de Valparaíso, Nadia Rojo, miembros del CEPIB, perteneciente a la Universidad de Valparaíso

[2] Quiroz P., Ruth E. y Jaramillo, Orlanda. Formación ciudadana y educación cívica,En: Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales: Mérida-Venezuela. Ene-Jun: 14,2009, P.123

[3] Ibíd. Pág. 124

[4] Ibíd. Pág. 125.

[5] Ibíd. Pág. 126.

[6] Michelle Bachelet, mensaje presidencial, 2015.

[7] Consejo asesor presidencial contra los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la corrupción, informe final 2015.

[8] MINEDUC, Estudio Internacional de Educación Cívica y Formación Ciudadana ICCCS 2009.

[9] Magendzo Kolstrein, Abraham y Arias Albañil, Rafael Andrés. Informe regional 2015: Educación ciudadana y formación docente en países de América Latina, En Red

Anuncios

Chile: hacia un mejor derecho a la educación

Estudio comparativo de la UNESCO sobre legislación educativa:

Chile: hacia un mejor derecho a la educación

  • Foto: ©UNESCO / Carolina Jerez

La Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago), condujo el estudio “El derecho a la educación: una mirada legislativa comparada” enfocado en los marcos jurídico-legales que rigen los sistemas de educación de Argentina, Uruguay, Finlandia y Chile, con énfasis en este último país. “Tenemos el propósito de seguir apoyando a los países de nuestra región en la implementación de acciones que permitan avanzar hacia el derecho a una educación de calidad para todos y todas” afirmó Jorge Sequeira, Director de la OREALC/UNESCO Santiago.

El estudio fue liderado por Vernor Muñoz, ex Relator Especial de la ONU para el derecho a la educación (2004-2010) y miembro del Consejo Deliberativo del Fondo Regional de la Sociedad Civil para la Educación. En su elaboración también colaboró el equipo del Ministerio de Educación de Chile junto con otros actores relevantes.

El foco del trabajo estuvo en la revisión del marco conceptual y normativo del derecho a la educación, y en el análisis de la situación desde sus principales ejes: disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad. A partir de estos elementos, se explicitan las obligaciones del Estado relativas al derecho a la educación y su aplicación específica. El estudio señala que los objetivos de la educación determinan prioridades institucionales que incluyen el desarrollo curricular, por un lado, y por otro la naturaleza y alcance de la gestión educativa, que requiere de un financiamiento adecuado para sentar las bases de un avance progresivo que garantice la gratuidad de la educación.

Desafíos y oportunidades para Chile

“Los desafíos que enfrenta el sistema educacional chileno son el resultado de un largo proceso histórico que ha visto pasar varias administraciones de Gobierno. Por esto, las transformaciones requeridas deben ser consensuadas y formuladas por todos los actores sociales y trascender agendas políticas, de manera que emerja una visión y un proyecto país a largo plazo, en el cual el diálogo social positivo se convierta en el garante para formular las soluciones que se necesitan”, señaló Jorge Sequeira, director de la OREALC/UNESCO Santiago.

“Si bien el derecho a la educación está incorporado al bloque constitucional de la mayoría de los países, se entiende de diferentes maneras. En Uruguay tiene más un sentido de utilidad pública, en Argentina tiene más un sentido de protección y garantía; y en Chile está más cercano al fomento de actores claves vinculados con la libertad de enseñanza. Esto arroja una necesidad adicional que es construir un lenguaje común en torno al derecho de la educación” afirmó Vernor Muñoz, autor del estudio.

En el caso de Chile, y considerando que ya cuenta con procesos de supervisión y control, el estudio señala que un paso importante será enriquecer su legislación para responder de una mejor manera al desafío de ofrecer igualdad de oportunidades de educación para todos y todas.

Otro elemento positivo que se destaca es que la legislación chilena prohíbe la discriminación en el trato a los estudiantes. Sin embargo, se advierte la necesidad de revisar las pruebas de admisión, ya que estas “establecen criterios y efectos de diferenciación, que en la práctica conducen a la selectividad”.

Además, otro punto a resaltar del sistema chileno son las becas y subvenciones que buscan contribuir a la igualdad de oportunidades. El estudio señala que estas prácticas positivas ven disminuido su impacto dado un contexto aún insuficiente de la educación como un bien público. De ahí que las controversias actuales giren en torno a consideraciones económicas, apartándose del significado y propósito del derecho a la educación.

Lo que viene

El estudio muestra que las legislaciones de Argentina y Uruguay son explícitas en restringir que la educación sea tratada como un bien de consumo. Por su parte, la Constitución chilena enfatiza la protección del derecho preferente de los padres de educar a sus hijos e hijas, mientras que la finlandesa otorga garantía de oportunidades educativas y la uruguaya acentúa la utilidad pública de la educación. Es decir, dado que en Chile la ley deposita en los padres y madres un alto nivel de responsabilidad en términos de asegurar la educación, impedir la discriminación y ofrecer una educación de calidad, el rol del Estado debe ser reforzado como garante institucional de este derecho.

Durante su visita a Chile, Vernor Muñoz compartió los hallazgos y el análisis de su estudio con el Ministro de Educación, Felipe Bulnes, y su equipo, con la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, senadores, estudiantes secundarios, apoderados, representantes de la sociedad civil, académicos y agencias del sistema de Naciones Unidas en Chile.

Este estudio, contempla acciones de seguimiento en colaboración con el Ministerio de Educación de Chile. Esta continuidad permitirá monitorear transformaciones progresivas del sistema educacional chileno. “El sistema educacional chileno siempre ha sido un referente para otros países y creemos que los avances que aquí se generen servirán de modelo para otros países que también están trabajando para mejorar el derecho a la educación” afirmó Jorge Sequeira, director de la OREALC/UNESCO Santiago.

Descargue el estudio
El derecho a la educación: una mirada comparativa. Argentina, Uruguay, Chile y Finlandia
(PDF, 425 kb)

Entrevista a Vernor Muñoz
Ex Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la educación

Para más información:
Victoria Uranga Harboe v.uranga@unesco.org
Tel. 472 46 14 – 472 46 07 – 472 46 06
Coordinadora de la Sección de Gestión del Conocimiento
Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe
(OREALC/UNESCO Santiago)

Fuente:http://portal.unesco.org/geography/es/ev.php-URL_ID=15032&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

Reflexiones sobre Educación. Por Julio Díaz Letelier

 La educación formal, es decir, aquella que se imparte a través de instituciones creadas expresamente con fines educativos, forma parte de aquel fenómeno más amplio y no sistematizado de transmisión de conocimientos, valores y habilidades denominado por los antropólogos, procesos de   enculturación [1 ]

Es evidente, que en principio, ambos mecanismos tienen como objetivo lograr que los individuos se adapten al sistema social imperante. Ninguna sociedad prepara intencionalmente a sus miembros para que quebranten las normas de convivencia social  o revolucionarios que puedan atentar contra el orden establecido. En aquellos casos de   conductas disfuncionales para un  sistema socio/político determinado; las estructuras de poder emplean diversas  medidas coercitivas  destinadas a reprimir a los individuos o los grupos desviados.

 No obstante lo anterior, las sociedades no son homogéneas, existen dentro de ellas diferentes clases sociales, sectores de clase y subculturas que proyectan   intereses y concepciones diferentes u opuestas acerca de la vida social. Aunque  al final, son las clases dominantes las que a través del monopolio del poder imponen su  visión del mundo a la sociedad global, las señales contradictorias que éstas envían al cuerpo social  provocan frecuentes disfunciones conductuales.  .

Existen numerosas y heterogéneas perspectivas de análisis que pretenden dilucidar el origen de  los pésimos resultados que muestra la educación básica y media de nuestro país. Algunos atribuyen esos problemas al magro presupuesto invertido en educación, otros a la desigual distribución de esos fondos, abundan aquellos que centran su crítica en la regresiva distribución del ingreso familiar, pero la mayoría radica esas dificultades en la calidad   del cuerpo docente. Aunque es evidente, que  en  diferente  medida, todos estos factores gravitan sobre el rendimiento de nuestros escolares, es curioso, por decir lo menos, que no centremos nuestra atención en el componente esencial de todo proceso educativo; es decir, en el alumno.

El  prejuicio más importante  que debemos extirpar de nuestras concepciones educacionales, es considerar al alumno como una constante indiferenciada que los sistemas de enseñanza pueden modelar a su arbitrio. Nuestros estudiantes son seres   con un fuerte y variado sustento genético que ejerce  una gravitante influencia en la conformación de su personalidad. Los más  recientes estudios de microbiología han  probado, por ejemplo,  que rasgos tan dispares como la obesidad, el consumo de drogas, los niveles de agresión, los comportamientos sexuales y  la inteligencia tienen un evidente  componente hereditario.[2] Al mismo tiempo, nadie ignora, que a pesar de los intentos homogenizadores de la sociedad contemporánea en el campo valórico, los pupilos de nuestro sistema educacional son influidos por niveles de ingreso familiar,  medio ambiente cultural,  entorno físico,  densidad demográfico y conglomerados urbanísticas fuertemente diferenciados. Aunque estos elementos constituyen un substrato esencial  para entender  los problemas que enfrenta nuestro modelo educacional, queremos fijar nuestra atención en las motivaciones sociales y los modelos de referencia [3 ] que gravitan en el proceso de desarrollo de nuestro estudiantado.

Antes que nada, es necesario diferenciar aquella energía sicológica conocida con el nombre de  motivación social, de las tendencias conductuales de origen biológico identificada comúnmente con el término impulso. Al contrario de lo que sucede en el campo de los impulsos, que son difícilmente modificables, los sistemas educativos  se justifican porque el amplísimo campo de  las  conductas socialmente motivadas pueden ser desarrolladas o alteradas mediante los procesos de socialización formal. [4]

En principio descartamos, que las clases y los sectores de clase dominantes de nuestro país  pretendan transmitir a nuestra  población escolar elementos conductuales contrarios a la actual estructura de poder. Más bien, sería lógico  concluir, que  el control de los medios formales e informales de socialización por el ultra-liberalismo, le ha permitido transmitir conocimientos y motivaciones destinadas a la conservación del modelo socio/económico vigente. Y si esto fuera así, deberíamos preguntarnos si esas motivaciones han sido suficientes y con la necesaria coherencia interna como para alcanzar los niveles de eficiencia que el desarrollo del  sistema imperante exige.

El primer objetivo educacional formal que el modelo ultra-liberal pretende alcanzar es un número suficiente de cuadros  técnicamente calificados y de conductas laborales funcionales para las concepciones  políticas gobernantes. Sin embargo, no basta que las instituciones educacionales del ámbito escolar estén diseñadas para cumplir esas exigencias, que en el caso de la disciplina para el trabajo es dudosa, para que los resultados esperados por los sectores dominantes sean exitosos. Se necesita ante todo, que las motivaciones vinculadas al conocimiento que el alumno recibe de la sociedad global sean compatibles con las metas de  esos institutos docentes.

 Nadie puede dudar, que en los medios de comunicación de masas, los instrumentos de  socialización más influyentes de nuestra  sociedad, el conocimiento no ocupa un lugar importante. No vemos, por ejemplo, que se invite a los programas de televisión a los premios nacionales de ciencia, de arte o a  los trabajadores destacados de las  áreas técnicas. Mientras que las celebridades de la canción y del deporte  son recibidos en la Moneda, en la Teletón u otros eventos de carácter nacional, los representantes relevantes del mundo académico, de la literatura o de la investigación científica   son allí olímpicamente ignorados. Más aún, los ejemplos sociales exitosos  promovidos por   los medios de comunicación,  no corresponden a los representantes  del conocimiento  o del trabajo, sino que a los círculos del futbol, a los animadores de televisión o a los personajes de la “farándula”. Es evidente, que estos potentes   modelos de referencia  que nuestros alumnos reciben de los medios de comunicación  tienen una lejana relación con la ciencia y con el estudio.

 El  más importante contacto que el alumno básico y medio chileno promedio tiene con representantes dedicada profesionalmente al cultivo del conocimiento son sus docentes, ¿pero que ve este estudiante en el profesor? Ve a un profesional que no tiene  ninguno de los signos externos valorizados por la sociedad liberal (ingresos, vestimenta, autos, vivienda o prestigio social).  Al contrario, en la escala valorativa de  un modelo que exhibe  fundamentalmente al éxito económico y no la vocación como el elemento más significativo, los profesores ocupan uno de los  status sociales y profesionales más desvalorizados.

¿Puede un proyecto ultra-liberal dependiente como el nuestro, resolver estas contradicciones? Mientras los medios de comunicación de masas, al igual que el resto de las empresas capitalistas, tengan como objetivo obtener el máximo lucro en el juego de mercado, estos problemas son insolubles. Las contradictorias señales motivadoras que el alumno recibe del modelo liberal son profundamente incongruentes  con los objetivos que se plantea el  actual sistema escolar. Solo una conjugación positiva  de los elementos motivadores  de las diversas instancias que influyen en los procesos de internalización de conocimientos de nuestros alumnos, podría cambiar el deprimente momento que afecta nuestra educación. Esta última solución  solo es posible en el marco de un estado y de gobiernos muy diferentes a los que tenemos en este momento

 Por último, aunque mediante fuertes incentivos económicos, los países  centrales han resuelto en parte sus  dificultades educacionales  drenando profesionales del resto del mundo, en una economía  dependiente como la nuestra, esa solución es  parcialmente valida a nivel calificado y remotamente imaginable  a nivel medio.

      Bibliografía

1-      Marvin Harris- Introducción a la antropología general.

2-      Dean Hamer & Peter Copeland- Living with our Genes

3-      K.B. Madsen- Teorías de la motivación.

4-      Muzafer Sherif & Carolyn W. Sherif- Social psychology

.

Participa en el Plebiscito por la Educación

Apoyo solidario de Eduardo Galeano a los estudiantes chilenos que luchan por su patria desaparecida y su futuro

“Quiero enviar un abrazo de muchos brazos a los jóvenes valientes que nos están dando a todos una lección de dignidad democrática desde las calles de Chile. Ellos, los indignados, demuestran que hay otro país posible, heredero de Balmaceda y de Allende, y que Chile no termina en las fronteras trazadas por los resignados y los indignos. Que de eso se trata, al fin y al cabo: luchando por la educación, los jóvenes educan a todos los demás. Esta protesta enseña. Yo les digo: gracias mil y suertudas suertes en tan hermosa aventura”.

A través de este mensaje el escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina“, manifestó su apoyo al movimiento estudiantil chileno.

El saludo llegó a través de la Asociación General de Autores del Uruguay (Agadu), luego de que la periodista y estudiante de posgrado Valeria Osorio enviara un carta relatando las motivaciones, el estado, y las distintos problemas que ha tenido la causa.

“Sé que para los estudiantes de mi país (universo en el cual me incluyo) una sola palabra de aliento de gente que analiza constantemente la realidad latinoamericana, podría renovar las energías, la fuerza y la esperanza que se pierde día a día al ver que una causa tan noble y significativa, no sólo para ellos, sino que también para las futuras generaciones, no recibe respuesta”, manifestó la estudiante en su misiva al escritor.

Voces Globales por la Educación Pública: Apoyo Internacional al Movimiento Estudiantil Chileno

Académicos alrededor del mundo entregan razones para defender la educación pública y envían su apoyo al movimiento estudiantil chileno:
Antonio Olmedo y Miguel Ángel Alegre (España)
Tristan McCowen, Stephen Ball, Vincent Carpentier y Esther Leslie (Inglaterra)
Daniel Noemi (EE.UU)
Ananda Grinkraut (Brasil)

Súmate enviando tu video a redporeducacionpublica@gmail.com