Claustro Pleno 2013 de la PUCV. Raúl Fierro Pradenas

En esta breve intervención deseo llamar la atención sobre dos puntos queRaúl Fierro Pradenas
conciernen a la Universidad en general y, por supuesto, a la nuestra en particular.
El primero de ellos se refiere al modelo universitario que nos asiste. Este modelo,
inspirado en el modelo económico neoliberal que rige nuestra sociedad, pone el
acento principalmente en la producción. Presenciamos hoy una Universidad
excesivamente vinculada al proceso productivo, donde las carreras humanistas y
las artes cada día pierden más fuerza, contraviniendo la esencia de la clásica
concepción de Universidad. No le resto importancia a la necesidad de desarrollar y perfeccionar las carreras profesionales. Por el contrario, las carreras de mayor complejidad técnica y científica tienen la necesidad de cobijarse al alero del lugar
donde la creación de conocimiento y la investigación son sus objetivos principales.
No obstante, hoy estas carreras ven afectadas su razón de ser en lo que se ha
dado en llamar “Formación Superior Basada en Competencias”. Este modelo de
formación está determinado por el mercado. Es el mercado quién define cuales
son las competencias que debe tener el profesional en el área respectiva. La
experticia de los académicos pasa a segundo plano. Aun más, hoy en día, se
espera que estos académicos, en plena observancia de las necesidades del
mercado, descubran, analicen y finalmente plasmen en un documento cual deben
ser las competencias del profesional que deben formar. Intentos por abordar
materias que se aparten de las mencionadas competencias es una acción que
contraviene las normas del actual modelo de Universidad. Las necesidades del
país no necesariamente coinciden, ni con las necesidades de los consumidores, ni
con las necesidades financieras. Las primeras corresponden a necesidades
sociales y de bienestar mayoritario. Las necesidades de los últimos son las
necesidades del mercado y corresponden al interés de una minoría. Hemos sido
instruidos para asumir esta forma de instrucción, pero no nos hemos detenido en
el análisis de la conveniencia de llevarla cabo. Probablemente, seremos instruidos
en la necesidad de acortar la duración de las carreras, sin la respectiva discusión
necesaria. En síntesis, la Universidad no tiene crítica a las imposiciones del
mercado.

El segundo punto que deseo mencionar se refiere a la participación de los distintos
estamentos que constituyen la Universidad. No me detendré en el valor que la
democracia tiene en las universidades, aunque me atrevo a señalar que ésta es
una componente necesaria en una universidad compleja. Deseo sí, expresar que
mejorar los niveles de democracia en esta universidad es una necesidad
pragmática. En los últimos tres años hemos presenciado dos intensos conflictos
estudiantiles, debiendo disminuir de manera importante nuestra actividad
académica. Estando aún presentes las causas del conflicto, probablemente se
reiterarán en el tiempo experiencias similares. De este modo cuesta mucho
construir Universidad, pues estos conflictos constituyen un freno al trabajo
académico. Demás está decir que políticas represivas hacia el movimiento
estudiantil no resolverán el problema de fondo. Por lo demás, las demandas
estudiantiles son también necesidades del conjunto de la Universidad Pública,
como lo es la nuestra. Hoy en día, las dificultades y amenazas que afectan la
Universidad son de índole diversa, pasado por la forma existente de
financiamiento universitario, la existencia de casas de estudios de educación
superior sin un sentido nacional de desarrollo, y una concepción neoliberal de la
educación, entre otras. Estas amenazas afectan a cada uno de los estamentos
universitarios. Por tal razón, debemos enfrentarlas unidos. Unión que debe
colegirse de la discusión y participación de todos los estamentos que conforman la
universidad. Por consiguiente, esta participación con un diálogo detenido,
transversal y profundo es una necesidad imperiosa para la vida universitaria.
Diálogo ha existido, pero solo entre la Rectoría y la Federación de Estudiantes.
Estos últimos con una representación legítima, pero depositarios de la opinión de
un pequeño grupo de estudiantes vinculados de manera directa al conflicto.
Debemos adelantarnos a los conflictos, discutir de manera serena entre todos
quienes formamos parte de la Universidad. Con tal participación podremos sacar
una voz potente hacia el medio externo, sin necesidad de flagelarnos en conflictos
internos que nos perjudican a todos.
Finalmente, y con mucho respeto, me parece razonable y necesario que el
Consejo Superior de esta casa de estudios entregue opinión a la sociedad sobre
diversos temas relacionados con la actividad universitaria. Tal es el caso del
financiamiento universitario, gratuidad en la educación, lucro en la educación, Ley
Orgánica Constitucional de la Educación y otros temas que involucran a la
Universidad y se escuchan a cada momento, pero no desde la autoridad
universitaria.

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