“Reforma” irresponsable

CENDA rechaza reforma pensiones Piñera

CENDA rechaza terminantemente el proyecto de reforma previsional anunciado al país por el Presidente Piñera mediante ​mensaje publicado el 28 de octubre 2018​. La misma aumenta brutalmente el impuesto al trabajo sin mejorar pensiones, pero duplicando los excedentes apropiados a perpetuidad por los mercados financieros. El modesto incremento en el pilar solidario es de cargo fiscal, agravando la irracionalidad de endeudar al fisco mientras se “ahorran” cotizaciones en inciertos mercados financieros. No mejorar las pensiones y agravar este abuso es una irresponsabilidad que pone en riesgo la frágil legitimidad del régimen democrático en tiempos peligrosos.

1. El incremento propuesto de 4,2 por ciento de las cotizaciones obligatorias sube esteimpuesto desde 12,8 por ciento de los salarios imponibles en la actualidad, incluyendo comisiones AFP y seguro de invalidez (​ver IMACEI-CENDA​), a 17 por ciento de los mismos, un incremento de un tercio en el caso de los salarios formales. En el caso de los honorarios el impuesto adicional es de 17 por ciento de los ingresos puesto que hasta el momento no están forzados a cotizar. Ello afectará negativamente las remuneraciones y también el empleo, como han reconocido el Banco Central, el propio Ministro de Hacienda y la unanimidad de los economistas. Es decir, lo pagarán los trabajadores aunque sea desembolsado por los empleadores.

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2. Este brutal incremento en el impuesto al trabajo no tendrá ningún efecto, nunca, sobrelas pensiones actuales, tampoco mejorará significativamente las pensiones de los futuros jubilados por mucho tiempo, y aún al cabo de tres décadas su efecto en el cálculo las mismas será muy inferior al incremento de las remuneraciones. De este modo, el modesto aporte autofinanciado por “ahorro” en el sistema de AFP, que a agosto del 2018 alcanzó a $143.432 por jubilado (ver ​IMACEI-CENDA​), representará una proporción de las remuneraciones imponibles aún más reducida que el mísero 18,4 por ciento de las mismas que aporta hoy.

3. Aunque dicho incremento no sea administrado por las AFP, será transferidoíntegramente y a perpetuidad a los mercados financieros, al igual la mayor parte de las cotizaciones actuales. En agosto del 2018 el sistema de AFP recaudó cotizaciones por 581.952 millones de pesos, de las cuales destinó sólo 183.824 millones (31,6 por ciento) al pago de pensiones autofinanciado con ahorro, se embolsó 184.770 millones (31,8 por ciento) en comisiones AFP y primas netas de compañías de seguros, y transfirió 213.359 millones (37 por ciento) al fondo de pensiones (​ver IMACEI-CENDA​).

Con la reforma el último excedente aumentará al doble, puesto que el aporte a pensiones no cambia y 4,2 por ciento de salarios adicional habría recaudado 190.241 millones de pesos más ese mes. El fondo de pensiones no será devuelto jamás puesto que sólo se incrementa mes a mes con estos excedentes y beneficia principalmente a los gestores financieros y el gran empresariado nacional y extranjero que lo recibe en forma de reiterados préstamos y aportes de capital accionario.

4. Los modestos incrementos propuestos en el pilar solidario, inicialmente de alrededor de 9 mil pesos mensuales y al final de 36 mil pesos por beneficiario, en promedio, serán pagados íntegramente con cargo al presupuesto general de la nación. Éste desembolsa actualmente cuatro quintas partes del gasto total en pensiones, incluyendo un tercio de las pensiones civiles contributivas, la totalidad de las pensiones civiles no contributivas que son tantas como aquellas, además de las pensiones militares y otras prestaciones previsionales (​ver IMACEI-CENDA​).

5. Es decir, en Chile al igual que en el resto del mundo las pensiones se paganprincipalmente con impuestos corrientes (reparto) y no con ahorro. La diferencia es que el impuesto al trabajo en Chile se desvía en su mayor parte y a perpetuidad a los mercados financieros, que es el verdadero motivo por el cual las pensiones son bajas y el déficit fiscal elevado. El proyecto gubernamental agravará la irracionalidad de endeudar al fisco hoy para pagar pensiones, al tiempo que se “ahorra” la mayor parte de las cotizaciones previsionales en inciertos mercados financieros supuestamente para solventar pensiones futuras.

6. Esta es la verdadera causa de las bajas pensiones y no la demografía, como seargumenta. El aumento en la esperanza de vida no es un problema sino la mayor conquista de la humanidad. Gracias al continuo incremento de productividad los trabajadores activos pueden con jornadas laborales cada vez más cortas mantener dignamente proporciones de adultos mayores muchísimo más elevadas que la chilena, como demuestran todos los países desarrollados.

7. Para mejorar las pensiones el Estado debe terminar con el sistema de AFP y recuperarel impuesto al trabajo que son las cotizaciones, las que permiten duplicar hoy todas las pensiones, reducir la edad de jubilación efectiva de 70 años en la actualidad a la edad legal de 60/65 años para hombres y mujeres, la que se puede mantener hasta fines del siglo, y reajustarlas al ritmo de los salarios, sin subir las cotizaciones hasta la próxima década (​ver propuesta C de Comisión Asesora Presidencial​).

8. Las compañías de seguros, grandes empresarios y gobiernos, nacionales y extranjeros,que se han apropiado de las cotizaciones en forma de “primas únicas” de seguros, y los préstamos y aportes de capital registrados en el fondo de pensiones, pretenden no devolverlos jamás y aumentar las cotizaciones para hacerlo crecer todavía más. Deben devolver íntegramente este dinero y sus ganancias a sus legítimos propietarios, en forma de aporte autofinanciado a sus pensiones. El Estado deberá mantener sólo una reserva técnica razonable para períodos de recesión en que la recaudación de cotizaciones disminuye transitoriamente, como hacen todos los países (​ver propuesta C de Comisión Asesora Presidencial​).

9. Terminar con la llamada “capitalización individual”, que consiste en el abuso de desviaruna parte de los salarios a perpetuidad a los mercados financieros al tiempo que se mantiene a los jubilados con pensiones miserables, es una condición esencial para que el pueblo chileno recupere la confianza en las instituciones democráticas, y frenar de ese modo el peligrosísimo auge del fascismo en el mundo y la región.

Directorio CENDA


Octubre 2018

Referencias:

CENDA 2018.​ Índices Mensuales de Actividad Económica Interna, IMACEI-CENDA​, Disponible en ​www.cendachile.cl​ visitado 28 de octubre 2018.

CAPSP 2015. ​Propuesta C Comisión Asesora Presidencial para el Sistema de Pensiones Disponible en ​www.cendachile.cl​ visitado 28 de octubre 2018.

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Consideraciones acerca de la minería del cobre y del litio. Juan Camus A.

Resumen

En este trabajo se presentan conceptos que permitan entender la terminología que se utiliza sobre el cobre y el litio, metales que constituyen una importante fuente de divisas y preocupaciones de diversos medios intelectuales, políticos y mercantilistas de nuestro país.

Introducción

Chile es un país minero, por lo que se deduce que “la minería es el sueldo de Chile” o mejor dicho “ la minería es la viga maestra de la economía chilena”. Ambas aseveraciones se han convertido en verdaderos mitos. La única manera de eliminar estos mitos es con conocimientos, es decir, tener el mínimo de conocimientos que permitan entender el lenguaje que se utiliza a diario en los diferentes medios de comunicación. A pesar del esfuerzo que CODELCO hace por culturizar a los ciudadanos chilenos, a través de páginas instructivas y videos [1-4], es difícil encontrar ciudadanos que se puedan considerar cultos, mineralmente hablando, esto se debe principalmente a la tergiversada información que se presenta a la población a través de los diversos medios de comunicación y a la deficiente formación minera, en la enseñanza básica y media de nuestro país. Las grandes empresas transnacionales son las más interesadas en que no se conozca la terminología, ni los conceptos, ni se divulguen las tecnologías que hacen posible la valiosa utilización de los diversos metales que se producen, a partir de los diversos minerales que existen en nuestro país. Se utiliza terminología para confundir al lector, o simplemente para hacerlo creer que la decisión de privatizar los yacimientos para exportar sólo materia prima, es la panacea y nuestro país no posee ni los medios ni la tecnología para aprovechar sus recursos naturales. La propaganda nos dice que: “Chile es líder en la producción de cobre en el mundo, producimos el 30% del cobre, el 16% de molibdeno, el 6% de plata y el 7% de oro del mundo” [5]. También nos cuentan que “más del 90% de las exportaciones mineras del país corresponden al cobre, y el 55% de las exportaciones totales del país corresponde a productos mineros” [6,7], nos cuentan “que de los 68 mil millones de dólares que el país exportó el 2017, unos 34 mil millones corresponden a exportaciones de cobre y sus derivados”[8], también nos dicen “que Chile exporta cobre en dos formas: 57% refinado y 43% en forma de concentrados”[8]…, etc. Todo esto con la intención de hacernos pensar que somos muy importantes o indispensables para el mundo, debido a la presencia de este metal en nuestro territorio. Pero por otra parte, también nos cuentan que sólo el 31,57% del cobre lo produce la empresa estatal CODELCO [9] y el resto 68,43% lo producen empresas transnacionales, que por cada 1.000 Kg de mineral de cobre procesado, se producen aproximadamente 7 Kg de cobre, actualmente. Que la minería entrega sólo 1 peso de cada 7 pesos recaudados por el Estado. Que solamente existen tres refinerías de cobre en Chile, que la minería aporta sólo el 3% de empleo del país [10]. Luego se dan cifras que deberían preocupar, como por ejemplo: la producción anual de cobre en Chile podría pasar de 5,7 millones a 8,1 millones el 2020, si se ejecutan la cartera de 44 proyectos de inversión extranjera, que significarían 53 mil millones de dólares de inversión en minería y Chile tendría el liderazgo mundial de producción de este mineral” [11] . Para cualquier chileno no debería ser motivo de orgullo recibir enormes capitales, porque por ejemplo, las cuentas dicen que desde 1990 hasta 2016 (26 años) la inversión en minería fue de 19.000 millones de dólares y que sólo el 2016 los inversionistas se llevaron utilidades por 20.000 millones de dólares, es decir, en un año recuperaron la inversión de 26 años.

Desarrollo.

  1. El caso del cobre.

Intentaremos hacer un aporte que permita contribuir a aumentar la cultura minera de nuestro pueblo, para ello iremos analizando algunos conceptos y profundizando algunos temas.

Muchos compatriotas confunden conceptos básicos, entre ellos el concepto de “mineral” y por ejemplo, cuando se refieren al “cobre”, lo asemejana un mineral. El concepto de “mineral” es simple, es “una sustancia sólida cristalina, natural, inorgánica, con una composición química definida. Se encuentran en la superficie o en diversas capas de la corteza del planeta, formando rocas” [12]. Es decir, la calcopirita (CuFeS2 ) es un mineral, cumple con la definición. Es un mineral de cobre, porque tiene 36% de cobre y 34% de Fe, es decir, tiene mayor proporción de cobre, es un mineral de cobre. ¿Cómo podemos sacar al cobre de esa roca? Aparentemente es simple, deberíamos chancar y moler esa roca, pero resulta que este mineral esta asociado con otros minerales, la fórmula mineralógica nos indica la proporción de cada elemento: Cu: Fe: S pero no nos entrega información sobre su composición química real. Entonces, cobre es un metal y podría ser considerado “mineral” sólo si se encontrara en estado metálico puro en la naturaleza, y en ese estado es escaso. Por este motivo es más correcto recordar que el mineral de cobre es un producto de la naturaleza,donde el cobre se encuentra acompañado con otros elementos químicos. Con un mineral de cobre no se puede producir un alambre. En cambio el cobre metálico, es el que se produce en una refinería de cobre, ya sea fundiendo un concentrado o electrodepositandolo en un cátodo.

La gran minería del cobre en Chile la lidera La Escondida, cuyos dueños son BHPBilliton, Rio Tinto PLC y Jeco , que aporta el 22,2% del total nacional en la producción de cobre [13]. La Escondida y todas las divisiones juntas de CODELCO están catalogadas como “gran minería”, son las que realizan el mayor aporte al erario nacional en calidad de impuestos. ¿Cuál es el aporte neto al fisco, de esta actividad económica? El aporte al fisco de la minería del cobre (estatal y privada) se reduce año tras año: el 2006 el aporte al fisco fue de 34,3%, el 2010 fue de 20,5%, el 2014 fue de 9,1% y el 2016 fue sólo de 1,7 % [14].

¿Qué es lo que realmente estamos comercializando? COCHILCO nos informa que “entre los años 2006- 2016 la producción aumentó de 2,1 millones de toneladas de cobre fino en concentrados en promedio, en torno a 7,65 millones de toneladas métricas secas de concentrados, a alrededor de 3,4 millones de toneladas de cobre fino en concentrados, aproximadamente 12,5 millones de toneladas métricas secas de concentrado…”[15]. Descifrando esta información quiere decir, que el 2006 se comercializaron 7,65 millones de toneladas de concentrados con 27,4% de cobre y el 2016 se comercializaron 12,5 millones de toneladas de concentrados con 27,2% de cobre. Es decir, no estamos comercializando cobre, sino “concentrados de cobre”, en otras palabras, estamos comercializando materia prima semielaborada, para que en otro país, se extraiga el cobre de ese producto y otros metales que contiene ese concentrado.

El 2016, la empresa estatal CODELCO, estaba exportando prácticamente el 40% del total de su producción, en forma de concentrados y la empresa privada el 70%, el 2016. El 2017 prácticamente el 50% del total de exportaciones de productos cupríferos se comercializó en forma de concentrados, es decir, como “graneles”. Cochilco informa que al 2020 Codelco comercializará un 88% en forma de concentrados [16].

¿Qué son los concentrados de cobre?

Los concentrados de cobre, se obtienen producto de la extracción del cobre a partir de los minerales sulfurados de cobre, separando el producto metalizado del mineral de la ganga (producto no metalizado del mineral), mediante un procedimiento físico-químico llamado“flotación”. Por ejemplo, después de someter un mineral sulfurado,(con una ley de aproximadamente 1%) a flotación, se extrae un concentrado que contiene: 30,11% de calcosita (Cu2S); 21,02% de enargita (Cu3As S4 ); 7,25% de calcopirita (CuFeS2) y 4,80% de bornita(Cu5FeS4), este conjunto de minerales de cobre se encuentra mezclado con minerales que no contienen cobre, que pueden contener el mineral molibdenita, de alto valor comercial y otros que no tienen valor comercial y que constituyen finalmente el relave. Esquemáticamente este proceso se puede representar de la siguiente manera:

Es decir, por ejemplo, si se parte de un mineral con una ley de 1% (contiene 1% de cobre), después de la flotación, en el concentrado puede haber 30% de cobre, el contenido de cobre puede aumentar si se realiza una flotación más eficiente.

Comercializar el concentrado de cobre es un pésimo negocio para el dueño de los minerales, porque a partir de los concentrados se pueden obtener valiosos metales, más valiosos que el cobre mismo. Además, el “relave o ganga” es un pasivo ambiental, que se deposita en lugares cercanos al yacimiento abandonándolo generalmente, sin ningún tipo de cuidado por el suelo ni las poblaciones aledañas [17].

Calculando a mano alzada, 100 toneladas de concentrado de cobre, pueden costar 59.943 dólares y las 29,69 toneladas de cobre que hay en ese concentrado pueden costar 203.406 dólares (calculado considerando un concentrado con 29,69% de Cu a 3,10 dólares la libra), es decir prácticamente se triplica el valor, sin considerar los subproductos (oro, plata, molibdeno, renio, platino, paladio, azufre, etc.) que contiene el concentrado.

Además, al comercializar el concentrado se consideran ocho elementos “penalizables”, es decir, si estos elementos (As, Sb, Bi, Zn, Pb, F, Cl, Hg) aparecen en los concentrados, se multan y hay que descontar considerables montos, de acuerdo a una “negociación”[…] Lo increíble es que los elementos “pagables” son sólo tres: Cu, Au y Ag, no se cuentan entre los pagables, todos los demás elementos que contiene el concentrado: Pd, Pt, Mo, Re, Ni, Se, Te, S y otros en menor proporción, que al ser millones pueden sumar: kilogramos o toneladas [18-19].

El concentrado debe ser sometido a fundición para convertirlo en metal rojo, este metal sale de los hornos con altos porcentajes, sobre el 95%. Como el concentrado contenía azufre, este sale en forma de gas (SO2) que puede ser transformado en ácido sulfúrico. Esquemáticamente este proceso se puede representar de la siguiente manera:

El cobre obtenido se llama “cobre Blister” o “ cobre ánodos”, que puede ser refinado mediante electrolisis, para obtener un cobre de la más alta pureza, para ser utilizado en las industrias eléctricas y electrónicas. Es en la celda de electrolisis, donde se separan los metales nobles que contiene el cobre que sale de los hornos. Esquemáticamente este proceso se puede representar de la siguiente manera:

Es decir, cuando nos informan que estamos exportando concentrados de cobre, debemos recordar que este material en polvo grisseo, contiene diversos sulfuros de cobre y molibdeno más otros metales asociados, que se encuentran en menor proporción, pero que son más valiosos que el cobre mismo [20]. Es decir, contiene 30% de cobre y 70% de diversos elementos, varios de los cuales tienen alto valor comercial. Por ejemplo, si convertimos a unidades similares los precios de estos metales y metaloides (como el Selenio y Teluro), que acompañan al cobre en los concentrados, y los comparamos con el preciodel cobre, a 3 dólares la libra, observamos que es el menor del listado [21] .

Una mención especial merece el metal llamado Renio (Re), es considerado, como de la “familia de los metales nobles”, tiene una importancia vital en la industria, por ser utilizado en la producción de aleaciones especiales y catalizadores. Este metal se obtiene a partir del concentrado de molibdeno.

Esquemáticamente este proceso se puede representar de la siguiente manera:

Los concentrados de molibdeno (“molibdenita”) contienen entre 0,2-3,0% de Renio. Lo que sabemos es, que nuestro país aporta el 50% de la producción mundial de este valioso metal. La transnacional Molymet produce en Chile unas 18.000 Kg de molibdenita al año (la producción mundial es de 50.000 Kg/año) [22].

En suma: ¿Cuánto cobre produce Chile actualmente?

La pregunta parece ser simple, pero ¿“Chile” es Codelco o la Transnacional Escondida, “Cobre” es concentrado de cobre (30% Cu) o cobre electrolítico (99,99% Cu)?. Es decir, nos interesa saber lo que de este territorio sale hacia el resto del mundo o los ingresos al fisco chileno.

¿Cuáles son los principales productos comerciales que se obtienen a partir de los concentrados de cobre?

La respuesta es simple, el listado es el siguiente, en orden de valor comercial:Cátodos Cu electrolítico (99,99%), Cobre Blíster y Ánodos (99,8%), Cobre Refinado a Fuego (99,5), Barros anódicos y subproductos (Au, Ag, Pd-Pt, Se, Te, Ni…), Ácido sulfúrico.

Fundición squemáticamente este proceso se puede representar de la siguiente manera:

  1. El caso del litio

El Litio (Li) es un metal alcalino, que como su nombre lo indica fue descubierto en rocas. El Li se encuentra debajo del hidrógeno, en la Tabla Periódica de los Elementos, es muy liviano y su átomo es muy simple, tiene sólo tres electrones y en su núcleo, fuera de los tres protones puede tener entre tres y ocho neutrones. Esta característica le permitió al litio “militarizarse”a partir de 1943, cuando se desató la carrera armamentística y se pensó en la fusión de átomos ligeros, para generar calor principalmente, y ser utilizado para producir bombas termonucleares. Es decir, interviniendo el núcleo de este simple metal se puede generar enorme cantidad de energía. Por este motivo, no es de extrañar que sea la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), la que tenga la más importante responsabilidad sobre este preciado metal. Ocurre que nuestro país está adscrito al Tratado de No Proliferación Nuclear, es decir, forma parte de los 190 países del mundo que se han comprometido ante las Naciones Unidas, desde 1970 a la restricción de la posesión de armas nucleares “para impedir la proliferación de armas de destrucción masiva”. En otras palabras, la CCHEN, a partir de 1990, debe obligatoriamente darle trazabilidad a cada gramo de litio que salga de nuestro territorio, contenido en cualquier producto que se comercialice. Sin embargo, la historia del Li en nuestro país empezó en 1968 cuando se gestó una asociación estatal –privada entre Corfo (37,5%) y la Sociedad Chilena del Litio (Anglo-Lautaro) (62,5%). La SCL produjo en el año 1984, 11.800 ton de carbonato de litio (Li2CO3 ), que transformaba esta sal en litio metálico en su planta de Nevada, EEUU. Posteriormente esta empresa fue comprada por Foote Mineral Co. y luego traspasada a Rockwood, la que actualmente es propiedad de Albemarle. Por su parte Corfo creo la empresa Soquimich para explotar los salares que en 1971 se nacionalizaron yCorfo mantuvo el control del 100% de la explotación de los salares, hasta 1973. En 1983 Corfo sede su propiedad a SQM, empresa privada que actualmente produce Li2CO3 , LiOH, LiCl y por su lado Albemarle sigue produciendo Li2CO3 y LiCl.

Se estima que Albemarle y SQM podrían llegar a producir unas 300.000 ton de Li2CO3 por año.

Llama la atención que al Litio se le trate comúnmente como un “mineral”, en lugar de “metal”, incluso en la literatura que pretende difundir conocimientos, por ejemplo, “El litio se ha convertido en un mineral de enorme interés a nivel mundial”…parte diciendo un documento de Cochilco [23]. El Instituto de Ingenieros de Minas [24], presenta un interesante documento donde propone estrategias para el desarrollo del litio y recuerda que este metal no es susceptible de concesiones mineras. Entre las importantes medidas que propone tomar, están las siguientes: “ -cualquier empresa puede solicitar concesión sobre los salares para explotar algún mineral, pero debe informar si encuentra litio.- los materiales atómicos naturales  y el litio extraídos y los concentrados, derivados o compuestos de aquellos y éste, no podrán ser objeto de ninguna clase de actos jurídicos sino cuando ello se ejecuten o celebren por la Comisión Chilena de Energía Nuclear, con ésta o con su autorización previa. Si la Comisión estimare conveniente otorgar la autorización, determinará a la vez las condiciones en que ella se concede”.- la parte más importante y relevante del Salar de Atacama es de propiedad del Estado de Chile a través de Corfo, que posee 32.768 pertenencias mineras que ocupan una superficie de 1.638,4 km2 (55% del área total) la cual cubre la parte más relevante y primordial del núcleo del Salar de Atacama, donde están las mejores reservas y concentraciones de litio y Potasio.- dedicar tiempo a revisar y fiscalizar como ha sido la explotación del litio y del potasio por estas 2 empresas (SQM  y Soc. Chilena de Litio) que operan en el Salar de Atacama.-  los acuíferos geotermales  que se exploten en Chile para la generación de electricidad, producirán como subproducto aguas  con contenidos de litio y otros elementos químicos como boro, potasio, cesio y rubidio y, por lo tanto también debería  aclararse la situación legal respecto a la extracción, recuperación y comercialización de estos productos, ya que algunos serán considerados de interés nuclear (cesio por ejemplo) y otros no concesibles (caso del litio). Revisar y realizar las siguientes actividades:- la condición de “interés nuclear” y de “no concesible” del Litio mencionados en la Ley de creación de la CCHEN y en el Código de Minería respectivamente.- Los Contratos Especiales de Operación Litio (CEOL)[25] para saber si es realmente la herramienta que se necesita en Chile para desarrollar nuevos proyectos de litio, en el corto y mediano plazo”.

 La propuesta del actual gobierno de crear la CEOL, ha sido ampliamente debatida [26], en un documento de la Casa de la Paz se expone que:licitar yacimientos de litio bajo la forma de “Contratos Especiales de Operación”, vulnera la Constitución, la legislación minera, que define este mineral como estratégico, no concesionable y busca premeditadamente eludir el debate parlamentario para entregar, por vía directa, la explotación del litio integralmente a privados. La explotación de los salares, debiera ser parte de un debatey una modificación a la legislación minera resuelta por el Parlamento y no a través de un subterfugio inspirado en un decreto de la época de la dictadura.

¿Cómo se produce el carbonato de Litio (Li2CO3) ?

El Li es un metal alcalino que proviene de minerales, entre los cuales los más importantes son alumino-silicatos (espodumeno y petalita), principalmente. Estos minerales son explotados en EEUU, Canadá y Australia. El concentrado que se obtiene de estos minerales contiene 7,20% de Li y cuesta 750 U$/ ton.

El carbonato de litio que se produce en el norte de nuestro país tiene un 99,5% de pureza y llega a costar 6.600 U$/ton. La explotación a partir de las salmueras es definitivamente más ventajosa que a partir de minerales y consiste en concentrar las salmueras por evaporación solar, aprovechando las condiciones ambientales de los salares. La salmuera contiene inicialmente 0,23% de litio, proveniente de profundos pozos, una vez extraídas las sales( Sulfato de calcio, cloruro de sodio, cloruro de potasio, cloruro de magnesio) que acompañan al Li, en las pozas de evaporación, las aguas madres, que contienen 5,8% de litio, pasan a la planta de purificación, donde son tratadas con carbonato de sodio para producir finalmente el carbonato de litio, que contiene 18,7% de Li.

¿Cómo se produce el carbonato de Li?

Esquemáticamente este proceso se puede representar de la siguiente manera:

El inmenso depósito salino del salar de Atacama, de 100 Km de largo por 80 Km de ancho, posee el 25% de las reservas mundiales de Li, bórax y sales de potasio. Sin embargo, se debe recordar que los salares son ecosistemas extremadamente frágiles y la sobreexplotación podría destruir su equilibrio y arruinar su vida útil.

La única estrategia de defensa de este importantísimo recurso natural es declarando su calidad de “elemento estratégico”, es decir, como la única material prima para la producción de Tritio, indispensable en el desarrollo de bombas termonucleares. En otras palabras, es un metal indispensable para generar la energía eléctrica que requiere el planeta, pero debemos considerar que pudiera caer en las manos de quienes desean utilizarlo para fines bélicos.

El costo de la producción de una tonelada de carbonato de litio se estima en unos 370 dólares, en tanto que una tonelada de esta sal cuesta U$ 6.600 y el valor de una tonelada de Li metálico es U$ 12.000 pero, una batería de Li para un automóvil eléctrico actualmente puede llegar a costar unos U$ 20.000 . Por otro lado, el costo de los isótopos de litio están en el orden de U$10.000 el Kg de Li-6 y U$ 6.000 el Kg de Li-7.

Definitivamente comercializar litio como carbonato de litio es un pésimo negocio, para los dueños de los salares del norte de nuestro país.

J. Camus

El principal atractivo del Li, es su uso para la fabricación de baterías de ión-Li, sin embargo, todas las sales de este metal alcalino, son extraordinariamente importantes, extendiendo su uso desde lubricantes hasta medicamentos para trastornos de bipolaridad.

¿Cómo se produce el Li?

Esquemáticamente este proceso se puede representar de la siguiente manera:

La producción de carbonato de litio, y de Li metálico, no constituyen la implementación de tecnologías de alto costo. La producción de baterías de Li (para almacenar energía) o su uso para generar energía (fusión nuclear) tienen, definitivamente asociadas tecnologías de punta y de alto costo.

Linkografía

  1. https://www.codelco.com/codelcoeduca-presenta-web-para-educacion-tecnico-profesional/prontus_codelco/2011-02-24/102736.html
  2. https://www.codelcoeduca.cl/site/edic/base/port/lleva_tus_clases.html
  3. https://www.youtube.com/channel/UCSiq6qW24A8XbgHYUeiyVMw
  4. http://www.minmineria.gob.cl/glosario-minero-c/concentrado-de-cobre/
  5. https://www.codelco.com/codelco-informa-2014/prontus_codelco/2014-04-15/130207.html

6. https://dev.consejominero.cl/chile-pais-minero/

7.https://www.direcon.gob.cl/2018/01/informe-direcon-prochile-exportaciones-2017-alcanzan-us68-mil-millones-y-crecen-13/

8. http://www.elclarin.cl/web/opinion/economia/3967-comercializacion-del-cobre-como-concentrado.html

9. https://www.codelco.com/produccion-2017/prontus_codelco/2018-05-16/130208.html

10. https://www.aminera.com/2017/04/06/sonami-nivel-empleo-la-mineria-mas-los-ultimos-siete-anos/

11. www.saladehistoria.com/PowerPoint/PPT/0074_PSU-actividad-mineria-en-chile.ppt

12.http://conceptodefinicion.de/mineral/

13. http://diario.latercera.com/edicionimpresa/escondida-lidera-alza-de-produccion-de-cobre-y-se-acerca-a-codelco/

14. http://www.emol.com/noticias/Economia/2017/04/12/853855/Cobre-deja-de-ser-el-sueldo-de-Chile-Aporte-al-Fisco-cayo-a-17-en-el-ultima-decada.html

15.https://www.cochilco.cl/Mercado%20de%20Metales/2017%2009%2020%20Proyecci%C3%B3n%20de%20producci%C3%B3n%20esperada%20de%20cobre%202017%20-%202028.pdf

16. http://www.mch.cl/2016/03/08/codelco-apuesta-por-concentrados-de-cobre-e-invierte-us-100-millones-para-optimizar-logistica-de-ventas/

17. https://tbinternet.ohchr.org/Treaties/CESCR/Shared%20Documents/CHL/INT_CESCR_CSS_CHL_20605_S.pdf

18.http://www.ecometales.cl/procesar-concentrados-de-cobre-en-chile-dificil-o-inconveniente/

19. http://www.chilesustentable.net/exportacion-de-concentrados-de-cobre-deja-de-ser-buen-negocio-por-alto-grado-de-impurezas/

20. https://cuadernosdeeducacion.wordpress.com/2012/03/19/los-concentrados-de-cobre-un-tema-en-discusion-permanente-juan-camus-a/

21. http://www.gesmatic.com/sempsajp/precios.asp

22. https://www.cochilco.cl/Paginas/Estadisticas/Bases%20de%20Datos/Producci%C3%B3n-Minera.aspx

23. https://ciperchile.cl/pdfs/litio/estudio_cochilco.PDF

24. http://www.minmineria.gob.cl/licitacion-ceol/

25. http://www.iimch.cl/index.php/galeria/496-comision-del-litio-iimch-estrategias-y-politicas-para-el-desarrollo-del-litio-en-chile

26. https://acuerdos.cl/columna/el-estado-debe-explotar-el-litio-en-chile/

jcamusarancibia@gmail.com

Editorial (CDE nº 29)

El Gobierno de la Nueva Mayoría ha dado inicio a su ambicioso plan de reforma educacional. Así es como han sido enviados al parlamento proyectos de ley que pondrán fin al lucro en la educación escolar, terminando con el copago y la selección de alumnos en aquellas escuelas y/o liceos que reciban subvención estatal. Del mismo modo ya se tramita un proyecto de ley que crea la figura del interventor en aquellos planteles de educación que estén en riesgo de sustentabilidad por razones económicas y/o académicas.

Sin duda esto demuestra la voluntad política de cumplir estrictamente lo que dicho conglomerado político ofreció al pueblo chileno como programa de gobierno.

No hay duda, tampoco, que faltan otras iniciativas y proyectos de ley que completen el ámbito de la reforma. Sin embargo, también a estas alturas del proceso es pertinente señalar algunas deficiencias (o falta de información) que se han observado hasta aquí.

El movimiento estudiantil ha criticado el bajo (o nulo) nivel de participación en la elaboración de las distintas propuestas conocidas hasta hoy. En particular se critica el no conocer una hoja de ruta en relación al fortalecimiento del sistema público de educación escolar, la desmunicipalización, el fortalecimiento del rol del profesorado y los inevitables cambios curriculares que una educación escolar pública conlleva, los que no son ni conocidos ni se está generando un adecuado nivel de participación de la comunidad escolar (profesores, alumnos y apoderados) en torno a ellos.

Los estudiantes secundarios, con razón, reclaman mayor participación de ellos y los profesores en temas como la evaluación escolar (¿fin a la medición estandarizada?),y el método de selección universitaria, entre otros.

El ministro de educación ha señalado reiteradas veces el carácter sistémico de la educación, y tiene razón. Por ello es necesario que los estudiantes, los profesores y los padres conozcan ese alcance sistémico de la reforma. Es posible que por razones políticas (obtener aprobación de proyectos en el parlamento) se debilite el conocimiento y alcance sistémico del proceso de reforma y terminemos enfrascados en discusiones menores respecto de particularidades de tal reforma.

El árbol de decisiones debe ser conocido por el movimiento estudiantil, y los ciudadanos debemos conocer cómo es que se instalará en Chile una educación escolar pública, gratuita y de calidad.

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A la luz de estos elementos es necesario tomar los resguardos y actuar proactivamente en relación con las iniciativas que atañen a la reforma en la educación superior, universitaria y de formación técnica.

Respecto de ello la información pública es parcial, y ya algunos actores (CONFECH, y Consejo de Rectores de Universidades del Estado) han expresado preocupación por el nivel de participación en la formulación del proyecto.

Algunas declaraciones señalan que se mantendría el financiamiento a la matrícula vía voucher (¿Deberán las universidades del Estado seguir destinando recursos escasos a publicidad para poder competir por ese financiamiento?).

También algunas declaraciones señalan que habría un financiamiento basal especial para las universidades del Estado y que una parte importante del financiamiento se haría por la labor de investigación de universidades acreditadas.

Nada se ha dicho de otra función de toda universidad: La extensión.

Chile ya tuvo una reforma universitaria en los años sesenta, y fue exitosa. No se debe olvidar la clave del éxito de dicha reforma que fue la participación.

En dicha reforma no sólo la participación de las comunidades universitarias sino de todo el pueblo fue crucial, pues cuando hablamos de investigación y de extensión necesariamente hablamos de un proyecto país.

Nuevamente aquí no se debe perder de vista el objetivo: un sistema universitario público, gratuito y de calidad.

Siempre será bueno y mejor que los cambios sean motivo de discusión, y por ello nos alegramos de estar conversando de educación, pero más nos alegraremos si en esa conversación participamos todos. Aunque es posible que esta falta de participación obedezca a que el proyecto se encuentre distante de su formulación final, pues acabamos de conocer (El Mercurio, 22.06.2014) que el Ministro de Educación propone una red pública de colegios abierta a los particulares subvencionados, con nuevo financiamiento y Estatuto Docente. Esta vez, el ministro plantea la necesidad de mayor interacción con los ministros. Con seguridad, la clave es demorarse un poco más e incluir un amplio debate con los actores involucrados, entendiéndose por estos últimos aquellos con organización representativa a nivel nacional.

Todas estas observaciones obedecen a que queremos una mejor educación pública para un Chile más democrático, inclusivo y justo.

Por una política de Estado para nuestro desarrollo científico-tecnológico. Rolando Rebolledo Berroeta

Rolando Rebolledo Berroeta

Docteur d’État ès-Sciences, Université Pierre et Marie Curie, Paris!

Profesor Titular

Facultades de Ingeniería y Matemática

Universidad Católica de Chile

En los últimos días se ha producido gran agitación sobre el retiro por parte del nuevo gobierno del proyecto de ley de creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología presentado por la administración de Sebastián Piñera en los últimos días de su mandato. Como se recordará, en el año 2012 el entonces Ministro de Economía Pablo Longueira provocó una enorme reacción de rechazo de la comunidad científica al anunciar que el gobierno estudiaba el traspaso de CONICYT a su cartera.

Ante la ola de críticas recibida y para evitar una escalada mayor, el ex Presidente Piñera suspendió dicha medida y designó una Comisión Asesora para que hiciera recomendaciones sobre una nueva institucionalidad para la Ciencia, la Tecnología y la Educación. De las recomendaciones entregadas por esa comisión, retuvo solo aquella de generar un Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Superior. Cabe preguntarse por qué no presentó su proyecto de ley antes, el año 2013, en vez de dejarlo para las últimas horas de su mandato. El postrer proyecto de ley de la administración Piñera adquirió así el carácter de un recurso simbólico, susceptible de recabar algunas simpatías en la comunidad científica nacional, con vistas a posteriores justas electorales.

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Pero, un análisis más acucioso de las reivindicaciones de la comunidad científica nacional muestra que la reivindicación principal es la de disponer de una política de Estado en materia de Ciencia y Tecnología. En sucesivos estudios realizados por la Academia de Ciencias y las Sociedades Científicas, ha quedado en evidencia que nuestro país adolece de la falta de una política de Estado en materia de investigación científica y tecnológica, que sea independiente de los gobiernos de turno.

Diferentes gobiernos han creado instrumentos para incentivar la investigación, motivados por la existencia de una productiva comunidad científica nacional. Entre esos, el más antiguo y más ampliamente utilizado ha sido FONDECYT, otros, han tenido vidas más efímeras, en no pocos casos producto de visiones más bien individuales que inspiradas en estrategias de desarrollo de largo alcance, fraguadas en amplia consulta a la comunidad académica.

Al iniciarse un nuevo gobierno que pretende hacer importantes cambios estructurales en el Estado, esta comunidad está a la espera de que se promueva una amplia discusión nacional al respecto. Se ha recordado por ejemplo, que la ley que dio nacimiento a CONICYT estableció la generación de un Consejo Nacional de Ciencia. Éste quedó en receso el año 1973 y ningún gobierno ha tomado a cargo su reactivación. Es hora de que este Consejo se reconstituya con la debida consulta a la comunidad científica, dando inicio a un proceso de debate nacional sobre la institucionalidad requerida para impulsar estratégicamente la investigación científica y la innovación en nuestro país. De manera más precisa, para garantizar que este Consejo elabore una política de desarrollo de largo plazo, con verdadera independencia del gobierno en ejercicio, se propone que sólo un tercio de sus miembros sea designado, en tanto los dos tercios restantes sean elegidos entre pares. A este respecto, hay numerosas bases de datos (FONDECYT, Sociedades Científicas, Academia de Ciencias) que pueden ser usadas para hacer un catastro de los científicos elegibles y con derecho a elegir. Indudablemente, la creación (o reactivación) de este Consejo tiene la mayor prioridad con respecto a otras medidas institucionales.

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A la luz de la experiencia de los países que forman parte de la OCDE, es ciertamente importante avanzar en la instalación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología que sea un órgano ejecutor de las políticas decididas en el Consejo. Pero, conviene ver esta instalación como un proceso que comience con una Subsecretaría en el Ministerio de Educación que asuma como primera tarea recuperar la gestión de los diversos fondos de financiamiento de la investigación en el país. Gradualmente, haciéndose cargo de otras reivindicaciones muy sentidas como la Carrera del Investigador, la inserción de doctorados en la Educación Superior o en la industria nacional, realizando un muy serio estudio sobre materias presupuestarias, podría esta subsecretaría devenir un Ministerio. Los Ministerios de Ciencia de los países de la OCDE pueden en este tema ser de una gran ayuda, con asesorías técnicas que ayuden a traspasar experiencias de diseño presupuestario en estas materias.

El desarrollo de nuestra investigación científica es de importancia estratégica para la nación. Así lo han entendido Brasil y otros gobiernos latinoamericanos. Una adecuada política de intercambio en estas materias reforzaría nuestras relaciones exteriores y ayudaría a generar soluciones innovadoras para cruciales problemas de nuestro desarrollo como la energía, la educación, la protección del medio ambiente y la biodiversidad.

Propuesta de Reforma Tributaria de la Nueva Mayoría. Roberto Saavedra Inostroza

Comentarios y Alcances.

A continuación expondré comentarios acerca de algunos puntos contemplados en la propuesta de Reforma Tributaria contenida en el programa de Gobierno de la Nueva Mayoría. Mi opinión se basa en los conceptos fundamentales de Tributación adquiridos en mi formación y ejercicio como profesional del área.

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1.- Programa :

“Característica esencial del sistema de impuesto a la renta vigente en Chile”

“El mecanismo del FUT con que hoy cuenta Chile, no existe en ninguna parte del mundo.”

“ Se trata de una fórmula surgida en los años 80, posterior a la crisis vivida en esa década, que obedece a las condiciones económicas específicas de ese momento en nuestro país, en especial, debido a las restricciones financieras que enfrentaron las empresas en dicha década en Chile.”

“El sistema de impuesto a la renta se caracteriza por tener una tributación de las rentas del capital baja, con algunas franquicias tributarias mal diseñadas, que se superponen entre sí.”

“Una parte dela estructura de incentivos, como es el caso del FUT, algunos regímenes especiales o el tratamiento del ahorro, se han desviado sustancialmente de sus objetivos iniciales y se han convertido en fuentes de elusión e incluso de evasión de impuestos.”

“Para corregir lo anterior, se implementarán las siguientes modificaciones a la Ley de Impuesto a la Renta:”

“Elevaremos, en forma gradual, la tasa del impuesto a las empresas de 20% a 25% en un plazo de 4 años.”

“Ésta seguirá operando como un anticipo de los impuestos personales , manteniéndose así la integración de impuestos entre empresas y personas”.

“Los dueños de las empresas deberán tributar por la totalidad de las utilidades de sus empresas y no sólo sobre las utilidades que retiran (el sistema operará en base devengada). Esta medida será implementada a partir del cuarto año de la reforma. De esta forma se termina con el actual mecanismo del Fondo de Utilidades Tributables (FUT).”    ( El destacado en negritas ha sido agregado )

Comentario :

a)  Integración de Impuestos

Efectivamente el sistema chileno es único, por lo menos en el ámbito de los países OCDE.

No hay otro país de la OCDE que tenga un sistema basado en la denominada integración de impuestos, lo que implica que las empresas no son afectadas por Impuesto a la Renta.

El llamado Impuesto a la renta de 1ª categoría , que declaran las empresas, es solamente un anticipo a cuenta del Impuesto Global Complementario ( IGC) de los dueños de las empresas.

Como el Global Complementario afecta a las rentas efectivamente percibidas, los dueños deben declarar en el IGC las utilidades obtenidas en sus empresas, al momento y por el monto , que realmente retiran. Y ese mecanismo hace nacer el FUT, para registrar y controlar las utilidades originadas en empresas, que aún no han sido retiradas por los dueños.

Cuando el empresario incluye en su IGC utilidades retiradas de sus empresas, el Fisco le descuenta de su IGC a pagar, el Impuesto de 1ª categoría (I. de 1ª C) pagado por la empresa, correspondiente a las utilidades retiradas.

Como cuesta verlo lo recalco, el FUT corresponde a utilidades que no han tributado, que sólo han pagado un anticipo llamado Impuesto de 1ª categoría , que el empresario recuperará a la hora de liquidar su IGC.

La eliminación del FUT propuesta en el programa no cambia la esencia del sistema.

Lo que hace es considerar toda la utilidad de la empresa como retirada, o sea, la iguala con el retiro a incluir en el IGC del dueño. De este modo no queda utilidad por retirar, lo que hace innecesario el control, y por ende el FUT.

b)     Efecto en recaudación

El I. de 1ª C. se recauda anticipadamente, desde enero a diciembre, mediante los Pagos Provisionales Mensuales (PPM).

En la Operación Renta de abril se determina el monto del   I. de 1ª C., se compara con los PPM pagados entre enero y diciembre del año anterior, y la empresa paga lo que falta o pide la devolución del exceso pagado. En ese mismo momento, el (o los) dueño de la empresa determina su IGC, considerando como rebaja el I. de 1ª C. determinado en la empresa.

Cuando se elimine el FUT, es decir, cuando toda la utilidad de la empresa se considere retirada en el IGC del dueño, todo lo recaudado por concepto de Impuesto de Primera Categoría debe ser devuelto al contribuyente, en la forma de crédito contra otros impuestos.

Se recauda entre enero y diciembre, se determina en abril, y se devuelve entre mayo y junio del año siguiente.

Todo lo anterior sirve para entender el efecto que tendrá el aumento propuesto en el   I. de 1ª categoría, el que será sólo un efecto financiero transitorio.

Aumentará la caja fiscal unos puntos más que ahora, entre enero y diciembre. Pero, entre mayo y junio del año siguiente, debe ser devuelto en su totalidad.

Es como pedir un préstamo de corto plazo (entre 6 y 18 meses para ser precisos), en un ciclo que se repetirá año tras año.

Y como sabemos, con un préstamo de esas características no se puede financiar grandes inversiones permanentes, como parece ser lo requerido, tanto en el ámbito de la educación como el de la salud.

Otro modo – a mi juicio más proactivo, apuntando en la dirección correcta – de eliminar el FUT, sería transformar el impuesto de primera categoría en un impuesto real a las empresas, como ocurre en la generalidad de los países OCDE. Por ejemplo, “ bajar “ el impuesto a las empresas del 20% actual a un 10%, o un 5%, o un 3%, o un 1% , pero real no “ a cuenta de”, efectivamente liberaría los fondos para financiar otras reformas en esa misma cantidad.

Como se desprende de la primera frase del programa citada en este trabajo, en los otros países de la OCDE se aplica un impuesto real a las empresas. Avanzar en esa dirección no resulta entonces descabellado, y además es adecuado para los fines que se pretenden.

Corolario.-   Tengo serias dudas de que el aumento de recaudación de 1.92% del PIB , esperado con los cambios al Impuesto a la Renta, pueda lograrse con las medidas anunciadas.

Como espero haya quedado claro, el aumento del Impuesto de 1ª categoría, de 20% a 25%, no genera un aumento real para el Fisco, ya que debe devolverse en su totalidad en la Operación Renta correspondiente.

El otro cambio propuesto es la rebaja de un 40% a un 35% del impuesto para el tramo más alto del IGC. Como se declara en el programa, tal medida incentivadora, no generará un aumento de recaudación.

De allí las dudas

2.-  Programa :

“Incentivo a la Inversión de las PYMES.”

“Ampliaremos y potenciaremos el sistema simplificado bajo el cual tributan las PYMES, establecido en el artículo 14 ter de la Ley de la Renta. “

“Actualmente, pueden acceder a este sistema las empresas individuales, que pagan IVA y que tengan ventas anuales inferiores a 5.000 UTM. Ampliaremos este beneficio a todas las empresas con ventas anuales inferiores a 14.500 UTM, sean empresas individuales o personas jurídicas, e independiente de sus obligaciones respecto del IVA.”

[…]

“ Por ejemplo, una panadería de barrio que vende en total 55 millones de pesos al año (límite de la microempresa),que tiene una utilidad de 5 millones al año, y que invierte un millón de pesos en la compra de maquinarias como hornos o refrigeradores, pagaría actualmente 340 mil pesos en impuestos y en el sistema que proponemos pagaría sólo 140 mil acogiéndose al 14 ter.”

Comentario :

Tanto el alza en el límite de ventas necesario para acceder al beneficio, como la ampliación del beneficio a personas jurídicas, agranda de manera significativa las posibilidades de elusión, por medio de la mimetización de una empresa mediana o grande en múltiples personas jurídicas que alcancen a cumplir con los límites establecidos. Esta forma, usada en la actualidad con diversos fines, es conocida como la práctica del multi – rut .

Por otra parte, la Pyme del ejemplo no necesita esa clase de incentivo.

A esa Pyme, en régimen normal, le corresponde un I. de 1ª C. de $ 1.000.000, que lo ha pagado en su mayor parte a través de los PPM, de modo que en abril sólo paga la diferencia, que equipararemos a los $ 340.000 del ejemplo. También en abril el empresario dueño de esa panadería, declara en su IGC el retiro de toda la utilidad, $ 4.000.000 ($ 333.000 por mes, que no es exagerado), lo que lo ubica en el tramo 0% de Global Complementario,  con un crédito de $ 1.000.000, ambos provenientes de la panadería. De esa manera, entre mayo y junio recibe la devolución de todo lo que había pagado por impuestos:   $ 1.000.000.

El empresario del ejemplo, no necesita mayor incentivo, en tanto sus utilidades no superen el tramo exento del Global Complementario, que para este año es de $ 6.605.064, equivalente a 13,5 Unidades Tributarias Anuales (UTA).

Un incentivo real para este empresario sería subir el tramo exento, por ejemplo, a unas 20UTA, o sea $ 9.785.280, unos 815.000 al mes, que no parece un ingreso excesivo

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3.- Programa :

“Incentivo a la Inversión de las Empresas.”

Frente a los cambios anunciados en el impuesto a la renta, debemos tener un particular cuidado con la inversión, introduciendo mecanismos modernos que superen la situación actual de elusión.”

“Se implementará un mecanismo de depreciación instantánea, que consiste en que las empresas puedan descontar de las utilidades la inversión total del año en curso, y que beneficie principalmente a la pequeña y mediana empresa y que considere un mecanismo que controle las posibles distorsiones entre sectores productivos con distinta intensidad en el uso de inversión de capital.”

“ Este mecanismo se implementará a partir del cuarto año de la reforma, coincidiendo con el cierre del FUT.”

“Esta es una medida que corresponde al Chile de hoy: i) es un incentivo mayor a la inversión que el sistema de tributación que actualmente nos rige y; ii) elimina muchas de las actuales prácticas de evasión y elusión.”

Comentario :

Hay poca información acerca de los detalles en esta propuesta.

De modo que sólo advertiré acerca de los peligros que podría conllevar una inadecuada concepción de los alcances de la depreciación inmediata.

Una medida que alcance toda clase de bienes depreciables, transformaría a Chile en una suerte de paraíso tributario, quitando a la actividad empresarial esa aureola romántica de valor, empuje y creatividad que lleva a asumir el riesgo empresarial. El emprendimiento se transformaría en una actividad sin riesgo, y sin aporte para el erario nacional.

El dueño de la empresa no tributará (y la empresa no prestará dinero al Fisco) hasta que haya recuperado toda la inversión en activos depreciables.

Y , si me permiten tocar tangencialmente las maniobras elusivas que pueden crearse y se crearán, diremos que no pagará impuestos hasta que el Balance muestre que ha recuperado toda la inversión.

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Comentario final.

Una de las características que se espera tenga un sistema de tributación es la simplicidad. Cuando ésta existe se dificulta la elusión y se facilita la fiscalización.

El sistema tributario chileno se ha ido haciendo cada vez más alambicado, reforma tras reforma. Al punto que la enorme mayoría de la población cree que las empresas soportan una carga tributaria.

En Chile no tributan las empresas, tributan las personas.

Por eso mismo las correcciones al sistema deben hacerse en relación a los impuestos a las personas. Cualquier corrección que se pretenda hacer indirectamente, a través de los “impuestos a las empresas”, abre campo a las maniobras elusivas como ha ocurrido también, reforma tras reforma.

Otro principio de importancia es la transitoriedad de los gravámenes o incentivos específicos.

Cuando un gravamen específico se hace permanente, se transforma en un castigo para un determinado sector económico o social.

Cuando un incentivo específico se hace permanente, se transforma en un privilegio.

Tanto los castigos como los privilegios se oponen al que quizás sea el principio más fundamental : la equidad del sistema tributario.

Glosario :

OCDE                       Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico

FUT                          Fondo de utilidades tributarias

I de 1ª C.                 Impuesto de primera categoría

IGC                           Impuesto global complementario

PPM                         Pago provisional mensual

UTM                         Unidad tributaria mensual

UTA                          Unidad tributaria anual

PIB                            Producto interno bruto

Puede descargar completo el programa de Reforma Tributaria desde aquí

La Gran Pregunta. Manuel Riesco

¿Hasta qué punto, y bajo qué condiciones, un modelo de crecimiento económico basado en la industria extractiva es o puede volverse consistente con una apuesta por formas de inclusión democrática, calidad de vida y salud ambiental que sean sostenibles en el tiempo?

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Lograrlo dejaría contentos a todos, pero lamentablemente no se puede. La teoría económica y las experiencias neoliberales recientes, han demostrado que los países ricos en recursos naturales deben optar: o viven de la renta de los mismos y peor aún, del “chorreo” de aquella, o la utilizan para impulsar las únicas economías que pueden resultar consistentes con dicha apuesta: aquellas basadas en el valor agregado por el trabajo de sus ciudadanas y ciudadanos.

Es una cosa o la otra. El modelo noruego es el opuesto del chileno: Bajo el primero, los recursos naturales son una bendición, que han permitido a su pueblo alcanzar el más elevado desarrollo humano del mundo, sin menoscabo de la producción interna de valor agregado. El segundo demuestra que pueden convertirse en una maldición, cuando caen en manos de grandes corporaciones rentistas privadas, cuya hegemonía puede distorsionar la economía y la sociedad, y depredar el medio ambiente.

Lamentablemente, al parecer, todavía no hay plena conciencia de ello entre las elites y autoridades de Chile y otros países de la región Andina. Un seminario en torno a esa pregunta tuvo lugar en Bogotá, en diciembre del 2012, en el marco de la celebración de los 50 años de la Fundación Ford en la región y reunió a dirigentes de movimientos sociales, con presencia de empresarios, junto a autoridades políticas locales y nacionales, incluyendo algunos ministros de Colombia y Perú y figuras como el expresidente chileno, Ricardo Lagos.

El debate giró principalmente en torno a como la industria extractiva puede aportar más a las comunidades, a los países y al cuidado del medioambiente, lo cual resultaría verdaderamente encantador. Sin embargo, la pregunta de fondo respecto del modelo de crecimiento basado en la industria extractiva, apenas fue insinuada. ¿Está sucediendo lo mismo en el debate programático de las candidaturas presidenciales en Chile?

Teoría

Como es bien sabido, uno de los descubrimientos fundacionales de la teoría económica moderna, es que no todos los productos ni todas las empresas son iguales: los bienes y servicios producidos en condiciones competitivas, son fundamentalmente diferentes a aquellos otros cuya producción está constreñida por algún recurso escaso, o es afectada por monopolios de otro tipo; asimismo, Apple y Exxon son las dos corporaciones más valiosas del mundo, sin embargo, una y otra son de muy distinto pelaje.

Los precios de los primeros tienden establemente a la baja, mientras los segundos fluctúan continuamente, a veces en forma enloquecida, según los vaivenes de la demanda. Los mercados de aquellos son el ambiente natural de las empresas auténticamente capitalistas, mientras los de éstos están dominados por grandes rentistas, que se han apropiado de recursos escasos o han logrado imponer monopolios de otro tipo.

Los precios competitivos tienden a igualarse con los costos de producción promedios, que incluyen la ganancia capitalista media. Es decir, se determinan exclusivamente desde el lado de la oferta, la que se acomoda con elasticidad a las permanentes fluctuaciones de la demanda. La única manera en que un grupo de capitalistas logran obtener una ganancia superior a la media, es mediante la innovación para mejorar sus diseños y bajar sus costos. Dicha ganancia extraordinaria proviene de una transferencia, de parte del valor agregado por los más lerdos entre sus competidores. Éstos no obtienen ganancia alguna o muy poca, puesto que el precio se establece al nivel de los costos de la mayoría de los productores, los que coinciden con el promedio de esa industria. Nadie allí puede clavar la rueda de la fortuna ni dormir sobre sus laureles. Los innovadores de hoy pueden estar mañana en el montón, quedar entre los rezagados o ser expulsados del mercado sin muchos miramientos.

La oferta de los segundos, en cambio, está constreñida por la escasez de los recursos de mejor calidad. Por lo tanto, para satisfacer los incrementos de la demanda, se hace necesario poner en producción los de calidad inferior. De este modo, los precios se fijan al nivel de los productores con costos más elevados. En consecuencia, todos los demás obtienen un sobreprecio por encima de los suyos. Éste genera una sobreganancia, por sobre la que obtienen en promedio los capitalistas que operan en mercados competitivos, la que se transforma en renta de los recursos de mejor calidad relativa, cuyos propietarios lo exigen como una suerte de peaje para permitir el acceso a los mismos. Por este motivo fue denominada “renta diferencial” por David Ricardo (1817). Incluso los propietarios de los recursos con menos bendiciones, exigirán una renta para ponerlos en producción, la que Marx (1867) denominó “renta absoluta”. Si por añadidura, los recursos no son renovables, su escasez relativa resultará aún más restrictiva, puesto que siempre será conveniente guardar parte de ellos para el futuro, lo que da origen a lo que Hötelling (1929) denominó “renta ínter temporal.” Paul Samuelson (1948), demostró que los monopolios de cualquier tipo también se las arreglan para vender por encima de sus costos de producción y denominó “cuasi renta” a la que obtienen a partir de su control de mercados que no están limitados por factores escasos.
¿Quien paga la renta? La ley económica fundamental establece que, en la economía mundial en su conjunto, la suma de todos los precios no puede exceder a la suma de todos los costos de producción. De este modo, si algunos bienes o servicios se venden por encima del costo, necesariamente otros deben venderse por debajo de los suyos. La alternativa sería pagar el sobreprecio con ahorros, pero éstos se agotan. Tampoco se ha visto que las rentas se paguen con cargamentos de oro llegados de otros planetas.

Por otra parte, los costos son iguales a la suma de las compras netas de insumos y depreciaciones de bienes, producidos en períodos anteriores, más el valor agregado en todos los procesos de producción, en un período dado. Este último es el producto interno bruto (PIB) creado cada año, el que a su vez se distribuye en ingresos del trabajo, excedentes de explotación e impuestos menos subsidios estatales. Las rentas se sustraen de los excedentes de explotación, rebajando la ganancia media de los capitalistas y, consecuentemente, los precios de todas las mercancías producidas en condiciones competitivas. De este modo, las compras netas de insumos y depreciaciones que provienen de períodos anteriores, más los salarios, ganancias y rentas en que, según la fórmula trinitaria de Adam Smith (1776), se distribuye el PIB del período en curso, conforman la demanda solvente para los bienes y servicios producidos en un año determinado, en la economía mundial en su conjunto.

Todos los recursos escasos generan renta, tanto si prestan servicios, como ocurre con los profesionales afamados y la tierra urbana, como si se trata de factores de producción de bienes, como los minerales que yacen en sus depósitos, la tierra virgen, agrícola o forestal y el agua, así como la vías urbanas, pesquerías e incluso la atmósfera, cuando el acceso a los mismos es regulado. El “precio” de estos elementos no se origina en su costo de producción, puesto que no lo poseen por definición, sino en el flujo descontado de sus rentas futuras.

Sin embargo, lo que da origen a la clase social especial de los rentistas – que son muy diferentes a los capitalistas -, es la propiedad privada sobre trozos del planeta y sus recursos. Según Marx, en una sociedad más avanzada del futuro, ella “será considerada algo tan monstruoso como la propiedad de un ser humano sobre sus semejantes.” Si la clase de los rentistas logra imponer su hegemonía en países ricos en recursos naturales, pueden generar enormes distorsiones en su estructura productiva y social.

Paul Samuelson advierte que si las rentas se privatizan, equivalen a un subsidio a las inversiones que se dirigen a esas industrias, puesto que si logran apropiarse de los recursos, las empresas que los explotan obtienen la ganancia capitalista media por las operaciones productivas que allí realicen, más la renta de los recursos de los cuales se han apoderado. La consecuencia es la sobreinversión en dichos sectores, con perjuicio de la producción interna de valor agregado en la economía en su conjunto. Como se ha visto, las rentas no constituyen creación, sino transferencias de valor agregado, desde las industrias competitivas a los rentistas, a costa de una reducción de la ganancia capitalista media.

Si dicha transferencia se origina dentro del mismo país, como ocurre en economías grandes con bajo peso del comercio exterior, el resultado es una reducción significativa de la ganancia capitalista media de la economía en cuestión, con la consecuente pérdida de dinamismo. Es lo que ocurre en el mundo en su conjunto, en períodos de altos precios de los recursos: una proporción creciente de la ganancia capitalista global se desvía como pago de rentistas, lo que bien puede conducir a una recesión global; es por eso que el alza en el precio del petróleo, por ejemplo, genera una desaceleración económica.

En caso que las rentas se originen en recursos exportados, como sucede generalmente en las economías relativamente pequeñas y ricas en recursos naturales, dichas transferencia provienen de los países que los consumen. En este caso, el resultado es la denominada “Enfermedad Holandesa.” Ésta no consiste solamente en una apreciación del tipo de cambio, como usualmente se piensa, sino en un peso desproporcionado de las rentas en la economía de ese país, que la hace vulnerable a las fluctuaciones en los precios de los recursos exportados. Pueden haber asimismo superávit persistentes en el comercio exterior, en países que no exportan productos con renta, sino producidos en condiciones competitivas. A diferencia de aquellos, el precio de éstos se origina exclusivamente en el valor agregado en su proceso productivo interno, es decir, es igual a su costo de producción. En ambos casos habrá una apreciación del tipo de cambio y un excedente exportado, cuyo valor en dinero podrá ser atesorado o reexportado como capital. Sin embargo, no todos los superávit comerciales son iguales, ni todos los países exportadores son afectados por la “Enfermedad Holandesa.” En el caso de países como Alemania o Corea, por ejemplo, para enfrentar una contracción del mercado mundial, basta con que redirijan al mercado interno el excedente antes exportado. Existirá allí una demanda solvente para absorberlo, puesto que consiste exclusivamente en valor agregado internamente, y pagado íntegramente como costo de los factores de producción, incluyendo la ganancia capitalista media. De este modo esas economías podrán continuar produciendo al mismo nivel anterior, aunque probablemente deberán modificar la composición de su producción para adecuarla a la demanda interna; producir menos camiones y más automóviles, por ejemplo, pero con una suma de valor similar. Incluso puede beneficiar a la población, que ahora consumirá todo lo que produce.

En cambio, en los países que reciben elevadas transferencias de renta desde el exterior, ésta se desvanece en el aire al contraerse la demanda mundial. De este modo, se enfrentan a la triste realidad de rebajar su nivel de vida al valor agregado en sus procesos productivos internos. Su economía se reduce exactamente en la magnitud de las rentas transferidas desde el exterior, es decir, en el sobreprecio de los recursos antes exportados, por encima de sus costos de producción; al desaparecer dicho sobreprecio, una parte del PIB del país en cuestión simplemente se esfuma. Muchos países exportadores de materias primas han corrido esta suerte en el pasado, entre ellos Chile, cuando la Gran Depresión desvaneció la renta del salitre.
Como señaló hace poco el diario británico Financial Times, la economía de los recursos es como la de los buscadores de tesoros: su precio no guarda relación con el costo de encontrarlos y extraerlos, sino que se determina exclusivamente por la demanda y, como bien sabía el arrendatario escocés James Anderson (1777), inventor del arado escocés y autor de la teoría de la renta, ésta equivale a un tributo que los capitalistas pagan a los terratenientes.

Por estas razones, los auténticos capitalistas y la teoría económica desde sus mismos inicios, han promovido la nacionalización de los recursos naturales, la legislación antimonopolios y/o la captura de las rentas por parte del Estado: De este modo se nivela el terreno a la competencia en todas las industrias por igual, logrando una distribución óptima de las inversiones productivas y un aprovechamiento de las rentas en beneficio del conjunto de la sociedad, en lugar de alimentar con ellas a una clase parasitaria.

Práctica

Los países han asimilado estas lecciones en buena medida, de una manera u otra. Casi todos ellos han establecido la propiedad del Estado sobre los recursos del subsuelo, el agua, los fondos marinos, así como su soberanía sobre la tierra en general; en los países emergentes, ésta es una de las principales herencias del desarrollismo estatal del siglo 20. Actualmente, las empresas estatales tienen acceso a más del 85 por ciento de las reservas mundiales de petróleo e incluso en países donde se permite un acceso limitado de empresas privadas a las mismas, como el Reino Unido o Noruega, su renta es capturada casi íntegramente por el Estado, mediante regalías y otros mecanismos.

Sin embargo, el auge neoliberal de las últimas décadas, representó un retroceso significativo en esta materia, permitiendo la privatización de vastas reservas de recursos naturales, de los cuales se han apropiado las grandes corporaciones rentistas transnacionales, las que se han fortalecido extraordinariamente en este período.

Ha sido mas bien al revés. El renacer del neoliberalismo desde las cenizas a las que fue reducido tras la Gran Depresión, y su auge global en las últimas cuatro décadas, se explican principalmente por la hipertrofia del sector financiero durante el mismo período, que los apadrinó cariñosamente. Sin embargo, las grandes corporaciones rentistas no han sido ajenas a este fenómeno, ni mucho menos. Su tamaño e influencia también creció extraordinariamente en estos años, especialmente el de las grandes petroleras tras el alza del precio del crudo en los años 1970. Su influencia sobre el Reaganismo es bien conocida y éste, a su vez, fue determinante en el renacimiento neoliberal, el cual ha sido auspiciado generosamente por las grandes corporaciones rentistas, en todo el mundo.

El rasgo anti Estado del neoliberalismo, anarquismo burgués como lo denomina Eric Hobsbawm, le viene como anillo al dedo no solo a los banqueros, que con su ayuda lograron imponer la globalización sin trabas del capital especulativo. Ello también resulta favorable para los grandes rentistas, los que por estos días se han vuelto librecambistas a ultranza: no requieren protección estatal alguna, puesto que están sentados encima de ella. Son partidarios de bajar los aranceles a cero, porque de ese modo abaratan sus insumos.

El neoliberalismo les ofrece un atractivo adicional: es la única escuela económica que considera irrelevante la teoría de la renta; no la niega pero dice que no es significativa puesto que, según ellos, en el largo plazo, no existirían recursos escasos. Nada puede ser más seductor para los grandes rentistas. No se la pueden creer: por primera vez, una escuela de economistas reniega de lo que ha sido una piedra angular de esta ciencia desde hace doscientos cincuenta años.

Las grandes corporaciones rentistas constituyen una suerte de híbridos. Tal como ocurría con las que profitaban del vil tráfico antes de su abolición, sus acciones se transan en las principales bolsas mundiales, como si fuesen empresas capitalistas respetables. Operan asimismo en su interior, algunas actividades productivas y comerciales propiamente capitalistas. De hecho, subcontratan la mayor parte de sus actividades de exploración, extracción, refinación y transporte, así como parte de sus operaciones comerciales, con filiales o contratistas externos, propiamente capitalistas, en las cuales ocupan a algunas decenas de miles de trabajadores a nivel mundial. Sin embargo, el grueso de sus ingresos y utilidades no provienen del valor agregado por éstos, sino de la renta de los recursos de los cuales se han apropiado. Aunque la mona se vista de seda…

De las veinte mayores empresas globales en la actualidad, según su capitalización bursátil, seis son petroleras o mineras: Exxon, Shell, Chevron, BHP Billiton, Petrochina y Petrobras, sin embargo, las dos últimas son estatales. Las cuatro primeras se cuentan a su vez entre las diez mayores corporaciones del mundo según sus ventas, seis de las cuales son rentistas, incluyendo a British Petroleum y la Estatal rusa Gazprom además de las anteriores.

El nivel de apropiación de recursos por parte de estas corporaciones no tiene precedentes. En Chile, por ejemplo, a pesar que la Constitución establece la propiedad estatal “inalienable e intransferible” del subsuelo, un puñado de grandes empresas mineras han declarado “concesiones plenas” sobre poco menos de 28 millones de hectáreas, área que cubre mas de un tercio del territorio nacional y es mayor que la superficie total del Reino Unido. Dichas concesiones son indefinidas, hereditarias y transferibles, fueron adquiridas sin pago alguno y el costo de mantenerlas es un dólar por hectárea al año. Si el Estado quiere recuperarlas, debe pagar el valor total de los minerales que eventualmente se encuentren en ellas. En Perú y Colombia, las mineras privadas se han adjudicado asimismo concesiones sobre más de veinte millones de hectáreas en cada caso, aunque las mismas son temporales y están sometidas por lo general a regalías.

Estas últimas no se aplican a la explotación de los minerales en Chile, que recién el 2003 estableció un tímido impuesto específico a las utilidades de las mineras, que el 2010 se incrementó al doble. Según el Servicio de Impuestos Internos, el Impuesto Específico a la Actividad Minera recaudó un promedio de 389 millones de dólares anuales, entre 2005 y 2010. La Estatal CODELCO representó un 60 por ciento de ese tributo, por lo que las privadas pagaron solo 233 millones de dólares anuales en promedio, lo que equivale aproximadamente a un 0,9 por ciento de sus ingresos de explotación, los que promediaron 25.703 millones de dólares por año, en ese período. Dicho impuesto representó el 1,45 por ciento de sus utilidades antes de impuestos, intereses, depreciación y amortización, que se conocen por su sigla en inglés, EBITDA. Estas últimas promediaron 16.127 millones de dólares anuales, cifra que equivale casi exactamente a la mitad de los ingresos tributarios totales promedio del Estado, en el mismo período. Es decir, los chilenos sostienen un Estado y medio: uno mediante sus impuestos y medio adicional con la renta que “conceden” a las mineras privadas.

Sus panegiristas gustan de embolinar la perdiz con los impuestos a la renta aportados por “la industria” al erario nacional. En Chile, por ejemplo, generalmente publican los aportes al Estado de “la minería,” sin detallar que CODELCO aporta dos tercios de estos recursos controlando sólo un tercio de la producción. La verdad es que aparte del impuesto específico antes referido, los propietarios de la “industria” minera pagan menos impuestos a la renta que los dueños de una modesta pastelería.

En ambos casos, la empresa misma debe pagar el denominado impuesto de primera categoría, que actualmente es de 20 por ciento sobre las utilidades. En ambos casos, hacen uso de toda una batería de artilugios contables que les permiten postergar dicho pago, o eludirlo derechamente. Ciertamente, las mineras han demostrado en esta materia una creatividad y capacidad de innovación a toda prueba, que harían las delicias de los pasteleros.

Nadie como la minería ha utilizado tanto el sobre endeudamiento con filiales en paraísos fiscales, para remesar utilidades bajo la forma de intereses, eludiendo impuestos. Nadie ha usado y abusado como ellos de los beneficios de la depreciación acelerada. Principalmente mediante estos mecanismos, Exxon operó un mineral de cobre en Chile durante 23 años a pérdida, para luego venderlo a Anglo American ¡en 1.500 millones de dólares! Estudios publicados por NN.UU. han demostrado que, incluso mineras que posan de líderes en “responsabilidad social corporativa,” eludieron impuestos al subdeclarar el contenido de oro, plata, molibdeno y otros “subproductos,” en los concentrados que venden a sus filiales en el extranjero, a los cuales pagaron, además, cargos de refinación superiores al precio más alto del mercado y, finalmente, vendieron a las mismas empresas relacionadas el contenido de cobre de los mismos, sistemáticamente por debajo del precio promedio de la bolsa de metales de Londres.

Los mecanismos antes referidos, entre otros, rebajan las utilidades y consecuentemente el pago de impuestos a la renta por parte de las empresas. En Chile, sin embargo, estos últimos son considerados un crédito sobre los impuestos personales que posteriormente deben pagar sus dueños sobre aquella parte de las utilidades que retiren. Es decir, en este país, los impuestos a la renta que pagan las empresas no constituyen sino un anticipo sobre los que luego deben pagar sus dueños. Pues bien, resulta que los inversionistas extranjeros en Chile, están sujetos a una tasa marginal de 35 por ciento sobre las utilidades repatriadas, mientras el dueño de nuestra pastelería queda sujeto a una tasa marginal ¡superior a 40 por ciento!
Lo anterior operaría en caso que efectivamente unos y otros reconocieran retirar utilidades, lo cual todos los propietarios de empresas disfrazan como re inversiones, sea en las mismas empresas que generan las utilidades en primer lugar -la mitad de las gigantescas inversiones de más de cien mil millones de dólares aprobadas por las mineras para los próximos cinco años, corresponden a reinversión de utilidades-, como en una cascada de “inversiones” en una serie de empresas de papel creadas exclusivamente con este objeto. Como resultado de todo ello, en Chile ningún empresario paga la tasa marginal de impuestos a las personas -que en teoría es el único impuesto que se paga-, la que queda en pie solamente para los asalariados de ingresos elevados, a quienes se les descuenta por planilla.

Ni siquiera pagan la tasa de 20 por ciento, que hasta el 2010 era de 17 por ciento, de impuestos anticipados por las empresas, puesto que la liquidación anual termina en una gigantesca devolución de estos anticipos a los dueños. El diario El Mercurio estimó recientemente que las tasa reales de impuestos a la renta que pagan en Chile los empresarios son de 0,7 por ciento para el tramo entre 12.000 y 25.000 dólares mensuales de ingresos y de 9,2 por ciento para los que resultan superiores a esta última cifra.

Pues bien, los propietarios de las mineras hacen uso y abuso de todos estos resquicios, con la ventaja que su tasa marginal es cinco puntos inferior a la de los empresarios chilenos, como se ha mencionado. Con sistemas tributarios tan permisivos en general -cuya corrección constituye otra de las grandes cuestiones pendientes-, la única manera efectiva de recuperar parte de la renta que se apropian las grandes corporaciones rentistas, consiste en someterlas al pago de regalías sobre los recursos extraídos, las cuales en Chile, como se ha mencionado, consisten en un tributo especial cuyo monto equivale a menos de uno por ciento de las ventas.

Resultados

La privatización sin cobro de los recursos ha introducido una distorsión muy grande en la economía chilena. La minería representa dos tercios de las exportaciones del país, cuyo valor equivale, por su parte, a la mitad del PIB. Ni siquiera en la época del salitre se alcanzó una dependencia de esta magnitud, puesto que en 1929 las exportaciones representaban un 29 por ciento del PIB. La minería ha absorbido un tercio de toda la inversión extranjera llegada al país entre 1974 y 2011 y dicha proporción sube de la mitad si se considera la parte proporcional de la inversión en energía, un tercio de la cual se genera para abastecer a la minería. Representa una cuarta parte de las ventas de las cien principales empresas del país y un quinto del PIB. Sin embargo, ocupa ¡sólo 1,5 (uno coma cinco) por ciento de la fuerza de trabajo asalariada nacional!

Si se consideran adicionalmente la agricultura, silvicultura, pesca y energía, es decir, todos los sectores basados en recursos naturales, las cifras anteriores ascienden al 90 por ciento de las exportaciones, el 60 por ciento de la inversión, el 50 por ciento de las ventas y un cuarto del PIB, respectivamente. El empleo total en estos sectores, en cambio, solo asciende al 9,3 por ciento del total de los asalariados.

El asunto va de mal en peor. Si se consideran los grandes proyectos aprobados para el quinquenio 2011-2015, la minería sola absorbe más de la mitad de la inversión, tanto nacional como extranjera, pero dará ocupación permanente a solo un 0,8 por ciento adicional de la fuerza de trabajo asalariada.

Es decir, los grandes inversionistas no son auténticos capitalistas, que vienen a obtener ganancias a partir del valor agregado por sus trabajadores en la producción de bienes y servicios competitivos: los que han llegado vienen por los tesoros con que la naturaleza ha bendecido al territorio, de cuya renta se apropian casi por completo.

Como resultado de la hegemonía de los rentistas, el país ha abrazado el librecambio a ultranza, desmantelando la producción interna. Aparte de las ramas de recursos naturales, la producción se ha restringido solo a aquellas industrias que cuentan con protección natural, como la construcción, el transporte y algunos servicios. Mientras tanto, más de la mitad de la fuerza de trabajo, se encuentra ocupada de modo precario en el comercio, finanzas, servicios sociales y personales, todos ellos de bajo valor agregado. Uno de cada diez trabajadores han estado cesantes, en promedio, desde el golpe de Pinochet.
El poco interés de los grandes rentistas por el valor agregado por el trabajo, ha llevado a descuidar la educación, donde se ha desmantelado el sistema nacional, gratuito y de buena calidad que el país había construido a lo largo de medio siglo, que antes del golpe de 1973 tenía matriculado a uno de cada tres chilenos de todas las edades. Hoy estudian en el sistema público y privado, solo uno de cada cuatro habitantes, pagando elevados aranceles por un servicio deficiente, mientras el gasto público en educación es un tercio inferior al que el país desembolsaba hace cuatro décadas, como porcentaje del PIB.

Las ganancias de las grandes empresas mineras equivalen a un ocho por ciento del PIB y forman parte del excedente de explotación apropiado por el conjunto de las empresas, el que representa la mitad del PIB. De ese total, los dueños de los recursos y el capital, que representan menos del uno por ciento de la población, reinvierten un quinto del PIB y consumen un 30 por ciento del mismo. Mientras tanto, los ingresos del trabajo – que coinciden con los de las familias que responden la encuesta de ingresos de hogares, que en Chile se llama CASEN -, se han visto reducidos a sólo un 40 por ciento del PIB, todo ello según cifras oficiales. Las rentas de la minería resultan decisivas para la distribución del ingreso, así considerada. Ésta empeoró drásticamente entre 2009 y 2011, principalmente por el fuerte crecimiento de aquellas, debido al incremento del precio del cobre entre esos años: los ingresos sumados de todas las familias que responden la CASEN disminuyeron su participación en el PIB ¡desde 45 por ciento el 2009 a 40 por ciento el 2011!

Todo lo anterior sin abordar siquiera el enorme daño ambiental que la depredación de la industria extractiva ha representado para amplias regiones del país y las comunidades que las habitan.

Conclusión

Estos argumentos teóricos y prácticos parecen responder la gran pregunta: el modelo de crecimiento económico basado en la industria extractiva no es consistente con una apuesta por formas de inclusión democrática, calidad de vida y salud ambiental que sean sostenibles en el tiempo.

Un fantasma viene recorriendo el mundo desde principios de los años 2000, que la prensa internacional ha bautizado “nacionalismo de recursos.” Desde Bolivia a Uzbequistán y desde Australia al Reino Unido, los gobiernos de los países ricos en recursos naturales han venido renacionalizando o al menos exigiendo una mayor participación en las rentas de sus recursos, que habían sido privatizados durante el período neoliberal.

Quizás el hito más significativo en América Latina y el mundo, por su magnitud, lo constituye la renacionalización en los hechos de Petrobras, bajo la forma de un aumento de capital en que el Estado aportó los recién descubiertos yacimientos submarinos. El Presidente Lula lo denominó “Segunda Independencia,” parafraseando al presidente chileno Salvador Allende y declaró que impulsaría una industria local de insumos de nivel mundial. La Presidenta Rousseff ha propuesto recientemente que todas las regalías se destinen a educación, ciencia y tecnología, lo que convertirá a Brasil en líder mundial en la materia, con un 10 por ciento del PIB destinado a ello.

¿Nos decidiremos los chilenos a reemprender ese camino, durante el próximo gobierno?

FUENTE: http://economia.manuelriesco.cl/2012/12/la-gran-pregunta.html

Historiografía y comunistas en Chile: Hernán Ramírez Necochea y su producción.Marco González Martínez

Marco González Martínez[1]

            El estudio de la Historiografía en Chile ha denominado como “marxistas clásicos”  a una serie de jóvenes historiadores formados intelectualmente durante el segundo cuarto del siglo XX. Estos historiadores, educados en los límites de marxismo hegemónico del período, hicieron de él una preocupación central dentro de sus respectivas prácticas historiográficas y militantes.

            Dentro de estas nuevas generaciones de historiadores destacan principalmente las figuras de Julio César Jobet y Hernán Ramírez Necochea, quienes, formados en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, integraron lo que el historiador y profesor de ambos, Guillermo Feliú Cruz, denominó como la generación de 1930.

            El trabajo realizado por estos intelectuales orgánicos de la izquierda chilena entre las décadas de 1940-1970, en la actualidad ha enfrentado diversas críticas provenientes desde distintas posiciones de la historiografía nacional. Una de las más recientes es la realizada por el historiador Jaime Gazmuri en su libro titulado La Historiografía chilena. En este estudio se enfatiza desmesuradamente el rol que jugó la militancia comunista en el quehacer intelectual de Hernán Ramírez, además de reproducir una apreciación sesgada y restringida del marxismo, reduciendo este último sólo a una ideología política propalada por la intelligentsia soviética.

            Con relación al trabajo de Hernán Ramírez, Gazmuri indicará:

“Hernán Ramírez Necochea, un gran investigador, estalinista, desgraciadamente estrecho seguidor de las doctrinas del Partido Comunista chileno, y por ende de la Tercera Internacional de Moscú, de hecho dejaba censurar sus libros.”[2]

El error recurrente de posicionar la obra de los marxistas chilenos, y en particular la de Hernán Ramírez, en relación exclusiva a su adhesión explícita al llamado materialismo histórico, y, como tal, en palabras de Josep Fontana, reproductores acríticos de un método cosificado que sólo se debía ilustrar y rellenar con hechos,[3] ha permitido desechar y no ponderar en su justa dimensión sus aportes y avances disciplinarios. El acentuar una estrecha concepción del marxismo y la militancia política por sobre las preocupaciones historiográficas, han hecho descuidar y generalizar conclusiones estereotipadas y monofónicas, que no hacen más que escamotear los matices y particularidades que presentan las diversas producciones. Tendrá, en este sentido, mucho valor la pregunta que la profesora María Eugenia Horvitz realizó en 1986, al interrogarse ¿Qué significa ser marxista en 1950?[4]

Diremos de esta forma que, en lo concerniente estrictamente a los estudios realizados por el profesor Hernán Ramírez Necochea,[5] no se puede desconocer el contexto y lugar de su producción, que, al igual que al resto de los historiadores, le permitió pensar y revalorar el pasado en función del presente. En relación a esto último, se puede sostener que el profesor Ramírez  reflexionó el pasado en función del cambio de la sociedad capitalista; por ello, nos dirá Luis Moulian, fue un intelectual que pasó sus conocimientos al servicio de la causa del cambio revolucionario”.[6]Es decir, su trabajo como historiador fue “el correlato de un intelectual militante que se propuso aportar con sus estudios a la fundamentación política y social de la estrategia de poder nacional revolucionario previsto por las fuerzas de izquierdas de entonces”.[7]

La actitud y compromiso destacado en la labor de Hernán Ramírez, quizás pueda ser el éter sobre el que se edificó la crítica que estas nuevas generaciones realizaron a la historiografía tradicional en Chile. Pensar que la historia está por hacerse, como lo afirmaba Julio Cesar Jobet en 1949,[8] no sólo comprometía el esfuerzo de reescribir la historiografía a la luz de nuevos problemas, sujetos y metodologías, sino más bien comprometía la voluntad de un sector que quiso e intentó transformar su sociedad.

A estas alturas, sería necesario preguntarse qué significa precisamente para Hernán Ramírez Necochea adquirir el desafío de hacer la historia que aún no se ha hecho. Es el mismo historiador quien, al hablar de sus intenciones y proyectos, nos ofrece una posible explicación al escribir:

“Desde hace varios años, estoy realizando las investigaciones correspondientes para elaborar una Historia Económica de Chile. En el curso de estos trabajos, se me han planteado numerosos problemas derivados de la íntima conexión entre la evolución económica de Chile y la evolución histórica del país. Estas circunstancias me deslizaron al campo de la historia social y política”[9]

            La empresa diseñada para reescribir la Historia de Chile se alimenta de nuevas preocupaciones y aproximaciones. Lo económico, en interna conexión y determinación con el resto de los procesos constitutivos de la sociedad, permite aspirar a una estructura que hiciera inteligible los profundos procesos de continuidad y cambio. Es en simetría con esto último, que el militante comunista Orlando Millas escribió, algunos años más tarde, que “se necesitaba que la historia de Chile tuviera una columna vertebral y eso es lo que le ha dado Hernán Ramírez Necochea”[10]

            Estructura de inteligibilidad o “columna vertebral”, ambas nos hablan de las intenciones declaradas de Ramírez por aportar con sus trabajos elementos críticos de valoración y revaloración del pasado.

            Si bien las intenciones de la historiografía de Hernán Ramírez, al igual que la del resto de los marxistas chilenos, se orientaron hacia la deconstrucción del discurso oficial que la historiografía tradicional articuló como herramienta de dominación, no es menos cierto que tales motivaciones no lograron superar los límites de la tradición, permitiendo que sus itinerarios intelectuales y proyectos políticos terminaran, según lo expuesto por Marcelo Carmagnani, “apoyándose sobre una visión histórica del país, tributaria de los mitos históricos oligárquicos”.[11] Se dirá de este modo, y en consideración de lo antes expuesto, que el valor de la obra de Ramírez, a la luz del proyecto social que iluminó su producción historiográfica, se podrá entender al dirigir su preocupación historiográfica hacia nuevos sujetos y problemáticas de estudio, como lo son: el movimiento obrero organizado, la dominación y dependencia hacia el imperialismo, y los quiebres y coyunturas de la vida política nacional; en síntesis, su trabajo permitió nutrir ideológicamente, como señala Eric Hobsbawm, la “tradición inventada” de los comunistas chilenos, quienes, a su vez, preñaron de contenido las luchas ideológicas de las izquierdas políticas durante el segundo tercio del siglo XX chileno.

Señalaremos, como apuntes biográficos, que Hernán Ramírez Necochea nació en Valparaíso en 1917, para entrar 17 años más tarde, al Instituto Pedagógico y al Partido Comunista de Chile. Desde sus primeros años de formación intelectual, el marxismo, leído como materialismo histórico, alentó y motivó su formación como historiador. En un artículo titulado Materialismo Histórico, y publicado originalmente en 1936 por revista Clio, se podía leer:

“Se ha dicho que el materialismo ha exagerado el papel, ha tratado de traducir en categorías económicas toda las complicadas manifestaciones de la historia. Esta afirmación es absolutamente errónea; lo que el materialismo histórico hace, es determinar el factor que condiciona el devenir histórico.”[12]

            Se podrá pensar, de este modo, que la lectura o conocimientos que Hernán Ramírez desplegó en torno al marxismo, llamado éste marxismo-leninismo o socialismo científico, son propios del conocimiento marxista del siglo XX. Valores, juicios y certezas preponderantes en la izquierda occidental, que sólo en aisladas producciones o pequeños grupos de estudios fueron cuestionadas o criticadas.

            En este sentido, es apropiado considerar lo que el historiador inglés Orlando Figes escribió a propósito del marxismo leninismo y su  recepción en el mundo de los trabajadores rusos. Figes nos dirá:

“Para los trabajadores […] el marxismo aparecía como una “ciencia” moderna que explicaba en sencillos términos de blanco y negro por qué su mundo estaba estructurado de la manera en que estaba, y cómo podía ser transformado. […] las enseñanzas de Marx eran ciencia, en pie de igualdad con las ciencias naturales.”[13]

            En una matriz historiográfica, como se ha señalado más arriba, el trabajo de Hernán Ramírez se estructuró en torno a nuevos sujetos y problemáticas de estudio, aspectos centrales que permitieron crear una particular visión del pasado de nuestro país, a la vez que modeló la visión del mundo con que los comunistas chilenos enfrentaron su realidad. El lugar de la historiografía de Ramírez se conformó así, como agente productor, portador y reproductor de una distintiva “manera de ser”, en cultura política que nutrió la mentalidad de las izquierdas chilenas.

            En un primer aspecto, la preocupación historiográfica de Ramírez se orientó hacia la construcción de la historia de quiénes a su juicio habían estado relegados por la historia tradicional. El Movimiento Obrero es, de este modo, uno de los ejes articuladores de su quehacer intelectual.  Con la necesidad de que “el proletariado nacional conozca su verdadera historia”,[14] Ramírez construye dos escritos fundamentales que tienen por objeto estudiar la situación y transito de los trabajadores desde sus orígenes en el siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Conforme al itinerario académico antes enunciado, es que Ramírez publica Historia del movimiento obrero en Chile. Antecedentes siglo XIX (1956-1986)y Origen y formación del Partido Comunista de Chile. Ensayo de historia del Partido, este último, texto revisado y corregido en el exilio por el propio autor y republicado en 1984 bajo el titulo de Origen y formación del Partido Comunista de Chile. Ensayo de historia política y social de Chile.

            En ambos textos se podrá reconocer un claro “sesgo vanguardista y teleológico”, derivado de la convicción que los trabajadores eran los portadores del “porvenir de la humanidad”.[15] Convicción profusamente diseminada en la izquierda marxista de las décadas de 1950-1970. En los textos de Ramírez se traza una clara idea de continuidad entre los primeros obreros organizados y “conscientes” del siglo XIX y la organización comunista. Para él, el Partido Comunista chileno era concebido como la “expresión de la firme voluntad de la clase obrera chilena por construir su destacamento de vanguardia organizado.” Además de ser “la forma superior de organización del proletariado, como el producto más puro y altamente evolucionado de la clase obrera.”[16]

            La continuidad expresada queda nuevamente de manifiesto cuando la figura de Luis Emilio Recabarren ingresa en la lucha ideológica del período. Recabarren, defenestrado durante los años de bolchevización, vuelve al discurso público de los comunistas al calor de las críticas que un sector de las izquierdas en Chile realizaba a la línea política comunista. Ésta,  tildada de “tradicional” o “reformista”, era férreamente defendida en una suerte de legitimación historiográfica que otorgaba el “imaginario político de L.E. Recabarren”.  Al respecto, Hernán Ramírez recordará que en la primera etapa de su existencia, desde los días de Luis Emilio Recabarren, “el Partido comunista de Chile asumió un rasgo muy significativo de la línea política: siendo un Partido eminentemente revolucionario y sin menoscabo alguno de esta condición, entrevió la posibilidad de lograr sus objetivos revolucionarios sin la necesidad de recurrir a la violencia.”[17]

            La disputa de la tradición común que existió entre las distintas variantes de las izquierdas chilenas, rebasó el discurso político y publico de las direcciones partisanas. En algún sentido, la denominada “historiografía marxista” chilena se encontró atravesada por tales disputas, relecturas y representaciones del pasado, haciendo de ellas importante espacio de discusión intelectual. En relación a esto último, Ramírez escribió en claro tono polémico en su Historia del Movimiento Obrero:

 “Jobet, ofuscado por sus violentos y jamás disimulados prejuicios anticomunistas, pretende que ningún nexo queda entre la figura y la acción de Recabarren y el Partido Comunista de Chile. Pues bien, al hacer estas antojadizas afirmaciones, Jobet deliberadamente olvida o reduce al mínimo un hecho: el mismo Recabarren consideró que su obra maestra fue la fundación del Partido Comunista de Chile.”[18]

            Es de este modo como ambos textos, insertos en un proyecto ideológico mayor de reconocimiento y fortalecimiento político, no hacen más que construir una visión del pasado en función del proyecto social diseñado por los comunistas chilenos: universo de representaciones que fortaleció, a la vez que modeló, la cultura política del “modo de ser” comunista en Chile.

            En segundo lugar, se podrá apreciar dentro del trabajo de profesor Hernán Ramírez Necochea, su preocupación por el estudio del Imperialismo y el carácter de su dominación. El imperialismo, entendido sin más cuestionamientos que los planteados por Lenin en El Imperialismo, fase superior del capitalismo, fue considerado durante la época como “la antesala de la revolución social del proletariado.”[19] Bajo tal lectura, la preocupación historiográfica de Ramírez se orientó hacia el estudio  y comprensión  de su introducción en la economía nacional, a la vez que a las consecuencias ideológicas y políticas que se derivaron en Chile y América Latina.

Para tales propósitos, Ramírez procuró el estudió y publicación de su Historia del Imperialismo en Chile (1960-1970) y Los Estados Unidos y América Latina 1930-1965 (1965). En ambos textos se puede visualizar la percepción y valoración que el mundo comunista chileno, claramente modelado por una idea comunista mundial, realizó del capitalismo financiero transnacional: el Imperialismo. Ramírez escribirá al respecto:

“el imperialismo, por su naturaleza misma, es una de las raíces primarias y fundamentales de fenómenos económicos, políticos y culturales, diplomáticos y bélicos de gran magnitud y ha estado presente en el mundo desde comienzos de la década de 1870, vale decir, desde que el capitalismo entró a su fase superior y última.”[20]

En el mundo de las representaciones comunistas, el imperialismo siempre operó como agente disociador del contenido nacional. Sin entrar en detalles del profundo contenido conservador de tales premisas, ya hemos enunciado la crítica planteada por Carmagnani, la defensa de lo nacional, presente en el trabajo de Ramírez, se entroncaría directamente con la idea política que motivó y preñó de significado social las luchas por la “segunda independencia” nacional. Se dirá de esta forma que,  ante la acción devastadora y expoliadora del imperialismo en Chile y América Latina, siempre se encontró con una voz disidente de carácter antiimperialista, voz que siempre tuvo una preclara conducta en los sectores más conscientes de la sociedad. Señalará de esta forma Ramírez:

 “en todas partes se bregaba por la instauración de regímenes democráticos, cundía el malestar causado por el retraso económico, se exteriorizaba la apremiante necesidad de poner término a la voraz explotación imperialista, de conquistar la plena independencia nacional y de producir profundas transformaciones económicas y sociales.”[21]

El imperialismo, en la historiografía de Hernán Ramírez, cobra múltiples y complementarios significados. La lucha por la liberación del imperialismo y sus consecuencias, sea este inglés o norteamericano, no es solamente una contienda de carácter económico, sino  también cobra inusitadas dimensiones en el campo ideológico y cultural. Nos dirá Ramírez al respecto:

 “los estrechamientos de los lazos de amistad entre los Estados Unidos y las repúblicas latinoamericanas […] respondían a las muy claras e intencionadas finalidades de `americanizar´ todo el hemisferio, de ganar para la causa del imperialismo la conciencia de los influyentes sectores de profesionales, técnicos e intelectuales y, en último término, de producir la más profunda y trascendental forma de colonización: la colonización espiritual.”[22]  

Así pues, la visión y lucha de las fuerzas retrógradas del imperialismo se encontrarían con la respuesta progresista de los sectores de vanguardia antiimperialista. El binomio básico planteado por la “manera de ser comunista”, es decir, opresores y libertadores, imperialistas o antiimperialistas, aliados y enemigos principales, etc., no hace extraño la revaloración que se hace del pasado.[23] La “invención de una tradición” de lucha permite pensar a Ramírez en 1965:

“La revolución latinoamericana ya está en marcha; ha comenzado un movimiento semejante al de 1810. Los pueblos de América Latina, gradualmente y con vigor, se colocan a la altura de esa legión de próceres –conocidos y anónimos- a quienes todos verán porque tuvieron el coraje de rebelarse y luchar bravamente contra la metrópolis que sojuzgaba a sus patrias.”[24]

En resumen, se podrá señalar que el tratamiento que el profesor Hernán Ramírez realiza del Imperialismo y su asentamiento en Chile y América Latina, no hace más que pensar el fenómeno como un urgente lastre que debe ser superado. El imperialismo en su dimensión económica, política, ideológica y cultural, en la idea de Ramírez, deteriora y desintegra la idea nacional, idea tan presente en la construcción discursiva de los comunistas chilenos.

Por último, proponemos agrupar los intereses y problemas historiográficos abordados por Hernán Ramírez en torno a los quiebres y coyunturas de la vida política nacional. En tal ordenamiento pueden ser comprendidos los trabajos: Antecedentes económicos de la independencia de Chile (1959-1967) y La guerra civil de 1891. Antecedentes económicos (1951), trabajo que en forma definitiva será reeditado bajo el nombre de Balmaceda y la contrarrevolución de 1891(1969-1972).

            Ambos estudios abordan disimiles procesos históricos acaecidos durante los primeros y los últimos años del siglo XIX en Chile. Mientras el proceso libertador de 1810 fue comprendido por Ramírez como el término de una fructífera etapa de crecimiento”,[25] la guerra civil de 1891, o más propiamente en el vocabulario del período, la contrarrevolución de 1981, operó a través de la alianza de los sectores retrógrados (el imperialismo, sus aliados y los resabios agrarios) que lastraron el “normal” desarrollo de la sociedad. De este modo, el rol de Balmaceda, como fiel portavoz de los sectores más avanzados de la burguesía nacional, permitió estructurar su discurso y práctica hacia la creación en Chile del modo de producción capitalista; esto suponía, nos señalará Hernán Ramírez, un:

 “sostenido esfuerzo para multiplicar las fuerzas productivas existentes y crear otras nuevas, modificar las bases de experiencia material de la sociedad y estimular la industrialización, crear condiciones que permitan superar los rasgos precapitalistas que aún sobrevivían vigorosamente, y adoptar mediadas que facilitaran el desarrollo independiente de la economía nacional.”[26]

            En un sentido general se podrá afirmar que el estudio que Hernán Ramírez desplegó a lo largo del siglo XIX, se aproximó a los problemas estructurales e inconclusos que sufrió la economía e institucionalidad política chilena aún a mediados del siglo XX. La independencia, como empresa emancipadora “exitosa”, contrastaba con el fracaso democrático-burgués del gobierno de Balmaceda, por lo tanto, tal cometido continuaba pendiente y necesitaba ser perentoriamente resuelto por sus contemporáneos. Ante tales acontecimientos, Balmaceda y su mito operaban como horizonte de las demandas que el movimiento político estructuró durante los años previos a la Unidad Popular, sin que ello signifique, en absoluto, que los objetivos y tácticas para su consecución fueran exactamente los mismos. Es así como en el prólogo a la tercera edición de “ Balmaceda y la Contrarrevolución de 1891”, de 1972, Ramírez sentenciará:

“La imagen del presidente Balmaceda alcanza más actualidad y más honda  significación a medida que el tiempo transcurre y Chile avanza hacia una fase más alta de evolución. Esto sucede, porque Balmaceda fue un audaz innovador que impulsó transformaciones económico-sociales, políticas y culturales de trascendencia y enarboló enseñas y sostuvo principios que aún hoy conservan vigencia y despiertan admiración.”[27]

            Se dirá así que los procesos de quiebre o coyuntura política estudiados por Hernán Ramírez Necochea, obedecen al esfuerzo por comprender el presente de subordinación y subdesarrollo económico que afectó al Chile del segundo tercio del siglo pasado. Su trabajo historiográfico, de este modo, iluminó y dotó de contenido histórico el proyecto social sostenido por las fuerzas de izquierda de entonces.

            Al situar en su contexto de producción el trabajo del historiador comunista Hernán Ramírez Necochea, se puede apreciar cómo sus estudios se encontraron orientados hacia la representación de un pasado que diera explicaciones a su presente. El movimiento obrero, el imperialismo y las coyunturas políticas, problemáticas separadas sólo para el análisis, conforman el entramado central de la “columna vertebral”  que Ramírez formuló para el entendimiento del devenir de Chile y sus habitantes. Su trabajo intelectual, inspirado en el marxismo, y, como tal, en el decir de Hobsbawm, poseedor de “cargas concentradas de explosivo intelectual creadas para volar partes importantísimas de las fortificaciones de la historia tradicional”,[28] se situó  en la disputa de un pasado que privó de historia e historicidad a un sector importante de la población nacional.

            Al abordar la producción historiográfica del historiador Hernán Ramírez Necochea, y estudiarla en el contexto de su grupo social, se apreció el valor que posee su obra en la historiografía nacional y en la construcción del discurso público comunista. Si bien, como se ha dicho, su trabajo ha sufrido la crítica desde un sitial más ideológico que  académico, se deberá reconocer que hoy, después de más de treinta y dos años desde su muerte, muchas de sus hipótesis han sido cuestionadas cuando no superadas, pero, sin embargo, aún se mantiene vivo el ideal que movilizó su quehacer intelectual, es decir, comprender que tanto el pasado como el presente de las sociedades se encuentran en constante disputa, y que la tarea de estudiar y representar críticamente nuestra historia siempre comprometerá la legitimidad de quienes construyeron y ejercen contemporáneamente la hegemonía.


[1] Estudiante de magíster en Historia de Chile de la Universidad de Santiago de Chile. marco.gonzalezma@usach.cl

[2] Jaime Gazmuri, La historiografía chilena (1842-1970). Tomo II (1920-1970), Taurus, Santiago, 2006, p. 87

[3] Josep Fontana, La historia de los Hombres, Crítica, Barcelona, 2001

[4] María Eugenia Horvit, “Historiografía chilena: balance y perspectivas.  Actas del seminario de historia de Chile”, Proposiciones, octubre-diciembre, Santiago, 1986, vol. 12, p.161.

[5] Para este trabajo sólo se tomará su producción previa a 1973, es decir, se excluirá su texto póstumo titulado Las fuerzas armadas y la política en Chile (1810-1970).

[6] Luis Moulian, La independencia de Chile. Balance historiográfico, Factum ediciones, 1996, p.144

[7] Manuel Loyola (comp.), Hernán Ramírez Necochea. Seis artículos de prensa, Ariadna ediciones, Santiago, 2005, Pp.8-9.

[8] Julio Cesar Jobet, “Notas sobre historiografía chilena. Balance y proyecciones”, Atenea, Concepción, n°291-192, septiembre-octubre, 1949.

[9] Hernán Ramírez Necochea, Antecedentes económicos de la independencia de Chile, Imprenta universitaria, Santiago, 1959, p.9.

[10] Orlando Millas, “El tema y significación de esta obra”, Hernán Ramírez Necochea, Origen y formación del Partido Comunista de Chile. Ensayo de Historia política y social de Chile, Ed. Progreso Moscú, 1984, p. 8.

[11] Marcelo Carmagnani, “Historiografía y consciencia nacional”, Araucaria de Chile, Madrid, 1980, n°10, p.126.

[12] Hernán Ramírez Necochea, “Materialismo histórico”, Clio, Santiago, septiembre-octubre, n° 8-9, 1936, p.47.

[13] Orlando Figues, La revolución rusa. La tragedia de un pueblo (1891-1924), Edhasa, España, 2000, p158.

[14] Hernán Ramírez Necochea, Historia del Movimiento obrero en Chile: Antecedentes, siglo XIX, Ediciones Lar, Concepción, 1986, p.16.

[15] El “sesgo vanguardista y teológico” es acuñado por el historiador nacional Jorge Rojas Flores, y reproducido por Julio Pinto en su estudio preliminar de la Obras escogidas de Hernán Ramírez. Éste hace referencia, al rol preponderante que tendría la clase trabajadora en la historiografía marxista de las décadas del cincuenta y sesenta, por tener la convicción que en ellas descansaba el “porvenir de la humanidad”. Véase J. Rojas Flores. “Los trabajadores…Op. Cit., p. 53

[16] Hernán Ramírez Necochea, Origen y formación del Partido comunista de Chile. Ensayo de historia del partido, Austral, 1965, p.270.

[17] Ibid., p298.

[18] Hernán Ramírez Necochea, “Historia del Movimiento Obrero en Chile. Antecedentes, siglo XIX”, Obras escogidas. Vol. I, LOM, Santiago, p.455

[19] V.I. Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Quimantú, Santiago, 1972, p.127.

[20] Hernán Ramírez Necochea, Historia del imperialismo en Chile, Austral, Santiago, 1970, p.17.

[21] Hernán Ramírez Necochea, Los Estados Unidos y América Latina (1930-1965), Austral, Santiago, 1965, Pp.194-195.

[22] Op. Cit., Historia del imp… p.217.

[23] Quizás uno de los ejemplos más distintivos de la representación del mundo comunista es Canto General de Pablo Neruda. Obra central del poeta nacional, que permite una aproximación al discurso y mentalidad de la cultura de los comunistas nacionales de la primera mitad del siglo pasado

[24] Op. Cit., Los Estados…p298.

[25] Hernán Ramírez Necochea, Antecedentes económicos de la independencia de Chile, Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Educación, 1969, p17.

[26] Hernán Ramírez Necochea, Balmaceda y la contrarrevolución de 1891, Ed. Universitaria, Santiago, 1972, p.213.

[27] Ibid., p.9.

[28] Eric Hobsbawm, Sobre laHistoria, Crítica Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1998, p.153.

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