Declaración Pública Claustro Académico del Instituto de Historia y Ciencias Sociales ante la demolición de la Academia de Guerra Naval

Valparaíso, 21 de febrero de 2017.

 

Mediante un comunicado de la Agrupación de Marinos Antigolpistas nos hemos enterado que durante los días 8 al 10 de febrero del presente se ha llevado a cabo la demolición de la antigua Academia de Guerra Naval de Valparaíso. Como historiadores y académicos ligados a las ciencias humanas nos unimos al llamado de atención de dicha agrupación -a las autoridades y a la opinión pública- acerca de lo que implica este acto para la memoria histórica y social de nuestro país. La Academia de Guerra Naval no sólo fue el principal centro de detención y tortura de la región de Valparaíso, sino que también en sus salones se gestó el Golpe de Estado de 1973, aquí instaló su centro de operaciones el miembro más oscuro, perverso y patético de la Junta Militar, el autodesignado Almirante José Toribio Merino, quien supo articular las demandas de los poderes fácticos civiles, el sabotaje norteamericano y los intereses de los altos mandos militares en contra del pueblo de Chile.


Se trata de un lugar que estaba cargado de sentido y que, no obstante, se blanqueó durante toda la postdictadura, hasta su pleonasmo: la desaparición física del inmueble. Sólo por el testimonio de los muchos y muchas estudiantes, trabajadores y militantes torturados supimos siempre, hasta acá, que en ese lugar se torturó y asesinó durante los años 1973 y 1974. Pero ahora que los testigos también van desapareciendo necesitamos activar otros modos para que esta pieza de la memoria social permanezca, no sólo como huella el dolor humano, no como un monumento al horror, sino como un lugar de memoria que ha de demandar ser conectado con la trama de la Historia.

Reciente para poder también vislumbrar mejor de qué disponemos, o qué debemos considerar, para tramar el futuro. Como profesionales de la memoria estamos convencidos que no hay proyecto social posible sin una lectura rigurosa de nuestro pasado, para saber qué y con qué construir.

Así, aunque parezca desconcertante, nos inquieta más el futuro que el pasado. Mejor dicho: sólo en función de un futuro posible vale la pena conservar y estudiar el pasado. Es en esta convicción que demandamos a las autoridades pertinentes, a la institucionalidad de cultura, educación, memoria y Derechos Humanos, que intervenga para salvar la memoria del lugar y de otros similares en nuestra región. De esta misma manera ofrecemos también nuestros saberes para colaborar en las labores y proyectos necesarios para salvar y gestionar la memoria social de nuestra ciudad y nuestro país.

Leopoldo Benavides, Director
Pablo Aravena, Secretario Académico
Javier Figueroa, Director de Carrera
Jaime Lacueva, Director de Magíster
Graciela Rubio, Coordinadora de Extensión
Luis Corvalán, Profesor Titular
Marcela Cubillos, Profesora Adjunta
Claudio Pérez, Profesor Titular
Héctor Arancibia, Profesor Adjunto
Patricio Gutiérrez, Profesor Auxiliar
José Saldaña, Profesor Adjunto
Claudia Montero, Profesora Adjunta
Claudio Díaz, Profesor Adjunto

Fuente de la imagen: White Noise

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Chile: hacia un mejor derecho a la educación

Estudio comparativo de la UNESCO sobre legislación educativa:

Chile: hacia un mejor derecho a la educación

  • Foto: ©UNESCO / Carolina Jerez

La Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago), condujo el estudio “El derecho a la educación: una mirada legislativa comparada” enfocado en los marcos jurídico-legales que rigen los sistemas de educación de Argentina, Uruguay, Finlandia y Chile, con énfasis en este último país. “Tenemos el propósito de seguir apoyando a los países de nuestra región en la implementación de acciones que permitan avanzar hacia el derecho a una educación de calidad para todos y todas” afirmó Jorge Sequeira, Director de la OREALC/UNESCO Santiago.

El estudio fue liderado por Vernor Muñoz, ex Relator Especial de la ONU para el derecho a la educación (2004-2010) y miembro del Consejo Deliberativo del Fondo Regional de la Sociedad Civil para la Educación. En su elaboración también colaboró el equipo del Ministerio de Educación de Chile junto con otros actores relevantes.

El foco del trabajo estuvo en la revisión del marco conceptual y normativo del derecho a la educación, y en el análisis de la situación desde sus principales ejes: disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad. A partir de estos elementos, se explicitan las obligaciones del Estado relativas al derecho a la educación y su aplicación específica. El estudio señala que los objetivos de la educación determinan prioridades institucionales que incluyen el desarrollo curricular, por un lado, y por otro la naturaleza y alcance de la gestión educativa, que requiere de un financiamiento adecuado para sentar las bases de un avance progresivo que garantice la gratuidad de la educación.

Desafíos y oportunidades para Chile

“Los desafíos que enfrenta el sistema educacional chileno son el resultado de un largo proceso histórico que ha visto pasar varias administraciones de Gobierno. Por esto, las transformaciones requeridas deben ser consensuadas y formuladas por todos los actores sociales y trascender agendas políticas, de manera que emerja una visión y un proyecto país a largo plazo, en el cual el diálogo social positivo se convierta en el garante para formular las soluciones que se necesitan”, señaló Jorge Sequeira, director de la OREALC/UNESCO Santiago.

“Si bien el derecho a la educación está incorporado al bloque constitucional de la mayoría de los países, se entiende de diferentes maneras. En Uruguay tiene más un sentido de utilidad pública, en Argentina tiene más un sentido de protección y garantía; y en Chile está más cercano al fomento de actores claves vinculados con la libertad de enseñanza. Esto arroja una necesidad adicional que es construir un lenguaje común en torno al derecho de la educación” afirmó Vernor Muñoz, autor del estudio.

En el caso de Chile, y considerando que ya cuenta con procesos de supervisión y control, el estudio señala que un paso importante será enriquecer su legislación para responder de una mejor manera al desafío de ofrecer igualdad de oportunidades de educación para todos y todas.

Otro elemento positivo que se destaca es que la legislación chilena prohíbe la discriminación en el trato a los estudiantes. Sin embargo, se advierte la necesidad de revisar las pruebas de admisión, ya que estas “establecen criterios y efectos de diferenciación, que en la práctica conducen a la selectividad”.

Además, otro punto a resaltar del sistema chileno son las becas y subvenciones que buscan contribuir a la igualdad de oportunidades. El estudio señala que estas prácticas positivas ven disminuido su impacto dado un contexto aún insuficiente de la educación como un bien público. De ahí que las controversias actuales giren en torno a consideraciones económicas, apartándose del significado y propósito del derecho a la educación.

Lo que viene

El estudio muestra que las legislaciones de Argentina y Uruguay son explícitas en restringir que la educación sea tratada como un bien de consumo. Por su parte, la Constitución chilena enfatiza la protección del derecho preferente de los padres de educar a sus hijos e hijas, mientras que la finlandesa otorga garantía de oportunidades educativas y la uruguaya acentúa la utilidad pública de la educación. Es decir, dado que en Chile la ley deposita en los padres y madres un alto nivel de responsabilidad en términos de asegurar la educación, impedir la discriminación y ofrecer una educación de calidad, el rol del Estado debe ser reforzado como garante institucional de este derecho.

Durante su visita a Chile, Vernor Muñoz compartió los hallazgos y el análisis de su estudio con el Ministro de Educación, Felipe Bulnes, y su equipo, con la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, senadores, estudiantes secundarios, apoderados, representantes de la sociedad civil, académicos y agencias del sistema de Naciones Unidas en Chile.

Este estudio, contempla acciones de seguimiento en colaboración con el Ministerio de Educación de Chile. Esta continuidad permitirá monitorear transformaciones progresivas del sistema educacional chileno. “El sistema educacional chileno siempre ha sido un referente para otros países y creemos que los avances que aquí se generen servirán de modelo para otros países que también están trabajando para mejorar el derecho a la educación” afirmó Jorge Sequeira, director de la OREALC/UNESCO Santiago.

Descargue el estudio
El derecho a la educación: una mirada comparativa. Argentina, Uruguay, Chile y Finlandia
(PDF, 425 kb)

Entrevista a Vernor Muñoz
Ex Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la educación

Para más información:
Victoria Uranga Harboe v.uranga@unesco.org
Tel. 472 46 14 – 472 46 07 – 472 46 06
Coordinadora de la Sección de Gestión del Conocimiento
Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe
(OREALC/UNESCO Santiago)

Fuente:http://portal.unesco.org/geography/es/ev.php-URL_ID=15032&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

Declaración de académicos de la U. de Chile sobre demandas del movimiento estudiantil

Cartas al Director

7 de Noviembre de 2011

Declaración de académicos de la U. de Chile sobre demandas del movimiento estudiantil

Enviada por Académicos Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile

 

Los abajo firmantes, académicos y académicas de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile queremos, mediante esta declaración, hacer pública nuestra postura acerca de la situación del sistema educacional en Chile y la actual coyuntura.

Primero, creemos que las demandas estudiantiles responden a un anhelo transversal y mayoritario de la sociedad chilena, que desea que el Estado provea educación pública, de calidad y accesible, en todos sus niveles. Esto se muestra absolutamente necesario como respuesta al modelo educativo  imperante el que, a pesar de haber aumentado la cobertura, ha mantenido una segregación extrema, fortalecido una inequidad que se replica por generaciones, generado un alto endeudamiento de las familias chilenas, y todo esto con resultados académicos pobres.  Afortunadamente, el inmovilismo de décadas ha sido roto gracias al llamado de atención de los estudiantes quienes, contra viento y marea, lograron instalar el tema en la agenda pública pese a las imponentes fuerzas del statu quo. No podemos sino alabar la tenacidad, inteligencia y valentía de los estudiantes chilenos.

Segundo, creemos que el cambio deseado por la enorme mayoría es posible si acaso las autoridades y parlamentarios se abriesen a entablar un diálogo franco con académicos, profesores, estudiantes y expertos, donde no haya alternativas vedadas de antemano por razones dogmáticas, y donde se reconozca la legitimidad de las contrapartes. Lamentablemente, lo que hemos observado muchas veces es, por el contrario, intransigencia por parte de algunas autoridades que, por un lado llaman al diálogo mientras por otro hacen denodados esfuerzos para que el movimiento por la educación muestre una cara debilitada, criminalizando su actuar, descalificando incluso a nuestro Rector -lo que consideramos una afrenta a nuestra Universidad- e intentando generar conflictos entre diferentes agentes del mundo de la educación pública mediante el agrio mecanismo de hacerlos pelear por presupuestos insuficientes, que parecen buscar profundizar -más que cambiar- la situación actual.

Tercero, consideramos que la discusión nacional se encuentra en un momento crucial, porque tras seis meses de movilizaciones el riesgo ya no es sólo quedar en lo mismo: los enemigos de la idea de la educación pública en general, y de la Universidad de Chile en particular, quieren aprovechar la situación actual para terminar la tarea que no pudieron completar en  los ochenta: acabar con la educación pública, privatizando completamente el sistema. Por esto, es evidente que existen muchos -y muy poderosos- actores que desean que a los colegios y Universidades públicas les vaya mal, que se pierdan semestres y años, y que los alumnos de colegios públicos rindan peores pruebas de ingreso; muchos que prefieren que haya violencia, y que no dudarán en dejarla desarrollarse para luego magnificarla, con el solo objetivo de mejorar su posición en un mercado que no quieren dejar ir pues es demasiado lucrativo. La vieja idea de que los extremos se tocan tiene aquí una clara demostración: aquellos que cometen actos de violencia, o aquellos estudiantes que hoy eligen formas de movilizarse que impiden el quehacer educacional, terminan siendo funcionales a quienes buscan terminar con la educación pública. Por ello, llamamos a todos a cuidar los espacios que el movimiento por la educación ha ganado, evitando dejarse provocar por aquellos que quieren desacreditarlo y que buscarán en las mismas acciones del movimiento, armas para atacarlo.

Sabemos que el cambio hacia un modelo diferente, donde por la vía de la educación se logre una sociedad solidaria y de oportunidades en que sean el esfuerzo y el talento, y no el origen social, los que determinen los logros personales, será largo. Y sabemos que hay importantes actores que se opondrán fuertemente a cualquier cambio pues mermaría su negocio y sus intereses particulares. Pero el anhelo de una educación pública de calidad es no solo razonable sino también factible y necesario para Chile. Nos declaramos dispuestos a explicar una y otra vez, por qué el Estado debe tener un nuevo trato hacia la educación pública en general, y hacia sus universidades en particular. No hay mejor momento para empezar a andar este camino que ahora mismo.

  1. Luis Aguirre, Departamento de Geología
  2. Héctor Agusto, Escuela de Ingeniería y Ciencias
  3. Hugo Arellano, Departamento de Física
  4. Rodrigo Arias, Departamento de Física
  5. Ricardo Baeza-Yates, Departamento de Ciencias de la Computación
  6. Nelson Baloian, Departamento de Ciencias de la Computación
  7. Pablo Barceló, Departamento de Ciencias de la Computación
  8. Felipe Barra, Departamento de Física
  9. Leonardo Basso, Departamento de Ingeniería Civil
  10. Cecilia Bastarrica, Departamento de Ciencias de la Computación
  11. Ruben Boroschek, Departamento de Ingeniería Civil
  12. Benjamín Bustos, Departamento de Ciencias de la Computación
  13. Jaime Campos, Departamento de Geofísica
  14. Luis Campusano, Departamento de Astronomía
  15. Simón Cassasus, Departamento de Astronomía
  16. Reynaldo Charrier, Departamento de Geología
  17. Luis Cifuentes, Departamento de Ingeniería de Minas
  18. Carlos Conca, Departamento de Ingeniería Matemática
  19. Eduardo Contreras, Departamento de Geofísica
  20. Eduardo Contreras, Departamento de Ingeniería Industrial
  21. María Luisa Cordero, Departamento de Física
  22. Patricio Cordero, Departamento de Física
  23. Cristián Cortés, Departamento de Ingeniería Civil
  24. Alberto de la Fuente, Departamento de Ingeniería Civil
  25. Gerardo Díaz, Departamento Ciencia de los Materiales
  26. Marcos Díaz, Departamento de Ingeniería Eléctrica
  27. Bernhard Dold, Departamento de Geología
  28. Juan Carlos Elicer, Departamento de Ingeniería Mecánica
  29. Blanca Escobar, Departamento de Ingeniería Química y Biotecnología
  30. Daniel Espinoza, Departamento Ingeniería Industrial
  31. Rodrigo Espinoza, Departamento Ciencia de los Materiales
  32. Renato Espoz, Escuela de Ingeniería y Ciencias
  33. Johan Fabry, Departamento de Ciencias de la Computación
  34. Claudio Falcón, Departamento de Física
  35. Marcelo Farías, Departamento de Geología
  36. Marcos Flores, Departamento de Física
  37. Laura Gallardo, Departamento de Geofísica
  38. María Teresa Garland, Departamento de Física
  39. Rene Garreaud, Departamento de Geofísica
  40. Ziomara Gerdtzen, Departamento de Ingeniería Química y Biotecnología
  41. Hans Göpfert, Departamento de Ingeniería de Minas
  42. Francisco Gracia, Departamento de Ingeniería Química y Biotecnología
  43. Claudio Gutiérrez, Departamento de Ciencias de la Computación
  44. Paulo Herrera, Departamento de Ingeniería Civil
  45. Ricardo Herrera, Departamento de Ingeniería Civil
  46. Nancy Hitschfeld, Departamento de Ciencias de la Computación
  47. Sergio Jara, Departamento de Ingeniería Civil
  48. Willy Kracht, Departamento de Ingeniería de Minas
  49. Ricardo Letelier, Departamento Ciencia de los Materiales
  50. Paulina Lira, Departamento  de Astronomía
  51. Francisco Martínez, Departamento de Ingeniería Civil
  52. James McPhee, Departamento de Ingeniería Civil
  53. Viviana Meruane, Departamento de Ingeniería Mecánica
  54. María Ofelia Moroni, Departamento de Ingeniería Civil
  55. Christian Moscoso, Departamento de Ingeniería de Minas
  56. Nicolás Mujica, Departamento de Física
  57. Marcela Munizaga, Departamento de Ingeniería Civil
  58. Raul Muñoz, Departamento de Física
  59. Ricardo Muñoz M., Departamento de Geofísica
  60. Ricardo Muñoz V., Departamento de Astronomía
  61. Alvaro Núñez, Departamento de Física
  62. Sergio Ochoa, Departamento de Ciencias de la Computación
  63. Marcos Orchard, Departamento de Ingeniería Eléctrica
  64. Julián Ortiz, Departamento de Ingeniería de Minas
  65. Axel Osses, Departamento de Ingeniería Matemática
  66. Gonzalo Palma, Departamento de Física
  67. Rodrigo Palma B.,
Departamento de Ingeniería Eléctrica
  68. Rodrigo Palma H.,
Departamento de Ingeniería Mecánica
  69. Mario Pardo, Departamento de Geofísica
  70. Javier Ruiz, Departamento de Geofísica
  71. Andrés Pavez, Departamento de Geofísica
  72. Luisa Pinto, Departamento de Geología
  73. José Piquer, Departamento de Ciencias de la Computación
  74. Bárbara Poblete, Departamento de Ciencias de la Computación
  75. Claudia Rahmann, Departamento de Ingeniería Eléctrica
  76. Sofía Rebolledo, Departamento de Geología
  77. María Cecilia Rivara, Departamento de Ciencias de la Computación
  78. Romain Robbes, Departamento de Ciencias de la Computación
  79. Maisa Rojas, Departamento de Geofísica
  80. Patricio Rojo, Departamento de Astronomía
  81. Roberto Rondanelli, Departamento de Geofísica
  82. Javier Ruiz del Solar, Departamento de Ingeniería Eléctrica
  83. José A. Rutllant, Departamento de Geofísica
  84. Doris Sáez, Departamento de Ingeniería Eléctrica
  85. Oriana Salazar, Departamento de Ingeniería Química y Biotecnología
  86. Cristián Salgado, Departamento de Ingeniería Química y Biotecnología
  87. Aquiles Sepúlveda, Departamento de Ingeniería Mecánica
  88. Rodrigo Soto, Departamento de Física
  89. Aldo Tamburrino, Departamento de Ingeniería Civil
  90. Éric Tanter, Departamento de Ciencias de la Computación
  91. Leonor Varas, Departamento de Ingeniería Matemática
  92. Gabriel Vargas, Departamento de Geología
  93. Luis Vargas, Departamento de Ingeniería Eléctrica
  94. Ximena Vargas, Departamento de Ingeniería Civil
  95. Juan Velásquez, Departamento de Ingeniería Industrial
  96. Emilio Vera, Departamento de Geofísica
  97. Jacques Wiertz, Departamento de Ingeniería de Minas

Fuente:http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/11/07/declaracion-de-academicos-de-la-u-de-chile-sobre-demandas-del-movimiento-estudiantil/

Editorial (CdE nº15)

Mal terminó el año para el presidente Sebastián Pinera, Así lo han expresado todas las encuestas, que se hicieron el año pasado. Estas encuestas no dejan de plantear dudas con respecto al primer gobierno de la derecha, después de Pinochet. Dudas que se acumulan en torno a la ausencia de un proyecto político que permita explicar las medidas que se han ido adoptando, como las vacilaciones que ha habido frente a muchas de las promesas, que por lo general están quedando incumplidas.

¿Dentro de qué política cabe, por ejemplo, la violencia represiva que se ha aplicado últimamente en contra de las legítimas demandas de pueblos originarios como los mapuches o el de Rapanui, o la feroz embestida en contra de la población de Magallanes? Creemos que la ausencia de un proyecto político claro se debe a que la derecha chilena no puede tenerlo, por la sencilla razón que durante veinte años la Concertación adoptó el modelo político y económico neoliberal, que era el de la derecha, que heredaron de la dictadura, lo hicieron suyo, y lo administraron de la mejor manera posible.

Que la derecha política pasara a ocupar el primer plano entorpecía este modus operandi que para los poderes fácticos había funcionado perfectamente. ¿Qué novedad podía haber aportado un gobierno de derecha frente a este modelo, salvo la de reemplazar los equipos dirigentes o introducir modificaciones meramente cosméticas? Por eso, una vez pasada la euforia producida por el rescate de los 33 mineros de la mina San José, nos encontramos nuevamente con el Chile real, a saber, el Chile neoliberal.

Con desgracias que parecieran accidentales, pero no lo son. Con culpas o responsabilidades adjudicadas, recíprocamente, de un lado para otro, desde un gobierno a otro. Incluso, en un intento, quizás, desesperado por encontrar la causa, de tanta inconformidad, crisis y desgracia, se ha personificado este cúmulo de aparente mala suerte en lo que comúnmente se conoce como un “yeta”. Si abandonamos la especulación y la superstición, no podemos encontrar estas causas, sino, en el modelo económico que nos rige, instaurado por la dictadura, pero mantenido sin discusión por los gobiernos posteriores, incluido por cierto el actual.

Si profundizamos un poco más, debemos reconocer que la responsabilidad radica en la sociedad en la cual convivimos, vale decir, en todos nosotros. La dictadura llegó a sangre y fuego, pero los gobiernos posteriores no. Los 81 presos de la cárcel de San Miguel, fueron víctimas del modelo. Es aquí donde se desmoronan los argumentos basados en la “puerta giratoria” y en quienes propugnan el concepto “tolerancia cero”, vale decir, se desmoronan los argumentos basados en la represión. No se trata de defender ¡o indefendible, los delincuentes tendrán que estar en la cárcel, pero debemos abocarnos a solucionar el fondo del problema. Chile ocupa el tercer lugar en Sudamérica en densidad de presos, con 305 de reclusos por cada 100 mil habitantes, después de Guayana Francesa y Surinam, y el número 33 en el mundo. Otra expresión del Chile neoliberal son los Empleados Públicos luchando en la calle por sus justas reivindicaciones.

Lo hacen también funcionarios’ municipales y los trabajadores del Ferrocarril Metropolitano de Santiago, quienes el recién pasado 5 de diciembre paralizaron completamente sus servicios por primera vez desde su inauguración en el año 1975.Lo mencionado hasta aquí, está pasando o ya pasó. Lo que viene nos concierne a todos, pues afecta la Educación Pública.

El proyecto Lavín sobre reforma a la educación ya ha sido formulado. Este proyecto tiene una componente claramente elitista y privatizadora de la educación, funcional al modelo económico imperante, pero por sobre todo apunta a cercenar los derechos de los principales trabajadores de la educación, a saber, los profesores.

Vemos como muchos liceos municipales comienzan a cerrar sus puertas por falta de recursos, sin que el Estado asuma la responsabilidad de protección de la educación, principalmente, para los más desposeídos. La conclusión es clara y consistente con fortalecer la tendencia a que sólo exista educación privada.

Las fuerzas sociales constituidas por estudiantes, apoderados, profesores, académicos de la educación superior y funcionarios, podremos parar estas nefastas intensiones en la medida que tengamos la disposición y la organización para hacerlo. Hasta cuándo se podrá sostener un modelo económico causante de tanta insatisfacción en la población, es una cuestión no fácil de responder. Los partidos de la Concertación por la democracia han estado planteando la necesidad de ampliar este bloque opositor con el propósito de derrotar a la Derecha en las elecciones venideras.

Por otra parte, el último Congreso del Partido Comunista de Chile, estableció en su resolución principal, la necesidad de una convergencia entre todos los partidos de oposición para la conquista de un gobierno de nuevo tipo, el cual no sólo tendrá la misión de desplazar a la Derecha, sino que también deberá superar las características neoliberales que estuvieron presente en los pasados gobiernos de la Concertación.

Por cierto, éste no será un gobierno socialista, pero tampoco podrá ser una . réplica de los gobiernos posteriores a la dictadura. Sólo queda esperar que esta convergencia también se reproduzca de manera transversal en las organizaciones sociales, para que después de tantos años, este nefasto modelo económico neoliberal, al menos en nuestro país, tenga que batirse en retirada.

Editorial

Como grupo de académicos comunistas hemos mantenido desde hace un tiempo una reflexión acerca de la educación superior en Chile. A sabiendas de que otros colegas han estado preocupados por una problemática similar, y han elaborado trabajos al respecto, les invitamos, por medio de esta hoja a debatir en conjunto. Por lo pronto les hacemos llegar lo que nos parece debe ser la educación superior en Chile. Es el embrión de una futura discusión que no dudamos será enriquecida gracias al debate. Ella dice en su acápite principal: « Proponemos la construcción de un Sistema Público de Educación, que comprenda todos sus niveles: pre-básico, básico, medio, técnico-profesional y superior La construcción de este sistema no implica la desaparición del resto del sistema actualmente existente. Es perfectamente posible la coexistencia de ambos sistemas. El Sistema Público debe ser un sistema nuevo, de alta calidad, cuya sola existencia obligue al sistema privado a elevar sus propias normas de calidad. Es el Estado quien debe asumir la completa responsabilidad de este sistema, tanto económicamente como en su estructura organizativa y académica. Esto no significa la centralización completa de! sistema, aspecto que pensamos debe regirse por el principio: “tanta descentralización como sea posible, tanta centralización como sea necesaria».

Por supuesto que para que el debate rinda frutos, debe incluir a todos quienes estamos por una nueva universidad, razón por la cual desde ya invitamos a contribuir en números posteriores a quienes entiendan la Universidad de manera, no funcional al actual modelo económico.

Esperamos que esta publicación sea un aporte para quienes vivimos con entusiasmo y espíritu crítico el quehacer universitario, y ojalá también ella contribuya a instalar en el ambiente académico una discusión que permita resolver profundas contradicciones que todavía se arrastran desde la dictadura, como son los problemas globales de la educación en nuestro país, incluida la Ley Orgánica Constitucional de Educación.

Este primer número está dedicado a la figura de nuestro camarada y profesor universitario Fernando Ortiz Letelier, quien fuera secuestrado y hecho desaparecer por la dictadura el 15 de Diciembre de 1976.

Cita: VVAA.”Editorial”[en línea] Cuadernos de educación . Dic.-Feb.2006 (año1) nº1 p.2 <https://cuadernosdeeducacion.wordpress.com/2011/04/05/editorial-2>%5BFecha de Consulta:    ] .ISSN:0719-0271